El post que buscas se encuentra eliminado, pero este también te puede interesar

Marques de Sade, el Padre del Sadismo

Donatien Alphonse François de Sade

Marques de Sade, el Padre del Sadismo



Más conocido por su título de Marqués de Sade y llamado por sus admiradores "el Divino Marqués" (París, 2 de junio de 1740 – Charenton-Saint-Maurice, Val-de-Marne, 2 de diciembre de 1814), fue un escritor y filósofo francés, autor de varias novelas que aúnan los relatos eróticos con la exposición de un sistema filosófico materialista y ateo.

Su filosofía es la de la libertad extrema, sin el freno de la moral, la religión o las leyes, con la búsqueda del placer personal como principio más elevado. De su nombre procede la palabra sadismo.

Escribió la mayor parte de sus obras durante los 29 años de su vida que pasó en prisión.

Última Voluntad y Testamento




Imperioso, colérico, irascible, extremo en todo, con una imaginación disoluta como nunca se ha visto, ateo al punto del fanatismo, ahí me tenéis en una cáscara de nuez... Mátenme de nuevo o tómenme como soy, porque no cambiaré.







Primer incidente del marques de Sade



Los primeros meses del matrimonio Sade transcurren con tranquilidad, la pareja se trata con cordialidad, viven en el castillo de Echauffour en Normandía, propiedad y domicilio de la familia de Renée, los Montreuil.

Pasados cinco meses surge el primer incidente. El 15 de octubre de 1763, Donatien Sade viaja a París, debe presentarse en Fontainebleau para rendir homenaje al Rey y solicitar el cargo de gobernador de Bresse, Bugey, Valromey y Gex. Posteriormente deberá viajar a Dijon para presentarse ante su parlamento y tomar posesión del cargo, pero el 29 de octubre es detenido y conducido a la fortaleza de Vincennes por orden del Rey. Allí permanecerá encerrado 15 días.

Se desconoce los motivos últimos de este arresto; en todo caso el arresto está relacionado con una o varias jornadas de desenfreno y un misterioso manuscrito. Su padre informa a su hermano el abad: "Casita alquilada, muebles tomados a crédito, orgía extrema, que iba a realizarse fríamente, en total soledad, impiedad horrible sobre la cual las muchachas se han creído obligadas a declarar".

En el año 1965, Gilbert Lely recibió de un bibliófilo el atestado de una prostituta que, con fecha de 19 de octubre de 1763, denunciaba a un cliente que por la apariencia bien podría ser Donatien. El atestado incluye las blasfemias y los sacrilegios más zafios y la descripción de una cámara dedicada a la práctica del sadismo con diferentes disciplinas colgadas por las paredes. La declarante se llama Jeanne Testard y su denuncia textual es la siguiente:

Cerró la puerta de la habitación con llave y cerrojos; y al quedar solo con la compareciente le preguntó primero si tenía religión y si creía en Dios, en Jesucristo y en la Virgen; a lo que ella dio como respuesta que sí creía, y que en tanto podía era seguidora de la religión cristiana en la cual había sido educada. A lo que el particular replicó con injurias y blasfemias horribles, diciendo que Dios no existía, que él había hecho la prueba, que se había manipulado hasta la polución en un cáliz que había tenido durante dos horas a su disposición en una capilla, que J.C. era un h... de p... y la Virgen una f... Agregó que había tenido comercio con una muchacha con la que había comulgado, que había tomado las dos hostias, las había colocado en las partes de esta muchacha y que la había poseído carnalmente diciendo: Si eres Dios, véngate; que acto seguido propuso a la compareciente pasar a una pieza contigua a la susodicha habitación, al tiempo que la prevenía de que vería una cosa extraordinaria; que habiéndole dicho que estaba encinta y que tenía miedo de ver objetos capaces de atemorizarla, le contestó que esos objetos no la aterrorizarían al tiempo que la hacía pasar a la habitación vecina, y allí se encerró con ella; que al entrar ella se sorprendió y asombró al ver cuatro empuñaduras de azotes y cinco disciplinas de diferentes formas, de las cuales tres eran de cuerda, una de hilo de latón y una de hilo de hierro, y estaban suspendidas en el muro, y había además tres Cristos de marfil sobre sus cruces, otros dos en estampa y un Calvario y una Virgen también en estampa, fijados y dispuestos sobre las paredes con gran cantidad de dibujos y de estampas que representaban desnudos y figuras de la mayor indecencia; que habiéndole hecho examinar estos diferentes objetos, le dijo que debía azotarlo con las disciplinas de hierro después de haberlas enrojecido al fuego, y que luego la azotaría él con aquellas disciplinas que ella quisiera elegir; que ella no consintió para nada a esas proposiciones, aunque él la acosaba para que lo hiciera; que después de esto él descolgó dos Cristos de marfil, uno de los cuales lo arrojó a sus pies y se manipuló sobre el otro hasta la polución; y ante la sorpresa y el horror que mostró la compareciente, le dijo que era necesario que pisoteara el crucifijo, al tiempo que le mostraba dos pistolas que estaban sobre una mesa y con la mano sostenía una espada, pronto a retirarla de la vaina, amenazándola con pasársela a través del cuerpo; la compareciente, por temor a perder la vida, tuvo la desgracia de pisotear el crucifijo al mismo tiempo que él la forzaba a pronunciar estas impías palabras: Me c... en ti; que llegó a exigir de la compareciente que tomara una lavativa y la depusiera sobre el Cristo, lo que no tuvo lugar a causa del rechazo de ella a hacerlo; que durante la noche que la compareciente pasó con él sin probar alimento y sin acostarse, le hizo ver y le leyó varias composiciones en verso llenas de impiedades y totalmente contrarias a la religión, que le dijo le habían sido entregadas por uno de sus amigos, tan libertino como él, y que pensaba y se conducía de la misma manera; que el sus particular propuso a la compareciente poseerla de una manera contraria a la naturaleza, y llevó la impiedad hasta el punto de obligar a la compareciente a que le prometiera que iría a su encuentro el domingo siguiente a las siete de la mañana en la sus. casita para ir juntos a la parroquia de Saint-Médard a comulgar y tomar luego las dos hostias, de las cuales se proponía quemar una y servirse de la otra para realizar las mismas impiedades y las profanaciones que dijo haber hecho con la muchacha de la que le había hablado; que en el día de hoy salió a las nueve horas de la mañana de la sus. casa, adonde la susodicha Du Rameau fue a recogerla; que antes de salir ella y antes de la llegada de la sus. Du Rameau, el sus. particular obligó a la compareciente a jurar que no revelaría ninguna de las cosas que habían sucedido entre ellos y que él le había confiado, y le hizo poner su firma en un trozo de papel blanco; que al salir de la susodicha casa, ella se dirigió al hotel del señor teniente general de la policía con el fin de darle cuenta de todos estos hechos.

En Pauvert. Pg.:131

Los biógrafos de Sade no cuestionan la autenticidad del documento y consideran que aquel cliente pudo tratarse de Sade. De corresponder el atestado con el incidente, se trataría del suceso documentado más grave de su biografía. Donatien estaría implicado en un delito de sacrilegio, delito muy castigado en aquella época.

Una vez encerrado en Vincennes, Donatien pide al teniente general de policía que su familia no se entere de los motivos de la detención. También se muestra especialmente preocupado por aspectos relacionados con un manuscrito que, en su descargo, dice no haberlo comenzado antes del mes de junio. Y más que por el incidente de una noche, también en su descargo, dice que los hechos no se prolongaron más allá de ocho días.

Aunque me sienta aquí completamente desgraciado, señor, no me quejo de mi suerte; merecía la venganza de Dios, lo sé; llorar mis faltas, detestar mis errores es mi única ocupación. [...] Espero también, señor, que consentiréis en no comunicar nada a mi familia acerca de la verdadera causa de mi detención, estaría perdido, sin recursos ante ella. Me atrevo a haceros una nueva observación, señor: la fecha del desgraciado libro sólo es del mes de junio; me casé el 17 de mayo y os puedo asegurar que no puse los pies en la dicha casa sino en el mes de junio. Antes de esto estuve tres meses en el campo, hacía ocho días que había llegado cuando me detuvieron. Por corto que haya sido el tiempo de mis errores, no me siento por ello menos culpable.

Sade a monsieur de Sartine. 29 de octubre de 1763.
Como consecuencia de ese incidente, Sade pasará 15 días encerrado en la fortaleza de Vincennes, el tiempo en que su familia se hace cargo de él:

Las razones que han llevado al rey a dictar las órdenes para encarcelar a M. de Sade en el castillo de Vincennes son muy graves como para que se le dispense un tratamiento preferencial; también podéis hacer saber a M. Guyonnet que estará en pensión ordinaria. En cuanto a un criado, puede prestarle uno para servirlo, sin que parezca conveniente que se le permita tener el suyo consigo. Por otra parte, la intención de Su Majestad es que no esté demasiado tiempo en Vincennes; es necesario que su familia vea más bien pronto que tarde dónde podrá hacerlo transferir para que viva a sus expensas, pues no debe quedar a cargo de Su Majestad.

M. de Saint-Florentin a Sartine, teniente general de la policia.

Escandalo de Arcueil



Escándalo protagonizado por el Marqués de Sade el 3 de abril de 1768.

Ese día era Domingo de Pascua. Rose Keller, que declara estar mendigando en la plaza las Victorias de París (en aquel tiempo lugar frecuentado por prostitutas para vender sus servicios) lo acusa de, con el pretexto de proporcionarle un trabajo, llevarla a la casa de Arcueil y una vez allí obligarla a desvestirse, martirizarla sajándole reiteradamente en la espalda con algún objeto cortante y de otros muchos abusos. Atendida por unas vecinas del pueblo, éstas declaran atrocidades contra Sade, y el medico, en primera instancia, al día siguiente de los hechos, certifica heridas en la espalda de la mujer.

En el juicio se demuestra que Sade no la hirió, el médico es llamado a declarar bajo sospecha y se ve obligado a rectificar su primera declaración ante la ausencia de heridas en la Keller. Sade mantiene que era una prostituta que contrató y que tan sólo la azotó en las nalgas con una cuerda anudada. La declaración de Sade coincide con los hechos probados. Sade pasa varios meses en prisión por orden real y en el proceso es condenado a pagar una cantidad de dinero que se destina a la beneficencia. Los hechos, trasformandos por la rumorología, recorren toda Francia, adquiriendo Sade la fama de marqués depravado. Más tarde, en su cuento El presidente burlado escribiría, sin duda refiriéndose a este suceso: "Un joven de elevado rango de la provincia quiso, por una venganza trivial, dar una zurra a una cortesana que le había jugado una mala pasada, y este indigno cernícalo [el magistrado] convirtió el incidente en un asunto criminal".

El caso de Marsella



Se conoce como caso de Marsella el episodio vivido por el Marqués de Sade en Marsella, el verano de 1772. El 23 de junio de 1772, cuatro años después del escándalo de Arcueil, Sade se desplaza a Marsella en compañía de su criado. El 27 de junio solicita los servicios de cuatro prostitutas y pasan, él y su criado, el día en su compañía en la casa de una de ellas. A la mañana siguiente una de las muchachas y pasados unos días otra, las dos sufrieron una indisposición. Desde un principio se investigó como un supuesto envenenamiento. Se sospechó de unos caramelos que Sade ofreció a las muchachas, se analizaron y no se descubrió rastro de veneno; también, pasados los días las muchachas se repusieron de su indisposición. El proceso continuó y los rumores se extendieron por toda Francia. Sade y su criado, iniciado el proceso, huyeron a Italia siendo condenados en rebeldía a la pena de muerte por sodomía y envenenamiento.


El Marques en la epoca de la Revolucion francesa


Durante su periodo de libertad (comienzos de 1790), publicó anónimamente varios de sus libros. Entre 1790 y 1791 estrenó algunas obras de teatro en diversos escenarios parisinos. Conoció a Marie-Constance Quesnet, ex actriz y madre de un hijo de seis años, que había sido abandonada por su esposo. Constance y Sade estarían juntos por el resto de su vida. Desde su estancia en prisión, Sade padecía una extrema obesidad, acompañada de graves problemas respiratorios.

Se adaptó rápidamente a la nueva situación política que siguió a la Revolución Francesa. Haciéndose llamar "ciudadano Sade", llegó a desempeñar varios cargos públicos a pesar de su origen aristocrático. Escribió varios panfletos políticos. Miembro de un tribunal, cuando la familia de su antigua esposa se presentó frente a él, les dio un trato favorable, aun cuando habían sido los responsables de todos los años que había estado en prisión. Incluso fue electo para la Convención Nacional, donde representó a la extrema izquierda.

Aunque aterrorizado por el Reinado del Terror en 1793, escribió un elogio de admiración a Jean-Paul Marat para asegurar su posición. Luego renunció a sus cargos, fue acusado de "moderantismo" y encarcelado durante cerca de un año. Escapó por poco de la guillotina (probablemente por un error administrativo) y fue liberado en octubre de 1794, luego de que con la ejecución de Robespierre hubiese concluido definitivamente el Reinado del Terror. Esta experiencia probablemente confirmó su odio de toda la vida a la tiranía estatal y especialmente a la pena de muerte.


El hecho de que, por error, hubiese aparecido en las listas de los emigrados fue aprovechado por su esposa y su hijo Donatien-Claude-Armand para apoderarse de todos sus bienes. En 1796 tuvo que vender su castillo en Lacoste, que había sido saqueado en 1792 (las ruinas fueron adquiridas en 1990 por el diseñador Pierre Cardin que ahora hace regulares festivales de teatro en el lugar, además de eventos sociales).


El final del Marquez


En 1800, Sade publicó Zoloé, presentado como obra anónima, en la cual hacía referencia, por medio de anagramas como d'Orsec (Corse= el Corso), a Napoleón Bonaparte y su entorno. Esto le valió, en 1801, una orden de detención dictada por el entonces Primer Cónsul. El autor de Justine y Juliette fue arrestado en la oficina de su editor y encarcelado sin un juicio, primero en la prisión de Sainte-Pélagie y luego, acusado de intentar corromper a sus jóvenes compañeros de celda, en el fuerte de Bicêtre. A instancias de su familia fue declarado demente en 1803 y trasladado una vez más al manicomio de Charenton. Su ex-esposa e hijos se ocuparon de pagar sus gastos de manutención.

Se permitió que Constance viviera con él en Charenton. El liberal director de la institución, el abad de Coulmier, lo animó a que representara varias de sus obras con algunos de los reclusos como actores, para ser presentadas al público parisino.



Sade comenzó un amorío con Madeleine Leclerc, una empleada de trece años de Charenton. La relación duró cuatro años, hasta la muerte de Sade el 2 de diciembre de 1814. Dejó su última voluntad, indicando que deseaba ser enterrado en su tierra de Malmaison, sin ceremonias, y en un montecillo de árboles, pidiendo que se plantasen bellotas sobre ella a fin de que "... las huellas de mi tumba desaparezcan de la superficie de la tierra, como me jacto de que mi memoria ha de borrarse de la mente de los hombres". No obstante, fue enterrado en Charenton; su cráneo fue exhumado posteriormente para estudios frenológicos. Su hijo quemó todos sus manuscritos inéditos, incluida una obra en varios volúmenes, Les Journées de Florbelle



sade

3 comentarios - Marques de Sade, el Padre del Sadismo

@Cmax123
muy bueno, mis 10
@Lilithsucuba
buen post, no te doy puntos porque soy novata
@lucaspiqui
un groso.. re violin tambien je