Historias cortas

Historias cortas


La felicidad es algo caro.

Érase una vez, un pequeño chip de ordenador, que una noche, mientras todos dormían, se escapó de su
ordenador y, de un salto, salió por la ventana a ver el mundo, para ver cómo era el mundo de los
humanos, cómo vivían y qué era lo que más les interesaba en la vida. Pero todo estaba desierto.
De pronto, el Chip se acercó asombrado a una calle llena de escaparates con luces de mil colores.
Por todas partes estaba escrita la palabra “Felicidad”, ¡Feliz Navidad!, ¡Felices compras!, ¡Regalar
un ... es regalar felicidad! Y debajo, con letras más pequeñas, aparecían unas enormes cantidades de
dinero...
“¡Qué pena!, lo que vale la felicidad” –fue su comentario.

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La rutina.

Hubo un día terrible en que el odio convocó a una reunión a todos los sentimientos nefastos del
mundo. Y cuando todos estaban reunidos, dijo el odio:
“Los he reunido aquí porque quiero con todas las fuerzas matar al amor”. Y trataron de matarlo el
mal carácter, la ambición, los celos, la frialdad, el egoísmo, la indiferencia, la enfermedad.
Ninguno logró el propósito.
Pero alguien dijo: “Yo mataré el amor”. Y lo logró: fue la rutina.

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Le ayude a llorar

Nunca sabes que es lo que va decir o hacer un niño, es sorprendente. A un hombre se le
solicitó una vez que fuera parte del jurado en un concurso. El propósito del concurso era encontrar
al niño más cariñoso. El ganador fue un niño de cuatro años cuyo vecino era un anciano a quien
recientemente le había fallecido su esposa. El niño al ver al hombre llorar, fue donde estaba el
anciano, se subió a su regazo y se sentó. Cuando su mama le pregunto que le había dicho al vecino,
el pequeño niño le contesto: "Nada, solo le ayude a llorar"........

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Ordenes positivas

Una investigación realizada en la Universidad del Estado de Wayne, con niños de tres y de cuatro
años, reveló hechos interesantes.
Se les dieron a los niños diversas órdenes, algunas positivas, como: “Da una palmada”; otras
negativas, como: “No te toques los pies”. Cuando los investigadores hablaban en tono suave, ambos
grupos de niños hacían lo que se les mandaba; pero cuando levantaban la voz, los chicos de tres y
cuatro años hacían todo lo contrario de lo ordenado.

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Paciencia,hermano

Un pastor apacentaba su rebaño en el campo cuando un forastero se acercó y le hizo
varias preguntas sobre sus ovejas, cuánto comían, cuánto caminaban, cuánta leche daban. A todas
respondía el pastor:¿se refiere usted a las blancas o las negras? Siendo la misma respuesta para
ambas, le preguntó enojado el forastero: ¿Hay alguna diferencia entre las blancas y las negras o no?
Claro que sí, contestó el pastor. Las blancas son mías. ¿Y las negras?, preguntó de nuevo el
forastero. El pastor contestó: “Las negras también son mías”.

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No mires a los otros

Un árbol no era feliz en el jardín. Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves,
y al ver la desesperación del árbol, exclamó: "No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el
mismo de muchísimos seres sobre la tierra. No dediques tu vida a ser como los demás quieran que
seas. Sé tu mismo, conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior." Y dicho esto, el búho
desapareció. ¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? ¿Conocerme...? Se preguntaba el árbol
desesperado. Entonces, de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y
por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: "Tú jamás darás manzanas porque no eres un
manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer
grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje. Tienes una
misión, cúmplela. Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello
para lo cual estaba destinado. Así, pronto fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el
jardín fue completamente feliz.



Un abrazo amigos

3 comentarios - Historias cortas

@robhino
gracias cuas me sacastes de una tarea