Paradojas




A veces, al hablar, uno cree que realmente está diciendo algo y usa las palabras con la confianza que los demás lo entiendan. Pero el lenguaje está mal hecho. De la misma forma que hay agujeros negros en el espacio, tambien los hay en el lenguaje.
Aca algunos ejemplos:


Aquiles y la Tortuga:

Aquiles y una Tortuga se mediran en una carrera. La distancia a recorrer es de 200 metros. Como Aquiles corre 10 veces más rápido que la tortuga, arreglan que le dará 100 metros de ventaja. Los dos se ponen en posición, y empieza la carrera.
Aquiles empieza a correr, y avanza los 100 metros que le dio de ventaja a la tortuga. Pero en ese tiempo, la tortuga ya avanzó 10 metros, entonces la tortuga todavia esta primera. Cuando Aquiles recorre esos 10 metros, la tortuga ya avanzo 1 metro más. Aquiles sigue corriendo y avanza ese metro, pero la tortuga en el mismo tiempo ya ha avanzado 10 centímetros. Así siguen corriendo, y siendo aquiles mas rapido nunca alcanza a la tortuga.



La paradoja del cocodrilo:

Un cocodrilo captura al hijo de una mujer y este le pregunta:
COCODRILO: ¿Me comeré a tu hijo?. Si aciertas, te lo devuelvo ileso. Si no, me lo como.
MUJER: Sí, te comerás a mi hijo.
COCODRILO: Jeje, si estás en lo cierto, no te lo devuelvo y me lo como.
MUJER: Pero si te lo comes, entonces he acertado y me tienes que devolver a mi hijo.
El cocodrilo quedó tan confundido que dejó escapar al pibe…



La paradoja del Puente:

En el Capítulo LI del Libro Segundo de El Quijote, se nos cuenta la historia de un puente custodiado por un guardia. Este guardia sólo podía dejar pasar al que no mentia en la razon por la que queria cruzar. La horca era el castigo para los mentirosos.
Una vez llegó un hombre y pidiendo paso, el guardia le preguntó su motivo. El viajante respondió:
- He venido para ser ahorcado.
Si decía la verdad, el guardia debía dejarlo pasar pero debía ahorcarlo también y esto no se lo merecía porque no había mentido. Si mentía su castigo era la horca, pero entonces no era cierto que hubiera venido a ser ahorcado. El guardia consultó al gobernante de las tierras que custodiaba y este último comprendió que quebrantaría la ley de cualquiera de las formas, así que dejo pasar al hombre.



La paradoja del Mentiroso:

Esta es la más conocida. Epiménides, un filósofo griego del siglo VI a.c., dijo una vez en una plaza pública de Creta, llena de gente:
- "Todos los cretenses son unos mentirosos"
La paliza que se podri haber llevado fue frenada por un hecho que todos conocían: Epiménides era cretense.
Si el tambien era cretense, entonces esa frase era mentira. ¿Entonces?, ¿decía o no la verdad?.
La historia no dice nada de cómo termino el asunto, pero se dice que igualmente no le gusto mucho a la gente y que le dieron alguna trompada. La filosofía es bastante arriesgada.




Saludos Cordiales...