Definición de un Colaboracionista Cibernetico Kirchnerista o CCK

El término “colaboracionista” surge con la ocupación alemana de casi toda Europa en 1939, durante la II Guerra Mundial. El régimen Nazi exigía que las autoridades y la población en su totalidad, de los países ocupados, colaboraran irrestrictamente con el “Nuevo Orden” nazi.

El caso más destacado, fue el de Francia, con una parte ocupada por los ejércitos alemanes y otra bajo la tutela de un gobierno colaboracionista, el del mariscal Pétain.

Nace una nueva raza. El CCK

Pero analicemos a los colaboracionistas autóctonos de la Argentina, nuestro conocido deslucido y muy desacreditado CCK, El Colaboracionista Cibernético Kirchnerista.

El colaboracionista en general es básicamente un conformista. Pero esta aparentemente ingenua y poco compleja conformidad se ha determinado que puede serlo de dos tipos:
El colaboracionista realista, que cree que lo que existe es lo mejor porque existe, porque ya está instalado y hay que someterse sin discusión, además se adapta rápidamente en su pasividad; es el cómplice pasivo, indiferente, insensible y encubridor. Básicamente colabora por ignorancia pero también por inercia.

El otro tipo de colaboracionista es el activo, el converso, el que cree de verdad; este es el renegado, el traidor a sus ideales y convicciones más profundas y por estos cenagosos territorios psicológicos podemos encontrar medrando, o mejor dicho engordando, a la nueva raza de los CCK.

Este segundo tipo de colaboracionista nos lo representa mejor J.P. Sartre quien en 1945 escribe sobre el colaboracionismo en su artículo “¿Qué es un colaborador?”

Argentina

“Tras haber establecido la fuerza como fuente del derecho y como una prerrogativa del señor, el colaboracionista recurre a la astucia. Reconoce primero que nada su debilidad y después la sublima, la glorifica y la enaltece cuando la reciedumbre y la fuerza son usadas por su amo”.

En tanto y en cuanto que podemos hablar de una mentalidad colaboracionista hallamos que se trata de una cualidad muy enfermiza. El colaborador habla en nombre de la fuerza, pero él no es fuerte: es astuto, taimado; es furtivo descansando en la fuerza ajena, e incluso, es encantador seductor y confía en explotar la seducción que cree tiene. Representa una rara mezcla de masoquismo y corrupción que ahora a través de Internet y la instalación sistemática de los especímenes CCK en las redes sociales, ha potenciado su desarrollo, expansión y proliferación.
La colaboración con el régimen de turno no es gratuita ni inocua para el CCK. No se trata sólo de contemporizar, tolerar o justificar al poder.
Este comportamiento indefectiblemente deja huella en los individuos y mella su espíritu.

democracia
Porque el espacio social en el que se mueven estos sujetos, está conformado por actitudes uniformes, códigos y reglas implantados por el poder de turno, en nuestro caso, por el proyecto Kirchnerista.
Este sistema o proyecto no admite fisuras ni discusiones. O perteneces al Proyecto Nacional y Popular e idolatras a la Sra. y al Néstor o eres un Gorila de Recoleta, un cerdo de clase media, un evasor de dólares, un Milico de la Dictadura. (Esto ahora después del programa de Jorge Lanata de la semana pasada, con el asunto de la cuñada Alicia, creo que va a declinar un poco como descalificativo de las personas opositoras.)

Pero bueno, lo concreto es que no hay, por lo tanto, posibilidad de inocencia ni bobería en la posición colaboracionista CCK, no cabe alegar ignorancia. Al rendirse ante el poder, el CCK reconoce el predominio de la coacción en él, y al aplicársela a los demás, incluidos sus parientes más cercanos y amigos, se transforma en cómplice.
Quizás más que el propio militante de mayor nivel y jerarquía muchísimo mejor pagado, con acceso directos a las fuentes de dinero de la corrupción y más reconocido que un simple CCK.
De manera que el CCK, interioriza esta colaboración, por fatalismo o por admiración, y la transforma en el objeto de su servilismo.
Otra característica notable en el Colaboracionista Cibernético Kirchnerista, CCK, es que termina hablando la lengua exigida por los dueños del poder, Clarin Miente, Corpo, etc. incluso la autoimpone en su intimidad familiar creando una enorme fisura en sus relaciones personales si encuentra alguna discrepancia o resistencia.

El colaboracionista pasivo y el renegado CCK, se sienten por igual plenos de ese poder.
En las relaciones sociales cara a cara, una simple primera mirada basta para identificar al investido por ese poder, antes de que abra la boca, o con solo ver su perfil en cualquiera de las redes sociales los podes identificar.
Lo que muestran con su empeño de defensa irrestricta y sin admitir disenso de ninguna especie del modelo, es la realidad del enfrentamiento, de la división de la sociedad argentina y de la coacción.
Para eso fueron creados, no tienen otra funcionen dentro del Proyecto.

Que podemos hacer para combatirles y básicamente defendernos, creo que basta con no renunciar a nuestra lengua ni a nuestra cultura, principalmente a los valores que aprendimos hasta ahora en la Escuela de Sarmiento. Ellos no soportan el sonido de nuestro idioma, les molesta sobremanera, sufren con nuestro relato patrio de 200 años, no soportan la visión de nuestros símbolos democráticos, incluidos los más representativos del Peronismo, del Radicalismo o el simbolismo de cualquier otro partido democrático, necesitan renunciar a toda la historia de la Argentina, porque les recuerda la falsedad y contrasta con la pequeñez de lo suyo.
No hay “rebeldía” ni grandeza en sus actitudes por muchos alborotos Camporista que monten y por mucho que se llenen la boca calificando de Gorilas a los que pensamos distinto.