epelpad

El post que buscas se encuentra eliminado, pero este también te puede interesar

Disney, una especie de magia

Todo es posible en este fantástico mundo: atracciones sorprendentes en constante renovación y promociones aún más asombrosas, entre otras razones para volver a Orlando


Disney, una especie de magia





ORLANDO.- Pero, ¿y dónde está Mickey?

Tratándose de Disney World, la pregunta corre el riesgo de sonar absurda. Pero no lo es tanto para alguien que visita los parques de Orlando por primera vez y que espera toparse con el ratón más famoso del mundo en cada esquina (es decir, con el actor metido dentro del disfraz). En lugar de eso es probable ver desfilar todo el elenco de Toy Story, a las criaturas peludas de Monsters Inc, al Capitán Garfio o incluso a algún amigo cercano de nuestra estrella, como Pluto. Pero pueden pasar horas y horas y de Mickey, ni rastros.

Eso es lo que tiene este imperio de inagotable fantasía, 122 km2 -la mitad de la superficie de la ciudad de Buenos Aires- y 66.000 empleados. No hay dudas de que su símbolo por antonomasia -prácticamente un objeto de culto- continúa siendo el ratoncito de orejas prominentes y guantes blancos que Walt Disney alguna vez llamó Mortimer (aunque por insistencia de su mujer, Lillian, le cambió el nombre por el menos pretencioso Mickey). Pero desde la apertura de Disneyland (California) en 1955 y de Disney World (Florida) en 1971, la compañía jamás dejó de incorporar nuevos personajes como parte de su proceso de renovación y expansión constante. Y lo más importante, nunca dejó de sorprender. Incluso quien haya perdido la cuenta de las veces que visitó el complejo siempre encontrará una nueva atracción, una mejora en el juego más clásico, un espectáculo que el año anterior no existía, una original manera de ahorrar dólares.

Ya se sabe: no hay lugar para la realidad en el universo paralelo de Disney. Aquí no se venden diarios ni revistas de actualidad, los televisores de los hoteles siempre se encienden en los canales de la empresa, los malos son muy malos, los buenos son muy buenos. El parque cerró las puertas sólo cuatro veces en su historia. Una fue el 11 de septiembre de 2001 y las otras tres durante las embestidas de los huracanes Floyd (1999), Frances y Charley (ambas en 2004).

Por eso, en estas tierras de felicidad la palabra crisis no se oye, no se siente, no existe. Y si la economía golpea los bolsillos de la gente, allá salen con una batería de promociones del tipo pague cuatro noches y le regalamos tres, o de tal a tal fecha, obtenga dos comidas gratis por cada noche de alojamiento. Así que mejor hacerse a la idea de que los parques están llenos. Siempre. Por supuesto conviene evitar junio, julio y agosto, que además de coincidir con las vacaciones de verano del hemisferio norte se vuelven calurosos y son difíciles de soportar.

También las semanas de Navidad y Año Nuevo suelen ser un hormiguero de turistas; los feriados nacionales de Thanksgiving (fines de noviembre) y el cumpleaños de Washington (22 de febrero) convocan a hordas de norteamericanos, y las Pascuas no se quedan atrás.

El resto del año es más tranquilo, aunque las colas son inevitables. Para ahorrar tiempo y fastidio, el Fast Pass es un sistema gratuito que funciona con sostenido éxito desde hace diez años. Simplemente se introduce el ticket de entrada en las máquinas de Fast Pass (hay una en cada una de las atracciones más populares); éstas devuelven un boleto que a su vez indica a qué hora se debe regresar para hacer la cola rápida. Así, una espera que puede llegar a ser de una hora y media se reduce a diez minutos con este sistema, que en Disney califican de mejora revolucionaria.

El segundo consejo para ganar en comodidad es alojarse en alguno de los 24 hoteles y resorts del complejo. Cada día, uno de los cuatro parques de Disney abre una hora antes de lo normal o cierra hasta tres horas después para los visitantes hospedados en dichos hoteles (son las llamadas extra magical hours). Además, los huéspedes cuentan con los servicios gratuitos de monorriel, ómnibus y botes para trasladarse de un lugar a otro dentro de este mundo de ficción. Incluso está la posibilidad de tomarse el Magical Express (sí, todo es mágico por estas tierras), que ofrece transporte -también gratuito- desde el aeropuerto de Orlando hasta los hoteles Disney y viceversa.

La tercera recomendación depende enteramente de cada uno: disfrutar como un chico más de los cuatro parques de Disney World: Magic Kingdom, Animal Kingdom, Epcot y Hollywood Studios. Y no desesperar para ver a Mickey (o, mejor dicho, para sacarse la foto de rigor con el ratón estrella). Cuando menos se lo espera, él siempre aparece.


Magic Kingdom

* Es el parque más emblemático y visitado. El del castillo azul y blanco de Cenicienta que se reproduce en los otros Disney repartidos por el mundo: París, Tokio y Hong Kong.
Se ingresa por Main Street, una copia de la calle principal del pueblito de Marceline, Missouri, donde Walt Disney pasó su infancia a principios del siglo XX (la reacreación incluye casas de estilo victoriano, una locomotora de vapor de 1928 y un cine antiguo que proyecta películas de Mickey).
Hay cerca de 48 atracciones en seis áreas temáticas.

* En Adventureland, por ejemplo, está la atracción estrella, Piratas del Caribe, con una imitación tan real del capitán Jack Sparrow que al parecer dejó estupefacto al mismísimo Johnny Depp, el actor que lo encarnó.

* En Frontierland todos salen empapados de Splash Mountain, aventura acuática a bordo de un tronco hueco que hace furor (el año último se agregaron más caídas de agua y se extendió el trayecto). Compite en popularidad con Big Thunder Mountain Railroad, viaje de cuatro minutos por el corazón de una mina, en carritos lanzados a toda velocidad. Space Mountain, en tanto, fue la primera montaña rusa construida en los parques de Disney y se hizo famosa porque transcurre en la oscuridad total. Actualmente está cerrada por remodelaciones, aunque su reapertura se espera para fin de año.

* En Fantasyland se concentran algunos de los juegos más clásicos (o los más nostálgicos, según como se los mire): los trencitos que recorren los cuentos de Peter Pan, Blancanieves y Winnie the Pooh, el carrusel de Cenicienta, el vuelo de Dumbo, el paseo musical de It´s a Small World (originalmente creado para el New York´s World Fair, exhibe cientos de muñecas que representan los países alrededor del mundo, incluyendo un gaucho para la Argentina).

* En Liberty Square, The Haunted Mansion (La mansión embrujada) es una construcción gótica habitada por 999 fantasmas felices. No asusta, pero sí asombra por la calidad de sus efectos especiales y hologramas (imperdibles los fantasmas bailando el vals).

* En PhilharMagic, nueva película en 3D protagonizada por el Pato Donald (y con actores secundarios como La Sirenita, Peter Pan y Aladino, entre otros), se puede hasta oler un pastel de manzana recién horneado.

* Hay que estar atentos a los desfiles que, todos los días y a diferentes horarios, toman por asalto las avenidas de Magic Kingdom. Desde Alicia en el País de las Maravillas hasta Pinocchio o La Bella y La Bestia, los personajes de Disney hacen su entrada majestuosa encaramados en imponentes carrozas. Después hay baile, música y, a la noche, un impresionante show de fuegos artificiales.

Hollywood Studios (Ex MGM Studios)

* Toy Story Mania, juego interactivo que se inspiró en la película Toy Story, hizo su debut hace un año y ya es la vedette del parque. Es decir, mejor ni intentar entrar sin el Fast Pass. Durante el recorrido, cada jugador maneja un cañón láser situado en el mismo carrito (se disparan dardos, anillos o pasteles en función de cada juego). La atracción está pensada para visitantes de todas las edades, y el nivel de dificultad se ajusta continuamente en función de la habilidad de cada jugador.

* Quién si no Disney, el centro de entretenimientos más visitado del mundo, podría haberse asociado con American Idol, programa más visto de Estados Unidos. Así crearon The American Idol Experience, la atracción más nueva del parque y una versión muy pero muy parecida al show original. La diferencia es que el público aquí puede votar (mediante una botonera en los asientos) a sus participantes preferidos. Estos deben en un principio ser seleccionados, temprano cada mañana, en las audiciones de Disney (pueden participar sólo ciudadanos norteamericanos de entre 14 y 29 años).

Luego son maquillados, peinados y hasta reciben consejos de un entrenador vocal. Entonces sí cantan en un estudio similar al de American Idol, frente a una audiencia real y tres jueces (no, no son Randy Jackson, Paula Abdul y Simon Cowell, pero uno de ellos es tan despiadado como este último). Los visitantes con las puntuaciones más altas competirán al final del día en el gran espectáculo, cuyo premio es un pase para participar en una de las audiciones del American Idol real.

* Clásico de clásicos: en The Twilight Zone Tower of Terror, los gritos se escuchan a varios metros. No es para menos: la aventura consiste en sufrir una caída en ascensor... de 13 pisos

* También el Rock´n Roaller Coaster, que acelera hasta 100 km en sólo 2,8 segundos, es puro vértigo. La montaña rusa inaugurada por el grupo Aerosmith propone un paseo desenfrenado por las calles de Hollywood, siempre animado por las canciones de la banda.

* Mickey tiene pesadillas cuando duerme. Sí, todas las noches, lo que pasa dentro de su cabeza se reproduce a cielo abierto con luces, láser, fuegos artificiales y animaciones acuáticas. Se trata de Fantasmic!, espectáculo que ilumina el parque antes de su cierre. Ah, por si quedaba alguna duda, Mickey logra vencer a todos los villanos.

Epcot

Es el parque de la esfera futurista, aquel cuyo objetivo es celebrar la tecnología y demostrar las innovaciones de que han sido capaces los hombres a lo largo de la historia. A diferencia de los otros parques, Epcot (siglas de Experimental Prototype Community of Tomorrow) hace hincapié en su aspecto educativo, aunque jamás deja de entretener.

Ofrece dos áreas bien diferenciadas: Future World y World Showcase. La primera se dedica a la exhibición de lo último en los adelantos tecnológicos, mientras que la segunda alberga un pabellón con monumentos emblemáticos de once países, desde una pirámide maya de México hasta el Palacio de Verano de Pekín o los puentes de Venecia (se puede degustar platos típicos de cada región del mundo).

* Entre las nuevas atracciones se destaca Soarin, vuelo virtual sobre mares, ríos, bosques y desiertos de California, con el viento que sopla en la cara.

* El Test Track, que se inauguró hace diez años, continúa en el Top Ten de los entretenimientos más concurridos. Se supone que un nuevo auto convertible saldrá a la venta, y hay que comprobar que el vehículo funcione a la perfección. Los frenos deben ser capaces de impedir un choque frontal contra un camión, el auto tiene que sortear todo tipo de terrenos, la carrocería debe soportar temperaturas extremas, las gomas tienen que agarrarse bien... Es brusco, pero mucho menos que una montaña rusa.

* Son tantas las advertencias cuando se ingresa en Mission Space que al final uno empieza a dudar de si realmente vale la pena entrar o no. La respuesta es sí, vale la pena (por las dudas hay una versión menos extrema que otra, ideal para el que no se decidió). Este simulador de lanzamiento de una misión a Marte da la sensación de un despegue espacial y la gravedad cero del espacio exterior (la NASA asesoró en su diseño y construcción).

* ¿Qué hay dentro de la bola de Epcot? Spaceship Earth, un repaso sobre la evolución de la comunicación desde los tiempos de las cavernas hasta el día de hoy, y más allá también. Aunque el que estuvo antes tal vez no lo note, los movimientos de los animatronics (muñecos mecánicos) han sido perfeccionados para que parezcan aún más reales.

* Con la puesta de sol llega Illuminations, show de fuegos artificiales que toma por asalto la laguna central. Incluye un globo terráqueo giratorio que reproduce en video imágenes del mundo.

Animal Kingdom

Con 202 hectáreas es el parque más grande de toda la empresa. En el centro está el Arbol de la Vida, con 14 pisos, un tronco de más de 15 metros de ancho y 1500 tallas en madera de animales.

* El que nunca haya hecho un safari por Africa tendrá aquí su primer contacto con este tipo de aventura. Claro que los nidos de termita o los baobabs (ese árbol fortachón que inmortalizó El Principito) son artificiales, o que nuestra misión sea la de atrapar a cazadores furtivos en la reserva, o que el paseo no dure más que unos pocos minutos. Pero los que se trepen al Jeep tendrán la oportunidad de ver rinocerontes negros (de hecho, aquí nació una cría de esta especie en extinción), hipopótamos, leones, jirafas, cocodrilos, antílopes y, en síntesis, la fauna más representativa del continente, en una fiel reproducción de la sabana africana.

* La vedette del parque es Expedition Everest, nueva montaña rusa que transcurre en las cumbres más altas del mundo. Con su recorrido estrepitoso de curvas, contracurvas, subidas, bajadas y hasta partes en que el carrito va hacia atrás (a gran velocidad, claro), explora además la leyenda del Yeti, cuya sombra tenebrosa se proyecta sobre el público.

* El musical de Nemo es digno de Broadway (de hecho, las canciones están compuestas por Robert Lopez, ganador del Premio Tony por el musical de Broadway Avenue Q). Es la primera vez que Disney transforma una película animada sin números musicales en una producción musical original. La obra dura 30 minutos y combina títeres, bailarines, acróbatas y proyecciones gigantescas.

* It´s tough to be a bug (Es difícil ser un insecto) es más que un corto de dibujos animados en 3D. Prepárese para sentir cómo los insectos caminan debajo de su asiento, ser rociado por el humo de un insecticida o ser salpicado por el estornudo de un bicho. Simplemente genial.

* Animal Kingdom es el único de los cuatro parques que no cuenta con espectáculos pirotécnicos debido a la presencia de animales.

Por Teresa Bausili
Enviada especial
¡Encuentren al ratón!

Como si no bastara con tener a Mickey estampado en remeras, gorras, tazas, jabones, cubrecamas y cuanto objeto pueda imaginarse, resulta que también hay Mickeys ocultos en atracciones, hoteles, películas, murales y hasta comidas.

Sí, el perfil del famoso personaje, o su silueta, o su forma más básica (ºOº), aparece camuflado en la roca de una cueva, por ejemplo, o en los platos servidos en una mesa, o en el cuadro que cuelga en el lobby...

Están incluso los aficionados que se lanzan a la búsqueda de los llamados Hidden Mickeys, más pendientes de descubrir las apariciones secretas que de las atracciones en sí. Por las dudas, y para los más fanáticos, hay un libro-guía que ayuda a encontrar más de 400 ratoncitos (Hidden Mickeys: A Field Guide to Walt Disney World?s Best Kept Secrets).

Parques de agua y un downtown

Disney World no se agota en Magic Kingdom, Animal Kingdom, Epcot y Hollywwod Studios. Para los días de calor cuenta también con dos parques acuáticos, Blizzard Beach y Typhoon Lagoon, donde además de todo tipo de toboganes, colchonetas inflables, estanques para bucear y decenas de juegos de agua hay una playa con un inmenso mar de olas artificiales (tiene incluso horarios especiales para surfistas). Downtown Disney, por otro lado, es una zona comercial abarrotada de negocios temáticos de Disney, restaurantes, cines y hasta un auditorio donde se presenta el Cirque Du Soleil (con el espectáculo La Nouba). Casi casi como una ciudad de verdad.
Recomendados

* ¿El inglés no es lo suyo? No se preocupe: cada uno de los parques tiene una oficina llamada Guest Relations donde se encuentran mapas e información en castellano, además de auriculares -en alquiler- con traducción simultánea.

* Para grupos que disponen de poco tiempo, pero suficiente efectivo, Disney ofrece un servicio VIP de guías privados en sus cuatro parques. Por 125 dólares la hora (por grupo) durante un mínimo de cinco, el guía diseña itinerarios a medida, reserva los mejores asientos en espectáculos y desfiles, y fundamental, evita las colas.

* Todos los días, los que quieran desayunar con Mickey, Pluto o Lilo y Stitch, entre otros personajes, pueden hacerlo en ciertos hoteles de Disney (Disney´s Grand Floridian Resort & Spa, Disney´s Beach Club Resort, Disney?s Polynesian Resort y Disney´s Contemporary Resort). El precio es de US$ 20 por persona (informes: 001-407-WDW-DINE).

* Olvídese de la trajeta de crédito si se aloja en un hotel Disney. En el momento de registrarse recibirá una tarjerta de identificación con la que podrá comprar lo que quiera dentro de los parques (todas las compras se cargan a su cuenta del hotel).

* En lo que a compras se refiere, los infaltables gift shops a la salida de cada atracción son un gran anzuelo.


http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1176614

4 comentarios - Disney, una especie de magia

Romsan
faltaron un par de imagenes mas para que te bueno...
aro2009
che,que loco. con mis 24 años lellendo esto me dieron ganas de ir
fechh
En serio es un lugar mágico, tengas 1 año, o 99. NUNCA te vas a arrepentir, lo recomiendo a full
guijarrero
Buenisima info
Siempre es fiable la info taringuera por los coments que la contrastan
Yo, en este caso, a diferencia del primer comentario, no estoy de acuerdo que hagan falta fotos
es otra la movida,
serían tantas que sería peor..
Buenisimo por traero a taringa.. (ojala pueda ir alguna vez)