deformacion craneal

¿Qué llevó a numerosos pueblos de la antigüedad a practicar la deformación artificial del cráneo?.

Esta costumbre ha sido una práctica muy extendida en distintos pueblos de todos los continentes, asociada por la ciencia actual a distintas razones, entre las que se encuentran un propósito meramente estético, un indicador diferenciador de posición social o una marca de tipo religiosa. No se descarta tampoco la posibilidad de que estas prácticas fueran llevadas a cabo con la intención de lograr un control de masas. Esta última hipótesis vendría avalada por antiguos escritos, como el de Juan de Santa Cruz a principios del siglo XVII, en su Relación de Antigüedades del Reino del Perú, donde asegura que el Inca Manco Cápac ordenó que se amarrara la cabeza de los indios para que crecieran con deficiencia mental, ya que los indios con cabeza grande y redonda eran muy emprendedores, y en especial muy desobedientes. De la misma manera, el nieto de Manco Cápac, el Inca Yoke Yupanqui, dispuso una orden muy similar a la de su abuelo, mandando que todas las naciones a él sujetas, atasen las cabezas de las criaturas para que fuesen largas y quebradas de frente, y ser así más obedientes.
No existe una respuesta clara que pueda explicar el porqué la deformación craneana fue aplicada en multitud de culturas de puntos geográficos muy alejados entre sí.

Para realizar las deformaciones en el cráneo se disponían de distintas técnicas e instrumental, pero todas ellas coincidían básicamente en lo mismo, la implantación de pequeñas tablas, cofias, moldes y cintos en la cabeza de los niños menores de tres años, para aprovechar la plasticidad ósea propia de estas edades. Normalmente todas estas tareas estaban a cargo de parteras, y las madres de los propios niños, que iban posteriormente cambiando y fijando las bandas de sujeción de las tablillas, en función del crecimiento del pequeño y de la forma que se le quisiera dar.

deformaciones]


¿Fueron estas técnicas utilizadas entonces para lograr un control de masas por parte de la nobleza de sectores de la población más humildes? Algunos aseguran que dichas deformaciones no solían dejar secuelas a nivel neurológico, exceptuando casos extremos, en los que la compresión efectuada sobre los cráneos de los jóvenes infantes fue aplicada de manera excesiva, como así lo demuestran diferentes estudios que hacen hincapié en que, el achatamiento del lóbulo frontal del cerebro puede incidir negativamente en la capacidad de iniciativa del individuo, al encontrarse precisamente en esta área las funciones que tienen que ver con la voluntad.

Además, según nuestra opinión, no creemos que fuese la razón principal para la ejecución de las deformaciones de cabeza. Primero, porque estos mismos pueblos conocían otras técnicas de más rápida factura, y que exigían un menor seguimiento y control de los sujetos sometidos a las deformaciones, como lo eran las trepanaciones, intervenciones quirúrgicas aplicadas sobre distintos puntos del cerebro, que podían haber doblegado la voluntad de aquellos que hubiesen osado desobedecer el poder establecido.

La compresión a base de tablas y vendajes desde la más tierna infancia, fue el metodo más utilizado para conseguir la deformación del cráneo. Ésta técnica junto con la trepanación, constituyeron una costumbre muy arraigada.

La segunda de las razones, y más poderosa aún, sería el hecho claramente probado de la existencia de deformaciones craneanas en todos los “status” de la sociedad, teniendo por tanto que volver de nuevo a las primeras hipótesis que manejábamos al principio, es decir, propósitos estéticos, de diferenciación social o de tipo religioso. Y es que, los hallazgos arqueológicos han aportado datos sobre la práctica de deformaciones craneanas que en unos casos aparecen en tumbas de poderosos hacendados, guerreros, nobles y clase dirigente en general, y en otros entierros por el contrario dan muestras de ser tumbas de capas sociales mucho más humildes, de un rango social menos elevado, donde no aparecen ofrendas ni ricos ajuares ni otros elementos de riqueza. ¿Iban a correr riesgos las clases dirigentes de “idiotizar” a sus hijos, de la misma manera que se pretendía hacer con los hijos de los campesinos y clases menos favorecidas?.

Si desechamos la hipótesis del “control de masas” y aceptamos la hipótesis del “hecho diferenciador”, que sería otra de las causas posibles, tendríamos que admitir que se producía tanto en las clases más altas, como en las más bajas, teniendo siempre muy en cuenta que, la deformación solo se podía hacer antes de que el individuo alcanzase los tres años. Es por ello que no nos queda más remedio que preguntarnos, ¿no les bastaba diferenciarse de una forma menos agresiva?, tal como con ropajes, pinturas, tatuajes, joyas y otros abalorios. ¿No sería realmente entonces un propósito meramente estético el que llevó a practicar las deformaciones?.
Son muy numerosos los cráneos donde se han encontrado restos de intervenciones, como estos cráneos de la cultura paracas de Perú.



cabezas




Desde la más remota antigüedad, el ser humano ha mezclado distintas costumbres sociales y religiosas que han conformado un sentido estético que ha ido variando en función de los propios cambios de la sociedad. El uso algunas veces de tatuajes y pinturas para ceremonias y danzas festivas, y en otras ocasiones para salir de caza o a la guerra, han dado lugar a otras incorporaciones ornamentales más radicales, por llamarlas de alguna manera, la mayoría de las veces con un alto sentido simbólico y religioso, y entre las que podríamos destacar el uso de depilaciones, cicatrices, perforaciones de nariz, labios y orejas, extracción, incrustación y limado de dientes e incluso, en algunos casos, deformaciones corporales, como es el caso que nos ocupa, pero en otras áreas del cuerpo, como las que han practicado los indios “pijaos” de Colombia al fracturarse la nariz, para poder darle así la forma que desean, o el caso de las famosas “mujeres jirafa” de Birmania y Tailandia de la etnia “kayan”, que logran tras un largo proceso de incorporación gradual de anillas en la región cervical, alargar sus cuellos desproporcionadamente.


Para estos pueblos primitivos, su cuerpo fue (en muchos casos sigue siendo), un lugar de reflejo de todas las percepciones de la naturaleza, la sociedad y de complejos simbolismos de carácter religioso que les rodeaba, un icono donde representar el mundo que les había tocado vivir. Incas, mayas, paracas, ciguayos, taínos, macorijes y una larga lista más de antiguos pueblos, no hicieron nada más que reflejar en sus propias carnes una moda que posteriormente arraigó y derivó a una costumbre social establecida, que fue variando según la época y las necesidades de cada momento. Unas veces quizá y de manera aislada como “sistema de control de masas”, otras seguramente como “un hecho diferenciador”, y las más, creemos, como un signo muy particular de estética o belleza, tocado todo ello siempre por algún aderezo de simbolismo y toque mágico o religioso.
Las técnicas utilizadas para alcanzar ciertos niveles de deformación, alcanzaron un grado muy elevado, revelando un alto conocimiento de anatomía y medicina.

antiguo

Los conocimientos médicos necesarios para llevar a cabo tanto las deformaciones craneanas así como las trepanaciones, que fueron practicadas con indudable maestría como demuestran los hallazgos arqueológicos de medio mundo, siempre estuvieron marcados por un fuerte contenido religioso. Y es aquí, donde precisamente aparecen en escena, como tantas otras veces, los viejos dioses de todas estas antiguas culturas. Los dioses de las leyendas que aseguran que, en un tiempo muy lejano, unos maestros procedentes de las estrellas enseñaron al hombre distintas y muy variadas técnicas para hacer más llevadera la vida, y mejorar su civilización; los dioses a los que se les levantaron templos en cada rincón del mundo y por los que se fundaron multitud de religiones como señal de compromiso. En definitiva, los mismos dioses que un día marcharon y prometieron volver en un futuro impredecible.

Si como decíamos antes, el cuerpo humano fue para las antiguas sociedades indígenas, un lugar reflejo de las múltiples percepciones del mundo que les rodeaba, ¿trataron entonces de imitar de alguna manera el aspecto físico de aquellos maestros que un día les visitaron y tan impactante huella dejaron en su cultura?, ¿no serán las deformaciones craneanas una imagen de cómo vieron los pueblos de la antigüedad a los dioses?.



craneo



alargada