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Resumen cronológico y géneros discursiv. Boquitas Pintadas



Boquitas Pintadas

Consignas:

•1- Redactar una narración compuesta por un resumen cronológico del argumento de la novela.
•2- Realizar una enumeración de los géneros discursivos utilizados por el autor para presentar los hechos en la obra.

1)
Juan Carlos comenzó a encontrarse con Elsa, la viuda de Di Carlo, en sucesivas noches del año 1935. Durante este período, además de la viuda, frecuentó a otras tantas mujeres, una de ellas, Mabel, con quien tuvo relaciones en la primavera de ese año, para luego enviarle una carta expresándole su alegría por lo ocurrido. Por otra parte, en esta época -y esto sería una constante en el resto de su vida- asistía regularmente a bares y cantinas para beber y jugar.
Al siguiente año, tanto el 30 de abril como el 22 de junio, se publicaron, respectivamente, dos cartas de Mabel (firmadas con seudónimo) a la redacción de una revista que incluía un “correo del corazón”, en el que esta consultaba acerca de la conveniencia de su relación con Juan Carlos, a lo que la redactora de la sección aconsejó no darle demasiada importancia.
El día 22 de septiembre del corriente año se celebró en el Club Deportivo “Social” el baile de la primavera. Durante la velada se realizó una presentación de diferentes tipos de vals. Ese mismo día, Nélida Fernández fue elegida Reina de la Primavera, hecho que al parecer fue el comienzo de la rivalidad entre Nélida y Celina, la hermana de Juan Carlos.
Ya en 1937, para la noche del 22 de abril, Juan Carlos y Nené se citaron y terminaron su encuentro pasando un tiempo prolongado en la puerta de la casa de ella.
Al siguiente día, Nené se levantó temprano y se dirigió a su trabajo en Al Barato Argentino, donde se desempeñó normalmente. Durante el mediodía almorzó en su casa y le fue reprochado por su padre el haberse encontrado a noche anterior con un muchacho. Luego del almuerzo, Nené se acostó a dormir una siesta donde reflexionó sobre su situación particular, fue despertada por su madre y retornó a su trabajo, allí, fue reprendida por el gerente de la tienda por ausentarse de su puesto. Una vez finalizada su jornada laboral, volvió a su casa y esperó hasta las 22:00, hora en la que se encontró nuevamente con Juan Carlos para noviar en la puerta de su casa hasta la medianoche.
El mismo día mencionado, Juan Carlos fue despertado por su madre, quien le preparó el desayuno. Se sintió muy mal esa mañana, con deseos de ser atendido para aliviar el dolor de su cuerpo. Pensó en la vuelta a su trabajo en la intendencia, en tener que afeitase regularmente y cumplir sus obligaciones. El almuerzo también le fue preparado por su madre y llevado al dormitorio. Luego de comer se sintió mejor y. aprovechando que su familia dormía, se vistió y salió a la calle, canceló su cita con el médico y se dirigió al bar. Un tiempo después se encontró con Pancho, con quien conversó acerca de las posibles consecuencias de su afección pulmonar. Mientras conversaban, Juan Carlos le aconsejó a Pancho cortejar a Rabadilla, una muchacha que aparentemente poseía un gran atractivo físico. Ni bien terminó de hablar con su amigo, se dirigió otra vez al bar, donde comenzó a sentirse mal nuevamente. Al salir de ese lugar, fue hacia la casa de Nené, allí pasó el tiempo intentando que ella accediera a tener relaciones sexuales con él, hasta que fue medianoche y Juan Carlos se retiró hacia la obra en construcción de la nueva comisaría, donde se encontraría con Mabel.
En el transcurso de la fecha referida, Mabel se levantó a la mañana temprano, desayunó, se preparó y fue hacia la escuela donde trabajaba. Mabel logró simplificar su trabajo para no tener que continuarlo en su casa. De vuelta en su casa, comió antes del tiempo sugerido por su madre, para evadir a su padre, quien la hubiera obligado a atender a Cecil, su extranjero pretendiente, quien mantenía negociaciones con aquel. Desde su casa, se dirigió hacia lo de Celina, su amiga, donde durmió la siesta y se le ofreció un té a la tarde, a lo cual se negó, pues debía cumplir con el compromiso de encontrarse con su madre para ir al cine. Consecuentemente, junto a su madre, disfrutaron la proyección del film. Ya avanzada la tarde, ambas volvieron a su casa, donde cenaron en familia acompañados por el joven y apreciado socio del señor Sáenz. Cecil, habiendo tomado ya unas cuantas copas, no perdió oportunidad para besar y acariciar a Mabel. Un tiempo después, ella se retiró a su habitación para leer su revista preferida hasta que se hiciera la medianoche, cuando se encontraría con Juan Carlos.
En el día aludido anteriormente, Pancho se levantó aún antes de que amaneciera, se higienizó, desayunó, se vistió y fue hasta la obra donde trabajaba. Durante el día pensó las ventajas y desventajas que residían en contar con la compañía de tantas mujeres como las que decía tener su amigo Juan Carlos. Por otra parte, cavilaba acerca de su preferencia por las rubias, como Nené. A pesar de todo, en el receso laboral a mediodía, Pancho dio una vuelta por el exterior de la casa del dr. Aschero para ver si podía dar con Rabadilla, sin poder cumplir su cometido, caminó hasta su casa donde almorzó junto a su familia. Ya de vuelta en su trabajo, Pancho conversó con su capataz intentando persuadirlo para que este lo recomendara como aspirante a suboficial de policía. Durante esa tarde, recibió la visita de su amigo Juan Carlos, con quien habló de la relación de este tanto con Nené como con Mabel, disimulando el asombro que le provocaba la astucia de su amigo. Ni bien terminó de trabajar, Pancho volvió a su casa, donde cenó el sobrante del almuerzo para luego salir a la calle. Deambulando por el pueblo tuvo la oportunidad de encontrarse con Rabadilla, caminó con ella unas cuadras y se enteró de que ella participaría de unos festejos el domingo siguiente. Pancho volvió temprano a su casa y en vez de compartir el programa de radio con su madre y su hermana se acostó, porque se sentía muy cansado.
Al igual que los demás personajes, Rabadilla se despertó a la mañana, en una habitación que ocupaba en la casa del señor Aschero, donde trabajaba como sirvienta. Ya levantada, se higienizó, encendió la cocina, despertó a la señora de la casa y luego preparó el desayuno para el resto de la familia. Durante la mañana realizó sus quehaceres indicados por su empleadora. Más tarde, mientras disponía la mesa para el almuerzo, su patrón le miró las piernas, por lo cual ella evitó la cercanía con él. Tiempo después, Rabadilla se acostó un momento para descansar, pensando en algunos consejos que le había dado su patrona. Una vez levantada, se dirigió hacia Al Barato Argentino, donde se encontró con Nené y recordó algunos momentos de su infancia. De regreso, en la casa, siguió con sus tareas hasta poco más de la hora 20, cuando nuevamente salió para hacer un mandado y se encontró con Pancho, por el que se sintió atraída. A su vez, se imaginó casada con el muchacho, pensando que su patrona no se opondría a ello. Al anochecer volvió a la casa, terminó su trabajo y luego de comprar cigarrillos para el doctor, se acostó.
Dos días más tarde, en el campamento provisional gitano, Juan Carlos le pagó a una mujer de la colectividad para que le predijera su suerte. Allí, él pidió que sólo se le dijera la información concerniente al futuro. Entre otras cosas, la gitana le advirtió acerca de las personas que podrían estar perjudicándolo, le mencionó que haría un viaje por tierra, sugirió una traición por parte de otra persona, que una persona rubia lo quería bien, también que perdería el dinero y que sólo le quedaría la sinceridad. Además, le mencionó que una mujer mayor lo cuidaría, entre tantas de las que parecía disponer por su buena apariencia. Seguidamente le advirtió de una enfermedad grave, de una muerte violenta que ocurriría en su entorno y un nuevo viaje por tierra pero de menor distancia. Finalmente vaticinó que moriría de viejo junto a su futura pareja.
El domingo 26 de abril del mismo año a las 18:30 comenzó la celebración de las romerías en Coronel Vallejos, desarrolladas en el Prado Gallego. Durante la reunión, Raba compartió una pieza de baile con Pancho, con quien se retiró del predio. Mientras la acompañaba en el camino de vuelta, Pancho la defendió de un perro que los sorprendió durante el paseo. Aprovechando su aventajada posición, Pancho sedujo a su acompañante y la convenció de intimar con él mediante diversos argumentos engañosos. Luego del encuentro, Antonia quedó ilusionada con la posibilidad de formar una pareja estable con Francisco, para luego crear un porvenir compartido.
El encuentro íntimo entre Rabadilla y Pancho tuvo como consecuencia un embarazo, que fue informado por el doctor Malbrán en el hospital, a partir de una ficha médica, el 11 de junio de ese año. El informe revelaba que la madre de la criatura por venir daría a luz alrededor del mes de enero del próximo año, que estaba soltera y que no había revelado la identidad del futuro padre.
Como bien había pronosticado la gitana del campamento, Juan Carlos tuvo que realizar un largo viaje por tierra. El muchacho se vio obligado a trasladarse en el mes de julio de 1937 hacia Cosquín, en Córdoba, para llevar a cabo la recuperación de su enfermedad. Una vez internado, Juan Carlos redactó múltiples cartas con distintos destinos, la mayoría de ellos, a mujeres que frecuentara mientras vivía en aquel pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires. Entre esas cartas, que serían corregidas por un hombre letrado -que compartía el internado con el protagonista- Juan Carlos le relataba con lujo de detalles a Nené las nuevas impresiones que le provocaba aquel lejano lugar. Le contó además de sus furtivos escapes al arrollo, donde se bañaba plácidamente, marcadamente en contra de las recomendaciones que le habían hecho tanto enfermeras como médicos. En las sucesivas cartas, Juan Carlos expresó el desaliento que trajo aparejado el hecho de sentirse olvidado por sus allegados y una consecuente revaloración de la atención que Nené le hacía sentir con su incondicional atención. Además, aprovechó la comunicación para narrarle conflictos familiares del pasado y cómo por esos conflictos la familia se vio disminuida y empobrecida, dato que ahora se tornaba fundamental, puesto que la internación que llevaba adelante costaba gran cantidad de dinero. Progresivamente, el protagonista dejó ver a partir de sus cartas a Nené un incremento en el sentimiento que los unía, llegando a hacerle diferentes promesas reservadas para su regreso a Vallejos. Entretanto, el ocupante de la habitación catorce, quien efectuaba las correcciones a las cartas del joven, tuvo diversos interrogantes acerca de la validez de las promesas mencionadas, también se preguntó si Juan Carlos se atrevería a formularlas si supiera la gravedad que implicaba la tuberculosis que padecía por aquellos tiempos.
En el ínterin del carteo entre Juan Carlos y Nené, el día 29 de julio, fue redactado un informe policial que anunciaba el viaje de los aspirantes a suboficial hacia la Capital Federal, entre los cuales se encontraba Francisco Catalino Páez. Siendo especificado que la duración de la acreditación sería de seis meses.
En efecto, durante su estadía en Córdoba Juan Carlos fue descubierto escapándose al arrollo, por lo cual fue reprendido e intimado; este descubrimiento tuvo como consecuencia una carta del doctor responsable de su curación dirigida al doctor Malbrán, quien en su respuesta, fechada el 23 de agosto, expresó su desconcierto ante la actitud del paciente, quien a pesar de la gravedad de su situación, no podría solventar por mucho tiempo el arancel del tratamiento, dado que no se hallaba en una buena posición económica.
El 31 de agosto de ese mismo año Juan Carlos anuncia a Nené por medio de una carta que había sido requerido en Vallejos por su madre para ayudarle a solucionar unos asuntos económicos, motivo por el cual cabía la posibilidad de viajar pronto a su pueblo natal, de donde volvería luego para completar su recuperación. En la próxima carta, fechada el 9 de septiembre, confirmó la inminencia de su viaje a Vallejos y pidió a Nené mantener discreción respecto de ese tema.
Tres días después, surgió un documento que daba cuenta de una denuncia del señor Cecil Brough-Croydon al señor Sáenz, motivada por una presunta estafa en la compra de ganado que aquel realizara a este.
Un tiempo después Juan Carlos emprendió su viaje desde Córdoba hacia Buenos Aires. Una vez llegado, intentó encontrarse con Mabel pero no pudo hacerlo, ya que esta se había retirado hacia la ciudad de Buenos Aires. Entretanto, pudo saber del conflicto entre el padre de Mabel y el inglés y la consiguiente rotura del compromiso entre ella y el extranjero, lo que lo sumió en una profunda confusión. Ahora estaba indeciso entre el amor de Mabel y el de Nené, quien más se preocupó por él durante su ausencia. Poco tiempo después de la conversación entre el doctor Malbrán y la intendencia surgió la decisión de despedir a Juan Carlos, ya que este no podría seguir adelante con su trabajo. Este hecho trajo aparejado el reproche del padre de Nené, quien lo increpó por atreverse a cortejar a su hija a sabiendas de la precariedad de su salud. Desconcertado, Juan Carlos volvió al bar donde tanto tiempo se había entretenido en el pasado y, sin premeditarlo, dejó oír que Pancho era padre de un hijo irreconocido ante el comisario.
Entrado el año 1938, siendo 27 de enero, Nené hizo un alto en su día y aprovechó para descansar. Mientras reposaba, Nené poseía el deseo ferviente de que Juan Carlos recuperase su empleo, seguramente para sortear la prohibición que le hiciera su padre. Al mismo tiempo esperaba que el joven martillero que había llegado al pueblo -con quien tanto había bailado durante las festividades navideñas- no se enterara de sus enredos con el doctor Aschero, un hombre casado que la había empleado, con quien había perdido su virginidad de manera reprobable.
Ese mismo día, durante un receso en su día, Juan Carlos fumó un cigarrillo, mientras fumaba el segundo, no paraba de especular acerca de la posibilidad de una unión con Mabel, que solucionaría sus problemas económicos, unido a esto, se sentía profundamente preocupado por conseguir el dinero suficiente para completar su curación en Cosquín, a su vez, temía terriblemente encontrar pronto la muerte.
También haciendo un recreo en ese día, Mabel volvió a la casa de su tía, donde luego de cambiarse y ponerse cómoda, consultó el diario para planificar una salida al cine. Mientras pasaba revista a los principales eventos, deseaba ser visitada por una estrella de cine estadounidense. Mabel sentía un gran temor por la incertidumbre económica y social que había provocado el conflicto entre su padre y Cecil, su ex prometido.
A las 17:45 horas del mismo día, Pancho se tiró a descansar en el cuartel donde se capacitaba para suboficial. Luego, decidió aprovechar la ducha y darse un baño reparador, para después vestirse con su flamante uniforme, muy lentamente, evitando provocarle cualquier daño. Ni bien vestido, Francisco se enfrentó al espejo, orgulloso de su porte y se sintió ansioso por lucirlo en las calles de su pueblo. Su mayor miedo era ser denunciado por Rabadilla como padre de su menospreciado hijo.
Recién en la noche de esa jornada, en Coronel Vallejos, Antonia pudo descansar del trajín de su día. Había sido trasladada momentos antes a la sala de partos del hospital local, para ser atendida en su alumbramiento. Mientras miraba por la rendija de la puerta el movimiento del hospital, Raba anhelaba el regreso de Pancho y calculaba el bienestar que implicaba su trabajo de suboficial. Conjuntamente, no se explicaba la indiferencia del muchacho ante sus reiteradas cartas. Indudablemente deseaba que su hijo naciera sano. Por otro lado la atemorizaba la idea de que el padre la repudiara a ella y a su hijito.
Llegado el día 28 de enero del corriente año, nació “Panchito”, el hijo de Rabadilla.
Unos meses después, Nené se casó con aquel joven martillero, el señor Donato Massa. El 10 de noviembre de ese año, desde Buenos Aires, Nené le envió una carta a Mabel, en la que expresó su agradecimiento por el obsequio de casamiento y le contó todos los detalles de su luna de miel en esa ciudad, donde -a diferencia del pueblo- encuentra múltiples distracciones y entretenimientos y, además, donde quisiera mudarse para vivir con su flamante esposo.
Durante el verano de 1939 llegó a Vallejos un joven maestro que luego sería el novio de Mabel.
Estando Nené en su departamento, en abril de ese mismo año, fue llamada por su amiga Rabadilla. Entre otras cosas, Raba le contó que estaba trabajando en Buenos Aires, en una fábrica, que extrañaba mucho a su pequeño hijo y el modo de vida que llevaba en su pueblo. Además, ante la pregunta de Nené acerca de Juan Carlos, Rabadilla explicó que este seguía su relación con la viuda y que no había cambiado su mala vida. Antonia le comentó sus deseos de visitarla, por lo que Nené no se mostró muy entusiasmada. Durante estas reiteradas conversaciones, Nené se enteró de que su padre estaba en un estado muy delicado y por su parte insinuó estar embarazada de su esposo.
Un tiempo después, en Coronel Vallejos, Juan Carlos aprovechó una oportunidad para robar una buena cantidad de dinero de la intendencia y retornó hacia Córdoba, ya no al sitio anterior, sino a una pensión, haciéndose atender por un médico. Meses más tarde, en junio, escribió una carta a la viuda, proponiéndole que venda su propiedad y que con ese dinero invirtiera en Córdoba, para que ambos pudieran vivir juntos, alegando sus deseos de verla pronto.
Enterada Celina de que Elsa estaba por irse a Córdoba con su hermano, la visitó y mantuvo una conversación con ella, en la cual le expresó su descontento por la relación que la viuda había mantenido con su hermano, a pesar de esto, dio por sobreentendido que la señora vendería su propiedad y se iría junto a él, por este motivo, le sugirió realizar algunas maniobras para evitar que su viaje se transforme en una deshonra para la familia. La maniobra consistiría en utilizar un medio ajeno al pueblo para transportar sus muebles hasta Cosquín, a lo que la viuda no opuso ningún impedimento.
En tanto corría el mes, Rabadilla ya estaba de vuelta en su querido pueblo, ocupada por la familia Sáenz y, mientras limpiaba, pensaba organizarse para ir al encuentro de Pancho, a la salida de su trabajo. Rabadilla se esmeró en vestirse y embellecerse, pero cuando tuvo la oportunidad de ser vista por Francisco, este la ignoró rotundamente, cruzándose de vereda.
Muy en contra de los deseos de Rabadilla, Pancho aprovechó una conversación con Mabel, alcanzándole unos higos, para cortejarla. Mabel, en principio mostrando un leve rechazo, siguió la conversación hasta quedar con él para verse en ese mismo lugar (su habitación, comunicada por un paredón con la comisaría) mientras fuera de noche. En efecto, Pancho se aprovechó de su posición ventajosa y la visitó repetidas veces, amenazándola con hablar a sus padres en caso de que ella opusiera alguna objeción. Una noche, al saltar la ventana para volver a su lugar de trabajo, fue sorprendido por Raba, sin mediar palabra, empuñando un cuchillo de cocina, apuñaló repetidas veces el cuerpo del padre de su hijo hasta matarlo. Según declara el acta inicial de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, Pancho encontró la muerte la noche del 17 de junio de 1939, aparentemente por querer aprovecharse de la autora del asesinato. Dos días después, los hermanos del fallecido fueron encarcelados por apedrear el vehículo en el cual transportaban a Antonia hacia Mercedes para ser procesada.
Habiendo avanzado ya bastante tiempo, Mabel sintió la necesidad de confesarse en la iglesia. En su confesión, manifestó haber mentido en su declaración respecto de la muerte de su amante nocturno. Además, dijo haber convencido a su empleada de que tergiversara su propia confesión, en apariencia para aminorar la pena que vendría, aunque la verdadera causa fuera la deshonra familiar que supondría la exposición de su relación con un simple suboficial de pueblo. La confesión tuvo como consecuencias diversas indicaciones del párroco que Mabel prometió cumplir antes de su casamiento.
En abril de 1941, en el tiempo en que comenzaron los preparativos para el casamiento con Gustavo, su novio, Mabel visitó a Nené en su departamento de Buenos Aires. Allí, se encontró con que su amiga ya era madre de dos niños pequeños, pero tanto una como otra disimularon notoria e hipócritamente su inconformidad con el modo de vida que llevaban. Para pasar el tiempo, conversaron de una novela radial que luego se dispusieron a escuchar. Más tarde, Mabel salió a la calle lamentando no haber conocido al esposo de Nené. Al irse, pensó por un segundo viajar a Córdoba para ver al único hombre que la había podido conmover. Mientras tanto, Nené mantuvo sus ganas de llorar delante de sus hijos, afligida por los comentarios de Mabel acerca de la fama de Juan Carlos, que la habían perturbado profundamente.
Unos años después, Mabel tuvo una hija con el hombre que se había casado. Por su parte, Rabadilla comenzó a vivir en concubinato con un hombre viudo acompañado de cuatro hijos, quien era poseedor de una modesta propiedad en el campo y algunas otras pertenencias.
Aún unos cuantos años más tarde, el 18 de abril de 1947, durante una visita a su madre y hermana en semana santa, Juan Carlos Etchepare murió en Coronel Vallejos, asfixiado por una hemorragia pulmonar. El joven contaba 29 escasos años de edad.
En ese mismo día, Nené transitó su rutina de una manera casi convencional. Hizo sus quehaceres normalmente, tuvo algunas diferencias con su esposo y se acostó a descansar un momento a la tarde.
Mientras tanto, Mabel, aprovechando la visita de su madre, llevó a su hija -que contaba dos años de edad- a pasear a la plaza, donde encontró cerrado el comercio donde atendía un joven que le resultaba simpático.
En cuanto a Pancho, sus restos consistían en un esqueleto, que estaba depositado en un foso común del cementerio de Coronel Vallejos.
Rabadilla, decidía matar un gallo carnoso para entregarlo a sus clientes. Sus hijastros se encontraban realizando diversas tareas, mientras que su hijo Panchito, de nueve años, era empleado repartidor de diarios en el pueblo. Raba pidió a su hijastra que la acompañaba que le ayudara a matar al animal, puesto que ella estaba impedida por el avanzado embarazo que mantenía.
Al día siguiente, se elevaban diversas plegarias en nombre del difunto Juan Carlos. Una de ellas, pronunciada por una joven que, siendo niña, había sido acosada por el muchacho, a quien le había deseado la muerte. Llena de arrepentimiento, la joven pidió perdón reiteradas veces a la virgen. Otra, efectuada por la madre, intercediendo por él, para que les sean perdonadas sus culpas en el más allá. También lo recordó en su rezo la viuda: luego de pedir por su anterior marido, la viuda de Di Carlo mencionó en su oración a los integrantes de su familia, para luego pedir en nombre de Juan Carlos. Por último, la que lo recordó en su ruego fue su hermana Celina, aunque su pedido fue más bien dirigido en contra de Nené que a favor del difunto.
El 12 de mayo de ese mismo año Nené escribió la primera carta dirigida a Leonor, la madre de Juan Carlos. En esta, enunció su más sentido pésame y haberse enterado muy recientemente, asimismo, intentó superar la rivalidad que las había separado, producto de la molestia que causaba saber que Juan Carlos se quedaba en su puerta en horas de la noche, repercutiendo en su salud.
La segunda carta estaba fechada el día 24 del mismo mes y en esta agradeció el que haya contestado la anterior, a su vez, manifestó la inquietud que suscitaba la incertidumbre en cuanto al destino del cuerpo del fallecido, ya que creía que este había sido cremado y por lo tanto que en el futuro no participaría de la resurrección de la carne.
Es en la tercera carta, enviada el día 10 del mes contiguo, que Nené expresó haber mantenido contacto vía carta con el hijo de Leonor durante su primera estadía en Córdoba. Nélida agregó su deseo de recibir esas cartas de regreso, aunque más no fuera para aliviar su dolor con la lectura de los mensajes pasados.
En la siguiente, Nené brindó detalles que permitirían a Leonor identificar las cartas que le pertenecían, para que fuera posible serles devueltas.
Las dos cartas consiguientes, fechadas el 30 de junio y el 14 de julio, manifestaban la pena producida por no recibir respuesta alguna por parte del destinatario. Por otra parte, expresan un penetrante dolor que influyó de manera contundente en la vida de Nené, quien ya no podía ocultar su descontento y tristeza.
La carta del 23 de julio del corriente año estaba cargada de nostalgia y melancolía. Nené no cesaba de comentar sucesos pasados y anécdotas en el pueblo. Sin demasiado esfuerzo quiso comentarle a través del mensaje la verdad oculta en el conflicto con Celina, una vieja revancha que se fue agravando con el correr del tiempo.
El día 25 del mismo mes, Nené redactó un borrador, en el cual deslizó su más sincero y visceral repudio hacia la vida que llevaba, hacia su actual esposo y hasta criticó a sus propios hijos. Entretanto, agregó los detalles de su oprobiosa relación con el doctor Aschero, que le había significado una huella de por vida. Además expuso el determinismo que imperaba en su vida y el alivio que implicaba la esperanza de reencontrarse con Juan Carlos en el otro mundo. Una vez que comenzó a denigrar a Celina por sus viles actitudes en el pasado su tono fue adquiriendo cada vez mayor odio y furia, hasta que finalmente tomó todos los elementos con los que estaba escribiendo y los arrojó por el aire.
El 12 de agosto del año mencionado, rehizo su carta, atenuando los detalles volcados en el borrador anterior, de manera que se percibiera una mediana complacencia, pero que no quedara ni un rastro de la furia y la inconformidad que guiaron la anterior escritura. Por último anunció que de no ser contestada esa carta, sería la última que le enviaría.
El día 21 de agosto del año 1947 Celina volvió a contestar, en lugar de su madre, las cartas recibidas de parte de Nené. En esta carta se excusó por no haber podido contestar anteriormente, alegando estar delicada de salud. Además de esto, Celina aprovechó para motivar los comentarios de Nené acerca de las inconformidades de su vida y los defectos de su familia.
En la próxima carta de Celina a Nené, fechada el 10 de septiembre del mismo año, solicita a la destinataria la dirección del lugar de trabajo de su esposo mediante un pretexto, donde enviaría luego un mensaje con el propósito de dejar en evidencia la inconformidad de Nené para con su vida y su familia, incluido su esposo. Esta información fue contenida en la carta que Celina envió a Massa dieciséis días más tarde, entre las confesiones, figuraba el deseo que sentía Nélida de poder haber continuado su relación con Juan Carlos tiempo atrás.
Aparentemente la carta de Celina fue recibida por el señor Massa y este hecho desencadenó un conflicto entre él y su esposa, que terminó con una separación de ambos. Dos semanas después, Nélida hizo un viaje acompañada por sus hijos a Cosquín, dirigiéndose a la pensión donde se había hospedado Juan Carlos tiempo antes de su muerte. Allí, Nené se encontró con Elsa, la viuda de Di Carlo, con quien conversó y tuvo oportunidad de consultar acerca de Juan Carlos. Elsa pudo confirmar que su visitante se mantuvo en la memoria y en las conversaciones que Elsa mantuviera con el difunto. Sin mucho más que hablar, y contradiciendo la intención de quedarse que había expresado Nené, la viuda le consiguió un auto de alquiler para que esta dejara esa localidad. Durante su viaje hacia La Falda, Nélida tuvo un sueño en el cual imaginó un encuentro con Juan Carlos, posiblemente en una vida posterior a la natural, donde ellos pudieron casarse y compartir una habitación.
Años más tarde, el 14 de septiembre de 1968, Nélida Enriqueta Fernández de Massa sintió que el final de su vida estaba cerca. Postrada en su cama recibió la extremaunción, inmediatamente, llamó a su marido al lecho -con quien se había reconciliado, luego de dos meses de separación- y solicitó modificar su última voluntad. En efecto, Nené había expresado su deseo de ser enterrada y que en su ataúd fueran colocadas las cartas que había mantenido con su amado Juan Carlos; ahora, en cambio, quiso que fueran colocados otros objetos, todos ellos recuerdos de la familia que había constituido y de sus hijos cuando pequeños. Además, dio indicaciones a su marido de quemar las mencionadas cartas. Una vez que se acercó su hijo a la cama, expiró. Al día siguiente, fue publicado un aviso fúnebre que informaba acerca de la muerte de Nélida y a su vez convocaba al entierro, que sucedería esa misma tarde.
El mismo día de la muerte de Nené, el nicho de Juan Carlos ya no contaba con flores y se habían agregado a él algunas inscripciones a cargo de Celina, su hermana. En el caso de Mabel, ella recibía a una alumna en su departamento para darle una clase particular; realizaba este trabajo para colaborar con el tratamiento de una afección que padecía su nieto de dos años. El cadáver de Francisco Páez estaba cubierto por otros cuerpos en diferentes grados de descomposición, en el cementerio de Coronel Vallejos. Por último, en ese momento, Antonia Ramírez se dirigía al centro de su pueblo natal junto con su hija, llevando diferentes obsequios para su hijo Panchito, que se encontraba pronto a desposarse; en el viaje, recordó el pasado que compartiera con Nené e hizo mención de ello a su hija.
Habiéndose reunido con el escribano, Massa consiguió las cartas que su esposa le había pedido quemar luego de su muerte. Sentado en su casa, reflexionando acerca de la proximidad de la soledad en aquel lugar, el hombre se dispuso a abrir el paquete recibido. Leyó unas palabras de una carta, tomada del grupo de las que estaban atadas con una cinta celeste (escritas por Juan Carlos), pero detuvo su lectura imaginando que ese acto iría en contra de la voluntad de su difunta esposa, entonces, tomó ambos grupos de cartas, los introdujo en el sobre mayor y, acercándose al incinerador del piso, las arrojó en él. El grupo de cartas unidas por la cinta rosada se quemó conjuntamente, mientras que el resto, que se hallaban sueltas, fueron desparramadas por el fuego, iluminándolas y dejando leer en ellas algunas frases sueltas, profesadas en su momento por Juan Carlos.


2) Referencias:

1- Epígrafe (2ª entrega - página 22).
2- Carta personal informal (2ª entrega - página 22).
3- Necrológica (1ª entrega - página 9).
4- Narración descriptiva en tercera persona (1ª entrega – página 10).
5- Carta personal formal (1ª entrega – página 10).
6- Crónica periodística (1ª entrega - página 19).
7- Borrador de carta (2ª entrega - página 25).
8- Álbum de fotografías (3ª entrega - página 33).
9- Descripción de dormitorio (3ª entrega – páginas 36 y 37).
10- Dedicatoria en fotografía (3ª entrega - página 38).
11- Carta a correo de lectores (3ª entrega - páginas 38 y 39).
12- Respuesta de redacción (3ª entrega - página 42).
13- Descripción literaria (3ª entrega - página 43).
14- Leyendas al pie de fotografía (3ª entrega - página 43).
15- Agenda personal (3ª entrega - páginas 43 y 44).
16- Crónicas de rutinas (4ª y 5ª entrega - páginas 47, 53, 61, 66 y 72).
17- Diálogo con voz omitida (6ª entrega - página 78).
18- Soliloquio (6ª entrega - página 84).
19- Destacado de hechos relevantes en orden cronológico (6ª entrega - páginas 84 y 85).
20- Carta profesional formal (6ª entrega - páginas 89 y 90).
21- Reflexión (7ª entrega - página 100).
22- Sucesión de imágenes oníricas (7ª entrega - página 103).
23- Ficha de historial clínico (8ª entrega - página 109).
24- Expediente policial (8ª entrega - página 109).
25- Interposición de demanda (8ª entrega - página 110).
26- Enumeración (8ª entrega - páginas 110 y 111).
27- Recapitulación (9ª entrega - página 117).
28- Conversación telefónica (10 ª entrega - página 132).
29- Diálogo con expresión de la conciencia (10ª entrega - páginas 140 y 141).
30- Monólogo interno (11ª entrega - página 144).
31- Extracto de informe policial (12ª entrega - página 155).
32- Narración literaria en tercera persona (13ª entrega - página 167).
33- Novela radial (13ª entrega - página 173).
34- Confesión (14ª entrega - página 182).
35- Recordatorias de lápida (14ª entrega - página 190 - texto marcado).
36- Plegaria (14ª entrega - página 190).
37- Aviso fúnebre (16ª entrega - página 212).

Espero que le sirva a alguien. La motivación para crear esto fue, justamente, no haberlo encontrado en la red

4 comentarios - Resumen cronológico y géneros discursiv. Boquitas Pintadas

@Windowsman
¿Me lo podés resumir en no más de 400 carácteres?
@mynameisanibal +1
Muy capo el que hizo esto. Felicitaciones!
@El_Damiancito
Bueno, muchas gracias entonces.