Es un buen resumen del CASO DORA con su respectivo análisis, no había encontrado ninguno en internet y me hubiese ayudado a estudiarlo en su momento. Espero que les sirva! Saludos

Caso Dora - Fragmento de análisis de un caso de Histeria.

Caso Dora - Fragmento de análisis de un caso de Histeria.


Este es el primer relato de terapia que Freud publica. Es también la historia de un fracaso, pues Dora abandona el tratamiento a los tres meses de haber empezado y sin haber alcanzado la curación.

Con este caso Freud quiere aportar pruebas definitivas sobre el origen sexual de los síntomas histéricos y la utilidad de la interpretación de los sueños para acceder a los traumas inconscientes.

El círculo familiar de Dora, cuyo nombre real era Ida Bauer, estaba formado por:
•Su padre, Philip Bauer, un próspero industrial que había sido tratado por Freud de sus dolencias sífilicas.
•Su madre, Katharina Gerber, a quien Freud diagnostica con “psicosis del ama de casa” que consiste en la obsesión neurótica por la limpieza.
•Su hermano mayor Otto Bauer, del que Dora siempre tendrá muy buena opinión.

El padre de Dora sufre de una tuberculosis cuando ella tiene 6 años. La familia se traslada a B, donde conocer a los K. Aparentemente se trataba de una relación convencional entre familias burguesas: la señora K había cuidado de Philip Bauer durante su enfermedad por lo cual le estaba muy agradecido, Dora cuidaba con cariño a los dos hijos del matrimonio K y el señor K, sentía un afecto muy grande por Dora.

El padre de Dora pide a Freud que trate a su hija, porque presenta los síntomas de una pequeña histeria: dificultades para respirar o disnea, tos nerviosa, afonía, jaquecas, desazón, insociabilidad, tedio vital y amagos histriónicos de suicidio.

Los signos principales de su enfermedad son:
•Problemas con los padres.
•Desazón y alternación del carácter.
•Presencia de síntomas somático (tos, afonía, jaquecas, etc.)

Freud plantea que la histeria se asienta en ciertas condiciones psíquicas:
•Trauma psíquico.
•Conflicto de los afectos.
•Conmoción de la esfera sexual.

PRIMERO EPISODIO CON EL SR. K – EPISODIO DEL BESO.

Dora le cuenta a Freud que cuando ella tenia 14 años, el Sr. K le había pedido que fuera a su comercio, donde también iría la Sra. K. Esta petición fue realizada para presenciar una fiesta religiosa. Cuando Dora llega al comercio, el Sr. K estaba solo, la hizo esperar dentro, subida a la escalera mientras él cerraba la tienda, cuando llega a su lado, la abrazó y la besó en la boca. Dora sintió repugnancia y una reacción de asco. Así, Freud concluye que ya con 14 años era una histeria ya que “ante toda persona que en una ocasión favorable a la excitación sexual desarrolla predominante o exclusivamente sensaciones de repugnancia no vacilaré ni un momento en diagnosticar una histeria, existan o no síntomas somáticos”.

Afirma entonces que se ha producido un desplazamiento de la sensación ya que en lugar de sensación genital le sobreviene la sensación de displacer. Aquí influyó sobre esta localización la excitación de los labios por el beso, el asco no paso a ser en Dora un síntoma permanente, aquella escena había dejado tras sí una alucinación sensorial que le sobrevenía a veces. Dora aseguraba que seguía sintiendo la presión del abrazo del Sr. K sobre la parte superior de su cuerpo.

Freud opina que durante el beso, Dora no sintió solo la presión en sus labios, sino también el miembro erecto sobre su vientre. Esta percepción fue eliminada en el recuerdo, fue reprimida y sustituida por la inocente sensación de la presión en el tórax, aquí hay otro desplazamiento, del sector inferior al superior del cuerpo.

Este episodio dejo tal huella que Dora no quería pasar junto a ningún hombre a quien viera hablar animadamente con otra mujer.


Entonces, Dora presenta tres síntomas:
•Asco: síntoma de la represión de la zona erógena de los labios. Ya que Dora tendría una fijación oral, producto del chupeteo infantil.
•Presión en la parte superior del cuerpo.
•El horror a los hombres en una animada conversación. Mecanismo de fobia que la ayuda a protegerse de la percepción reprimida.

SEGUNDO EPISODIO CON EL SR. K – EPISODIO DEL LAGO.

En la residencia de verano de los K ocurrió un suceso que desencadenó los síntomas de Dora (depresión de ánimo, excitabilidad e ideas de suicidio): Dora le cuenta a su madre que durante un paseo por el lago con el señor K, este le había realizado una propuesta amorosa. A raíz de éste suceso Dora le pide a su padre que rompa toda relación con los K.

El señor K negó la acusación y empezó a arrojar sospechas sobre la muchacha, quien, según lo sabia por la señora K solo mostraba interés por asuntos sexuales y aun en su casa junto al lago había leído la Fisiologia del amor de Mantegazza. Probablemente, encendida por tales lecturas, se había imaginado toda la escena por la que ahora lo culpaban a él. El padre consideraba que toda la escena no era más que una fantasía de Dora, por ese motivo se rehusaba a romper relaciones con el señor K, y en particular con la señora K, además el padre le cuenta a Freud que lo une una sincera amistad con la señora K, quien es muy desdichada con su marido. “No necesito decirle nada a ustedes que, dado mi mal estado de salud, esas relaciones mías con la señora K, no entrañan nada ilícito. Somos dos desgraciados para quienes nuestra amistad constituye un consuelo. Ya sabe usted que mi mujer no es nada para mi”.

Según Freud en esta vivencia estaría el trauma psíquico, condición indispensable para la génesis de un estado patológico histérico. Una parte de estos síntomas (la tos y la afonía) ya se habían manifestado.

Los trastornos psicosomáticos en el momento de la terapia con Freud y su carta de suicidio tenían por objeto llamar la atención no del señor K, sino de su padre. Freud está convenido de que si el padre le dijese que abandonaba a la señora K, por ella, Dora sanaría por completo. Pero si el padre no cedía, Dora no habría de abandonar su enfermedad. El histérico se acostumbra a su enfermedad, acaba necesitándola, dice Freud:

“El que pretenda sanar al enfermo tropieza entonces, para su asombro, con una gran resistencia, que le enseña que el propósito del enfermo de abandonar la enfermedad no es tan cabal ni tan serio”.

Freud percibe que Dora es incapaz de aceptar la relación de la señora K, con su padre, un adulterio manifiesto. Dora criticaba a su padre diciendo que este no era sincero, además creía que era ofrecida por su padre al señor K, de modo que él pueda continuar su relación con la señora K.

En este momento de la terapia Freud observa que tras estos reproches aparentemente justificados se encuentran una serie de reproches contra si misma. El padre no quería enterarse del verdadero carácter de la conducta de K para con Dora para no verse perturbado en sus relaciones amorosas con la señora K. Dora se hizo cómplice de tales relaciones, las exigencias de ruptura que le planteaba a su padre dotaban solo de una aventura con K, en la excursión al lago.

PRIMER SUEÑO.

“Hay fuego en casa. Mi padre ha acudido a mi alcoba a despertarme y esta en pie al lado de mi cama. Me visto a toda prisa. Mamá quiere poner aun en salvo el cofrecito de sus joyas. Pero Papá protesta: “No quiero que por causa de su cofrecito ardamos los chicos y yo”. Bajamos corriendo. Al salir a la calle me despierto”.

Dora no recuerda cuando comenzó su sueño, pero soñó tres noches seguidas durante su estancia en la localidad del lago. Luego volvió a tenerlo durante unas noches en Viena.

Freud plantea que todo sueño es un deseo al que se figura cumplido. Cuando se trata de un deseo reprimido, la figuración es encubridora.

Según Freud el sueño había sido una reacción al suceso de Dora y el señor K, en el lago. Luego del paseo, Dora se recostó en el sofá de la habitación del matrimonio; cuando despierta ve a K de pie junto al sofá (como en el sueño, su padre al lado de la cama). Para evitar esto le pide a la señora K la lleva de su habitación y a la mañana siguiente cerro la habitación mientras se vestía. Pero a la hora de la siesta cuando quiso volver a hacerlo, no encontró la llave y culpa de eso al señor K.

K le había regalado a Dora un cofrecito (denominación de los genitales femeninos). Freud interpreta que Dura, ante el obsequio del señor K, teme caer en la tentación de retribuírselo (deseo reprimido), de manera que se refugia en el antiguo amor por su padre. Es así que convoca al amor infantil por el padre como protección contra la tentación actual, el deseo inconsciente infantil intenta realizar en el presente a través del sueño.

Con respecto al cofre, vemos que la madre de Dora era aficionada a las joyas, que le regalaba el padre de Dora. Una vez, el padre le regala una pulsera que a ella no le gustó ya que quería unos aros en forma de gotas, entonces Dora afirma que ella seguramente la hubiese aceptado. Aquí Freud interpreta que Dora estaría dispuesta a dar a su padre lo que su madre le negaba.

Freud relaciona el sueño con la enuresis que tenían Dora y su hermano cuando niños, el contenido del sueño responde a una escena infantil. Relaciona la situación de masturbación infantil, plantea que los síntomas histéricos casi nunca se presentan mientras los niños se masturban, sino cuando dejan de hacerlo. El síntoma pasa a ser un sustituto de esa satisfacción. Así seria como aparecen en Dora los primeros síntomas.

Es posible que Dora haya espiado a sus padres, y con la coexcitación, Dora haya sustituido sus inclinación a la masturbación por la angustia. Al estar el padre ausente, a la niña enamorada se le repitió aquella impresión como un ataque de asma.

Para Freud Dora tendría una fantasía referente a la enfermedad, en la cual su padre enfermo habría contagiado a su madre, y luego a ella, de manera que la tos seria una imitación de la que sufre su padre (sentimientos de culpa del padre por la enfermedad). Freud plantea que debió existir una tos real, la cual se fijo por afectar una zona erógena de fuerte significación. Con la escena del lago, la libido se volcó nuevamente hacia el padre, con lo que el síntoma adquiere un nuevo significado: la figuración del comercio sexual con el padre en la identificación con la señora K.

SEGUNDO SUEÑO.

“Voy paseando por una ciudad desconocida y veo calles y plazas totalmente nuevas para mi. Entro luego en una casa en la resido, voy a mi cuarto y encuentro una carta de mi madre. Me dice que habiendo yo abandonado el hogar familiar sin su consentimiento no había ella querido escribirme antes para comunicarme que mi padre estaba enfermo. Ahora ha muerto, y si quieres puedes venir. Voy a la estación y pregunto una cien veces “¿Dónde esta la estación? Me contestan siempre lo mismo: “cinco minutos”. Veo entonces ante mi un bosque muy espeso. Penetro en el y encuentro a un hombre al que dirijo de nuevo la misma pregunta. Me dice: “todavía dos horas y media”. Se ofrece a acompañarme. Rehúso y continuo andando sola. Veo ante mi la estación, pero no consigo llegar a ella y experimento aquella angustia que siempre sufre en estos sueños que nos sentimos como paralizados. Luego me encuentro ya en mi casa. En el intervalo debo haber viajado en tren, pero no tengo la menor idea de ello. Entro en la portería y pregunta cual es nuestro piso. La criada me abre la puerta y me contesta: su madre y los demás están en el cementerio. En una plaza veo un monumento”.

Según Freud las imágenes de nuevos paisajes desconocidos, se deben a la estimulación de las fotografías de un álbum que le habían obsequiado a Dora para navidad. El mismo día del sueño Dora lo saca para mostrárselo a unos parientes, ella lo guardaba en una caja con otras fotografías y le pregunta a su madre: “¿Dónde está la caja? Y en el sueño Dora pregunta ¿Dónde está la estación?

Con respecto a la carta, Freud le hace notar a Dora la relación con su nota de suicidio. En ambas notas, ella abandonaba a sus padres, ocasionando una pena grande en su padre y quedando vengada del mismo.

Por otra parte, tras la primera situación del sueño se oculta la fantasía de desfloración. Dora recuerda que en la escena del lago, luego de la proposición, ella quiere regresar rodeando el lago y le pregunta a un hombre cuanto tardaría en llegar a lo que respondió “Dos horas y media” como en el sueño. El bosque del sueño era idéntico al de las orillas del lago.

Luego Dora recuerda otro fragmento del sueño “Voy tranquilamente a mi cuarto y me pongo a leer un libro muy voluminoso que encuentro encima de mi escritorio”. Esto demuestra que al estar sola en su casa ella puede ver cualquier tipo de libro, incluso lo de anatomía humana.

Aparece como nuevo elemento, relacionado a las lecturas de la infancia el hecho de que su primo había tenido una apendicitis, por lo cual Dora averiguo en una enciclopedia los síntomas de la enfermedad. Nueve meses después de la escena del lago, Dora sufre una supuesta apendicitis, que deja como secuela dificultades para caminar (arrastre el pie derecho). Freud plantea que la neurosis se apropio de la enfermedad para usarla como una de sus manifestaciones, Dora tuvo una enfermedad por la lectura de un articulo de embarazo. Por lo tanto, la apendicitis nueves meses después fue la fantasía de un parto, mientras que el problema del pie simboliza el mal paso ligado a la misma escena.

Este es, según Freud, el sueño de la curación. Ya que en él Dora se abre a otros amores.

Freud descubre que el motivo por el cual Dora sintió asco fue por verse tratada de mismo modo en que el señor K trato a una institutriz con la que había tenido una aventura y había despedido. Sintió ser tratada como si fuera del servicio.

Este hecho es interesante porque la propia Dora, debido a la transferencia, se venga en Freud del señor K, abandonando el tratamiento y tratándolo como si fuese un empleado. Freud realiza una contratransferencia y la identifica con una vieja institutriz odiada por él y se venga dejándola ir sin haber terminado el tratamiento.

Los Bauer tenían una institutriz a la que Dora tenia mucho afecto, hasta que la encontró como rival por estar enamorada de su padre he hizo que la echaran. Eso hizo pensar a Dora que ella se comportaba del mismo modo con los hijos del señor K.

Mas adelante Freud postula que Dora sentía una inclinación por el mismo sexo, de manera que era la señora K, a quien quería. Plantea que en neuróticos se observa una fuerte disposición homosexual, debido a que la inclinación hacia los hombres (en el caso de Dora) está fuertemente reprimida, por lo que la corriente homosexual está generalmente reforzada.

Ella y la señora K estaban muy unidas hasta que su padre ocupo su lugar. Cuando Dora habla de la señora K habla de “su cuerpo deliciosamente blanco” parece más una enamorada que una rival vencida. Quien realmente había traicionado a Dora era la señora K.