Armas quimicas y biologicas - Parte 3

El futuro de las armas biológicas

Como acabamos de comprobar, las técnicas de ingeniería genética no solo están al servicio de fines altruistas, de carácter médico o económico-social, sino que al mismo tiempo se emplean con fines totalmente militares, pues no en vano se trata de una tecnología capaz de aniquilar a millones de seres humanos en un corto espacio de tiempo. La posibilidad -atractiva para los militares- de crear un germen que actúe solo contra determinadas poblaciones, poseyendo al mismo tiempo una vacuna que haga inmune al agresor a sus efectos se está convirtiendo en realidad en la era de la ingeniería genética.
Existe un interesante paralelismo entre las armas biológicas recombinadas genéticamente y la energía nuclear en cuanto a fines bélicos se refiere. Ambas armas tienen un efecto aniquilador parecido, pues, en algunos casos las armas biológicas pueden tener un radio de acción letal todavía más amplio que las radiaciones ionizantes de origen nuclear, tanto las armas atómicas como las biológicas «contaminan» durante decenios los territorios donde son aplicadas, y ambos sistemas conllevan un alto riesgo de manipulación y de producción. Sin embargo, en algunos aspectos las armas biológicas pueden ser para los militares y políticos más atractivas que las atómicas: no destruyen la infraestructura del país conquistado, solo -al estilo de la bomba de neutrones- aniquilan a la población humana; y si además el país agresor se halla en posesión de una vacuna efectiva contra la epidemia, su población y su ejército pueden ocupar sin grandes problemas el territorio conquistado a pesar de la contaminación biológica. Por todas estas razones creemos que en los próximos decenios proliferarán los proyectos y centros dedicados a la investigación de armas biológicas en todo el mundo

Protocolos y Convenciones Internacionales
La prohibición de armas biológicas
En el Protocolo de Ginebra de 1925 se prohíbe el empleo, en la guerra, de armas biológicas (bacteriológicas). En este instrumento se reconoce que " el empleo, en la guerra, de gases asfixiantes, tóxicos o similares, así como de todos los líquidos, materias o procedimientos análogos, ha sido, con razón condenado por la opinión general del mundo civilizado" y que su empleo ha sido prohibido "en los tratados de que son Partes la mayoría de las Potencias del mundo". Se señala, más adelante, que "las Altas Partes Contratantes, en tanto que no son ya Partes en tratados que prohíben ese empleo, reconocen esta prohibición, aceptan extender esta prohibición de empleo a los medios de guerra bacteriológicos y convienen en considerarse obligadas entre sí según los términos de esta declaración" [las cursivas son nuestras]. Sin embargo, algunos signatarios del Protocolo de Ginebra expresaron reservas mediante las cuales, efectivamente, se reservaban el derecho de tomar represalias en la misma medida, en caso de que se utilizaran armas biológicas contra ellos. Durante los últimos años, varios Estados han retirado sus reservas ; el Reino Unido, por ejemplo, retiró en 1991 su reserva con respecto al Protoloco de 1925 .
En 1972, se abrió a la firma la Convención sobre la prohibición del desarrollo, de la producción y del almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas) y toxínicas y sobre su destrucción; y, en 1975, entró en vigor . No se incluyen en ella disposiciones para la verificación de su cumplimiento. La prohibición básica consta en el artículo I:
"Cada Estado Parte en la presente Convención se compromete a no desarrollar, producir, almacenar o de otra forma adquirir o retener, nunca ni en ninguna circunstancia:
1. Agentes microbianos u otros agentes biológicos, o toxinas, sea cual fuere su origen o modo de producción, de tipos y en cantidades que no estén justificados para fines profilácticos, de protección u otros fines pacíficos;
2. Armas, equipos o vectores destinados a utilizar esos agentes o toxinas con fines hostiles o en conflictos armados".
En la Convención de Examen se prevé la celebración de conferencias cada cinco años aproximadamente, en las cuales los Estados Partes evalúan el funcionamiento de la Convención, teniendo en cuenta todos los nuevos adelantos científicos y tecnológicos relacionados con ésta; esas Conferencias de Examen se han celebrado en 1980, 1986 y 1991 y, más recientemente, de noviembre a diciembre de 1996. En sus declaraciones finales, esas conferencias reafirman la prohibición básica estipulada en la Convención y confirman que todos los adelantos en microbiología, biotecnología e ingeniería genética están incluidos en la Convención; de esa forma se refuerza la norma internacional por la que se prohíben las armas biológicas.
Análisis crítico de la Convención sobre las armas biológicas
El 10 de abril de 1972, la Convención sobre la prohibición del desarrollo, de la producción y del almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas) y toxínicas y sobre su destrucción quedó abierta para la firma. Entró en vigor el 26 de marzo de 1975, después de que 22 Gobiernos signatarios depositaran los instrumentos de ratificación, entre ellos los de la Unión Soviética, del Reino Unido y de los Estados Unidos, que fueron nombrados depositarios. En 1 de enero de 1997, eran 140 los Estados que se habían adherido a la Convención, incluidos todos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Alcance de las obligaciones
En la Convención se prohíbe desarrollar, producir, almacenar o, de otra forma, adquirir o retener agentes microbianos u otros agentes biológicos, o toxinas así como armas, equipos o vectores destinados a utilizar esos agentes o toxinas con fines hostiles o en conflictos armados (artículo I).
En la Convención no se definen los elementos prohibidos ni los objetivos a los que se refieren las prohibiciones. Sin embargo, hay una definición oficial de los agentes biológicos formulada por la OMS. En el más arriba mencionado informe de 1970, la OMS describe los agentes biológicos como los que dependen, para surtir efectos, de la multiplicación dentro del organismo que constituye el blanco y que son preparados con fines bélicos para causar enfermedades o la muerte de seres humanos, animales o plantas; pueden ser transmisibles o no transmisibles. Las toxinas son productos venenosos de los organismos; a diferencia de los agentes biológicos, son inanimadas e incapaces de reproducirse por sí mismas. LaConvención se aplica a todas las toxinas naturales o producidas artificialmente, "sea cual fuere su origen o modo de producción" (artículo I). Por lo tanto, se incluyen las toxinas producidas biológicamente, así como las que se producen por síntesis química. Como las toxinas son productos químicos por naturaleza, su inclusión en la Convención era un paso hacia la proyectada prohibición de las armas químicas.
Desde que se firmó la Convención, no han surgido controversias entre las Partes con respecto a la definición de los agentes biológicos o las toxinas, pero la falta de una definición de los términos "armas, equipo o vectores" ha sido objeto de controversia. Al ratificar la Convención, Suiza se reservó el derecho de decidir por sí misma qué elementos quedaban incluidos en la definición de armas, equipo o vectores destinados a utilizar agentes biológicos o toxinas. Los Estados Unidos presentaron una objeción a esa reserva, argumentando que no sería conveniente que los Estados se reserven unilateralmente el derecho de tomar decisiones de esa índole. En su opinión, los elementos prohibidos son aquellos cuyo diseño indica que su empleo no podría ser sino el especificado en la Convención, o los destinados al empleo especificado . Sin embargo, son pocos los vectores, armas o equipos que se avienen con esos criterios.
En virtud de la Convención, no es absoluta la prohibición de desarrollar, producir, almacenar o, de otra forma, adquirir o retener agentes biológicos o toxinas. Se aplica sólo a los tipos y cantidades que no se justifiquen para fines profilácticos, de protección u otros fines pacíficos. Por ello, es posible que continúe la retención, la producción o la adquisición, por otros medios, de ciertas cantidades de agentes biológicos y toxinas, y puedan realizarse ensayos en laboratorios e incluso sobre el terreno. De conformidad con las aclaraciones formuladas en el transcurso de las negociaciones, el término "profiláctico" incluye actividades médicas, tales como diagnósticos, terapia e inmunización, mientras que el término "protección" se refiere a la fabricación de máscaras y vestimentas protectoras, sistemas de filtración de aire y agua, mecanismos de detección y alerta, así como equipos de descontaminación; no debe interpretarse en el sentido de que se permita la posesión de agentes biológicos y toxinas para defensa, represalia o disuasión . La expresión "otros fines pacíficos" sigue siendo poco clara. Puede suponerse que incluye la experimentación científica.
La Convención no contiene disposiciones que restrinjan las actividades de investigación biológica. Una de las razones de esa omisión podría ser el hecho de que resulta difícil distinguir la investigación destinada a desarrollar agentes para fines civiles de la investigación para fines militares, defensivos u ofensivos. Además, en el ámbito de la biología, es difícil trazar una línea divisoria entre la investigación y el desarrollo; un país puede desarrollar agentes de guerra en instalaciones normales de investigación. Dichos agentes, una vez desarrollados, pueden producirse rápidamente en cantidades considerables. Esta circunstancia y la autorización expresa para iniciar la producción (con fines pacíficos) de agentes biológicos y toxinas que podrían utilizarse en una guerra generan el riesgo de que puedan eludirse las disposiciones de la Convención. La determinación de que el desarrollo, la producción, el almacenamiento o la retención de agentes biológicos o toxinas debe justificarse no tiene suficiente peso. No existen normas ni criterios convenidos en cuanto a las cantidades de agentes o toxinas que podrían necesitar los distintos Estados para los diferentes fines reconocidos en la Convención. Las Partes ni siquiera están obligadas a declarar los tipos o las cantidades de agentes o toxinas que poseen, ni el uso que de ellas hacen. El sistema de contabilidad de materiales, que es útil en la verificación de ciertas medidas de control de armamentos, no es viable en el caso de los agentes biológicos o toxínicos. De modo que no resulta claro qué cantidad de una determinada sustancia prohibida almacenada por un determinado país sería una violación de la Convención. El secreto en torno a las actividades de investigación biológica y, en especial, la realización de preparativos defensivos, que en ciertas etapas no pueden distinguirse de preparativos ofensivos, podrían originar suspicacias que conducirían a la presentación de denuncias por violaciones de la Convención.
En virtud de otro artículo de la Convención, no se podrá traspasar ninguno de los agentes, toxinas, armas, equipos o vectores mencionados "a nadie", es decir, a ningún Estado, grupo de Estados u organizaciones internacionales ni a grupos de la población de una país ni a particulares. Se prohíbe, asimismo, ayudar, alentar o inducir a la adquisición de las armas prohibidas (artículo III). Parece difícil conciliar esas cláusulas de no proliferación con el compromiso de las partes de participar en el "más amplio intercambio posible" de agentes biológicos y toxinas, así como de equipo para la elaboración, el empleo o la producción de dichos agentes y toxinas con fines pacíficos (artículo X), ya que todos esos materiales, tecnologías y conocimientos técnicos tienen doble finalidad y, en consecuencia, amplias posibilidades de aplicación. Con objeto de reducir el riesgo de utilización indebida, un foro no oficial de países industrializados, conocido como el Grupo de Australia (país que tomó la iniciativa de convocarlo) decidió aplicar ciertas restricciones a las transferencias de artículos relacionados con la Convención. Muchos países consideran las disposiciones de control adoptadas por el Grupo como complementarias de la Convención, porque se puede impedir una exportación si hay una especial preocupación en cuanto a su posible desviación hacia fines bélicos. Otros países consideran que esas disposiciones son discriminatorias, porque afectan principalmente a los países en desarrollo. Estos países quieren que el Grupo de Australia se desintegre y tratan de lograr que todas las restricciones para la exportación que puedan convenirse entre todas las partes se incluyan en un documento de verificación jurídicamente vinculante.
Las partes en la Convención se han comprometido a cooperar para el mayor desarrollo y la mejor aplicación de los descubrimientos científicos en el ámbito de la biología por lo que atañe a la prevención de enfermedades o a otros fines pacíficos (artículo X). Sin embargo, como la Convención es esencialmente un tratado de desarme, difícilmente puede servir de instrumento eficaz para dicha cooperación. Los participantes en la más reciente Conferencia de Examen de la Convención reconocieron la existencia de una brecha cada vez mayor entre los países en desarrollo y los desarrollados en materia de biotecnología, ingeniería genética, microbiología y otros ámbitos conexos.
La característica más sobresaliente de la Convención es la obligación que tienen las partes de desarmarse: destruir o desviar hacia fines pacíficos todos los agentes, toxinas, armas, equipos y vectores (artículo II). La Convención es el primer tratado en que se estipula la prohibición de una categoría completa de armas. Ladestrucción o la desviación prevista se llevaría a cabo en un plazo de nueve meses a partir de la entrada en vigor de la Convención; se entiende que, para los Estados que adhieran a la Convención después de su entrada en vigor, la destrucción o la desviación tiene lugar en el momento de su adhesión. Durante las operaciones de destrucción, deberían tomarse todas las medidas de precaución necesarias para proteger a las "poblaciones" (esto es, no sólo a la población del país que realiza esas operaciones), así como al medio ambiente en general. Estados Unidos fue el único Estado que anunció que su reserva de agentes biológicos y toxínicos y todas las municiones conexas habían sido destruidas, salvo algunas pequeñas cantidades destinadas a investigaciones de laboratorio con fines defensivos. Además, informó que las antiguas instalaciones destinadas a la guerra biológica habían sido transformadas en centros de investigación médica. Ningún otro Estado ha hecho un anuncio de esa índole. El Reino Unido declaró que no disponía de reservas de armas biológicas. La Unión Soviética señaló que no poseía ninguno de los agentes biológicos ni toxínicos, armas, equipo o vectores prohibidos en la Convención; pero esa declaración resultó ser falsa .
Relación con el Protocolo de Ginebra de 1925
En la Convención no se prohíbe expresamente el empleo de armas biológicas o toxínicas. Se estipula únicamente que las obligaciones asumidas en virtud del Protocolo de Ginebra de 1925, en el que se prohíbe dicho uso, mantienen su validez (artículo VIII). Sin embargo, los adherentes a la Convención no son necesariamente Partes en el Protocolo de Ginebra. Además, en la Convención se estipula que ninguna disposición podrá interpretarse de forma que en modo alguno limite las obligaciones contraídas por cualquier Estado en virtud del Protocolo de Ginebra, o les reste fuerza. Esto implica que las reservas al Protocolo, que forman parte de las obligaciones contraídas por las Partes, siguen existiendo. En la medida en que las reservas se refieran al derecho de emplear las armas prohibidas contra Estados que no sean Partes o como represalia contra una Parte que viole el Protocolo, serán incompatibles con la obligación de las Partes en la Convención de no adquirir "nunca ni en ninguna circunstancia" armas biológicas (artículo I). Asimismo, son contrarias a la decisión de los Estados Partes de excluir "completamente" la posibilidad de que los agentes biológicos y las toxinas se utilicen como armas (noveno párrafo del preámbulo). Por esa razón, China, al adherirse a la Convención en 1984, declaró que la falta de una prohibición explícita en cuanto al empleo de armas biológicas es una deficiencia que debe remediarse "oportunamente". De hecho, a lo largo de los años, varios Estados han retirado sus reservas al Protocolo de Ginebra, sea con respecto a las armas biológicas únicamente sea respecto a las armas biológicas y químicas. Han reconocido así que, como la retención y la producción de armas biológicas están prohibidas, también debería estarlo, por inferencia, su empleo, ya que éste presupone posesión.
No obstante, en 1996 Irán propuso que la Convención (su título y el artículo I) sean modificados, a fin de que la prohibición del empleo sea explícita y no implícita. La modificación que presente un Estado Parte entrará en vigor para cada Estado que la acepte al ser aceptadas por una mayoría de los Estados Partes en la Convención (artículo XI). Sin embargo, varios Estados se oponen a la propuesta de Irán, porque temen el riesgo de que otras disposiciones de la Convención sean también objeto derenegociación. Algunos temen que los Estados que no aceptan la modificación propuesta por Irán podrían permitir el empleo de armas biológicas en ciertas circunstancias, y dado que el empleo sólo sería posible después de haber sido infringida la Convención, se pondría en tela de juicio el carácter absoluto de sus prohibiciones. Lo que parece menos objetable que una modificación es una declaración solemne de entendimiento formulada por todas las Partes, en el sentido de que el empleo de agentes microbianos u otros agentes biológicos o toxinas, en cualquier circunstancia que no sea compatible con los fines profilácticos, de protección u otros fines pacíficos, sería una violación de la Convención.

ÁNTRAX
Generalidades
 El ántrax es una enfermedad bacteriana que puede infectar a todos los animales de sangre caliente incluyendo el hombre.
 El ántrax es principalmente una enfermedad ocupacional. Se identifica de vez en cuando en individuos que han sido expuestos a animales muertos ó productos de animales tales como lanas y pelo importados de otros países. La infección es muy rara en animales en los Estados Unidos.
 Las bacterias del ántrax pueden vivir en el suelo por muchos años. El hombre puede infectarse con el ántrax inhalando partículas contaminadas del suelo o manejando las lanas o el pelo de animales enfermos. La infección en los intestinos puede ocurrir comiendo la carne poco cocinada de animales enfermos.
 Los síntomas varían dependiendo del tipo de exposición. Con la exposición de la piel, una lesión como quemadura aparece, la cual eventualmente forma un centro negro. Hinchazón de las glándulas linfáticas cerca de la lesión puede ocurrir. Con la exposición respiratoria, los síntomas pueden semejarse a la gripe común y pueden progresar a problemas de respiración severos e incluso a la muerte.
 Los síntomas aparecen generalmente en un plazo de 7 días.
 Un segundo ataque con esta enfermedad es raro.
 Ciertos antibioticos pueden utilizarse para tratar el ántrax.
 De no ser tratada. la enfermedad puede ser fatal.
 La vacuna del ántrax está disponible para la gente en lo militar ó en ocupaciones de riesgo elevado.
Agente etiológico:
El ántrax es una enfermedad infecciosa aguda causada por Bacillus anthracis, una bacteria Gram positiva, aerobia formadora de endoesporas, encapsulada, que puede cultivarse en medio ordinario. La célula vegetativa es grande (1-8 µm en longitud, 1-1.5 µm en anchura). el tamaño de la Espora es aproximadamente 1 µm. Las esporas crecen rápidamente en todos los medios de cultivo ordinarios de laboratorio a 37°C.
Su morfología celular y colonial permite su identificación por un microbiólogo experimentado, aunque pocos microbiólogos fuera de la comunidad veterinaria han visto colonias del ántrax mas que en libros de texto.
Los tres factores de virulencia son: la toxina del edema, la toxina letal y un antígeno capsular.
Etimología: Anthracis deriva de la palabra griega para carbón, anthrakis, porque la enfermedad causa lesiones superficiales negras como el carbón.
El ántrax es considerado un agente que puede ser usado en una guerra biológica.

En condiciones adversas esta bacteria se transforma en espora, aumentando considerablemente su resistencia a medios ambientes hostiles. La mayoría de las esporas se destruyen con aplicación de cal, idealmente a pH 12.6-13.2, por eso a los animales infectados muertos se los entierra profundamente y se los recubre con cal viva. Para garantizar la destrucción de las esporas de ántrax, se deben calentar los alimentos a 150ºC por lo menos durante 3 horas. Los suelos alcalinos son propicios para mantener las esporas. La fase activa de la bacteria es destruida rápidamente a 60ºC por 30 minutos.
Patogenicidad:
No se reconocieron las propiedades toxicas de B. anthracis hasta 1954. Anteriormente, debido al tremendo número de bacterias observado en sangre de animales infectados (>109 bacteria/ml), se suponía que la muerte era debida a la obstrucción capilar.
Pero experimentalmente se demostró que sólo aproximadamente 3 millones de células/ml son necesarias para causar la muerte del animal. Además, el plasma de células de animales infectados tiene una toxina que causa los síntomas del ántrax cuando es inyectada en los conejos normales. De estas observaciones se deduce que una exotoxina juega un papel importante en la patogénicidad del ántrax.
Cepas: Hay dos variantes coloniales Liso (S) a Áspero (R) que están relacionadas con la habilidad de formar la cápsula. Las variantes de R son relativamente avirulentas.
La cápsula no es toxica, actúa como protección contra la fagocitosis, y juega su papel más importante durante el establecimiento de la infección, y un papel menos significante en las fases terminales de la enfermedad que es mediada por la toxina del ántrax.
Un componente de la toxina del ántrax tiene un modo de acción letal no descubierto en este momento. La muerte es aparentemente debida a la falta de oxigeno, shock secundario, permeabilidad vascular aumentada, fallo respiratorio y fallo cardíaco. La muerte en humanos y en animales experimentales frecuentemente ocurre de repente e inesperadamente.
Distribución:
El ántrax es una infección humana poco frecuente y esporádica en la mayoría de países industrializados. Es principalmente un riesgo profesional de obreros que procesan pelo o hueso, de veterinarios y agricultores. El ántrax humano es endémico en regiones agrícolas del mundo donde el ántrax en animales es común; éstos incluyen países en Sur y Centroamérica, Europa del sur y oriental, Asia y África. El ántrax es considerado un agente potencial en bioterrorismo y guerra biológica y, como tal, podría presentarse epidemiológicamente en circunstancias raras.
Formas clínicas del ántrax humano:
El ántrax humano tiene tres formas clínicas: cutánea, por inhalación, y gastrointestinal.
El ántrax cutáneo resulta de la introducción de la espora a través de la piel; el ántrax de la inhalación es a través del tracto respiratorio, y el ántrax gastrointestinal por ingestión.
En el cutáneo primero se produce picor superficial en la zona donde se produce la penetración, seguido por una lesión que se vuelve papular, después vesicular y en 2-6 días desarrolla un chancro negro deprimido. El chancro normalmente se rodea por un edema de moderado a severo y muy extenso, a veces con vesículas secundarias pequeñas.
Las infecciones no tratadas pueden extenderse a los nodos de la linfa regionales y al torrente sanguíneo con una septicemia aplastante. El ántrax cutáneo no tratado tiene una proporción de muertes entre el 5% y el 20%, pero con terapia antibiótica eficaz, ocurren pocas muertes.
Los síntomas iniciales del ántrax por inhalación son apacibles y no específicos y pueden incluir fiebre, malestar y tos apacible o dolor del pecho; los síntomas agudos de dolor respiratorio, fiebre y shock aparecen en 3-5 días, produciéndose la muerte rápidamente después de esto.
El ántrax intestinal es raro y más difícil reconocer.
La confirmación de laboratorio se hace por aislamiento de B. anthracis de la sangre, lesiones superficiales, o las secreciones respiratorias mediante tinción con azul de metileno (M'Fadyean), o por cultivo o inoculación en ratones, o conejos. Se puede realizar la identificación rápida del organismo por immunodiagnóstico, ELISA y PCR.

Síntomas
Los síntomas de la enfermedad dependen de la forma en la que se contrajo, pero normalmente los síntomas se presentan dentro de los primeros 7 días.
Cutáneo: La mayoría (casi 95%) de las infecciones de ántrax ocurren cuando la bacteria entra en una lesión o abrasión en la piel, como por ejemplo cuando se toca lana, pieles, cuero u otros productos de pelo de animales infectados (especialmente pelo de chivos). La infección de piel empieza como una protuberancia similar a la de un piquete insecto pero que en 1 a 2 días se convierte en una bolsa llena de líquido y después en una úlcera sin dolor, usualmente de 1 a 3 cm. de diámetro, con una característica área negra y necrótica (en el proceso de morir) en el centro. Las glándulas linfáticas en el área adyacente se pueden hinchar. Aproximadamente un
20% de los casos que no reciben tratamiento médico contra el ántrax cutáneo provocarán la muerte. La muerte es poco común si se recibe una terapia antimicrobiana apropiada.


Estas lesiones son indoloras. Las áreas de "piel seca" representan áreas de edema en resolución. Las lesiones continúan su progresión a pesar de tratamiento antibiótico. El ántrax cutáneo es autolimitado y las lesiones se resuelven sin cicatriz. Alrededor de un 20% de casos no tratados pueden progresar a formas sistémicas.
Inhalación: Los síntomas al principio pueden confundirse con los de un catarro común. Después de varios días, los síntomas pueden empeorar y convertirse en problemas graves de respiración y shock. El ántrax de inhalación generalmente es fatal.
Intestinal: La forma intestinal del ántrax puede ser el resultado de haber consumido carne contaminada y escasamente cocida y los síntomas incluyen inflamación severa del tracto intestinal. Los primeros síntomas de nauseas, pérdida de apetito, vómito, y fiebre son seguidos por dolor abdominal, vómito de sangre, y diarrea grave. En 25% a 60% de los casos de ántrax intestinal el resultado final es la muerte.

Historia:
Su descubridor fue Robert Koch, médico y bacteriólogo alemán quien en 1876 demostró por primera vez que un microorganismo vivo era el agente causante de una enfermedad infecciosa conocida como ántrax o carbunco. Kock fue Director del Instituto Imperial de enfermedades infecciosas de Berlín, es considerado uno de los fundadores de la moderna bacteriología. Desarrolló varios métodos de investigación. En 1882 descubrió el bacilo de la tuberculosis (bacilo de Koch) y logró cultivarlo fuera del organismo humano. En 1883 descubrió el vibrón colérico, agente causante del cólera, y más tarde el agente causante y el método de transmisión de la fiebre recurrente africana. Premio Nobel de medicina en 1905 por sus investigaciones sobre la tuberculosis.

B. anthracis fue la primera bacteria que se describió como causante de una enfermedad. En 1877 Robert Koch demostró que esta bacteria podía ser aislada de un animal enfermo, cultivada posteriormente, y más tarde al ser inoculada en un individuo sano este contraía la enfermedad (el ántrax). Los pasos de este método son conocidos como los postulados de Koch y siguen siendo validos hoy en día.
Vacuna
Existe ya una vacuna aprobada contra el ántrax para usarse en los seres humanos. Se estima que la vacuna es eficaz en 93% de los casos para la protección contra ántrax.
La vacuna contra el ántrax es fabricada y distribuida por BioPort Corporation, Lansing, Michigan. La vacuna es una vacuna filtrada para eliminar las células, lo que significa que en la preparación no se usa bacteria viva ni muerta. El producto final no contiene más de 2.4 mg de hidróxido de aluminio. Las vacunas de ántrax para animales no deben ser usadas en seres humanos.
El Comité de Consultoría Sobre las Prácticas de Inmunización ha recomendado la vacunación de ántrax para los siguientes grupos:
 Las personas que trabajan directamente con el organismo en el laboratorio.
 Las personas que trabajan con pieles de animales importadas en áreas en las que las medidas de seguridad e higiene no son suficientes para prevenir la exposición a las esporas de ántrax.
 Las personas en áreas con altos incidentes de ántrax que tocan los productos animales que podrían estar infectados.
 El personal militar enviado a las áreas con alto riesgo de exposición al organismo (cuando se usa como arma en guerra biológica).
 Las mujeres embarazadas sólo deben vacunarse si es absolutamente necesario.
La inmunización consiste de tres inyecciones subcutáneas dadas cada dos semanas, seguidas por tres inyecciones subcutáneas adicionales dadas a 6, 12, y 18 meses. Después, se recomienda la aplicación de inyecciones de refuerzo cada año.
Se presentan reacciones locales leves 30% de los vacunados y consisten en poco dolor y enrojecimiento en el lugar de inyección. Las reacciones locales graves son poco frecuentes y consisten en una hinchazón extrema del antebrazo además de la reacción local. Las reacciones del sistema ocurren en menos de 0.2% de los vacunados. Vacunas compuestas del bacilo muerto y/o los antígenos capsulares no producen inmunidad. La cadena externa de B. anthracis produce cantidades subletales de la toxina que induce la formación del anticuerpo proteccionista.
La vacuna del ántrax para humanos que se usa en EE.UU. es una preparación del antígeno proteccionista recuperada del filtrado de un cultivo avirulento. El producto final contiene no más de 2.4 mg de hidróxido de aluminio
Actualmente la vacuna del ántrax se fabrica y es distribuida por BioPort Corporation, Lansing, Michigan, bajo contrato con el departamento de Defensa, y se producen sólo cantidades pequeñas disponibles para individuos que están expuestos al ántrax en su ambiente de trabajo
La vacuna está indicada para individuos que entran contacto en el lugar de trabajo con pieles de animales importadas, deshuese, carne, lana, pelo animal (sobre todo el pelo de la cabra) y cerdas; y para individuos comprometidos en diagnóstico o actividades de investigación que pueden entrar en contacto con esporas del ántrax, como veterinarios, empleados de laboratorios y a el personal militar destinado a áreas con alto riesgo a la exposición al organismo (como cuando se usa como una arma de guerra biológica).
Susceptibilidad :
Existe una variación considerable en la susceptibilidad genética al ántrax entre las especies animales. Los animales resistentes entran en dos grupos: (1) resistente al establecimiento de ántrax pero sensible a la toxina y (2) resistente a la toxina pero susceptible al establecimiento de enfermedad.
Los animales que sobreviven al ántrax adquirido naturalmente son inmunes a la reinfección. Segundos ataques son sumamente raros. La inmunidad permanente al ántrax parece requerir anticuerpos a la toxina y al polipéptido capsular, pero la importancia relativa de los dos tipos de anticuerpos parece variar ampliamente en animales diferentes.
Reacciones adversas en el ser humano:
En ocasiones puede producir náuseas, diarreas, vómitos, dispepsia. Alteraciones del SNC: vértigo, cefaleas, cansancio, insomnio, temblor; en muy raras ocasiones sudoración, convulsiones, estados de ansiedad. Reacciones de hipersensibilidad, erupciones cutáneas, prurito, fiebre medicamentosa. Reacciones anafilactoides: edemas facial, vascular y laríngeo. En estos casos se suspenderá en forma inmediata el tratamiento. Pueden aparecer aumentos transitorios en las enzimas hepáticas, sobre todo en pacientes con lesión hepática previa. Trastornos de la fórmula sanguínea: muy raramente eosinofilia, trombocitosis, leucocitosis, anemia, dolores musculares, tenosinovitis, fotosensibilidad.
La vacuna sólo debe administrarse a los individuos saludables de 18 a 65 años de edad. No se sabe si la vacuna del ántrax puede causar daño fetal, y no deben vacunarse mujeres embarazadas. La inmunización consiste en tres inyecciones hipodérmicas cada dos semanas, seguidas por tres inyecciones hipodérmicas adicionales cada 6, 12, y 18 meses. Se exigen inyecciones de recuerdo anuales de la vacuna para mantener la inmunidad. Y genera una inmunidad cercana al 93%.
Ántrax y guerra biológica
Las esporas del ántrax son al parecer una de las mejores opciones como armas para la guerra biológica ya que pueden producirse fácilmente y ser guardadas en seco y permanecer almacenadas de forma viable durante décadas, se dispersan fácilmente por el aire y pueden ser inhaladas por tropas indefensas, permaneciendo en tierra durante muchos años.
Irak, Rusia y otras diez naciones tienen capacidad para cargar esporas de B.anthracis en las armas.
Las fuerzas militares de EEUU han sido han vacunadas recientemente contra el ántrax debido a la preocupación sobre la perspectiva del uso de esporas del ántrax.
En un Manual de la Armada americana en la Medicina Operacional y Apoyo de la Flota. (U.S. Navy Manual on Operational Medicine and Fleet Support) se dan una serie de recomendaciones en caso de usarse el B. Anthracis como arma biológica.
Se pensaba anteriormente que el Ántrax inhalado era casi 100% fatal a pesar del tratamiento antibiótico, particularmente si el tratamiento se empieza después de aparecer los síntomas. Un reciente estudio del Ejército obtuvo un tratamiento exitoso en monos con terapia antibiótica tras la exposición a las esporas del Ántrax. La terapia antibiótica se empezó un día después de la exposición. Este estudio implica que la terapia antibiótica puede ser útil en BW si se comienza poco después de realizado el ataque.
Peligros de un ataque con anthrax
Una bomba atómica de 12.5 kilotones que explotara encima de una ciudad podría causar 80.000 muertes, sólo 100 kilogramos de esporas del ántrax podrían matar entre uno y tres millón de personas.
Después de la Segunda Guerra mundial el desarrollo de armas biológicas asumió una prioridad relativamente baja. Pero los recientes adelantos en biotecnología han hecho posible la producción más eficaz de virus destructivos y bacterias.
Los desarrollos de este tipo significan que la amenaza de armas biológicas es muy real en el mundo después de la guerra fría.
Las armas biológicas podrían causar un gran conflicto, ya que son relativamente baratas además, su uso no esta siendo controlado actualmente por procedimientos de confirmación internacionales como aquellos que aplican, por ejemplo, a las armas nucleares.
Este hecho quedó patente espantosamente en 1991 durante la Guerra del Golfo cuando Saddam Hussain preparó un programa ofensivo que usaba las esporas del ántrax y la toxina del botulinum que podrían usarse contra las Fuerzas Aliadas.
Pero existe una manera segura para asegurar que estas armas terribles nunca se usen de nuevo. Siguiendo la tercera conferencia de la Convención de Armas Biológica de 1991, expertos gubernamentales dieron un mandato para desarrollar un protocolo de la confirmación legal llegando a un acuerdo que aplicaría cada uno de los 133 estados de que participaron en la Convención.
Defensas contra las Armas Biológicas:
(lo siguiente esta tomado de las indicaciones dadas por el FBI ante un ataque con ántrax)
Respirador o máscara de gas: Los filtros, normalmente están hechos de carbono activado, deben bloquear partículas más grande que una micra. También es aconsejable proteger contra el contacto con heridas abiertas.
Escudos protectores: Mejor en un cuarto cerrado, aislado con plástico o algún otro material del impermeable y ventilación con aire filtrado.
Desinfección: Los desinfectantes tradicionales como formaldehído son eficaces para superficies.
Vacunación: Debe ser para el agente específico. Algunos agentes requieren varias inoculaciones encima de un periodo extendido antes de inmunidad se confiere. Para muchos agentes, ninguna vacuna está disponible.
Antibióticos: Eficaz contra algunos pero no todos los agentes bacterianos (y no eficaz contra los virus). Para algunas bacterias susceptibles, la terapia antibiótica debe empezar después de unas horas de exposición, antes de aparecer los síntomas
Sistemas de descubrimiento: Unidades de campo rudimentarias. actualmente disponibles para algunos agentes específicos.
A.M.S.

EBOLA
Las fiebres hemorrágicas son conocidas en Africa desde mucho antes de que ese continente fuera llamado "la tumba del hombre blanco," una expresión que, al ser usada para referirse a una región con altas tasas de muertes prematuras, revela mucho sobre el valor diferencial de las vidas humanas. El Ebola mismo ha sido aislado por completo hace apenas 2 décadas . Su aparición en huéspedes humanos ha sido en ocasiones insidiosa, pero la mayoría de las veces se manifiesta en forma de erupciones explosivas. Para justificar recientes epidemias es innecesario postular un cambio de la virulencia de filovirus a través de mutación. El Instituto de Medicina incluye un solo "factor que facilita la emergencia" de los filovirus: "Monos infectados con el virus que han sido transportados desde países en vía de desarrollo por avión".
Otros factores pueden ser identificados con facilidad. Al igual que con muchas otras enfermedades infecciosas, la distribución de las epidemias de Ebola se relaciona con las redes regionales de comercio y otros sistemas sociales en proceso de cambio. Y, como ocurre con la mayoría de las enfermedades infecciosas, las explosiones de Ebola afectan, aparte de los investigadores, a ciertos grupos (pobres, o trabajadores del servicio de salud que atienden a los pobres), pero no a otros grupos que se encuentran físicamente cerca. Tal es el caso, por ejemplo, de la epidemia de 1976 en Zaire, que afectó a 318 personas. Aunque se especulaba que se propagaba por vía respiratoria, esto no ha sido demostrado como la causa de los casos en humanos. La mayoría de los expertos pensó que los casos se podían atribuir a falta de precauciones de contacto, así como a la esterilización inadecuada de las jeringuillas y de otros instrumentos médicos. De hecho, cuando se tomaron esas medidas el brote fue controlado . Vista más de cerca, esa explicación indica que Ebola no emerge al azar. En el Zaire de Mobutu, la posibilidad de tener contacto con jeringuillas no esterilizadas tiene una proporción inversa al estatus social. Las elites locales y los sectores de la comunidad expatriada que tienen acceso a servicios médicos de alta calidad (o sea, las comunidades europeas y americanas, y no los refugiados de Ruanda) tienen pocas probabilidades de contagiarse con esta enfermedad.
Los cambios vinculados a la percepción pública de la enfermedad están igualmente relacionados con el contexto social. El surgimiento de Ebola ha sido también un asunto de nuestra conciencia. Los medios de comunicación modernos, incluyendo medios impresos y transmisiones radiofónicas y televisivas, han tenido un papel importante en la construcción de Ebola—el cual, según las estadísticas, ha sido un actor secundario en la larga lista de infecciones mortales de Zaire—como una EIE. A través de CNN y otras estaciones de televisión, la ciudad de Kikwit se convirtió, aunque brevemente, en un término común en partes de Europa y Norteamérica. Periodistas y novelistas escribieron bestsellers sobre pequeñas pero horripilantes plagas, que a su vez se convirtieron en cine lucrativo. Así, de modo simbólico y proverbial, Ebola se propagó como un fuego incontrolable — un peligro potencialmente ilimitado. Emergió.
La enfermedad de Ebola (sus mecanismos de acción no se conocen, pero es muy similar a otros filovirus, como el Marburg) es una enfermedad infecciosa producida por un virus de la familia Filoviridae que ocasiona un grave cuadro denominado fiebre hemorrágica por Ebola. El virus (hasta ahora se han podido identificarse cuatro tipos: Sudán, Reston, Zaire y Costa de Marfil) es una agente responsable de epidemias catastróficas, aunque por fortuna autolimitadas y circunscriptas.
Este tipo de enfermedad, aparentemente se transmitiría de persona a persona por vía parenteral al tener contacto con agujas infectadas y no esterilizadas utilizadas en enfermos portadores de este virus. También se produce al estar en contacto con fluidos corporales de dichas personas. No se tiene conocimiento de cómo se inicia el brote de la enfermedad, ya que se desconoce cuál es el reservorio natural del virus. Muchos piensan que se origina cuando una persona está en contacto con algún animal infectado y posteriormente contagia a otras personas.
Las infecciones del virus Ebola fueron reconocidas por primera vez en 1976, cuando los brotes simultáneos pero separados de la enfermedad humana causados por dos subtipos distintos del virus, entraron en erupción en el norte de Zaire y Sudán meridional, los cuales produjeron cientos de muertes. El subtipo del virus Ebola en Zaire, tuvo una tasa de fatalidad más alta.
Antes del brote de 1995, la última epidemia identificada del virus Ebola en África oriental ocurrió en 1979, cuando el subtipo Sudán infectó a 34 personas. A fines de 1989, en Reston, Virginia, un nuevo virus Ebola infectó a una colonia de macacos que habían sido importados de las Filipinas. Este virus, distinto a los africanos de Ebola, denominado virus de Reston, fue mostrado por los investigadores en el CDC por ser antigenéticamente y genéticamente distinto de la familia de Ebola africanos. A pesar de su alta toxicidad para los primates, aparentemente no causaría enfermedad en seres humanos. Varias personas que manejaron los animales infectados desarrollaron anti
cuerpos contra el virus Ebola pero no mostraron signos de enfermedad. En 1992, se produjo una repetición del episodio de Reston, ocurrido en Siena, Italia, cuando los macacos recibieron el mismo exportador filipino. No se encontró ninguna evidencia de infección humana. El virus nuevo de Ebola aislado recientemente en un paciente en Côte d'Ivoire (Costa de Marfil), se ha mostrado distinto genéticamente de los anteriores y es la primera evidencia del virus Ebola en África occidental.
El Ebola por diferentes motivos puede ser un arma bactereológia:


 Es altamente mortal
 Los síntomas se diferencian entre los pacientes
 Se contagia de persona a persona
 Los brotes pequeños pueden terminar en una epidemia
 Es de almacenado fácil y peligroso por un período largo


MICOTOXINAS
Las micotoxinas son metabolitos secundarios tóxicos producidos por hongos capaces de crecer en gran variedad de sustratos y bajo las más diversas condiciones ambientales, contaminando con frecuencia alimentos, en especial los de origen vegetal. Se han identificado como agentes etiológicos de micotoxicosis en el hombre y en los animales: las aflatoxinas, la zearalenona, la ocratoxina y los tricotecenos.
Los humanos están expuestos a las micotoxinas por consumo de alimentos contaminados. El consumo de alimentos eventualmente contaminados con micotoxinas da como resultado una intoxicación aguda en la población humana, que se manifiesta por vómito, dolor abdominal, edema pulmonar, infiltración grasa y necrosis del hígado. El consumo de micotoxinas en forma crónica se asocia con cáncer hepático, daño renal y efectos comparables al dietilestilbestro
Principales Micotoxinas
Los géneros más importantes productores de micotoxinas son Aspergillus, Fusarium y Penicillium.
Aflatoxinas son las más importantes. Afectan fundamentalmente al hígado. Es muy cancerígena. Los típicos productores son Aspergillus flavus, Aspergillus parasiticus y Aspergillus nomius. Son de los años ’60. Es la única reglamentada de todas. Las 5 están legisladas.
Ocratoxina A à la próxima que será determinada máxima porque se estudia mucho ahora. Es nefrotóxica, cancerígena y muy termorresistente. La población humana sana tiene un nivel en suero relativamente alto. Están consumiendo pequeñas cantidades de esta toxina y se van acumulando. Además, se detecta a niveles muy bajos.
Zearalenona, Tricotecon y Fumorisinas à producidas por Fusarium. La Zearalenona sobretodo da problemas de estrógenos. Se debe mirar lo que es consumido en este momento que puede no ser lo que ha producido la lesión. Su origen es el maíz que se usa en la formulación de muchos piensos.
Las micotoxinas se pueden todavía diferenciar de diferentes formas para estudiarlas.
Detección de presencia de micotoxinas en diferentes sustratos (mejorar técnicas, determinar incidencia...).
Detección de cepas toxigénicas.
Detección de toxicidad.
Establecer límites.


ARMAS QUIMICAS Y BIOLOGICAS PARTE 4

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