3 Historias de Miedo.......

1. ALMAS EN PENA


El silente espectro merodeaba taciturno por el campo santo. Tenía hambre y así pareciera un caníbal necesita alimentarse...
No podía comerse a los vivos, estos estaban fuera de su alcance.
Pero los espíritus recientes de gente fallecida, niños, ancianos, y mujeres.
Era el alimento de los espectros andantes, por eso cada noche merodeaba
el cementerio aquella alma en pena, que no encontraba el descanso.
Ese día en una lùgubre fosa común había varios cadáveres.
niños, hombres, personas sin familia, muertos en la indigencia, en plena calle.
El aura de aquel espectro se sintió atraído por aquella energía que emanaba
de aquella sepultura, necesitaba alimentarse de aquella energía reminiscente.
Cada día hacia lo mismo se alimentaba de la energía de cadáveres recién fallecidos.
Se daba su festín y luego vagaba, lamentàndose de su destino.
Su agonía era indescriptible, pero solo era oída por el resto de los espectros
que por allí vagaba, la energía que quitaba aquellos cuerpos.
Los convertía en los siguientes espectros que vagarían por la eternidad.
En la lontananza de aquel campo santo y entre tanto lamento no todos
los espectros eran iguales algunos, no se alimentaban de la energía de otros cuerpos.
Mas bien los miraban por encima del hombro con gran desden.
Solo los visitaban y antes de llegar a su destino se presentaban ante ellos.
Otros en cambio les encantaba asustar a niños, y ancianos, se impregnaban del terror.
Que producían en ellos, adoptaban los mas espeluznantes formas, caras terroríficas
cuerpos amorfos, verdaderas deformidades, sonidos y ruidos de ultratumba..
También aquel campo santo existían espectros buenos, los menos, pero
también existían y daban compañía a los muertos recientes, estos se regocijaban
de la esperanza de aquellos cadáveres del deseo de ver a sus familiares y seres queridos.
Aquellos espectros solo podían visitar tumbas y fosas comunes que no estaban
bendecidas, ni tenia a nadie que fueran a visitarlas, almas pérdidas como ellos.
Esa era las leyes que imperaban en aquel campo santo la mayoría de los muertos
encontraban su destino, en cambió otros vagaban por sus recintos como almas en penas.
Sin encontrar nunca la paz y descanso que tanto necesitaban.




2. ¿QUIÉN ARRULLA AL BEBÉ?



Esta historia se suscita en el estado de Querétaro, México, aunque hay versiones en otros estados e incluso en otros países. Yo les contaré la versión que llegó a mis oídos...
Era una joven pareja, Roberto y Maricela recién acababan de contraer nupcias, los dos enamorados y recién casados buscaban donde comprar su vivienda, ya habían visto algunas opciones, pero por falta de presupuesto o cercanía con su lugar de trabajo o algún desperfecto en el lugar, no se convencían por ninguno; hasta que uno de sus vecinos de el lugar donde rentaban por el momento, les comentó de una casa muy cerca de su lugar actual de residencia, la casa era grande, hermosa, de dos pisos, con un gran jardín en el patio trasero, en el que había un hermoso rosal, que pesé al abandono y paso delos años, parecía como si alguien lo cuidase con total esmero.
La casa era de un familiar del vecino que había fallecido un par de años atrás, pero sin dar mas detalles del por que o como, menciono que la había heredado y que planeaba venderla, ¿el precio? Era casi regalado y aparte sumando el descuento que le hizo a la joven pareja por el aprecio generado en el tiempo de vecinos.
Tardo poco para que la pareja se cambiase a su nuevo hogar, en poco tiempo la que fuese una casa abandonada ya lucia como un a gran mansión, todo parecía perfecto, un feliz matrimonio, el acenso de Roberto en su trabajo y Maricela embarazada, todo iba viento en popa, ya habían pasado dos años sin novedad alguna; excepto por algunos comentarios que le hacían sus amigos a la pareja, como el que en ocasiones marcaban por teléfono a su hogar y les contestaba una muchacha con voz muy amable que incluso se ofrecía a dejar el recado, cuando se encontraban con vecinos en la calle, ellos juraban haber visto a una joven mujer asomada por la ventana del segundo nivel de la casa que les sonreía amablemente, que incluso les llegaba a saludar. Era muy raro ya que esa ventana era la del cuarto que tenían previsto para el bebé.
La pareja solo se reía de lo que les contaban, ya que eran muy escépticos y no creían en esas boberías, incluso pensaban en no bautizar al futuro niño.
Pasaron los meses y llegó el nuevo integrante de la familia, Mateo un lindo varón de 3 kilos, no podían estar mas felices.
El niño llegó a su habitación, la cual habían preparado con anterioridad, era toda de azul cielo, con avioncitos dibujados por todas las paredes del cuarto, una bonita cuna y una silla mecedora donde su madre podría alimentarlo y arrullar al niño.
El niño era muy bien portado, casi no lloraba y cuando comenzaba a intentar un berrinche, bastaba con ponerlo en la cuna, para que en cuestión de minutos se callara o quedara dormido o a veces el niño se despertaba llorando y en segundos se callaba, en una ocasión mientras comían y el niño estaba en su cuna, dormido al parecer, comenzaron a escuchar sus risitas y hasta carcajaditas del infante, al subir a ver al niño todo quedó en silencio de repente, pero la silla mecedora se movía sin motivo aparente, tomaron al bebé y lo bajaron con ellos a la mesa sin dar mas importancia a lo sucedido.
El exceso de trabajo de Roberto y el encerramiento de Marisela por cuidar al niño todo el día, comenzaba a pasar la factura a la feliz familia, que comenzaban a tener problemas entre ellos, nada grave, pero con buenos momentos de tensión al principio, las peleas comenzaban a subir de intensidad, y en una ocasión que no paraban de gritarse el uno al otro, y el niño no paraba de llorar ya que lo traía cargando Marisela de un lado a otro, mientras reñían, enojadísima fue a la habitación del bebé a ponerlo en la cuna para salir a pelear de nuevo con Roberto, entere sus gritos dejaron de escuchar el llanto de el niño, fue hasta después de una hora que se dieron cuenta que el niño ya no lloraba y que al contrario había pasado del llanto a las risitas.
Se vieron mutuamente y consternados, fueron al cuarto del bebé, al abrir la puerta se llevarían el susto de sus vidas, al ver que una mujer de apariencia joven flotaba sobre el suelo aparentemente sin pies, cargaba al pequeño niño consolando su llanto mientras volteaba a verlos con molestia. Roberto se acercó corriendo y con miedo para arrebatadle al niño, y salir corriendo del lugar...
La familia al día siguiente fueron por sus cosas y decidieron salir de ahí de inmediato.
Poco después el buen vecino contaría la historia, la joven mujer que se aparecía, era su prima, que igual que Roberto y Marisela se había casado y junto con su esposo habían comprado esa casa, habían tenido a su bebé pero éste había fallecido por la tan letal muerte de cuna (muy común en los recién nacidos), su esposo la dejó al poco tiempo y su único consuelo era cuidar ese rosal como si fuese a su pequeño hijo, poco tiempo después ella se quitaría la vida en el cuarto que fuera de su bebé.
La casa no ha sido habitada desde entonces, el rosal sigue siendo cuidado, y algunos cuentan se puede ver a la joven por las ventanas que se pasea entre los cuartos que dan a la calle.

3. EL HORNO MALDITO



Escrito por Jero Coro
Esta historia ocurrió en un barrio de Santa Fé capital, más exactamente en una escuela. Estaba entrando al salón de clases cuando alguien mencionó:

¿Dónde esta Gustavo?
Luego sólo se escuchó silencio, cuando entramos al salón la profesora se dio cuenta de que Gustavo no estaba, y se sorprendió mucho ya que era el niño mas estudioso de la escuela, ni siquiera faltaba cuando estaba enfermo, era muy extraño no verlo. Yo escuché algunas historias de lo que le pasó, pero no creí en nada de esas estupideces. Así que fui a preguntarle a la portera sin esperar respuesta alguna, pero ella me dijo que a él lo había atrapado el demonio del horno, por supuesto no le creí, pero luego dijo:

-Debes creer esta historia, ya que si entras a la portería, no saldrás jamas.

La señora me lo dijo como llorando así que me asusté un poco. Luego de dos semanas sin que apareciera Gustavo, empecé a creerme esa historia, y entonces se me dio como idea ir a comprobarlo. Pero mis compañeros no estaban de acuerdo, mis amigos, que siempre habían querido tener una experiencia paranormal, estuvieron de acuerdo.

A la noche de ese mismo día, nos dirigimos directo hacia la portería, uno de mis amigos llevó una navaja bien afilada, por si algo se salía de control.

Cuando llegamos dentro de esta no había nada, solamente un horno, este era medio viejo, y no estaba conectado a nada, ni siquiera al gas, solamente estaba apoyado contra la pared, así que decidimos quedarnos hasta el día siguiente.

Exactamente a las 12:00 me desperté y un brillo color oro emanaba de dentro del horno, en menos de 2 segundos un brazo, parecido a un tentáculo comenzó a salir de la puerta del horno, traté de despertar a mis amigos, pero no pude y al darme cuenta ya habían salido 5 tentáculos, uno para cada uno de nosotros, yo estaba petrificado ante esa escena, y más aún cuando uno de ellos atrapó a uno de mis amigos y se lo llevó dentro.

En eso mis otros amigos se despertaron, y se encontraron con esa horrorosa escena que les heló la sangre, luego los tentáculo nos atraparon a nosotros, yo intenté gritar, pero uno de estos me tapó la boca, traté de soltarme, y gracias al sudor que tenía pude zafarme, y correr hasta salir afuera. Desde allí pude ver como a mis amigos se los tragaba el horno, desde ese momento no volví a ir a la escuela, hasta tenía miedo de dormir, lo que es seguro es que ese horno sigue estando en esa escuela y se han reportado mas casos de desapariciones de personas. Esta es mi historia, mi nombre es... Anónimo.

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