Escribo sobre España y recibo sólo unas pocas visitas más que la tumba de Bin Lad... Ah, no, cierto. En fin, será que de crisis sabemos algo, y el aprendizaje post 2001 nos dejó el cuero duro. Dentro de dos generaciones recién nuestros políticos podrán decir que no vivieron la crisis en primera persona. España, en cambio, no tiene políticos o ciudadanos curtidos en crisis.

La solución Pérez-Reverte a la crisis española


La semana pasada Rajoy hizo aquello para lo cual fue votado y sancionó al que ya califican como el mayor ajuste de la historia española. A los recortes en salud y educación (mientras rescata la banca), el gobierno español sumó ahora a empleados públicos y brutales aumentos porcentuales del IVA. Poco a poco se desmantela el estado de bienestar. Desde afuera observan con atención la tolerancia del pueblo español: España es el nuevo cobayo de las finanzas internacionales. ¿Cuántos ajustes y cercenamiento de derechos laborales y humanos son capaces de soportar los españoles? Todo para cumplir con Bruselas. Es decir, el FMI, el BCE y Alemania en la figura de Frau Merkel, más sola ahora sin la segunda guitarra sarkoziana.

Las protestas no se hicieron esperar, aunque desde los medios intentaran minimizarlas (recomiendo esta galería, aunque duela verla). A cada recorte le siguieron siempre manifestaciones. Si se tratara de Argentina y fuera Cristina la que recibiera repudios similares, Clarín y LA NACION convertirían las protestas en su leitmotiv.

crisis

la nacion


Los políticos españoles reciben ahora la reprobación de los ciudadanos antes que de los analistas mediáticos. Ocurrió en nuestro país en 2001: LA NACION apoyaba el proceso de ajuste que lideraba la Alianza y Clarín fue luego soporte de Duhalde en el poder (sí, es el editorial de esta tapa). Es simple: antes que la información están sus intereses empresariales. Ocurrió acá y ocurre en España. Lo que también sufrimos y deben sufrir los españoles ahora es el aprovechamiento que de la crisis hacen los poderes económicos quienes, no contentos con un gobierno sumiso y receptivo a sus demandas, pretenden uno aún más débil. La excusa de la crisis es perfecta, cierra redondo. En 2001 pretendían que fusionemos provincias, legislaturas, el Congreso, el despido de funcionarios públicos, etc.: la crisis era culpa de los políticos. Algo de cierto hay: son culpables por prestarse a la mascarada democrática, esa que les permite arribar al poder siempre que sea para representar a los poderes económicos. Toma y daca. En España no son pocos los que recitan ese poema. Arturo Pérez-Reverte, en twitter, culpa al gasto administrativo de las autonomías por la crisis. Y, si no lo hace, por lo menos señala que la solución pasa por los recortes políticos:

2001


Suena tan 2001. Recordaba, mientras iba leyendo en vivo los twitts del escritor español, aquella propuesta de que Argentina debía aceptar que un extranjero se hiciera cargo del país. La propuesta corrió a cargo de Rudiger Dornbusch, y más que una propuesta parecía una extorsión. Esta es la nota de LA NACION:

El prestigioso economista del Massachusetts Institute of Technology (MIT) Rudiger Dornbusch reiteró esta noche que la solución "para un país que tiene quebradas sus instituciones a nivel extremo como la Argentina" es la intervención económica...

..."En 1920, un hombre de Holanda se hizo cargo de la economía de Austria... En este caso (de la Argentina) convendría alguien de un país pequeño y maduro... Quizá alguien otra vez de Holanda", dijo Dornbusch en diálogo con el programa "Periodistas", que se emitió hoy por primera vez en América 2.

Ruddy Dornbusch es uno de los economistas más prestigiosos del mundo y sus propuestas son escuchadas no sólo en el mundo académico, sino también en los organismos económicos internacionales.

Cuando el programa le hizo notar que la propuesta era humillante para la soberanía argentina, Dornbusch respondió con otra pregunta: "¿Y acaso usted no piensa que lo que están haciendo es humillante?".

"Están destruyendo las condiciones de las clases baja y media... Eso es mucho más humillante que la propuesta mía", enfatizó.

En el mismo sentido, Dornbusch aseguró que "miren lo que está pasando con ustedes... Tiene gente como De la Rúa que es incompetente, Duhalde que no es respetado en el exterior. Tienen a Menem con pizza y champán, a Alfonsín, que es un chiste... No le parece mejor un comité de especialistas".

En el mismo tono, el economista puntualizó de qué manera Argentina podría aceptar esta extraña propuesta: "Argentina quiere dinero del exterior... Y cualquiera que quiere dinero y lo ha dilapidado tiene que dar algo como contraparte... Si está dispuesta a vivir sin dinero externo, puede seguir destruyéndose a sí misma".


Esta editorial en LA NACION, también escrita por el economista intervencionista, es otro ejemplo. "La batalla por la Argentina", lleva por título.

Volviendo a Pérez-Reverte: tan 2001 eran sus twitteos que no tuve más que esperar unos minutos para encontrar replicado el razonamiento de Dornbusch:



Si la propuesta fuera realizada por un economista y no por un hombre de letras finalizaría exactamente como la de Rudiger Dornbusch: "España quiere dinero del exterior... Y cualquiera que quiere dinero y lo ha dilapidado tiene que dar algo como contraparte...". El tujes, ponele. Y que la deuda externa siga siendo el condicionante principal de la economía, claro. Por lo pronto, ya reciben (como nosotros hasta que Kirchner le pagó al FMI) hombres de negro en misión de revisar cuentas. A tomar por culo, entonces.