Mesopotamia, “país entre los ríos”. Primera parte

Conjuntamente con Egipto se desarrollo en el Próximo Oriente otra cultura histórica llamada Mesopotamia, palabra griega que significa país entre los ríos.
Este valle de gran fertilidad, atravesado por los ríos Tigris y Éufrates, resultó tan cautivador para los pueblos antiguos como lo era el mismo Nílo.
La estrecha cinta del Valle del Nílo estaba protegida de todo tipo de invasores por las barreras naturales de los desiertos de Arabia y Libia, y el mismo Nílo constituía un espléndido medio de comunicación entre las distintas partes del reino, facilitando el control estatal. Por el contrario, el extenso valle de los dos turbulentos ríos estaba abierto a toda clase de invasores y no ofrecía ningún medio fácil de comunicación interior. De esta forma se puede explicar la razón por la cual las comunidades humanas adoptasen la estructura de ciudades- estado, en lugar de una nación unificada. Las ciudades-estado mesopotámicas fueron víctimas de frecuentes y repetidos ataques, tanto de sus vecinos como de invasores extranjeros, por lo que debieron fortificarse. Sin duda se trataba de una región altamente inestable, donde las guerras y enfrentamientos eran el pan de cada día.
El propio clima era hostil. Mesopotamia padecía agudos contrastes de calor y frío, de inundaciones y sequías, y violentas tormentas. Los gobernantes elegidos pronto se autoproclamaron reyes y aspiraron a dominar a los estados vecinos, para posteriormente seguir con toda la región y con otras áreas más alejadas que producían las materias primas necesarias para el estado.
En resumen, la historia de Mesopotamia es una compleja sucesión de conquistas y derrotas, de ascensiones y caídas, de ciudades estado y de imperios conquistados rápidamente, los cuales cayeron inexorablemente tras un siglo de poder, o en algunos casos tan sólo décadas.

La Religión:

A diferencia de los egipcios, las culturas mesopotámicas no prestaron mucha atención a la vida de ultratumba, ya que sus preocupaciones y problemas eran distintos. Entre los egipcios la seguridad era algo garantizado, excepción de los períodos intermedios de desorden; en cambio en Mesopotamia la seguridad no era algo seguro, sino que se tenía que conquistar con enormes y extenuantes esfuerzos. Era esencial atraer la benevolencia de los dioses, que personificaban en general misteriosas y amenazadoras fuerzas de la naturaleza.
En los comienzos de su historia, la ciudad estado se organizaba alrededor del templo dedicado a la deidad local. El templo central controlaba la mayor parte de la actividad económica, y las tiendas y centros administrativos se agrupaban a su alrededor. Éste se construía sobre una plataforma que dominaba sobre toda la ciudad. El templo constaba de una serie de sólidas estructuras superpuestas, en orden decreciente, y tenía el aspecto de una torre escalonada conocida con el nombre de Ziggurat, en cuya cima se desarrollaban las ceremonias en honor a los dioses de la naturaleza. Estos ziggurats, visibles a gran distancia, posiblemente representaban el deseo del hombre por alcanzar a los dioses del cielo.

El Arte:

El arte de Mesopotamia abarca una tradición de 4.000 años que en estilo e iconografía es aparentemente homogénea. De hecho, fue creada y mantenida por las sucesivas oleadas de pueblos invasores, diferentes tanto étnica como lingüísticamente. Hasta la conquista por los persas en el siglo VI a.C. cada uno de esos grupos hizo su propia contribución al arte mesopotámico. Los sumerios fueron el primer pueblo que controló la región y estableció su arte, seguidos por los acadios, babilonios y asirios. El control político mesopotámico y sus influencias artísticas se extendieron a las culturas vecinas, llegando incluso en ocasiones a zonas tan alejadas como la costa sirio-palestina, de modo que los motivos artísticos de estas áreas lejanas influyeron en los centros mesopotámicos y viceversa.
La escritura se hacía presionando la punta de una caña sobre tabletas de arcilla, para hacer signos cuneiformes. Inicialmente la escritura era pictográfica, más tarde ideográfica, al mismo tiempo que aparecen los jeroglíficos en Egipto. Las tabletas permiten la reconstrucción de la vida económica, y social de las primeras teocracias.
En Mesopotamia no había piedra, por lo tanto no se podía concebir una arquitectura al estilo de las pirámides y tumbas egipcias. El material básico de construcción para todos los edificios mesopotámicos era la arcilla, la cual era reforzada con madera en determinadas ocasiones.

Mapa de la zona de Mesopotamia


Mesopotamia, “país entre los ríos”. Primera parte


LOS SUMERIOS

El origen histórico exacto de este pueblo sigue siendo hasta el momento todo un misterio. Aún esta por demostrarse si se trató de un grupo humano autóctono o si fue un grupo en su origen ajeno al ámbito mesopotámico. Sea como sea lo que si es cierto es que la civilización sumeria creó, usó y difundió la forma de escritura más antigua en la historia de la humanidad, la escritura cuneiforme.
Los primeros reyes sumerios se dedicaron, entre otras cosas, a extender sus dominios por Mesopotamia, conquistando ciudades vecinas y aumentando su poderío. Alrededor del siglo XXV AC Sumer empezó un claro declive, consecuencia de las incesantes luchas internas en que se vieron envueltas sus ciudades estado, provocando un agotamiento de sus recursos militares. Sobre el siglo XXIII los sumerios ya no podían defenderse de las invasiones de otros pueblos, y cayeron bajo el dominio del poderoso rey Sargón I, se orígen semita, quien fundó la nueva capital en Akkad, convirtiéndose en la ciudad más rica de todo el Oriente.
Dentro de la obra política que llevó a cabo Sargón I se puede destacar el hecho de ser quien puso las bases de un imperio centralizado en Mesopotamia. También reformo la composición del ejercito, intentando agilizar la movilidad de sus tropas y reforzó la administración palacial, llegando a disponer de más de 5500 funcionarios reales.
El pueblo nativo del norte de Sumer y sus conquistadores poco a poco de mezclaron, hasta convertirse en un grupo étnico y lingüístico conocido como acadio. A la tierra de Sumer se le dio el nombre compuesto de Sumer y Acad.

Período Neo-Sumerio

La dinastía acadia duró aproximadamente un siglo. Durante el reinado del nieto de Sargón, Naram-Sin, un pueblo guerrero, llamado los gutis, saqueó y destruyó la ciudad de Agadé y acabo con el poder de los acadios. Luego de varias generaciones, los sumerios finalmente se libraron del dominio guti, adquiriendo gran importancia la ciudad de Lagash especialmente tras el reinado de Gudea, un gobernante competente y sumamente devoto, fundador de la tercera dinastía de Ur.
Tras la invasión de los amorreos el desorden político reinante provocó que las ciudades estado sumerias fueran cayendo una a una bajo el dominio de otros pueblos, quienes adoptaron buena parte de la refinada cultura sumeria.
A comienzos del III milenio AC los sumerios habían alcanzado un grado de desarrollo y madurez tal que muchos de los pueblos vecinos adoptaron muchas de sus características, siendo el arte la más difundida de ellas.
Los sumerios, a diferencia de los egipcios, no se encontraban organizados en un único reino con un poder centralizado. En su lugar, cada una de sus ciudades importantes constituía un Estado autónomo e independiente, con su rey y sus propias leyes, si bien existía una conciencia de pueblo unificado, la cual se manifestaba en la coherencia que demuestra su arte. Su unidad espiritual consistía en una profunda y extraordinaria fe religiosa que incidía en todas las acciones de este pueblo, llamado Sumerio.

Himnos Sumerios:

Los himnos sumerios, cuyo concepto etimológico coincide en casi su totalidad con el ímnos griego, tenían por finalidad básica cantar la gloria de la divinidad a la cual estaban dedicados y en los que se enumeraban sus títulos, calificativos elogiosos, así como los altos hechos y beneficios que habían dispensado.
Era una fórmula o solución útil para los fieles que, dirigidos por los sacerdotes y en lugar, con un contenido y una fórmula adecuados, la repetían una y otra vez dentro del contexto cultural o ritual de una divinidad específica. El himno no sólo se reducía a la larga enumeración de los títulos laudatorios, a modo de letanías estereotipadas, sino que también descansaba íntimamente en supuestos pragmáticos, pues se buscaba ganar en última instancia el favor de la divinidad. Es innegable que dentro del mecanismo de relación dios-hombre, el fiel sumerio elevaba sus peticiones y la divinidad las escuchaba, las aceptaba y las respondía en ocasiones.
Clases de Himnos:
Todas estas composiciones hímnicas conocieron diferentes géneros o tipos, los cuales, siguiendo la propia denominación sumeria, fueron:

1)Adab: se trata del himno dedicado a los dioses. Si bien el término adab aún no ha sido explicado convenientemente, su nombre se empleaba en general para nombrar al himno. Se ignora el origen de esta composición, pero en cambio se conoce perfectamente su estructura. El adab esta dividido en diferentes partes, denominadas sagidda (cuerda larga), sagarra (cuerda grave) y uru-bi (o uru-enbí), cuyo significado no ha sido establecido. Las dos primeras partes o estrofas se crean libremente y sólo difieren en su interpretación musical; la última parte o estrofa consta de tres versos sometidos a reglas de forma y contenido.
Este tipo de himno podía complicar su estructura, anteponiendo a las partes citadas unas piezas cortas denominadas barsud y shabatuku, o bien intercalando entre la sagidda y la sagarra una antífona de unos cuantos versos, entendida ésta en un sentido musical puro. El adab solía tener un tope de extensión, cifrado en unos cien versos.

2)Tigi: su significado es “cantar de timbal”. Con una forma similar al adab estaba destinada a himnos laudatorios, dirigidos a los dioses y también para cantar al soberano. Su estructura es más sencilla que la del adab, pues sólo posee sagidda y sagarra, contando en algunas ocasiones esporádicas con una antífona intercalada.

3)Shirgidda: Este tipo hímnico, cuto significado equivale a “cantar largo”, no debe ser entendido desde el punto de vista de su extensión formal, ya que los shirgidda conocidos suelen ser poesías cortas. Su nombre debe ponerse en relación con alguna característica de su ejecución, tal vez, la repetición de algunos de sus versos. No presenta partes o componentes estructurales aislados y su desarrollo es muy sencillo.

4)Shirnamursanga: Este tipo de composición, cuyo término equivale a “cantar heroico”, se dedicó a importantes divinidades, caso del himno dedicado a Inanna, considerado hasta el momento como único ejemplar de este tipo de himnos. Su extensión es considerable, cortando con diez o más estrofas o partes principales, denominadas kirugu, concepto que equivale a “inclinación”, lo que nos habla de que, tras cada parte, el cantante o los fieles que lo recitaban debían arrodillarse o ejecutar algún gesto ritual. El himno estaba complementado con diversas antífonas y el shabatuku, que ya conocemos por el himno adab.

5)Shirnamshubba: Este himno, “cantar de la suerte” constituyó una composición usual, redactada a veces también en la forma lingüística emesal. Desconocemos qué relación existía entre su nombre y su contenido conceptual, habida cuenta de que lo conservado hasta ahora no guarda relación entre el significado del cantar y la denominación del género.

6)Balbale: Esta composición abarcó diversos campos hímnicos y poéticos, que iban desde el himno a los dioses hasta la autoalabanza de los monarcas , pasando por los cantos de amor, conectados a veces con la fiesta del Año Nuevo. Venían a ser cantos hablados con acompañamiento musical.

7)Ershemma: Este tipo de composición, “canto de lamentación”, indudablemente muy antigua, se caracteriza por emplear en su redacción la forma lingüística emesal, lo que nos indica que eran unos himnos para ser recitados o cantados por coros con acompañamiento del instrumento musical shem. Con este género de himnos se compusieron piezas a los dioses, de estructura muy unitaria, y también composiciones, pertenecientes al grupo de “lamentaciones” .

8)Ershahunga: Estamos quizás ante un tipo de oración individual más que ante un himno propiamente dicho. Con tal nombre, “cantar para calmar el corazón”, se conocieron unas composiciones que adoptando la forma de letanía se dedicaban a los dioses para obtener sus beneficios y aplacar su cólera. Fueron redactadas también en dialecto emesal y su apogeo ase dio sobre todo en época ya post-sumeria.

9)Shirsud: Unos cuantos himnos presentan al final de su recitado la indicación shirsud, que hemos de entender como una unidad hímnica o bien como parte de alguna composición más larga.

10)Kishubgu: Con este nombre se conocieron una serie de fragmentos individuales que, encadenados entre si, formaban larguísimas composiciones de tipo letanía, y que, servían para acompañar diferentes rezos o cantos de culto al sonido de instrumentos tocados por el gala o el nar. Estos fragmentos podían tener breves antífonas.

Conectados con los himnos, existen otros tipos de composiciones en las que el papel de los dioses es fundamental y en las cuales el fiel u orante solicita de modo muy directo determinados beneficios. Estos serían los conjuros, la oración con las manos levantadas que incluía un himno introductorio, y la plegaria, la cual iba acompañado de ofrendas.

ESTATUILLAS RELIGIOSAS (Siglo XXVII AC)

El arte sumerio intenta conducir al hombre hacia la Divinidad, como se puede apreciar en las numerosas estatuillas
Cuyas manos juntas se encuentran en una actitud de plegaria.
código

Los dioses adorados por los sumerios eran numerosos y en general personificaban a las fuerzas de la naturaleza, misteriosas y oscuras en ocasiones. Algunos de estos dioses eran la diosa madre, el dios de las aguas, el dios del sol, el de la fertilidad, etc.
Las estatuillas de fieles colocadas en los templos cumplían la función de sustituir a la persona que representaban en el tributo de fe debido a la divinidad. Por esta razón se han encontrado tantas y en ocasiones en grupos.
La expresividad de estas estatuillas es llamativa, con sus cuerpos rígidos en actitud de adoración frente a su dios; con sus rostros, cuya expresión fija y atrapante muestran una simpleza que resalta un sentimiento interior, el cual nos parece casi desconocidos para nuestras mentes racionales del siglo XXI.
La limitación de los escultores a trazos esenciales es autoimpuesta. No se trata de que fuesen incapaces de reproducir la realidad natural, sino que se regían por determinadas normas por las cuales no debían copiar el modelo, sino crear un duplicado de él, recurriendo a su memoria. Esta es la razón por la cual la figura humana
está representada inmóvil y en posición frontal, ya que cuando recordamos a alguien siempre lo hacemos de frente.

TABLILLAS PICTOGRÁFICAS Y DE ESCRITURA CUNEIFORME
(Siglos XXVIII-XXVI-XXII AC)

Para hablar de escritura en esta época y en esta región, debemos antes que nada hacer referencia al soporte donde se desarrolló.
Gracias a las inundaciones del Tigris y el Eufrates, Babilonia gozó de un gran bienestar económico. El barro fue una materia prima fundamental, era utilizado para la fabricación de ladrillos, para pavimentar, para la fabricación de vajillas, utensilios, lámparas, hornos, etc. Según el mito sumerio de la creación, los dioses formaron al hombre de barro. Los hombres también hicieron diversas figuras de dioses, demonios y animales con dicho material, pero sin duda la aplicación más importante que tuvo fue la de ser el primer material que se empleó para la escritura. Los documentos más antiguos escritos sobre tablillas de arcilla aparecen poco después del tercer milenio y desaparecen en el primer siglo antes de cristo.
La utilización de otros materiales fue casi nula. Solo las inscripciones importantes se grabaron sobre los muros y/o sobre piedra, sobretodo en columnas cónicas y en estelas. Cuando los arameos comenzaron a invadir Mesopotamia, decae el uso de las tablillas, sustituyéndose por el papiro o pergamino, el cual se adaptaba mejor a la trascripción fonética del arameo.
Gracias a las tablillas es como hemos conocido casi toda la historia de Mesopotamia y de las zonas vecinas. Dichas tablillas presentan diferentes formas y tamaños, el formato más común es el que se adapta a la palma de la mano que el escriba utilizaba como apoyo, podían ser en forma de círculo, cuadrado o rectangular; plano o apenas abultado. Había otras gruesas con bordes redondeados en los que se ve la impresión de un sello cilíndrico.
Se han encontrado tablillas desde 1 cm por 1 cm, aunque las más comunes eran las de 4 a 5 cm por 3 a 5 cm, esto dependía mucho de que tipo de documento fuese. Hasta el momento la más grande que se ha encontrado mide 30 por 46 cm y perteneció al rey asirio Asarhaddon, en Kalhu.
Algunas tablillas muy pequeñas contienen textos larguísimos, verdaderas miniaturas que solo pueden leerse con ayuda de una lupa, lo más asombroso de esto es como hizo el escriba para realizar semejante tarea. También había una clase especial, las envueltas, que en realidad son dos, la de adentro contiene el texto íntegro repitiéndose en el “sobre” lo esencial, además de tener impronta de sellos.
Las tablillas se conservaban, generalmente, en recipientes de barro o en toneles, los cuales venían a ser una especie de archivos.
En cuanto al escriba podemos decir que era un personaje de suma importancia y de una amplia cultura. Estaba encargado de escribir los documentos y en adaptar el texto al estilo deseado por el cliente. Muchas veces en los templos algunos de ellos ocupaban cargos importantes.

Escritura Cuneiforme:

El descubrimiento de este tipo de escritura es atribuido a los sumerios. Ellos se lo atribuyeron a los dioses, como se ve en los mitos sumerios.
Este tipo de escritura no apareció de golpe, sino que fue el resultado de un largo y lento desarrollo, en un principio eran más bien dibujos de cuadros trazados con líneas rectas o curvas, por lo que se habla de escritura pictográfica o lineal.
Con este método los sumerios hicieron sus primeras anotaciones sobre su economía y sus cuentas.
El surgimiento de la escritura cuneiforme se da cuando los escribas comienzan a grabar signos, que parecen cuñas, con el extremo inferior de una caña aguzada en forma triangular. Los signos básicos de esta escritura son las cuñas verticales, las horizontales, las inclinadas y el llamado componedor, los cuales vemos en esta inscripción del código de Hammurabi.

Hammurabi

Combinando estos signos y ordenando cuñas de diferentes tamaños, crearon un sistema de varios cientos de signos.
Originariamente se escribía en columnas verticales de arriba abajo y de derecha a izquierda. Este mecanismo es adecuado para inscripciones en estatuas y estelas, pero ya no para las tablillas. Los sumerios eligieron otro tipo de escritura más cómoda para los escribas, en las que los signos se trazaban en líneas horizontales que iban de izquierda a derecha. A causa de este cambio se les dio a los signos un giro de 90º hacia la izquierda, y si por su extensión, el texto debía ser dividido en columnas, estas se trazaban también de izquierda a derecha. Por estos motivos los signos fueron presentando un aspecto ridículo, por ejemplo, un signo que representase a un hombre de pie, luego lo representaría acostado sobre su espalda. Lo cual indica claramente que primó cada vez más, el valor silábico de los signos y que se fue dejando de lado su significación ideográfica.

cuneiforme


Los aportes de los estudios en los documentos escritos más antiguos, principalmente los sumerios, llevó al nacimiento de una especialidad de la investigación cuneiforme: la sumeriología. Ésta ha brindado aportes fundamentales para al ampliación de los conocimientos sobre los comienzos de la cultura humana.
En los escritos sumerios, se cuenta sobre la antigua ordenación de las primitivas comunidades, sobre la evolución de la sociedad de clases, consecuencia del desarrollo de la propiedad privada. A sí como el de las principales ciudades estado, evolución de las producciones agrícola, artesanal y de las relaciones comerciales. También se ha podido tener contacto con las más antiguas obras literarias: primeros mitos y epopeyas, himnos dedicados a los dioses y reyes, inscripciones históricas, las primeras normas jurídicas, los primeros contactos, etc. y también el conocimiento de los primeros intentos científicos en los campos de la gramática, matemática, astronomía, ciencias naturales, etc.



SELLOS CILÍNDRICOS (Siglo XXVI AC, originales en jadeíta)

Desde épocas primitivas y por varios milenios existieron y fueron evolucionando estos objetos.
En los primeros tiempos, utilizaban piedras talladas planas o apenas convexas que producían una impresión comprimiendo la arcilla tierna. Pero muy pronto, aproximadamente 6000 años a.p. los mesopotámicos comenzaron a usar sellos cilíndricos que, rodando sobre la arcilla, desarrollaban una misma imagen repetida tantas veces como giraba el cilindro. La ventaja de esto, era que si la impresión no aparecía clara en un momento, se completaba en las sucesivas impresiones.
En Babilonia era un requisito imprescindible para la legalización de un documento, el uso del sello, tanto que al matrimonio se lo denominaba “sellar” o poner las líneas “en la tableta”.
En el rarísimo caso de que los firmantes de un contrato no tuvieran sello, usaban las marcas de las uñas sobre la arcilla fresca.
Su elaboración era todo un arte, para ello empleaban toda clase de piedra dura, lo que permitía la gran variedad de tamaños y colores. Eran labrados con un buril de cobre, se han encontrado de colores rarísimos, tales como rojo, azulados, hasta blancos o transparentes de cristal de roca.
El estilo y las representaciones van cambiando con el tiempo, los más primitivos no tienen figuras, son solo líneas y formas que parecen símbolos. Luego van a comenzar a dejarse ver ciertas figuras de animales en formas geométricas muy simples. En la época asiria, sin abandonar ciertas representaciones primitivas, aparecen figuras humanas, por ejemplo príncipes con su dios favorito, séquito de dioses en fila herática. También aparecen símbolos rituales, tales como escenas de culto dentro de un templo, delante del altar de un dios. A su vez escenas de epopeyas de héroes como Gilgamesh y su compañero Enkindu, la predilección por éste duró hasta la época asiria; es un personaje “internacional”, ya que fue compartido por sumerios y semitas como figura épica nacional durante 2000 años.
Los sellos de uso corriente, que se vendían ya fabricados tenían que tratar temas conocidos. Aunque en ocasiones el comprador del sello exigía un detalle personal e inclusive podía hacer que le colocaran una representación de él.
Así mismo otros hacían referencia al oficio o profesión de su propietario, tal es el caso del sello de un cirujano llamado Ur – Lugal – Idina, en él aparece grabada una inscripción del patrón de la peste y también instrumentos quirúrgicos.
Los sellos eran utilizados por mucho tiempo, a veces pasando de generación en generación, esto se denota en el desgaste del hueco central del cilindro, que era por donde pasaba el eje metálico para colgárselo.
La arqueología ha sacado mucho provecho de estos objetos, a través de ellos se ha podido conocer diferentes creencias, costumbres, así como dioses y hombres que no aparecen en los relieves monumentales, o que se han perdido.

historia

arte

TERCERA DINASTÍA DE UR Y EL TEMPLO DE SIN, LA MONTAÑA DEL DIOS LUNAR.  (Época de Ur-Namú. Siglo XXII AC.)

            No se sabe casi nada de esta antigua metrópoli hasta aproximadamente el año 2250 a.c. en que comienza la tercera Dinastía. El primero de estos reyes es llamado Ur – Namú en los registros. Posiblemente por algunas inscripciones halladas, en un principio pudo haber sido un gobernante dependiente del rey Ereck.
            La primera obra pública de Ur – Namú fue fortificar la ciudad, de forma tal que pudiera resistir cualquier ataque, para ello hizo una muralla cuya base consta de 25 metros de ancho, luego tiene un muro de 8 metros de ladrillo secado al sol, y más arriba debería tener otro de ladrillo cocido, ya que se encuentran trozos de este material desparramados por todo el suelo. Igualmente ésta no es la obra más importante de esta época, sino que lo fue el Templo de Sin, que es la ruina más notoria de toda la vieja Sumer.
            En los cuatro ángulos de la torre o pirámide escalonada se encontraron unos cilindros con inscripciones del tiempo de Nabónido (ultimo rey de Babilonia), quien fue el último que restauró el monumento, en el año 550 a.c. este rey contó que el templo del dios lunar, el Sin de Ur, fue construido por Ur – Namú y su hijo Dungi; pero que fue él quien le dio el toque final y lo llevó a la perfección.
            Esta  gran pirámide escalonada o zigurat, era una torre de tres pisos. El primero, tenía una planta rectangular de 65 por 43 metros, y una altura de 22 metros, presentando unas paredes levemente inclinadas. El material de este gran pedestal es de ladrillos secados al sol, con un revestimiento de 3 metros de espesor de ladrillos cocidos y mortero de hormigón.
            A la plataforma del primer piso se podía  acceder por medio de tres escaleras de cien escalones cada una. Dos se encontraban adheridas a la fachada y la tercera de frente, conformando en la cima un talud. Encima del gran bloque que formaba la base, había otra gran plataforma, aunque un poco más pequeña que la anterior, cuya altura es difícil de saber ya que se encontraba completamente desmoronada. Y ya por fin en lo alto, debía estar la morada del dios lunar.
            Allí con él solo podía dormir la sacerdotisa prelada de las mujeres “donadas” ofrecidas, al servicio de Sin. Existen un numeroso conjunto de documentos  de la época que hablan de la realización de ceremonias. Este dios tenía dos fiestas anuales, éstas debían de ser una especie de representación en las que el zigurat serviría de escenario. Los oficiales del templo y las sacerdotisas llevaban en procesión la estatua del dios o diosa que vivía en lo alto, utilizándose las tres escaleras.
            En unos descansos en la mitad de la primera plataforma debía de haber unos jardines suspendidos, como huertos sagrados del dios que habitaba en lo alto. La plataforma superior estaba revestida de cal color escarlata y la capilla del tercer piso era de color azul. En el patio dentro del templo se hallaron fragmentos de una estela con relieves, donde Ur – Namú, recibe órdenes de los dioses de construir el monumento.
            Un templo de esta categoría, tenía funcionarios para cuidar del servicio del dios, similares a los que tenía el rey en su palacio. Además de los sacerdotes propiamente dichos, tenía ministros del harén, de la guerra, de las granjas, del tesoro, y una cantidad de secretarios y escribientes  para apuntar las rentas y los gastos del templo.
            Los almacenes y dependencias debían de encontrarse al pie del zigurat, donde llegarían los censatarios y arrendatarios con tributos. Allí el escriba pesaría y apuntaría los productos, dándole al arrendatario un talón escrito en una tableta de arcilla.
            También en el ángulo suroeste de la plataforma había un santuario destinado a la esposa de Sin, a Ningal. Donde debería practicarse un rito secreto, ya que no cuenta con patio abierto. Probablemente era la residencia del harén del dios. 

sumerios

Mesopotamia

GUDEA, EL ARQUITECTO (Rey de Lagash, Siglo XXII AC.)

De esta época se tienen importantes inscripciones en las que el Patesí deja ver sus secretos, visiones y trabajos.
Aunque posea muchas lagunas, su estilo tiene acento personal, es lo más parecido a un libro de memorias que pueda encontrarse en Sumer hacia el año 2450 a.c. Esta es la época que puede llamarse de Gudea, cronológicamente dicha edad debería situarse entre la 1ª y 3ª Dinastía de Ur. Algunos textos grabados en las estatuas de Gudea y documentos sobre ceremonias de colocación de la primera piedra en sus edificios, tienen un estilo de redacción florida, muy diferentes a las maneras estereotipadas de sus predecesores.
Aunque se puede dudar de sí fue un poeta o simplemente encargó a otros que escribieran sus textos, de lo
que no se puede dudar es que fue un gran arquitecto. Además de que fue el primer gran arquitecto cuya existencia está documentada históricamente. Las lagunas existentes en los textos no nos dejan ver sus orígenes, tampoco nombra a su padre en ningún momento, por lo que puede suponerse que haya surgido como líder por medio de una revuelta popular. Pero lo que sí está claro son sus grandes obras y su actividad como gobernante.
Tampoco nos es posible conocer el origen de los recursos para llevar adelante tales obras. Por ejemplo reformó
el templo de Nin – Girsú, esto lo hizo como purgación y para acabar con una gran sequía, ya que los dioses se lo revelaron en un sueño. Edificó varios monumentos para uso civil y religioso e hizo innumerables estatuas y objetos litúrgicos. Pero en ningún momento hace referencia a provincias feudatarias que le otorgaran tributos.
Gudea se conoce por más de 20 estatuas que lo representan, realizadas en dos tipos de piedras negras y duras,
la dolomita y la diorita. Sus manos están cruzadas al viejo estilo sumerio, pero su cara redonda y su ligera musculatura en brazos y hombros muestran el deseo del escultor por plasmar en este difícil soporte unas formas más naturales. La excepción aparece en las figuras antropomórficas que combinan rasgos zoomorfos, porque son más estáticas que el resto de las representaciones escultóricas. Los más realistas son unos pequeños relieves y estatuillas de terracota que representan a fieles haciendo sacrificios de animales, héroes legendarios, músicos e incluso una mujer amamantando a su hijo.
En la estatua decapitada, llamada “el arquitecto”, se lo ve sentado, con un tablero de dibujar sobre su falda, allí hay una inscripción en la cual Gudea menciona los lugares donde obtenía los materiales para las construcciones. Hay que tener en cuenta que en la Baja Mesopotamia, se contaba con arcilla, pero no había ni piedra, ni madera. Estos sitios eran muy alejados, la madera la traían de la Montaña de los Cedros (Monte Amanus), de Siria bloques de piedra y mármoles, los bloques de diorita para sus estatuas dice que las trajo de Magan (quizás sea el Sinaí). También dice que él y sus comisarios requirieron productos desde el mar anterior al posterior, (lo que sería del Mar Mediterráneo al Golfo Pérsico).
En ningún momento nombra estos territorios como si fueran sus colonias o dependieran de alguna forma de él, por lo que tuvo que pagar por todo esto, y aunque se desconozca de donde se sacaron todos los recursos, es obvio que poseía enormes riquezas y estaba en paz con todos sus vecinos.
Es un Renacimiento, el último o penúltimo de Sumer, y no solo del arte, sino también de su importancia política.
Las estatuas de pie ( se han encontrado dos), según sus inscripciones estaban destinadas al templo de la diosa Ban, esposa de Nin – Girsú.
Las esculturas de la época de Gudea son el mayor argumento de la sencillez y nobleza de los príncipes sumerios y sus esposas. Lo más importante para los escultores de esta época es alcanzar la expresión de pureza y calma, manifestar un deseo de armonía espiritual sin grandes devociones. Las cabezas coronadas por un turbante, son de elegante composición, el ancho de sus cejas y la suavidad de sus rasgos responden con firmeza y exactitud a un ideal. Es un arte monocromo, no hay variedad de materiales como en anteriores épocas de Sumer. Los artistas al labrar las piedras duras, sacan un rico color uniforme natural.

asirioshititasbabilonios

CLAVO DE FUNDACIÓN CON ESCRITURA CUNEIFORME
(Siglos XXII-XX AC. Original en barro cocido)

            Este elemento vendría a ser lo que hoy en una construcción  llamaríamos la primera piedra.
            Se consideraban imprescindibles para la buena suerte de una construcción, tenían un carácter mágico, que mantendría al conjunto entero.
            En un principio serían simples clavos de madera, que se usaban en las construcciones antes de conocer los metales. Posiblemente se clavara cada clavija acompañada de una oración, esperando que la madera fuera paciente y resistiera ofreciendo un esfuerzo continuado.
            Con el tiempo pareció más práctico acumular todo el ritual en una sola clavija, encerrándola en la caja con los objetos de fundación, estos consistían en figurillas de dioses obreros con el cesto de tierra y el constructor desnudo, como corresponde a un acto de adoración. De esta manera los dioses serían favorables y la tierra que sostendría el monumento se reconciliaba con la idea del peso que tenían que soportar.
            Los asirios continuaron colocando clavos de madera, pero ya solo con un carácter religioso o mágico, estos para que no se pudrieran sus cabezas expuestas a la humedad, las recubrían con un botón o florón de cerámica vidriada.

arameos

Bueno, hasta aca llegó la primera parte.

4 comentarios - Mesopotamia, “país entre los ríos”. Primera parte

@mattboym +1
Que informe pleno y extenso, no es para tomarselo a la ligera!!
Me lo voy a guardar para leerlo con detenimiento, y esperamos la 2da parte.
+5 por el trabajo que te tomaste! Un saludo.
@Zarathustre
+8 y me qedé sin puntos Excelente post!!!!!!
@edunauta
reco +puntines LA MESOPOTAMIA, la cuna de la civilización. GRACIAS!