Es inevitable la tercera guerra mundial?




En el capitalismo el mundo es asumido como un gran mercado donde se escenifica una cruenta lucha entre los grandes capitales que se lo disputan a sangre y fuego.

Los grandes capitales que se enfrentan por la conquista del mundo tienen que conquistar naciones. Esta es la razón que explica por qué los grandes capitales se apoyan siempre en estados imperialistas.

Lo que en un momento de la historia parece ser una simple competencia comercial entre los estados imperialistas, en otro momento del proceso histórico, se transforma en una guerra de grandes proporciones, estas fueron, las dos guerras mundiales del siglo veinte.

Si las dos guerras mundiales del siglo XX fueron guerras entre imperios, la tercera no será la excepción.

Lo que buscan los imperios mediante la guerra es reestructurar las relaciones de poder mediante la propia aniquilación de sus contrincantes. Esto lo podemos ver si observamos que pasó al final de cada guerra mundial.

Cuando el 28 de julio de 1914 el imperio Austrohúngaro le declara la guerra a Serbia nunca se imaginó que ese sería la orden de su propia destrucción. El primero de agosto de 1914, el imperio de Rusia, para defender a Serbia se involucra en el conflicto. Entonces los imperios que junto con el Austrohúngaro conformaban la triple alianza, el imperio Alemán y el imperio Otomano se embarcaron en el conflicto contra Rusia. Francia aliada de Rusia no se quedo con los brazos cruzados y con ella entraron sus aliados, el imperio Británico, Portugal, Japón, Canadá, Estados Unidos que entró en año de 1917 y otros países con los que se llegaron a contar unos 32 sumergidos en una guerra de altísimas proporciones.

La primera baja en esta primera guerra mundial la recibió el imperio de Rusia con la revolución bolchevique que lo saca de la guerra en 1917 y acaba con la monarquía zarista.

La derrota de los dos imperios que integraban la triple alianza se materializó mediante su disolución. Entonces surgió un nuevo orden mundial, fundado en una nueva correlación de fuerzas imperialistas, donde los imperios Británico y los Estados Unidos quedaron ejerciendo una nueva hegemonía.

Del final de la segunda guerra mundial, también surgió un nuevo orden mundial que brotó de las cenizas de los imperios y potencias involucradas en el conflicto. El imperio Británico no desapareció pero se debilitó y perdió la hegemonía mundial de manos de los Estados Unidos. Y apareció un nuevo bloque imperial gobernado por Rusia, la Unión soviética.

Desde el final de la segunda guerra mundial, el orden mundial y la correlación de fuerzas entre los imperios se ha venido reestructurando. En este periodo, desapareció la Unión Soviética y Rusia quedó transitoriamente debilitada. Pero desde las propias entrañas del imperio gringo apareció una nueva potencia: China. Rusia ha ido recuperando poco a poco su fuerza. Además han surgido otras potencias comerciales que le disputan el mercado mundial a los norteamericanos. Todo este reacomodo del orden del mundo ha puesto en peligro la hegemonía Estadounidense.

Por otra parte, consideremos ahora que el orden del mundo, conducido por los Estados Unidos esta desembocando en una crisis, tan grande que estamos al borde de una terrible depresión, que puede ser más catastrófica que la gran depresión de los años 30 del siglo veinte, que fue precisamente el preludio y causa de la segunda guerra mundial.

Esta crisis económica es de naturaleza sistémica y global. Es el propio sistema capitalista a nivel mundial el que se esta desmoronando. Es la crónica agudización de las irreconciliables contradicciones que lo constituyen las que están estallando por doquier. Entre las que destaca la que se dan en la correlación entre las fuerzas sociales opuestas.

Esta contradicción esta en la base de las guerras, y se manifiesta mediante una cada vez mayor gigantesca concentración de riquezas, en una cada vez más reducida elite que monopoliza el poder, frente a la inmensa y mayoritaria masa de seres, expuestos a una cada vez más paupérrima existencia. Esta situación que se exacerba en la crisis y que provoca movilizaciones sociales por todas partes, también ha puesto en peligro la estabilidad y gobernabilidad del sistema. En este escenario, en el que recién comenzamos a transitar, la mafia que gobierna el mundo está y se siente amenazada. Entonces, una vez más, esta considerando la guerra como la tabla de salvación.

El grave problema es que una tercera guerra mundial en estos momentos será una guerra nuclear. Una guerra que devastará buena parte de la humanidad. No hay dudas que después de esta guerra tendremos otro orden mundial. Lo que si hay que poner en dudas es que quede en pie alguno de los imperios que se disputan la hegemonía global. Cabe entonces preguntarse si los protagonistas involucrados están dispuestos a llevarnos a un estado de autodestrucción donde no habrán vencedores.

A lo mejor el camino hacia la conflagración mundial será como el propio curso del sistema capitalista, que independientemente del rumbo que escoja, siempre termina en una terrible crisis. Quizás, a estas altura del partido, sea ya imposible detener la tercera guerra mundial, porque pudiera ser que ésta sea, el destino ineludible del propio sistema de explotación capitalista.

Lo cierto es que todas las medidas que unilateralmente los gringos están tomando contra Siria e Irán nos acercan cada vez más a una tercera guerra mundial.