Escrito por: Lic Ramón D. Peralta

Filosofía cuántica: ¿Por qué existo?

Cuando hablo de filosofía cuántica, intento decir que existe la necesidad de ir rápidamente adaptando los nuevos conocimientos de la mecánica y física cuántica a las demás áreas de la filosofía, ciencias sociales y en general ciencias humanas. Y así como la física clásica inspiró la creación de una ingeniería de lo social, hoy conocido como sociología, deduzco como coherente y lógico seguir bajo las mismas consignas gnoseológicas, culturales y espistémicas respecto de la cuántica. No podría ser de otra manera, pues resultaría absurdo pretender separar ciencia de filosofía y viceversa.

Quiero abrir un imaginario paréntesis para decir, que resulta muy curioso; el poder comprobar como en estos acelerados tiempos, los científicos se han convertido en los "adelantados", en detrimento de una metafísica que se ha tornado conservadora y dogmática. Quiero subrayar este punto, porque hasta no hace mucho, siempre fue al revés, so era la filosofía quien planteaba los desafíos de la invención e imaginación, y la ciencia quien iba tras sus pasos para falsear ergo comprobar su veracidad, aproximación o nulidad. Claro que mientras las universidades, y en particular las facultades de Filosofía, no comiencen a incorporar los conocimientos cuánticos mas allá de su lógica homónima, de aquí en mas, serán los científicos quienes ocupen el rol ambivalente de: filósofo-científico. Un verdadero paradigma para la gnoseología, la cultura y la espistemología, sin embargo hoy es una realidad, muy triste por cierto.

nuevo paradigma

El filósofo de la Universidad de Oxford, John L. Austin escribió que: "no sabía si la importancia era importante, pero que la verdad sí lo era". Vaya oración, y aunque no quiero irme por las vertientes, me veo en la obligación de auscultar esta afirmación (cuanto menos). Lo importante para el hombre no necesariamente es importante desde el plano metafísico y científico. No obstante hay que escindir lo importante desde lo individual y subjetivo de lo importante para la humanidad. Por ejemplo para mi en este instante, lo importante es terminar felizmente este escrito, para usted puede ser terminar de leerlo, pero para el resto de los humanos carece de absoluta importancia, tan solo por desconocimiento (entre otros motivos). Por ende, el conocimiento y mas propiamente, los niveles y la profundidad de curiosidad sobre éste serán decisivos a la hora de asignarle interés y trascendencia.

Para una persona que no sabe nadar, aprender a nadar se torna preponderante cuando se cae de un bote en medio de un profundo río, lago o mar. En ese instante lo que antes no mereció importancia adquiere máximos valores de interés, pues la vida se le va en ese conocimiento no aprehendido. Así es como un problema se vuelve importante, cuando yo no conozco la respuesta, y cuando por otro lado me veo en la obligación de saberla. Pero esa obligación de saber, merece una graduación cuyo rango puede barrer el máximo interés hasta llegar a una exigua atención. Todos intuimos que la cultura y la educación es importante, pero son pocos quienes actúan como consecuencia en esa dirección, sin dejar de obviar que a ese subjetivismo se le opone en resistencia una suerte de especialización. Es decir, no todos vamos por todo, y por el contrario siempre la verdad estará signada por el interés, y mas que éste, por la necesidad (o ambos). Dicho de manera vulgar, lo primero en interesarme es lo que quiero, puedo y necesito, y no en ese orden precisamente.




En este presupuesto del "puedo", aparecen algunas tácitas reglas de comportamiento y hábitos humanos, dentro de las cuales la supersticiosa "Ley del Facilismo" juega un papel preponderante. Así es como los seres humanos se distinguen, por sobre todo lo demás, en su capacidad de enfrentar la adversidad. Ese temple, atributo invisible, divide las aguas entre los que llegan a sus objetivos y los que abandonan a mitad de camino, o incluso claudican antes de pelear. Uno puede querer muchas cosas, pero sino se está dispuesto a luchar por ello, el querer quedará en mera expresión de deseo, ergo en un plano metafísico relegado y arduo de justificar desde el monismo materialista, aunque puede llegar a tenerlo desde otra dimensión del multiverso.

En este orden, la necesidad, está estrechamente ligado a la esfigie semántica y semiótica de tesón y perseverancia. Cuando alguien "quiere" algo, y cree con profunda convicción: "poder"; esa vocación de persecución contumaz, dada su intensidad, en algún punto se torna en "necesidad". Y éste estadío de necesidad, es quién delimita y se transforma en determinado instante, en el devenir del interés, so la verdad en su antimateria, cara y seca de la misma moneda, el subjetivismo. Dividiendo así, necesidad natural de necesidad consciente y ésta a su vez, de innecesario e indiferente.



Así es como Austin, no distingue la idea de "verdad" respecto de "un interés netamente subjetivo". Esto se puede probar de mil maneras (valga ésto como alegoría, no como otra cosa), y una de ellas, es el individualismo inmanente en la naturaleza humana. Para un adolescente las verdades de la vida pasarán por el compendio de conocimientos y razonamiento que desde su perspectiva erótica y libidinosa tenga de interesante en su momento, pero mas ceñidamente a ese determinado adolescente y ante cierto episodio, ya que no existe posibilidad de generalizar, y debido a que no todos los adolescentes son iguales, en cambio para un anciano las perspectivas cambian, pues entran en juego otros valores, y otros intereses, sin dejarse de lado el subjetivismo. Así es como para un comerciantes es importante la cotización del dolar, para un médico será el descubrimiento de una nueva droga a vacuna, y para una quinceañera será que el sábado por la noche no llueva para poder salir a bailar, variando ese interés según factores exógenos o endógenos, proyectivos e introyectivos (entre otros).



En ese sentido, la verdad, se convierte en una impostora palabra, que solo exalta los ostensibles valores del "yo", en detrimento de los valores subjetivos del "superyo", sin que se dejen de reconocer los valores subjetivos de la sociedad, a lo que normalmente denominamos moral, idiosincracia, cultura, ética, etc (ello). Explicado de otra manera soy ético cuando no hago daño a la sociedad o bien cuando no enfrento mi subjetivismo con el ello, soy moral cuando lo entiendo, me lo autoimpongo como referencia y lo hago carne, manifestándolo en mis conductas y acciones. Pero siempre habrá cosas, ideas, utopías, hechos y acciones que adquieran mayor o menor interés que otras.

A pesar de lo expuesto, el paradigma de ésta nova filosofía cuántica, es que asume a priori, que la suma de todas esas verdades individuales, sumada a la suma de todas las verdades colectivas, no conforman una realidad, en la medida que el conocimiento en perpetuo movimiento, hace que esa realidad no pueda ser medida y mucho menos asida mínimamente, ya que el tiempo y la dinámica obran como condicionantes de esa distopía. Quizás no estemos tan lejos de poder establecer reglas desde la física cuántica que puedan ser aplicadas a la filosofía, ontología y espistemología, so por ahora, lo prudente es asentir la idea de aun no podemos. En esta oración "no podemos aun", o si prefieren "no puedo conocer la realidad todavía", se halla el primer punto axiomático donde apoyar ésta nueva filosofía.




Puede que suene socarrón, y de hecho así suena, pero no son pocos los estudiantes de filosofía que me han preguntado: ¿si es necesario primero estudiar física cuántica para luego ir por la filosofía?. Digo que es hilarante, porque uno de mis mejores amigos, Tito, quién es ingeniero especializado en el tema, me pregunta a la inversa: ¿si es menester estudiar filosofía primero para comprender mejor a la matemática cuántica?. Lo cual solo nos habla de la paradoja que presenta a prima facie este nuevo portal del conocimiento. Es difícil saber si en la historia de la humanidad hubo dilema semejante, aunque cuando uno presta atención, libre de prejuicios y con los esquemas cognitivos flexibilizados en su máxima expresión posible, se podrá comprobar como los sabios de la antigüedad se plantearon incógnitas similares a éstas, como si ya en ese entonces hubieran sabido de la cuántica. Es difícil abstraerse de creer que esos antiguos gnósticos poseían un conocimiento que hasta minutos atrás nos empeñábamos en negar.

nuevas preguntas existenciales

Pero la filosofía cuántica tampoco se detiene ahí, puesto que, además de analizar este nuevo conocimiento de la concepción de la materia y lo no visible, debe explicar bajo esos mismos términos: ¿por qué si somos materia en una exótica combinación donde la energía que demuestra tener nuestro lado abstracto (en apariencia): mente/alma/espíritu/sentimientos , es varias veces mas importante respecto de sus valores relativos como materia (cuerpo) desde la ciencias clásicas?, Y si asumimos que todo es materia ¿por qué la física cuántica tiene tantas dificultades para probar su taxonomía y falsear todos aquello fenómenos que implican la antimetaria, la materia oscura y los enlaces cuánticos o fantasmales (entre otros)?. Claro que ya se asume que no todo es materia, y que por ende pronto probaremos que existe algo o muchas cosas que no responden a ninguna ley lógica de la materia. Afirmar simplemente que no solo somos materia, no sería impropio ya no desde lo filosófico, sino que tampoco lo sería desde lo científico. Lo cual, hace suponer a mas de uno, que se debería sepultar de una vez por toda, el grosero error de meter a la religión para explicar algo del cual la filosofía y las ciencias se pueden hacer cargo. Pues ni una cosa ni la otra, pero prefiero dejar éste tema para otra ocasión.

Filosofía cuántica: ¿Por qué existo?

Algunos suelen especular con el hecho que desde que el hombre obtuvo conciencia del poder de su mente se ha preguntado por su procedencia y funcionamiento. ¿Pero cómo estudiar a la mente, si para comprender algo utilizamos a la mente misma? ¿Cómo se puede ver la mente a sí misma?, ¿Se requiere de un espejo, de otro tipo de mente, o solo es cuestión de investigar y evolucionar mas?, ¿hay mas alternativas?. Claro que hay mas alternativas, aunque no sepamos siquiera por donde empezar, mientras tanto, sería loable agotar las instancias anteriores, pero sin perder de vista que para un estudio mas eficiente del cerebro humano, debemos primero conocer algo mas del ciclo vital de los "quarks" (constituyentes fundacionales de la materia). ¿por qué deberíamos tomarnos de ésta aventurera premisa?...

Pues por la misma razón que tiene el no nadador que ha caído en el medio de mar. Sino aprehendemos rápidamente cual es la función del ser humano como materia, energía y abstracción (usemos ésta palabra por ahora como jocker o comodín), es posible que la humanidad se extinga dada la sobrecarga del planeta, la inminente saturación de los recursos, la contaminación global, una tercera guerra mundial, o cataclismos exógenos al planeta, como el choque de un asteroide, meteorito, etc. Es decir, mas allá de las visiones apocalípticas, lo cierto es que son cada vez mas altas las probabilidades de que el Planeta Tierra, entre en controversias con el género humano.

nuevo paradigma

Lo que también sería una magna paradoja, pues si hay algo que hoy resulta arteramente coherente de aceptar, y que mas allá de todo dogmatismo, religión y apócrifo empirismo clásico, resulta indudable, es inferir que la regulación de esa materia tanto en sus ciclos vitales, como en su conformación, es propiedad del sistema que impone nuestro propio planeta, a priori, y del multiververso desde una visión mas amplia. Explicado de otra manera, el hombre no es otra cosa que un emergente de una combinación de quarks y algunos otros elementos hasta desconocidos, cuya propiedad característica y distintiva, es generar mas energía cuántica que los valores de la sinergia de su propia masa. Bajo éstos términos, no tendría importancia si el hombre es un animal, una planta o un mineral, porque desde el punto de vista cuántico, es todo ello.

La idea de que el ente que realmente puede considerarse nuestro poder superior, cuanto menos en el plano del demiurgo o la materia, sea nuestro propio planeta Tierra, ya no sorprende a la comunidad científica, quien es el que sin lugar a dudas, no solo aporta los distintos tipos de quarks, sino que además los combina según su necesidad. Esta teoría no solo conformaría a los creacionistas, sino que también cerraría filas en los evolucionistas, porque ambas cosas se verifican.



Si nos hacemos eco de la filosofía cuántica, es hora de que comencemos a ver al Planeta Tierra como un ser vivo, poseedor de una inteligencia que eclipsaría a la de toda la humanidad en su conjunto, pero a su vez sería concordante con muchas hipótesis actuales sobre determinadas leyes cuánticas aun sometidas bajo los designios del azar. Ese hasta ahora azar, no es ni mas ni menos que el "desconocimiento superior", que antaño adquiriera valores de "poder superior", ergo Dios. En ese sentido, para los antiguos gnósticos y sabios, la palabra Dios solo intentó significar un norte donde siempre habríamos de apuntar, y por ende buscar. Buscar a Dios, es buscar el conocimiento, quien por encontrarse en perpetuo movimiento, se presenta a priori como imposible de asir desde lo científico, pero que no obstante siempre será valedero desde lo filosófico como misión.

Seguramente, al igual que todos los seres que nosotros denominamos vivos, los seres humanos tengamos una misión asignada por el Planeta, dirigida a la propia evolución de la Tierra, o cuanto menos, dirigida a madurarla o mantenerla con vida. En este sentido es posible que este suelo que pisamos, sea un ser mas "vivo" que nosotros mismos. En apariencia la Tierra también está dando pelea por sobrevivir dentro la Galaxia (Vía Láctea), quien sin duda, también estaría dando su batalla en este universo. Un cosmos que no admite debiluchos y donde el que no evoluciona perece.



Quizás una de las mas ambiciosas misiones de la filosofía cuántica y las ciencias homónimas, sean establecer qué tipo de vínculos mantenemos desde siempre con la Tierra, y si ésta inteligencia que tenemos desde lo individual y colectivo, es o no una manifestación de la inteligencia que une al Planeta con cada uno de los elementos que la componen. Otro dato curioso, es saber que desde la física cuántica, no habría diferencias entre un mineral, animal o vegetal. En otras palabras, no existirían diferencias fundamentales y esenciales entre un ser vivo y uno inerte, ya que solo se trataría de estadios diferentes de la materia, y solo sería la energía la que se transformaría desde la relatividad, como bien dijera Lavoisier.



En la película "Avatar", se intenta dejar un claro mensaje ambientalista, pero dejando entrever esto que estoy escribiendo, so el Planeta tiene una estrecha relación con cada uno de sus componentes, esté en la condición que esté. Aunque la filosofía cuántica no hace hincapié en el ambientalismo, sino en algo mas complejo aun. Pues puede darse el caso, que la contaminación que suponemos producimos, no sea otra cosa, que algo necesario para el crecimiento y maduración de la tierra como Planeta. En cuyo caso, saber que nos hace bien ha nosotros, no significa saber que le hace mal a la Tierra, en la medida que seamos aun o hayamos dejado de serle útil. Y aquí es donde se desprende otro de los problemas que serán de máximo interés para el ser humano: ¿Qué significa realmente el ser humano para el Planeta y el cosmos?, ¿Cuál es nuestro rol?, ¿una vez terminada nuestra utilidad, tenemos chances de sobrevivir para cumplir otra misión cosmogónica inventada, ahora que disponemos de este nuevo conocimiento, etc?.



Lo cierto es, que hasta éste preciso momento, no tenemos conciencia ni interés por responder estas preguntas, en la medida que los filósofos de cartel aun tienen ganas de perder un tiempo precioso que cada vez escasea mas, quedando solo la comunidad científica como nuestro último bastión de defensa. Pero no se ilusionen, estas preguntas se vienen haciendo desde tiempos inmemoriales. Los antiguos egipcios, desde muy temprano comenzaron con las advertencias del apocalípsis o armagedón, luego recogido en casi todas las santas escrituras de las numerosas religiones que se derivaron. Las leyendas del diluvio universal, nunca fueron tratado como leyenda o mito por esos antiguos sabios. Y si bien se han hallado muchos restos misteriosos o bien, que no resisten una explicación de lógica clásica, se prefiere ignorarlas en pos de seguir alimentando una apócrifa filosofía dogmática hecha a la medida del hombre moderno.

nuevas preguntas existenciales

Sabemos que hubo exterminios anteriores por los restos fósiles de los dinosaurios y otras especies anteriores y posteriores, también sabemos que esos fósiles hoy mueven al ser humano y sus cosas (petroleo), pero nunca hasta ahora el hombre se había preguntado ¿por qué?, ¿a qué se debió todo eso y esto?, ¿hay una causación que explique porque lo segundo le siguió a lo primero? ¿por qué ciertos eventos han tenido la correlación que han tenido, y que incluso vemos como lógica, cuando intentamos justificar nuestra existencia?.

En estos miles de años de evolución siempre nos vimos como el centro del universo y sobre eso giraron los pensamientos de la filosofía, sin detenernos siquiera a imaginar que no somos seres especiales, y que el por contrario, si somos animales evolucionados merced a la razón, bien puede nuestro planeta crear simil humanos todas las veces que lo considere necesario, como así destruirlos cuando deje de necesitarlos. La historia del Universo, nos debería llevar a replantearnos a partir de la cuántica nuevas preguntas existenciales, máxime si tomamos en cuenta que en proporción hace milésima de segundos que existimos.

Filosofía cuántica: ¿Por qué existo?

Para no extenderme mucho mas, solo les diré que una de las primeras preguntas que me formulé ni bien tomé contacto con la física cuántica fue: ¿Por qué el destino nos ha permitido llegar hasta acá?. Seguramente las respuestas existan a la vuelta de la esquina, pero es una misión de la filosofía ir en su búsqueda. Porque con la cuántica se pueden lograr cosas hasta ahora solo posibles en la mas prolífica imaginación. Todo estará en juego en lo que resta del siglo XXI, en especial nuestra propia existencia. Pero si aun tenemos oportunidad, esa nueva instancia verá a un nuevo hombre, capaz de vencer la ley de la escasez, lo cual haría desaparecer el hambre en el mundo, podría controlar la teletransportación, lo cual le permitiría viajar sin límites y sin medios de transporte, le permitiría, medicina cuántica de por medio, prolongar la vida corpórea del ser humano hasta límites inimaginables, o bien prescindir de la materia (formas humanas hasta ahora conocida) para adoptar nuevas formas mucho mas económicas y eficientes.

nuevo paradigma

Le permitiría moverse mas rápido que la luz, o le posibilitaría conocer nuevos mundos en otros universos. Incluso podríamos llegar a mover la Tierra de su lugar para salvarla y salvarnos. La imaginación se torna mucho mas prolífica a partir de la cuántica, y justamente por ello, es que insisto en consensuar lo antes posible a una filosofía en ese mismo sentido. Y sino podemos llegar a tiempo, es porque la Tierra y el tiempo, están asociados, y por ende, son mucho mas inteligentes que el ser humano. Claro que tampoco tiene sentido, cuanto menos un sentido inteligente, que el hombre se mantenga con vida mientras se hace daño a si mismo en simultáneo.



Cuando hablamos de ambientalismo solo nos referimos al posible daño que nos estamos procurando, pero cuando hablamos de filosofía cuántica hablamos de entender el rol que tenemos en la Tierra y en el universo. Cuando sepamos eso, estaremos a un paso de responder las mas enigmáticas preguntas filosóficas, que al cabo de la historia se ha formulado el ser humano. Nada mas importante para la humanidad toda, que saber cual es nuestro origen, ¿por qué vinimos a éste mundo?, y ¿cual y cómo es el final, si es que hay uno?. Nunca mas ¿quién soy?, sino ¿por qué soy lo que soy?, y así entenderemos todo lo demás. Una buena manera de comenzar a aggiornar la filosofía, es dejar de sentirnos unigénitos.



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