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[Megapost] Las Creepypastas que debes leer (Parte 3)

Bienvenidos, esta es la 3ra parte, ahora algunas historias son mas cortitas, pero mas perturbadoras :3

The Rake

Durante el verano del 2003, una serie de eventos en el noreste de los Estados Unidos involucrando a una extraña criatura humanoide despertaron el interés de medios localses antes de que un aparente 'apagón informativo' fuera provocado. Muy poca información quedó intacta, pues la mayoría de los registros en línea y escritos de la criatura fueron misteroisamente destruidos.

Primariamente enfocada en el área rural de Nueva York, varios testigos contaron historias de una criatura con un origen desconocido. Hubo un amplio rango de emociones en los testigos; desde terror e inquietud a niveles traumáticos, a un sentido casi infantil de curiosidad y jugueteo. Si bien las versiones publicadas ya no existen, las memorias permanecen aún presentes. Muchos de los involucrados siguen buscando respuestas a lo ocurrido.

En el año 2006, la colaboración acumuló cerca de dos docenas de documentos con fechas entre el siglo 12 y el día actual, a lo largo de cuatro continentes. En la mayoría de los casos, las historias fueron identicas. He estado en contacto con un miembro de este grupo y he podido obtener pequeñas partes del libro próximo a salir.

"The Rake (El Rastrillo)"

Nota de Suicidio: 1964.
"Mientras me preparo para tomar mi vida, siento necesario mitigar cualquier dolor o culpa que pueda provocar mediante este acto. No es culpa de nadie más que de Él. La primera vez, desperté y sentí su presencia. La segunda, desperté y lo ví. La tercera, desperté y escuché su voz, y ví sus ojos. No puedo dormir por terror de lo que pueda pasar la próxima vez que lo encuentre. No puedo despertar jamás. Adiós."

Hallado en la misma caja de madera había dos sobres vacíos dirigidos a "William" y "Rose", y una carta personal sin sobre: "Querida Linnie, recé por tí. Dijo tu nombre."
La entrada de un diario (traducida del Español): 1880
"Experimenté un gran terror. He experimentado el terror más grande. He experimentado el terror más grande. Veo sus ojos cada que cierro los míos. Son huecos. Negros. Me vieron y me perforaron. Su mano mojada. No dormiré. Su vos (texo ininteligible).
El Diario de un Marinero: 1691
"Vino a mí en un sueño. Desde los pies de mi cama sentí una sensación. Se llevó todo. Debemos volver a Inglaterra. No debemos volver aquí por órdenes del Rastrillo."
De un testigo: 2006
"Hace tres años, acababa de regresar de un viaje a las Cataratas del Niágara con mi familia por el 4 de julio. Estábamos exhaustos luego de conducir todo el día, así quemi esposo y yo pusimos a los niños en la cama y nos fuimos a dormir.
A las 4 am, me desperté pensando que mi esposo había ido al baño. Aproveché para jalar las sábanas, despertándolo en el proceso. Me disculpé y le dije que pensé que se había levantado de la cama. Cuando me vió, suspiró y retiró sus pies de la orilla de la cama tan rápido que su rodilla casi me tiró. Me agarró y no dijo nada.

Luego de ajustar mi vista a la oscuridad por medio segundo, fui capaz de distinguir qué causó la reacción. Al pie de la cama, sentado y viéndonos de lejos, había lo que pensé que era un hombre desnudo, o un gran perro sin pelo de algún tipo. Su posición era perturbadora y no natural, como si hubiese sido golpeado por un automóvil o algo así. Por alguna razón, no me dió miedo, pero me preocupó su condición. En este momento, estaba bajo la asunción de que debíamos ayudarlo.

Mi esposo estaba viendo sobre su brazo y la rodilla, doblado en posición fetal, ocasionalmente viéndome antes de seguir viendo a la criatura.

En un movimiento veloz, la criatura rodó al lado de la cama, y se arrastró rápido en una posición similar a la de un cojo a lo largo de la cama hasta que estuvo a poco menos de 30 cm. del rostro de mi esposo. La criatura estuvo silenciosa por 30 segundos, viendo solo a mi esposo. La criatura entonces puso una mano en su rodilla y corrió al pasillo, en dirección a los cuartos de los niños.

Grité y corrí para encender la luz, intentando detenerlo antes de que hiriera a mis hijos. Cuando llegué al pasillo, la luz del cuarto era suficiente como para verlo agachado y jorobado a unos 6 metros a la distancia. Volteó lentamente y me miró, cubierto de sangre. Encendí la luz y ví a mi hija, Clara.

La criatura corrió por las escaleras mientras mi esposo y yo corríamos para ayudar a nuestra hija. Estaba muy lastimada y habló solo una vez más en su corta vida. Dijo "Él es el Rastrillo".

Mi esposo chocó su auto esa noche, mientras intentaba llevar a nuestra hija al hospital. No sobrevivieron.

Como vivíamos en una ciudad pequeña, las noticias llegaron rápido. La policía ayudó un poco al principio, y el diario local tomó mucho interés en ello. Como sea, la historia jamás fue publicada, y la nota en las noticias locales nunca tuvo seguimiento.

Por varios meses, mi hijo Justin y yo nos quedamos en un hotel cercano a casa de mis padres. Después de que decidimos regresar a casa, comencé a buscar respuestas por mí misma. Eventualmente encontré a un hombre en otra ciudad vecina que tuvo una historia similar. Entramos en contacto y comenzamos a hablar de lo ocurrido. Conocía a otras dos personas que habían visto a la criatura que ahora llamaremos El Rastrillo, en Nueva York.

Nos tomó a los cuatro casi dos años de buscar en internet y escribir cartas para obtener una pequeña colección de lo que creíamos que eran registros del Rastrillo. Ninguno dió detalles, historia o seguimiento. Una jornada involucraba a la criatura en sus primeras 3 páginas, y nunca mencionada de nuevo. El diario de un marinero no explicaba nada del encuentro, diciendo que el Rastrillo les ordenó largarse. Fue la última entrada del diario.

Había, como sea, varias instancias en que la visita de la criatura era una en una serie de visitas a la misma persona. Muchas personas mencionaron que el Rastrillo les habló, mi hija incluida en esos testigos. Esto nos llevó a preguntarnos si el Rastrillo nos había visitado anteriormente, antes del último encuentro.

Puse una grabadora digital cerca a mi cama y la dejé corriendo por toda la noche, cada noche, por dos semanas. Oía con interés los sonidos cada día que me despertaba. Para el final de la segunda semana, estaba acostumbrada al sonido usual del sueño mientras oía el audio a 8 veces la velocidad normal (esto me tomó cerca de una hora diaria).

El primer día, oí algo diferente. Hoý una voz aguda, estridente. Era el Rastrillo. No pude escucharlo lo suficiente como para transcribirlo. No había dejado que nadie lo oyera. Todo lo que sé, es que lo oí antes, y ahora sé que habló cuando estaba sentado frente a mi esposo. No recuerdo haberlo oído en ese momento, pero por alguna razón, la voz en la grabadora inmediatamente me lleva de vuelta a ese momento.

Los pensamientos que debieron pasar por la mente de mi hija me hicieron enojar.

No he visto al Rastrillo desde que arruinó mi vida, pero sé que ha estado en mi habitación mientras dormía. Sé y temo que un día despertaré para verlo de pie, viéndome fijamente."

[Megapost] Las Creepypastas que debes leer (Parte 3)

paranormal

El cartucho maldito de Zelda

Ese fin de semana decidí dar una vuelta con mi coche por varios vecindarios a unos 20 minutos de mi campus, echando un ojo a los rastrillos de los garajes esperando hacerme con unos buenos juegos, a grandes precios, gracias a unos padres ignorantes. Conseguí una copia de Pokemon Stadium, Goldeneye , F-Zero y otros dos controladores a 2 dólares cada uno. Satisfecho, estaba preparado para abandonar el vecindario cuando preste atención a una última casa. Aun no tengo ni idea de por que me atrajo, no vi coches en ella y solo había una mesa llena de basura pero algo me dijo que tenia que ir. Suelo hacer caso a estas sensaciones, así que salí del coche y un anciano me dio la bienvenida. Su apariencia era, a falta de una palabra mejor, inquietante. Era extraño, si me preguntas por que me inquietaba no sabría realmente señalar nada, pero había algo en el que me hacia permanecer alerta. No lo puedo explicar. Solo os digo que si no llega a ser por la tarde, y oyendo a otras personas de fondo, jamás podría haberme acercado a ese hombre.

Me sonrío con su mandíbula torcida cuando le dije lo que estaba buscando, e inmediatamente me di cuenta de que debía estar ciego de un ojo, el derecho, el cual mantenía una mirada perdida a la distancia. Intente forzosamente mantener la mirada en su ojo izquierdo, intentando no ofenderle, y le pregunte si tenía algún videojuego antiguo.

Cuando ya estaba pensando como podría pedir disculpas de buena manera si me dijera que no tenía ni idea de que era un videojuego, para mi sorpresa, me dijo que tenía algunos en una caja vieja. Entonces me aseguro que volvería en un instante y se fue hacia el garaje. En cuanto vi como se fue cojeando, no pude evitar darme cuenta de lo que estaba vendiendo. Sobre la mesa había unas cuanto menos, pinturas bastante peculiares. Varias obras de arte que parecían manchas de tinta que un psiquiatra te mostraría. Curioso, las mire todas (estaba claro por que nadie visitaba este garaje, no eran ni mucho menos una vista muy agradable). Cuando llegue al ultimo, por alguna razón me recordó a " Majora Mask " -El mismo cuerpo con forma de corazón, con pequeñas estacas hacia fuera. Realmente, en mis adentros, pensé que, al haber albergado la esperanza de poder encontrar este juego en los rastrillos, alguna ****** Freudiana estaba proyectándose a si misma en esas manchas de tinta, pero después de los eventos ocurridos no sabría decirlo. Debería haberle preguntado al hombre sobre ellas. Desearía haberlo hecho.

Después de mirar el dibujo que se parecía a la mascara, mire hacia arriba y vi. como el hombre había vuelto de nuevo, como a un brazo de distancia, justo delante de mi, sonriendo. Admito que salte de forma refleja y sonreí nerviosamente cuando el me acerco un cartucho de Nintendo 64. Era un cartucho estándar, color gris, excepto que alguien había escrito Majora en el con permanente negro. Tenia mariposas en mi estomago tan pronto como me di cuenta de la coincidencia y le pregunte cuanto quería por el. El anciano sonrío y me dijo que podía llevármelo gratis, que había pertenecido a un chico de mi edad que ya no vivía en este sitio. Había algo extraño en como se expresó el anciano, pero realmente no le preste demasiada atención, estaba demasiado contento no solo de haber conseguido el juego, además había sido gratis

Estaba un poco escéptico pensando que este cartucho no tenia ninguna garantía de funcionar, pero el optimismo me inundo cuando pensé que podría ser alguna versión Beta o Pirata del mismo y era mas que suficiente para poder irme. Agradecí nuevamente al hombre y este me sonrío, despidiéndose de mi con buenos modales, para terminar diciendo "Adiós entonces" (Goodbye Then), al menos eso me pareció. Todo el camino a casa estuve dudando, y pensé que el hombre había dicho algo mas. Mis pensamientos fueron confirmados cuando arranque el juego (para mi sorpresa, funcionaba correctamente) y solo había un fichero, llamado simplemente "BEN". Adiós Ben (Goodbye Ben), había dicho Adiós Ben. Me sentí mal por el hombre, obviamente tenia un nieto y estaba volviéndose senil, y por alguna razon le había recordado -de una forma u otra- a su nieto "Ben".

Con curiosidad, eche un vistazo al fichero durante largo rato. Puedo decir que había llegado muy lejos -Tenia casi todas las mascaras y 3/4 restos de los jefes. Vi que uso una estatua de búho para guardar el juego, estaba en el día 3 en el Templo de la torre de piedra con algo menos de una hora para que la luna se estrellara. Recuerdo haber pensado que era una pena que hubiese llegado tan lejos en el juego, pero nunca lo hubiera acabado. Cree un nuevo archivo llamado "link", como era tradición, y empecé el juego, preparado para revivir mi infancia. Para un cartucho con tan mala pinta, estaba impresionado de lo fluido que funcionaba. Literalmente parecía una copia legal del mismo salvo por algunos problemillas aquí y allá (como algunas texturas donde no deberían estar, algunos flash aleatorios en intervalos cortos, no estaba nada mal).

Aun así, la única cosa que era un poco enervante era que algunas veces los NPC me llamaban "Link", y otras veces me llamaban "BEN". Supuse que era un bug -Un fallo de programación derivado de que nuestra partidas se hubiesen mezclado, o algo así. Estuvo molestándome un buen rato hasta que, cuando me pase el Templo de WoodFall fui a las partidas salvadas y borre el archivo "BEN" (Intentaba preservar este archivo por respeto al dueño original del juego. No es que necesitara dos partidas), esperando que esto resolviera el problema. Lo hizo, y no lo hizo, ahora los NPC no me llamaban nada, donde debía estar mi nombre había un espacio en blanco (el archivo seguía llamándose "Link" aun así). Frustrado, y con deberes por hacer, deje el juego por un día.

Volví a jugar al juego la pasada noche, consiguiendo el lente de la verdad y completando el Templo del pico nevado. En ese momento algunos de vosotros, jugadores mas hardcore de Majoras mask, conoceréis el glitch de "El cuarto día" -hay que esperar a que el reloj este cerca de llegar a 00:00:00 en el día final y hablar con el astrónomo para mirar el telescopio. Si lo hacías en el momento correcto, la cuenta atrás desaparecería y podrías contar con otro día para terminar aquello que estuvieras haciendo. Decidido a hacer este glitch para terminar el Templo del pico nevado, parece que me salio bien en el primer intento pues el cronometro de arriba desapareció.

Sin embargo, cuando pulse B para dejar el telescopio, en vez de recibir las gracias del astrónomo me encontré en la zona donde debía luchar contra el Jefe Majora al final del juego, en la arena, mirando fijamente al niño Calavera que flotaba en el aire. No había ningún sonido, solamente el flotando en el aire por encima de mi, y la música de fondo normal de la zona (seguía siendo inquietante). Inmediatamente mis manos empezaron a sudar, definitivamente esto no era normal, El chico calavera NUNCA aparece ahí. Intente recorrer la zona, y no importaba a donde fuera, el chico seguía moviendo su cabeza, mirándome fijamente, sin decir nada. Nada pasaba, y estuve así como unos sesenta segundos. Pensé que el juego estaba estropeado o algo así, pero empezaba a dudarlo.

Estaba apunto de tocar el botón de reset cuando un texto apareció en mi pantalla "No estas seguro de por que, pero aparentemente tienes una reserva...". Instantáneamente reconocí ese texto, aparece cuando consigues la llave de la habitación, por parte de Anju en la posada Stock Pot, pero, ¿Por que había aparecido aquí? Descarte pensar que era casi como si el juego intentara comunicarse conmigo. Empecé a recorrer la habitación de nuevo, comprobando que durante algunos momentos el juego tenia alguna especie de momento en el que me daba la opción de interactuar con alguien, entonces me di cuenta de lo estupido que parecía, pensar que alguien reprogramaría un juego así era absurdo. Seguro de mi mismo, quince segundos después otro mensaje apareció en la pantalla, y era como el anterior, una frase ya existente "¿Ir a la guarida del jefe del templo? Si/No". Pause por un momento, pensando que debería elegir y como reaccionaria el juego, cuando me di cuenta de que no podía seleccionar no.
Entonces respire fuerte y presione "Si", y la pantalla se volvió blanca, con las letras "El amanecer de un nuevo día" y el subtexto "|||||||" en el. A donde fui transportado me lleno del mas intenso terror, casi paralizante, que nunca haya experimentado.

La única manera de la que puedo describir como me sentía en ese momento era tener un sentimiento deprimente a una escala muy profunda. Nunca he sido un chico deprimido, pero lo que sentí era algo que ni siquiera sabia que existía. Era como si una presencia retorcida y poderosa estuviera encima de mí.

Aparecí en una extraña versión Crepuscular de la ciudad Reloj. Camine hacia fuera (como normalmente harías cuando empiezas en el día 1) y me di cuenta de que todos los habitantes habían desaparecido. Normalmente, incluso con el glitch del "Cuarto Día", sigues viendo a los guardias y el perro que corre fuera de la torre. Esta vez, todos habían desaparecido. Habían sido reemplazados por un sentimiento de que algo estaba fuera de lugar allí, en el mismo lugar que yo, y me vigilaba. Tenía cuatro corazones y el arco del Héroe, pero en este punto ya no me importaba mi avatar. De alguna manera, sentía que yo mismo estaba en peligro. Puede que lo mas chirriante fuera la música. La música no paraba de hacerse más fuerte, haciéndote esperar que algo apareciera de repente delante tuya, pero no pasaba nada, y el bucle constante empezó a hacer mella en mi estado mental.
En todas partes, oía de manera tenue la risa del vendedor de mascaras en el fondo, lo suficientemente débiles para que no estuviera seguro de si estaba oyendo cosas pero suficientemente alto para que mi determinación me obligara a buscarlo. Busque por las cuatro zonas de la torre del reloj, y no encontré nada... ni a nadie. Algunas texturas se habían perdido, la torre oeste del Reloj me hacia caminar en el aire, toda la zona parecía rota. Sin esperanza de poder ser salvada. Cuando la canción de curación se repitió la que debió ser su 50a vez, aun me recuerdo permaneciendo en mitad de la torre Sur del reloj, dándome cuenta de que nunca me había sentido tan solo en un videojuego.
Mientras caminaba por la ciudad fantasma, no se si fue por culpa de la mezcla de las texturas y atmosfera del lugar, unidos la música que me atormentaba, antes tranquila y pacifica, había sido distorsionada y destrozada, me sentía al borde de las lagrimas y no tenia idea por que. Difícilmente he llorado alguna vez, pero algo me había agarrado y se unía al fuerte sentimiento de depresión que se me hacia tan extraño.

Intente huir de la torre del reloj, pero cada vez que lo hacia, la pantalla se volvía negra y me llevaba a otra parte de la torre. Intente tocar la ocarina. Quería escapar, no quería estar ahí. Pero siempre que tocaba la canción del tiempo o vuelo solo me decía "Tus notas resuenan a lo lejos, pero no ha pasado nada". Para entonces, era obvio que el juego no quería que me fuera, pero no tenia ni idea de por que quería mantenerme allí. No deseaba ir a los edificios. Sentía que ahí seria muy vulnerable contra aquello que me estaba aterrorizando. No se por que, pero me vino la idea de que era posible que si me ahogaba a mi mismo en el agua de la lavandería aparecería en otro lugar y podría salir de allí.

Tan pronto como pase la zona y fui al agua, ocurrió todo. Link se agarro la cabeza y la pantalla me lanzo un flash de el vendedor de mascaras sonriéndome - no a link- y el grito del niño Calavera en el fondo. Tan pronto como la pantalla volvió estaba justo delante de una estatua de Link de las que aparecen tocando la Elegía de vacío (Elegy of emptiness). Grite tan pronto como esa cosa apareció detrás de mí, con esa horrible expresión en la cara. Me di la vuelta y corrí hacia la torre sur del reloj, pero para mi horror la maldita estatua estaba persiguiéndome, de una manera solo comparable con los Ángeles del Llanto del doctor Who. Siempre, en intervalos aleatorios, aparecía una animación que invocaba la estatua detrás de mí. Es como si estuviera persiguiéndome o-No quiero decirlo- atormentándome.
En ese momento ya estaba al borde de la histeria, pero en ningún momento se me ocurrió apagar la consola. No se por que, pero estaba envuelto en esto -El terror era tan real. Intente mover la estatua, pero literalmente aparecía justo detrás de mi en cada momento. Link empezó a hacer animaciones extrañas que nunca le había visto hacer, empezó a agitar sus brazos y tener espasmos aleatoriamente y la escena no paraba de cortarse para mostrarme de nuevo al vendedor de mascaras sonriendo, para justo después volverme a poner cara a cara con la maldita estatua. Fijamente corrí al dojo de los maestros de la espada, no se por que, pero en el pánico que sentía quería tener alguna certeza de que no me encontraba solo. No encontré a nadie, pero cuando iba a volverme para abandonar la zona, la estatua me arrincono en el cuchitril de atrás. Intente atacarle con la espada pero no había ninguna reacción. Confundido, y arrinconado, me quede mirando a la estatua esperando que esta me matara. De repente, la pantalla volvió a lanzarme un flash con el vendedor de mascaras y link, mirando fijamente a mi pantalla, permaneciendo de manera vertical como un reflejo de la estatua, mirándome junto a su copia. Literalmente, estaban mirándome a mi. Todo lo que había dejado atrás del cuarto muro estaba totalmente destrozado cuando salí del dojo, asustado. Y nuevamente, el juego me transporto a un túnel subterráneo y la canción de curación revertida paro como si me dieran un tiempo de descanso antes de que la estatua apareciera otra vez detrás mío, esta vez, mucho mas agresiva. Solo podía dar un par de pasos antes de que volviera a aparecer detrás de mí. Rápidamente salí del túnel y aparecí en la torre más al sur del reloj. Corriendo sin fijarme a donde, en un estado de puro pánico, se oyó por el fondo un grito y la pantalla se volvió oscura, y el texto "Amanecer de un nuevo dia |||||" inundo mi pantalla.

La pantalla volvió a cambiar a negro y tras esto yo me encontraba en la parte más alta de la torre del reloj, con el Chico Calavera sobrevolándome nuevamente, en silencio. Mire hacia arriba, la luna había vuelto, y estaba justo unos metros encima de mi cabeza, pero el chico Calavera no paraba de mirarme, atormentándome, con su maldita mascara. Una nueva canción empezó a sonar - La canción del templo de piedra tocada en reverso. En un desesperado intento, equipe mi arco y dispare al Chico calavera, y conseguí darle como pude comprobar cuando hacia una animación en la que volvía hacia atrás su cuerpo. Le dispare otra vez y en la tercera flecha, un texto apareció, diciendo "Esto no te va a hacer ningún bien... jeeee, jeee". Me levantaron del suelo, levitando de espaldas y Link empezó a gritar mientras empezó a arder en llamas que instantáneamente acabaron con su vida.

Di un salto cuando esto pasó. Nunca había visto este movimiento usado por NADIE en el juego y el mismo Chico calavera no tiene ningún movimiento. Cuando la escena de muerte apareció mi cuerpo muerto seguía en llamas, y el Chico calavera se río mientras la pantalla se descoloría a negro otra vez, solo para volver a aparecer en el mismo sitio. Decidí cargar contra el, pero volvió a pasar, el cuerpo de Link fue elevado por alguna fuerza misteriosa y inmediatamente fue rodeado por las llamas. Esta vez durante la escena de muerte, volvió a sonar la canción de curación revertida. En mi tercer (y ultimo intento) me di cuenta de que ya no había música, y que solo un silencio fantasmal me acompañaba. Recordé que en el encuentro original con el chico calavera debías tocar la ocarina para volver en el tiempo o invocar a los gigantes. Intente tocar esta canción pero antes de que tocara la ultima nota, el cuerpo de Link fue engullido en llamas y murió.

Cuando la escena de muerte estaba cerca de acabar, el juego empezó a fallar, como si el cartucho estuviera intentando procesar demasiado de algo y la escena volvió. Fue la misma escena que las tres veces anteriores, excepto que Link yacía muerto de una manera que nunca había visto en el juego, con su cabeza inclinada hacia la cámara, y el Chico Calavera flotando sobre el. No podía moverme, no podía presionar ningún botón, todo lo que podía hacer era fijarme en el cuerpo muerto de Link. Después de unos treinta segundos así, el juego simplemente se descoloró con el mensaje "Te has encontrado con un destino terrible, ¿No es así?", antes de enviarte de nuevo a la escena de titulo.

De nuevo en la pantalla de titulo, mientras reiniciaba el juego, me di cuenta de que mi archivo ya no se estaba. En vez de "Link" había sido reemplazado por "TU TURNO" (YOUR TURN). "TU TURNO" tenía 3 corazones, 0 mascaras y ningún objeto. Seleccione "TU TURNO" y tan pronto como lo hice, me enviaron de vuelta a la escena en la punta de la torre del reloj con Link muerto y el Chico Calavera sobrevolándole, con su risa sonando una y otra vez. Rápidamente pulse el botón de reset y cuando el juego se inicio de nuevo, había un nuevo archivo debajo de "TU TURNO" llamado... "BEN". La partida de "BEN" había vuelto tal y como estaba antes de que la borrara, en el templo de piedra, poco antes de que la luna se estrellara. Para entonces había apagado el juego. No soy supersticioso pero esto me ha jodido incluso a mi. No he jugado en todo el día, Dios, ni siquiera he dormido esta noche. No paraba de oír la canción de curación revertida y no paraba de recordar el sentimiento de terror cuando recorría la torre del reloj. Me subí al coche y volví a la casa del anciano dispuesto a hacerle unas preguntas con un compañero mío (De ninguna manera iba a ir allí solo) solo para encontrarme con un cartel de se vende delante, y cuando toque la puerta, nadie me contesto.

Ahora estoy de vuelta, escribiendo el resto de mis pensamientos y grabando lo que paso, lo siento por algunos errores gramaticales. No he dormido nada. Estoy aterrorizado con este juego, mas ahora que he escrito por segunda vez esto entero, pero siento que hay algo mas de lo que el ojo ve, y algo me esta llamando para investigarlo mas a fondo. Creo que "BEN" tiene algo que ver en la ecuación, pero no se como, y si puedo reencontrarme con el anciano entonces podré conseguir algunas respuestas. Necesito otro día para recuperarme antes de enfrentarme a este juego de nuevo, ya se ha llevado por delante parte de mi cordura, pero la próxima vez que haga algo grabare mi trabajo todo el rato. La idea de grabarlo solo se me ocurrió al final, así que solo podéis ver los últimos minutos de lo que he sufrido.

sangre

En el espejo

Por lo general duermo profundamente, pero esa noche la tormenta que se estaba desatando afuera no me permitía conciliar el sueño. Cuando empezaba a dormitar, otro trueno me levantaba. Este ciclo se repitió la mayor parte de la noche, por lo que permanecí despierto y atento, viendo al cuarto iluminarse antes de que fuera invadido por las sombras de nuevo. Mis ojos se movían de un objeto a otro, hasta que llegué al espejo adyacente a la cama.

De pronto hubo un destello de luz, y el espejo se iluminó. Por menos de un segundo, el espejo mostró docenas de rostros, siluetas dentro de su marco, bocas abiertas y ojos ennegrecidos. Ellos miraban directamente hacia mí, con sus pupilas negras fijas sobre mi rostro. Y luego había pasado. ¿Estaba seguro de lo que vi? Intranquilo, no logré dormir por el resto de la noche.

A la mañana siguiente quité el espejo de la pared y lo tiré a la basura. No me importaba si la visión que había tenido fue real o no, quería deshacerme de ese espejo. De hecho, quité cada espejo de la casa.

Pasaron varias semanas y el suceso de aquella noche se había desvanecido de mi mente. Estaba pasando la tarde en la casa de un amigo y tenía que usar el baño. Mientras estaba ahí, el grifo se abrió sin que lo tocase y el agua comenzó a correr. Desconcertado, no hice nada en ese momento, más que tratar de razonar la paranoia. El agua comenzó a echar vapor y una capa de humedad cubrió el espejo. Miraba atentamente mientras las palabras se formaban: «Por favor, vuelve a poner los espejos. Extrañamos verte dormir».

mujer


La tundra

Los nativos de estos lugares dicen que hay una tundra justo al norte de aquí, la cual es habitada por espíritus benevolentes. Estos espíritus conceden una Revelación a todo aquel que los visita por la noche, una vez que el sol ha desaparecido por completo y dejado al mundo en oscuridad.

Conduje hasta la enorme envergadura de hielo y esperé, con la intención de echar un vistazo a lo que fuera que esta gente veneraba. Ellos envían a sus hijos a la tundra en la víspera de su quinceavo cumpleaños, envueltos en pieles de animales para impedir que se congelen, para solicitar una audiencia con estos espíritus. Una vez que ésta ha finalizado, los niños corren a casa para compartir la experiencia con sus padres. A partir de ese momento son considerados adultos por todos en el pueblo. Parejas comprometidas también visitan la tundra antes de su boda; los invitados se quedan en vela toda la noche hasta su retorno, ya que al regresar la pareja decidirá si continuarán con su matrimonio o lo abandonarán. Los más ancianos visitan la tundra cuando se encuentran muy enfermos, y frecuentemente empeoran su condición por pasar toda la noche allí; sin embargo, cuando regresan la mayoría de las veces lo hacen con un aire de serenidad.

Así que esperé, curioso por descubrir qué clase de fenómeno podría inspirar a las personas tan poderosamente. Esperé por horas, abrigado con mi parka y sentado en el capó de mi camioneta. Esperé hasta que sentí que moriría congelado.

Pude escuchar al espíritu antes de que pudiera verlo. Un crujido en la nieve me hizo voltear. Un hombre encorvado con la piel grisácea estaba parado a sólo unos metros de mí, me miraba con unos ojos tristes, amarillentos, parte un cráneo del cual apenas brotaban unos cuantos cabellos grasosos. Respiraba pesadamente, y uno de sus brazos lucía como si hubiese sido destrozado y dejado sin tratar, provocando que sanara incorrectamente. Trozos de carne mal cicatrizada cubrían sus débiles piernas. El hombre me miró quizá por unos diez segundos, antes de desaparecer de un momento a otro.

Volteé hacia todos lados, buscándolo, pero se había ido. Al acercarme hacia donde había estado, encontré un par de huellas ensangrentadas en la nieve. Lleno de temor, me subí a mi camioneta y me dirigí al pueblo tan rápido como el hielo me lo permitió. Algunos pueblerinos me estaban esperando cuando llegué, pues se habían enterado de que salí hacia la tundra y estaban curiosos de lo que podría pasar. Salí rápidamente de mi camioneta y corrí al pueblerino más cercano, exclamando:

—¡¿Qué tienen de benevolente esos espíritus?! ¿Qué es tan inspirador acerca de ellos? ¿Cómo es que los ayudan?

—¿Qué fue lo que viste? —preguntó el hombre, con su mirada remedando el temor en mis ojos.

—Vi un hombre, ¡terriblemente desfigurado y extremadamente enfermo! —le grité, mientras los demás pueblerinos se hicieron hacia atrás—. ¿Por qué? ¿Qué es lo que significa? —clamé.

—Los espíritus sólo muestran una cosa… —me explicó el hombre—, muestran a sus visitantes dentro de un año en el futuro.



El caleidoscopio

Mientras estábamos de luna de miel en Maine, mi esposa y yo hicimos una parada en el pintoresco pueblo de Boothbay, en un día particularmente gris y lluvioso. Puesto que el picnic que habíamos planeado no era más una alternativa, nos refugiamos en una pequeña tienda de antigüedades próxima al muelle.

En tanto mi esposa ojeaba los grandes cofres y juegos de mesa cerca de la entrada, yo examinaba entusiasmado las herramientas antiguas y el equipo marítimo dentro de las vitrinas en la parte trasera. Al ser un coleccionista de lentes e instrumentos marinos, ansiaba encontrar un sextante, o quizá un viejo telescopio forrado con cuero.

Me detuve en una pieza interesante. Parecía ser una linterna de bronce que denotaba una pátina café, pero que era muy moderna en cuanto a su diseño. Le pregunté al dueño de la tienda por ella, pero sólo me pudo decir que la encontró en el mismo cofre antiguo que traía varias brújulas y el sextante que también se exhibía. Inquirió sobre si deseaba comprárselo a cinco dólares, o llevarlo a ningún costo.

—A mí no me sirve de nada, nadie lo quiere.

Cuando le cuestioné acerca del precio, él suspiró con cansancio, y luego se acercó a la vitrina para sacarlo.

—Tenga, compruébelo usted mismo.

La artesanía era impresionante, bastante duradera y aparentemente hecha a mano, quizá en algún lugar de Europa. Unas marcas de escritura desgastadas indicaban que podría ser de origen alemán, o tal vez austríaco. Giré el lente y una débil luz roja salió despedida. Al apuntarla en una esquina oscura del local, tomó la forma de múltiples movimientos en espiral, que chocaban y se entrelazaban como una manada de anguilas. Mientras continuaba utilizando ese inusual caleidoscopio-proyector, mi imaginativa mente inventaba rostros macabros con rulos sinuosos. Al desactivar el aparato, me volví emocionado hacia el dueño de la tienda.

—¡Fantástico! —le dije—. ¡Debe de tener algún tipo de filtro para el aceite enfrente de los lentes! Tengo dos caleidoscopios victorianos, pero ninguno de ellos alumbra como éste.

—No lo entiende, ¿vedad? Nadie lo hace. Todos regresan para devolverlo luego de un tiempo —El dueño de la tienda se apoyó en la vitrina, y pude notar que estaba respirando agitadamente—. Todos piensan que es una especie de truco… hasta que empiezan a ver a través de él con las luces apagadas.

»Ésa no fue una proyección, amigo. Ese… maldito aparato, esa luz… no está fabricando a las criaturas que vio. Simplemente le está permitiendo a sus ojos ver lo que siempre ha estado ahí.

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La Inexpresiva

En junio de 1972, una mujer apareció en el hospital Cedar Senai vestida solamente con una bata blanca cubierta de sangre. Esto por sí solo no era nada extraño, pues la gente solía tener accidentes cerca y venía al hospital más cercano para recibir asistencia médica. Pero había una cosa que hacía que las personas que veían a esta mujer huyeran aterrorizadas: ella no era precisamente humana. Se parecía a algo así como un maniquí, pero tenía la destreza y la fluidez de un ser humano normal. Su rostro era tan impecable como el de un maniquí, desprovisto de cejas y lleno de maquillaje.

Desde el momento en que entró al hospital hasta que fue llevada a un cuarto para proceder con la sedación, permaneció completamente tranquila, inexpresiva e inmóvil. Los doctores habían decidido sujetarla hasta que las autoridades llegaran y ella no protestó. No pudieron sacarle ningún tipo de respuesta, y la mayor parte de los empleados se sentían bastante incómodos al mirarla por más de unos segundos.

Pero al momento en que el personal trató de sedarla, opuso resistencia con una fuerza extrema. Dos empleados la sujetaban mientras se levantaba de la cama inexpresiva. Luego giró sus ojos impasibles hacia el doctor e hizo algo inusual. Sonrió. En cuanto lo hizo, la enfermera gritó y la soltó por la impresión; ya que en la boca de la mujer no habían dientes humanos, sino unos más largos y afilados. Muy largos como para que su boca no se pudiera cerrar sin causarle alguna herida…

El doctor la miró fijamente por un momento, antes de preguntarle, «¿Qué mierda es usted?».

Ella recostó su cabeza sobre su hombre para observarlo, aún sonriendo. Hubo un largo silencio, el personal de seguridad ya había sido alertado y se le podía escuchar corriendo por el pasillo.

En tanto él se volvió hacia el sonido de las pisadas, ella se le abalanzó, hundiendo sus dientes en la parte anterior del cuello del doctor, arrancando su yugular y dejándolo caer al piso. Luego se inclinó hacia él, mientras jadeaba y se ahogaba en su propia sangre, y le susurró al oído:

—Yo… soy… Dios.

Los ojos del doctor se llenaron de terror mientras la miraba voltearse tranquilamente y caminar hacia los guardias. Lo último que vio fue cómo se daba un festín con ellos, uno por uno.

El doctor que sobrevivió al incidente la nombró «La Inexpresiva».

Nadie nunca la volvió a ver.

bestia

El DVD

La próxima vez que vayas por una película, asegúrate de buscar una que te recomendaré y que te traerá recuerdos increíbles. No hay otro video como éste, y es imposible duplicarlo. Puede aparecer en cualquier parte del videoclub. Puede estar en cualquier estante, en cualquier género, en manos de cualquier persona. Su cubierta es totalmente negra, y se titula Tú.

Una vez que encuentres el video, no lo abras. Ve a la recepción a pagar por la renta. El encargado seguramente te mirará extrañado, y tal vez dirá, «Oh… ése…».

Lleva el video a casa. Puedes tener la tentación de ver el DVD, pero procura no hacerlo.

A media noche, coloca el sofá frente a tu televisor y asegúrate de que nadie más esté contigo. Asegúrate de que todo lo que se vea sea oscuridad, y que el único ruido que se oiga sea el latido de tu corazón.

Reproduce el DVD. El video contiene todo el conocimiento de tu pasado, presente y futuro. Al pasar las escenas, irás viendo eventos pasados hasta llegar a los acontecimientos actuales. Detenlo una vez que llegues al final de los eventos actuales; sabrás en qué parte detenerte cuando te veas a ti frente al televisor, mirando el video.

Antes de pasar a ver los acontecimientos futuros, piensa si realmente quieres saber sobre el futuro.

Si decides no ver más, quita el DVD, déjalo en el suelo de tu armario y vete. Asegúrate de guardar el DVD en el armario. Por la mañana te darás cuenta de que se ha ido.

Pero si decides ver los acontecimientos futuros, deja correr el siguiente episodio. Es extremadamente importante que no grites cuando veas la escena de tu muerte. No quites la vista del televisor cuando te veas siendo arrastrado a las oscuras profundidades de lo que una vez fue tu armario. No parpadees cuando te veas siendo desgarrado por una bestia infernal, y el DVD maldito tirado en el suelo, junto a tus miembros amputados. En ese momento el video terminará.

Ah, y no te asustes cuando sientas el aliento de la bestia acariciar tu cuello…


Retrato abstracto

Hay un méndigo que vive en nuestra vecindad, en Queens. Él antes pedía dinero, pero un día empezó a pintar. Fue a un centro de reciclaje y tomó latas de pintura viejas. La mayoría de las latas todavía contenían pintura en ellas. Dios sabrá en dónde consiguió la brocha. Pero empezó a pintar en cualquier cosa que pudiera encontrar —tablas, papel, lo que sea que tuviera una superficie plana—. Y también era muy bueno. Hizo paisajes, pinturas de los lugares de la vecindad, perros, algunas cosas fantásticas y geniales… este tipo era el maldito Miguel Ángel de los méndigos. Las vendía por 50 centavos o un dólar. Luego usaba el dinero para comprar alcohol y beber hasta quedar en coma. Ya sabes, el típico artista.

Pero entonces empezó a ofrecer retratos. A nadie le gustaban, no sabía por qué. Le comenté a una vecina sobre eso, quien tenía un retrato hecho por él, y me dijo que la perturbó y que no se parecía en nada a ella. Le pregunté si podía verlo; era hermoso. «Es increíblemente realista», le dije… ella respondió dándome una cachetada muy fuerte y diciéndome que me fuera de su casa. Luego dejó de hablar conmigo.

Sin embargo, estaba tan impresionado que le pregunté al susodicho artista si podía hacer uno de mí. Dijo que serían unos dos dólares; le pagué y me dijo que estaría terminado para el día siguiente. Entonces pasé a su puesto habitual el día acordado, ansioso por verlo, pero no estaba allí. Me puse furioso por un momento, pensé que me había estafado, hasta que noté que al lado del edificio estaba mi retrato, tapado con mi nombre y una nota pegada en él. La nota decía, simplemente, «Buena suerte».

Destapé la pintura y estaba horrorizado. Me veía distorsionado, en formas que me hacían doler los ojos. Estaba claramente muriendo en el retrato, si no era que estaba muerto. Insectos y cuervos se alimentaban de mí.

No me había fijado en mi vecino que estaba detrás de mí, hasta que dijo, «Hey, se ve bien. Me gustaría tener uno también».

Lo dijo de forma casual y siguió caminando. Se veía distorsionado y extraño. Caminaba con una cara sin forma. Cuervos e insectos colgaban de él, se alimentaban de él. Miré hacia atrás. Todos y todo se parecían a como estaba retratado yo en la pintura. Ahora todo lo que veo hace que me duelan los ojos. Todo es horrible y feo. Y todos me dicen lo lindo que es mi retrato. Sin importar lo que haga, no puedo convencerlos de que no deben hacerse uno.

amputar

Bueno, eso es todo, ahora les dejo los link de la primera y segunda parte:

Parte 1: http://www.taringa.net/posts/paranormal/17003768/Megapost-Las-Creepypastas-que-debes-leer-Parte-1.html

Parte 2: http://www.taringa.net/posts/paranormal/17005825/Megapost-Las-Creepypastas-que-debes-leer-Parte-2.html


 
 

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