Milagros no hay -Desaparecidos de Mercedes Benz
Milagros no hay. Desaparecidos de Mercedes Benz
holass
hace un tiempo y no se de donde, baje este documental que hoy comparto; espero que sea un aporte, creo q no esta en todo Taringa porque lo estuve buscando.
el video no tiene buena calidad, pero como no lo encontre con mejor calidad, y no lo encuentro por ningun lado, se los dejo igual...
Primero un articulo sobre Gaby Weber y su investigacion:
Memoria
La semilla del mal
Alemana, hija de un militar, la documentalista Gaby Weber está terminando un documental sobre la complicidad de la empresa Mercedes-Benz y la última dictadura militar en la desaparición de obreros. La idea nació de una noche de copas y bronca en el barrio de San Telmo, buscando una estrategia para seguir “desnudando al rey” a través de sus documentales.
Por Sandra Chaher
De una noche de borrachera amarga en San Telmo surgió el documental Milagros no hay, en el que la periodista alemana Gaby Weber relata la connivencia de la empresa Mercedes-Benz con la dictadura militar y la cúpula del sindicato de obreros del transporte automotor (Smata) que terminó en la desaparición de 15 obreros durante la última dictadura militar.
Gaby Weber nació hace 49 años en Stuttgart, paradójicamente la sede de Mercedes-Benz y el corazón industrial de Alemania. También “paradójicamente” es hija de un militar, con lo cual su domicilio nunca fue fijo. Pasó unos años en Bonn y en los ‘70 se fue a Berlín, “centro de la izquierda en ese momento”, donde estudió periodismo mientras escribía en revistas alternativas. Hasta que en 1978 empezó a publicar en el semanario Stern, por entonces el de mayor tirada en Alemania. “El periodismo en ese entonces era otra cosa. Yo siempre fui free-lance, pero podía vivir de investigaciones de fondo que a la revista le interesaba publicar. Era la época en que un medio se engalanaba teniendo un buen investigador. Hoy no se puede vivir de las investigaciones. Yo me he transformado en un problema cuando aparezco en la radio pública, donde trabajo ahora, con una investigación que toca a los estamentos de poder. El caso de Mercedes-Benz empezaron a difundirlo, pero después, cuando las pruebas fueron más contundentes, ya no me permitieron hacerlo. Pensá que Mercedes es el mayor holding industrial de Europa, y no por los autos precisamente: su principal producción son las armas.”
Con un doctorado sobre América latina y habiendo viajado al continente por primera vez a comienzos de los ‘80 para hacer una nota sobre Colonia Dignidad para el Stern, en el ‘86 Weber se vino definitivamente, continuando su trayectoria migrante. Se enamoró de un uruguayo exiliado en Alemania y juntos volvieron a Montevideo con la democracia. Desde entonces, ella reparte el tiempo entre esa ciudad y Buenos Aires, y sigue hurgando en temas polémicos, oscuros, costeándolos algunos por cuenta propia y tratando de vender otros para las radios de Alemania, Suiza y Austria. Dejó de trabajar en el Stern en el ‘83 cuando no quisieron publicarle una investigación que incriminaba a antiguos miembros del régimen nazi en un crimen cometido en los años ‘60, y desde entonces sigue haciendo alguna que otra cosa para medios gráficos, pero se pasó a la radio porque “es de lo que se puede vivir. Te pagan mejor que en diarios o revistas y no están tan controladas. En la televisión pública no podés investigar en serio, no hay interés y hay mucho control por parte de los partidos políticos. El espacio más serio hoy en Europa son las radios, incluso más que los medios gráficos”.
En 1999, cuando estalló la guerra en la ex Yugoslavia, Weber, que había votado al Partido Verde en su país, se indignó soberanamente cuando sus dirigentes, que formaban la coalición de gobierno, apoyaron la participación de Alemania en la guerra alegando razones humanitarias. “Entonces, una noche que estábamos con amigos argentinos y alemanes en San Telmo, borrachos y enojados, ellos me sugirieron que buscara alguna empresa alemana e investigara el vínculo entre el poder económico y los derechos humanos, porque las guerras muchas veces pretenden ser justificadas por la defensa de estos derechos. Primero pensé en Siemens, que tenía como abogado a Martínez de Hoz y que era probado su vínculo con los nazis aun después de la Segunda Guerra Mundial. En verdad, si piensas en Alemania, desde los ámbitos político o judicial hasta el económico, en todos hay fascistas, ex nazis. La mayoría de los que en su momento apoyaron a Hitler murieron, pero las generaciones siguientes no están tan ajenas a su ideología.”
Pero alguien recordó que en el Juicio a las Juntas un testigo había hablado de “la masacre de Mercedes-Benz”. Lo primero que hizo Weber fue ir a ver a Julio Strassera, fiscal en ese juicio histórico. “Y él me contó una historia extraña, la historia oficial digamos, la que vendía la empresa y que él había creído, sobre ‘el heroísmo’ de Juan Tasselkraut, jefe de producción de la planta. Pero apoyándome en eso, lo fui a ver a Tasselkraut diciéndole que quería escuchar la historia de un héroe y él nunca sospechó nada.” Así, Weber empezó la investigación que sería la base de Milagros no hay y parte de la prueba de tres causas judiciales, dos en la Argentina y una en Alemania, por la cual los dirigentes de la automotriz podrían ir presos. Weber reunió documentos y testimonios que prueban la connivencia de la empresa con la dictadura y con la dirigencia de Smata –un sindicato que, con José Rodríguez a la cabeza, negociaba con la patronal acuerdos que no representaban a la fuerza laboral de la empresa– y la responsabilidad conjunta en la desaparición de 15 obreros.
En el Juicio por la Verdad que se tramita en La Plata, en el que ya fueron citados a declarar Tasselkraut y otros miembros de la empresa, esta historia se está develando, aunque el juicio no tiene facultad punitiva. Existe otro, sin embargo, a cargo del juez Rodolfo Canicoba Corral, en el que se intenta probar la asociación ilícita de la empresa, los militares y la dirigencia de Smata por el cual la cúpula de Mercedes-Benz en los ‘70 podría ir presa. Y está finalmente el juicio en Alemania, quizá el más importante en términos de imagen empresarial, por el cual también podrían terminar varios personajes tras las rejas. En abril, Weber presentará sus pruebas en la Asamblea General de la empresa, en Alemania. La llevan los Accionistas Críticos, un grupo de inversores que, cuando se enteró de la actitud de Mercedes-Benz ante la dictadura militar de los ‘70, empezó a mover el avispero.
“Yo ya quiero terminar con esto –dice refiriéndose a una investigación que costeó prácticamente sola y que le llevó los últimos cuatro años de su vida–. En la causa siempre aparecen testigos nuevos. Ahora está hecho el pedido de declaración de Ruckauf, que era ministro de Trabajo cuando los obreros fueron detenidos, y que debería efectivizarse antes del 10 de diciembre porque entonces asume como diputado y tendrá fueros parlamentarios que lo protegen, pero los jueces no lo citan. También los abogados de los desaparecidos pidieron la orden de detención de Tasselkraut, pero eso tampoco se resuelve. Para mí lo importante, el momento en el que yo daría por terminado este tema, es cuando la empresa asuma su responsabilidad en lo que pasó. Y si caen presos algunos de los directivos, de allá o de acá, no estaría nada mal.”
Mientras tanto, Gaby sigue caminando las calles de San Telmo y de Montevideo buscando con avidez temas que sigan llenándole un poco las ansias de ejercer el periodismo como lo soñó cuando estudiaba: un arte para desnudar al rey. Mientras tanto, sobrevive investigando la política de medios en la Venezuela de Chávez, la experiencia del Partido de los Trabajadores de Brasil después de 20 años de gobierno en Rio Grande do Sul, o la conmemoración de los 20 años de la invasión estadounidense a Granada. Temas que los vientres europeos aún pueden digerir sin que les provoquen vómito o espanto ante este lejano continente al que no los une ninguna responsabilidad histórica. Mientras las conciencias continúen aletargadas, nadie dará vuelta la perilla del dial.
Fuente: http://www.labournet.de/branchen/auto/dc/ar/chaher-s.html
LES DEJO DOS ESCRITOS DE GABY WEBER
EN RELACION A ESTA INVESTIGACION:
LOS DESAPARECIDOS DE MERCEDES BENZ
- de Gaby Weber -
Cuando se habla de la violación de los derechos humanos durante las dictaduras militares, se habla normalmente sobre los militares que torturaron y asesinaron. No se habla de los intereses económicos y las industrias involucradas a pesar del hecho que eran ellos que aprovecharon el cambio del rumbo económico en América Latina. Gaby Weber investigó el caso de los desaparecidos de la Mercedes Benz en Argentina.
A principios de los años 70 los sindicalistas y los estudiantes habían conquistado en Argentina un amplio espacio político. Los trabajadores acrecentaron las luchas, también en la fábrica de Mercedes, en González Catán, un suburbio de Buenos Aires. Mientras el sindicato oficial de los trabajadores de la industria automotriz, SMATA, apostaba a la cooperación con la dirección de la empresa, en la fábrica Mercedes Benz fue votado una Comisión Interna independiente. En marzo de 1976, se produjo el golpe de estado y los generales asesinaron cerca de 30.000 adversarios del régimen. Las direcciones de las empresas aprovecharon la situación favorable y entregaron sindicalistas de izquierda a los militares.
Incluso nueve meses después del golpe de estado, en la fábrica Mercedes seguía dando la pauta la Comisión Interna izquierdista. María Luján Reimer recuerda que muchos compañeros, temiendo por sus vidas, dejaron de trabajar en la empresa. Su marido Esteban seguía siendo el vocero de los 3000 trabajadores.
María, que hoy tiene 55 años, fue llamada la "Juana de Arco de la Mercedes". En el 1975, su marido y 118 compañeros fueron despedidos con el permiso del sindicato SMATA. Los trabajadores se mantuvieron 24 días en huelga y las esposas, encabezadas por María Luján, organizaron ollas populares en la puerta de la empresa y bloquearon la caretera, para recabar fondos para la caja sindical. La firma tuvo que anular los despidos, porque el grupo guerrillero "Montoneros" habia secuestrado al jefe de la empresa Heinrich Metz, enviado desde Alemania. Daimler-Benz tuvo que pagar por su liberación un rescate millonario, y fue obligado a pedir disculpas por su "Política contraria a los trabajadores" mediante avisos en la prensa internacional. Pocas semanas después los militares tomaron el poder.
Los dos voceros de la Comisión Interna, también llamada "grupo de los nueve", Esteban Reimer y Hugo Ventura, fueron citados para comparecer el 4 de enero de 1977 en la central de la empresa en Buenos Aires, en la avenida Libertador, informa la señora Reimer. Llevaron consigo una larga lista de reivindicaciones: "De noche me contó mi marido, que las conversaciones con los ejecutivos habrían tenido un carácter armónico. Todas las reivindicaciones fueron aceptadas. Eso es sospechoso, dijo. ¿Por qué, luego de luchas tan enconadas, de repente conceden sin resistencia las demandas de los trabajadores?"
Esteban Reimer llevó su hija de un año a la cama, mientras su esposa, embarazada de cinco meses, lavaba la vajilla. A la una de la madrugada golpearon contra las ventanas: "Policía". A penas abrieron la puerta, nueve hombres armados se precipitaron a la vivienda. Venimos en nombre del primer Comando del Ejército, dijeron. Apareció una lista y preguntaron, si él se llamaba Reimer. Cuando dijo que sí, le mandaron vestirse y que los acompañara. Hicieron una revisación de la casa, tiraron libros y discos al suelo y rompieron una foto de Eva Perón. Antes de retirarse borraron el nombre "Reimer" de la lista.
La señora Reimer buscó a su marido en las comisarías de las inmediaciones. Pero nadie admitió haberlo visto. A la mañana siguiente fue a la parada del ómnibus, donde esperaban sus compañeros de trabajo. En este día se había convocado una asamblea para informar acerca de las conversaciones sobre los sueldos, que tuvieron lugar en la víspera. "No quisieron ir a la fábrica", dijo la señora Reimer, "porque ya habían sido detenidos varios trabajadores, de los cuales no hubo más señales de vida. La dirección de la empresa se comprometió a preocuparse acerca del destino de mi marido y del otro integrante de la Comisión Interna, Ventura, que también había sido secuestrado durante la noche."
La hermana de Ventura confirmó este relato de los hechos. Ella iba, luego del secuestro de su hermano, a la dirección de la empresa, en la avenida Libertador. Allí, informa, encontró a las mismas personas que el día anterior habían negociado con su hermano acerca de sueldos y turnos. Pidió a estas personas, que se presentaran ante las autoridades para hacer una solicitud de averiguación del paradero de su hermano, una demanda de Habeas Corpus. En lugar de ocuparse de la suerte de los trabajadores secuestrados, le preguntaron acerca de contactos de su hermano. Hugo Ventura y Esteban Reimer seguían "desaparecidos". No obstante, Mercedes Benz pagó durante casi diez años el sueldo a los familiares.
María Ester Ventura nunca obtuvo una explicación oficial del porqué de estos pagos. En su opinión la firma asumió con esto una parte de la responsabilidad respecto del asesinato de los trabajadores. "No afirmo que era dinero para que se guardara silencio. ¡Pero la Mercedes tenía culpa! ¿Quién entregó los nombres y las direcciones? Relata María Ester Ventura que los militares quisieron detener a su hermano primero en la casa vecina, porque era esta la dirección que éste había comunicado a la dirección de personal. Además, los militares preguntaron por "Victor Hugo" , pero sus amigos lo llamaban "Hugo". Solo en la empresa lo llamaban "Victor Hugo".
No todos los parientes de los "desaparecidos" de Mercedes Benz, quieren hablar hoy de los acontecimientos. Dicen que ha pasado mucho tiempo y los culpables andan sueltos. La generosidad financiera de la "Welt AG" (el "mundo", Sociedad Anónima), como se hace llamar hoy Daimler-Chrysler, es posiblemente otra razón para su silencio. Ahí está. por ejemplo, Juana Vizzini que vive actualmente en las afueras de Buenos Aires. Luego de insistentes toques del timbre aparece en la puerta enrejada de su modesta vivienda. No quiere dar una entrevista, y no me franquea la entrada. Pero cuenta que estuvo embarazada, cuando detuvieron a su marido. Su hijo Fabio nació huérfano. Mercedes no solo siguió pagando durante años el sueldo, sino que financió también el estudio de Fabio. Su hijo trabaja en la empresa. Yo debería comprenderlo.
Durante la dictadura militar "desaparecieron" en Argentina 30.000 personas. Los militares no buscaban solamente la aniquilación de la guerrilla sino también la liquidación del movimiento obrero. "Las secciones para asuntos del personal, trabajaron estrechamente unidas con los militares", dice Héctor Recalde, un abogado en derecho laboral de Buenos Aires. "Sindicalistas molestos, que actuaron insistentemente a favor de sus compañeros fueron declarados "subversivos", lo que equivalía a ser liquidados".
La Comisión por los Derechos Humanos CONADEP describe el "caso ejemplar" de Ford: en el area de la empresa fueron torturados integrantes de la Comisión Interna de la fabrica y transportados en vehículos de la firma a los centros de tortura. Más tarde fueron despedidos por "ausentismo no autorizado del lugar de trabajo" Después de la dictadura la Ford fue demandada y tuvo que pagar los sueldos atrasados. La sentencia entró en vigor.
Los Generales consideraban al movimiento obrero como "quinta columna" del comunismo internacional, cuya liquidación, asì como el asesinato de sindicalistas, servía en su opinión a la defensa de la civilización occidental contra los "agentes del reino del mal". Luego del golpe de estado, las huelgas fueron declaradas "ilegales" y quien paralizaba el trabajo, era un "terrorista". No se sabe cuantos obreros de la empresa Mercedes-Benz fueron secuestrados entre abril de 1976 y agosto de 1977, y llevados a los centros de torturas y asesinados allí. Por los menos trece, probablemente más de veinte. Se impone la sospecha de que en aquel momento la empresa pudo diferenciar con precisión quiénes de sus trabajadores que no concurrieron a sus puestos de trabajo, fueron detenidos y asesinados y quién pasó a la clandestinidad o fugó. ¿De dónde obtuvieron esta información?
Ahí está, por ejemplo, la persona que fungía de contacto del "Partido Revolucionario de los Trabajadores" (PRT), Ricardo Hoffmann. Hoy edita el periódico del PRT "El Combatiente", una pequeña publicación mimeografiada: "ni uno solo de los desaparecidos de Mercedes era guerrillero", dice, "eran los miembros de la comisión interna". El último día de trabajo de Hoffmann fue el 18 de mayo de 1977. Luego se fue, siguiendo "la indicación del Partido" al exilio italiano. Por consideraciones de seguridad, vivió las últimas semanas en la fábrica. Su vivienda fue allanada, y lo querían detener en la puerta de la empresa. Luego de su huida ha sido despedido y le fueron suspendidos los pagos de los sueldos por "ausencia no autorizada del lugar de trabajo".
Poco antes de irse al exilio, recuerda Hoffmann, fue detenido en su lugar de trabajo su compañero Martín. Tres mil trabajadores manifestaron durante dos días y dos noches ante el cuartel de La Tablada, exigiendo su liberación. Esto le salvó la vida a Martín.
Pocos días después, el 12. de agosto de 1977, debería ser detenido Héctor Ratto. Para evitar revuelo, como en el caso de Martín, la detención se haría al entrar a la fábrica y no en su lugar de trabajo. Pero los policías no detuvieron a Héctor Ratto sino a Juan José Ratto a quien encapucharon y esposaron, hasta que reconocieron su error. Héctor Ratto ya había entrado a la fábrica. "El director de la empresa Tasselkraut pidió que concurriera a su despacho, donde había dos policías en civil. En mi presencia el director les entregó la dirección de Diego Núñez. Era claro que Tasselkraut quería evitar disturbios en la fábrica y demoró mi detención. De noche vinieron dos camiones del Ejército y me llevaron."
El obrero Núñez fue detenido la misma noche en su casa; lo llevaron al Campo de Mayo donde lo asesinaron. Su caso fue planteado en 1985 durante la instrucción judicial, "el proceso del siglo", contra los comandantes de la Junta. Por primera vez militares sudamericanos tuvieron que responder ante un Juzgado civil por sus atropellos. La opinión pública mundial estuvo presente en el juicio y los diarios informaban ampliamente. También Héctor Ratto y varios compañeros de trabajo fueron citados como testigos de la acusación e hicieron constar en actas la detención de Ratto. La empresa Mercedes Benz no contradijo el relato de los hechos. El caso de Ratto está documentado en folios 470 de la fundamentación de la acusación, el caso de Diego Núñez en folios 471. Los jueces estimaron que la declaración de Ratto era creible y fundamentaron en ella y otras la condena de los comandantes.
Que Héctor pudiera sobrevivir, se debe a la circunstancia, de que los militares lo detuvieron publicamente en su lugar de trabajo. Los otros consejeros sindicales desaparecieron de noche, y fueron secuestrados en sus casas por hombres de civil. Mercedes Benz desconocía la dirección de Ratto, dado que se casó poco antes y no había informado a la empresa su dirección. "Seguramente eso me ha salvado", dice Ratto.
Ratto fue puesto en libertad en marzo de 1979. Hoy tiene 52 años. Sus amigos de la fábrica fueron asesinados y él sufre a causa del sentimiento de culpa del que sobrevive. No hizo valer su derecho a una reparación financiera por la detención ilegal. Sus brazos, que luego de los electroshocks que se le aplicaron en Campo de Mayo, estaban paraliticos, ahora ya los puede mover, pero no como antes. Durante seis días en la semana trabaja en una pequeña empresa metalúrgica, que está amenazada de bancarrota. No pudo obtener su lugar de trabajo en la empresa alemana de automóviles. Ahí predomina nuevamente el sindicato complaciente con los empresarios.
El jefe de la empresa, Juan Tasselkraut, está nuevamente al frente de la producción de camiones. Aquellos años, dijo Tasselkraut durante una entrevista en las oficinas de la dirección de Mercedes Benz en Buenos Aires, fueron tiempos movidos. Pasó angustias de muerte y acudió al servicio de guardaespaldas. "Es fácil de imaginar lo que Ratto declaró (en el proceso contra los comandantes)". Desde entonces no ha visto más a Ratto. En Argentina predominó el caos, por eso el golpe de estado era necesario. Dos ejecutivos, enviados desde la casa matriz fueron secuestrados y en la fábrica andaban obreros armados. Pero, dice Tasselkraut, los detenidos deberían haber sido juzgados por un tribunal, quizás por un tribunal militar, no deberían haber sido asesinados.
Tasselkraut niega vehementemente la declaración de Ratto de que él hubiera proporcionado a los policías la dirección del obrero Diego Núñez. Eso es una "demencia", dijo, "este joven está absolutamente equivocado. Conscientemente mantuvo estas conversaciones en presencia del jefe del personal". Mercedes no ha cooperado con los militares: "pero si el señor Ratto quiere afirmar que la dirección de la empresa estuvo en contra de que hubiera operarios armados en la fábrica, entonces debo respondo con un "si" categórico.
Pregunta a Tasselkraut: ¿entonces sabía que los militares sometían a torturas y mataban a los obreros detenidos por ser "subversivos?" "Sí, quién conocía más o menos a Argentina, tenía claro, que contrariamente a todo derecho humano, allí se eliminaba gente". El hecho de haberse continuado el pago de los sueldos de los obreros desaparecidos, no es un reconocimiento de culpa: "Nosotros, como empresa, queremos realmente presentarnos como un ejemplo, en asuntos humanos".
- tradución Guillermo Israel -
publicado en Brecha el 10.09.1999
Fuente: http://www.labournet.de/branchen/auto/dc/ar/spa.html
en esta ultima pagina hay otros escritos de Gaby Weber y de gente sobre las investigaciones de Gaby Weber asi que les recomiendo q entren!
Los bebes de Mercedes Benz, por Gaby Weber
La Fogata
Las Abuelas de Plaza de Mayo estiman que fueron quinientos los bebés nacidos en cautiverio durante la dictadura militar (1976 - 1983). De los quinientos, se ha documentado la mitad. Unos ochenta de ellos han sido recuperados, ya sea a través de una investigación o por presentación voluntaria. Los familiares biológicos siguen buscando al resto.
La cantidad de secuestros de niños junto a sus madres y de mujeres embarazadas, el funcionamiento de maternidades clandestinas, las declaraciones de los mismos militares y la existencia de listas de familias 'en espera' de un nacimiento en esos centros clandestinos para apropiarse del bebé, demuestran la existencia de un plan sistemático de robo de criaturas, consideradas como 'botín de guerra'. De acuerdo a la lógica capitalista, al comprobar la existencia de demanda por un determinado producto, surgirá un empresario que se hará cargo de satisfacerla. Y en su afán por aumentar la productividad, en el caso que nos ocupa, deberá evitar que los militares, en su urgencia por obtener información de la detenida, dañe o ponga en peligro la valiosa mercancía. Lo que sucedió en por lo menos nueve casos: mataron niños en ocasión de secuestros violentos y asesinaron bebés en gestación en el vientre materno durante la tortura. Eran inocentes -a pesar de ser cría de subversivos-, manifestaron indignados los curas que frecuentaban los centros de tortura. Y desde el punto de vista mercantil se lo definió como un desperdicio.
El Ejército Argentino instaló un lugar de atención para parturientas en el Hospital Militar de Campo de Mayo -su mayor centro de torturas-. A las presas embarazadas les eran inducidos los partos, para luego someterlas a torturas e interrogatorios. Muchas de ellas fueron asesinadas y probablemente arrojadas desde aviones al Río de la Plata. Sus bebés fueron entregados a militares o a personas de su confianza e inscriptos como hijos propios en el Registro Civil.
El Hospital Militar no fue previsto para atender partos de mujeres presas. La presencia de 'una mujer vigilada por un soldado armado, en la sala general, alteraba el orden normal de la sala' -recuerda un médico militar que prestaba servicios en Campo de Mayo en 1977-. Fue necesario apartarlas de las otras pacientes e instalarlas en el sector de Epidemiología, donde las hacían parir con los ojos vendados y las manos atadas. Las condiciones técnicas en ese sector de Campo de Mayo eran improvisadas, al menos al principio.
En el Juicio por la Verdad incoado en La Plata, el ex director de Asuntos Jurídicos de Mercedes Benz Argentina, Rubén Pablo Cueva, admitió que la Empresa donó 'un aparato para neonatología' al hospital de Campo de Mayo. Esta declaración fue filmada para mi documental 'Milagros no hay', el cual que fue exhibido el 25 de marzo de 2004 por el Canal 7 de la Televisión Nacional Argentina. Fue visto por casi todo el país. Pero quienes mayor atención le prestan son los empleados de Mercedes Benz, ya transformada en DaimlerChrysler. Para ellos, todo empieza a hacerse comprensible. Su colega, Diego Christian Tasselkraut - hijo de Juan Ronaldo, es morocho, un improbable 'cabecita negra' europeo. Su supuesto padre, es de cutis muy blanco. A partir de ese día, los compañeros de trabajo comienzan a bromear con Diego Christian, aludiendo al misterio sobre sus padres biológicos. ¿Serían subversivos? ¿En la Avenida del Libertador 2424 trabaja un 'botín de guerra'?
Su padre 'adoptivo' - Juan Ronaldo Tasselkraut - es de origen judío. Hizo una carrera poco común en Mercedes Benz Argentina (MBA), hoy DaimlerChrysler Argentina - una empresa fundada en el 1951 con el oro nazi. Fue William Mosetti -soldado norteamericano en la Segunda Guerra Mundial y a partir de 1960 director general de MBA- quien dispuso su contratación, así como la de otras personas que habían perdido a familiares en el Holocausto. Mosetti, en tanto ex agente de la inteligencia norteamericana (hasta el 1957, año en que empezó a lavar el dinero nazi en Argentina), debió saber que casi todos los integrantes de la familia Tasselkraut, que quedaron en Europa, fueron asesinados en los campos de concentración o mientras realizaban trabajos forzados.
Juan Ronaldo Tasselkraut nació el 5 de abril de 1941 en Buenos Aires. Su familia vivía en condiciones humildes, pero su ingreso a MBA le abrió un camino prometedor al joven técnico. En 1975, la empresa le asigna el cargo de gerente de Producción en la fábrica de González Catán. Los obreros describen al 'Moco Verde' -tal era su apodo- como muy autoritario y hombre de confianza del Ejército. En sus frecuentes visitas a la fábrica, los militares se dirigían directamente a la oficina de Tasselkraut. Después del golpe militar, Tasselkraut entregó el obrero Héctor Ratto a los policías quienes lo llevaron a Campo de Mayo. Ratto quedó preso durante un año y medio. El fue testigo como Tasselkraut dió la dirección del colega Diego Núñez a las fuerzas de represión, y esa misma noche Núñez fue secuestrado y torturado en Campo de Mayo. Sigue desaparecido.
A su vez, Tasselkraut tenía en González Catán a un hombre de confianza: el jefe de Seguridad, Rubén Lavallén, ex comisario de la Brigada de Investigaciones en San Justo, secuestrador y torturador de los obreros rebeldes de MBA. En mayo de 1978, una pareja secuestrada en Uruguay, Mónica Sofía Grinspon y Claudio Ernesto Logares, fueron conducidos a la Brigada de Investigaciones de San Justo. Allí fueron vistos por última vez con vida. Con ellos estaba su hija Paula de veintidós meses de edad, también secuestrada.
Lavallén, quien no puede tener hijos, se apropió de la niña y la inscribió como hija suya, recién nacida, a pesar de que Paula ya tenía casi dos años. La partida de nacimiento fue firmada por el médico policial Jorge Vidal, colega en la Brigada de Investigaciones de San Justo, con fecha 25 de julio de 1978.
Durante la dictadura, la abuela de Paula, Elsa Pavón, no pudo averiguar dónde se hallaban su hija Mónica y su yerno Claudio: ellos siguen desaparecidos hasta el día de hoy. Procurando desesperada localizar a su nieta, se unió a otras mujeres que padecían el mismo calvario: fundaron la 'Asociación Abuelas de Plaza de Mayo'. Después de la retirada de los militares a los cuarteles en 1983, Elsa Pavón formaliza una denuncia contra Lavallén, iniciando la primera causa por robo de menores. Desde 1978 Lavallén ya no trabajaba en la Policía sino en Mercedes Benz. Un test genético (ADN) prueba que Lavallén no es el padre biológico de Paula, sino que es hija de Mónica Sofía Grinspon y Claudio Logares. A partir de entonces vive con su abuela. El represor es procesado por sustracción y apropiación de una menor y condenado a cuatro años de prisión, de los cuales cumplió dos.
Los asesinatos de los padres de Paula Logares siguen impunes, como miles de crímenes contra opositores durante la dictadura militar. La ley de Punto Final de 1986 establece un plazo de prescripción para la acción penal, y la ley de Obediencia Debida de 1987 limita a los altos mandos el juzgamiento por violaciones de los derechos humanos. Pero se excluye de dichas leyes el delito cometido por sustitución de estado civil, sustracción y ocultamiento de identidad, razón por la cual, las causas penales que se instruyen por un menor desaparecido no son afectadas por estas leyes. Por otra parte, este delito tiene carácter permanente, no prescribe. En virtud de ello es posible juzgar a los comandantes de la Junta Militar sin que medie la derogación previa de las leyes de amnistía.
En el transcurso de 2005, la Justicia bonaerense abrirá un juicio oral por el robo sistemático de bebés nacidos en cautiverio durante la dictadura. Le corresponderá investigar, entre tantos otros casos, cómo fue que estos tres niños entraron en la familia de los Tasselkraut. Los análisis de ADN serán imperativos para descartar la coincidencia biológica y para identificar a sus verdaderos progenitores.
La partida de nacimiento de Diego Christian está fechada el 19 de agosto de 1974 Según la Certificación de Nacimiento -sin fecha- llega al mundo en el Sanatorio Metropolitano. En el formulario del Sanatorio figura la dirección nueva del mismo: Alsina 2184. Pero la dirección está tachada y en forma manuscrita se sobrescribe: Lavalle 1970. En esa dirección del sanatorio había nacido Karina, la hermana mayor de Diego Christian. El Sanatorio Metropolitano se mudó a la calle Alsina en 1975 y más tarde cerró sus puertas. Obviamente, alguien quiso simular que Diego Christian nació en el mismo lugar que su hermana. Pero en 1974, año de nacimiento de Diego Christian, el Sanatorio ignoraba que algún día se iba a mudar a la calle Alsina.
No existe un trámite de adopción legal. La partida de nacimiento de Diego Christian está firmada por Nélida Valaris. Ella trabajó en el Hospital Militar de Campo de Mayo atendió partos de presas. Dice a mí que sólo cumplía órdenes, ya que al no tener rango militar, no podía saber qué pasaba posteriormente con sus pacientes que dieron a luz con los ojos vendados en el Cuartel. Se comentaba entre el personal que algunas mujeres-presas 'se hicieron embarazar para pasarla mejor y para sobrevivir'. Le muestro el certificado de nacimiento de Diego Christian Tasselkraut. No recuerda el parto, ni el nombre, ni nada. Dice que no es su firma y que el documento contiene graves errores como correcciones a mano y falta la fecha.
Me pongo en contacto con Diego Christian. Llamo a la empresa DaimlerChrysler. ¿Diego Christian Tasselkraut? Sí, contesta. Le digo mi nombre, él sabe quién soy. Al inicio, está de acuerdo en encontrarse conmigo, pero a las dos horas me llama y cancela el encuentro. ¿No querés recibir informaciones sobre tu adopción? 'No', dice, 'todo lo que tengo que saber, ya lo sé'.
Un test genético puede definir su origen biológico. Si se niega a realizarlo, sea para proteger a su padre 'adoptivo', sea para cubrir la responsabilidad de su empleador, la DaimlerChrysler, será la Justicia la encargada de la indagación.
El hermano de Juan Ronaldo, Alejandro Tomás Tasselkraut, ya es investigado: también tiene dos hijos adoptados que no figuran en el libro de adopciones. Las parteras que figuran en las partidas están involucradas en otras causas de hijos de detenidos-desaparecidos. Una, Rosa Petitto, fallecida, se apropió de un menor y lo inscribió como hijo de ella -causa Iván Axel Ajler. Un ADN probó que Iván Axel no era su hijo, como consta en la partida firmada por la partera Angela Cuppari, sobrina de Petitto. Cuppari es la partera que firmó la otra partida. Lee el documento y alega que nunca atendió ese parto.
También deberá aclararse la actuación de la Embajada de la República Federal de Alemania en Buenos Aires. Los hijos de Juan Ronaldo Tasselkraut tienen la ciudadanía alemana. ¿Cómo la consiguieron? ¿Los funcionarios de la Embajada tomaron todas las precauciones necesarias? Personalmente solicité al cónsul alemán la información sobre si los hijos de Alejandro Tomás tienen también la ciudadanía alemana. Se negó a contestar 'por las leyes de habeas data', para proteger la privacidad de los Tasselkraut.
http://www.paginadigital.com.ar/articulos/2005/2005prim/noticias6/mercedes-benz-010405.asp
Visiten tambien: http://www.desaparecidos.org
http://solocineargentino.blogspot.com/2009/09/milagros-no-hay-los-desaparecidos-de.html
ONLINE
link: http://video.google.com/videoplay?docid=-4243518296298692721
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