LEYENDAS URBANAS TERRORÍFICAS

Las leyendas urbanas son historias, muy antiguas a veces, y siempre en continua transformación, ke se van difundiendo imparablemente por todos los lugares, por el boca a boca.
Pueden ser a veces historias con cosas medio ciertas,o simplemente historias inventadas, pero sin embargo, ahí estan.

A veces, podemos preguntarnos....¿saldrá una mujer en una curva peligrosa? ¿Puede aparecer un espíritu reflejado en un espejo? ¿solo los perros lamen?.Algunas veces, las leyendas pueden ke no sean tan leyendas.


VERÓNICA
Si te pones delante de un espejo de noche y a oscuras en un cuarto de baño con tres velas encendidas, e invocas a Verónica diciendo su nombre tres veces (una por cada vela) aparece reflejado en el espejo la fecha de tu muerte en el vaho producido por las velas.




LA CHICA DE LA CURVA
Una noche iban en un coche una muchacha y su familia por una carretera de la Vera. Cuando llegaron a una curva muy cerrada y peligrosa se estrellaron, y la muchacha y su familia (padre, madre y hermana) desaparecieron. Sus familiares no volvieron a saber nada de ellos.

En la actualidad cada cierto tiempo, aparece la muchacha haciendo autostop a los camioneros que pasan por allí.
El camionero que la recoge le pregunta por qué está haciendo autostop una muchacha tan joven. Ella le dice que tenga cuidado en la curva, que se va a matar.
Entonces, la muchacha desaparece y el camionero se mata en la misma curva donde desapareció ella.
Todavía no se sabe cuándo se aparece.


Otra leyenda de VERONICA
Un día se reunieron un grupo de amigos para hacer espiritismo, pero no encontraron una casa en donde hacerlo, y pensaron hacer espiritismo en un cementerio. A casi nadie les gustó la idea, pero les pareció muy emocionante y accedieron.
Una vez que llegaron al cementerio, no supieron a quién invocar, y a una chica se le ocurrió invocar a Verónica. A la chica le gustaba mucho Verónica, se sabía muchas historias de ella, pero nunca se le había ocurrido invocarla a ella para que le contara su verdadera historia.

Se colocaron y empezaron todos a invocarla, pero no ocurrió nada, todos se empezaron a impacientar, pero la chica no, estaba totalmente convencida de que Verónica iba a aparecer.
Pasadas varias horas, ya lo dejaron y la chica se quedó muy callada y seria. A los dos días, la chica comentó a sus amigos que le ocurrían cosas muy extrañas por la noche.
Un amigo le dijo que se quedara una noche en su casa para ver si era verdad o invenciones. Cuando se fueron a la cama, empezaron a escuchar unas voces muy raras, como si vinieran de lejos. Empezaron a tener miedo cuando esas voces se hicieron más claras e intensas, pero entonces las voces pararon y el chico le preguntó a la chica si era una broma y ella le dijo que no, que era Verónica, que no le gustaba lo que habíamos hecho; pasados unos minutos, en un espejo se podía ver la silueta de una mujer.
Empezaron a temblar, y escucharon una voz que venía desde lejos:
No me gustan los cementerios, no sabéis nada de mí

Se dice que Verónica les contó su verdadera historia, pero nunca se sabrá la verdad, ya que se volvieron locos. El se suicidó y ella se intentó quitar la vida pero no lo logró, y la ingresaron en un manicomio.

Cada vez que le preguntan por aquella noche, ella se vuelve histérica y no puede hablar, no le deja Verónica. Nadie sabe la verdad, pero algo grave tuvo que ocurrir.


NO SOLO LOS PERROS LAMEN
Una niña de 9 años, hija única, de padres de gran influencia, tenía todo lo que hubiese querido y deseado una niña, pero con una soledad incomparable. Sus padres solían salir a fiestas de caridad y reuniones del ámbito político, y la dejaban sola.

Todo cambió cuando le compraron un cachorro de raza grande, pasaron los años y la niña y el perro se volvieron inseparables. Una noche como cualquier otra, los padres fueron a despedirse de la niña; el perro ya acostumbrado a dormir con la niña, se ponia debajo de la cama.

Los padres se fueron y pronto la niña se sumió en un sueño profundo, aproximadamente a las 2:30 de la madrugada, un fuerte ruido la despertó, eran como rasguños leves y luego más fuertes. Entonces, temerosa, bajó la mano para que el perro la lamiese (era como un código entre ella y el perro) lo hizo y entonces se tranquilizó y durmió otra vez.

Cuando se despertó por la mañana descubrió algo espantoso: En el espejo del tocador había algo escrito con sangre que decía :N0 SÓLO LOS PERROS LAMEN.
Entonces dió un grito de terror al ver a su perro crucificado en el suelo de su habitación.
Se dice que cuando los padres volvieron estaba totalmente trastornada y solo decia "¿quién me lamió?".
Y la incógnita es: según los que fueron a investigar al cuarto de la niña, dijeron que el perro ya estaba muerto, es decir crucificado en el suelo, desde hacia horas. ¿Quién le lamió la mano a la niña debajo de la cama?


LA ENFERMERA SIN CABEZA
Cuenta la leyenda que hace muchos años una bella enfermera iba a casarse con un médico, ambos trabajaban en el hospital Arzobispo Loayza, de la capital peruana. La fecha de la boda estaba cerca y el novio viajó a su ciudad natal para invitar a sus familiares.
En el trayecto tuvo un accidente de tráfico en el cual perdió la vida.
Al enterarse de la noticia, la enfermera que se encontraba de guardia, decidió acabar con su vida.

En aquella época en el hospital se estaban haciendo nuevos pabellones, con lo cual tenía maquinaria de construcción de la época. La enfermera que trabajaba en una segunda planta decidió tirarse al vacío y así acabar con su vida, así sucedió y con tal coincidencia cayó sobre unos hierros que acababan en punta, los cuales le cortaron la cabeza.
Allí quedó muerta la enfermera sin cabeza.
Pasado el tiempo aún se le ve caminar por los pabellones de dicho hospital. Algunos pacientes juran haber sido atendidos por una enfermera de traje blanco resplandeciente y dicen que no podian verle la cara.

A raiz de esos fenómenos se ha creado la historia de la enfermera sin cabeza.

SANTA COMPAÑA
La Santa Compaña es, en la mitología popular gallega o asturiana,una procesión de muertos o ánimas en pena que en la niebla de la noche (a partir de las doce) recorren errantes los caminos de una parroquia.
Su misión es visitar todas aquellas casas en las que en breve habrá una defunción.


EL TAXI DE LA MUERTE

Por las calles del barrio de la Chacarita hay quienes dicen que en lo alrededores del cementerio de aquel lugar hay un taxi, pero uno muy particular: esta taxi sólo recoge gente que salga del cementerio de la Chacarita para converitrlas en cadáveres luego de que visitan las tumbas de sus seres queridos.

En 1978 un periódico de barrio ya desaparecido (Todo Real), publicó una noticia donde afirmaba que un hombre encontró una señora, muerta, sobre la lápida de su madre. Los médicos afirmaban que la mujer tenía una depresión profunda causada por el fallecimiento de algún ser querido, en este caso su mamá, pero sin embargo, ciertos dichos de vecinos que hacen referencia a un mito barrial hacen dudar sobre lo que realmente le pasó a la víctima, identificada como Felipa N. Hosperttato.

La leyenda cuenta que la mujer en cuestión estaba cansada y no quería caminar las cuadras que la separaban de la parada del colectivo, decidió tomar un taxi. Enseguida divisó uno que venía, lo paró, se subió. Le indicó al chofer la dirección y se sumergió en recuerdos de cuando su madre estaba viva, esto le impidió distinguir la palidez del conductor o el lentísimo cabeceo con que respondió al escuchar la dirección.
De repente comenzó a sentir un frío, un frío que nunca antes había sentido, estaba todo demasiado helado. Quiso cerrar la ventanilla y estaba cerrada. Fue entonces cuando prestó atención a ciertos rasgos físicos de quien iba al volante. Le quiso hablar pero se quedó sin palabras al ver las manos flacas, con la piel casi pegada a los huesos, prácticamente blancas del chofer. Cuando quiso verle la cara a través del espejo delantero, no pudo, pues estaba acomodado de tal manera que sólo se veía el asiento vacío al lado del taxista.
Entonces le habló: "perdón", no obtuvo respuesta, insistió y el hombre continúo mudo. Cuando levantó su mano para tocar el hombro del conductor se asustó: la propia mano de Felipa era la de un muerto, era igual a la del taxista, pálida, flaca. Comprobó que su otra mano era igual. Pegó un grito cuando vio reflejado en el cristal lo que parecía el rostro del cadáver de una mujer y más cuando constató que ésa era su imagen. Al intentar llorar, no pudo.
Luego de esto el taxi paró y Felipa vio que habían terminado en el mismo lugar donde comenzaron: el cementerio de la Chacarita. No le preguntó al extraño hombre el porqué de la parada, voces desde el interior, de entre las lápidas la llamaban porque ella ya era una más de ellos, de los muertos.

Hay taxistas que hablan sobre un "rarito" que nunca se baja a juntarse con la muchachada, ni a comer algo sale del taxi. También la patente es escalofriante: RIP 666. Rip: tumba y 666 el número con que se lo identifica al diablo.

También un hombre asegura haberse salvado al ver a su padre muerto en una bicicleta, hecho que lo devolvió a la realidad, prestó atención al conductor y se tiró. Este hombre afirma que el misterioso hombre lo miraba siempre después de este suceso. Una semana más tarde de brindar el testiminio, dicho señor murió.

No se sabe a ciencia cierta si esto es verdad o mentira, tal vez nunca lo sepamos, pero por las dudas, cuídense si andan por el la zona del cementerio de la Chacarita.

EMI EL PAYASO MALDITO

En Barcelona en 1992 había una pareja de emigrantes, uno uruguayo y su mujer argentina, que tenían un pequeño niño llamado David. Alquilan una vieja casita, de aquellas que hace años que nadie habitaba. Allí encuentran, entre tanta cosa vieja y sucia, un muñeco tirado, un payasito de antaño de que el niño se encariña y decide quedarselo. Al muñeco le ponen Emi, ya que era el nombre que estaba grabado en el brazo.
Pasa el tiempo y el niño se encariña mucho con el muñeco.
Pero de repente, el niño se asusta en la noche, siente que alguién lo agarra del cuello. Sus juguetes a quien pone como protectores al acostarse, al despertarce aparecen tirados por el suelo. No todos los juguetes, Emi sigue allí.
De repente David le teme a Emi, pero los padres no lo escuchan. El niño comienza a tener pesadillas y a querer dormir con sus padres, pero estos enfadados lo mandan acostar.
Hasta que en una noche tormentosa, preocupados por el grito del niño los padres entran y encuentra al muñeco sobre el cuello del niño, como que el payaso lo quería estrangular. El padre quiso quitarle las manos del niño pero no pudo. Finalmente lo logró y tiró al muñeco.
Cuando los padres consultaron a los vecinos sobre el hecho, estos les preguntaron si tenía algo para identificarlos y los padres dijeron que sí que estaba grabado el nombre de EMI. Los vecinos se asustaron. Ya que Emi eran las iniciales de Enriqueta Martí conocida como la Vampira de Barcelona o Vampira de Carrer Ponent.
Una mujer que a principios de siglo XX, asesinaba a los niños, después de engatusarlos, para sacarle la sangre y prolongar la juventud tanto de ella como de varios patricios de Cataluña.


comenten