Sabe usted hasta dónde se puede ser libre? Nuestra existencia debe estar marcada por nuestro derecho a ejercer nuestra libertad y también ser responsable de cada una de nuestras acciones.



Libre no es quien hace lo que quiere, sino quien hace lo que debe hacer.



Muchas veces concebimos la libertad como un: "no me exijan", "hago lo que se me pega la gana", "soy libre y hago lo que quiero". Hay quien confunde la libertad con el libertinaje. No es libre aquel que solamente hace lo que quiere. La auténtica libertad se manifiesta en aquel que hace lo que debe hacer. Muchos identifican la libertad con todo lo que no signifique compromiso. Sin embargo; a través de los años, me he convencido de que el verdadero sentido de la libertad se logra a través de comprometerse con lo que se ama. Así, por ejemplo, una persona es libre de casarse o no, pero si decide casarse, asume automáticamente el compromiso de realizar y hacer feliz a su pareja. Se es libre para tener un hijo o no, pero si se decide a tenerlo, asume la responsabilidad de formar integralmente a un ser humano. Se es libre de decidir entrar a trabajar a tal o cual empresa, pero si decidimos entrar, adquirimos el compromiso de realizar una labor cuidadosa y diligente.



La dimensión de nuestra libertad nos la da la responsabilidad. En Estados Unidos, a un lado de la Estatua de la Libertad, deberían erigir la de la Responsabilidad.



Solamente quien es responsable identifica el verdadero sentido de la libertad. Todo dirigente de gobierno o cabeza de organización, al momento de hacerse cargo de su puesto, debe asumir la responsabilidad que esto conlleva, de lo contrario, al sólo utilizar el poder no ha entendido la enorme dimensión de su función.



Comprenderá usted que la libertad se ejerce participando, comprometiéndonos con lo que amamos. La libertad sin compromiso no existe. Los seres humanos llevamos nuestra propia esencia de libertad: uno puede ser encarcelado, privado de su libertad física, pero nadie le puede arrebatar su libertad interior, su mundo intelectual y espiritual.



El ser humano debe ejercer su capacidad de decidir, defender con la vida misma su derecho a la libertad, pues sin ella no podría vivir. Asumir el compromiso que esto significa y trabajar consigo mismo al realizar su propio ser; saberse el único responsable de lo que hace o deje de hacer, y no culpar a los demás de sus fracasos.



Usted es su propio arquitecto, usted se diseña y va formando su manera de pensar, su estrategia para decidir las acciones de cada día, su manera de relacionarse con los demás y asume ante la sociedad su propia responsabilidad.



Todas sus acciones conllevan sus valores y su capacidad de participar activamente o de no hacerlo, ¡El poder de su libertad está en su responsabilidad!