Etica a Nicomaco Libro Segundo Resúmen

Etica a Nicómaco Libro segundo


El segundo libro cuenta con nueve capítulos. En este libro habla sobre la virtud, de dónde procede, que las destruye, en qué materia consisten, cómo se alcanzan, entre otras cosas.

En el primer capítulo se reconocen dos tipos de virtudes: la del entendimiento y las costumbres. La del entendimiento nace de la doctrina y crece con la doctrina, por lo cual tiene necesidad de tiempo y experiencia; pero la moral procede de la costumbre (en griego ethos significa costumbre). Y ninguna de las virtudes éticas se produce en nosotros por naturaleza: ninguna cosa que exite por naturaleza se modifica por la costumbre.
De todas las disposiciones naturales, adquirimos primero la capacidad y luego ejercemos las actividades. En cambio, adquirimos las virtudes como resultado de actividades anteriores. Así en las ciudades, los legisladores hacen buenos a sus ciudadanos haciéndoles adquirir ciertos hábitos. Las mismas causas y los mismos medios producen y destruyen toda virtud (“tocando la flauta se hacen tanto buenos como malos flautistas”), si no fuera así, no habría necesidad de maestros. Así los modos de ser surgen de las operaciones semejantes. De ahí la necesidad de efectuar cierta clase de actividades, pues los modos de ser siguen las correspondientes diferencias en estas actividades. Adquirir un modo de ser desde la juventud es de importancia total

En el capítulo dos refiere que lo que se diga de las acciones debe decirse en esquema y no con precisión, pues en lo relativo a las acciones y a la conveniencia no hay nada establecido. Está en la naturaleza de tales cosas el destruirse por defecto o por exceso, pero se conservan por el término medio. Pero no sólo su génesis, crecimiento y destrucción proceden de las mismas cosas y por las mismas, sino que las actividades dependerán también de lo mismo.

El tercer capítulo propone que la virtud moral se relaciona con los placeres y dolores, pues hacemos lo malo a causa del placer, y nos apartamos del bien a causa del dolor. Por ello debemos haber sido educados en cierto modo desde jóvenes para podernos alegrar y sufrir como es debido, pues en esto radica la buena educación. Así, tal o cual virtud tiene a hacer lo que es mejor con respecto al placer y al dolor, y el vicio hace lo contrario.
Todo el estudio de la virtud y de la política está en relación con el placer y el dolor, puesto que el que se sirve bien de ellos, será bueno, y el que se sirve mal, malo. La virtud se refiere a placeres y dolores; que crece por las mismas acciones que la produce y es destrozada si no actúa de la misma manera, y que se ejercita en las mismas cosas que le dieron origen.

En el capítulo cuarto se habla de la naturaleza de las acciones de acuerdo a la virtud. Llama a las acciones justas y moderadas cuando son aquellas que un hombre justo y moderado podría realizar; y es justo y moderado no el que las hace, sino el que las hace como las hacen los justos y moderados.

En el quinto capítulo trata de definir a la virtud. Diciendo que las cosas que suceden en el alma son tres:
1. Afectos (o pasiones): codicia, ira, temor, saña, atrevimiento, envidia, regocijo, amor, odio, deseo, celos, compasión y generalmente a todo lo que va acompañado de tristeza y alegría. Las virtudes y los vicios no son pasiones, porque no se nos llama buenos o malos por nuestras pasiones, sino por nuestras virtudes y vicios.
2. Facultades: aquellas capacidades en virtud de las cuales se dice que estamos afectados por estos afectos. Tampoco las virtudes y los vicios son facultades, por que no se nos llama buenos o malos por ser simplemente capaces de sentir las pasiones, ni se nos alaba o reprehende.
3. Modos (o hábitos) de ser: aquello en virtud de lo cual nos comportamos bien o mal respecto de las afectos. Así pues, las virtudes no son ni pasiones ni facultades, sólo resta que sean hábitos.

En el sexto capítulo dice que “toda virtud hace que aquello cuya virtud es, si bien dispuesto está, se perfeccione y haga bien su propio oficio”. Entre los dos extremos existe lo que denomina Aristóteles el término medio: una cosa que dista lo mismo de ambos extremos, y éste es uno y el mismo para todos. Pero termina diciendo que no existe término medio del exceso y del defecto, ni exceso y defecto del término medio.

En el séptimo capítulo trata, más en particular, esto de la medianía, y especificándolo más en cada género de virtud, con ejemplos manifiestos lo da a entender más claramente.

Ejemplos de virtudes como término medio entre un exceso y un defecto

Casos particulares
Virtudes Term. Medio Act. Relacionada Exceso Defecto
Fortaleza Valor Valentía Temerario Cobarde
Placeres y tristezasModeraciónTemplanza Disolución Insensibles
Dar y recibir dineroLiberalidad Liberal Prodigalidad Escasez
Idem(grandes sumas)GenerosidadEspléndido Extravagancia y vulgaridad Mezquindad
Honor y deshonorMagnanimidadMagnánimoVanidad o hinchazón del ánimoPusilanimidad
Honor (g.s.)- Ambición Sin ambición
Ira Manso o apacibleApacibilidad Colérico Simplicidad
Verdad Verdad Veracidad Fanfarronería Disimulador
Diversión Gracioso Gracia Bufonería Grosero
Agrado Amistad Amabilidad adulador Desagradable

La vergüenza no es una virtud, pero se elogia al vergonzoso (término medio), el tímido sería la exageración y el desvergonzado el defecto. Así, la indignación como término medio entre la envidia y la malignidad. El que se indigna se entristece por los que prosperan inmerecidamente, el envidioso, por la prosperidad de todos, y el malicioso, se queda tan corto que hasta se alegra.

En el octavo capítulo se habla de la oposición entre virtudes y vicios. Tres son las disposiciones, y de ellas, dos vicios (defecto y exceso) y una virtud, la del término medio; todas se oponen entre sí de cierta manera; pues las extremas son contrarias a la intermedia y entre sí, y la intermedia es contraria a las extremas. Los extremos rechazan al medio, cada uno hacia el otro extremo. La oposición entre los extremos es mayor que respecto del medio. En algunos casos, al medio se opone más el defecto, y en otros el exceso (“como a la fortaleza no le es tan contrario el atrevimiento, siendo exceso, como la cobardía, que es defecto”).

En el noveno y último capítulo da reglas para alcanzar el término medio. Primero dice que el que apunta al término medio debe, ante todo, apartarse de lo más opuesto. Así debemos tomar el mal menor. Tomar en consideración aquellas cosas hacia las que somos más inclinados; debemos tirar de nosotros mismos en sentido contrario a lo que nos atrae.

Fin del Libro Segundo

4 comentarios - Etica a Nicomaco Libro Segundo Resúmen

@wwwrubenwww
Excelente viejo lo buscaba, no lo tendrás en versión completa, para descarga? +2 (mis últimos puntos del día)
@elpramirez
muy buen resumen....del libro 1 y 2....esperando los siguientes
@Diego_1021
Sería mejor si lo tuvieras todo en pdf