Las Waffen-SS

Las Waffen-SS (traducción libre del alemán: SS armadas) eran el cuerpo de combate de élite de las Schutzstaffel (más conocidas como las SS, o escuadras de protección). Dirigidas por el Reichsführer-SS Heinrich Himmler, las Waffen-SS participaron en la Segunda Guerra Mundial. Finalizada la guerra, algunos de sus líderes fueron juzgados por crímenes de guerra.
Comenzaron como unidad de protección y choque de la dirección del Partido Nazi, hasta convertirse en una fuerza de combate de 950.000 soldados aproximadamente, de los que 352.000 murieron en acción y 50.000 desaparecieron. Combatieron bajo el signo de las Waffen-SS hombres de unas veintiséis nacionalidades. En los Juicios de Núremberg, las Waffen-SS fueron condenadas como parte de una organización criminal debido a su participación en atrocidades y crímenes de guerra e inmediatamente abolidas.
El cuadro original de las Waffen-SS procedía de los Freikorps y de la Reichswehr además de varias formaciones paramilitares de extrema derecha. Formada a iniciativa de Heinrich Himmler, la División Leibstandarte SS Adolf Hitler (LSSAH) fue la primera unidad a partir de la cual se crearon el resto de las unidades de las Waffen-SS. Cuando las SA fueron depuradas en la Noche de los Cuchillos Largos, muchos hombres pidieron su traslado a las SS, engrosándose así sus filas y dando por resultado la formación de nuevas unidades incluyendo las SS-Verfügungstruppe (SS-VT) y las SS-Totenkopfverbände (SS-TV).
Al principio las Waffen-SS fueron dotadas con armamento de segunda mano, y el material y equipo de muchas unidades era de origen checoslovaco y austríaco. Esta política continuó durante toda la guerra, a excepción de un selecto grupo de divisiones formadas con personal de origen germánico, que fueron dotadas con el mejor material. La mayor parte del material y equipo de mejor calidad fue destinado también a equipar otras divisiones de élite de la Wehrmacht, como la Panzer-Grenadier-Division Großdeutschland, la 130. Panzer-Lehr-Division y la división División Hermann Göring de la Luftwaffe.
Cuando se acercó el comienzo de la guerra, Heinrich Himmler solicitó la formación de varias unidades de combate a partir de los SS-Standarten (unidades del tamaño de un regimiento), sujetas a los marcos disciplinarios de las SS y ajenas a la jurisdicción de las tropas de la Wehrmacht, de forma que las fuerzas de las Waffen-SS solamente fuesen responsables ante Hitler (y, tácitamente, dirigidas por Himmler), cuidando de otorgarles un entrenamiento, intendencia y munición de la mejor calidad, superior incluso a las de la Wehrmacht; el reclutamiento también sería riguroso y selectivo, exigiendo a los aspirantes destrezas físicas y mentales sobresalientes, así como un "origen ario" intachable. Las tres unidades resultantes (la LSSAH, las SSVT y las SSTV) fueron debidamente armadas y participaron en la invasión de Polonia. Durante la campaña en el oeste, la Totenkopf y la LSSAH estuvieron implicadas en varias atrocidades contra la población civil.
Sello postal de las Waffen-SS.
El rendimiento de las Waffen-SS fue mediocre durante estas campañas. El pobre rendimiento inicial de las unidades Waffen-SS fue principalmente debido a que en la práctica Himmler privilegió el énfasis en el adoctrinamiento político y en la adhesión ciega al nazismo más que en la instrucción puramente militar antes de la guerra. Esto sucedió en gran parte a causa de la escasez de instructores experimentados, que prefirieron permanecer con el ejército regular (Wehrmacht) que se consideraba más "técnico" que unidades bélicas tan ideologizadas como las Waffen-SS.
A pesar de ello, la experiencia ganada en las campañas de Polonia, Francia y de los Balcanes, y la peculiar forma de adiestramiento, pronto convirtieron a las Waffen-SS en auténticas unidades de élite. En varias ocasiones, las Waffen-SS fueron criticadas por el ejército regular a causa de su indiferencia ante las bajas en el combate. Sin embargo, las divisiones Waffen-SS demostraron ser unas unidades excepcionales y disciplinadas sobre todo en la Operación Barbarroja, mostrando gran eficiencia en el combate. El duro entrenamiento y el excelente suministro de armas y municiones tornaron a las Waffen-SS en unidades de elevado prestigio bélico, dotadas además de una obediencia absoluta y fanática hacia Hitler; la suma de estos rasgos tornó a las Waffen SS en las unidades militares predilectas del Führer.
Dos efectivos de la Waffen-SS, armados con subametralladoras MP40.
Las Waffen-SS acreditaron especialmente su valor durante la Tercera batalla de Járkov en febrero-marzo de 1943, donde el II. SS-Panzerkorps bajo el mando del SS-Brigadeführer Paul Hausser recobró la ciudad ucraniana de Járkov tomada por los soviéticos pocas semanas antes y detuvo la ofensiva enemiga pese a la inferioridad numérica, salvando a las fuerzas del grupo de ejércitos de Erich von Manstein. A mediados de 1943, el II. SS-Panzerkorps formado por el LSSAH, la división Das Reich y la división Totenkopf (ahora divisiones de granaderos tanquistas) tomó parte en la Batalla de Kursk.
Mientras aumentaba el éxito de las divisiones, también se elevaba la dificultad de las misiones que se les asignaron, así como las bajas entre estas unidades militares de élite del Tercer Reich. Las derrotas alemanas de Kursk y del Cruce del Dniéper causaron nuevas bajas en las filas de muchas divisiones de las Waffen-SS, que debieron ser cubiertas con reclutas dotados de un entrenamiento menos riguroso, por las premuras de contar pronto con nuevas tropas de reemplazo. Incluso la división Das Reich debió ser enviada a Francia para luchar contra el maquis a mediados de 1943 debido a pérdidas sufridas en Kursk.
fin del terror
Las bajas sufridas por las Waffen-SS a lo largo de 1943 trajeron una novedad: el Tercer Reich aceptó la integración de fuerzas no alemanas en las Waffen-SS, no sólo de reclutas de origen "germánico" (noruegos, daneses u holandeses) que habían sido aceptados desde 1941, sino ahora con aspirantes de países como Francia, Bélgica, Letonia o Estonia, lo cual suponia que el reclutamiento nazi se concentraba más en el violento anticomunismo de sus aspirantes que en la "pureza racial aria".
Incluso se aceptaron tropas de los Balcanes (croatas y bosnios) y de los antiguos prisioneros de guerra soviéticos (rusos, ucranianos o cosacos), abandonando en la práctica el ideal racial que había perseguido Himmler antes de la guerra, pero tales concesiones se habían hecho necesarias en tanto los triunfos soviéticos causaban graves bajas de veteranos de las Waffen-SS y las derrotas germanas hacían cada vez más urgente disponer de mayor cantidad de tropas en el frente. La lealtad fanática de las Waffen-SS originales hacia Hitler podía ser suplida en el caso de los no alemanes con el fanatismo anticomunista, y ello persuadió a Himmler a aceptar en mayor escala el apoyo militar de los colaboracionistas de cada país de Europa. A inicios de 1944, bajo las insignias de las Waffen-SS se hallaban tropas de casi 25 países diferentes, incluso de algunos neutrales.
Las ofensivas soviéticas de 1943-1944 en el frente oriental, como la Operación Bagration y la Ofensiva Lvov-Sandomierz, causaron nuevas bajas y estimularon a que Himmler extendiera el reclutamiento de las unidades alemanas de las Waffen-SS inclusive entre los adolescentes integrados en la Hitlerjugend, aunque las presiones bélicas forzaron a acortar los periodos de entrenamiento, con la consiguiente merma de potencialidad militar. La "movilización final" ordenada por Hitler en octubre de 1944 con la creación del Volkssturm consagró definitivamente a la Hitlerjugend como fuente de reclutas para las Waffen-SS.
En los meses del final de la guerra, a las formaciones Waffen-SS se les encomendaron misiones imposibles por parte de Hitler, que las veía aún como muy eficaces en el combate, así como absolutamente fieles al nazismo en lo político. Tras el Desembarco de Normandía numerosas unidades de las Waffen-SS fueron enviadas al frente occidental, pero los éxitos del Ejército Rojo a fines de ese año motivaron que Hitler trasladase a la mayoría de las tropas alemanas de mejor nivel (como las Waffen-SS) al frente oriental.
Las Waffen-SS estuvieron presentes en la Batalla de las Ardenas a fines de 1944, pero tras algunos éxitos iniciales estuvieron lejos de su gran eficacia de años pasados, siendo contenidas y luego repelidas por las fuerzas aliadas. Luego participaron en febrero de 1945 en la Ofensiva del Lago Balatón siguiendo unas órdenes de Hitler para recuperar Budapest y destruir todo un frente del Ejército Rojo, lo cual resultaba imposible de cumplir, y al término de esa lucha varias divisiones de las Waffen-SS quedaron casi aniquiladas a manos de los soviéticos.
Sorprendentemente, tras el fracaso en Hungría, Hitler censuró duramente a las Waffen-SS amenazándolas con ser disueltas y agregadas a otras unidades, ordenando además el retiro de títulos honoríficos. La orden disgustó y no fue cumplida por el comandante del VI. SS-Panzer-Armee, SS-Oberstgruppenführer Josef "Sepp" Dietrich, criticando más bien la insistencia de Hitler en lanzar a las ya disminuidas Waffen-SS a operaciones casi suicidas.
Durante los meses finales de la guerra Hitler lanzó nuevas críticas contra las Waffen-SS, formadas ahora por numerosos reclutas improvisados tras haber perdido a la mayor parte de sus mejores efectivos. Las atrocidades cometidas por las Waffen-SS en el frente oriental causaron un feroz espíritu de revancha en las fuerzas soviéticas, y por ello los jefes de las divisiones Waffen-SS dispusieron a huir con sus hombres lo antes posible hacia el oeste, donde en mayo de 1945 los sobrevivientes que lograron huir se rindieron casi por completo a las fuerzas estadounidenses.
crimenes de guerra
Numerosas unidades de las Waffen-SS estuvieron implicadas en crímenes de guerra. Los casos más notorios de estos crímenes fueron Oradour-sur-Glane, Marzabotto y la masacre de Malmedy, tanto por asesinar prisioneros de guerra como por matar civiles de países ocupados. Cabe mencionar que algunas unidades de las Waffen-SS tenían en sus filas a criminales alemanes comunes que se alistaban a cambio de un indulto del Tercer Reich, como sucedía por ejemplo con los Einsatzgruppen, comandos dedicados al asesinato de judíos y gitanos en la Europa Oriental, además de ejecutar desplazamientos forzados de poblaciones, incendios de granjas y cosechas, o represalias masivas por ataques partisanos (que podían implicar inclusive el asesinato masivo de todos los habitantes de una aldea). Había unidades mandadas por nazis fanáticos, como Oskar Dirlewanger (un delincuente común indultado por Hitler) y el ex alcalde ruso Bronislaw Kaminski, que se habían consagrado a ejecutar toda clase de crímenes contra civiles, a menudo con gran salvajismo.
Después de acciones como la Sublevación de Varsovia en 1944, las quejas de la Wehrmacht dieron lugar a que estas últimas unidades fueran disueltas, al considerar que su brutalidad no sólo involucraba a la Wehrmacht con sus crímenes, sino que además estimulaba la ferocidad de los partisanos locales (que rechazaban la rendición y preferían morir matando la mayor cantidad posible de alemanes), y alimentaba tremendamente la sed de revancha del enemigo soviético. De hecho, los jefes de las tropas Waffen-SS en las últimas semanas de la guerra ansiaban evitar por cualquier medio ser apresados por el Ejército Rojo, conscientes de la venganza de la cual serían víctimas por atrocidades cometidas en territorios de la URSS.
De forma similar, el récord de atrocidades de la unidad Waffen-Sturm-Brigade RONA tiene en su expediente de combate el haber asesinado a prisioneros estadounidenses, así como una conducta de violencia gratuita intolerable. Mientras que divisiones como la Nordland y la Nord mantuvieron sus expedientes con raros casos de crímenes de guerra, la mayoría de las divisiones Waffen-SS estuvieron implicadas en tales crímenes. Por ejemplo, el personal de la División Totenkopf tenía asignada la vigilancia de los campos de concentración y exterminio, practicando toda suerte de crímenes y atrocidades contra los prisioneros.
Sin importar el expediente individual de las unidades de combate dentro de las Waffen-SS, la organización entera fue declarada una "entidad criminal" por el tribunal militar internacional durante los Juicios de Núremberg, a excepción de los soldados rasos, que fueron eximidos de ese juicio debido a la movilización forzada de los últimos años de la guerra. Las acciones de Himmler y de la jerarquía nazi en la estructura de las SS, los campos de exterminio y los Einsatzgruppen dejaron claro que tal decisión era inevitable.



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