El uso de las nuevas tecnologías para la conservación del



El uso de las nuevas tecnologías para la conservación del medio ambiente


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No se puede negar, a estas alturas, que desde el comienzo del desarrollo tecnológico del ser humano se inició, paralelamente, un inevitable impacto negativo sobre el entorno físico y natural que sustenta nuestras vidas.

Entiéndase aquí, por tecnología, como el conjunto de los instrumentos y procedimientos industriales de un determinado sector o producto (definición de la RAE).

Sin embargo, cualquiera puede entender fácilmente aquello de que una herramienta, usada de diferentes maneras, dará diferentes resultados, tanto en el objeto que se pretende conseguir, como en los, llamémosles, "efectos secundarios". Dicho de otra manera, se puede usar la herramienta, se puede abusar de ella, e incluso se puede aplicar en beneficio de la conservación del Medio Ambiente. Sobre ese tercer caso pretendemos llamar la atención aquí, pues son diversas las nuevas tecnologías, incluídas las de la informática, las que se han desarrollado en dicha dirección.

Sin duda la mayor preocupación medioambiental de las últimas décadas ha sido la búsqueda de energías alternativas que, sin impedir el desarrollo de la sociedad, disminuyan considerablemente dos efectos negativos: La contaminación (principalmente, emisiones de CO2), y el agotamiento de los recursos naturales. La respuesta conjunta a ambos problemas la aportan las energías renovables, con un especial auge de la energía solar y la energía eólica. Pueden tener desventajas, por ejemplo el impacto visual y la afección a las aves de los parques eólicos, pero volvemos a lo de antes: el verdadero problema está en el abuso, y lo adecuado es buscar un equilibrio. En cualquier caso, no es difícil entender su importancia si consideramos que, a nivel mundial, el sector eléctrico tradicional es responsable del 29% de las emisiones de CO2 del planeta. Junto a estas formas de generación de energía, se han desarrollado sistemas de almacenamiento de las mismas, y soportes informáticos para la gestión de su producción y distribución.

Una vez que la energía está a disposición de empresas y particulares, entra en juego la necesidad del ahorro energético. Se ha definido el concepto de eficiencia energética como la relación entre la cantidad de energía consumida y los productos y servicios finales obtenidos. Se puede mejorar mediante la implantación de diversas medidas e inversiones a nivel tecnológico, de gestión y de hábitos de consumo en la sociedad. Además de la necesaria formación de profesionales y particulares, junto a su compromiso y constancia en los hábitos aprendidos, se dispone de herramientas informáticas que ayudan a gestionar el gasto energético de una manera eficiente. Tanto en empresas como incluso en hogares, no sólo se consigue con la aplicación de estos paquetes de software un beneficio ambiental, sino que además se logra un ahorro económico, todo ello sin renunciar a la calidad e incluso cantidad de los servicios obtenidos.

Hay dos ejemplos concretos de las ventajas medioambientales de la informática en las actividades empresariales:

La disminución del consumo de papel, y la reducción de desplazamientos físicos de personas y materiales. Lo primero es posible gracias a los medios telemáticos, el correo electrónico, la admisión de la firma digital, los soportes magnéticos de almacenamiento, e incluso el mayor tamaño de los monitores de los ordenadores, que facilita la visualización de documentos sin necesidad de manejar papel. En cuanto al transporte, está en auge el teletrabajo, facilitando mediante, por ejemplo, videoconferencias, las actividades sin necesidad del acto presencial; de nuevo es evidente la ventaja ambiental y económica.

A nivel personal, son muchos los hábitos con los que podemos aportar nuestro grano de arena al ahorro energético, también dentro del uso de medios informáticos: Algo tan sencillo como optar por pantallas de fondo negro en las configuraciones de nuestros programas y aplicaciones puede suponer, a la larga, un beneficio más cuantioso de lo que podríamos imaginar.

En otro orden de cosas, actualmente las herramientas informáticas aportan a la ingeniería potentes métodos de cálculo que incluyen la posibilidad de minimizar el impacto ambiental de las obras. Es creciente la aportación de los Sistemas de Información Geográfica en este ámbito, además del uso de los mismos y de otras aplicaciones en los Estudios de Impacto Ambiental.

Ya en el terreno de los espacios naturales, la fotogrametría y la teledetección son técnicas fundamentadas en las imágenes obtenidas mediante aeronaves y satélites, que tratadas gracias a soportes de hardware y software, permiten varias funciones: Realización de inventarios forestales, gestión de espacios naturales, detección de agentes químicos en la atmósfera y cálculo de sus concentraciones, y prevención de la desertización y de los incendios forestales.

Como puede verse, son muchas las maneras en que las tecnologías en general y la informática en particular pueden ayudarnos a conservar el medio ambiente; aquí sólo se han resumido someramente algunas, ya iremos desarrollando las mismas y otras en futuras entradas. Pero, volviendo al inicio del artículo, todo dependerá finalmente de la intención y efectividad del conjunto de la sociedad en su uso. No cabe la menor duda de que, desde la Revolución Industrial, no hemos tenido a nuestra disposición herramientas tan poderosas y precisas; y tan poderosas y precisas son en un sentido como en el contrario. Es nuestro deber optar por la lectura positiva, que no es otra sino la siguiente: La informática supone hoy en día un gran potencial en favor de la sostenibilidad, del que no disponíamos décadas atrás



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