Hola taringueros!!! hahaha tanto tiempo registrado, pero nunca he subido ni hecho ningún post. Y sólo aprovecho para subir este artículo que escribí para una materia de la facu. si les gusta bueno, si no, pues hay muchos otros posts interesantes.

CONOCERSE A SÍ MISMO PARA CONOCER LO DEMÁS


Gracias al pensamiento y reflexión de muchos, nosotros gozamos de un vasto legado filosófico y cultural en nuestro mundo occidental. Porque han sido ellos los primeros en plantearse de forma seria y profunda las interrogantes y cuestiones básicas de nuestro ser y existir. A la base de todo su pensamiento se encontraban diversas preguntas que ellos mismos se hacían, y que nosotros mismos nos hemos hecho alguna vez en nuestra vida. Preguntas tales como ¿quién soy? ¿de dónde vengo? ¿a dónde voy? ¿cuál es el origen de las cosas? Han sido el objeto de estudio y reflexión a lo largo de la historia. Gran parte y avance del conocimiento de estas cuestiones se las debemos a la cultura griega. En fin, el objetivo que tenían era el de conocer la verdad de sí mismos y la verdad de las cosas.

En este aspecto nos queremos centrar en la antropología como una de las aportaciones que tuvo el pensamiento griego antiguo para la construcción de la cultura occidental. Para los griegos del período clásico, el hombre ocupaba un lugar privilegiado en la historia, ya que tenían una visión antropocéntrica, como lo notamos en su arte y literatura. Era el hombre el que era el principal modelo de las cosas, y quien era el autor de los actos; en el cual los dioses se personificaban; los cuales eran amos y señores ya que ellos eran quienes tenían el dominio y la accesibilidad de conocer.

Fueron ellos los que se dieron cuenta que el hombre es un ser complejo, algo más que una simple máquina que obedece a unas leyes físicas. Sino que el hombre también tiene capacidades, y que se diferencia de los demás seres existentes. Porque es el hombre el que tiene la capacidad de conocer y por ello, se preguntan, de dónde viene esta capacidad y qué les es posible conocer.

Estas primeras personas que se interesaron en el estudio de sí mismos, a pesar de sus carencias, comenzaron a perfilar las nociones de alma, vida y animación. Se preguntaron por qué somos así y qué es lo que nos hace ser como somos.

En el templo de Delfos, dedicado a Apolo, había una inscripción γνῶθι σεαυτόν, que significa: “conócete a ti mismo”. Una máxima que nos invita a conocer las cosas y conocer nuestras limitaciones. Tomando esta frase, fue Sócrates quien fundó la Ciencia y encabezó los pasos del saber filosófico sobre el hombre como sujeto pensante.

Platón, sin embargo, afirmó que el hombre es básicamente alma espiritual y pensante. Y fue él quien dividió el alma humana en tres partes: apetito concupiscible, apetito irascible y la inteligencia.

Aristóteles fue quien sistematizó la antropología filosófica. Él sostiene que el alma (materia) y el cuerpo (forma) son los que constituyen el compuesto humano. Le da una individualidad única al alma de cada hombre. Tiene varias facultades y tiene facultades vegetativas, sensitivas y racionales. Haciendo que no cualquier alma sea apta para cualquier cuerpo.

Estos tres autores fueron quienes pusieron las bases para la antropología de todos los tiempos. Ya que ningún otro ha sido capaz de superar el pensamiento que ellos lograron formar. A medida en que el tiempo pasaba, el hombre, la antropología seguía siendo objeto de estudio, y se seguía profundizando dando un valor superior al hombre. Un hombre que tiene facultades y a la vez limitaciones.

El tema de la antropología es muy extenso, y en este ensayo sólo se busca destacar la aportación del pensamiento helenístico a occidente. Bastante ya se ha estudiado sobre el hombre, sobre su libertad y su conocimiento, y nos damos cuenta que el saber siempre será algo infinito, al que el hombre tardará en saciar su sed de conocer. De esta forma nos damos cuenta que somos seres que buscamos la verdad y no nos contentamos con tener un conocimiento vago de las cosas.

Para esto, qué más importante que primeramente, antes de conocer las cosas, somos nosotros mismos quienes nos debemos conocer antes de saltar al conocimiento de lo que nos rodea.