Ateísmo vs. Budismo vs. Cristianismo.

Este es el comienzo de una serie de artículos donde analizaré y compararé estas tres “opciones de vida”. Las llamo así porque hacerlo de otra forma sería difícil, ya que todas son diferentes, y encontrar un término para englobarlas sería arduo e innecesario. El ateísmo no es una fe ni una religión, y mal podría denominarse una ideología. Es la simple consecuencia del escepticismo, el racionalismo y el librepensamiento aplicados al campo de lo sobrenatural. El budismo es una religión, pero suelen llamarla, a veces despectivamente, “filosofía de la mente”, por carecer de la idea de los dioses como entes con los cuales entrar en relación. Este término es en parte cierto, pues sin un dios al que adorar su definición como religión (por lo menos en el sentido tradicional del término) queda restringida y a veces en entredicho. Pero por otra parte, el mismo es el producto de la ignorancia de occidente y muchos pueblos de oriente próximo, al considerar que una religión solo puede ser definida en relación con un dios. Por último, el cristianismo, siendo la religión tradicional de occidente, y la mayor o una de las mayores en el mundo, no necesita presentación.

Como se ve, es difícil encontrar una palabra que designe estas tres ideas de forma conjunta. No todas son religiones (por ejemplo el ateísmo), no todas son filosofías de la mente (por ejemplo el cristianismo), no todas niegan a dios ni tampoco todas lo afirman. Pero en lo que sí podemos estar de acuerdo es en que todas son diferentes. En esta serie de artículos vamos a ver las diferencias en muchos temas, desde la idea del yo, su ontología, su concepto de propósito, su ética y moral.

Yo, como ateo, debo decir que simpatizo mucho más con el budismo que con cualquier otra creencia, porque Buda fue un hombre inteligente para su época, además de un gran visionario, el cual se adelantó milenios a su tiempo para hallar en la mente humana y la naturaleza el origen y la solución a todos los problemas de la existencia, y eso sin recurrir a ningún dios. Y sin embargo, por la misma razón, y tal vez a riesgo de parecerme demasiado a él, voy por mi propio camino, y al igual que él, lo recorro solo. No ando en busca de sabios ni maestros, sino que aprendo de mí mismo. Por eso es que no podría ser budista, pues no me interesa ni atrae en absoluto el espíritu de congregación, veneración ni adoración, aún en una doctrina tan erudita. Menos aún podría ser cristiano.



ORÍGENES
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Ateísmo

No tiene un fundador, y su origen se remonta muy atrás en el tiempo. Es casi tan viejo como el animismo, y tan biológicamente temprano como las inferencias teleológicas. Es más, se puede decir que es el estado natural de todos los seres humanos antes de que se les inculque la religión. Hasta hace poco tiempo se creía que los niños tenían ingentes inferencias teleológicas, pero nuevos descubrimientos han echado por tierra esta idea. Los niños no son tan crédulos como se solía pensar, y su pureza moral se manifiesta incluso antes de que se les pueda enseñar el concepto, en edades muy tempranas.

Podría decirse que los exponentes más antiguos son Demócrito y Buda. En la época moderna, figuras como Bertrand Russell, Friedrich. Nietzsche, Albert Einstein y otros han dado un fuerte impulso al resurgimiento del ateísmo, aunque ellos mismos no lo hayan sido (Russell se decía agnóstico teórico y ateo práctico, Nietzsche era un ateo de mucha fibra, y Einstein era un creyente en el dios de Spinoza, algo cercano al deísmo o al panteísmo).

En la actualidad, ateos como Richard Dawkins, Sam Harris, Christopher Hitchens y Daniel Dennet hacen un estupendo trabajo con la corriente del “nuevo ateísmo”, una tendencia a resaltar el orgullo de ser ateo, pues éste viene asociado con una serie de beneficios bastante amplia, y al contrario de lo que se suele creer, los ateos no somos un colectivo rebelde ni desdichado.
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Budismo

Se atribuye su fundación a Buda, llamado Sidarta Gautama. Era el príncipe de la tribu de los Shakyas, afincados en Kapilavastu, un pequeño reino políticamente dependiente del antiguo gran reino de Koshala. Se dice que su nacimiento fue milagroso, al darlo a luz su madre sin dolor, en medio del bosque. La leyenda dice que habló al nacer, diciendo de sí mismo que había venido a salvar a todos de los sufrimientos productos del karma como la vejez, la enfermedad y la muerte por medio de la enseñanza del Dharma.

Se crió en las artes del guerrero, pero a temprana edad se hizo notar su introspección por sus continuos estados de Jhana (meditación feliz, un estado de continua felicidad contemplativa en la que se abstraía del mundo y se sentía uno con la naturaleza).Su padre, pendiente de la profecía de un adivino famoso que hizo llamar cuando Sidarta estaba recién nacido, sabía que su hijo podía ser o un gran rey (“el rey que mueve la rueda”) o un Buda (“iluminado” o “despierto”). Queriendo que su hijo siga su legado, lo encerró en su palacio en medio de una vida de lujos y excesos, con la cual esperaba que no se interesara en los profundos problemas de la existencia.

Pero todo le salió mal. Sidarta logró escapar de la atenta mirada del rey Sudhodana, y observó en las calles los sufrimientos de la gente común. Se encontró con una persona enferma, a alguien viejo, y a un muerto. Entendiendo que estos problemas son inevitables, y que nada hay que pueda hacerse contra este destino, decidió buscar una respuesta a esta cadena interminable de sufrimiento. Vio a un yogui, y comprendió que es lo que debía hacer. Para entonces tenía alrededor de 29 años.

Una noche de neblina muy densa, abandonó a su esposa Yasodhara y a su hijo Rahula, y se despojó de sus prendas reales, joyas e indumentaria, dejándolas, al igual que a su caballo Kantaka, al cuidado de su cochero. Emprendió entonces una vida de austeridad errante, en la cual practicó diferentes disciplinas ascéticas y de mortificaciones corporales, las cuales incluían respirar por los oídos, dejar de respirar, no comer ni beber durante meses o años, etc. Estas prácticas duraron entre 6 y 7 años.

Su iluminación se dio aproximadamente a los 35 años. Estando al borde de la muerte por sus prácticas ascéticas, fue a tomar agua de un río. Viéndolo tan débil, una niña le ofreció arroz con leche, el cual le recuperó las fuerzas. Comprendió que si bien la disciplina que practicó por tanto tiempo servía para dominar la mente, nada podía lograr con un cuerpo esquelético. En esto se adelantó al principio de “mente sana en cuerpo sano”. Luego se dice que escuchó a un músico afinar su instrumento (de cuerda) diciéndole a un niño que no debe templarse demasiado, porque la cuerda se rompería, y no muy poco porque sino no sonaría. Debía siempre tomar el medio. Entonces Siddhartha comprendió que ambos extremos estaban mal, y que lo mismo ocurría con las prácticas ascéticas. Entonces, comió hasta recuperarse y prosiguió con su entrenamiento.

Fue entonces cuando Mara, el rey de los demonios lo tentó, tratando de impedir su iluminación. Esta figura no tiene anda que ver con el Satanás cristiano, pues Mara representa la parte oscura de todo ser, y no se trata de algo externo al mismo, sino de algo interno. La narración del enfrentamiento entre ambos es el de una lucha interna, mental, no de un combate sobrenatural, aunque la leyenda adorne este hecho con demasiada frecuencia. Al final, Mara cedió, pues no pudo tentarlo con mujeres, riquezas, miedo a la muerte, su propia familia ni con el apego a sí mismo. Sidarta, habiendo superado todo apego material al haber comprendido su naturaleza, sometió a Mara y se convirtió en Buda, el Tathagatha.

Se dice que el dios Brahma vino a él a pedirle especialmente que difundiera el Dharma por el mundo, pues Buda estaba dudoso en hacerlo, principalmente en el cómo. Esto puede verse como una expresión de su mente, con Mara como su negatividad y Brahma como su parte positiva.

Durante su predicación se dieron muchos prodigios, pues se dice que tenía poderes como caminar sobre el agua, no arder en el fuego, telequinesis, lectura de mente, telepatía, cambio de forma, teleportación, etc. En general, poderes comunes a la mitología india.

budismo

Su muerte se dio a raíz de una complicación estomacal empeorada por una comida con unos hongos especiales, ofrecida por un hombre de buen corazón pero desconocedor del malestar de Buda. Murió de disentería alrededor de los 80 años.


Cristianismo

Esta religión no necesita presentación. Todos conocemos al nazareno, hijo de Jehová y una humana, a la usanza de los dioses griegos. La fertilizó mediante implantación sobrenatural, la cual fue revelada mediante la anunciación. La tradición dice que María fue virgen, aunque ésta designación, como es sabido hoy, se debe a una mala traducción de “joven” por “virgen” en Mateo. La profecía a la que el evangelista hace referencia es la de Isaías 7:14 (almah, mujer joven en hebreo) y que él transcribe mal en Mateo 1:23 (parthenos, virgen en griego). Si la virginidad de María hubiera sido requisito indispensable, la palabra hebrea habría sido betulah (virgen en hebreo). La idea de la virginidad de María es bastante sugerente, pues es un concepto helénico, ajeno al mesianismo judío, y nos da la idea de cuán arraigada era la influencia y el poder de los conquistadores. Por eso la iglesia católica aún sostiene esto, además del dogma de la inmaculada concepción (que María nació sin pecado original, pues supuestamente sólo una mujer sin pecado podría dar a luz al hijo de Jehová).

A la edad adulta, Jesús comenzó a predicar, y lo hizo durante 3 años. Se bautizó en el Jordán. Su bautizo lo ofició Juan el Bautista, y se dice que el Espíritu Santo descendió sobre él. Al final lo crucificaron por blasfemo, pues se decía hijo de Jehová, el mesías, y dejaba que lo llamaran “rey de los judíos”. Aún si él no se hubiera dado a sí mismo ese apodo, el dejar que lo llamaran así muestra que pensaba que era un gobernante predestinado. Eso se confirma en el libro de Apocalipsis, donde se lo llama “rey de reyes y señor de señores” (Apocalipsis 19:16).

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SEMEJANZAS


Buda y Cristo:

1. Buda y Cristo provienen de familias reales: Buda de los Shakyas y Jesús de la casa de David.

2. Ambos son presentados como objetores del sistema tradicional, al cual critican y rechazan.

3. En ambos los eventos asociados a su nacimiento son milagrosos: El parto sin dolor, el doblés reverente de los árboles hacia él y el habla temprana del joven Shakyamuni, además de la anunciación de su nacimiento por parte de un dios, que se le apareció en un sueño a la madre de Buda, bajo la forma de un elefante con ocho cuernos; y la anunciación de María por parte de Jesús.

4. Ambos hacen gala de poderes mágicos o psíquicos.

5. Ambos tienen un antagonista: Buda a Mara y Jesús a Satanás. En este caso Mara no es un ser real, sino una parte de cada uno, la parte de nosotros que nos instiga al fracaso en todos nuestros proyectos, o como se lo conoce mejor, el demonio rey, el de la ignorancia y el error filosófico o de pensamiento.

6. Ambos tienen discípulos traicioneros que atentan contra su vida: Buda a Devadatta y Jesús a Judas.

7. Ambos tuvieron árboles de higo en sus historias: Mientras Jesús lo maldijo por no dar frutos para él fuera de estación, Shakyamuni alcanzó la budeidad a la sombra de uno de éstos. Era un árbol Pipala, y a ése lugar hoy se lo conoce como Buddh Gaya.


Ateísmo, Budismo y Cristianismo:

1. Todas pretenden hacer hincapié en que la vida es más que el disfrute material CIEGO.

2. Todas tienen respeto por la vida, aunque en este caso habría que definir muy bien qué es la vida, qué es respeto y si se le puede aplicar a toda forma de vida. Para el budismo toda vida es respetable, pero no se debe tener un apego a la misma que llegue a producir sufrimiento. En el cristianismo solo la vida humana es sagrada y respetable. En el ateísmo la vida es respetable porque así lo queremos, y no hay un imperativo categórico que nos obligue a ello. Por ende, podemos elegir qué respetar y que no, e incluso podemos redefinir el tipo de respeto dado a la vida, y en qué momento se lo da (luego de la concepción, a pesar de un crimen violento, etc.).


Budismo y Cristianismo:

1. Ambas son religiones.

2. Ambas pretenden hacer hincapié en que la vida es más que el disfrute material.

3. Ambas están organizadas desde antaño: 2500 años para el budismo, 2000 para el cristianismo, redondeando bastante.

4. Ambas hablan de un lugar o estado trascendente y completamente feliz: Jesús del reino de los cielos, y Shakyamuni del Nirvana, aunque en el budismo éste sea una metáfora para la iluminación, no un lugar real. La mejor comparación sería con la “Tierra de suprema felicidad” donde reside el Buda Amitaba. También se podría comparar el cielo con el reino de los dioses, donde era posible renacer.

5. Ambas tienen conceptos de recompensa y castigo: En el cristianismo comúnmente se trata de ir al cielo o al infierno. En el budismo se habla de renacer en formas superiores o inferiores, incluso en planos divinos o demoniacos. Todo esto proviene de la mitología hindú, la cual es reformada por el pensamiento budista, dándole un nuevo significado.

6. Ambas tienen el concepto de un tiempo nefasto. En el cristianismo es al apocalipsis, en el budismo el “último día de la ley”. Sin embargo el concepto budista no tiene nada de semejante con el cristiano excepto la implicación del nombre, pues este último día hacía referencia al tiempo en que las enseñanzas de Shakyamuni ya no tuvieran el poder de guiar a la gente a la budeidad, lo que marcaba el tiempo del advenimiento de otro Buda.

7. En ambas existe la idea de dioses. En el cristianismo como un ser único y todopoderoso; en el budismo como una multitud de dioses poderosos, pero metafóricos, pues representan las funciones de la vida, no seres existentes.


Ateísmo y Budismo:

1. El budismo original es una religión atea.

2. El budismo afirma que el universo ha evolucionado y no es obra de ningún dios.

3. Ambos dicen que la moral y la ética, lo bueno y lo malo deben ser racionales y de libre elección. Esto se encuentra en el “Sutra de los Kalamas”:

"¡Kalamas!, es propio para ustedes dudar y tener incertidumbre; la incertidumbre ha surgido en ustedes acerca de lo que es dudoso. ¡Vamos Kalamas! No se atengan a lo que ha sido adquirido mediante lo que se escucha repetidamente; o a lo que es tradición; o a lo que es rumor; o a lo que está en escrituras; o a lo que es conjetura; o a lo que es axiomático; o a lo que es un razonamiento engañoso; o a lo que es un prejuicio con respecto a una noción en la que se ha reflexionado; o a lo que aparenta ser la habilidad de otros; o a lo que es la consideración: ‘Este monje es nuestro maestro.’ ¡Kalamas!, cuando ustedes por sí mismos sepan: ‘Estas cosas son malas; estas cosas son censurables; estas cosas son censuradas por los sabios; cuando se emprenden y se siguen, estas cosas conducen al daño y al infortunio,’ abandónenlas."

4. De acuerdo con lo anterior, tanto el budismo como el ateísmo son escépticos.

5. El ateísmo y el budismo no creen en el alma ni en el espíritu, ni en una existencia trascendente a la muerte. Tampoco se ve desde el budismo a la conciencia como una prueba o manifestación del alma. Esto lo podemos ver en el Anattalakkhana Sutra o el “discurso de la característica de no alma”:

“La conciencia es no alma. Si, oh monjes, la conciencia fuese alma, esta conciencia no conduciría a la aflicción y sería posible decir: ‘Qué mi conciencia sea así. Qué mi conciencia no sea así.’ Pero dado que, oh monjes, la conciencia es no alma, ésta conduce a la aflicción y no es posible decir: ‘Qué mi conciencia sea así. Qué mi conciencia no sea así.”

“¿Es la conciencia permanente o impermanente? Impermanente, Venerable Señor. ¿Y aquello que es impermanente, es insatisfactorio o satisfactorio? Insatisfactorio, Venerable Señor. ¿Y aquello que es impermanente, insatisfactorio, transitorio, es correcto considerarlo: ’esto es mío, esto soy yo, esto es mi alma’? No, Venerable Señor.”

Esto puede parecer contradictorio con el concepto de reencarnación, pero dicha contradicción se debe a la ignorancia de occidente. Se conoce solo el concepto de reencarnación hinduista, pero el tipo budista es diferente.



DIFERENCIAS:


Buda y Cristo:

1. Buda era ateo, y no deseaba que se lo divinizara. Jesús era monoteísta, y no solo eso, se llamaba a sí mismo el “Hijo de Dios”.

2. Buda trataba cortésmente a todos, incluso a los que lo insultaban o desafiaban. Por el contrario, Jesús insultaba locuazmente a todos los que no comulgaban con sus ideas.

3. Jesús se proclamaba a sí mismo como “el camino, la verdad y la vida”, el único vehículo a la salvación. Buda decía ser solo otro buscador de la verdad, y su práctica siempre estuvo teñida de compasión y respeto, pues trataba a sus discípulos como hermanos de búsqueda, y no como súbditos o seres inferiores, el cual sería el comportamiento común en esa época.


Budismo y Cristianismo:

1. El budismo es ateo, y el cristianismo monoteísta.

2. El budismo es racionalista y escéptico, hasta el punto en que incluso los budistas pueden dudar libremente de la existencia de Buda o de sus enseñanzas, pues en el budismo no hay el concepto de herejía. El budismo se amalgama con otras ideas con cierta facilidad. En el cristianismo es completamente fideísta, y dudar de la historicidad de Jesús es herejía. No se permite el libre examen de éste punto ni de ningún otro de su doctrina.

3. En el budismo no existe el concepto de pecado, en el cristianismo sí.

4. En el budismo la felicidad es algo que se puede alcanzar con el esfuerzo personal. Cada quien es el artífice de su felicidad y su destino. En el cristianismo es Jehová el autor y consumador de todo, y sin él los cristianos no pueden comprender ni dar base a la felicidad, la ética, la moral, el bien ni el mal.

5. El budismo se centra en el conocimiento y la autorrealización, el cristianismo en el conocimiento de su dios (teología) y su relación con el hombre.


Ateísmo y Budismo:

1. El budismo es una religión, el ateísmo no.
cristianismo

2. El ateísmo es “extincionista”, es decir que no cree en la existencia de un espíritu que sobrevive a la muerte. El budismo tampoco cree en esto, pero se declara abiertamente contrario al extincionismo, pues niega el yo. Al negar el yo, niega la disyuntiva de si sobrevivimos a la muerte o no, pues no hay un yo como para plantearse siquiera esta pregunta. ¿Por qué? Porque el yo que es considerado en este punto es uno que posee independencia ontológica, un resabio de la idea de espíritu y la reificación de nuestras propias funciones fisiológicas. En este sentido, la idea del hombre como una máquina evolutiva (idea del ateísmo moderno) está más cercana al budismo.

3. El budismo es una ideología organizada, con dogmas, rezos y órdenes monacales, el ateísmo no. Es más, ni siquiera se puede decir que sea una ideología. Pero en el budismo, a diferencia de otras religiones, las reglas son bastante más razonables.


Bien, este es un primer avance en la comparación y comprensión de estas tres ideas. Soy ateo, pero si tuviera que pertenecer a una religión sería budista. No podría compaginar mi vida, mis necesidades intelectuales, mis inquietudes y mis intereses con el cristianismo, pues es excesivamente represivo en todos los ámbitos de la vida y el saber humano. Ateos y budistas son casi hermanos, mientras que con el cristianismo tenemos un vínculo realmente lejano, y en occidente, socialmente obligatorio. Esta es la razón del porqué no hay ni una referencia directa a las similitudes entre ateísmo y cristianismo, porque de haberlas (que las hay, pero muy pocas) serían por cosas ajenas a los dogmas, y basadas en el sentido común. Las semejanzas que podríamos encontrar serían por cosas que nada tienen que ver con estas ideas.

No dejaría de ser ateo, pero durante mis años de estudio de otras religiones me he dado cuenta que no todas son fideístas por completo, con algunas personas creyentes se puede razonar, o sea, con los que no están corrompidos por la idea de la invulnerabilidad de todo dogma, en especial del suyo. En este sentido, debo decir que el budismo es una de estas religiones que no hace daño al mundo, cosa que lastimosamente no se puede decir del cristianismo. Y lo más importante: Las doctrinas de Buda son especialmente atrayentes porque se basan en la razón, a diferencia de las de Jesús, que eran la expresión altanera y furiosa del nacionalismo judío idealizado en un reino supraterreno. Tal vez las religiones sean un vestigio del pasado, y definitivamente lo son. Pero con que sean neutras, tanto de forma como de fondo, es suficiente. Y si dan algo positivo al mundo, mucho mejor. El budismo no da pie a ninguna clase de exceso o discriminación, y quienes lo hacen en su nombre lo hacen mintiendo. Caso contrario al cristianismo, que deliberadamente justifica la lapidación, la esclavitud, la persecución y la muerte de todo aquel que no piense igual.

Esta es la diferencia entre ateísmo, budismo y cristianismo, y una de las razones por las que jamás dejaría de ser ateo.

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