INTRODUCCIÓN

El prejuicio constituye una característica humana de larga data, al igual que otros fenómenos como la violencia y la exclusión. Las personas no escapamos a esta característica; sin embargo, sí existen diferencias individuales y grupales al respecto.

A lo largo de la historia han habido grandes variaciones en la manera de expresar el prejuicio, a medida que la sociedad se ha vuelto más consciente de los derechos fundamentales de las personas y de la forma de respetarlos. El silencio ya no es una respuesta de la sociedad ante el prejuicio y la discriminación, lo cual tiene una contraparte positiva y otra negativa, como el prejuicio encubierto (prejuicio moderno).

Los múltiples estudios existentes en el mundo en relación al prejuicio, expresan el creciente interés por profundizar el tema, especialmente en países como Estados Unidos, donde las brechas sociales y culturales son evidentes en relación a la raza. En el Perú, el prejuicio y la discriminación también son temáticas de gran importancia en la medida en que el problema se expresa en distintos ámbitos, no sólo vinculado con la raza y la etnia, sino también la religión, la orientación sexual y la estética. Recordando que nuestro país es multicultural, la situación se yotna compleja.

En nuestro país, los prejuicios y la discriminación han sido identificados tanto en relación a grupos extranjeros, como en relación a grupos nativos oriundos de la sierra o selva peruana, sin existir un concepto claro de nación, sino apenas de grupo.


LOS PREJUICIOS. DEFINICIÓN CONCEPTUAL

Para Light, Keller y Calhoun "el prejuicio es una predisposición categórica para aceptar o rechazar a las personas por sus características sociales reales o imaginarias". Al igual que estos autores, muchos otros sociólogos y psicólogos sociales han trabajado el tema de los prejuicios en el marco de las relaciones sociales. El prejuicio es una característica humana, que si bien ha sido definida de manera diferenciada por distintos autores, ofrece algunos componentes comunes, en los cuales nos detendremos brevemente.

El prejuicio como actitud.

El prejuicio constituye una actitud, es decir, una predisposición personal a responder de cierta manera frente a un estímulo. Se considera que el prejuicio es una actitud, en tanto condiciona la respuesta personal hacia el medio, de acuerdo a un precepto anterior. Una característica importante es que la persona tiene una posición personal sobre una situación sin conocerla en profundidad, de allí su significado etimológico (PRE - JUICIO: juzgar sin conocimiento previo)

Es importante mencionar que las actitudes constituyen patrones de conducta con respecto a situaciones. De alguna manera, las actitudes tienen una base adaptativa, favoreciendo la economía de tiempo para planear respuestas y tomar decisiones sobre ciertas circunstancias. El hecho de ya tener una predisposición hacia un evento, persona o cosa, hace más sencillo dar respuesta a ello, haciéndose innecesaria una evaluación personal profunda cada vez que hay un acercamiento.

Tiene una connotación negativa. Para algunos autores, el prejuicio puede tener una connotación negativa (de rechazo) o positiva (de aceptación). Sin embargo, para la mayor parte de los autores revisados, el prejuicio en sí mismo tiene una connotación negativa.

Las actitudes negativas hacia un grupo implican sentimientos o creencias de desvalorización hacia el mismo, expresando un desacuerdo evidente, e incluso desprecio, hacia condiciones o características del grupo.

Es una actitud aprendida. Existen teorías antiguas (Whittaker, 1979), basadas en estudios con Chimpancés, según las cuales el prejuicio es una actitud controlada de manera biológica (condición innata). Sin embargo, según las teorías modernas, el prejuicio es una actitud aprendida, en base a las experiencias que la persona ha tenido a lo largo de su vida, principalmente durante la infancia. Según Bacon en su libro "Novun Organum", los prejuicios se producen porque los niños pequeños aprenden primero lo que la familia o la sociedad piensa del mundo, antes de conocer dichos fenómenos por sí mismos.

De esta manera una persona puede desarrollar la capacidad para diferenciar personas y objetos desde muy pequeña (en base a los procesos de desarrollo cognitivo), el tener una actitud negativa hacia dichas diferencias proviene probablemente de conductas observadas o de expresiones lingüísticas.

El prejuicio es un juicio de valor negativo ante un grupo, basado en información insuficiente.
Cualquier conducta prejuiciosa que se lleve a cabo va a ser de tipo antisocial teniendo escasa contribución positiva al desarrollo de la sociedad.

En muchos casos, el prejuicio lleva a ofender a grupos y a generar ira y odio (Whittaker, 1979)
Está basado en una visión distorsionada de la realidad. Los prejuicios constituyen formas de interpretar la realidad. Definitivamente, tienen una base real,sin embargo contienen información errónea, exagerada o generalizaciones accidentales (no comprobadas científicamente). Por ejemplo, el prejuicio según el cual los hombres son más violentos que las mujeres, tiene una base en lo real; sin embargo, la diferencia entre conductas violentas en hombres y mujeres no es tan grande como parece.

Implica convicción y resistencia al cambio. Una de las características más interesantes de los prejuicios es su dificultad para ser eliminados, en tanto la persona cree en su veracidad. Se considera que una creencia errónea es un prejuicio cuando existe resistencia al cambio, además del convencimiento de que todas las personas de un grupo tienen las mismas características.

Generalmente, los prejuicios se arraigan en el pensamiento de las personas, siendo confirmados permanentemente por nuevas experiencias. La convicción impide aceptar refutaciones.

Los prejuicios pueden tener contenidos distintos, siendo algunos mucho más conocidos y evidentes que otros.
A continuación analizaremos brevemente algunos de los prejuicios más extendidos.

Prejuicio racial y étnico

El prejuicio en relación a la raza y la discriminación dirigida a un grupo racial, ha sido una de las más grandes problemáticas sociales en el mundo. La discriminación racial ha generado grandes brechas sociales en países muy diversos, tanto en Europa o África, como en Estados Unidos y América Latina.
Los prejuicios raciales están muy vinculados con el prejuicio étnico, como una actitud negativa hacia grupos humanos con características étnicas similares. El etnocentrismo es la consideración de superioridad de la cultura y la raza propias respecto de las demás.
La Alemania Nazi es uno de los ejemplos emblemáticos del prejuicio étnico-racial. Si bien muchas personas estuvieron de acuerdo con la discriminación a judíos por su supuesta condición de inferioridad frente a los arios, muchas otras siguieron las normas que imponía la época política, aún sin considerarlas como verdades absolutas.
A raíz de algunos movimientos de derechos humanos, la discriminación por raza ha disminuido en gran medida, sin embargo, existe un "racismo moderno" que se caracteriza por ser una forma más sutil, y por ende una forma más extrema y peligrosa, de prejuicio. Este racismo moderno se expresa por ciertas frases que denotan favoritismo o percepciones según las cuales se asocian rasgos positivos hacia un grupo más que otro. Asimismo, esta percepción distorsionada impide que algunos grupos acepten o sean conscientes de las diferencias de acceso a oportunidades de grupos minoritarios:

Prejuicio religioso

Los prejuicios religiosos constituyen una forma adicional de visión subjetiva de la sociedad y una de las formas que adopta el etnocentrismo (sobrevaloración de la cultura personal). Una de las manifestaciones más recientes de etnocentrismo que ha vivido el mundo ha sido la invasión Norteamericana a Irán y Afganistán, por medio de la cual se intentó imponer en el país asiático, una perspectiva política y religiosa occidental.
Al lado de otros factores también relevantes, en la base de esta invasión estuvo una concepción prejuiciosa de la religión musulmana. De ello surgieron conflictos religiosos, aunque también políticos y económicos afectando al mundo entero. Otro ejemplo de estos prejuicios religiosos lo hemos podido observar en los conflictos entre Irlanda y la Gran Bretaña, donde la lucha política e ideológica adquiere la forma de una diferencia religiosa.

Prejuicio de género

Las mujeres han sido consideradas por mucho tiempo personas menos capaces para realizar algunas actividades, tradicionalmente reservadas para los varones. El prejuicio de género tiene una base en la realidad en la medida en que es cierto que hombres y mujeres tienen habilidades distintas, sustentadas, como se conoce hoy, incluso por diferencias cerebrales; sin embargo, dichas diferencias se vuelven muy sutiles, dependiendo de la educación que hayan tenido las personas. De acuerdo con algunos autores el sexismo contiene dos componentes interrelacionados: el sexismo hostil y el sexismo benevolente.
El sexismo hostil es aquel que implica un desprecio hacia las mujeres por su sexo; y, el benevolente, también llamado sexismo caballeroso, se caracteriza por la protección extrema que ofrecen algunos hombres a las mujeres, basados en visión de la mujer como ser débil.
Como contraparte existen grupos feministas que luchan por la igualdad de oportunidades, pudiendo, en casos extremos, generar actitudes prejuiciosas y discriminatorias hacia grupos de hombres.
Sin embargo, paulatinamente, la sociedad está tomando mayor conciencia de esta situación, generando espacios de discusión sobre el tema y normatividad de protección a las mujeres afectadas.

Prejuicio por orientación sexual

En los últimos diez años han habido grandes cambios ideológicos en relación a la orientación sexual. Anteriormente, las personas homosexuales eran discriminadas abiertamente por tener una sexualidad distinta. En la actualidad, si bien el prejuicio por orientación sexual continúa en sociedades tradicionales y aún se conserva en ciertos grupos de sociedades más desarrolladas, en muchos países esto no se evidencia con facilidad, existiendo inclusive un marco normativo de protección y apoyo a los derechos de los homosexuales.

Prejuicio estético

Por otro lado, existe un prejuicio de tipo estético, que puede adoptar varias formas, principalmente vinculadas con los patrones belleza. El prejuicio estético es común en el mundo.
Se conoce que en algunos puestos laborales, se solicita tener "buena presencia" lo cual expresa discriminación hacia personas que no cumplen con los referentes tradicionales de belleza. El prejuicio estético se relaciona no sólo con los rasgos faciales, sino también con la estructura corporal.
La obesidad suele causar discriminación, tema conocido y bastante estudiado en los Estados Unidos.
Hasta hace poco en Latinoamérica la situación era diferente, y el sobrepeso no era preocupación demasiado extendida en nuestras sociedades. Sin embargo, la globalización y el creciente poder de los medios de comunicación masiva y la publicidad, han ido extremando los criterios de belleza y dirigiéndolos hacia patrones de cada vez menor peso, de tal manera que en la actualidad y desde muy pequeños en los colegios, los niños y niñas pueden comenzar a experimentar lo que significa ser señalados y eventualmente discriminados en función al peso.
Hasta el momento se han descrito algunos de los principales prejuicios que observamos en nuestra sociedad, sin embargo, existen otras expresiones de prejuicios aunque menos comunes y conocidas. En nuestro país, existen prejuicios grandes hacia las personas con discapacidad física o mental, como personas que no son útiles para la sociedad. Por otro lado, existen prejuicios hacia las personas que viven en ciertos distritos o que asisten a cierto colegio o universidad. De igual manera, encontramos prejuicios hacia las personas que realizan ciertos deportes, como el hecho de considerar que todos los jugadores de golf son aburridos o que los futbolistas no han alcanzado un alto desarrollo intelectual. Finalmente, cabe mencionar que también existen prejuicios hacia los miembros de algunos países o continentes.

ORÍGENES DEL PREJUICIO

El prejuicio, en definitiva, es una característica humana que tiene sus orígenes en aspectos muy variados, tanto en condiciones psicológicas, como en características del medio en el cual la persona se desenvuelve (sociales - culturales). Si bien existen distintas explicaciones (algunas ya obsoletas), ninguna alcanza por sí sola para dar cuenta suficientemente del fenómeno, por lo que se hace necesario considerar varias para entenderlo; de ahí su complementariedad.

Teorías tradicionales.

Existen algunas teorías tradicionales que explican el origen del prejuicio. A inicios del siglo XX surgieron algunas publicaciones según las cuales los prejuicios de grupos de raza aria hacia las demás eran producto de "la superioridad mental de la raza blanca"
Posteriormente, a la luz de estudios interdisciplinarios de tipo médicos, antropológicos y psicológicos, se comienza a explicar el prejuicio como una respuesta primitiva de los grupos y no necesariamente basada en la realidad.

Entre 1930 y 1940, el momento político y social que vivía Europa influyó enormemente en los movimientos teóricos, surgiendo una nueva posición según la cual, el prejuicio era una patología basada en la personalidad.
Según la teoría de la personalidad autoritaria o intolerante, los prejuicios son una expresión de la perspectiva desconfiada y rígida que tienen algunas personas de la vida, siendo estrictos seguidores de las reglas sociales y las jerarquías de la época.

La teoría de la frustración se basa también en la idea de que existe un componente personal en el prejuicio. Plantea que el prejuicio es el resultado de frustraciones que el grupo ha vivido, volcando temores e inseguridades del propio grupo hacia otros. Existen algunos estudios interesantes que plantean que, en épocas de crisis económica, algunos grupos excluidos desahogan su ira a través de actitudes prejuiciosas y conductas discriminatorias hacia aquellos que se encuentran en una "escala social" menor o en situación de mayor vulnerabilidad.

Socialmente, el prejuicio también está ligado con un conflicto de intereses (real o potencial). De alguna manera, el prejuicio también permite una preferencia en el acceso a oportunidades.

En estos casos, la discriminación puede beneficiar al grupo que discrimina. Este tipo de sentimiento ha servido de justificación, por ejemplo en Estados Unidos o en España, a la discriminación de los foráneos, en el sentido en que su presencia en el país disminuye las oportunidades laborales de sus pobladores.

Teorías modernas.

Según teorías explicativas más modernas, el prejuicio tiene entre sus orígenes sociales más básicos la necesidad de diferenciarse del otro. Desde el momento en que surge la conciencia de que existen personas distintas a uno y grupos distintos al propio, se inicia el proceso de diferenciación.

El concepto de categorización social es el proceso por el cual las personas organizan su medio, de manera elemental, diferenciando por características esenciales a quienes se parecen a uno y a quienes son distintos.

Las personas suelen agruparse de acuerdo a ciertas características y dejar de lado a otros individuos, con los cuales no se identifican. En esta selección natural no necesariamente existe una mala disposición o actitud frente al otro grupo.
La diferenciación del grupo ajeno permite afianzar la identidad social del propio grupo, siendo este fenómeno fundamental para generar sentimientos nacionalistas o de apego familiar e institucional.

El sentimiento de amenaza al estatus social que sienten algunos grupos frente a otros o bien la inseguridad de habilidades y conocimientos personales, son fuentes constantes de prejuicios.

En definitiva, la necesidad de reafirmación de la autoestima del grupo ha impulsado el origen y mantenimiento de los prejuicios.

Históricamente, es posible que parte de los orígenes de las diversas formas de dominio político se haya basado en la conquista de territorios y el desplazamiento de soldados con superioridad militar a regiones apartadas. Este fenómeno produjo que los pueblos que eran conquistados pasaran a ser considerados inferiores y, al mismo tiempo, los vencedores como superiores. Expresiones de esto pudieron verse no sólo con la conquista española en América, sino también en otras circunstancias históricas en Europa.
Entonces, los pueblos que se empobrecían por cualquier causa, pasaban a ser considerados inferiores.

Existen algunos otros elementos importantes para explicar los orígenes de los prejuicios, los cuales tienen un base más cognitiva (de pensamiento) que social. Esto no significa que sea sencillo separar unos de otros.

Algunos autores vinculan el prejuicio con el pensamiento categórico, es decir, la capacidad para ordenar la realidad en base a categorías. Esta es una característica básica del pensamiento y del funcionamiento normal de los seres humanos.
Esta tendencia a categorizar se puede apreciar con facilidad si pensamos en situaciones donde observamos dibujos sin forma evidente (o, por ejemplo, las nubes) y tratamos de colocarles el rótulo de algún elemento conocido; de igual manera cuando vemos objetos desconocidos, tratamos de categorizarlos como "instrumentos parecidos a ...".

La simplificación excesiva es un componente importante en la explicación del origen de los prejuicios. Cognitivamente, las personas tenemos la capacidad de completar información inexistente y simplificar información, de manera que sea más sencilla de entender.

No es posible que las personas estemos constantemente analizando en profundidad todas las situaciones y buscando toda la información necesaria para completar los vacíos de conocimiento, pues sería agotador.
Por ello, tendemos a simplificar nuestras visiones y también generalizar situaciones que parecen similares. Asimismo, llenamos los vacíos de información con estereotipos. En los momentos en que esta generalización o simplificación genera inconsistencias, puede haber modificaciones pequeñas en las concepciones, de manera que los argumentos personales se vuelvan coherentes.

CONSECUENCIAS DEL PREJUICIO

Las actitudes negativas hacia otros grupos sociales, tienen múltiples consecuencias en la vida de las personas, tanto de las víctimas como de los victimarios. Una de las principales consecuencias es la discriminación anteriormente mencionada.
Para las personas discriminadas, actitudes este tipo generan exclusión y aumentan las brechas sociales de los grupos humanos. Las personas discriminadas suelen tener menos acceso a servicios sociales y educativos. Esta ha sido la situación, por ejemplo, de muchas mujeres, y continúa siendo un problema en culturas tradicionales.
A nivel personal, los prejuicios influyen en la manera de percibir la realidad, en la forma de aprender, de interpretar estímulos ambiguos, en el tipo información que se retiene, en los materiales que se revisa, etc. Todo ello tiene como consecuencia una parcialización personal en tanto la nueva información recibida no va a hacer más que reforzar los prejuicios, antes que reformular las creencias y actitudes.
De igual manera, los prejuicios están vinculados con la falta apertura mental de las personas hacia nueva información. Las personas menos prejuiciosas tienen más facilidad para entender información acerca de valores culturales distintos.

Por otro lado, también es posible crear en las personas estereotipos o prejuicios que no existían, de los cuales se puede generar conductas manipuladas. Esta situación se ha visto en varios estudios.

Las personas menos prejuiciosas tienen más facilidad para relacionarse con personas distintas y tener vínculos "más sanos" con otros, ya que esto permite tener buenas relaciones independientemente de las características de los demás, favoreciendo un disfrute mayor de las diferencias en términos de creencias y valores, inclusive en relación a temas difíciles como la religión o la política.

En el sentido opuesto, el prejuicio puede tener consecuencias "positivas" para algunas personas, en la medida que aumenta las oportunidades de los grupos mayoritarios. Tal fue el caso de los grupos de blancos en Estados Unidos, quienes tenían una "condición racial" que aumentaba la probabilidad de ser contratados en empresas, frente a una persona con iguales capacidades y experiencia aunque de raza distinta.

Finalmente, cabe mencionar que el prejuicio tiene una contraparte positiva, de tipo adaptativa. Los estereotipos y prejuicios como referentes personales y como estrategias de categorización social, facilitan la toma de decisiones y la respuesta a estímulos sociales. De esta manera, por ejemplo, algunos grupos religiosos tienen claridad sobre el tipo de personas con las que pueden (y quieren) intimar más, una vez que conocen su orientación religiosa; pudiendo tener ante todo lo demás una actitud de negación y rechazo, incluso antes de profundizar en las características especiales.

ELIMINACIÓN DE PREJUICIOS

Los prejuicios, como aspectos enraizados en la ideología y estilo de vida de las personas, son difíciles de cambiar. El solo hecho de investigar más sobre el tema ya contribuye a colocarlo en la "agenda" de conversación de las personas.
Lamentablemente, esto tiene también una contraparte negativa en el sentido que el prejuicio se vuelve menos evidente o más encubierto

En muchos países se está tratando de desarrollar programas o proyectos para disminuir el prejuicio o eliminarlo, los cuales deben estar basados en los orígenes del mismo, de manera que se consideren todos los aspectos de forma integral.

Los estudios demuestran que los estereotipos y prejuicios pueden reducirse exitosamente y la percepción de la realidad puede volverse más exacta, cuando las personas conocen sus beneficios y se encuentran motivadas al cambio.

Una de las formas más efectivas para lograr el cambio de actitudes es desarrollar empatía, es decir, la capacidad para ponerse en lugar del otro. Esto puede ser trabajado tanto con niños como con adultos, por ejemplo planteando preguntas de reflexión como las siguientes: ¿por qué los demás actuarán de esa manera?, ¿qué sentirán cuando son discriminados?, etc.

Asimismo, imaginarse a un tipo de persona (víctima de discriminación) en un rol distinto al estereotipado puede contribuir enormemente. Por ejemplo, la existencia de programas de televisión con protagonistas negros ha servido para que la población en general desarrolle una actitud más positiva hacia ellos; de igual manera, las telenovelas que presentan mujeres "fuertes" o en las cuales hombres y mujeres intercambian roles, suelen disminuir los prejuicios sexistas.

También es posible disminuir los prejuicios aumentando y mejorando la calidad del contacto con otros grupos. Pero este contacto debe tener ciertas características o condiciones, por ejemplo, es necesario que exista un contacto real con miembros de otros grupos, también es importante que en este contacto los miembros de grupos diferentes tengan el mismo estatus unos con otros.
Si estas condiciones no están establecidas, el contacto podría tener como efecto la agudización de problema.

Las relaciones positivas que devengan en una amistad con personas de otros grupos, disminuyen significativamente los prejuicios.
Esto es cierto, en tanto la amistad permite que una persona tenga afecto hacia otra y conozca con mayor profundidad sus características y las de su grupo.

Otro método interesante para reducir el prejuicio y la discriminación, es establecer reglas y normas sociales que exijan un trato justo.

Definitivamente, el método más adecuado para disminuir la discriminación y el prejuicio es la educación. Para algunos psicólogos sociales es importante enseñar a identificar los valores y actitudes personales, así como analizar las inconsistencias en los valores, creencias, actitudes y comportamientos propios. Asimismo, una educación basada en la aceptación y tolerancia hacia opiniones y propuestas distintas o contrarias a las propias pueden contribuir a eliminarlo.
El reconocimiento del problema, como primer paso para lograr el cambio de actitudes, implica un proceso emocional difícil, de angustia y tensión internas, en tanto es necesario reajustar y reconstruir algunas creencias y valores de base cultural.
Algunos autores señalan que la habilidad para suprimir creencias prejuiciadas es la principal diferencia entre una persona con prejuicios y otra que no los tiene.
Finalmente, cabe mencionar que los prejuicios no se combaten con castigos ni amenazas, como se pensó en algún momento. Esto se desprende de los nuevos conocimientos sobre desarrollo infantil y la comprensión del funcionamiento cognitivo y emocional de las personas. Se conoce que los cambios de hábitos, cambios de actitudes y cambios ideológicos, se logran a mediano plazo y que lo que se requiere es ofrecer información y brindar espacios para discutir sobre el tema, para lograr cambios perdurables. Asimismo, se tiene claridad que los castigos, las amenazas e incluso el solo cambio en las leyes nacionales o la normatividad legal, por si mismo, no genera cambios importantes de larga duración.