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Despejemos un rato la cabeza. Taringa Para Pensar

Les dejo una parte de algo que escribí. Que lo disfruten, a propósito, es mi primer post.





“Siento días que la vida es una gran fiesta y yo soy el anfitrión. Siento otros que el mundo está hecho para sufrir y solo sufren los que no quieren jugar. Solo se trata de reírte”


FELICIDAD, SOLEDAD Y AUTODESCUBRIMIENTO


Vida. Que palabra tan rara. Será que todos decimos que vivimos felices pero nadie sabe de verdad que es vivir. Pensar que en el momento en que escribo estas palabras en la computadora, vos podes estar viendo la tele, con tu novia, con tus hijos, fumando, masturbándote, o puede ser, tal vez, que ni sepas hablar, no sepas sumar, o más aún, no hayas nacido. No importa, ese no es el tema. El tema es que todo es demasiado difícil de entender.
Miro un auto, el que maneja el auto mira hacia el frente para no chocar al de adelante, el de adelante pone la luz de giro para virar a la derecha. ¡Todos hacen algo por más que estén durmiendo¡ ¿Porque piensan?, ¿Porque sueñan?¿O sólo por el hecho de vivir, de respirar o mirar y oír ya pueden sentirse activos? No todos los días somos felices, es más, estaría cometiendo un error. No todos sabemos que es ser feliz.
Nunca creí en la persona que dice que la vida es corta: La vida se hace corta cuando querés ser feliz y te falta tiempo. Cuando no podés hacer frente a ciertos desafíos sea por cualquier cosa (los más viejos sobre todo), y se dedican a quejarse de su vida infeliz. Aunque pensando mejor, la frase es “la vida es corta y cruel”, y me quedo con el último adjetivo: cruel. Cruel es el hambre que rara vez (pensando que no tengo la suerte de que la minoría de las personas que de verdad sufren lean esto) pasaste, es el centavo que frecuentemente tiraste, o se te cayó, al piso y no levantaste. Cruel, ¿Cruel la vida?...
Sola, sola podría ser la palabra más fea de la vida: La soledad. Pensá: una persona que nació sola, que vivió sola, y que obviamente va a morir sola, esa vida no merece llamarse así. Leí hace un rato una novela que decía: La soledad es el poder más triste del mundo, porque no podes compartir tus verdaderos sentimientos con nadie, nadie se va a importar por vos, nadie te va a mirar, ni a hablar. Llego a creer que no estamos muy alejados de esa fase, todos tuvimos un día deprimente más de una vez en la vida, todos nos sentimos con ganas de no vivir, pero volvemos a lo mismo… ¿Qué es vivir?
Según el diccionario, vivir es pasar y mantener la vida con lo necesario para una persona, una familia, un grupo, etc. ¿Será eso?
Capaz que si, si no tenemos en cuenta un detalle importante: La felicidad. Pero para no irnos demasiado de tema, digamos que si no estás feliz, estas solo. Y no hablo por no estar con nadie, sino por no estar lleno de vida. Por eso creemos que la vida social está en el msn, en el face, en tu celu… porque esa vida es la pantalla exterior que puede ser (o no) tu propia imagen interna. Teniendo mil amigos en facebook, los ajenos dicen “Aaa, mira que importante esta persona, todos estos amigos lo agregaron, debe ser el màs feliz”.
Imaginemos a una persona feliz: 40 años, casado muy “felizmente”, 2 hijos en edad escolar, empresario importante, los sábados juega al pádel con sus amigos, los domingos se van a la casa de fin de semana de Moreno… esa persona afirmamos que es feliz.
¿Qué tiene de feliz?, teniendo esos datos podemos decir cosas importantes, pero jamás sabemos si es verdad o no que es feliz. ¿Quién sabe que le rompe las bolas llevar a sus hijos al colegio?¿Quién afirmo que se encuentra con sus amigos los sábados?¿Y si se va de con su amante el sábado?¿Y si no trabaja de lo que le gusta, sino de lo que le obligó su papá? Es todo mucho más complejo cuando se habla de felicidad.
Y felicidad y soledad tienen mucho en común, aunque parezcan sentimientos opuestos. Es más, se pueden combinar en una personalidad que cree ser feliz, pero que los demás ven que está solo en la vida, que lo desprecian, que les da lo mismo que viva o no, personas críticas de personalidades.
Nunca vamos a comprender la vida, eso es seguro. Nadie puede ser el dueño del mundo de los demás, ni hacer que los demás lo quieran, eso también es seguro. A lo mejor el único que intenta que todos lo quieran, lo hace por el método más insensible de tratar de lograrlo: la fama, el poder, el dinero, “el chocolate”. Y dije este último sustantivo para que quede como una referencia a este libro. No me cuesta opinar, pero el entusiasmo de escribir no me lleva a pensar en él.




Un día me sentí tan solo que pensé que la vida no tenía sentido para nada: miraba a los chicos besando a las chicas; a las chicas más rápidas con el pantalón más apretado; veía dos pibes jugando al futbol tenis; veía risas; yo los miraba de reojo, trataba de comprender algo de lo que pasaba, porque miraba buscando eso. Y me di cuenta, que eso fue el motivo de mi soledad: Estaba triste. Estaba tratando de ser feliz solo, y no pude, y me doy cuenta que jamás voy a poder solo.
Era una persona plenamente solitaria, que a veces actuaba como alguien importante para que me dirigieran la palabra, o me digan algo bueno, o (a veces) malo. Hacía lo que los que se sentían felices hacían, para sentirme feliz yo mismo, pero no era como yo era, era como los demás querían que fuera. Tenía dos opciones: O seguir siendo el solitario que alguna vez fui (y de vez en cuando aparento ser), o me transformo en algo que pueda hacerme bien a largo plazo; o dejaba de pensar en eso (que al principio fue la mejor opción, porque había días que no quería pensar en nada más que en que llegue el momento de llegar a casa y dormir). Resolví que no podía quedarme siempre en el mismo lugar, y con catorce, quince años, no podía dejar que la vida vaya más rápida que yo; quería descubrir el sentido a todo.
Empecé entonces a hacer dieta (en ese tiempo con ochenta kilos era considerado el más gordo) para sentirme mejor con mi cuerpo, empecé tenis (deporte que cambio mi vida para siempre y que hizo que concrete esta historia) para ver que se sentía compartir con otras personas algo, como ser el deporte; tuve mi primera novia (y digo tuve, porque para mí era un desafío que necesitaba ganar), me reí, imite, fingí, fui feliz, adelgace, me enamoré (y sufrí), tomé, fumé, e hice mil cosas más, pero todo dependió de mi voluntad.
Pero eso que pude hacer, ese “cambio repentino pero constante”, eso me llevo a decir por primera vez, “Soy feliz, soy mi presente, fui mi pasado, y por ahora dedico mi felicidad a mi futuro”
“Mi yo mismo; tu abismo mi religión, la felicidad no existe pero, hoy todo es paz y amor”.
Todo es paz y amor… nosotros nos creamos ese mundo, de que todo está bien, a todos nos importa nada la vida, pero hasta ahora no conozco otro modo de congelar la vida, pensar todo de un modo menos frio.
El autocontrol depende de uno mismo, claro, pero cuando no tenés ganas de decidir nada, es un problema y no un remedio. Decidir te abre una puerta y te cierra otra, sin saber si elegiste bien o mal, solo elegiste.
Es mejor decir algo mal, equivocarte; que decir “Me da lo mismo”, es la forma más fácil de mostrar tu anti-autoridad.




MUNDOS DIFERENTES, ABURRIMIENTO, TIMIDEZ Y CONFIANZA


Un segundo capítulo puede tener un titulo más interesante, pero este título infantil de telenovelas me gustó, sabiendo que mientras en este momento estás leyendo estas hojas, yo tranquilamente puedo estar bañándome, o leyendo algo, o chateando, o algo más divertido.
De eso se trata, que cada uno tiene su realidad interesante, su mundo incompleto, sus problemas cotidianos, sus muertes de amigos y familiares, sus cuentas, sus novias, sus hijos, todo, pero todo, es interesante si tenes ganas de mirarlo. De pronto, tus problemas no son nada más que el centro de tu universo, pero cuando ves que a otras personas (llámese amigo, familiar, vecino) le pasa algo mas, pensás que no sos el único que esta con problemas, que hay alguien más con problemas que para vos pueden ser insignificantes, pero para la otra persona su mundo se desmorona por eso.
No existe limite tal para llegar al suicidio, dijo un escritor, y estoy casi convencido de esa frase. Dejando de lado la boludísima frase de “siempre que llovió paró” (frase usada por ignorantes que no le salen las palabras más importantes), podemos decir cualquier valiente puede contar que problemas le pasan, pero no hay muchos que terminan entendiendo porque no lo resolvieron.
Sí, todos tuvimos diez mil problemas de amor, veinte mil familiares, y un poco mas de problemas personales o de amistad. Si no, difícilmente podamos ser felices, porque sin pelea, te aburrís, si te aburrís, estás solo, y por ende, no sos feliz. Aunque conozco gente que le gusta aburrirse, que prefiere llorar o dormir antes que salir a bailar. Como no puedo saber si son felices así, me quedo con la simple suposición que no, aunque sigo sin comprenderlos, sin saber porque se aburren las personas.
Son esas personas que les preguntas: “-¿Qué haces?” “-Nada”, hacer nada es algo aburrido, pero esas personas en vez de buscar hacer algo interesante para no aburrirse, se quedan en esa palabra tan mágica y fantástica llamada “Nada”.
Sería fantástico pensar que aburrirse es una enfermedad, y que el antibiótico para el aburrimiento se venda en las farmacias a diez pesos, porque sería todo más hermoso, más lindo, más sano, más divertido, más… ¡Mas Nada!, sería aburrido que un liquido nos cure un sentimiento, sería peligroso depender de una sustancia transparente para ser feliz, terminaría siendo una adicción. Después van a terminar vendiéndolo más caro para que los necesitados la compren…
Prefiero soportar aburrirme, aunque el aburrimiento se parezca más a la soledad. En fin, todo pasa.

Hoy miraba a un tímido y me quede pensando en todo el viaje hasta a casa, como se debió haber sentido, como lo debieron haber visto los demás, y demás cosas.
Pensé que en algún momento de mi vida fui ese chico, que todos gritaban: “Que se besen, Que se besen”, o “Chape, chape, chape, chape”. El chico estaba tímido, sin más adjetivos. A la salida del colegio, en la calle, veinte personas esperando algo, que los pasasen a buscar para ir a la casa para ver el partido de Argentina. El chico estuvo veinte minutos pensando, diciendo que no quería, y un montón de excusas imaginables. Hasta que, después de la irritación de la espera, le dio un pico. Todos, o casi todos, pensaban lo lento que era con la chica. Algunos lo expresaban. Pero, al fin y al cabo, lo hizo, la besó.
También, pude escuchar uno de los tantos gritos de los compañeros del tímido (que como no tengo nombre, lo llamo así), que decía algo así como que los besos no se piden, se roban… así se defiende la timidez la sociedad. Es más fácil pedir perdón que pedir permiso. O mejor dicho, es mejor pedir perdón que pedir permiso, por lo menos sabemos que con “perdón” lo hicimos y con “permiso” lo esperamos.
Igual, a la distancia, o desde afuera, es fácil decir, “Hacelo” o “Dale mandate”, si total el que te lo dice seguro que tiene la capacidad de la timidez anulada.
Me quedo simplemente con una frase que pensamos con un amigo (gran amigo, de los que podes empezar a levantar un dedo para contarlo como “amigo”) una frase corta, sencilla, pero que a partir de ahí, nos surgió una gran energía por dentro : “¿Qué perdés?”
Simple, pero significa algo que en acciones es algo muy complejo para algunos. Capas que podemos comparar esta frase con el “Just Do It”, o mejor dicho, “Solo hazlo”. Palabras que nos dan el sentimiento de orgullo mayor y plenitud de esperanza: Confianza

Confianza. Nueve letras de pasión. De orgullo y esperanza, algo abstracto como todos los sentimientos. Las cosas salen mejor cuando tenés confianza, eso es verdad. Repetimos lo mismo, no se puede tener confianza si se está triste, porque la tristeza es un sentimiento de que todo lo que haces no tiene sentido, una depresión no puede solucionarse estando solo y prometiéndose hacer algo arriesgado. O por lo menos, no conozco ningún caso.
Me pongo a pensar: las personas importantes, (léase, famosos, conocidos) son demasiado confiadas en si mismas, i por eso están donde están en el lugar y momento exacto. Son perfectos ejemplos de confianza, sobre todo cuando no usan su vida como un elogio de adjetivo: Soy un empresario importantísimo y me desempeño en una de las más grandes cadenas de mercado internacional, soy una de las cabezas principales de mi empresa… no es sano sobrestimarse, ser súper orgulloso.
¿Hasta qué punto confiás en vos mismo? La pregunta es fácil de responder. “Yo confío plenamente en mí mismo”. Pero puede pasar que alguien no comparta esa respuesta, que alguien diga “Hasta donde me sea posible realizar cosas posibles, confío en mi mismo”. Y por último están los mismos tristes, infelices, solos, y aburridos, que con ganas de sumar inseguridades, se niegan a que exista relación entre esta palabra con su vida de miedo. Todos nacemos seguros, la desconfianza se alcanza cuando alguien nos impide pensar que podemos hacer todo lo que queramos, justo en ese momento ponemos en riesgo la elección de seguir con ese desafío. Estoy seguro que el chico tímido de hoy, quizás fue su primer beso, luego de hacerlo, se sintió que pudo tocar el cielo con las manos. Estoy muy seguro de eso, porque creo que yo también tuve esa sensación de superhéroe con mi primer beso.
“Si confío en que puedo tocar el cielo, y nadie me lo impide, posiblemente me quiebre los brazos intentando hacerlo, pero me sentiré mejor con mi alma que con mi cuerpo, porque pude transformar una esperanza (algo abstracto) en un hecho (aunque no sea lo esperado).”
Solo depende de las ganas que tengas de vivir. ¿Solo eso? Ja, que fácil. Entonces, yo voy a ir con algún amigo deprimido y le voy a decir “Che, Solo depende de las ganas que tengas de vivir”. Pero y si me dice “No tengo ganas de vivir”. Ahora sí que te metiste en un problema: esa persona no tiene felicidad, y esta insegura de vivir. En el mejor de los casos, en 2 días (o menos) se recupera y vuelve a ser esa luz que alguna vez fue. Solo fue como una enfermedad. Así que cuando estamos tristes estamos enfermos.
Tiene sentido. La tristeza es una enfermedad. Pero no tiene remedio para curarlo, solo vos sos tu propio doctor. Un anti-inflamatorio efectivo es la confianza. Esas nueve letras repito, eso es la clave de ser alguien importante. No orgulloso, Importante.





ADICCIÓN


Un adicto a la computadora. Un adicto al alcohol. Un adicto al cigarrillo. Un adicto a la droga. Un adicto a la soledad. Un adicto…
Existen un millón de adicciones. Una adiccion es una necesidad. Es algo que en exceso hace mal. Pero sin embargo todos tenemos alguna adicciòn.
Adicciòn a la aventura, al deporte, a la tele, al gimnasio, a dormir…
Vamos a un caso en particular: el adicto a la droga. El que es capaz de matar a su familia por diez gramos màs de placer. El que no es conciente de lo que hace, y simplemente su vida gira en torno a conseguir lo que le falta, lo que necesita, lo que lo hace feliz.
¿Nos hace feliz una adicciòn?¿O simplemente es algo que no puede faltar en nuestras vidas?
Cada vez que me pongo a pensar en eso, veo que ellos tienen un objetivo que cumplir. Asi no se aburren.
Resulta que 3 meses despuès, su familia lo interna, pensando que asì se va a curar. Poca influencia. Todos saben que depende de èl dejarlo o no. A lo mejor va a estar dos, tres, seis meses sin drogarse. Pero si él no quiere dejarlo, o ni siquiera se puso a pensar en eso, va a volver a caer.
Pastillas para dejar de fumar. Ahora dependemos de una pastilla violeta para no ser adictos. Que comercio interesante. No digo que no funcione: es más, te ayuda a la cabeza, porque creès que te ayuda, cuando todo depende de vos.
El tema es no sobrepasar la dosis de adicción de cualquier adicto a cualquier cosa.






SI LEISTE TODO, GRACIAS

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3 comentarios - Despejemos un rato la cabeza. Taringa Para Pensar

angusyoung87 +1
un grande! van +10 el dia que sea nfu
PANCHOF75 +1
Para pensar todo el día.-