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Cuentos de Terror

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Cuentos de terror:


EL LEÑADOR
Autor: José Yair Mtz
París, Francia, 1815. En una provincia llamada Bar-le-Duc, existía una cabaña escondida en el tenebroso bosque donde vivía Peter Benoite conocido como “el leñador”, quien era alto, delgado, tenía una mirada oscura y malévola, ojos portal del infierno. Siempre callado y apartado del mundo, lo acompañaba una grande y filosa hacha, viento asesino.
yair“El leñador”, verdugo asesino, bajaba del bosque cada 29 de febrero cuando las noches eran tenebrosas y oscuras, para robarse a los niños, cortarlos como leña y podérselos comer.
Fransuha Le´pu el señor más inteligente de ahí convenció a los padres de los niños para planear como salvarlos, así que decidieron capturar a “El leñador” para poderlo torturar como él torturaba a los niños y ya no tener que andar sufriendo las perdidas de los inocentes.
Pacientemente esperaron el día que el bajara al pueblo. Ya era de noche, se veían sombras terroríficas que según pertenecían a las almas inocentes que habían sido asesinadas, se oía el crujido de lo árboles, los aullidos de los lobos, los chillidos de las ratas y el viento escalofriante, pero eso no detuvo sus planes de Le´pu, se escondieron con mucha valentía en una casa oscura y abandonada, como pueblo viejo, esperando el momento de verlo para atraparlo.
Ese día 29 de febrero de 1817 lograron capturar muy difícilmente al monstruoso Peter Benoite quien fue torturado y asesinado.
Ahora estábamos tranquilos, “El leñador” no volvería y estaríamos en paz.
Pero cuatro años más tarde apareció como pesadilla en forma fantasmal, en la casa donde fue torturado.
Regresó, invadido por el odio y el rencor, garfio de terror, así que…
¡Domino la mente de todos los niños, los lleno de maldad y odio para convertirlos en esclavos poseídos! Y ellos empezaron a matar a la gente empezando por sus padres, destruían y quemaban las casas, hasta acabar con el pueblo como venganza por lo que le habían hecho a Benoite.
Le´Pu y varias personas alcanzaron a huir de la pesadilla que presenciaban.
Ahora “El leñador” y los niños convertidos en fantasmas se retiraban lejos de aquel pueblo con una gran y tenebrosa sonrisa.
Se escuchan tenebrosas risas, lluvia de terror en los bosques, como portales del mal.
¡Niños nunca anden solos en los bosques porque se les puede aparecer “El leñador”!

Cuentos de Terror
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NADA VOLVERA A SER IGUAL
Autora: Alexia Espinosa Ochoa
Enrique y nuestros amigos éramos unos chicos alegres un poco irresponsables, sobre todo demasiado bromistas y decíamos que no le teníamos miedo a nada.
Vivimos en una comunidad donde todos nos conocemos y todo se sabe.
Alberto era también un chico alegre pero responsable y respetuoso, tenía un gran amigo llamado Luís a ambos les molestaban nuestra bromas pesadas ya que cada vez eran mas pesadas.
Todos asistíamos a la misma escuela, esta contaba con gimnasio con cancha de duela, en él realizaban todos los eventos deportivos y festivos de la comunidad.
Cierto día, Alberto y Luís, cansados de nuestras bromas de, decidieron pagarnos con la misma moneda; sabiendo como éramos nos retaron a que pasaran una noche en el gimnasio, oscuro y tenebroso. Como no había vigilancia nocturna, todos aceptamos riéndonos del reto, sin imaginarnos en lo que acabaría dicha propuesta…
Ese mismo día por la noche, abismo de perdición. Alberto y Luís estaban esperándonos en el gimnasio. La noche era un poco lluviosa y no había luz, pero Alberto y Luís llevaban algunas linternas. Estando todos dentro, Enrique pregunto —– ¿Qué vamos a hacer para no aburrirnos durante toda la noche?—– nosotros (sus amigos) lo secundamos haciendo la misma pregunta — Yo tengo una idea —– dijo Luís —- Que les parece si contamos alguna historia de algo que nos dio miedo —– nosotros nos reímos y contestamos —– Entonces nosotros no tenemos nada que contar —- desde luego Alberto dijo —– yo sí tengo una historia que contar y tal parece que las circunstancias me van a ayudar a darle mas realismo a la historia.
Todos nos sentamos en el centro de la cancha, estaba oscuro, el resplandor de las lámparas solo iluminaban nuestros rostros, afuera empezaba a ser mas fuerte la lluvia. Alberto comenzó platicarnos su “historia”.
—- Un día mi primo Paco fue a quedarse en mi casa, era una noche muy fría, mi mamá nos dio chocolate caliente para merendar, vimos un rato la tele y todos nos fuimos a dormir, horas mas tarde sintió la necesidad de ir al baño, estaba lloviendo y no había luz, tuvo que usar una lámpara, —- todos estábamos atentos y Alberto continuo — al bajar la escalera escuchó la madera de cada escalón crujir. Afuera empezó un viento suave pero parecía que silbaba, terminó de bajar e iba a abrir la puerta pero, el mismo viento lo hizo llevando el mismo silbido y lo sintió en su cara, helado, muy helado,— Alberto hizo una pausa observando todos nuestros rostros, serios y callados; el ambiente ya se sentía un poco tenso, en ese momento se abrió una ventana del gimnasio haciendo un gran ruido y entró una ráfaga de aire muy frío con mucha fuerza y movió las lámparas que colgaban, al mismo tiempo se escuchó crujir los escalones de las gradas como si varias personas los bajaran; todos volteamos a vernos entre asombrados y nerviosos. Enrique, tratando de dibujar una pequeña sonrisa en su rostro, nerviosamente nos dijo — No se preocupen, el viento es tan fuerte, que provocó todo lo que escuchamos, — nadie contestó , solo se notaban sus miradas de sorpresa y asombro, Alberto siguió su relato —- Cuando Paco salió de la casa para el baño, sintió como si alguien lo abrazara por la espalda y al mismo tiempo algo muy frío le recorrió todo el cuerpo, quiso voltear y no pudo, quiso correr y sus piernas no se movían las sintió pesadas y muy lentas, quiso gritar y la voz no le salía: sintió que tardo mucho en llegar al baño, al tratar de abrir la puerta no tenía fuerza en su mano, entonces, vio claramente como la perilla de la puerta giraba sola para abrirse, entonces sintió un empujón y como la puerta se cerraba tras de él. — Alberto hizo otra pausa, todos estábamos muy quietos casi rígidos y no decíamos nada, en eso, se abrieron las puertas del gimnasio azotándose contra la pared, todos dirigimos las linternas hacia las puertas, no había nadie pero, nos pareció ver una sombra correr hacia nosotros, nos paramos rápidamente y tratamos de correr hacia las puertas abiertas, pero ya nuestro espanto y nervio nos hizo tropezar entre nosotros y perdimos algunas linternas, uno de nuestros amigos no se pudo mover, le gritábamos pero no respondía, cuando lo pudimos aluzar, estaba como desmayado pero con los ojos abiertos, nos acercaron para moverlo pero no reaccionaba, todos nos miramos y pensamos lo mismo “salir rápidamente de ahí “.
En ese momento las linternas que quedaban se apagaron, en el gimnasio. Las puertas se cerraron y se escucho como si les pusieran cadena y candado, al mismo tiempo se oyeron unas carcajadas, terroríficas. Tan fuertes que nos lastimaban los oídos, — Luís hablo con voz entrecortada — Debemos calmarnos, — Enrique lo interrumpió casi gritando, — Si esto es una broma, ya entendimos, ahora sáquenos de aquí o ¿esperan que suceda algo irreparable? — Alberto dijo, — Pensé que tú no sentías miedo. — Otro chico gritó, loca y desesperadamente — ¡Basta ya!, sí, tenemos miedo, terror, pavor, ¿Eso querían? Pues bien ya lo lograron, ahora hay que ir por ayuda para Hugo (el muchacho que estaba desmayado), — Luís metió la mano derecha al bolsillo de su pantalón para sacar las llaves de las puertas del gimnasio y abrir, pero, en eso momento, escuchamos otra vez las maderas de los escalones crujir, como si bajara o subiera mucha gente, la ventana, abrir y cerrarse con fuertes golpes, las lámparas moverse y chocar como si estuviera temblando y esas carcajadas otra vez como si vinieran desde lo más profundo del suelo, afuera la lluvia se había convertido en tormenta. Todos teníamos un miedo terrible, no alcanzábamos a distinguirnos de lo oscuro que estaba, solo podíamos escuchar nuestras voces, temblorosas y miedosas. Otro de los chicos dijo, — ¡Tratemos de salir por la ventana! — Su voz sonaba aterrada y al decir esto, escuchamos cerrar la ventana y otro chico se hecho a correr, pero en la oscuridad, se estrelló en el mástil del tablero de básquetbol; Enrique, Alberto y Luís empezaron a gritar — ¡Déjenos salir!
¡Por piedad! ¡Necesitamos ayuda! , — nos cansábamos ya de gritar y de repente, la tormenta paró, no se escuchaba ningún ruido dentro del gimnasio, sentimos un gran y profundo silencio. Las linternas se prendieron y todos se pudimos ver.
Dos nuestro amigos estaban sentados en las gradas, con los ojos muy abiertos y sin moverse, otro estaba tirado junto al poste del tablero y otro al centro de la cancha, seguía con los ojos muy abiertos pero sin moverse, Enrique lloraba como niño chiquito, Alberto y Luís no podían decir una palabra.
Así estuvieron hasta el amanecer. Salimos del gimnasio sin problema, las puertas ya estaban abiertas, para todos era un día normal, trascurriría como siempre. Pero para Alberto, Luís, Enrique, nuestros amigos y para mí Juan nada, ya nada volvió a ser igual……….

cuentos

HOTEL DEL TERROR
(Edgar Uriel Ruiz Guzmán)
Había una vez un grupo de adolescentes que estudiaban en la universidad y que se querían ir de vacaciones a Jalisco.
Y eran seis los que iban a ir , tres hombres Marcos, Javier y Carlos y todos eran muy valientes. Tres mujeres eran también Brenda, Karla y Michelle pero Brenda y Michelle eran muy atrevidas en cambio Michelle era un poco miedosa.
urielCuando iban de ida se les poncho una llanta. Los adolescentes se salieron del auto y se fueron caminando y les cayo la noche, pesadilla de sangre.
Hasta que encontraron un lugar que podrían quedarse, era un hotel, infernal de sangre. Macabro y feo y con los vidrios todos rotos. Los adolescentes se quedaron en el hotel donde los recibió un señor todo viejo, operador del demonio.
Ya que se habían hospedado a la media noche, Javier le hablo a sus amigos y todos bajaron al a recepción estaban matando a unos jóvenes.
A Karla, Michelle y Marcos los vio el viejito y los mato con un picahielos, pasmado de viento.
Brenda, Javier y Carlos agarraron sus cosas y se fueron pero cuando iban saliendo el viejito le dio un navajazo a Carlos y lo mato, poseído en el terror.
A Brenda y Javier les dieron un “aventón”. El viejito, panteón de la muerte, los persiguió y tuvieron un accidente en el cual todos murieron.

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DESAPARICIÓN MISTERIOSA
Autora: Vanesa Mata Flores
Había una vez en un abandonado pueblo viejo donde vivía con Alicia mi prima. Todas las noches nosotras íbamos al panteón, noche de terror. A ver la tumba de nuestra abuela.
Cuando íbamos de regreso vimos una carretera, rastro de sangre. Gritamos muy fuerte no sabíamos que era, cuando de pronto, hizo mucho viento y empezaron a caer rayos. ¡Alicia desapareció!
Yo me había quedado sola, cuando veo a una bruja, demonio volador. La bruja vivía en el infierno, lugar de demonios.
Yo quería que viniera Gabriela pero eso no se podía porque había muerto. Saqué el celular, ¡no había señal! y no podía llamar a la policía cuando de pronto escuché un ruido y de casualidad iban pasando unos policías me metieron al coche y me llevaron a mi casa


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Espero les haya gustado, por favor den puntos...

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