El post que buscas se encuentra eliminado, pero este también te puede interesar

Cambio de rumbo. Más gente da un volantazo a la mitad de su

Cambio de rumbo. Más gente da un volantazo a la mitad de su vida


Tendencia - Borrón y cuenta nueva.Por lo general son profesionales que se arriesgan a empezar de cero para cumplir el sueño del proyecto propio. Los expertos hablan del coraje en la madurez.


Cambio de rumbo. Más gente da un volantazo a la mitad de su
Cambio de vida. Daniel es bioquímico, pero ahora se dedica a los negocios.





Los 50 años, como todo número redondo -así, con cero al final-, suele imponer ciertos balances. Hoy tal vez se lo vea como bisagra, un marcador de la mitad de la vida. Es claramente una etapa más apacible, de hijos crecidos, no tan dependientes y una madurez que da mayor aplomo en las decisiones a tomar. Pero también aparece un sentimiento perturbador, relacionado a la toma de consciencia de la finitud de la vida, que pasa, que inevitablemente se va. Entonces puede surgir una interrogación profunda sobre los deseos, sobre lo no hecho, lo pendiente. Algunos se harán los tontos con eso, o seguirán tapando. Otros harán algo al respecto, o precipitarán “el acto”, como dicen los psicólogos. Son muchos los que hoy rondan los 50 en la Argentina, unos cuatro millones, el diez por ciento de la población. Quienes logran dar ese volantazo y concretar sus viejos sueños transmiten sus experiencias con enorme alegría.

“A veces es una enfermedad, a veces la edad, lo que funciona como factor desencadenante. Y los 50 puede ser un punto de inflexión, es una edad que lleva a pensar que ya pasó la mitad de la vida, eso de ‘si no lo hago ahora ¿cuándo?’. Y claro, también el hecho de darnos cuenta de que somos finitos”, dice a Clarín Mariana Davidovich, psicoanalista de la Institución Ulloa.

“Para realizar grandes cambios se requiere cierto coraje y el deseo intenso de provocarlo. No es fácil resistirse a la inercia, sobre todo cuando a la persona no le va particularmente mal. Es distinto cuando el cambio se convierte en una exigencia de vida o de sobrevida psíquica: el cambio se impone  como una necesidad vital -explica Juan Eduardo Tesone, de la Asociación Psicoanalítica Argentina-. No es fácil cambiar. El ser humano no aprende necesariamente de la experiencia, es el único ser viviente que tropieza dos veces en la misma piedra. ¿Por qué es entonces tan difícil cambiar más allá de los propósitos que cada uno haga de lograrlo? Porque al interior del psiquismo humano existen fuerzas contrarias en lucha permanente, que se oponen a toda modificación. El psiquismo tiene que luchar con una cierta inercia, como si se dijera ‘más vale malo conocido que bueno por conocer’. El psiquismo humano es muy conservador, teme lo nuevo, teme la sorpresa, teme toda modificación de un estado conocido, aún cuando ese modo de funcionar nos cause problemas”.

Tesone da el clásico ejemplo de los matrimonios infelices, que perduran en el tiempo por temor a la incertidumbre de un cambio, que ante la no certeza de ser mejor, paraliza e inhibe todo intento de modificación: “A veces se prefiere la certeza de lo inerte a la incertidumbre vital. Es cierto, no hay cambio sin duelo, al menos el duelo del estado anterior, no hay cambio sin un sufrimiento, tributo necesario de pagar para poder sentirse mejor. Este cambio puede realizarse en soledad o con ayuda y los 50 años parecen ser un momento bisagra en la vida de una persona”.

Otro psicoanalista, Harry Campos Cervera, coincide con que es un buen momento (los 50) para definir lo que uno quiere hacer. Es una etapa en la que ya se resolvieron muchas cuestiones prácticas y se puede reflexionar sobre los viejos deseos, y hasta reconciliarse con ellos. También sostiene que el que hace un cambio tan drástico en su vida no sólo está concretando sueños sino que en algún punto tenía cierto grado de insatisfacción con la vida que estaban llevando: “Hay quienes vienen haciendo lo dado, y la naturaleza humana es muy conservadora, cuesta arriesgarse. A veces ocurre. Si cambia el ideal, por ejemplo. Podía ser llegar alto en la carrera, y ahora pasa a ser estar más tiempo con su familia”.

Muchos de los que se animan buscan aprender con cursos y talleres. En la ciudad hay montones para emprendedores, con tanto éxito que tienen lista de espera. Enrique Avogadro es el subsecretario de Economía Creativa del Gobierno de la Ciudad, y dice: “Pensar que el mundo que se viene es sólo para jóvenes o que sólo lo jóvenes pueden emprender es dejar afuera a más de la mitad del mundo y sobre todo, dejar a fuera a la voz de la experiencia. Lo ideal sería juntar la valentía y la intrepidez de los jóvenes con la sabiduría y el olfato para las oportunidades y los desafíos de los que ya tiene más experiencia”.

Los 50 de hoy no tienen nada que ver con los de épocas pasadas. Hay quienes son padres recientes o deportistas con mucho resto. Quedan varias décadas por delante. Hay tiempo para varias vueltas más.

Anuncios

0 comentarios - Cambio de rumbo. Más gente da un volantazo a la mitad de su