Hola Taringa!


6to capitulo, increible. Nunca crei que llegaria tan lejos.
El capitulo como los que van a venir van a ser del libro Hell's Streets (Calles del infierno), al menos hasta que abise de nuevo. Tambien aprovecho y hago saber que voy a hacer la recopilacion de los capitulos en un solo post (Con los links de los capitulo) al terminar cada novela. Esta sera la unica vez que lo aviso. Ahora las novelas y por favor NADA DE SPAM

Capitulo 6: Información mortal

Los días siguientes al robo fueron bastante normales, salvo el echo que Carla parecía más feliz. Era el mismísimo cielo, nunca quisiera que terminara. Pero me esperaba lo peor.
Así es como la Ciudad 13 cayó a lo que es ahora. Un día tenía más dinero que la capital y al otro pierde todo y la única manera de sobrevivir en las calles era con un arma y con un buen par de canicas. El robo fue una manera que elegí para sobrevivir, sin colegios ¿A que me podría dedicar? Nada más que al robo y “delincuencia solidaria”.
Mientras estaba con mis amigos suena mi celular, atiendo y una voz distorsionada comienza a hablar.
-Se que vos y tus amigo estuvieron en el almacén y mataron a 20 efectivos de la 252.
-¿Quién sos? –pregunte alterado
-No te preocupes, no voy a decir nada –dijo la voz– de hecho, quiero ayudarte.
-¿Cómo?
-Pues con información. El gobierno quiere destruir las Ciudades de la 1 a la 24. Y las Fuerzas Operativas 252 tienen el trabajo principal de “ayudar” transportando armas y planeando un ataque en masa a los ciudadanos –comenzó a contar
-¿Qué queres decir? –pregunte
-El gobierno generalizo la manera de pensar sobre las Ciudades, piensan que todos son ladrones –aclaro– Yo no pienso igual, me entrenaron para asesinar milicianos e insurgentes, no civiles inocentes.
-Bueno, aca no somos todos inocentes –comente– Pero ¿Quién sos? ¿Por qué me decís esto?
-Te lo tengo que decir de nuevo –dijo cansado– solo asesino milicianos e insurgentes. El gobierno está atentando contra la vida humana, me entrenaron con el concepto “mata a uno, salva a otros millones”
-¿Pero, quien sos? ¿Cómo te llamas?
-Decime “Anónimo” –me respondió– Nos reuniremos pronto.
Quede boquiabierto después de escuchar todo lo que escuche. Mis amigos me ven y me preguntan qué pasa. Yo no les respondo, los quiero pero esto es algo que solo queda entre “Anónimo” y yo.
Me fui a casa inquieto por todo lo que supe hoy. Tenía que reflexionar, y que mejor lugar que mi propio cuarto, en mi propia cama. Yendo a la cama, mamá me pregunto qué me pasaba. Le conteste que no me pasaba nada.
Ya en el cuarto me recosté para pensar cómo lidiar con esto, como lidiar con un gobierno y un sistema militar “sobresaliente” ¿Cómo? Muchas preguntas y pocas respuestas. Odio cuando hay una situación de “muchas preguntas, pocas respuestas”, me sacan de quicio.
Mi mamá grita en el fondo que es la hora de almorzar. Cuando me acerco voy directo al grano y le pregunto a papá sobre Olivera.
-¿F. Olivera? ¿Francisco Olivera? –Pregunto mi papá sorprendido– Era mi compañero de pelotón en el ejército, lo último que supe de él fue que entro a la 252 y yo no. Me saco de quisio, yo era mejor soldado que el.
-¡Cariño! – exclama mamá cansada
-Creo que no debí preguntar eso –dije avergonzado
-No, deja, es bueno que te interese la época más interesante de mi vida –comento papá
-¿Y, que hay cuando nos casamos Johnny? –pregunto mamá
-Bueno, ese momento fue el de encarcelamiento total –dijo mientras se reía
-Perdónalo, siempre es así de loco –le susurre a Carla
-No hay problema, es muy cómico –me susurro de vuelta

Pasado el almuerzo fui a mi cuarto a descansar mi cerebro, era demasiada información en un plazo corto de tiempo. A eso recibí otra llamada, era Anónimo.
-Veo que estas descansando.
-¿Dónde estás? –dije levantándome bruscamente de la cama
-En todos y en ningún lado al mismo tiempo.
-Como sea ¿Qué queres?
-¿Qué? ¿Un amigo no puede saludar a otro? –pregunto
-Claro, solo con la excepción de que nosotros no somos amigos.
-Eso es ser malo, bueno escucha, la policía junto a la 252 encontraron y encarcelaron a tus amigos -conto –Y los piensan llevar al paredón.
-¡¿Qué?! No te creo
-Ni yo quisiera pero me temo que es cierto.
-¿Dónde nos encontramos?
-En el bar de la 5ta avenida y la calle Nukem a la medianoche –dijo Anónimo– 3 horas antes del fusilamiento.
-Ahí te veo –dije
Le corte y espere pacientemente a la medianoche.