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las causas de la obesidad por Antonio Vidal-Puig

ANTONIO VIDAL-PUIG «Los obesos no son unos vagos sin voluntad. Simplemente, no han tenido suerte»



Este endocrinólogo español, profesor de la Universidad de Cambridge, lo sabe todo sobre la obesidad. Auténtica referencia internacional en el estudio de las causas del sobrepeso, charlar con él es toda una lección. Si vive bajo el terror de la báscula, lea y descubrirá por qué la naturaleza ha sido tan injusta con usted... y qué puede hacer para solucionarlo.



Ha dedicado su vida al estudio de las células grasas y, en concreto, a analizar por qué el exceso de grasa corporal resulta tan tóxico para nuestra salud. Endocrinólogo valenciano formado en Harvard, Antonio Vidal-Puig ejerce como profesor en la Universidad de Cambridge y ha publicado decenas de artículos en las revistas científicas más prestigiosas del mundo. Para él, la tendencia de nuestro cuerpo a almacenar calorías en forma de grasa es fruto de una adaptación de nuestro organismo al entorno. «De hecho, fue muy útil a nuestros antepasados prehistóricos. En aquellos tiempos, en los que se alternaban periodos de abundancia y de escasez, el organismo desarrolló unas células especializadas, los adipocitos, capaces de almacenar calorías en forma de grasa en épocas de bonanza para luego poder recurrir a esos depósitos en los momentos de penuria. Esa capacidad supuso una enorme ventaja de supervivencia a lo largo de miles de años. El problema es que, en la actual superabundancia de alimentos y sedentarismo, esas calorías almacenadas nunca llegan a consumirse».


XLSemanal. De acuerdo, todo viene de nuestros antepasados, pero ¿por qué el lugar donde se acumulan las células grasas es tan importante? En concreto, ¿por qué la grasa que se deposita alrededor del abdomen es tan peligrosa y aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 o de infarto?
Antonio Vidal-Puig. Esa obesidad abdominal va acompañada de otra cosa, de una concentración de células inmunológicas capaces de provocar inflamaciones crónicas. Y es esa inflamación la que tiene un efecto pernicioso. Sin embargo, eso nos plantea otra pregunta. ¿Por qué unos obesos acumulan células inmunitarias y tienen inflamación en el tejido adiposo y otros obesos con el mismo peso e igual cantidad de grasa no acumulan células inmunitarias y no tienen inflamación ni desarrollan diabetes tipo 2? Nosotros tenemos una hipótesis.


XL. ¿Cuál?
A.V.P. Que la grasa corporal o tejido adiposo de un individuo puede expandirse solo hasta un límite máximo. Cuando un obeso alcanza ese tope de almacenamiento de grasa -lo que significa que ya no puede seguir acumulando más grasa en el adipocito-, el exceso va a otros órganos, como el hígado o el músculo. Esas grasas o lípidos localizados fuera del adipocito, en tejidos donde habitualmente no se acumula, dan la señal de alarma al sistema de defensas, siempre atento a cualquier cosa que pueda representar una amenaza o que interprete como una amenaza. La consecuencia: que esa grasa atrae a las células inmunológicas que producen inflamación.


XL. Y esa inflamación, por tanto, no se da si el tejido adiposo no alcanza el máximo nivel de almacenamiento.
A.V.P. En los obesos que conservan la capacidad de almacenamiento en el adipocito no se produce la inflamación. Son justamente los que conocemos como «obesos saludables». En resumen: el sitio más seguro para almacenar la grasa es en el adipocito. Los problemas se producen cuando este está lleno y el exceso de grasa acaba en otros tejidos no diseñados para almacenar grasa.


XL. Usted dedica gran parte de su tiempo al estudio de la grasa parda y de su posible papel en el tratamiento de la obesidad. ¿Qué es la grasa parda? ¿Qué la diferencia de la blanca?
A.V.P. En función de su color, se habla de dos tipos de grasa. Cada una tiene una función específica. Si la grasa blanca actúa como reserva energética, la parda se encarga de producir calor. Dicho de otro modo, mientras la grasa blanca almacena energía para cuando el cuerpo la necesite, la grasa parda quema los lípidos para mantener la temperatura corporal. De hecho, los recién nacidos tienen una gran cantidad de grasa parda, que los ayuda a mantener su temperatura corporal en ese momento tan vulnerable de la vida.


XL. Si la grasa parda quema lípidos para producir calor, se podría deducir que un alto porcentaje de grasa parda ayudaría a mantener un peso adecuado...
A.V.P. El problema es que los adultos no tenemos mucha grasa parda, posiblemente porque las condiciones ambientales no requieren producción de calor. Ello no quiere decir que no sea posible aumentarla y activarla. De hecho, ese es hoy uno de los campos más prometedores en la investigación sobre la obesidad. En nuestro grupo de estudio intentamos identificar nutrientes o factores genéticos que puedan aumentar la cantidad y la actividad de la grasa parda de modo que se pueda aumentar el consumo de calorías, disminuir la grasa corporal y, además, mejorar el control o incluso curar la diabetes tipo 2. Yo estoy convencido de que la gente que no desarrolla la obesidad es porque tiene más grasa parda.


XL. ¿Ese sería el secreto de por qué hay gente que se mantiene delgada?
A.V.P. Especialmente en un ambiente tan dado a la obesidad como el actual. Quizá en el estudio de ese grupo de personas sanas y resistentes a ganar peso podríamos encontrar respuestas útiles. El problema es que la gente sana frecuenta poco las consultas médicas y así no es tan fácil poder hacer estudios científicos.


XL. Recientemente se ha sugerido que la nicotina podría ayudar a perder peso a través de su efecto en la ingesta de calorías. ¿Cuál es su opinión?
A.V.P. Está claro que ese artículo aparecido en Science ha atraído el interés general. Por otro lado, es sabido que algunas personas se resisten a dejar el tabaco por miedo a engordar. Hay que aclarar que ese artículo no está sugiriendo que fumar sea un tratamiento para la obesidad. Lo que sugiere es que se podrían aprovechar los efectos de la nicotina para diseñar tratamientos -no relacionados con el tabaco- capaces de ayudar a perder peso.


XL. ¿Cómo explicaría la actual epidemia de obesidad?
A.V.P. Seguimos sin saber qué ha ocurrido exactamente en los últimos 50 años para que se haya producido esta epidemia que se extiende por el mundo. Porque si bien la obesidad tiene un componente genético muy importante, los genes no han cambiado en los últimos 50 años. Los cambios genéticos requieren periodos de tiempo mucho más largos. La conclusión general es que existen factores ambientales nuevos que actúan sobre genomas que predisponen a la obesidad. Por ello pienso que es importante estudiar a los delgados para entender qué mecanismos biológicos los hacen tan resistentes al ambiente.



XL. ¿Qué habría que hacer en su opinión?
A.V.P. Habría que actuar en dos frentes. El primero es intentar prevenir y/o revertir la epidemia de obesidad. Un objetivo que hoy por hoy, y a pesar de todos los hallazgos científicos, puede considerarse como un fracaso a nivel poblacional. El segundo es prepararse para una epidemia de enfermedades derivadas de la obesidad, que incluye diabetes tipo 2, patología cardiovascular y ortopédica... Los niños obesos de hoy posiblemente vivirán menos que sus padres, sufrirán más diabetes e infartos y acabarán teniendo rodillas biónicas, si es que se las pueden financiar. Es urgente poner en marcha un plan B paliativo para dar la mejor calidad de vida a esos pacientes obesos hasta que exista un tratamiento definitivo para la obesidad.


XL. ¿Y qué les diría a los pacientes obesos?
A.V.P. Que hagan ejercicio. No porque vaya a ayudarlos a perder peso, sino porque va a servirles para prevenir las complicaciones cardiometabólicas de la obesidad. Yo les digo a mis pacientes en Cambridge: «It is more about being fit than about being fat», que, básicamente, quiere enfatizar la importancia de estar en forma si se es obeso. Otro aspecto que me gustaría destacar son los enormes beneficios derivados de una pérdida moderada y realista de peso. La pérdida de apenas el cinco por ciento del peso corporal ya conlleva beneficios significativos en muchos parámetros de salud.


XL. Porque la obesidad es más que un problema de kilos...
A.V.P. Hay que concienciar a la gente, e incluso a algunos médicos, de que la obesidad es una enfermedad real. Que los pacientes obesos no son ni caprichosos ni perezosos ni personas sin voluntad. Simplemente no han tenido suerte. Los mismos genes que ayudaron a sobrevivir a sus antepasados durante 50.000 años en épocas de escasez hoy les suponen una desventaja. De alguna manera, los delgados deberían considerarse gente con suerte, porque, por alguna razón, sus genes lograron sobrevivir en épocas de escasez y ahora esos genes los protegen. En cualquier caso, al paciente obeso no le queda más remedio que desafiar a sus genes y mantener una lucha continua. En esa lucha, la ciencia y la sociedad deben proporcionarle toda la ayuda posible. Sabía qué...




1. La obesidad no solo es exceso de peso. Es exceso de grasa. Se puede tener un alto índice de masa corporal a causa de la masa muscular. Por ejemplo, si hace mucho deporte.



2. ¿Cuándo se desarrolla la obesidad? Hay una regla inamovible: para desarrollarla, deben entrar más calorías de las que se queman.



3. El adipocito no es nuestro enemigo. Sin estas células capaces de almacenar calorías, nuestra vida sería más difícil. No solo las almacena, también comunica al cerebro, por ejemplo, si el cuerpo tiene energía suficiente para desarrollar un embarazo. Por eso, las mujeres anoréxicas pierden la menstruación.



4. Objetivo: bajar un cinco por ciento de peso. Con que solo se baje un cinco por ciento de peso ya se obtienen beneficios importantes para la salud.
Calefacción y obesidad



Los sistemas de calefacción podrían también estar implicados en la epidemia actual de obesidad. Esa hipótesis fue planteada hace unos meses por el profesor Vidal-Puig en un artículo publicado en Obesity. «La temperatura ambiental en los hogares ha aumentado una media de cinco grados en los últimos 50 años», explica el profesor. «Cuanto más cálido sea el ambiente, menos necesidad tendrá el organismo de gastar energía para mantener la temperatura corporal, una situación que podría provocar la atrofia de la grasa marrón y su capacidad para quemar grasa. Esta circunstancia es una de las variables que podrían ayudar a explicar el incremento de la obesidad en la actualidad». FUENTE : ABC.ES

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