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La infamia de los Borbones.

‚ÄúMe cuenta m√°s cosas, las escenas tan horribles, yo no voy a contar ninguna intimidad, porque me cont√≥ cosas horribles de las relaciones entre el rey y la reina, no me prohibi√≥ que las contara, pero son tan duras, √≠ntimas y violentas que yo mismo tengo el pudor de no decirlo. Despu√©s hubo una reconciliaci√≥n, en a√Īos posteriores, pero en el momento en que le hizo esa faena, Sabino me cont√≥ todo‚ÄĚ. ¬ŅA quien le describi√≥ Sabino Fern√°ndez Campo esas cosas ‚Äú√≠ntimas y violentas‚ÄĚ de la pareja regia? El jefe de la Casa Real fue despedido por Juan Carlos porque era el √ļnico alto funcionario que le afeaba sus irregulares conductas privadas y le advert√≠a del peligro de que se aireasen sus continuos desprop√≥sitos, sobre todo sentimentales y econ√≥micos. Y ahora se sabe que tambi√©n dom√©sticos. Cariacontecido, despu√©s de recoger sus enseres de Zarzuela, visit√≥ a dos de los m√°s reconocidos cr√≠ticos del monarca: el diputado del PNV, I√Īaki Anasagasti y el pensador rep√ļblico, Antonio Garc√≠a Trevijano. Tambi√©n le confi√≥ parte de su memoria a su bi√≥grafo, Javier Fern√°ndez L√≥pez, y se vio con varios periodistas, entre ellos Carlos D√°vila, que se atrevi√≥ a publicar ampliamente lo que oy√≥. Otros 5 aluden a esa turbia relaci√≥n Juan Carlos-Sabino-Sof√≠a: Pilar Eyre, Ra√ļl del Pozo, Carmen Rigalt, Jos√© Garc√≠a Abad y Mart√≠n Prieto. ‚ÄúEsp√≠a en el Congreso‚ÄĚ trata de reconstruir y documentar en esta cr√≥nica, m√°s extensa de lo habitual, lo que los medios de comunicaci√≥n no se atreven a investigar y publicar.

La Casa Real, un muro impenetrable ante la violencia doméstica.

Al menos a dos de sus interlocutores Sabino les desvel√≥ los tres grandes secretos del rey, bajo promesa de que no se supieran hasta que todos muriesen: que hab√≠a sido Juan Carlos, jugando a ‚Äúaprendiz de brujo‚ÄĚ, quien hab√≠a ‚Äúcoqueteado‚ÄĚ con los generales Armada, Milans del Bosch y el pol√≠tico socialista Enrique M√ļgica cuando preparaban el golpe de Estado del 23-F para derrocar a Adolfo Su√°rez; que la reina Sof√≠a estaba al borde del divorcio, harta de los constantes devaneos de Juan Carlos con sus amantes, el principal de entonces con la decoradora mallorquina Marta Gay√°. Y el secreto m√°s desconocido: que hab√≠a presenciado una terrible escena conyugal en Palacio: la agresi√≥n por parte de Juan Carlos a su esposa Sof√≠a, un flagrante episodio de violencia dom√©stica que le hab√≠a abochornado.

‚Äú¬°Me quer√©is poner un pino en la tripa!‚ÄĚ, le dijo enfadado una vez a los periodistas
Solo los diputados del r√©gimen m√°s allegados a Zarzuela saben que, en el trato con sus subordinados, el rey tiene muy malas pulgas. Y hay que aguantarlo: Juan Carlos considera a toda la familia real, y particularmente a su esposa, como personal a sus √≥rdenes. Y para salvaguardar su fidelidad y su silencio no se ha sonrojado al pedirle al presidente Mariano Rajoy, en pleno azote de la crisis, un sueldo millonario para las consortes. El presidente, que no le niega nada a nadie salvo a sus ciudadanos, ha dejado los salarios para 2014 as√≠: Juan Carlos (292.000 euros), Felipe (146.000), Sof√≠a (131.000) y Letizia (102.000). El resto son ‚Äúextras‚ÄĚ.

El car√°cter campechano y abus√≥n de Juan Carlos no es ninguna novedad a sus 78 a√Īos: detr√°s de ese aparente buen humor, est√° acostumbrado a pagar silencios, agredi√≥ a su ch√≥fer, solo le gusta el dinero, las mujeres y los deportes, no lee libros, a los gays los llama ‚Äúmariquitas‚Ä̂Ķ De formaci√≥n militar, tuvo una infancia s√≥rdida: mat√≥ a su hermano Alfonso en un accidente dom√©stico, estuvo solo e internado en Suiza desde muy ni√Īo, sufri√≥ penurias econ√≥micas y continuas novatadas de sus colegas militares cadetes que, hijos de franquistas y falangistas, no admit√≠an la monarqu√≠a en Espa√Īa.

Tal c√ļmulo de desgracias hubiera dejado trastornado a cualquier ser humano. Por eso su entorno siempre juzg√≥ como una temeridad que siguiera empu√Īando rifles y escopetas debido a su gusto por la caza. Y esa permanente afici√≥n por las armas de fuego a veces degenera psicol√≥gicamente en violencia: hasta ahora s√≥lo hab√≠a transcendido el momento en que golpe√≥ a su conductor porque supuestamente se hab√≠a equivocado en una maniobra de aparcamiento, estacionando cerca de las habituales manifestaciones de protesta que le acompa√Īan: el rey no quer√≠a adem√°s que se supiera p√ļblicamente su enorme dificultad de movimientos. Pero adem√°s, esa mano larga tambi√©n la emple√≥ con su esposa y delante de un testigo de confianza, Sabino Fern√°ndez Campo, que se lo confi√≥ a otro para que el secreto no muriese en su tumba. Nadie lo hubiese cre√≠do y lo hubieran interpretado como un despecho por su despido.

Juan Carlos siempre vio en la monarquía alauita de Hassan II un modelo a imitar: se llamaban "hermanos".

Sabino conoc√≠a bien porqu√©. En esa √©poca en Espa√Īa era tanto el temor reverencial al rey, ‚Äďsimilar al que en Marruecos se profesaba antes a Hassan II y ahora a Mohamed VI‚Äď que ni siquiera las organizaciones feministas e institutos de la mujer ‚Äďen Espa√Īa se cuentan por miles y todos ellos subvencionados con fondos p√ļblicos‚Äď han levantado la voz cuando el rey ha hecho valer un moderno ‚Äúderecho de pernada‚ÄĚ: fue denunciado por dos ciudadanos europeos que aseguran ser sus hijos, poseen testificales por parte de sus respectivas madres y piden una prueba de paternidad, algo que la ley espa√Īola impide practicar al monarca.
Ingrid Sartiau y Albert Sol√°: solo piden una prueba de paternidad pero el rey alega un moderno ‚Äúderecho de pernada‚ÄĚ
Ellos s√≠ se la han hecho y a√ļn viviendo uno en Barcelona (Albert Sol√°) y otra en B√©lgica (Ingrid Sartiau), sin conocerse previamente, han dado positivo: son hermanos. Pero los pol√≠ticos espa√Īoles de la transici√≥n hicieron al rey ‚Äúinviolable‚ÄĚ y es inimputable por cualquier delito, tanto penal como civil. Es una interpretaci√≥n muy restrictiva de su inmunidad que hace el Consejo General del Poder Judicial, sometido tambi√©n a su influencia. Ning√ļn juez en Espa√Īa se atrever√≠a a decir lo contrario y de hecho las dos pruebas de paternidad fueron desestimadas por dos juezas (Mar√≠a Isabel Ferrer-Sama y Milagros Aparicio), para mayor escarnio del feminismo oficial y del principio europeo de igualdad de todos los ciudadanos ante la ley.


Sabino Fernández Campo siempre fue un testigo incómodo en la Zarzuela.
El jefe de la Casa Real siempre fue un testigo incómodo en la Zarzuela y por eso Juan Carlos se lo quitó de encima. Son innumerables los testimonios que así lo acreditan, entre ellos los del propio Sabino. Todos figuran entre las fuentes de esta crónica, pero el episodio más relevante fue el que desencadenó su cese. Lo cuenta el banquero Mario Conde, urdidor de la trama:

‚ÄúEn el verano de 1992 lo que public√≥ ‚ÄúEl Mundo‚ÄĚ fue una vinculaci√≥n del Rey con Marta Gay√°, as√≠, con nombres y apellidos. Era la primera vez que algo semejante suced√≠a en Espa√Īa. Yo habl√© con Pedro Jota Ram√≠rez y √©l me dio una informaci√≥n y yo dije: ‚ÄúNo me la des a m√≠, se la das al Rey‚ÄĚ. Y ah√≠, Pedro Jota Ram√≠rez desvel√≥ sus fuentes [Sabino Fern√°ndez Campo] y el Rey se qued√≥ tranquilo. ¬ŅHubiera sido posible que, a la vista de semejante informaci√≥n, el Rey hubiera podido hablar con Agnelli, que controlaba la mayor√≠a del capital de ‚ÄúEl Mundo‚ÄĚ? Hubiera sido posible. ¬ŅHubiera sido posible que, despu√©s de hablar con Pedro Jota, el Rey le dijera a Agnelli que no hac√≠a falta vender porque la culpa era de otra persona? Muy, muy posible‚ÄĚ.


Marta Gay√°, una de las muchas amantes de Juan Carlos, hablaba a menudo con el conde de Barcelona.
La decoradora mallorquina Marta Gay√° ya era tan asidua en las estancias veraniegas del monarca en el Palacio de Marivent que los ‚Äúpaparazzis‚ÄĚ pod√≠an provocar con sus fotos juntos la ruptura del matrimonio Juan Carlos-Sof√≠a. De hecho, la reina ya hab√≠a amenazado con el divorcio y su marcha a Londres, donde reside su familia exiliada de Grecia. La desavenencia conyugal hubiera supuesto un problema de Estado: no se sab√≠a como reaccionar√≠a la sociedad espa√Īola ante su mitificado y protegido monarca. El posterior episodio de Bostwana parece que le dio la raz√≥n a Sabino quien, al corriente de la situaci√≥n, decidi√≥ darle un ‚Äútoque‚ÄĚ. Lo cuenta el periodista Carlos D√°vila, que lo frecuent√≥ antes de morir:

‚ÄúEran momentos especialmente dif√≠ciles para los principales colaboradores del Rey, singularmente para el propio Sabino y, desde luego, para el director del departamento de Medios de Comunicaci√≥n, una persona extremadamente educada, gentil, inteligente y bondadosa: Fernando Guti√©rrez. La revista italiana Oggi hab√≠a publicado un reportaje en el que, sin disimulos, se refer√≠a a una cierta dama espa√Īola relacionada, en informaci√≥n de la revista, con el Rey. ‚ÄúEl Mundo‚ÄĚ se hizo eco del reportaje y el Rey, visiblemente molesto, llam√≥ a Mario Conde y al director Pedro J. Ram√≠rez. √Čste, sin ambages, le dijo: ‚ÄúEsto se ha publicado por indicaci√≥n del general Sabino‚ÄĚ. Cuando, como hice yo, alguien preguntaba al general por este pasaje, √©l hac√≠a gala de su sonrisa m√°s templada, tambi√©n la m√°s sugestiva, y musitaba, casi en tono inaudible: ‚ÄúBueno, es cierto que alguna vez he comentado de rond√≥n con Alonso Manglano (el general Alonso Manglano, director general del CESID durante el felipismo) que, de vez en vez, no est√° mal darle un toquecito al Rey. Los dos est√°bamos de acuerdo‚ÄĚ.


La soledad de la reina:
Lo cierto es que Juan Carlos culp√≥ a Sabino de haber autorizado la difusi√≥n de las fotos de ‚ÄúOggi‚ÄĚ en ‚ÄúEl Mundo‚ÄĚ, nunca acept√≥ que sus irresponsables escapadas extraconyugales en pleno verano mallorqu√≠n y ante mil ojos fuesen la causa y no la consecuencia. Lejos de amilanarse, Juan Carlos prosigui√≥ con sus aventuras amorosas, pues cre√≠a dominada a la prensa espa√Īola, que era la que le importaba. ‚ÄúLa decoradora balear‚ÄĚ, ‚Äúla vedette‚ÄĚ, ‚Äúla estrella del destape de impresionantes ojos verdes‚ÄĚ, ‚Äúlas dos Palomas‚ÄĚ o ‚Äúlas arist√≥cratas‚ÄĚ son algunas de las mujeres con las que, tal y como relata Pilar Eyre, el Rey habr√≠a sido infiel a su esposa, seg√ļn su libro ‚ÄúLa soledad de la reina‚ÄĚ. La princesa Corina Sayn-Wittgenstein, Mar√≠a Gabriella de Saboya, exmujer de Robert de Balkany, la condesa Olginha Nicolis de Robilant, o incluso la propia Sara Montiel aparecen en el libro como apasionadas amantes de Su Majestad, quien, seg√ļn Eyre, decidi√≥ dar rienda suelta al gen Borb√≥n:

A Pilar Eyre la echaron de Tele 5 por contar la verdadera vida del rey.
‚ÄúElla se entera de la primera infidelidad de su marido poco despu√©s de que el Caudillo falleciera. Cuando √©sta se produjo, pusieron dormitorios separados y no volvieron a funcionar como matrimonio nunca m√°s. Tras ese episodio, se fue a la India con su madre y sus hijos con la intenci√≥n de separarse. Luego volvi√≥ y acept√≥ su destino, a pesar de que desde entonces cada uno hace su vida‚ÄĚ, prosigue la escritora y experta en Casa Real, a la que echaron de Tele 5 por desvelar estos episodios en antena.

¬ŅDeben importar los devaneos extramatrimoniales del rey a la sociedad espa√Īola? Si se producen con dinero p√ļblico, s√≠. Y Juan Carlos no s√≥lo ha usado a las fuerzas de seguridad del Estado que paga el erario p√ļblico para cubrir sus infidelidades, sino que, en un gesto sin parang√≥n entre las monarqu√≠as cristianas o isl√°micas, le construy√≥ a la √ļltima de sus amantes una casa aneja en el Pardo.


Contrato del Estado que cuantifica la matanza de animales en el Pardo.
Hablamos de la espl√©ndida Corinna Sayn-Wittgenstein (50 a√Īos), que se instal√≥ con su hijo Alexander en el coto privado de caza de Juan Carlos ‚Äďtambi√©n en terreno p√ļblico‚Äď y desde all√≠ le prepar√≥ las monter√≠as con sus amigotes, la misma labor que hab√≠a hecho en Bostwana. Y no fueron pocas: un contrato real ha desvelado que en la √ļltima temporada las partidas del rey que organiz√≥ Corinna en el Pardo mataron 1800 gamos, 800 ciervos y 900 jabal√≠s. Ning√ļn partido pol√≠tico del r√©gimen, ning√ļn diputado o senador, republicano, mon√°rquico, de izquierda o de derecha, ha preguntado por esta cuesti√≥n para no importunar al monarca, pero las farras debieron ser de campeonato.






1800 gamos, 800 ciervos y 900 jabal√≠s ¬Ņcon qui√©n los caz√≥ Juan Carlos en el Pardo?
Corinna provoc√≥ la √ļltima crisis conyugal tras descubrirse que el monarca le hab√≠a habilitado ya esa casa propia en ‚ÄúLa Angorrilla‚ÄĚ, al lado de la Zarzuela, y suscitando con ello el enfado de la paciente o c√≠nica Sof√≠a: ‚Äúcomo cualquier querida real de otros tiempos, tiene su propio chalet en el Palacio del Pardo, una de las sedes reales en Madrid y viejo coto de caza de los Austria y los Borb√≥n. All√≠, Corinna organiza las cacer√≠as del Rey y adem√°s oficia como anfitriona de los convites, usurpando el lugar de la Reina, quien detesta ese deporte. Fue tal el lugar conquistado por la princesa, que hace unos meses √©l invit√≥ a cenar a sus tres hijos, Elena, Cristina y Felipe para notificarles, de una vez por todas, la verdadera naturaleza de su relaci√≥n con ella‚ÄĚ, se√Īal√≥ un periodista que public√≥ algunos detalles. La situaci√≥n de la pareja real ha seguido deterior√°ndose hasta tal punto que el periodista Ra√ļl del Pozo lleg√≥ a escribir: ‚ÄúAcabo de saber de muy buena fuente que a principios de 2012, en el comienzo de la legislatura, el Rey plante√≥ al presidente del Gobierno su intenci√≥n de divorciarse‚ÄĚ.


El banquero preso Javier de la Rosa y Manuel Prado, testaferro del rey.
Los secretos de alcoba del rey, que ya no son tan confidenciales gracias a la valent√≠a de todos estos periodistas, no son meros asuntos privados. Carlos D√°vila asegura que el testaferro del rey, Manuel Prado y Col√≥n de Carvajal, intent√≥ comprar el silencio de Sabino. Y hab√≠a muchos pol√≠ticos en el ajo: ‚Äúun enviado especial del financiero luego procesado, le ofreci√≥ una magn√≠fica casa de 500 metros cuadrados, una casa antigua, decorada con todo lujo de detalles, en la zona m√°s noble de Madrid. Sabino la rechaz√≥ as√≠: ‚ÄúYo vivo muy a gusto en mi pisito del Centro Col√≥n‚ÄĚ.

‚ÄúY es que a Sabino la √©poca de la corrupci√≥n generalizada que estall√≥ en Espa√Īa en tiempos socialistas le indignaba especialmente. Hasta la Casa lleg√≥ la deriva de aquella situaci√≥n f√©tida insoportable. Sabino atribu√≠a no s√≥lo a Prado, sino incluso al rey Sime√≥n (al que no ten√≠a simpat√≠a alguna) una influencia perniciosa sobre el Rey. Afirmaba que no hab√≠a tenido empacho en ‚Äúcomunicar a quien proced√≠a‚ÄĚ que Sime√≥n ‚Äúse estaba forrando utilizando su nombre, creo, que en vano‚ÄĚ.

Constantino, Sof√≠a y Sime√≥n: negocios con dinero p√ļblico espa√Īol
‚ÄúAlg√ļn momento m√°s, tremendamente delicado, vivi√≥ Sabino en La Zarzuela. El Rey guardaba con Felipe Gonz√°lez una relaci√≥n muy peculiar: de afecto y camarader√≠a, se puede decir. Cuando se preparaba la Exposici√≥n Universal de Sevilla, Felipe Gonz√°lez era ‚ÄĒa ello se refer√≠a Sabino‚ÄĒ acosado por asesores y c√≥mplices que quer√≠an hacer negocio a costa de la Expo. Gonz√°lez, franco √©l, se dirigi√≥ una vez al jefe de la Casa y, enfadado, se expres√≥ as√≠: ‚ÄúDile a Manolo Prado que del 20% nada, que se conforme con el 2%‚ÄĚ. Igualmente enojado, replic√≥ Sabino: ‚ÄúNo se de qu√© me hablas y, en todo caso, ese recado no soy el m√°s indicado para transmitirlo‚ÄĚ. Seg√ļn su testimonio, el Rey Constantino de Grecia tambi√©n usaba su nombre para hacer negocios con Zarzuela y facilitar el acceso privilegiado a Juan Carlos‚ÄĚ, concluye D√°vila tras entrevistarse con Sabino.


Sabino Fern√°ndez Campo.
El episodio de violencia dom√©stica de Juan Carlos contra Sof√≠a se lo relat√≥ Sabino al abogado Antonio Garcia-Trevijano, que fue amigo del monarca durante su estancia como cadete militar en Zaragoza, donde √©l ejerc√≠a como notario. Sabino estaba dolido por su cese: ‚Äú¬Ņrecuerda usted si hubo un complot detr√°s de su destituci√≥n como jefe de la Casa Real, en enero de 1993?, le pregunta Javier Fern√°ndez L√≥pez, autor del libro ‚ÄúSabino Fern√°ndez Campo. Un hombre de Estado‚ÄĚ. ‚ÄúHay cosas que conviene perdonar pero no olvidar, porque sirven de experiencia. Yo perdono la calumnia, la faena, y estoy dispuesto a darle la mano a todo el mundo: no quisiera tener enemigos. S√≠, en su d√≠a soport√© la urdimbre que me destituy√≥ de La Zarzuela, y me demostr√≥ que soy fuerte. Fue injusto, pero Dios es muy generoso y a veces pone las cosas en su sitio. Estoy muy satisfecho de haber sufrido. Hablando francamente, personas que me empujaron fuera de La Zarzuela, porque les estorbaba, est√°n en peor situaci√≥n que yo, que ni estoy en el banquillo de los acusados ni en la c√°rcel ni pendiente de condena (habla de Mario Conde)‚ÄĚ.


Antonio García-Trevijano.
Sabino siempre se sinti√≥ traicionado simplemente por haber tenido la valent√≠a de defender ante el rey criterios de sensatez y honradez. Con ese estado de √°nimo fue a la entrega de unos premios de la Compa√Ī√≠a de Seguros Pelayo y all√≠ vio al que fuera amigo del rey cuando s√≥lo era un pr√≠ncipe campechano, algo torpe y atolondrado. Antonio Garc√≠a Trevijano se sorprendi√≥ al ver que alguien le tocaba la espalda y se presentaba para felicitarle por haber tenido el valor de acercarse a la verdad: Sabino se refer√≠a al art√≠culo que hab√≠a publicado en ‚ÄúEl Mundo‚ÄĚ se√Īalando al Rey Juan Carlos como el instigador del golpe, a ra√≠z de la frase de su mensaje a Milans del Bosch: ‚Äúdespu√©s de este mensaje ya no puedo volverme atr√°s‚ÄĚ.

La célebre "Lista de los 19": queda mucho por saber del golpe.
Armada llev√≥ la ‚Äúlista de los 19‚ÄĚ ministros al Congreso la noche del 23-F ¬Ņpor encargo de quien?
Sabino y Trevijano quedaron para m√°s tarde y posteriormente, en un almuerzo a solas en el Club 31, el ya ex jefe de la Casa Real le confirm√≥ nuevamente que Juan Carlos era el responsable √ļltimo del golpe. En ese sentido le proporcion√≥ varias pruebas: Alfonso Armada se present√≥ el 11 de febrero en Zarzuela sin tener audiencia y le dio la orden de que le llevara ante Juan Carlos. Y cuando Sabino le dijo que no era posible, consult√≥ con el monarca, ‚Äúy √©ste le dijo que Armada ten√≠a prioridad‚ÄĚ. Si no se ha destruido o manipulado, el registro de entrada de Palacio debe confirmar que, para dar paso a Armada, hubo que suprimir la visita de su primo, Alfonso de Borb√≥n. Y el t√©lex original de la Agencia Efe con esa primera declaraci√≥n ‚Äď‚Äúdespu√©s de este mensaje ya no puedo volverme atr√°s‚ÄĚ‚Äď fue destruido por un capit√°n enviado expresamente por Sabino desde Zarzuela a la calle Espronceda.

La propia reina Sof√≠a cometi√≥ la maliciosa indiscreci√≥n de contar que el rey ‚Äúenga√Ī√≥‚ÄĚ a los generales dici√©ndoles que estaba de acuerdo con ellos (una forma de justificar su inicial apoyo)
Los detalles del encuentro de Sabino con Trevijano se los proporcion√≥ al periodista Enrique de Diego, al que le concedi√≥ una jugosa y larga entrevista disponible en internet: ‚ÄúSabino Fern√°ndez Campo le confirm√≥ que Juan Carlos hab√≠a sido el organizador del golpe de Estado del 23-F que llev√≥ a cabo Alfonso Armada‚ÄĚ. Trevijano le asegur√≥ a los periodistas coru√Īeses Isabel Bugalla y Daniel Prieto que ‚Äúse sigue ocultando que el promotor del 23-F fue el Rey Juan Carlos I. Esto lo dije entonces‚ÄĚ.

‚ÄúAl poco de haber publicado esta opini√≥n m√≠a en un peri√≥dico (‚ÄúEl Mundo‚ÄĚ), Sabino Fern√°ndez Campo ‚ÄďSecretario General de la Casa Real espa√Īola‚Äď me dijo que yo hab√≠a sido el √ļnico que hab√≠a dicho la verdad sobre aquellos hechos. Adem√°s, me confirm√≥ que mi interpretaci√≥n hab√≠a sido exacta y que el Rey hab√≠a sido el responsable de todo. En vida, Sabino jam√°s lo desminti√≥‚ÄĚ. Y a√Īade que el alto cargo de la Casa Real proporcion√≥ varios indicios que deber√≠an ser investigados: ‚Äúel socialista Enrique M√ļgica, con el acuerdo t√°cito de Felipe Gonz√°lez, dio luz verde a la operaci√≥n en la cena con el general Armada en Jaca, la propia reina Sof√≠a cometi√≥ la maliciosa indiscreci√≥n de contar que el rey ‚Äúenga√Ī√≥‚ÄĚ a los generales dici√©ndoles que estaba de acuerdo con ellos (una forma de justificar su inicial apoyo) y despu√©s cumpli√≥ su promesa de que hablar√≠a con los jueces para que no hubiera condenas a la mayor√≠a de los militares del 23-F, por eso Armada entra en la Zarzuela y en el Congreso ofreciendo un Gobierno de concentraci√≥n con 19 ministros y un avi√≥n para Tejero. Y por eso el rey cumple: fueron indultados‚ÄĚ.


Juan Carlos agredió a Sofía.
Es en el transcurso de esa conversaci√≥n sobre el 23-F, Sabino le describe a Trevijano la situaci√≥n, a veces intimidatoria, que supone trabajar codo con codo con el rey cuando se le contrar√≠a: ‚ÄúMe cuenta m√°s cosas, las escenas tan horribles, yo no voy a contar ninguna intimidad, porque me cont√≥ cosas horribles de las relaciones entre el rey y la reina, no me prohibi√≥ que las contara, pero son tan duras, √≠ntimas y violentas que yo mismo tengo el pudor de no decirlo. Despu√©s hubo una reconciliaci√≥n, en a√Īos posteriores, pero en el momento en que le hizo esa faena, Sabino me cont√≥ todo‚ÄĚ.


El rey tuvo una violenta trifulca con Sof√≠a, seg√ļn Sabino.
La ‚Äúfaena‚ÄĚ en cuesti√≥n fue la citada agresi√≥n: en presencia del Sabino Fern√°ndez Campo, conde de Latores, y en un almuerzo en Palacio donde estaban solos los tres junto al servicio, el rey Juan Carlos le arroj√≥ un plato a la cabeza a Sof√≠a en plena discusi√≥n conyugal. ‚ÄúLe hizo da√Īo, aquello fue una situaci√≥n muy desagradable de presenciar‚ÄĚ, le explic√≥ el jefe de la Casa Real al abogado para ilustrar c√≥mo el monarca ten√≠a muy mal vino. Un secreto m√°s que Juan Carlos no conseguir√° llevarse a la tumba.

1 comentario - La infamia de los Borbones.

manuelrg19
Al taringuero promedio no le gusta leer, dudo mucho que lean este post completo.
JuanAlcalaELosRi +1
El leer los posts depender√° del inter√©s que despierten √©stos en los posibles lectores, supongo yo. ¬ŅQu√© inter√©s tiene entonces √©ste sitio si a la mayor√≠a solo les gusta publicar? Cada loco con su tema. Yo publico los posts aunque sea para un solo lector. Los puntos, medallas y rangos, me importan un comino. En todo caso, s√≠ los comentarios que me env√≠en sobre el post. Saludos.