¿De donde surge la repulsión hacia los homosexuales?...


¿De donde surge la repulsión hacia los homosexuales?...


Según la Real Academia de la Lengua Española, la homofobia es la “aversión obsesiva hacia las personas homosexuales”, es decir, es el rechazo y repulsión que siente una persona hacia otra por su orientación sexual.

Esta fobia se presenta en todo el mundo, en algunos lugares más que en otros, y aunque ha disminuido su intensidad a lo largo de la historia sigue presente en la actualidad.

Comúnmente, un homofóbico no tiene un argumento que pueda explicar la razón de su fobia. Entonces, ¿de donde surge la repulsión hacia los homosexuales?

Uno de los principales errores ha sido categorizar la homosexualidad como una enfermedad, muchas veces contagiosa, lo que genera cierta repulsión en algunos que evitan infectarse.

Influye, de igual manera, la creencia social que limita la existencia de dos únicos sexos: el masculino y el femenino, y con esto plantea las características biológicas y culturales en cada caso. Las mujeres por su capacidad maternal son más dulces, y sensibles, todo lo contrario al hombre, quien según la sociedad es de naturaleza agresiva, varonil, y competitiva. En este sentido, no existe espacio para otras posibilidades.

Otra de las causas más comunes de la homofobia es pensar que la homosexualidad es la desintegración o decadencia moral de la civilización. Grave error, porque la desintegración, y decadencia de una sociedad está más ligada a factores de índole económico, político, cultural o social.
Los anteriores argumentos son los responsables de muchos comportamientos y actitudes de rechazo hacia los homosexuales, pero no queda ahí. La principal consecuencia de la homofobia son las manifestaciones de violencia que van en aumento.

En realidad la homofobia no es solamente una agresión contra los homosexuales, sino es un prejuicio tan incoherente y una ignorancia que consiste en creer en la superioridad de la heterosexualidad. Una actitud completamente subjetiva y discriminatoria que vale la pena cuestionarse.