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PÉRDIDA DE AUDICIÓN, AURICULARES Y BOLICHES
Un tema sobre el que los más jóvenes hacen oídos sordos
Especialistas en otorrinolaringología detectaron como el alto volumen con que los adolescentes escuchan música, afecta sus niveles auditivos, a punto de provocarles serias consecuencias. Para hacer prevención proponen llegar a ellos con charlas educativas que los ayuden a percibir la gravedad de esta realidad.
Paulina Rotman

Está científicamente comprobado que la música que se escucha en un boliche o el volumen de los temas que se cantan en un recital son 750 veces la dosis recomendable que un oído normal puede escuchar. La gravedad del tema se empieza a percibir cuando estas actividades recreativas por cierto, se convierten en rutina ya que las consecuencias son más serias de lo pensado. De hecho, esos mismos estudios científicos que sostienen la premisa anterior, también determinan que a ese nivel de sonido, solo se podría exponer una persona menos de 10 segundos por día para evitar pérdidas auditivas, la hipoacusia inducida por el ruido y otras patologías como el zumbido permanente en los oídos (médicamente llamado acúfeno). Pero la realidad no es así.

Algo parecido, quizás en un nivel apenas menor, ocurre con los auriculares que los adolescentes y jóvenes quitan rara vez de sus oídos ya que están asociados al uso de sus celulares y otros aparatos tecnológicos de utilización frecuente para ellos como los Ipod, los MP 3, 4 y hasta 5 (donde además de música se puede reproducir videos y video juegos). Estos conductores de sonido se ocupan no sólo cada vez más tiempo sino además en dosis elevadas, aproximadamente entre 90 y hasta 120 decibeles (niveles con que hasta algunos años atrás se escuchaban los walkman y los CD), cuando lo permitido sería a 85 decibeles (que es el sonido de un ambiente laboral común o el de la calle).

El problema de semejante nivel de exposición al sonido ya está teniendo sus consecuencias: según una investigación de la Universidad Tecnológica Nacional de Córdoba, más del 20 por ciento de los aspirantes a la Escuela de Policía de entre 17 y 21 años, presentaron alteraciones en su audición. La cifra llegaba al 52%, entre los que tenían entre 21 y 25 años.

Si bien en San Juan todavía no hay estudios semejantes ni mucho menos estadísticas que demuestren la gravedad del caso, según estiman los profesionales locales, los niveles no escapan a los datos nacionales e internacionales. Es por eso que en lugar de quedarse sentados, un equipo de médicos integrado por Valeria Zuleta, Sebastián Lifschitz y Leonardo Nefa -todos especialistas del Instituto Modelo de Otorrinolaringología (IMO)- decidió proponer charlas gratuitas en las escuelas no sólo para demostrarles a los estudiantes como en la teoría se ven perjudicados por su inadecuada exposición al ruido, sino además inducirlos a medir ellos mismos el nivel de lo que escuchan. Lanzaron el puntapié inicial para la Semana de Prevención de la Hipoacusia -hace unos días atrás- pero pretenden repetir la experiencia sin plazos ni límites.

"Para que los chicos empiecen a tomar conciencia de lo que les pasa se nos ocurrió que lo mejor era demostrarles con cifras y con datos de la realidad. Es algo que también puede ocurrirle a ellos si no cambian sus conductas habituales. Esto no significa que no vayan a los boliches o que descarten sus escuchar músicas con sus celulares. Es, enseñarles a prevenir y a hacer un buen uso de la tecnología, también es aconsejarles que cuiden sus oídos descansando algunos fines de semana de las fiestas en lugares bailables por ejemplo o que se ubiquen lo más lejos posible de los parlantes cada vez que van a bailar'', propone Valeria Zuleta, una de las profesionales sanjuaninas formadas y capacitadas en la UBA (Universidad de Buenos Aires).

La idea de los especialistas es mostrarles a los adolescentes y jóvenes un espejo de sus rutinas y por supuesto explicarles que les pasa a nivel de sus oídos. Por ejemplo quieren contarles como el aparente uso indefenso de los auriculares que vienen en un celular o en un aparato para escuchar música puede afectarlos.

"Estos auriculares son una fuente universal de alto de nivel de ruido. Queremos demostrarles que si los utilizan para escuchar entre 110 y 120 decibeles -el mismo nivel sonoro que produce un camión, una perforadora de rocas, una sierra mecánica y un avión a hélice-, en un promedio de 1 a 4 horas diarias en forma ininterrumpida, están en el umbral del dolor y que puede provocarles, al cabo de unos años, entre otros síntomas, un riesgo de pérdida auditiva del 30 por ciento, lo que es muy grave porque hay niveles que no se pueden recuperar'', asegura, demostrando como hay una relación directa entre el tiempo de uso y los niveles de volumen utilizados.

Lo recomendable, según especifica Zuleta, es escuchar a no más de 60% del volumen del aparato por un lapso de una horas. En el caso de exponerse por más tiempo a la música vía auricular, hay que hacer descansos de 15 minutos a media hora. El tiempo máximo debería ser de 8 horas diarias, a 85 decibeles.

Otro detalle, que no es menor, es elegir bien los auriculares, esto es, que aíslen el sonido ambiente para evitar subir el volumen. "Si la persona que está al lado mío puede oír lo que yo voy escuchando con mis auriculares, significa que son de mala calidad. Tampoco es bueno usar los aparatos con auriculares en la calle o espacios con muchos ruidos porque el sonido ambiente requiere que se suba más el volumen de lo saludable para ganarle al ruido del exterior. Esto provoca fatiga auditiva'', especifica.

fuente http://www.diariodecuyo.com.ar/home/new_noticia.php?noticia_id=472190

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