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“Nunca jamas supe que estaba embarazada”

“Nunca jamas supe que estaba embarazada”


Al llegar al hospital, Daniela Belcecchi (20) pensaba que tenía peritonitis y no imaginaba que estaba en trabajo de parto. Un fenómeno no tan extraño. Mirá el video con su historia. 


nuncaGerardo Dell’Oro / Clarín Mujer Sorpresa y media. Daniela dice que le hubiera gustado saber que estaba embarazada y poder elegir la ropa del bebe. A su hijo le puso Joan: “regalo de Dios”.








Pasa en España, pasa en Estados Unidos, pasa en la Argentina. En realidad, pasa en todo el mundo. Marta López de 38 años ha dado a luz en un polideportivo de Bilbao sin saber que estaba embarazada. La mujer, que se encontraba en la piscina, acudió a los vestuarios femeninos porque se encontraba mal. “Tenía ganas de hacer de cuerpo y salió. Me agaché y entonces la oí llorar, y pensé: ¡Ay Dios!”, ha declarado al periódico El
 Comercio de España. La mujer desconocía que estaba a punto de dar a luz, no tuvo ninguno de los síntomas del embarazo: ni náuseas, vómitos, contracciones ni dolores de panza. Además, asegura que menstruó todos los meses, de forma menos abundante, “pero siempre los últimos días del mes”. Marta les dijo a sus dos hijas que avisaran a su marido, Juan Carlos, de 41 años que se quedó “blanco” y “desencajado”. La pequeña se llama Naiara, pesó 2,76 kilos y “está sana”, explicaba la madre al periódico.
Lo que puede parecer un caso aislado, resulta más frecuente de la cuenta, a punto que en Home & Health , Discovery Mujer, pasan un programa -suerte de documental- que explora el inexplicable fenómeno de algunas mujeres que vivieron un embarazo sin tener conocimiento de ello, hasta que se vieron en el trabajo de parto. Con el título de “No sabía que estaba embarazada”, se transmite los domingos a las 20 horas.


El caso de Daniela

Ella tiene 20 años y se presenta: “Curso el primer año de medicina en la UBA. También estudió fotografía en la escuela Andy Goldstein como hobby. Vivo en Quilmes, con mis padres y mi hijito. Mi historia empezó la madrugada el jueves 30 de agosto”, dice Daniela Belcecchi, una joven alta y delgada, con rostro sin maquillaje y rasgos aniñados.

Su voz se oye serena pero firme, dispuesta a trasmitir lo que sintió y siente. “Me desperté con un dolor abdominal muy grande y le pregunté a mi mamá, que es enfermera, qué podría ser. Ella pensó en una peritonitis y nos fuimos en el auto al hospital más cercano, el de Wilde. Ahí me revisó una médica de guardia, muy joven, que me hizo un tacto y, directamente, me dijo: ‘Vas a tener un bebé’. ¿Qué? Mi cara no fue la mejor y mi reacción tampoco: no podía entender, no podía creer lo que me decía y los dolores se hacían más agudos. Fue demasiado fuerte, estaba en shock.
Enseguida nos mandaron al Hospital Finochieto porque ahí no había maternidad. Subimos aturdidas al auto -papá estaba de viaje-: yo con el GPS en la mano y mamá al volante. ¡No teníamos idea de dónde quedaba el hospital! Sentía contracciones, claro. Cada vez más fuertes. Cuatro días antes me habían operado de un dedo; me dieron anestesia, me hicieron un centellograma, radiografías, tomografías… Todo lo que no se puede hacer cuando estás embarazada. Eso me inquietó muchísimo porque yo había visto en la facultad los trastornos y secuelas de estas prácticas. Pero el nene nació bien, perfecto, no tiene nada, sólo porque Dios lo quiso.


¿Qué hacer con un bebé?
"Al llegar al hospital, una mujer policía no creyó enseguida que estaba por tener un bebé; pensó que me había hecho un aborto y estaba perdiendo sangre. Me pararon contra una pared hasta que vino una médica, me hizo otra vez tacto y me mandó a hacer una ecografía. Yo estaba sola y mamá afuera, en la sala de espera. ¡Ni siquiera se nos ocurrió ir a mi obra social! ¡Fue todo tan de golpe que ni reaccionamos!", recuerda Daniela. 
"Me internaron a las 10 de la mañana y él nació a las 10 y media de la noche. Esas horas fueron angustiantes, interminables. Veía toda clase de fantasmas, pensaba que el nene iba a nacer deforme por todo lo que me habían hecho por la operación del dedo. El shock del primer momento fue terrible: dije que quería darlo en adopción. ¿Qué iba a hacer yo, con 20 años y un bebé? Tenía mi vida planeada y cuando me dieron la noticia, sentí que todos los planes se me iban al tacho. Pero pasada la primera angustia, me arrepentí y dije que no, que quería a mi bebé", continúa.
"Se llama Joan Eitan; ya tiene más de dos meses. Nació con 42 semanas y pesó 3 kilos 570 gramos. Para ser el embarazo de una primeriza fue perfecto; y el parto -me pusieron goteo- también. Lo que me pasó fue que no sabía pujar y las contracciones se hacían cada vez más fuertes y seguidas. Pedí a gritos que la dejaran entrar a mi mamá a la sala común: éramos varias chicas parturientas, separadas por una cortinita… ¡Realmente no entendía nada! Pero lloraba porque me dolía y estaba asustada. En cuanto entró, mi mamá me dijo: 'Tenés que tranquilizarte y pujar: hacé así, respirá y hacé fuerza'. Sufrí como 10 horas pero fue ver entrar mamá y en media hora tuve a mi hijo”, relata Daniela.


Inolvidable fue la reacción de su padre, quien al llegar al hospital, asimilada a medias la inesperada noticia que lo convertía en abuelo, reaccionó con sentido práctico y le dijo a su mujer: “Bueno, vamos, hay que comprar ropa para el bebé”.


Sin panza, sin síntomas
¿Cómo lo explica la ciencia? A Daniela le dijeron que el bebé estaba bien acomodado pero no tenía placenta. “Me explicaron que la placenta se fisuró, se quebró al primer mes de embarazo; entonces salía sangre -que yo creía que era mi menstruación- y eran pérdidas. Si se hubiera sabido que estaba embarazada me mandaban a la cama a hacer reposo, porque se puede sufrir un aborto espontáneo. Nunca fui muy regular, o sea que tampoco le presté atención a mi período; pero para mí era como siempre: venía todos los meses, dos o tres días. El nene nació, me dijeron, con ‘placenta seca’. Por suerte, lo único que tuvo fue la piel muy seca y estaba ictérico, todo amarillo. Porque el pobre no estaba dentro de ningún líquido. Me dijeron que si no nacía moríamos los dos por la infección", cuenta.
"Nadie lo podía creer. Mamá habló con la psicóloga porque yo había dicho, delante de una enfermera, que quería darlo en adopción… Y vino también una socióloga a hablar conmigo. Les costaba creer cómo no nos habíamos dado cuenta. Mi mamá como enfermera, jubilada, con una vida adentro de un hospital o mi papá, que sabe de primeros auxilios porque es bombero. Nadie lo notó. Nunca tuve un solo síntoma. La neonatóloga dijo que había tenido una vez solo un caso como el mío. Realmente, la atención que recibí en el Finochietto fue buenísima. Nunca, jamás, me imaginé lo que me ocurrió”, asegura Daniela.


“Me lo trajo la cigüeña”
“Me embaracé en diciembre de 2011, me fui de vacaciones como siempre, fui a la playa, usé bikini, fui a bailar, tomé… Lo único que no hice fue fumar porque no fumo. Durante los nueve meses mi vida fue completamente normal. Fui a la facultad, subía y bajaba los 9 pisos… Una amiga vende corpiños y fui a comprarme uno: estaba embarazada de 8 meses en ese momento, no se me inflaron los pechos, los jeans y toda la ropa me iba perfecta", enumera.
"Con el padre fuimos novios, íbamos y veníamos, pero cortamos definitivamente en diciembre. Sabe de Joan pero no se quiere hacer cargo. Entonces, cuando me preguntan por él, directamente digo, no tiene papá: a mí me lo trajo la cigüeña”, relata.
¿Cómo sigue la historia de Daniela, sus planes de veinteañera y su maternidad impensada? “Mi vida sigue normal porque mamá me ayuda, se queda en casa y cuida al nene cuando voy a la facultad: no voy a dejarla. Joan es un bebé tranquilo, le doy la teta y un complemento. Lo que hicimos fue mudarme con la cuna al cuarto de mamá que está en la planta baja y papá, por ahora, duerme en el dormitorio de al lado.”
¿Y si pudiera volver el tiempo atrás, qué cosas cambiaría? ¿Qué siente ahora? “Me hubiera gustado saber que estaba embarazada- dice un poquito compungida-; cuando nació, corrieron a comprarle ropa ¡no tenía nada! Me hubiera encantado elegirla… Desde que corté con el padre del nene, no tuve ninguna relación y sé que habrá tiempo para rearmar mi vida. No hago terapia, estoy bien con mi hijo: es bien mío hasta que sea de la vida. Yo no tomaba pastillas, no tenía DIU. Eso no estuvo bueno. Por eso pienso en otras chicas y quiero decirles que se cuiden, que es muy importante hacerlo. A mí me pasó esto que es un milagro y es hermoso. Sé quién es el padre pero a veces una no conoce bien si es un tipo sano… Joan significa 'regalo de Dios': ya le había puesto ese nombre cuando busqué el significado”.


“En medicina, muchas veces, 2+2 es igual a 5”
Consultado por Mujer, el doctor Ariel Masquef -médico obstetra de Halitus Instituto Médico-, se refirió a estos casos atípicos de embarazos ignorados hasta el momento del parto:
“Es casi infrecuente que una mujer curse un embarazo sin saberlo; hay varios síntomas y signos que pueden llevar a suponerlo, o impedir que se lo ignore, como la falta del periodo menstrual, el estado nauseoso y los vómitos y, ya en etapas más avanzadas, los movimientos del bebe y el aumento del tamaño del abdomen. Pero en mi experiencia sólo recuerdo un caso de una mujer que llegó al hospital con dolor abdominal y al examinarla vimos que se encontraba en trabajo de parto. Según lo que ella nos refirió, había seguido menstruando de manera irregular y, por otra parte, el crecimiento abdominal no se podía percibir muy notoriamente ya que ella era obesa y la obesidad enmascaró el crecimiento del perímetro abdominal”. 

Sobre el caso de la española Marta López citado al comienzo de la nota, opinó: “Ella pudo haber seguido ‘menstruando’, es decir, con pérdidas que provenían del cuello uterino, que al tornarse mas lábil al sangrado o haber tenido un hematoma en la región baja de la placenta debió haber originado esas perdidas intermitentes”.




Con relación a Daniela, Masquef fue contundente: “¡Es imposible que un embarazo curse sin placenta! De hecho, es el órgano encargado de producir hormonas pro gestación y de llevar nutrientes y oxigeno al feto. Sí puede haber tenido un hematoma en la placenta que le provocara pérdidas, que le impresionaban como una menstruación irregular. El término ‘placenta seca’ yo, sinceramente, nunca lo leí. Quizás lo que faltaba era el líquido amniótico, cuadro clínico al cual denominamos oligoamnios. Pero, en fin, como decía un viejo conocido: ‘en medicina, muchas veces, dos más dos, es igual a cinco’. ¡No es una ciencia exacta!”.


embarazada

Comentarios Destacados

Deuslines +11
Y como llego ese bebe ahí? no es lo que todos nos preguntamos?

“Nunca jamas supe que estaba embarazada”
Polar01 +1
Polar no piensa hacerse cargo.

17 comentarios - “Nunca jamas supe que estaba embarazada”

TUPAPAUS +1
SERA COMO LA VIRGEN MARIA ??? SIN PECADO CONCEBIDA ???? POBRE PIBE TERMINARA CRUCIFICADO !!!!
Aler1953 +6
putita si es la de la foto.
LNDLG +3
``No sabía que estaba embarazada´´
``No sabía que era él golpeador´´

En ninguno de ambos casos saben las mujeres
Pero aun así esperan que les creamos
:S
ledemon69
Ya saben no discriminen a la gordita que solo puede estar embarazada...
figh2
tipica pelotuda, se engancha con un pelotudo y mira lo que le pasa. No se hace cargo del pibe y encima la hija de puta pensaba en darlo en adopción, ALTA SORETA.
Wehrmachtv8 +3
las mujeres son todas pelotudas.. conozco un par que regresan con sus ex novios golpeadores y con los que nunca fueron felices para no estar solas... yo me pregunto que tiene de malo estar solo por el amor de dios....la gente esta dispuesta a sacrificar su bienestar tan solo por tener alguien al lado , no importa que sea una mierda de persona ,una lastima
killen
los hombres hacemos lo mismo, las mujeres no nos golpean pero nos lastiman de otras mil formas diferentes
LEAJANDRO
“Nunca jamas supe que estaba embarazada”
Aunque la noticia es de 2012 no la conocia, muy bueno.
marianosaavedra7 +1
"obra y gracia del espiritu santo" anda a cagar. Que mentiras se inventan si cogiste hacete cargo la reconcha de tu madre haganle una prueba de adn a ver quien es el padre
morfeooniro
Tienen sindrome de down; Confunden el termino golpeador con goleador.

alem935 +4
La pico una pija voladora, un nuevo insecto que abunda por lugares nocturnos los fines de semana, este especimen se siente atraido especialmente por el alcohol y algunos en raras ocasiones por la marihuana.
NinioKozmiko
Una pija voladora le picó pero no se acuerda por los efectos del alcohol o del sedante, salu2
eukz1992
Yo le llene la panza antes de irme a comprar cigarros :v