Ayer, entre medio de la multitud atropellada de la metrópolis, donde emergen y transitan todos lo que La Matrix distribuye a lo largo y alto de los dos edificios del Wode Trade Center de Montevideo, mi maletín con el papeleo diario pesaba quizás, como nunca antes. Me sentí como entre una selva de cemento y gente indiferente, después que lo ví por última vez en el Shopping cercano. Manuel caminaba con sus manos en los bolsillos alrededor de la vidriera de relojes, quizás porque el último que le regalé terminó volando fuera de la ventana del décimo piso y cayó sin vida, como todo en esas alturas.
Me sentí temblorosa al verlo... Tal vez porque no había asumido que lo había echado de mi apartamento como a un perro sin darle derecho a defenderse.

Un año atrás, nos habíamos conocido por chat de Facebook, lucía en su foto como un joven apuesto y con un gesto gracioso que siempre me atrajo. Y el día que finalmente decidimos vernos cara a cara, no podíamos disimular la emoción de mirarnos tal cuál nos habíamos imaginado. Estaba igual!! La foto no mentía, su pelo semilargo, enrulado parecía un ensortijamiento algo "medúsico" y sedosamente fino, que entrelacé en el primer abrazo y olía rico... Tan sutilmente rico, que me trasntornó los sentidos del olfato.
Debió pasar mucho y muy rápido el tiempo para que termináramos juntos en mi casa, en mi living, llenándonos a besos y pasión, cosa que se venía nutriendo desde el mismísimo chat. De Manuel sabía sólo lo que me contaba, que era un pintor algo bohemio y que solía cantar por las noches en la cantina de su barrio Marconi y hasta que amanecía no partía a descansar.
Siempre me decía: - Viviana, nunca me quites el espacio que me das y el que tengo, porque no sé de amores permanentes y no soy más que un ave que vuela cuando es el momento. Pero si algún día me quedo porque así lo siento, y así me lo haces sentir, la misma vida me hará quedar y esos espacios estarán llenos de los dos.-


Yo lo acepté tal cuál era, siendo una mujer quizás un poco mayor que Manuel, mi vida transcurría diferente. Mi vida eran las doce horas de oficina en Recursos Humanos de una empresa forestal, en la que el ir y venir de una torre a otra era cuestión rutinaria.
Pero al llegar la hora de ir a casa, Manuel estaba siempre con sus manos en los bolsillos de su jeans desgastados esperándome para ir juntos a casa, tomados de la mano. Mis compañeras se sorprendían de lo diferente que éramos, pero siempre les dije que su bohemia era lo que me había enamorado y su honestidad como hombre, nada que prometer, solo el día a día. Y así era feliz.
Cuando llegaba a altas horas de la madrugada, en su continuo andar por sus recovecos amistosos, me despertaba con sus caricias tiernas, diciendo:
- Aceptame como soy, con el torrente de amor que hay en mis manos, con el torrente en mi cuerpo de hombre amado por tí, porque no soy virtuoso,soy pecador...soy humano y placeres cuando debo, a mi cuerpo yo le doy, pero jamás sería capaz de un engaño...-
Yo lo abrazaba entredormida, con una sonrisa tibia, acariciando su ensortijada melena...
- Yo te acepto como eres, Manuel, porque sé que no me mientes y que cuando llegas, es porque así lo quieres.-
- Tengo que decirte algo, mi Viviana: yo te amo, aunque no sea como tú quisieras, pero nunca podré ser un hombre sumiso...-


Y durante un año, vivimos casi sin vernos y vernos de a ratos, de día el durmiendo o pintando en alguna plaza de barrio, exponiendo sus trabajos y yo en las dos torres de la Avenida Rivera. Manuel esperando todas las tardecitas mis salidas, y después de cenar juntos, se iba a recorrer sus cantinas del Marconi. Mas un día lo sentí llegar en la madrugada (serían las tres), y mis finos oidos sintieron que entre sus manos traía paquetes ruidosos que metía quién sabe en que parte del otro dormitorio en donde ya mi antiguo guardarropa no era mío, era de los dos. Cuando llegó a la cama, sentí que venía transpirado, algo agitado. Me enderecé un poco, viendo su nerviosismo evidente pero que intentó ocultar...
- Oyeee, que pasa contigo, Manuel? Hueles mal, hombre, ve a la ducha.-
- Es que tropecé con dos tipos que parecían intentar rapiñarme y me salí corriendo del lugar para evitar algo semejante.-
Fue la única explicación que dió, se fue a la ducha y se acostó dándome la espalda, para que nada más le preguntara. Y no pretendí ser invasiva, sólo que apenas si me pude dormir pero inquieta y preocupada por lo que le había sucedido. Los atracos eran muy comunes a altas horas de la noche y parecía que no lo asustaba mucho, porque día tras día seguía saliendo después de cenar.


Pero una de esas noches me desvelé, sentí que pretendían abrirme la puerta y me senté en la cama, algo alarmada. Manuel tenía llave o quizás la había perdido. Porque entrar al edificio no era de fácil acceso, teníamos al portero que cuidaba en la planta baja...Me levanté, colocándome la bata rosa a la ligera y al encender la luz principal, ví con real temor que la puerta había sido forzada casi en silencio... Delante de mí, una mujer de aspecto muy poco decente, (más bien parecía una meretriz), me apuntaba con una navaja corta a un metro. Mi corazón casi se descolocaba del repentino aceleramiento, con mis manos extendidas y mis palmas abiertas
- NO! Por Dios! Quién es usted y por qué entró aquí? - le preguntó, casi llorosa
- Vos sos la hija de puta que vive con el Manuel! - contestó, con agresividad y determinación de que en cualquier momento, me la daba - Dame la merca o sos boletaa, nenaaaa!.-
Mis ojos se abrieron grandemente, apenas podía hablar y entender.
- Pero que es lo que dice? De que me habla? Acá no hay nada! Manuel no ha regresado!.-
- Dame la merca o te parto en dos, yegua!.- seguía amenazando y acercándose más, y yo más retrocediendo
- Dígame quien es usted y que quiere con Manuel? No tengo ni idea de lo que pasa!!! Es que no lo entiende?.-
- Ahh... No querés entender, noo?.- decía con acento ordinario - Yo soy la Rosmary, o nunca te mencionó mi nombre, veterana nariz respingada? Te crees que por tener un puestito de merde en las torres sos más que yo? por qué no lo llamás y le preguntás quien soy, pedazo de mierda?.-
No podía creer lo que estaba pasando. Si era una pesadilla o si aquella mujer de atuendo llamativo y poco decente estaba en mi sala. En mi sala!!!
Tomó su celular enseguida, sin dejar de apuntarme con la navaja. Yo sin moverme, porque ese tipo de gente se las trae en serio. Sólo sé que estaba paralizada...
- Entren, vo!!!! Ya lo hicieron dormir al viejo que cuida?.-
Al oír eso, pensé enseguida en el portero!
- Por Dios!! Que le han hecho a don Pietro?? es un hombre viejo!!.-
Ni siquiera respondió, yo caí sentada en el sillón con las manos en la cara, ya sintiendo que algo grave estaba pasando y nada podía hacer! Cuando entraron aquellos dos tipos sucios, llenos de decisión y seguridad, me dieron vuelta la casa en poco rato hasta que salieron del guardarropas con cinco paquetes en sus manos, riendo a carcajadas, junto a la mujer...
- ¡Que hijo de putaaaa, mirá donde la tenía escondida!.- me miró la Rosmary, sacudiendome en la cara uno de los paquetes - Esto es de nosotro, nena!!! Ese infeliz nos robó los paquetes y nos dimos cuenta anoche cuando se trajo el último, vo!!! - me decía, riendose con los otros - ¿ Y vo que pensabas del Manuel? ¿Que vive de los cuadritos esos que cuarta que hacee? Nena! despertate! El hijo de puta vende la merca como nosotro, viste? Y encima nos robó estos paquete pa superviviencia! Lo vamo a reventar en cuanto lo encontremooo, asi que andale avisandooo! Y vos te salvás porque no tenés nada que ver, sabelo! Y ojito con llamar a lo milico ante de media hora!.- miró a uno de sus sucios compinches - Durmieron al vejete de abajo, vo?.-
- Seguro!.- afirmó uno de esos, prendiendo un sucio cigarrillo - Ni se si quedó vivo!! .-
- Volemo de acá, vo! Esta turra ya nos vió la cara pero te digo, pedazo de mierda.- volvió a amenazar con la navaja - Vo llegas a decir quienes somooo y sos boleta! Entendiste?.-
Cuando salieron de allí, mi mayor preocupación era don Pietro, y esperé unos minutos, desesperada, para bajar y ver en un charco de sangre al pobre portero. Comencé a llorar, impotente, llamando al 911 enseguida.
Ovbiamente, el proceso de asimilar todo lo que pasó después con la policía, intentando explicar como había sabido que el portero estaba agonizando, fue muy difícil. A duras penas pude zafar de los interrogatorios y Manuel, desaparecido.

Un mes me costó intentar sobrellevar el proceso de volver a mi rutina normal. Un mes donde el temor a volver a ser asaltada no me dejó dormir. Pero yo no era mujer de hacer terapias, siempre pude sobrellevar las cosas de un modo más práctico, me rehacía continuamente a mi misma, por sanidad mental.
Don Pietro apenas se salvó, pero salió del hospital bastante maltrecho y muy agradecido por haber llegado a tiempo...
- Yo siempre pensé, señora Viviana, que ese hombre no era bueno.- me comentó al pasar, cuando lo fui a ver a su llegada
No le dije nada, solo le desee que se recuperara pronto y que todo estaría bien. Hasta que pasado el mes, al salir del trabajo, lo volví a ver... Manuel, con las manos en los bolsillos de su jeans desgastado y su melena mas larga y algo descuidada. Me le planté enfrente, no era una mujer fácil de evadir situaciones, a menos que me costaran la vida, ovbio...
- ¿Qué quieres tú ahora? - le pregunté, con un gesto endurecido - ¿Como te atreves a cruzarte en mi camino cuando no te importó que casi me matara tu amiga prostituta y sus compinches? ¿Como te atreviste a mentirme sobre tu verdadero trabajo de miserable traficante?.-
- Viviana.. Deja que te explique...- Pidió, con suave voz
- Nada tienes que explicarme! Quiero que saques tus cosas de mi guardarropas y te largues con toda tu suciedad a tu vida loca!.-
No dije más nada durante el camino corto al edificio, aunque Manuel intentaba dar explicaciones de todo tipo. Oídos sordos los míos, ya cauterizados para cualquier explicación. Le habia dado un sitio ideal para que viviese, comiese y encima, guardara su "merca" asquerosa... Me sentí como un mono de experimento, utilizada, envuelta de mentiras y todo había sido por culpa de creer que en facebook, la gente podía conocerse para bien. Bah.. Eso creía yo, por lo visto, fuí blanco fácil de un narcotraficante...
Ayer al verlo en el shopping, solo sentí pena por haber sido tan boba. Y todo por culpa mía. Por ser tan crédula pero creo que más fue por sentirme sola... El chat suele tener esas cosas, que te hacen creer que tras el monitor, hay un mundo que te puede hacer feliz...
®AnniMendy
Culpa de facebook


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