El Renacimiento: La lírica




Formas y temas de la lírica Renacentista.

Petrarquismo:

Irrumpe en el siglo XVI y define un nuevo modelo de lírica que transforma el panorama literario:
Supone una renovación esencial en los temas, las formas literarias y la sensibilidad estética, debido a su intimismo

Se observa por primera vez en la obra de Garcilaso de la Vega.

Su huella se evidencia en todos los grandes poetas de los siglos XVI y XVII.



Garcilaso de la Vega (1501?-1536)

Poeta más representativo del espíritu renacentista

Introductor del petrarquismo

Marcó el rumbo de la poesía posterior

Encarna el modelo del hombre renacentista:

Inicia una sensibilidad intimista



Obra



Destacan los sonetos, unos cuarenta, y las tres églogas.

Era breve

Égloga I

La Égloga I es la más valorada.

Los pastores Salicio y Nemoroso expresan sus quejas en una naturaleza dulce y bucólica.

Mientras Salicio se lamenta por los desdenes de su amada Galeta, Nemoroso llora la muerte de Elisa.

Ambos pastores representan al propio Garcilaso, que canta a su amada, en vida y tras su muerte (como Petrarca había hecho un Cancionero).

La composición refleja de forma magistral el tono emotivo renacentista, contenido y melancólico.

Égloga II

La Égloga II recoge la historia de las desgraciados amores de Albanio (seguramente representa al duque de Alba o a su hermano) y la pastora Camila.

Es la égloga más extensa, la primera que escribió y la menos brillante.



Égloga III

En la Égloga III, en medio de una naturaleza suave y bucólica, cuatro ninfas tejen, en unos tapices, trágicas historias amorosas.

Las tres primeras historias aluden a personajes mitológicos, y la cuarta trata de los amores entre Nemoroso y Elisa (como vimos, el propio Garcilaso e Isabel Freyre).

La Égloga termina con el canto de dos pastores.


Estilo

Supone la creación del lenguaje poético renacentista, elegante y natural al mismo tiempo.

La renovación del estilo se basa en el léxico refinado pero al mismo tiempo sencillo

A partir de Garcilaso, el soneto se convierte en la estrofa básica de la poesía culta castellana.

Puede decirse que toda la poesía posterior está condicionada por la obra de Garcilaso.