Crisis de la Sociedad - La Educación en Valores

La vida en nuestra sociedad

Cada vez se nota más la tendencia general de la sociedad hacia el consumismo, las personas valen de acuerdo con lo que tienen sin importar cómo lo hayan conseguido.

Es muy claro que vivimos en una sociedad demasiado egoísta y no nos damos cuenta o, más bien, no queremos darnos cuenta tanto de la cantidad de personas que viven en extrema pobreza en nuestro país y en muchos otros lugares del mundo, como tampoco de la falta de solidaridad y de justicia social entre los seres humanos. Esto a la vez fomenta el individualismo, ya que cada persona se preocupa sólo por sí mismo y por tener cada vez más que los demás.

También en los últimos años, está siendo marcada por un preocupante incremento de la violencia y falta de respeto, de agresiones a todo lo que irrita o contraría, o que molesta.

Nuestros gobernantes no ponen todos los medios necesarios para impulsar la calidad en el aprendizaje académico y humano, tanto en la escuela como en la familia. Tampoco promueven la participación de la familia en la educación de sus hijos.

Tenemos en la sociedad una crisis de valores.

Muchos coincidimos en que queremos una sociedad libre, con ciudadanos responsables y comprometidos, capaces de participar activamente en la vida pública y privada. Queremos que se tenga como bandera la solidaridad y el altruismo. Para ello necesitamos que cada ciudadano desde la función que ejerza en la sociedad, tome conciencia de los efectos que deja sus actitudes en la construcción de un país más justo donde se respete la dignidad del ser humano.

Los valores no son sólo una cuestión personal, sino que repercuten en todos los ámbitos de la sociedad. Ésta es la razón por la que una crisis de valores a nivel personal se refleja en la sociedad en su conjunto y se constituye en un problema social, del cual se deriva una serie de acciones y conductas poco éticas: en la política, la economía y por supuesto, en las organizaciones, tanto públicas como privadas.

La sociedad la forman los hombres. Entonces, ¿qué hacemos con los hombres?

Para responder a la pregunta recordemos a Pitágoras: “Si no queréis castigar a los hombres, educad a los niños”.

Esta crisis de valores tiene su origen en la infancia y adolescencia, ya que es en estas etapas cuando se forjan muchos de los valores que dirigirán la vida de una persona, y es por esto que resulta de vital importancia que los niños y jóvenes reciban en sus familias y en las escuelas una educación integral, centrada en la persona como ser único e irrepetible.


La educación como promoción de virtudes y valores

Toda concepción pedagógica supone, pues, una doctrina filosófica del hombre; es decir una idea antropológica. La idea de la educación no ha de buscarse más allá del niño mismo, sino que debe guardar cierta correspondencia con la idea de hombre.

El hombre educándose perfecciona su ser en la línea de su humanidad; o sea, se perfecciona como hombre. {1}

Generalmente cuando hablamos de educación nos quedamos con la sola idea de instrucción. Pensar esto es asimilar una parte integrante del término y olvidar los elementos que la comprenden.

La instrucción es la comunicación de ideas o conocimientos, como puede ser el teorema de Pitágoras que un profesor enseña a sus alumnos. Estos contenidos se dirigen a la inteligencia; sin embargo, el hombre no es sólo inteligencia, es también voluntad y corazón, y es también un cuerpo; por eso existe también una educación de la voluntad, una educación física, etc.


¿Qué es la educación?

Desde su nacimiento el hombre necesita ser conducido por sus padres en esta enorme labor de ser hombre. Debe ser alimentado, protegido, se le debe enseñar una lengua, ciertos hábitos de comportamiento en sociedad, etc. Advertimos por tanto que el hombre no nace sino que debe perfeccionarse en el tiempo. La naturaleza humana exige ser perfeccionada, ser acabada, llegar a la plenitud. Esta plenitud, o el llegar a un grado de excelencia, es lo que los griegos llamaban areté y se puede traducir por la virtus de los latinos. Por tanto, el término virtud, que a nosotros nos suena con connotaciones morales, no tiene primariamente este sentido. Los antiguos eran conscientes de que todo ser, según su propia naturaleza, debía adquirir un grado de plenitud, de excelencia. {2}

Para Santo Tomas de Aquino la definición de educación es: “conducción y promoción de la prole al estado perfecto del hombre que, en cuanto hombre, es el estado de virtud”. Este enunciado lo vamos a desglosar en los siguientes elementos:

a) Conducción: significa la guía u orientación del educador; el crecimiento o desarrollo humano es asistido por el educador que le procura ayuda para el cumplimiento de su fin propio, esto es, para que sea el mejor y más adecuado desarrollo del hombre.

b) Promoción: la educación no produce ni construye nada en el educando; sólo favorece —pro-mueve o mueve a favor— el crecimiento intrínseco en la naturaleza del educando; esto implica que la actividad educativa debe contar con el dinamismo propio del educando, no imponiéndoselo, aunque sí corrigiendo las desviaciones que puedan darse. Esto último exige un conocimiento o sentido de la finalidad.

c) Prole: la educación tiene un carácter natural, y no artificial; es considerada como prolongación de la generación y de la nutrición de la prole (descendencia); de esta consideración dimanan dos tesis: una es la titularidad primaria de los padres en la educación: éstos son los primeros y principales responsables de la educación; la otra es la duración indefinida de la educación por toda la vida, en cuanto continuación perfectiva en la existencia de la nutrición.

d) Estado perfecto: la educación, obviamente, no otorga la vida, pero sí el estado de vida adecuado al hombre. Aquí, “perfecto” no significa “óptima y completamente acabado”, sino el mejor posible; “perfecto”, sobre todo, significa perfectible. La educación coadyuva a promover el mejor estado de vida para el hombre.

e) En cuanto hombre: el perfeccionamiento humano se funda en la naturaleza del ser humano; no se establece desde ninguna instancia extrínseca a lo que él es. Esta afirmación se establece desde la doctrina metafísica de la participación en el ser y desde la doctrina antropológica de la perfectibilidad del ser humano, que se perfecciona a sí mismo al tiempo que perfecciona el mundo natural que le rodea.

f) Estado de virtud: esto supone dos cosas: la primera es que la “virtud” es, sobre todo, el aumento y la posesión de la capacidad operativa, o sea, la potencia mejorada de obrar y hacer, según la cual el ser humano actúa del mejor modo posible y es dueño de su actuación —implícitamente se está aludiendo a la libertad—; la segunda es que el “estado de virtud” alude al sentido de la finalidad: el fin es que el hombre actúa del mejor modo según su naturaleza, según lo que es él, y según quien es él. {3}


¿La familia es la primera escuela de valores?

Sí. La sede principal de la educación es la familia. ¿Dónde se debería desarrollar mejor el ejemplo sino en ella?

La familia es la célula originaria y principal de la sociedad.

No hay institución que la preceda, la familia nace del matrimonio. Y de la familia nacen las demás instituciones: municipio, Estado, etc.

A la familia compete en primer lugar la educación de los hijos y una educación en todos los niveles, aunque también deba servirse de las instituciones que ofrezca el Estado, como las escuelas.

Pero esta oferta de Estado no debe negar y anular la prioridad de la familia como educadora, le toca a ella por derecho natural.
Es importante que el hijo vea que los adultos hacen lo que dicen, lo que enseñan. Aunque nos parezca inalcanzable ser el padre perfecto.

El niño necesita padres fuertes, pero también humanos. Padres que se equivocan, que pueden pedir perdón o que tienen días malos. Podría pasar que un día el padre dijera "hoy no puedo, pero mañana sí". Y entonces al día siguiente ese padre debe cumplir con su promesa, porque si no, se convierte en alguien no confiable. Es importante tener en claro también el valor de los límites.

Es verdad que nadie da lo que no tiene. Pero nuestros hijos tienden a cargar con nuestras carencias. Y lo podemos ver con el siguiente relato popular anónimo:

¡Pobre abuelo! Había pasado la vida trabajando de sol a sol con sus manos; la fatiga nunca había vencido la voluntad de llevar el sueldo a casa para que hubiera comida en la mesa y bienestar en la familia. Pero tanto trabajo y tan prolongado se había cobrado un doloroso tributo: las manos del anciano temblaban como las hojas bajo el viento de otoño. A pesar de sus esfuerzos, a menudo los objetos se le caían de las manos y a veces se hacían añicos al dar en el suelo.

Durante las comidas, no acertaba a llevar la cuchara a la boca y su contenido se derramaba sobre el mantel. Para evitar tal molestia, procuraba acercarse al plato, y éste solía terminar roto en pedazos sobre las baldosas del comedor. Y así un día tras otro.

Su yerno, muy molesto por los temblores del abuelo, tomó una decisión que contrarió a toda la familia: desde aquel día, el abuelo comería apartado de la mesa familiar y usaría un plato de madera; así, ni mancharía los manteles ni rompería la vajilla.

El abuelo movía suavemente la cabeza con resignación, y de vez en cuando enjugaba unas lágrimas que le resbalaban por las mejillas; era muy duro aceptar aquella humillación.

Pasaron unas semanas y una tarde, cuando el yerno volvió a su casa, encontró a su hijo de nueve años enfrascado en una misteriosa tarea: el chico trabajaba un pedazo de madera con un cuchillo de cocina. El padre, lleno de curiosidad, le dijo:

- ¿Qué estás haciendo, con tanta seriedad? ¿Es una manualidad que te han mandado hacer en la escuela?

- No, papá – respondió el niño.

- Entonces, ¿de qué se trata? ¿No me lo puedes explicar?

- Claro que sí, papá. Estoy haciendo un plato de madera para cuando tú seas viejo y las manos te tiemblen.

Y así fue como el hombre aprendió la lección y, desde entonces, el anciano volvió a sentarse a la mesa como toda la familia.


Jerarquía de valores

¿Cómo podemos establecer una adecuada jerarquía de valores?

Para que tal jerarquía no sea arbitraria debemos analizar la naturaleza humana.

Descubrimos en el hombre -unidad de cuerpo y alma- tres dimensiones. La primera, relativa al cuerpo material, es la dimensión orgánica o biológica. La segunda y la tercera dimensión son relativas al alma: la dimensión racional o lógica y la dimensión moral o ética. A partir de aquí podemos discernir los tipos de valores.

Pongamos en el centro los valores intelectuales o espirituales. Éstos se mueven a la búsqueda de la verdad (valores teóricos, propio del entendimiento especulativo que ordena las ciencias) o del bien (valores prácticos) o de la belleza (valores técnicos, en cuanto que la razón técnica obra sobre la naturaleza mediante las artes, los oficios, etc.).

Ascendamos ahora en la escala de valores. ¿Qué ocurre si el hombre, en vez de trabajar sobre la naturaleza externa (la construcción de una casa, la elaboración de una pintura) obra sobre sí mismo para obtener su perfección? Es la búsqueda del bien en la propia naturaleza humana, la razón obra sobre sí misma para gobernar sus tendencias. Estamos ante los valores morales. Para cuyo ejercicio nos servimos de las virtudes morales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Estando la prudencia en el ámbito del intelecto y de la voluntad, pues es virtud rectora. Un paso más en la escala nos lleva a la cima, los valores religiosos. Se completan con ellos los valores morales al toparnos con lo sobrenatural. Estos valores nacen de la apertura de la persona a Dios.

Descendamos ahora un escalón desde los valores intelectuales. Nos encontramos con el hombre que se relaciona con otros hombres. Aparecen aquí los valores sociales y políticos. Un paso más abajo nos lleva a los valores vitales, el encuentro del hombre con su vida orgánica. Y finalmente, en el último grado, hallamos la relación que tiene el hombre con las cosas materiales, es decir, los valores materiales o económicos.

Por tanto, empezando con los valores supremos, la jerarquía de valores quedaría así:

• religiosos,
• morales,
• intelectuales,
• sociales y políticos,
• vitales y materiales.

Somos conscientes que nuestra sociedad actual ha invertido la escala de valores, ya no tienen prioridad los valores religiosos y morales. Parece que nuestro mundo prefiere los valores económicos y vitales. ¿No advertimos cómo se cultiva el cuerpo, cómo se busca la salud, como un fin, sin preocuparse de la educación moral, de la conciencia, del sentido religioso? ¿No acapara hoy la economía todas las dimensiones del hombre? Hasta se piensa que hay calidad en la educación simplemente porque se invierte mucho en ella, porque se gasta mucho dinero. Los valores materiales no son malos, el problema es que no son los primeros; uno se preocupa más por tener un buen coche o el celular de última hora que por tener una voluntad recia o una ardiente fe para soportar el sufrimiento y las adversidades de la vida. {2}


¿Qué hay que educar?

Efectivamente hay que educar al hombre, pero analicemos brevemente qué aspectos del hombre hay que educar.
Los valores enumerados arriba están en el hombre de forma virtual, de forma latente; nos queda, pues, la tarea de suscitarlos llevando al hombre a la perfección, a su estado de virtud. Para eso está la educación. Y habrá un tipo de educación según los diversos valores: educación religiosa, moral, intelectual, técnica, sensible y física.

Habrá que educar la cabeza; es decir, la inteligencia con la doctrina, las ideas, los conocimientos de las diversas disciplinas científicas. Es importante también la educación de la sensibilidad, de los afectos, del corazón, pasando del sano amor propio al amor de los demás.

La educación de la praxis va desde el conocimiento del fin hasta la ejecución, pasando por la deliberación: ¿Cuál es mi fin? ¿Qué debo hacer? ¿Cómo lograrlo?

Una completa educación lo es también del cuerpo, es la educación física tan valorada hoy en día. Los latinos decían que había una mente sana en un cuerpo sano, y es muy cierto; por ejemplo, el máximo rendimiento intelectual tiene mucho que ver con un organismo sano: suficientes horas de sueño, buena alimentación, etc.

Advertimos que un valor superior está condicionado por el que le precede.

El secreto de una buena educación está en la armonía, en la auténtica adaptación de todos los valores siguiendo la jerarquía establecida según la propia naturaleza del hombre. Hay una jerarquía de valores y una jerarquía de la educación, del cumplimiento de esos valores. {2}


Cómo educar en las virtudes o valores

El hombre antiguo, el pueblo griego en particular, lo tenía muy claro. Educaba en las virtudes mediante los personajes ejemplares. Pensemos en la Ilíada o en la Odisea, en una sociedad donde apenas hay leyes escritas los deberes se transmiten mediante modelos de forma oral.

Aunque los ideales homéricos están destinados a un grupo de la sociedad muy característico, la aristocracia, hay que señalar el medio de educación: el ejemplo. Más tarde, la tragedia griega intentará hacer lo mismo aunque a otro tipo de sociedad. De estos dos ejemplos, la épica y la tragedia, se concluye que la literatura ha sido uno de los medios más aptos para mostrar modelos y antimodelos, enseñar lo que se debe hacer y lo que se debe evitar.

También la fe no tiene mejor forma de transición que el ejemplo, el testigo. Por eso la fe cristiana ha mostrado las vidas de los santos para la edificación del pueblo de Dios, presentando modelos reales de amor a Dios como para decirnos «si otros pudieron tú también puedes».

Las manifestaciones artísticas son un medio apto para esta tarea, el arte, la literatura. Ahora bien, la transmisión de estos valores llega a nuestras manos gracias a una tradición.
La tradición es una herencia, es la entrega de un patrimonio de generaciones pasadas a generaciones presentes. Es decir, la tradición comunica algo, un modo de ser, una razón, un canon y una medida para el pensar y el obrar. Al fin y al cabo nos habla de Dios, origen y meta del hombre.

Lo contrario a la tradición sería el nihilismo, el culto a la nada, el vacío, el escepticismo. El mundo occidental tiene una gran herencia que se está viendo atacada, una tradición que es griega, romana, judía y cristiana.

La crisis de los valores se refiere a esto: vivimos en una crisis del ser, de la razón y del sentido; vivimos en una sociedad que ha invertido la jerarquía de valores. Y esto se manifiesta en el arte, en la literatura y en la educación actual.

No hay que olvidar tampoco la relación entre educador y educando, dos polos que se dan tanto en la familia (relación padre hijo) como en la escuela (relación maestro alumno). Nos encontramos pues con una causa (educador) y un efecto (educación) siempre con la colaboración del educando.

Son las personas las que educan, sólo de manera indirecta educan otros elementos como los instrumentos (bibliotecas, vídeos, etc.) o el ambiente natural y social.

El educador goza de autoridad, algo que se está perdiendo en nuestra sociedad occidental. El educador tiene autoridad porque aumenta, perfecciona la vida de alguien. El educador tiene el bien y la verdad que busca el educando. Aunque esa verdad y ese bien que posee y ofrece el educador es participado por Dios, Dios la posee en grado sumo.

La experiencia, propia de la mayor edad, confiere también autoridad al educador.

La educación es el medio propio para que el hombre se perfeccione como hombre, se haga virtuoso, desarrolle los valores que están latentes en su naturaleza.

La educación busca dar al cuerpo y al alma -como tan magistralmente lo definió Platón- toda la belleza de que son susceptibles. {2}


Nuestro compromiso

Procuremos prepararnos como padres de valores los que lo somos y prepárense los que no lo son, será el mejor regalo que podremos darles a nuestros hijos.

Podemos comenzar con algunas actitudes positivas:

• Ponerse en el lugar del otro.
• Ser padre Contenedor, Modelo y Mentor.
• Focalizar sobre los juicios positivos.
• Darle importancia del problema del otro, a su escala.
• No descalificar lo que le pasa al otro. Validar su experiencia: le da mucha confianza.
• Generar el encuentro verdadero, una mirada, el abrazo, un cuento, complicidad.
• Salir del propio punto de vista.
• Comprender al niño/joven sin emitir juicios de valor.
• Atender a gestos y actitudes además de las palabras.
• Ayudar al niño/joven a que nombre sus emociones.
• Dar atención y disciplina positiva: brindar apoyo en forma que resulte reconocido por el niño.
• Dedicar tiempo para hablar de las normas y valores, y por qué son importantes.

En líneas generales el educador tiene una función social ineludible; su actividad tiene sentido si vela por la salud social.

El arte del educador es análogo al del médico. Éste, propiamente, no cura, sino que sólo asiste y potencia a los procesos naturales en el organismo del paciente, que es quien realmente se cura.

“Educar es algo más que colmar de contenidos la inteligencia; de ahí que la necesidad de informar la mente no ha de ser un obstáculo para formar al hombre, que es lo constitutivo y definitorio de la educación. Erudición, no es educación, ni el sabihondo es necesariamente un hombre educado. Más aun: educar es menos un trabajo de acumulación que una labor de formación, en la cual naturalmente el carácter cualitativo prima sobre el aspecto cuantitativo.” {1}

Entonces lo que importa no es solo saber de valores, sino llevarlos a la práctica y actuar con suficiente coherencia con lo que se predica.

Belgrano sostenía que el maestro/educador debía ser considerado como “Padre de la Patria” y debía tener un asiento en el Cabildo local.

Sean pues, los educadores-padres, los que

regeneren, los que vuelvan a dar vida a nuestra sociedad.






Bibliografía
{1} – Belisario Tello – Filosofía Pedagógica
{2} – Juan Pablo Fernández, LC
{3} – Santo Tomas de Aquino – Universidad de Navarra - España

-- MUCHAS GRACIAS A LOS QUE ME DIERON SU APORTE PARA LOGRAR ESTE TRABAJO --

9 comentarios - Crisis de la Sociedad - La Educación en Valores

@Ricardomardel
Ya verás que a las personas no les interesan muchos los valores, por eso estamos como estamos. Si hubieras posteado un video de un chino golpeándose los testículos con una palo tendrías varios visitantes y algunos puntos. Lo mismo pasa con las páginas sobre valores, no son tan visitadas como aquellas de donde se pueden bajar música o películas, así nos va. Te recomiendo una página: www.sexualidadyvalores.com.ar/ espero que te sea útil. Soy novato, no tengo puntos para dar, pero gracias por el aporte.
@Oespecial
hay que educar al hombre,los valores y virtudes.los valores de los pibes que faltan el respeto a la,los docentes.NO EXISTEN.las virtudes las demuestran en alguna carcel.solo hay que ver algun motin y ahi observaran a toda la flia,padre:preso,madre:villera,hijo mezclade ambos.NO a la secundaria obligatoria.solo primaria.dejen a los chorros en la calle y permitan estudiar a quien quiere asi el villero entorpese al que si va a ser bien educado y no tomara terrenos,casas y afanara como estos negros que muestran los videos que vemos en tv
@mdq35
muy buena ante tanta basofia intolerable qu se ve en internet ...tu post es un balsamo. amigo paz y bien mdq35
@aleura
soy novato y no tengo puntos pero te doy mi admiracion y agradecimiento por tu aporte
bien por ti
@mauriciomb5
hace cientos de años las personas eran lo que eran, luego pasaron a ser lo tenian y hoy en dia lo que parecen
@xdavid10
me encanto tu post, principalmente cuando habla de la educacion de la familia
@GUS056DJ
hola yo soy la hermana de el dueño de la cuenta en realidad queria decirle q esta muy bueno esto y q sia los valores lo pudieran poner cada valor por ejemplo me refiero a solidaridad comoañerismo amor valentia generocidad etc
asi bueno pera esta muy buenoa si chau besos y si me quieren agregar les dejo mi MSN

GABI_47_21@HOTMAIL.COM
@SXeon
Gracias por este tipo de post's y felicidades
@vigotecapo
GUS056DJ dijo:hola yo soy la hermana de el dueño de la cuenta en realidad queria decirle q esta muy bueno esto y q sia los valores lo pudieran poner cada valor por ejemplo me refiero a solidaridad comoañerismo amor valentia generocidad etc
asi bueno pera esta muy buenoa si chau besos y si me quieren agregar les dejo mi MSN

GABI_47_21@HOTMAIL.COM

buena reflexion.....en las ultimas decadas se han perdido muchos de esos valores ....estaria bueno poder recomponer aunque mas no sea alguno de ellos......eso se llama educacion a conciencia.....buen info...saludos