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Resumen de la primer y segunda Guerra mundial.

Resumen de la Historia de la Primera Guerra Mundial 1914-1919 -

El Conflicto armado que comenzó en 1914 y finalizó en 1919, enfrentó a las potencias europeas y ha pasado a la historia como la Gran Guerra, debido a la destrucción masiva que tuvo lugar.

Causas de la Primera Guerra Mundial

La contienda se produjo debido a un giro en las relaciones internacionales: la política de Bismarck había logrado mantener la paz pese a una serie de conflictos o roces diplomáticos. Era una obra maestra, pero inestable, ya que había provocado la creación de alianzas que llevaron al rearme como forma de negociación y, por otro lado, la carrera colonial había multiplicado los problemas, ya que introdujo a nuevas potencias en el conflicto europeo.

El hecho clave que orientó la política internacional hacia el conflicto fue la caída de Bismarck, debido a lo cual se rompió la antigua política alemana de aislamiento de Francia y se evitó la alianza con Rusia. El otro factor fundamental se concretó en el abandono británico de su tradicional política de splendid isolation: Gran Bretaña firmó un tratado con Japón y logró una entente con Francia (la Entente Cordiale), tras el incidente de Fashoda; además, también logró un acuerdo con Rusia. En el fondo de estas maniobras diplomáticas subyacía el temor a una política armamentista, especialmente naval, de Alemania, estado que, tras la caída de Bismarck (1890), había preferido consolidar sus acuerdos con Austria-Hungría: la Dúplice Alianza.

Las crisis diplomáticas referidas habían consolidado los bloques: los roces fueron, en concreto, conflictos entre Alemania y Francia por la cuestión de Marruecos, así como problemas nacionalistas en los Balcanes, donde Rusia apoyaba a Serbia en contra de los intereses de Austria, que trataba de dominar a los pueblos eslavos.


La crisis marroquí

Con el reparto de África, el Reino Unido había acordado con Francia que ésta se hiciera cargo de la zona de Marruecos, pero Alemania pretendió evitarlo y ocupar parte de esta zona, puesto que el área tenía un alto valor estratégico que el Reino Unido controlase la orilla europea del estrecho desde la colonia de Gibraltar. El conflicto se solucionó con la Conferencia de Algeciras (1906), donde se asignó el protectorado de Marruecos a dos países: Francia y España. Esta crisis se denomina la primera crisis Marroquí.

La segunda crisis marroquí

En 1911 estalló una nueva crisis internacional por la presencia de un cañonero alemán en el puerto marroquí de Agadir. El problema, que a punto estuvo de anticipar la guerra, se solucionó con la cesión, por parte de Francia, de parte del Congo Francés (el actual Camerún) a Alemania, a cambio de que ésta aceptara el acuerdo franco-británico de reparto de África.

La primera crisis balcánica

El conflicto se produjo por la anexión en 1908 de Bosnia Herzegovina por parte de Austria: Serbia no lo aceptó y solicitó la ayuda de Francia y Gran Bretaña que, pese a todo, no intervinieron. El sentimiento nacionalista en los Balcanes creció enormemente, aunque Serbia no tuvo más remedio que aceptar los hechos consumados.

La segunda crisis balcánica

Entre 1912 y 1914 Serbia, que continuaba en guerra con Turquía, logró expulsar a los turcos de Europa y se hizo peligrosamente grande para Austria, país que empezó a considerar la necesidad de anexionarse Serbia para así evitar agitaciones eslavistas y frenar su avance territorial.

Debido a estos conflictos, las alianzas europeas se fueron consolidando mientras que, paralelamente, se desarrollaba el sentimiento belicista. Fue una época de enorme tensión internacional que hoy se conoce como la Paz Armada.

Esta tensión extrema estalló en 1914 con la última crisis, esta vez localizada en el corazón de los Balcanes: el 28 de junio de 1914, en Sarajevo (Bosnia), el heredero al trono austrohúngaro, el Archiduque Francisco Fernando y su mujer fueron asesinados por un estudiante del grupo secreto Unidad o Muerte. Como consecuencia de esta acción, Austria decidió anexionarse Serbia, ya que fue acusada de organizar el atentado. Austria ofreció a los serbios un ultimátum para que aceptara la acción policial y represiva de Austria en su territorio, no sin antes haberse asegurado la ayuda de Alemania en un posible conflicto internacional. Alemania aceptó este pacto creyendo que el resto de las potencias se mantendrían neutrales ante el conflicto; sin embargo, Rusia prefirió intervenir, temiendo que Austria tomara ventaja en los Balcanes (y con ello en el Mediterráneo), por lo que Francia decidió apoyar a Rusia para evitar volver a un aislamiento internacional y así impedir un hipotético enfrentamiento en solitario con Alemania.

Los acontecimientos se precipitaron con la declaración de guerra por parte de Austria a Serbia, que no aceptó las amenazas de los austríacos; más tarde, Alemania declaró la guerra a Rusia y a Francia porque habían decidido apoyar a Serbia. Alemania, como primer paso, ocupó Bélgica para atacar más tarde Francia, lo que provocó la entrada en el conflicto del Reino Unido como aliado francés.

La Primera Guerra Mundial había comenzado: Rusia, Inglaterra, Francia formaban la Triple Entente, a la que se unieron más tarde Serbia, Japón, Italia, Rumania, Grecia y Estados Unidos, entre otros, en contra de los Imperios Centrales: Alemania, Austria-Hungría y Turquía.

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Resumen de la primer y segunda Guerra mundial.

Causas de fondo de la guerra En el fondo de todo el conflicto hay que buscar la rivalidad entre las naciones desarrolladas económicamente que luchaban por mercados a la vez que decretaban medidas proteccionistas para proteger sus productos de las otras potencias. Esta actitud había llevado al imperialismo. Por otra parte, el militarismo fue alentado por los intereses industriales, sobre todo por la industria del acero, que sostenía, por ejemplo en Inglaterra, que la política alemana amenazaba el predominio británico en los mares. A la vez, la industria siderúrgica de ambos países apoyaban la política colonial porque intensificaba la producción de barcos y armas, entre otros de sus productos. En los Balcanes, el nacionalismo tuvo un enorme papel en la Gran Guerra, puesto que Austria-Hungría trataba de reprimirlo cuando esto iba en contra de los intereses de Serbia, que deseaba crear un estado fuerte con salida al Adriático. Otro factor que explica las causas de fondo de la guerra se halla en las relaciones franco-alemanas tras la guerra de 1870: el sentimiento revanchista por la pérdida de Alsacia y Lorena marcó indiscutiblemente la actitud francesa en el conflicto. Por su parte, Alemania trató de aprovechar la guerra para crear su ansiada Gran Alemania, mientras otros contendientes, como Italia, eran menos ambiciosos, aunque lucharon también para mejorar territorialmente; no hay que olvidar que Italia pretendía finalizar su unificación con la anexión de Trieste y Tirol, aún en manos austríacas. Operaciones militares Desde el primer momento, lo que se preveía como una guerra corta de grandes y rápidas batallas quedó convertida en una guerra estancada, con un mantenimiento estratégico de posiciones que socavó hondamente los recursos económicos de los distintos contendientes. Guerra de movimientos Alemania, para evitar mantener un frente doble (contra Francia y contra Rusia), trató de aniquilar primero a Francia ocupando Bélgica, desde donde pretendía invadirla partiendo del sur y del sudeste. Sin embargo, el ejército alemán quedó bloqueado en Marne gracias a la acción del mariscal Joffre, que estableció un frente estable en el franco occidental. En este lapsus de tiempo, Rusia reaccionó avanzando hacia Alemania. Sin embargo, el error de los rusos fue que avanzaron demasiado rápido y el general alemán Hindenburg tuvo tiempo de dividir el ejército ruso en dos frentes y vencer a éstos en las batallas de Tannenberg y de los Lagos Mazurianos. Guerra de posiciones En esta fase de la guerra (1915-16), Rusia y Francia fueron incapaces de vencer a Alemania y se produjo un punto muerto que se conoce como guerra de trincheras o de posiciones. Según discurrían los días, los atrincheramientos se hacían más estables y protegidos. Los sistemas de defensa se desarrollaban pero también los nuevos métodos de ataque (nuevas armas de tiro curvo, gases asfixiantes, tanques…). A pesar de todo, las acciones bélicas continuaron en campo abierto: Alemania logró recuperar Galitzia (Polonia) y pudo volcarse decididamente en el frente oriental para, una vez vencidos los rusos, afanarse en el frente francés. En este período, Gran Bretaña castigaba a los Imperios Centrales a través del aliado más débil: Turquía. Sin embargo, el éxito de la acción fue relativo, puesto que no lograron tomar el estrecho de los Dardanelos en la batalla de Galípolli; Austria, por el contrario, sí logró ocupar Serbia. Guerra de desgaste En 1916 Alemania se vio en la imperiosa necesidad de romper las posiciones francesas, en un momento en que el bloqueo a que era sometido le empezaba a causar serios problemas. También necesitaba evitar el comercio de neutrales hacia los aliados, por lo que ensayó un nuevo arma: la guerra submarina. La guerra de desgaste, iniciada por Alemania, también tenía su faceta psicológica: se propusieron la toma de Verdún, punto más simbólico que estratégico. Sin embargo, Francia pudo responder a la presión alemana en la batalla del Somme. Los Aliados, por su parte, también iniciaron su particular guerra de desgaste fomentando el ataque a las colonias alemanas en África y en el Pacífico. En esta época la guerra tenía un carácter mundial, ya que se combatía en casi toda Europa y en las Colonias, especialmente en puntos estratégicos (como el canal de Suez). -

Segunda Guerra Mundial


El momento decisivo Dos son los hechos que marcaron el punto de inflexión decisivo para la derrota de los Imperios Centrales en 1917: 1- La Revolución Rusa. El estallido de la Revolución Rusa y la idea de Lenin de sacrificar parte del territorio antes que poner en peligro la Revolución, dieron la oportunidad a Alemania de firmar un acuerdo por separado con los Aliados y así eliminar un frente. La paz de Brest-Litovsk permitió que Alemania se concentrara en el frente occidental, aunque no confiaba en Rusia. 2- La incorporación a la guerra de los Estados Unidos de América. Poco después de la firma del tratado ruso-alemán, Estados Unidos decidió entrar en la guerra. La excusa que buscó fue el hundimiento de un barco mercante por un submarino alemán, aunque, en realidad, se puede considerar que anteriormente Estados Unidos estaba participando económicamente de forma plena en el conflicto, prestando material y dinero a los aliados. Una de las razones de la participación de los Estados Unidos era que los créditos concedidos a Francia y Gran Bretaña debían ser cobrados tras la guerra; si Alemania vencía, estas devoluciones peligraban. Así pues, la entrada en el conflicto del gigante norteamericano invirtió el sentido de la guerra, pues este país contaba con el mayor desarrollo industrial del mundo en esos años, sin olvidar el durísimo golpe moral que asestó a los contendientes, especialmente a los imperios centroeuropeos. Quedaba claro que, con la participación de Estados Unidos, Alemania sufría una inferioridad material y humana: poco más tarde cayeron los frentes de Italia y Turquía (septiembre de 1918) y estallaron movimientos revolucionarios en Praga y en otras ciudades de Austria-Hungría. Ante ello, Austria y Turquía pidieron a finales de 1918 la paz por separado y Alemania, aislada, capituló poco después. Los Aliados, como primera condición para negociar la paz, pidieron la dimisión del Káiser Guillermo II, hecho que sucedió en noviembre de 1918. -

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Economía de guerra La prolongación de la guerra supuso tanto problemas de abastecimiento como la necesidad de racionalizar la producción. En esos años, la industria bélica absorbía gran cantidad de recursos y necesitaba más mano de obra. La solución más habitual al problema fueron los decretos-leyes sobre trabajo obligatorio (como sucedió en Alemania) y también empleando de forma masiva a las mujeres en la industria. Asimismo, se logró más mano de obra acogiendo a inmigrantes procedentes de las colonias y poniendo a trabajar a los prisioneros de guerra. La industria bélica se desarrolló enormemente, por lo que aparecieron nuevas respuestas a problemas técnicos y nuevos armamentos. Esta economía de guerra exigía enormes gastos, sufragados por créditos de países neutrales, acción crediticia en la que, sobre todo, destacaron los Estados Unidos como acreedores de la Europa bélica. Con motivo de ello, también exigía grandes sacrificios a la población, puesto que agotaba reservas y el bloqueo a que se sometían ambos bandos hacía necesario el racionamiento de los bienes indispensables. Sin duda resultado de todos estos factores fue el hecho de que la población, que en un primer momento apoyó incondicionalmente el enfrentamiento bélico empujada por un sentimiento nacionalista, comenzó a rebelarse contra la guerra y sus efectos, sobre todo cuando fue consciente de que sus esfuerzos eran en vano. La guerra, por otro lado, imponía un sistema político muy rígido: se suprimieron parte de las libertades individuales y fueron introducidas medidas estrictas, como la censura de la prensa, la pérdida de atribuciones parlamentarias… En esos momentos, el movimiento pacifista, defendido en principio por prácticamente sólo los socialistas en 1915, cobraba fuerza hacia 1917-18, dado el descontento social y de los combatientes. Los Imperios Centrales sufrieron revoluciones sociales internas que provocaron una precipitación de la firma de la paz; en los Aliados el ambiente era diferente tras varias campañas exitosas y la entrada en el conflicto de los norteamericanos.

Guerra Mundial

La negociación de la paz

Antes de desarrollar cómo se enfocaron los tratados de paz, conviene explicar qué deseaban los Aliados y qué hubieran deseado Alemania y el resto de vencidos.

Alemania, apoyada por Austria y Turquía, deseaba unas fronteras seguras, algo que conseguiría por el control económico y militar de Bélgica, y la unidad económica de centroeuropa. Por otro lado, quería acabar con la competencia británica y, asimismo, deseaba ampliar el número de territorios coloniales.

En cuanto a los Aliados, que abanderaban la idea de la democracia, pedían la justa restitución a Francia de Alsacia-Lorena (en manos de Alemania desde la guerra Franco-prusiana) y enormes compensaciones económicas, como eran la ocupación de las colonias germanas y de los territorios turcos en Oriente Medio (alto valor económico: petróleo). En este sentido de castigo o compensación económica hay que entender la solicitada cesión de la región del Sarre alemán a Francia.

Con respecto al Imperio Austro-Húngaro, los Aliados solicitaban el derecho de autodeterminación de los territorios y que se aceptara la soberanía de la zona ocupada (Serbia y Montenegro, Bélgica, etc). También se pedía a los alemanes la autonomía de Polonia y se pretendía, con respecto a los turcos, su expulsión de Europa.

El primer intento de llegar a una paz negociada lo presentó el presidente de los Estados Unidos de América, Woodrow Wilson, en 1917, programa de paz conocido como los Catorce Puntos de Wilson. Dicho programa, que más adelante se desarrollará, fracasó por la intransigencia de ambos bandos: por ejemplo, Alemania solicitaba la recuperación de sus colonias perdidas y la aceptación de la anexión de Polonia.

Los antecedentes de la Paz

Se tratará aquí de analizar aquellos acercamientos previos a la negociación final en los que tomaron parte todos aquellos países implicados en el conflicto.

Los Catorce Puntos de Wilson

Este programa recogía los siguientes supuestos:

– Que se reconociera el principio de nacionalidad, es decir, la autodeterminación.

– Que se declarara ilegal la diplomacia secreta.

– Que se declarara la libertad de navegación en los mares.

– Que se proclamara la reducción de las barreras aduaneras.

– Que se creara una organización que velara por el mantenimiento de la paz, esto es, una Sociedad de Naciones.

Wilson pensaba en una paz justa sin anexiones ni indemnizaciones. Sin embargo, Alemania no aceptó la paz hasta que no se quedó aislada y abandonada por sus aliados.

El Affaire Sixto

Por este nombre se conoce la negociación austríaca. Este príncipe francés, cuñado del Emperador de Austria, fue el encargado de negociar la paz de Austria por separado. Este país temía quedar aislado si Alemania era al fin derrotada. La paz buscada por los Aliados fracasó ante la negativa de Italia, Rumania y Serbia a negociar, puesto que suponía una previsible pérdida de las compensaciones buscadas. Austria, de haber sido un éxito la negociación, habría reconocido la devolución de Alsacia-Lorena a Francia, así como la independencia de Bélgica, lo que resultaba del agrado de Francia.

La iniciativa papal

El papa Benedicto XV, a través de Monseñor Pacelli, el que fuera papa con el nombre de Pío XII, negoció la paz convencido de que su iniciativa sería aceptada por los católicos austríacos. En su programa hablaba de la condena de la guerra y reconocía el derecho natural y la libertad de los mares, además de solicitar la renuncia a futuras indemnizaciones y exigir tanto la evacuación de los territorios ocupados como el inicio de una política de desarme.

Los tratados de paz

Una vez los Imperios Centrales cesaron la guerra (tras abandonar la contienda, consecutivamente, turcos, búlgaros, austríacos y, por último, alemanes), los beligerantes se reunieron en Versalles en enero de 1919. En realidad, no fue una negociación sino una imposición conocida como tratado de Versalles, si bien se utilizaron como base los Catorce puntos de Wilson, aunque sin seguir sus proposiciones estrictamente.

Lo que se estableció fue lo siguiente:

– Se creó la Sociedad de Naciones (SDN).

– Alemania fue obligada a rectificar sus fronteras para devolver los territorios ocupados y Alsacia-Lorena; asimismo, fue obligada a ceder a Francia, como territorio bajo tutela, la zona del Sarre.

– Se desmilitarizaba la margen derecha del Rin, que fue controlado por los aliados.

– Se establecieron unas enormes indemnizaciones de guerra que debían recaer sobre Alemania.

-Se convocaba a los militares alemanes para ser sometidos a juicio de guerra.

Con Austria se estableció un tratado de paz por separado conocido como el tratado de Sain-Germain que, normalmente, se considera parte del tratado de Versalles. Por éste se establecía lo siguiente:

– Se reconocía de la independencia de Hungría, Polonia y Checoslovaquia; por lo tanto, se establecía la disolución del Imperio Austrohúngaro.

– Se decretaba la cesión a Italia del Tirol, Trieste e Istria.

Con Hungría como nuevo país soberano se firmó una paz por separado conocida como el tratado de Trianon, en el que se reconoció la independencia de Checoslovaquia, Yugoslavia y Rumanía.

Con Bulgaria se firmó el tratado de Neuilly, en el que este país renunciaba a todas las adquisiciones.

Sin duda, el tratado más complicado fue el tratado de Sèvres entre los Aliados y Turquía. Por él se estableció lo siguiente:

– Se proclamaba la independencia de Arabia y Armenia.

– Los territorios de Oriente Medio en Mesopotamia, Palestina y Jordania pasaban a ser tutelados, como mandato de la Sociedad de Naciones, por Gran Bretaña.

– Siria y Líbano serían controlados por Francia.

– El sur de Anatolia quedaba asignado a Italia.

– Los estrechos de Mar Negro y Mediterráneo se declaraban neutrales y libres a la navegación.

Consecuencias de la guerra

Francia consiguió tras la guerra la hegemonía militar y política en el continente, situación de privilegio que había perdido en 1870.

Estados Unidos, según muchos historiadores y economistas (entre ellos Keynes), cometió un error de enormes consecuencias políticas y económicas al no tratar de reconstruir una Europa hundida, algo que se configuró como una de las causas de la crisis de 1929. Por otro lado, creó tal estado de frustración en varios países que contribuyó al éxito en ellos de los regímenes autoritarios.

La guerra, como toda crisis militar, provocó un enorme descenso de la natalidad y del nivel de vida. Las pérdidas económicas fueron cuantiosísimas, lo que hizo aumentar la deuda pública de todos los países y causó un proceso inflacionario sin precedentes, sobre todo en los países vencidos.

En el sentido de la división territorial europea, la Primera Guerra Mundial, como ya se ha indicado, marcó tanto el fin de los grandes imperios como la división territorial y política de los Balcanes.




Resumen de la Historia de la Segunda Guerra Mundial 1939-1945


La Segunda Guerra Mundial comenzó en 1939 y finalizó en 1945, y en el conflicto se enfrentaron las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón) y los Aliados (Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos, entre muchos otros países). Ha sido la guerra más generalizada y destructiva, en todos los sentidos, que ha conocido la Humanidad. Causas de la Segunda Guerra Mundial Para entender las causas que provocaron la Segunda Guerra Mundial hay que comprender cómo se desarrollaron las relaciones internacionales entre 1919-1939, lo que llamamos período de Entreguerras, etapa marcada por las consecuencias del Tratado de Versalles y por la Crisis de 1929. Fue principalmente en Alemania donde se dieron una serie de circunstancias económicas y sociales que favorecieron el desarrollo del fascismo alemán. En todos los países se establecieron en sus economías, a raíz de la crisis económica del 29, políticas de intervención del Estado. Pero fue en los regímenes totalitarios, por razones de desarrollo demográfico, y en especial en Alemania, donde el espacio vital se vio vinculado al sentimiento ultranacionalista. Este hecho es consecuencia clara del tratado de Versalles que, con el tiempo, desembocó en la política expansionista alemana que provocó la Guerra. Los historiadores están de acuerdo en el protagonismo de Hitler como causante de la guerra. No hay que olvidar que el Führer hizo uso del poder que le daba su constitución para actuar como jefe de las Fuerzas Armadas (Wehrmach) y organizar un Alto Mando de las Fuerzas Armadas sobre el que mandaba. Hitler logró la unión con Austria (Anschluss) y la adquisición de los Sudetes, lo cual fue admitido por las democracias occidentales en La conferencia de Munich (1938), negociaciones que fueron objeto de muchas críticas por parte de los países europeos, especialmente dirigidas a Chamberlain, primer ministro británico. El siguiente paso, la ocupación del llamado corredor de Dantzig, fue el acontecimiento que provocó la Segunda Guerra Mundial. La Segunda Guerra Mundial tiene muchas diferencias con la Primera, no sólo por el número de pérdidas humanas y económicas sino también porque fue la más generalizada, como lo demuestra el hecho de que participaron potencias extraeuropeas como Estados Unidos y Japón. Así, en la práctica, existían dos guerras: una en Europa y otra en el Pacífico. Beligerantes y medios Las democracias occidentales no habían firmado alianzas formales que las unieran ante el peligro alemán, aunque existieron pactos tras la llegada de Hitler al poder como el malogrado pacto de Stressa. Cada uno de los futuros aliados contra el Eje (Roma-Tokio-Berlín), había desarrollado de forma radicalmente distinta sus medios bélicos: Francia mejoró y desarrolló su sistema de trincheras (la famosa línea Maginot), previendo una guerra de posiciones como en la Primera Guerra Mundial, pero ésta no iba más allá de Holanda y Bélgica, pues confiaba en su neutralidad. Por lo que respecta a Gran Bretaña, no desarrolló un arma que se convertiría en vital (como, por ejemplo, fue el portaaviones), pero acertó en dos armas fundamentales: el radar y la aviación. La URSS, por su parte, contaba con sus enormes recursos humanos; el otro gigante mundial, Estados Unidos de América, al comienzo de la guerra no mantenía una gran capacidad militar, pero enfocó su producción industrial a la fabricación de armas, entre ellas, portaaviones, acorazados y bombarderos. En el caso alemán, los términos del tratado de Versalles exigían la desmilitarización del país, lo que hizo que se deshicieran del armamento antiguo; por ello, cuando Hitler vio en el ejército y la industria de guerra el medio para incentivar la producción, absorber el paro y favorecer su política anexionista, orientó la política económica de Alemania hacia la producción de armas modernas, especialmente tanques y aviación. Aunque desechó la fabricación de portaaviones y otros barcos de superficie, construyó una enorme flota de submarinos. No hay que olvidar que Alemania contaba con un gran desarrollo económico y un importante potencial técnico, tanto en la metalurgia como en la industria química y eléctrica, de gran aplicación en la industria de guerra. Sin embargo, el punto débil de Alemania y decisivo en el desarrollo de la guerra fue su falta de ciertas materias primas indispensables, entre otras, el hierro. -


Primera Guerra Mundial


La invasión de Polonia y de Europa occidental

Una vez que Alemania firmó el pacto de no-agresión con la URSS de Stalin, Hitler se vio con fuerzas para continuar con su política expansionista, anexionándose el corredor de Dantzig que separaba los territorios de Prusia del resto de Alemania. Tras esta invasión del territorio polaco (septiembre de 1939), Alemania ocupó Posnania, la Alta Silesia y, más tarde, el resto del territorio polaco. En esta invasión llevó a cabo un nuevo sistema táctico conocido a partir de entonces como Guerra relámpago: en ella empleaba importantes recursos armamentísticos, sobre todo divisiones de tanques, que impedían una respuesta rápida y efectiva del enemigo. Entretanto, la URSS, de acuerdo con una cláusula secreta del tratado germano-soviético, ocupó la zona oriental de Polonia, territorio que había pertenecido a la Rusia zarista.

Tras la ocupación de Polonia, Alemania recibió un ultimátum de Francia y Gran Bretaña. En el tratado de Munich sobre la cuestión de los Sudetes se habían comprometido a defender a los polacos de una agresión similar, la cual era previsible según el programa político nazi. Al no aceptarlo Alemania, los aliados le declararon la guerra. En ese momento, yendo más allá del pacto con Alemania, Rusia comenzó la ocupación de los territorios del Báltico y Finlandia, con gran recelo por parte de Hitler.

Alemania, antes de comenzar la guerra y pensando en los efectos de un bloqueo similar al llevado a cabo por los aliados durante la Primera Guerra Mundial, se afanó en fomentar la autarquía económica (autosuficiencia y poca dependencia del exterior). Pero no podía crear todos los productos por sustitución y, por ejemplo, el hierro era un material imprescindible para su industria de guerra. Dependía del hierro escandinavo, por lo que comenzó la ocupación de Dinamarca y Noruega a partir de 1940, al mismo tiempo que se iniciaba la campaña occidental: invadió Francia a través de Bélgica y Holanda, haciendo inútil la línea defensiva francesa (línea Maginot), pues la acción se llevaba a cabo mediante una maniobra envolvente con uso masivo de divisiones de tanques (Panzer) y unidades especializadas como la aviación (Lufftwaffe) y paracaidistas que destruían puntos claves.

Los gobiernos de los países ocupados se trasladaron a Londres. Hitler puso en su lugar gobiernos proalemanes (colaboracionistas) y estableció un nuevo método de administración y ocupación.

Así pues, las tropas alemanas lograron llegar hasta el Canal de la Mancha pero, inexplicablemente, se detuvieron durante dos días en su avance, dando tiempo a que franceses e ingleses pudieran reembarcar sus efectivos hacia Gran Bretaña.

Más tarde, Alemania logró ocupar la parte norte de Francia, momento en el que el mariscal Pétain se hizo con el poder de Francia y pactó con Hitler un armisticio. De esta forma, Francia quedó dividida en dos: una zona ocupada, que daba a Hitler el control de toda la fachada atlántica y de la capital, y una zona de jurisdicción francesa que tuvo su sede de gobierno establecida en Vichy. Mientras tanto, el general Charles de Gaulle, que no aceptó este pacto, organizó desde Londres la resistencia interior a través de la radio, lanzando consignas de un Comité Nacional de franceses libres.
Con la claudicación de Francia tan sólo quedaba Gran Bretaña, a cuyo frente se colocó un gobierno de coalición presidido por Churchill, que prometió resistir a costa de sangre, sudor y lágrimas. La invasión de las islas por parte de Alemania (la batalla de Inglaterra) fue imposible, pues los aliados contaban con el uso de un arma fundamental: el radar. Alemania no poseía ni una marina poderosa ni, ahora tampoco, el dominio del espacio aéreo.

Mientras tanto, aprovechando la campaña alemana en el oeste, la URSS consiguió recuperar todos los territorios que cedió el gobierno en la paz de Brest-Litovsk de 1918.


La guerra en el norte de África y la invasión de los Balcanes

Una vez que Francia firmó el armisticio, Mussolini decidió que Italia entrara en la guerra para satisfacer sus ambiciones territoriales en los Balcanes y el norte de África. En Otoño, Italia ocupó Grecia desde Albania, pero griegos y británicos lograron rechazarles. En el norte de África trató de ocupar Egipto desde su colonia de Libia, pero fueron igualmente rechazados. Hitler, que ya pensaba en el ataque a la URSS, tuvo que desviar parte de sus tropas y medios en ayuda de su desastroso aliado. En el norte de África, Rommel, jefe de los Africa Korps (tropas mecanizadas del desierto), logró llegar a la ciudad egipcia de El Alamein, donde las tropas del británico Montgomery lograron rechazarles debido a la inferioridad en tanques y a la escasez de combustibles y alimentos. En los Balcanes, las tropas alemanas trataron de solucionar los problemas italianos y ocuparon la zona para asegurarse el suministro de petróleo rumano. Las naciones balcánicas (Rumania, Bulgaria, Hungría) decidieron adherirse al Pacto Tripartito, firmado entre Alemania, Italia y Japón en 1940 y conocido como el eje Roma-Tokio-Berlín. Alemania culminó la ocupación de los Balcanes con la invasión de Creta en 1941.

La invasión de Rusia

A pesar de que Alemania y la URSS tenían un pacto de no-agresión, las anexiones efectuadas por Stalin molestaron enormemente a Hitler. Alemania no quería renunciar a su espacio vital y, a la vez, veía como su mayor enemigo al sistema bolchevique; por ello, Hitler preparó concienzudamente la Operación Barbarroja para conquistar la URSS y, más tarde, abatir el poderío británico en Oriente Medio. En julio de 1941 se inició la campaña de Rusia, a la que fueron enviados tres cuerpos de ejércitos: hacia el norte (Leningrado), hacia el centro (Moscú), y hacia el sur (Ucrania). Los rusos firmaron un acuerdo con los británicos y al mismo tiempo trasladaron su industria hacia el interior para que no cayera en manos alemanas.

El ataque a Pearl Harbour: la entrada de Estados Unidos en la guerra

Los americanos, que en un primer momento quisieron mantenerse estrictamente neutrales, comenzaron paulatinamente a servir a los intereses de los aliados, hecho que se hizo patente cuando Roosevelt, presidente de Estados Unidos de América, logró que el Congreso aprobase la ley de Préstamo y Arriendo que permitió a los Aliados surtirse de todo tipo de materiales y armas sin tener que pagar en el momento de la compra. Se estaba ayudando con todos los medios económicos a la lucha contra Alemania.

Por otra parte, Japón comenzó a ocupar las colonias británicas, francesas y holandesas en el Pacífico y Oriente con apoyo, en muchos casos, de nacionalistas indígenas. Japón necesitaba espacio vital pero también precisaba de los suministros que Estados Unidos le negaba al apoyar a China, país que estaba en conflicto contra el imperio del Sol Naciente. La intervención de Estados Unidos parecía inminente, pero Japón quiso dar un golpe sorpresa y, sin previa declaración de guerra, bombardeó la base naval de Pearl Harbour (Hawaii). Los nipones contaban con un pacto anterior de no-agresión con Rusia y comenzaron a ocupar, sin mayores problemas las islas del Pacífico (Filipinas, Tailandia, Birmania…), que se añadían a las anteriores conquistas de Indochina e Indonesia.

Debido a ello, Estados Unidos declaró la guerra a Japón y, poco después, a Italia y Alemania, universalizándose definitivamente el conflicto. La entrada en guerra de los norteamericanos marcó la diferencia: no sólo era la mayor potencia económica e industrial sino que no tenía que gastar dinero en defender su territorio, para lo cual fabricó 86.000 tanques y 300.000 aviones.

La contraofensiva de los aliados

Hasta mediados de 1942 los alemanes llevaron la iniciativa en las campañas bélicas pero, a partir de 1943, comenzaron las primeras victorias aliadas: en el Pacífico, los ataques japoneses a las bases americanas de Midway y Guadalcanal fueron detenidos, mientras en el Atlántico la producción de barcos y submarinos de los aliados aventajaba el esfuerzo alemán.

En el norte de África, las tropas de Rommel fueron derrotadas por el desembarco de Eisenhower en Marruecos y Argelia y por la ofensiva de Montgomery en Egipto, que inició, acto seguido, el desembarco en Italia. En el frente soviético, las tropas alemanas fueron derrotadas en Stalingrado a pesar de contar con las mejores tropas.

El peso de la ofensiva recayó sobre las tres grandes potencias: URSS, Estados Unidos de América y Gran Bretaña. Los frentes orientales y el Pacífico quedaron reservados a los rusos y americanos respectivamente; mientras, en Europa occidental y en África, americanos y británicos se pusieron de acuerdo sobre la estrategia a llevar a cabo y se impuso finalmente la de aquéllos por la superioridad de sus efectivos. La iniciativa de ataque en Europa fue americana, y en el norte de África, británica.

Tras ser derrotado en 1943 el Africa Korps, se produjo el desembarco de los franceses en Sicilia para pasar a la península italiana desde el sur y hacia el norte. A continuación, fue hecho prisionero Mussolini, se transformó el sistema político e Italia declaró la guerra a Alemania. Por entonces, los aliados comenzaron el bombardeo sistemático de Alemania para desmoralizar y destruir puntos vitales. Pero el ataque decisivo se produjo desde Inglaterra, con el desembarco de Normandía, mientras los soviéticos hacían retroceder a los alemanes y liberaban Europa oriental y central con el apoyo de las guerrillas de resistencia. Occidentales y soviéticos confluyeron en Berlín, pero la entrada en la ciudad fue reservada para las tropas de Stalin, que en mayo de 1945 tomaron la capital, días después del suicidio de Hitler.

En el Pacífico, la ofensiva contra Japón se llevó a cabo por Mc-Arthur y Nimitz, que conquistaron posiciones en la zona haciendo frente a la resistencia que opusieron los japoneses y sus kamikazes. La entrada en la guerra contra Japón por parte de la URSS produjo el lanzamiento de la bomba atómica en Nagasaki e Hiroshima, como medio para lograr la capitulación de Japón. La firma se produjo en el buque norteamericano Missouri, ante MacArthur. La guerra terminó el 2 de Septiembre de 1945.

Política y economía durante la guerra

En la práctica, se puede hablar de que existieron tres guerras: la de Europa contra Alemania, la del Pacífico contra Japón y la guerra interior, la resistencia, en los territorios ocupados.
Los planteamientos iniciales por parte de los países eran, básicamente, tres: Alemania buscaba su espacio vital y quería destruir las democracias decadentes a costa de exterminar las razas inferiores; Italia ansiaba desquitarse de fracasos anteriores y poseer un imperio en el Adriático y en el norte de África. Japón, por su parte, pretendía la hegemonía en Asia y barrer a los Estados Unidos de América.

Por otra parte, los Aliados comenzaron la guerra con preocupaciones distintas: Gran Bretaña pretendía mantener su imperio colonial y su poder político, Estados Unidos intentaba continuar su política de aislacionismo, y la URSS construir su sistema socialista en contra de la amenaza fascista.

Una vez que Alemania ocupó gran parte del territorio europeo, organizó el sistema de administración, que respondía a tres modelos según los territorios que habían pertenecido al Reich: administración militar de ciertos territorios y dirección de estados satélites por medio de gobiernos colaboracionistas. El caso más conocido de estos últimos fue el de la Francia de Vichy, gobernada por el mariscal Petain y que casi estaba integrada en el Eje. Sin embargo, lo más característico de la política nazi fue el antisemitismo: éste fue progresando violentamente a lo largo del conflicto, confinó a la población en guetos y siguió una política de aniquilación o solución final que dio como lamentable resultado el exterminio de 6.000.000 de judíos.

Italia, por su escaso potencial, no logró su objetivo, pero Japón sí consiguió formar su Gran Asia, conquistando parte de Asia Oriental y Pacífico, lo que consideraba una misión histórica frente a la penetración occidental y americana. Su propósito tuvo éxito, en principio, por el apoyo de grupos locales que los acogieron como liberadores de los colonizadores europeos.

En todos los países ocupados se organizaron rápidamente movimientos clandestinos contra el invasor japonés y alemán. Al comienzo, fueron grupos aislados de propaganda contra el agresor pero, más tarde, se organizaron para coordinar su lucha, pues normalmente confluían tendencias políticas opuestas. Su acción se basaba en el sabotaje, en la lucha contra los colaboracionistas, en la evasión de prisioneros, en el espionaje, etc. La resistencia fue de gran ayuda para el éxito de los aliados. En Francia e Italia los líderes de la resistencia organizaron gobiernos tras la guerra. En China, la lucha contra Japón, que había invadido el territorio desde 1931, creó las condiciones para la victoria de los comunistas en su revolución tras la guerra.

En los Aliados, la guerra no provocó cambios de importancia en sus regímenes políticos y la opinión pública se agrupó en torno a sus dirigentes: Churchill, Roosevelt y Stalin. Económicamente, sí supuso un esfuerzo continuado: se intensificó la producción de armamento, que trajo como consecuencia el racionamiento y la escasez de otro tipo de bienes y una mayor presión fiscal.

Preparación de la paz y balance final

Poco después de que estallara la guerra, los beligerantes comenzaron a preparar la paz: los del Eje según sus proyectos imperialistas y autoritarios y los occidentales de acuerdo a unos principios democráticos y de libertad de los pueblos. Entre las conferencias preparatorias destaca la Carta del Atlántico (agosto de 1941), donde Churchill y Roosevelt definieron sus objetivos comunes: paz justa y destrucción de la tiranía nazi. Igualmente, las Conferencias de Yalta y Potsdam hablaban de estos fines, cediendo la zona liberada por los soviéticos a éstos mientras la occidental quedaba bajo la influencia de los Aliados. Alemania quedaría dividida en cuatro partes administradas, respectivamente, por Inglaterra, la URSS, Estados Unidos y Francia. La consecuencia no prevista de estas conferencias fue la creación de dos grandes potencias, Estados Unidos y la URSS, que comenzaron a dominar los asuntos mundiales a costa de Gran Bretaña y, en general, de toda Europa. Por otro lado, la guerra provocó el movimiento descolonizador y la división del mundo en dos bloques, establecidos por el hecho de decantarse los nuevos países por la influencia occidental o la soviética. Los grandes derrotados comenzaron a recibir la ayuda política y económica de los aliados y fueron integrándose en el bloque occidental.

Para intentar solucionar los problemas, se creó una nueva organización, la ONU. En definitiva tras la Segunda Guerra Mundial nació un mundo completamente diferente
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Resumen de la primer y segunda Guerra mundial.

Perdon por no poner mas imagenes pero la idea era la del resumen.

1 comentario - Resumen de la primer y segunda Guerra mundial.

Reptilianonymous
No vi este post, tengo que stalkearte los posts más seguido
anhellh
vos siempre ahi. :3