Tips para el año nuevo

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Todo sirve para recibir al Año Nuevo


Cábalas | El festejo de Año Nuevo es fundamental en casi todas las culturas. Existen cada vez más creencias para tener 365 días de suerte y felicidad

Comer uvas, usar ropa interior roja o amarilla, saltar de la silla, correr por la calle cargando una maleta, contar dinero, quemar cosas viejas, encender velas... Todo sirve para recibir al año que llega, aunque cada país y hasta cada familia tenga distintas formas de hacerlo. Esta tradición, quizá la más común del mundo, tiene un origen curiosamente extraño porque empezó cuando ni siquiera había un calendario y cuando el tiempo transcurrido entre la siembra y la cosecha representaba un “año” o ciclo.

Los campesinos de Babilonia, cuyas ruinas se hallan cerca de la ciudad de Al-Illah en Irak, celebraban la fiesta a fines de marzo, en el equinoccio de primavera, con festejos que duraban 11 días y que incluían rituales a los dioses donde el sacerdote se bañaba en las aguas sagradas del Éufrates y se sacrificaban animales. La ceremonia recibía el nombre de Kuppuru, palabra que apareció entre los hebreos casi al mismo tiempo, en su día de Reparación, o Yom Kippur.

Julio César estableció mucho después el calendario juliano, luego de un largo periodo de confusión causado por cónsules romanos que estiraban los años a voluntad para prolongar sus mandatos. César cambió la fecha al primero de enero, primer día del mes dedicado al Dios Jano. Esto fue confirmado en las adaptaciones que hizo el Papa Gregorio XIII, y es el calendario que rige actualmente.

Un polémico festejo

Después de la conversión de Roma al cristianismo, la Iglesia abolió todas las prácticas paganas, prohibió a sus fieles celebrarlas y también ideó sus propias fechas para competir en importancia con las ellas. Para rivalizar con la fiesta de Año Nuevo, el 1 de enero, la Iglesia estableció su propia festividad en la misma fecha, la Circuncisión del Señor, que todavía observan católicos, luteranos, episcopalianos y numerosas Iglesias ortodoxas de Oriente.

Durante la Edad Media, la rigidez de la Iglesia terminó por erradicar casi completamente los festejos por el Año Ñuevo.

Después, desde el siglo XI al XIII, los británicos celebraban el Año Nuevo el 25 de marzo, los franceses el domingo de Pascua, y los italianos el día de Navidad, que era entonces el 15 de diciembre; sólo en la Península Ibérica se observaba el 1 de enero.

Los indios nativos de Norteamérica festejaban la llegada del nuevo año arrojando sus viejas pertenencias a una hoguera. Cuando llegaron los colonos, aunque no quisieron llegar a extremos, también imitaron las celebraciones con gran estrépito. En la Nochevieja de 1775, los festejos que se celebraron en la ciudad de Nueva York fueron tan ruidosos que dos meses más tarde las autoridades prohibieron los petardos, las bombas de fabricación casera y el uso de las armas de fuego personales para conmemorar los futuros comienzos del Año Nuevo. Mientras tanto en Asia, el yang y sus fuerzas de luz derrotaban en la más bulliciosa de las noches a la oscuridad del yin.

Un año recién nacido

Una costumbre bastante común es la de simbolizar al Año Nuevo con un bebé, que data de alrededor del año 600 a.C, en Grecia, donde en las fiestas dionisiacas, en homenaje a Dionisos, dios del vino y de las fiestas, se paseaba un bebé en un cesto de juncos representando el renacimiento anual de ese dios como espíritu de la fertilidad.

En Egipto se practicaba una ceremonia similar con un hombre joven y otro viejo que cargaban la cuna del niño. Esta costumbre estaba tan arraigada entre egipcios, romanos y griegos que la incipiente Iglesia Católica la aceptó a condición de que el bebé representara a Jesús recién nacido. La moderna imagen de un bebé en pañales y con el número del año en el pecho se originó en Alemania, en el siglo XIV, y apareció sucesivamente en ilustraciones y en canciones de cada época.

Amistad y buenos deseos

Así, con el transcurso de los años, los festejos se fueron adaptando a los tiempos y a la fe de los celebrantes. Hoy en día existen docenas de fórmulas para recibir con esperanza y suerte el año que llega. En Venezuela por ejemplo se prepara "hallaca" para la cena, una especie de huminta, bastante grande, rellena de condimentos y otras especies, que se regala a los amigos durante la noche de Año Nuevo. Con esto se reafirma la amistad y se desea buena suerte para el año que viene.

En Colombia se arma un muñeco con la ropa vieja de la que uno quiera desprenderse y se ponen en alguno de los bolsillos todas las cosas malas de este año, que uno quiere que "se quemen". En Bahamas se realiza la fiesta del Junkanoo, que se remonta a los siglos XVI o XVII, en honor a John Canoe, un propietario de plantaciones muy bondadoso, mientras que en Alemania se realiza el "Bleiglessen", una ceremonia o ritual, que consiste en develar los misterios del futuro con una barra de plomo, muy similar al que se hace en Bolivia para adivinar la suerte.

Los escoceses festejan con el "Hogmanay", haciendo rodar un barril de madera, al cual se le prende fuego. Según la tradición, es para permitir el paso del nuevo año. En Rumania las mujeres solteras suelen caminar hacia un pozo, encender una vela y mirar hacia abajo. El reflejo de la llama dibujará en el agua el rostro de su futuro esposo. Y es que no importa el lugar del mundo, si de celebrar el Año Nuevo se trata lo que sí es común para todos es la esperanza y los deseos de un año mejor.

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Tips para recibir el Año Nuevo

Comer doce uvas. Deben comerse durante las doce campanadas que anuncian el inicio de año. Si se consumen en su totalidad la suerte será buena y en caso contrario nefasta.

Llenar maletas y cruzar el umbral o caminar por la calle augura viajes durante el nuevo año.

Tirar monedas fuera de la puerta y barrerlas hacia adentro para que no falte el dinero.

En los últimos años ha cobrado cierto auge la costumbre de bañarse poco antes de la medianoche para recibir renovado el año nuevo.

Sentarse y volverse a parar con cada una de las doce campanadas: trae matrimonio.

Recibir el Año Nuevo con dinero dentro de los zapatos: trae prosperidad económica.

Para tener mucha ropa nueva, la noche del 31 se debe usar la ropa interior al revés.

Poner un anillo de oro en la copa de champaña con la que se hará el brindis, eso asegura que no falte el dinero.

Usar ropa interior roja, color asociado universalmente con la vida y la pasión, para asegurar una vida sexual plena durante todo el año.

Usar ropa interior amarilla la noche de fin de año, para asegurar felicidad y buenos momentos. Mejor usarla al revés y cambiarla al derecho después de medianoche. Mejor si es regalada.

Encender velas de colores: las azules traen la paz; las amarillas, abundancia; las rojas, pasión; las verdes, salud; las blancas, claridad, y las naranjas, inteligencia.

Si se sale a la calle, tratar que la primera persona que se vea sea joven, ya que mientras menor sea, mayor será la felicidad.

Lavarse las manos con champaña y azúcar: para tener dinero. A las 12 de la noche, se meten las manos a una fuente con azúcar. Luego se lavan con champaña.

Ocupar algunos minutos del año que se va para ordenar la casa, pues el estado del lugar donde se vive reflejará la vida que se tendrá el año que llega.

Rezar a medianoche, por uno mismo, por los seres queridos, por la humanidad, por el planeta y el universo entero, y dar las gracias por todos los dones que se recibieron durante el año que se acaba. (Mujer.com, terra, canfuste.com)

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Fuente
www.lostiempos.com





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