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pueden expresar infelicidad debido a la falta de relaciones, su comportamiento sugiere una falta de
deseos de contactos íntimos. Como resultado, acostumbran a tener pocos o ningún amigo íntimo o
persona de confianza aparte de los familiares de primer grado (Criterio A8). Se sienten ansiosos en
situaciones sociales, especialmente en las que implican a gente desconocida (Criterio A9). Interactúan
con otros cuando tienen que hacerlo, pero prefieren encerrarse en sí mismos, porque sienten
que ellos son diferentes de los demás y no «encajan». Su ansiedad social no disminuye fácilmente,
incluso cuando pasan más tiempo en un lugar o cuando se familiarizan más con los demás, porque
su ansiedad tiende a estar asociada con un recelo de las intenciones ajenas. Por ejemplo, al acudir
a una cena de amigos, el sujeto con trastorno esquizotípico de la personalidad no se va relajando a
medida que pasa el tiempo, sino que más bien se encuentra cada vez más tenso y suspicaz.
El trastorno esquizotípico de la personalidad no debe diagnosticarse si el patrón de comportamiento
aparece sólo en el transcurso de una esquizofrenia, un trastorno del estado de ánimo con síntomas
psicóticos, otro trastorno psicótico o un trastorno generalizado del desarrollo (Criterio B).
Síntomas y trastornos asociados
Los individuos con trastorno esquizotípico de la personalidad suelen buscar tratamiento para
los síntomas asociados de ansiedad, depresión u otros estados de ánimo disfóricos, más que para
las características del trastorno de la personalidad per se. Los sujetos con este trastorno de la per-
658 Trastornos de la personalidad
sonalidad pueden experimentar episodios psicóticos transitorios (que duran minutos u horas), especialmente
en respuesta al estrés, aunque en general son de una duración insuficiente para merecer
el diagnóstico adicional de un trastorno psicótico breve o un trastorno esquizofreniforme. En
algunos casos se presentan síntomas psicóticos significativos que cumplen los criterios para un
trastorno psicótico breve, un trastorno esquizofreniforme, un trastorno delirante o una esquizofrenia.
Más de la mitad tienen historia de al menos un episodio depresivo mayor. Entre el 30 y el
50 % de las personas diagnosticadas de este trastorno reciben un diagnóstico concurrente de trastorno
depresivo mayor cuando son admitidos en un centro clínico. El trastorno esquizotípico de la
personalidad se presenta con más frecuencia simultáneamente con los trastornos de la personalidad
esquizoide, paranoide, por evitación y límite.
Síntomas dependientes de la cultura, la edad y el sexo
Las distorsiones cognoscitivas y perceptivas han de ser evaluadas en el contexto del medio
cultural de cada sujeto. Las características determinadas culturalmente, en especial las referidas a
las creencias y rituales religiosos, pueden ser vistas como esquizotípicas por un profano desinformado
(p. ej., budú, hablar otras lenguas, la vida después de la muerte, chamanismo, leer la mente,
sexto sentido, ojo del diablo y creencias mágicas relacionadas con la salud y la enfermedad).
El trastorno esquizotípico de la personalidad puede hacerse patente por primera vez en la infancia
o la adolescencia a través de actividades y comportamientos solitarios, una pobre relación con los
compañeros, ansiedad social, bajo rendimiento escolar, hipersensibilidad, pensamiento y lenguaje peculiares
y fantasías extrañas. Estos niños pueden parecer «raros» o «excéntricos» y atraer las burlas.
El trastorno esquizotípico de la personalidad es un poco más frecuente en los varones.
Prevalencia
Se ha descrito que el trastorno esquizotípico de la personalidad se observa aproximadamente
en el 3 % de la población general.
Curso
El trastorno esquizotípico de la personalidad tiene un curso relativamente estable y únicamente
un pequeño número de sujetos desarrollan una esquizofrenia u otro trastorno psicótico.
Patrón familiar
El trastorno esquizotípico de la personalidad es de incidencia familiar y más prevalente en los
familiares de primer grado de los individuos con esquizofrenia que en la población general. También
puede haber un ligero aumento de esquizofrenia y otros trastornos psicóticos en los familiares
de los probandos con trastorno esquizotípico de la personalidad.
Diagnóstico diferencial
El trastorno esquizotípico de la personalidad puede diferenciarse del trastorno delirante, la
esquizofrenia y el trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos porque todos estos
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trastornos están caracterizados por un período de síntomas psicóticos persistentes (p. ej., ideas delirantes
y alucinaciones). Para realizar un diagnóstico adicional de trastorno esquizotípico de la
personalidad, el trastorno de la personalidad debe haberse manifestado desde antes de iniciarse los
síntomas psicóticos y ha de persistir cuando los síntomas psicóticos estén en remisión. Cuando un
sujeto presenta un trastorno psicótico crónico en el Eje I (p. ej., esquizofrenia) que fue precedido
por un trastorno esquizotípico de la personalidad, el trastorno esquizotípico de la personalidad
debe anotarse en el Eje II, seguido entre paréntesis de «premórbido».
Puede haber grandes dificultades para distinguir a los niños con trastorno esquizotípico de la
personalidad del grupo heterogéneo de los niños solitarios y raros cuyo comportamiento está marcado
por un acusado aislamiento social, excentricidades o peculiaridades en el lenguaje, y cuyos
diagnósticos probablemente incluirían las formas leves de trastorno autista, trastorno de Asperger
y de trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo. Los trastornos de la comunicación
pueden ser diferenciados por la predominancia y gravedad del trastorno del lenguaje acompañados
por los esfuerzos compensatorios que realiza el niño para comunicarse de otras maneras
(p. ej., mediante gestos) y por los rasgos característicos del deterioro del lenguaje que se detectan
en una evaluación especializada del lenguaje. Las formas leves del trastorno autista y del trastorno
de Asperger se distinguen por la falta aún mayor de contacto social y de reciprocidad emocional
y por los comportamientos e intereses estereotipados.
El trastorno esquizotípico de la personalidad ha de distinguirse del cambio de la personalidad
debido a enfermedad médica, en el que los rasgos surgen debido a los efectos directos de
una enfermedad del sistema nervioso central. También ha de ser diferenciado de los síntomas que
pueden presentarse asociados al consumo crónico de sustancias (p. ej., trastorno relacionado
con la cocaína no especificado).
Se puede confundir el trastorno esquizotípico de la personalidad con otros trastornos de la personalidad
que tienen algunas características en común. Por tanto, es importante diferenciar estos
trastornos en base a las diferencias en sus rasgos característicos. Sin embargo, si un sujeto tiene
características de personalidad que cumplen los criterios para uno o más trastornos de la personalidad
además del trastorno esquizotípico de la personalidad, pueden diagnosticarse todos esos
trastornos. Aunque los trastornos paranoide y esquizoide de la personalidad también pueden
caracterizarse por el distanciamiento social y la efectividad restringida, el trastorno esquizotípico
de la personalidad se diferencia de estos dos diagnósticos por la presencia de distorsiones cognoscitivas
o perceptivas y por una acusada excentricidad o rarezas. Las relaciones personales están
limitadas tanto en el trastorno esquizotípico de la personalidad como en el trastorno de la
personalidad por evitación; sin embargo, en el trastorno de la personalidad por evitación el deseo
activo de relacionarse es reprimido por el temor al rechazo, mientras que en el trastorno esquizotípico
de la personalidad hay una falta de deseo de relacionarse y un distanciamiento persistente.
Los sujetos con trastorno narcisista de la personalidad también pueden mostrar suspicacia,
aislamiento social o alienación, pero en el trastorno narcisista de la personalidad estas
cualidades derivan principalmente de los temores a que se descubran las imperfecciones o los defectos.
Los individuos con trastorno límite de la personalidad también pueden presentar transitoriamente
síntomas similares a los psicóticos, pero éstos están en general más estrechamente relacionados
con los cambios afectivos en respuesta al estrés (p. ej., ira intensa, ansiedad o contrariedad)
y habitualmente están más disociados (p. ej., desrealización o despersonalización). Por el
contrario, los sujetos con trastorno esquizotípico de la personalidad son más propensos a tener síntomas
parecidos a los psicóticos permanentes y que pueden empeorar bajo el estrés, pero con menor
probabilidad de que se asocien a síntomas afectivos acusados. Aunque el aislamiento social
se puede dar en el trastorno límite de la personalidad, normalmente esto es secundario a los fracasos
interpersonales repetidos debidos a los arranques de ira y a los cambios frecuentes del humor,
más que al resultado de una falta persitente de contactos sociales y de deseos de intimidad.
Además, los sujetos con trastorno esquizotípico de la personalidad no suelen presentar los com-
660 Trastornos de la personalidad
portamientos impulsivos o manipulativos de los sujetos con un trastorno límite de la personalidad.
Sin embargo, hay una alta frecuencia de simultaneidad entre los dos trastornos, de forma que no
siempre es factible hacer la distinción. Las características esquizotípicas durante la adolescencia
pueden ser reflejo de una tormenta emocional transitoria, más que un trastorno de la personalidad
permanente.
Relación con los Criterios Diagnósticos de Investigación de la CIE-10
Los Criterios Diagnósticos de Investigación de la CIE-10 y los criterios del DSM-IV para el
trastorno esquizotípico de la personalidad son diferentes, pero definen en líneas generales el mismo
trastorno. La CIE-10 no considera esta alteración como un verdadero trastorno de la personalidad
y la incluye en la sección donde figuran la esquizofrenia, el trastorno esquizotípico y el trastorno
delirante.
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n Criterios para el diagnóstico de F21 Trastorno esquizotípico
de la personalidad [301.22]
A. Un patrón general de déficit sociales e interpersonales asociados a malestar agudo
y una capacidad reducida para las relaciones personales, así como distorsiones
cognoscitivas o perceptivas y excentricidades del comportamiento, que comienzan
al principio de la edad adulta y se dan en diversos contextos, como lo indican
cinco (o más) de los siguientes puntos:
(1) ideas de referencia (excluidas las ideas delirantes de referencia)
(2) creencias raras o pensamiento mágico que influye en el comportamiento y
no es consistente con las normas subculturales (p. ej., superstición, creer en
la clarividencia, telepatía o «sexto sentido»; en niños y adolescentes, fantasías
o preocupaciones extrañas)
(3) experiencias perceptivas inhabituales, incluidas las ilusiones corporales
(4) pensamiento y lenguaje raros (p. ej., vago, circunstancial, metafórico, sobreelaborado
o estereotipado)
(5) suspicacia o ideación paranoide
(6) afectividad inapropiada o restringida
(7) comportamiento o apariencia rara, excéntrica o peculiar
(8) falta de amigos íntimos o desconfianza aparte de los familiares de primer
grado
(9) ansiedad social excesiva que no disminuye con la familiarización y que
tiende a asociarse con los temores paranoides más que con juicios negativos
sobre uno mismo
B. Estas características no aparecen exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia,
un trastorno del estado de ánimo con síntomas psicóticos u otro trastorno
psicótico o de un trastorno generalizado del desarrollo.
Nota: Si se cumplen los criterios antes del inicio de una esquizofrenia, añadir «premórbido», por ejemplo,
«Trastorno esquizotípico de la personalidad (premórbido)».
F60.2 Trastorno antisocial de la personalidad [301.7]
Características diagnósticas
La característica esencial del trastorno antisocial de la personalidad es un patrón general de
desprecio y violación de los derechos de los demás, que comienza en la infancia o el principio de
la adolescencia y continúa en la edad adulta.
Este patrón también ha sido denominado psicopatía, sociopatía o trastorno disocial de la personalidad.
Puesto que el engaño y la manipulación son características centrales del trastorno antisocial
de la personalidad, puede ser especialmente útil integrar la información obtenida en la evaluación
clínica sistemática con la información recogida de fuentes colaterales.
Para que se pueda establecer este diagnóstico el sujeto debe tener al menos 18 años (Criterio B)
y tener historia de algunos síntomas de un trastorno disocial antes de los 15 años (Criterio C). El
trastorno disocial implica un patrón repetitivo y persistente de comportamiento en el que se violan
los derechos básicos de los demás o las principales reglas o normas sociales apropiadas para
la edad. Los comportamientos característicos específicos del trastorno disocial forman parte de una
de estas cuatro categorías: agresión a la gente o los animales, destrucción de la propiedad, fraudes
o hurtos, o violación grave de las normas. Están descritas con más detalle en la página 90.
El patrón de comportamiento antisocial persiste hasta la edad adulta. Los sujetos con un trastorno
antisocial de la personalidad no logran adaptarse a las normas sociales en lo que respecta
al comportamiento legal (Criterio A1). Pueden perpetrar repetidamente actos que son motivo de
detención (que puede o no producirse) como la destrucción de una propiedad, hostigar o robar a
otros, o dedicarse a actividades ilegales. Las personas con este trastorno desprecian los deseos,
derechos o sentimientos de los demás. Frecuentemente, engañan y manipulan con tal de conseguir
provecho o placer personales (p. ej., para obtener dinero, sexo o poder) (Criterio A2). Pueden
mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros o simular una enfermedad. Se puede
poner de manifiesto un patrón de impulsividad mediante la incapacidad para planificar el futuro
(Criterio A3). Las decisiones se toman sin pensar, sin prevenir nada y sin tener en cuenta las consecuencias
para uno mismo o para los demás, lo que puede ocasionar cambios repentinos de trabajo,
de lugar de residencia o de amistades. Los sujetos con un trastorno antisocial de la personalidad
tienden a ser irritables y agresivos y pueden tener peleas físicas repetidas o cometer actos
de agresión (incluidos los malos tratos al cónyuge o a los niños) (Criterio A4). Los actos
agresivos necesarios para defenderse a uno mismo o a otra persona no se consideran indicadores
de este ítem. Estos individuos también muestran una despreocupación imprudente por su seguridad
o la de los demás (Criterio A5). Esto puede demostrarse en su forma de conducir (repetidos
excesos de velocidad, conducir estando intoxicado, accidentes múltiples). Pueden involucrarse en
comportamientos sexuales o consumo de sustancias que tengan un alto riesgo de producir consecuencias
perjudiciales. Pueden descuidar o abandonar el cuidado de un niño de forma que puede
poner a ese niño en peligro.
Los sujetos con trastorno antisocial de la personalidad también tienden a ser continua y extremadamente
irresponsables (Criterio A6). El comportamiento irresponsable en el trabajo puede indicarse
por períodos significativos de desempleo aun teniendo oportunidades de trabajar, o por el
abandono de varios trabajos sin tener planes realistas para conseguir otro trabajo. También puede
haber un patrón de absentismo no explicado por enfermedad del individuo o de un familiar. La
irresponsabilidad económica viene indicada por actos como morosidad en las deudas y falta de
662 Trastornos de la personalidad
Trastornos de la personalidad del grupo B
mantenimiento de los hijos o de otras personas que dependen de ellos de forma habitual. Los individuos
con trastorno antisocial de la personalidad tienen pocos remordimientos por las consecuencias
de sus actos (Criterio A7). Pueden ser indiferentes o dar justificaciones superficiales por
haber ofendido, maltratado o robado a alguien (p. ej., «la vida es dura», «el que es perdedor es
porque lo merece» o «de todas formas le hubiese ocurrido»). Estas personas pueden culpar a las
víctimas por ser tontos, débiles o por merecer su mala suerte, pueden minimizar las consecuencias
desagradables de sus actos o, simplemente, mostrar una completa indiferencia. En general, no dan
ninguna compensación ni resarcen a nadie por su comportamiento. Pueden pensar que todo el
mundo se esfuerza por «servir al número uno» y que uno no debe detenerse ante nada para evitar
que le intimiden.
El comportamiento antisocial no debe aparecer exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia
o de un episodio maníaco (Criterio D).
Síntomas y trastornos asociados
Los sujetos con trastorno antisocial de la personalidad frecuentemente carecen de empatía y
tienden a ser insensibles, cínicos y a menospreciar los sentimientos, derechos y penalidades de
los demás. Pueden tener un concepto de sí mismos engreído y arrogante (pensar que el trabajo
normal no está a su altura, o no tener una preocupación realista por sus problemas actuales o futuros)
y pueden ser excesivamente tercos, autosuficientes o fanfarrones. Pueden mostrar labia y
encanto superficial y ser muy volubles y de verbo fácil (p. ej., utilizan términos técnicos o una
jerga que puede impresionar a alguien que no esté familiarizado con el tema). La falta de empatía,
el engreimiento y el encanto superficial son características que normalmente han sido incluidas
en las concepciones tradicionales de la psicopatía y pueden ser especialmente distintivos del
trastorno antisocial de la personalidad en el medio carcelario o forense, en el que los actos delictivos,
de delincuencia o agresivos probablemente son inespecíficos. Estos sujetos también pueden
ser irresponsables y explotadores en sus relaciones sexuales. Pueden tener una historia de muchos
acompañantes sexuales y no haber tenido nunca una relación monógama duradera. Pueden
ser irresponsables como padres, como lo demuestra la malnutrición de un hijo, una enfermedad
de un hijo a consecuencia de una falta de higiene mínima, el que la alimentación o el amparo de
un hijo dependa de vecinos o familiares, el no procurar que alguna persona cuide del niño pequeño
cuando el sujeto está fuera de casa o el derroche reiterado del dinero que se requiere para
las necesidades domésticas. Estos individuos pueden ser expulsados del ejército, pueden no ser
autosuficientes, empobrecerse e incluso llegar a vivir en la calle o pueden pasar muchos años en
prisión. Los sujetos con trastorno antisocial de la personalidad tienen más probabilidades que la
población general de morir prematuramente por causas violentas (p. ej., suicidio, accidentes y homicidios).
Estos individuos también pueden experimentar disforia, incluidas quejas de tensión, incapacidad
para tolerar el aburrimiento y estado de ánimo depresivo. Pueden presentar de forma asociada
trastornos de ansiedad, trastornos depresivos, trastornos relacionados con sustancias, trastorno
de somatización, juego patológico y otros trastornos del control de los impulsos. Los sujetos con
trastorno antisocial de la personalidad también tienen frecuentemente rasgos de personalidad que
cumplen los criterios para otros trastornos de la personalidad, en especial los trastornos límite, histriónico
y narcisista. Las probabilidades de desarrollar un trastorno antisocial de la personalidad
en la vida adulta aumentan si el sujeto presenta un trastorno temprano disocial (antes de los
10 años) y un trastorno por déficit de atención con hiperactividad asociado. El maltrato o el abandono
en la infancia, el comportamiento inestable o variable de los padres o la inconsistencia en la
disciplina por parte de los padres aumentan las probabilidades de que un trastorno disocial evolucione
hasta un trastorno antisocial de la personalidad.
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Síntomas dependientes de la cultura, la edad y el sexo
El trastorno antisocial de la personalidad se presenta asociado a un bajo status socioeconómico
y al medio urbano. Se ha llamado la atención acerca de que, a veces, el diagnóstico puede ser aplicado
erróneamente a sujetos de un medio en el que un comportamiento del tipo del antisocial forma
parte de una estrategia protectora de supervivencia. Al evaluar los rasgos antisociales, al clínico le
será útil tener en cuenta el contexto social y económico en el que ocurren estos comportamientos.
Por definición, la personalidad antisocial no se puede diagnosticar antes de los 18 años. El
trastorno antisocial de la personalidad es mucho más frecuente en los varones que en las mujeres.
Ha habido un cierto interés en considerar si el trastorno antisocial de la personalidad podría infradiagnosticarse
en las mujeres, sobre todo por el hecho de que en la definición del trastorno disocial
se insiste de manera especial en los ítems de agresividad.
Prevalencia
La prevalencia total del trastorno antisocial de la personalidad en las muestras de población general
es aproximadamente del 3 % en los varones y del 1 % en las mujeres. Las estimaciones de la
prevalencia en poblaciones clínicas han variado entre el 3 y el 30 %, dependiendo de las características
predominantes de las muestras. En los lugares de tratamiento de abuso de sustancias y en
la cárcel o en el marco forense, se han encontrado cifras de prevalencia incluso más elevadas.
Curso
El trastorno antisocial de la personalidad tiene un curso crónico, pero puede hacerse menos
manifiesto o remitir a medida que el sujeto se va haciendo mayor, especialmente hacia la cuarta
década de la vida. Si bien esta remisión suele ser más clara por lo que respecta a involucrarse en
comportamientos delictivos, es probable que se produzca un descenso en el espectro completo de
comportamientos antisociales y de consumo de sustancias.
Patrón familiar
El trastorno antisocial de la personalidad es más frecuente en los familiares de primer grado
de quienes tienen el trastorno que en la población general. El riesgo de los parientes biológicos de
las mujeres con el trastorno tiende a ser superior al riesgo de los parientes biológicos de los varones
con el trastorno. Los parientes biológicos de las personas con este trastorno también tienen un
mayor riesgo de presentar trastorno de somatización y trastornos relacionados con sustancias. En
una familia que tiene un miembro con un trastorno antisocial de la personalidad, los varones suelen
presentar más trastorno antisocial de la personalidad y trastornos relacionados con sustancias,
en tanto que las mujeres presentan más a menudo trastornos de somatización. Sin embargo, en estas
familias hay un aumento de la prevalencia de todos estos trastornos tanto en varones como en
mujeres, en comparación con la población general. Los estudios de adopción indican que tanto los
factores genéticos como los ambientales contribuyen al riesgo para este grupo de trastornos. Los
hijos adoptivos y los biológicos de padres con trastorno antisocial de la personalidad tienen un
riesgo elevado de presentar trastorno antisocial de la personalidad, trastorno de somatización y
trastornos relacionados con sustancias. Los niños adoptados se parecen a sus padres biológicos
más que a sus padres adoptivos, aunque el entorno de la familia de adopción influye en el riesgo
de presentar un trastorno de la personalidad y la psicopatología relacionada.
664 Trastornos de la personalidad
Diagnóstico diferencial
El diagnóstico del trastorno antisocial de la personalidad no se establece en sujetos cuya
edad sea menor de 18 años y sólo se establece si hay historia de algunos síntomas de trastorno
disocial antes de los 15 años. En las personas mayores de 18 años sólo se realiza el diagnóstico
de trastorno disocial si no se cumplen los criterios para el trastorno antisocial de la personalidad.
Cuando el trastorno antisocial de la personalidad en un adulto está asociado a un trastorno
relacionado con sustancias, no se establece el diagnóstico del trastorno antisocial de la personalidad
a no ser que los signos del trastorno antisocial de la personalidad también hayan aparecido
en la infancia y hayan continuado hasta la edad adulta. Cuando el consumo de sustancias y el comportamiento
antisocial hayan empezado en la infancia y continúen en la edad adulta, se diagnosticarán
tanto trastorno relacionado con sustancias como trastorno antisocial de la personalidad,
siempre que se cumplan los criterios para ambos trastornos, aunque algunos actos antisociales sean
consecuencia del trastorno relacionado con sustancias (p. ej., venta ilegal de drogas o robos con el
fin de obtener dinero para drogas). El comportamiento antisocial que sólo aparece en el transcurso
de una esquizofrenia o un episodio maníaco no debe diagnosticarse como trastorno antisocial
de la personalidad.
Otros trastornos de la personalidad se pueden confundir con el trastorno antisocial de la personalidad
porque tienen algunas características en común. Por tanto, es importante distinguir entre
estos trastornos basándose en las diferencias de sus rasgos característicos. Sin embargo, si un
individuo presenta rasgos de personalidad que cumplen criterios para más de un trastorno de la
personalidad además del trastorno antisocial de la personalidad, pueden diagnosticarse todos estos
trastornos. Los sujetos con trastorno antisocial de la personalidad y trastorno narcisista de la
personalidad comparten la tendencia a ser duros, poco sinceros, superficiales, explotadores y
poco empáticos. Sin embargo, el trastorno narcisista de la personalidad no incluye las características
de impulsividad, agresión y engaño. Además, los sujetos con trastorno antisocial de la personalidad
pueden no estar tan necesitados de despertar admiración y envidia en los demás, y las
personas con trastorno narcisista de la personalidad no suelen tener historia de trastorno disocial
en la infancia o de comportamiento delictivo en la edad adulta. Los sujetos con trastorno antisocial
de la personalidad y con trastorno histriónico de la personalidad comparten una tendencia
a ser impulsivos, superficiales, buscadores de sensaciones, imprudentes, seductores y manipuladores,
pero las personas con trastorno histriónico de la personalidad tienden a ser más exageradas
en sus emociones y no se suelen involucrar en comportamientos antisociales. Los sujetos con trastornos
histriónico y límite de la personalidad son manipuladores para obtener atención, mientras
que los sujetos con trastorno antisocial de la personalidad son manipuladores para sacar un provecho,
lograr poder u otra gratificación material. Los sujetos con trastorno antisocial de la personalidad
tienden a ser menos inestables emocionalmente y más agresivos que los que presentan un
trastorno límite de la personalidad. Aunque el comportamiento antisocial puede aparecer en algunos
sujetos con trastorno paranoide de la personalidad, no acostumbra a estar motivado por el
deseo de una ganancia personal o de explotación de los demás como en el trastorno antisocial de
la personalidad, sino que más bien suele ser debido a un deseo de venganza.
El trastorno antisocial de la personalidad se ha de diferenciar del comportamiento delictivo llevado
a cabo para obtener un beneficio, que no va acompañado de los rasgos característicos de este
trastorno. El comportamiento antisocial del adulto (expuesto en la sección «Otros problemas que
pueden ser objeto de atención clínica», pág. 699) puede utilizarse para describir el comportamiento
delictivo, agresivo u otros comportamientos antisociales que llegan a la clínica, pero que no cumplen
todos los criterios para el trastorno antisocial de la personalidad. Los rasgos de personalidad
antisocial sólo constituyen un trastorno antisocial de la personalidad cuando son inflexibles, desadaptativos
y persistentes, y ocasionan deterioro funcional significativo o malestar subjetivo.
Trastornos de la personalidad del grupo B 665
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Relación con los Criterios Diagnósticos de Investigación de la CIE-10
Los Criterios Diagnósticos de Investigación de la CIE-10 y los criterios del DSM-IV son diferentes,
pero definen en líneas generales el mismo trastorno. A diferencia del DSM-IV, la CIE-
10 no requiere la presencia de síntomas de trastorno comportamental en la infancia. En la CIE-10,
este trastorno está recogido con el nombre de trastorno disocial de la personalidad.
F60.31 Trastorno límite de la personalidad [301.83]
Características diagnósticas
La característica esencial del trastorno límite de la personalidad es un patrón general de inestabilidad
en las relaciones interpersonales, la autoimagen y la afectividad, y una notable impulsividad
que comienza al principio de la edad adulta y se da en diversos contextos.
Los sujetos con un trastorno límite de la personalidad realizan frenéticos esfuerzos para evitar
un abandono real o imaginado (Criterio 1). La percepción de una inminente separación o rechazo,
666 Trastornos de la personalidad
n Criterios para el diagnóstico de F60.2 Trastorno antisocial
de la personalidad [301.7]
A. Un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás que se
presenta desde la edad de 15 años, como lo indican tres (o más) de los siguientes
ítems:
(1) fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento
legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo
de detención
(2) deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a
otros para obtener un beneficio personal o por placer
(3) impulsividad o incapacidad para planificar el futuro
(4) irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones
(5) despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás
(6) irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un
trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas
(7) falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación del
haber dañado, maltratado o robado a otros
B. El sujeto tiene al menos 18 años.
C. Existen pruebas de un trastorno disocial (v. pág. 94) que comienza antes de la
edad de 15 años.
D. El comportamiento antisocial no aparece exclusivamente en el transcurso de una
esquizofrenia o un episodio maníaco.
o la pérdida de la estructura externa, pueden ocasionar cambios profundos en la autoimagen, afectividad,
cognición y comportamiento. Estos sujetos son muy sensibles a las circunstancias ambientales.
Experimentan intensos temores a ser abandonados y una ira inapropiada incluso ante
una separación que en realidad es por un tiempo limitado o cuando se producen cambios inevitables
en los planes (p. ej., reacción de desesperación brusca cuando el clínico les anuncia el final
de su tiempo de visita, angustia o enfurecimiento cuando alguien importante para ellos se retrasa
aunque sea sólo unos minutos o cuando tiene que cancelar su cita). Pueden creer que este «abandono
» implica el ser «malos». Estos temores a ser abandonados están relacionados con la intolerancia
a estar solos y a la necesidad de estar acompañados de otras personas. Sus frenéticos esfuerzos
para evitar el abandono pueden incluir actos impulsivos como los comportamientos de automutilación
o suicidas, que se describen separadamente en el Criterio 5.
Los individuos con un trastorno límite de la personalidad presentan un patrón de relaciones
inestables e intensas (Criterio 2). Pueden idealizar a quienes se ocupan de ellos o a sus amantes
las primeras veces que se tratan, pedirles que estén mucho tiempo a su lado y compartir muy pronto
los detalles más íntimos. Sin embargo, cambian rápidamente de idealizar a los demás a devaluarlos,
pensando que no les prestan suficiente atención, no les dan demasiado o no «están» lo suficiente.
Estos sujetos pueden empatizar y ofrecer algo a los demás, pero sólo con la expectativa
de que la otra persona «esté allí» para corresponderles satisfaciendo sus propias necesidades o demandas.
Son propensos asimismo a los cambios dramáticos en su opinión sobre los demás, que
pueden ser vistos alternativamente como apoyos beneficiosos o cruelmente punitivos. Tales cambios
suelen reflejar la desilusión con alguna de las personas que se ocupa de ellos y cuyas cualidades
positivas han sido idealizadas o de quien se espera el rechazo o abandono.
Puede haber una alteración de la identidad caracterizada por una notable y persistente inestabilidad
en la autoimagen o en el sentido de uno mismo (Criterio 3). Se presentan cambios bruscos
y dramáticos de la autoimagen, caracterizados por cambios de objetivos, valores y aspiraciones
profesionales. Pueden producirse cambios bruscos de las opiniones y los planes sobre el futuro de
los estudios, la identidad sexual, la escala de valores y el tipo de amistades. Estos sujetos pueden
cambiar bruscamente desde el papel de suplicar la necesidad de ayuda hasta el de vengador justiciero
de una afrenta ya pasada. Si bien lo habitual es que su autoimagen esté basada en ser perverso
o desgraciado, a veces los individuos con este trastorno tienen también el sentimiento de que
no existen en absoluto. Estas experiencias suelen ocurrir en situaciones en las que el sujeto percibe
una falta de relaciones significativas, de ayuda y de apoyo. Estos sujetos pueden presentar un
mal rendimiento laboral o escolar.
Las personas con este trastorno demuestran impulsividad en al menos dos áreas potencialmente
peligrosas para ellos mismos (Criterio 4). Pueden apostar, gastar dinero irresponsablemente,
darse atracones, abusar de sustancias, involucrarse en prácticas sexuales no seguras o conducir
temerariamente. Los sujetos con trastorno límite de la personalidad presentan comportamientos,
intentos o amenazas suicidas recurrentes o comportamiento de automutilación (Criterio 5). El suicidio
consumado se observa en un 8-10 % de estos sujetos y los actos de automutilación (cortarse
o quemarse) y las amenazas e intentos suicidas son muy frecuentes. El intento de suicidio recurrente
es con frecuencia uno de los motivos por los que estos sujetos acuden a tratamiento. Estos
actos autodestructivos suelen estar precipitados por los temores a la separación o al rechazo, o
por la expectativa de tener que asumir una mayor responsabilidad. La automutilación puede ocurrir
durante experiencias disociativas y a menudo les proporciona un alivio por el hecho de reafirmarles
en su capacidad para sentir o por servirles de expiación de su sentimiento de maldad.
Los sujetos con trastorno límite de la personalidad pueden presentar una inestabilidad afectiva
que es debida a una notable reactividad del estado de ánimo (p. ej., disforia episódica intensa,
irritabilidad o ansiedad que normalmente dura sólo unas horas y que es raro que llegue a persistir
durante días) (Criterio 6). El estado de ánimo básico de tipo disfórico de los sujetos con un trastorno
límite de la personalidad suele ser interrumpido por períodos de ira, angustia o desespera-
Trastornos de la personalidad del grupo B 667
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ción, y son raras las ocasiones en las que un estado de bienestar o satisfacción llega a tomar el relevo.
Estos episodios pueden reflejar la extremada reactividad de estos individuos al estrés interpersonal.
Los sujetos con trastorno límite de la personalidad pueden estar atormentados por sentimientos
crónicos de vacío (Criterio 7). Se aburren con facilidad y están buscando siempre algo que
hacer. Es frecuente que los sujetos con trastorno límite de la personalidad expresen ira inapropiada
e intensa o que tengan problemas para controlar la ira (Criterio 8). Pueden mostrar sarcasmo
extremo, amargura persistente o explosiones verbales. Frecuentemente, la ira es desencadenada
cuando consideran a una de las personas que se ocupa de ellos o a un amante negligente, represor,
despreocupado o que le abandona. Estas expresiones de ira suelen ir seguidas de pena y culpabilidad
y contribuyen al sentimiento que tienen de ser malos. Durante períodos de estrés extremo,
se pueden presentar ideación paranoide transitoria o síntomas disociativos (p. ej., despersonalización)
(Criterio 9), pero generalmente éstos son de duración e intensidad insuficientes para merecer
un diagnóstico adicional. Lo más habitual es que estos episodios ocurran como respuesta a un
abandono real o imaginado. Los síntomas tienden a ser pasajeros y duran entre minutos y horas.
Con la vuelta real o percibida de la ayuda de la persona que se ocupa de ellos puede producirse la
remisión de los síntomas.
Síntomas y trastornos asociados
Los sujetos con trastorno límite de la personalidad pueden presentar un patrón de infravaloración
de sí mismos en el momento en que están a punto de lograr un objetivo (p. ej., dejar los estudios
justo antes de graduarse, presentar una grave regresión después de haber estado hablando
de los progresos de la terapia, destruir una buena relación en el momento en que parece claro que
la relación podía tener continuidad). Algunos sujetos presentan síntomas similares a los psicóticos
(p. ej., alucinaciones, distorsiones de la imagen corporal, ideas de autorreferencia y fenómenos
hipnagógicos) durante los períodos de estrés. Los sujetos con este trastorno se pueden sentir más
seguros con objetos transitorios (p. ej., un animal doméstico o propiedades inanimadas) que con
las relaciones interpersonales. La muerte prematura por suicidio se puede producir en los sujetos
con este trastorno, especialmente en quienes concurre un trastorno del estado de ánimo o un trastorno
relacionado con sustancias. Como resultado del comportamiento de autoinflingirse malos
tratos o por los intentos de suicidio fallidos, se puede producir alguna minusvalía física. Son frecuentes
las pérdidas repetidas de trabajo, las interrupciones de los estudios y las rupturas matrimoniales.
En las historias de la infancia de los sujetos con trastorno límite de la personalidad son frecuentes
los malos tratos físicos y sexuales, la negligencia en su cuidado, los conflictos hostiles y la
pérdida temprana o la separación parental. Los trastornos del Eje I que se presentan simultáneamente
con más frecuencia son los trastornos del estado de ánimo, los trastornos relacionados con sustancias,
los trastornos de la conducta alimentaria (especialmente la bulimia), el trastorno por estrés
postraumático y los trastornos por déficit de atención con hiperactividad. El trastorno límite de la
personalidad también se da con frecuencia en simultaneidad con otros trastornos de la personalidad.
Síntomas dependientes de la cultura, la edad y el sexo
El patrón de comportamiento que se observa en el trastorno límite de la personalidad ha sido
identificado en muchas partes del mundo. Los adolescentes y los adultos jóvenes con problemas
de identidad (especialmente cuando se acompañan de consumo de sustancias) pueden mostrar
comportamientos pasajeros que dan la impresión errónea de ser un trastorno límite de la personalidad.
Estos casos están caracterizados por la inestabilidad emocional, los dilemas «existenciales»,
la incertidumbre, la ansiedad provocada por las decisiones que hay que tomar, los conflictos en la
668 Trastornos de la personalidad
orientación sexual y las presiones sociales contradictorias para elegir una profesión. El trastorno
límite de la personalidad se diagnostica con preferencia en mujeres (alrededor del 75 %).
Prevalencia
Se estima que la prevalencia del trastorno límite de la personalidad es de alrededor del 2 % de
la población general, aproximadamente del 10 % entre los sujetos vistos en los centros ambulatorios
de salud mental y en torno al 20 % entre los pacientes psiquiátricos ingresados. En las poblaciones
clínicas con trastornos de la personalidad se sitúa entre el 30 y el 60 %.
Curso
Hay una considerable variedad en el curso de los trastornos límite de la personalidad. El patrón
más habitual es una inestabilidad crónica en el principio de la edad adulta, con episodios de
grave descontrol afectivo e impulsivo y altos niveles de utilización de los recursos de salud mental
y general. El deterioro causado por el trastorno y el riesgo de suicidio son mayores en los primeros
años de la edad adulta y van desapareciendo gradualmente con la edad. Durante la cuarta y
quinta décadas de la vida, la mayoría de los sujetos con este trastorno logran una mayor estabilidad
en sus relaciones y su actividad profesional.
Patrón familiar
El trastorno límite de la personalidad es unas cinco veces más frecuente en los familiares de
primer grado de quienes tienen el trastorno que en la población general. También hay un riesgo
familiar aumentado para los trastornos relacionados con sustancias, el trastorno antisocial de la
personalidad y los trastornos del estado de ánimo.
Diagnóstico diferencial
El trastorno límite de la personalidad suele presentarse asociado a trastornos del estado de
ánimo y, si se cumplen los criterios para los dos trastornos, deben diagnosticarse ambos. Puesto
que la presentación transversal de un trastorno del estado de ánimo puede ser similar a un trastorno
límite de la personalidad, el clínico debe evitar efectuar un diagnóstico adicional de trastorno
límite de la personalidad basado sólo en la presentación transversal sin haber documentado que el
patrón de comportamiento tiene un inicio temprano y un curso prolongado.
Otros trastornos de la personalidad se pueden confundir con el trastorno límite de la personalidad
porque tienen algunas características en común. Por tanto, es importante distinguir entre estos
trastornos basándose en las diferencias en sus rasgos característicos. Sin embargo, si un sujeto
presenta características de personalidad que cumplen criterios para más de un trastorno de la
personalidad además del trastorno límite de la personalidad, pueden diagnosticarse todos estos
trastornos. Aunque el trastorno histriónico de la personalidad también se caracteriza por la búsqueda
de atención, el comportamiento manipulativo y las emociones rápidamente cambiantes, el
trastorno límite de la personalidad se diferencia por la autodestructividad, las rupturas airadas de
las relaciones personales y los sentimientos crónicos de un profundo vacío y soledad. Las ideas o
las ilusiones paranoides pueden aparecer tanto en el trastorno límite de la personalidad como en
el trastorno esquizotípico de la personalidad, pero en el trastorno límite estos síntomas son más
Trastornos de la personalidad del grupo B 669
© MASSON, S.A. Fotocopiar sin autorización es un delito.
pasajeros, interpersonalmente reactivos y en respuesta a estructuras externas. Si bien el trastorno
paranoide de la personalidad y el trastorno narcisista de la personalidad también pueden caracterizarse
por una reacción colérica a estímulos menores, la relativa estabilidad de la autoimagen,
así como la relativa falta de autodestructividad, impulsividad y las preocupaciones por el
abandono, diferencian estos trastornos del trastorno límite de la personalidad. Aunque tanto en el
trastorno antisocial de la personalidad como en el trastorno límite de la personalidad se dan
comportamientos manipulativos, los sujetos con trastorno antisocial de la personalidad son manipuladores
para obtener un provecho, poder u otra gratificación material, mientras que el objetivo
en el trastorno límite de la personalidad está más dirigido a lograr el interés de quienes se ocupan
de ellos. Tanto el trastorno de la personalidad por dependencia como el trastorno límite de la
personalidad se caracterizan por el temor al abandono; sin embargo, el sujeto con trastorno límite
de la personalidad reacciona al abandono con sentimientos de vacío emocional, rabia y demandas,
en tanto que el sujeto con trastorno de la personalidad por dependencia reacciona con un aumento
de su mansedumbre y sumisión y busca urgentemente una relación que reemplaze la anterior
para que le proporcione cuidados y apoyo. Además, el trastorno límite de la personalidad se distingue
también del trastorno de la personalidad por dependencia por el típico patrón de relaciones
intensas e inestables.
El trastorno límite de la personalidad debe diferenciarse de un cambio de la personalidad debido
a una enfermedad médica, en la que los rasgos aparecen como un efecto directo de una enfermedad
del sistema nervioso central. También se tiene que distinguir de los síntomas que pueden
aparecer en asociación con el consumo crónico de sustancias (p. ej., el trastorno relacionado
con la cocaína no especificado).
El trastorno límite de la personalidad debe diferenciarse del problema de identidad (v. página
700), que está reservado para las preocupaciones sobre la identidad relacionadas con una fase
del desarrollo (p. ej., la adolescencia) y no se considera un trastorno mental.
Relación con los Criterios Diagnósticos de Investigación de la CIE-10
Los Criterios Diagnósticos de Investigación de la CIE-10 y los criterios del DSM-IV son
diferentes, pero definen en líneas generales el mismo trastorno. En la CIE-10, este trastorno
está recogido con el nombre de trastorno de la personalidad por inestabilidad emocional, tipo
límite.
670 Trastornos de la personalidad
n Criterios para el diagnóstico de F60.31 Trastorno límite
de la personalidad [301.83]
Un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y
la efectividad, y una notable impulsividad, que comienzan al principio de la edad adulta
y se dan en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los siguientes
ítems:
(1) esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado. Nota: No incluir
los comportamientos suicidas o de automutilación que se recogen en el
Criterio 5
(continúa)
F60.4 Trastorno histriónico de la personalidad [301.50]
Características diagnósticas
La característica esencial del trastorno histriónico de la personalidad es la emotividad generalizada
y excesiva y el comportamiento de búsqueda de atención. Este patrón empieza al principio
de la edad adulta y se da en diversos contextos.
Los sujetos con trastorno histriónico de la personalidad no están cómodos o se sienten despreciados
cuando no son el centro de atención (Criterio 1). En general son vivaces y dramáticos y
tienden a llamar la atención, pudiendo, al principio, seducir a sus nuevos conocidos por su entusiasmo,
por ser aparentemente muy abiertos o por ser seductores. Sin embargo, estas cualidades
van atenuándose con el tiempo a medida que estos sujetos demandan continuamente ser el centro
de atención. Hacen el papel de ser «el alma de la fiesta». Cuando no son el centro de atención pueden
hacer algo dramático (p. ej., inventar historias, hacer un drama) para atraer la atención sobre
sí mismos. Esta necesidad suele ser evidente en su comportamiento con el clínico (p. ej., adular,
hacer regalos, hacer descripciones dramáticas de los síntomas físicos y psicológicos que son reemplazados
por síntomas nuevos a cada visita).
El aspecto y el comportamiento de los individuos con este trastorno suelen ser inapropiadamente
provocadores y seductores desde el punto de vista sexual (Criterio 2). Este comportamiento
está dirigido no sólo a las personas por las que el sujeto tiene un interés sexual o romántico,
sino que se da en una gran variedad de relaciones sociales, laborales y profesionales, más allá de
lo que sería adecuado para ese contexto social. La expresión emocional puede ser superficial y rápidamente
cambiante (Criterio 3). Los sujetos con este trastorno utilizan permanentemente el as-
Trastornos de la personalidad del grupo B 671
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n Criterios para el diagnóstico de F60.31 Trastorno límite
de la personalidad [301.83] (continuación)
(2) un patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado
por la alternancia entre los extremos de idealización y devaluación
(3) alteración de la identidad: autoimagen o sentido de sí mismo acusada y persistentemente
inestable
(4) impulsividad en al menos dos áreas, que es potencialmente dañina para sí
mismo (p. ej., gastos, sexo, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones
de comida). Nota: No incluir los comportamientos suicidas o de automutilación
que se recogen en el Criterio 5
(5) comportamientos, intentos o amenazas suicidas recurrentes, o comportamiento
de automutilación
(6) inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo
(p. ej., episodios de intensa disforia, irritabilidad o ansiedad, que suelen durar
unas horas y rara vez unos días)
(7) sentimientos crónicos de vacío
(8) ira inapropiada e intensa o dificultades para controlar la ira (p. ej., muestras
frecuentes de mal genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes)
(9) ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos
graves
pecto físico para llamar la atención (Criterio 4). Se preocupan mucho para impresionar a los demás
mediante su aspecto y emplean una cantidad excesiva de energías, tiempo y dinero en vestirse
y acicalarse. Parece que «busquen piropos» respecto a su aspecto y pueden trastornarse fácilmente
ante un comentario crítico sobre su apariencia o ante una fotografía en la que les parece que
no han quedado bien.
Estos sujetos tienen una forma de hablar excesivamente subjetiva y carente de matices (Criterio
5). Expresan opiniones contundentes con un natural talento dramático, pero los argumentos
subyacentes suelen ser vagos y difusos y no se apoyan en hechos ni pormenores. Por ejemplo, un
sujeto con trastorno histriónico de la personalidad puede comentar que tal persona es un excelente
ser humano, aunque es incapaz de proporcionar ningún ejemplo específico de alguna buena cualidad
para apoyar esta afirmación. Las personas con este trastorno se caracterizan por la autodramatización,
la teatralidad y una expresión exagerada de la emoción (Criterio 6). Pueden molestar
a los amigos y conocidos con sus demostraciones emotivas públicas (p. ej., abrazando con demasiado
ardor a gente que conocen poco, sollozando descontroladamente por cuestiones sentimentales
menores o con berrinches de mal genio). No obstante, es frecuente que sus emociones parezcan
encenderse y apagarse con demasiada rapidez para ser consideradas profundas, lo que puede
llevar a los demás a acusar a estos sujetos de fingir tales sentimientos.
Los sujetos con trastorno histriónico de la personalidad son altamente sugestionables (Criterio
7). Sus opiniones y sentimientos son fácilmente influenciados por los demás y por las modas del
momento. Pueden llegar a ser incluso demasiado confiados, especialmente respecto a las figuras
con una autoridad fuerte, de quienes tienden a pensar que les van a resolver mágicamente sus problemas.
Son propensos a tener presentimientos y a adoptar convicciones con rapidez. Los sujetos
con este trastorno acostumbran a considerar las relaciones más íntimas de lo que lo son en realidad,
describiendo a casi cualquier conocido como «mi querido amigo» o tuteando a los médicos
después de haberles visto sólo una o dos veces en circunstancias profesionales (Criterio 8). Son
frecuentes las evasiones hacia las fantasías románticas.
Síntomas y trastornos asociados
Los sujetos con trastorno histriónico de la personalidad pueden tener dificultades para alcanzar
la intimidad emocional en las relaciones románticas o sexuales. Sin ser conscientes de ello, frecuentemente
están haciendo un papel (p. ej., de «víctima» o de «princesa») en sus relaciones con los demás.
Pueden tratar de ejercer un control sobre su compañero mediante la manipulación emocional o
la seducción, por una parte, en tanto que, por otra, demuestran una notable dependencia de él. Los
sujetos con este trastorno suelen tener unas relaciones deterioradas con los amigos de su mismo sexo
debido a que su estilo interpersonal sexualmente provocativo puede ser visto como una amenaza para
las relaciones de aquéllos. Estas personas pueden apartar a los amigos con sus demandas de atención
constante. A menudo, se entristecen y se enfadan cuando no son el centro de atención. Buscan la novedad,
la estimulación y la excitación, y tienen tendencia a aburrirse con su rutina habitual. Suelen
ser poco tolerantes o sentirse frustrados en las situaciones en las que se retrasa la gratificación, y sus
actos suelen estar dirigidos a obtener una gratificación inmediata. Si bien es frecuente que empiecen
un trabajo o hagan proyectos con mucho entusiasmo, su interés se desvanece rápidamente. Pueden
descuidar las relaciones a largo plazo para dedicarse a la excitación de las nuevas relaciones.
No se conoce el riesgo real de suicidio, pero la experiencia clínica sugiere que los individuos
con este trastorno tienen un riesgo elevado para los intentos y las amenazas suicidas con el fin de
llamar la atención y coaccionar mejor a quienes se ocupan de ellos. El trastorno histriónico de la
personalidad se ha asociado a tasas altas de trastorno de somatización, trastorno de conversión y
trastorno depresivo mayor. Es frecuente la simultaneidad con los trastornos de la personalidad límite,
narcisista, antisocial y por dependencia.
672 Trastornos de la personalidad
Síntomas dependientes de la cultura, la edad y el sexo
Las normas para el comportamiento interpersonal, la apariencia física y la expresividad emocional
varían ampliamente según las culturas, el sexo y los grupos de edad. Antes de considerar los diversos
rasgos (p. ej., emotividad, seducción, estilo interpersonal dramático, búsqueda de novedades,
sociabilidad, galantería, impresionabilidad y tendencia a la somatización) como indicadores de un trastorno
histriónico de la personalidad, es importante evaluar si provocan deterioro o malestar clínicamente
significativo. En el marco clínico este trastorno ha sido diagnosticado más frecuentemente en
mujeres; sin embargo, la proporción según el sexo no es significativamente diferente a la proporción
según el sexo de las mujeres en los respectivos centros clínicos. Por el contrario, algunos estudios que
utilizan evaluaciones estructuradas refieren una prevalencia parecida en varones y en mujeres. La expresión
comportamental del trastorno histriónico de la personalidad puede estar influida por las estereotipias
en el rol sexual. Por ejemplo, un varón con este trastorno puede vestirse y comportarse de
una forma que suele identificarse como «a lo macho» y puede tratar de ser el centro de atención alardeando
de sus capacidades atléticas, en tanto que una mujer, por ejemplo, puede escoger ropas muy
femeninas y hablar sobre lo mucho que ha impresionado a su profesor de danza.
Prevalencia
Los datos limitados que proporcionan los estudios en la población general sugieren una prevalencia
del trastorno histriónico de la personalidad aproximadamente del 2-3 %. Utilizando evaluaciones
estructuradas, se han señalado tasas del 10-15 % en centros de salud mental tanto hospitalarios
como ambulatorios.
Diagnóstico diferencial
Otros trastornos de la personalidad se pueden confundir con el trastorno histriónico de la personalidad
porque tienen algunas características en común. Por tanto, es importante distinguir entre estos
trastornos basándose en las diferencias en sus rasgos característicos. Sin embargo, si un sujeto
presenta características de personalidad que cumplen criterios para más de un trastorno de la personalidad
además del trastorno histriónico de la personalidad, pueden diagnosticarse todos estos trastornos.
Aunque el trastorno límite de la personalidad también se puede caracterizar por la búsqueda
de atención, el comportamiento manipulativo y las emociones rápidamente cambiantes, se diferencia
por la autodestructividad, las rupturas airadas de las relaciones personales y los sentimientos
crónicos de un profundo vacío y alteración de la identidad. Los sujetos con trastorno antisocial de
la personalidad y los sujetos con trastorno histriónico de la personalidad comparten la tendencia a
ser impulsivos, superficiales, buscadores de sensaciones, temerarios, seductores y manipuladores,
pero las personas con trastorno histriónico de la personalidad tienden a ser más exagerados en sus
emociones y no es característico de ellos implicarse en comportamientos antisociales. Los sujetos
con trastorno histriónico de la personalidad son manipuladores para lograr que les mimen, mientras
que las personas con trastorno antisocial de la personalidad son manipuladoras para sacar un provecho
o para obtener poder u otra gratificación material. Aunque los sujetos con un trastorno narcisista
de la personalidad también buscan con afán la atención de los demás, normalmente desean ser

7 comentarios - Descubre tu personalidad 2

@Juanchi_
Me parece que pegar un pedazo del DSM IV no aclara nada, más teniendo en cuenta que no aclaras como sacar los criterios diagnósticos.
Un recorte de texto y en términos que los demás no manejan no hace más que confundir.
Aún así, como si los yanquis entendieran algo de este tema. Que sigan apostando a la tecnología que de eso saben y mucho.
No es mala onda, pero no me parece correcto este post.
Saludos
@HuexoFxp
aguante Ctrl+C and Ctrl+V!!
@SAITOH_BEATLES
Dejate de joder pija, si quieres que te lean no aburras ni canses a la gente con ese post sin vida de letras negras!
@frg0690
La falta de lectura no los deja ver, como no pueden entender algo tan simple, me parece que a los anteriores les falta un poco de lectura previa para una mejor compresión, el fin de entender cosas un poco mas complejas se construye con lectura, muchachos, que les va a servir en todos los ámbitos de la vida no solo para criticar post, que aunque no seamos originales (y creo que muy pocos lo son, ya que todos nos basamos en experiencias de otras personas que estudiaron antes que nosotros) vale la pena fomentar el estudio y el desarrollo congnitivo mental y maduracional para una mejor calidad en todo aspecto.
Ánimo, .