Autodeterminacion y Libertad

si ud. quiere participar de nuestras actividades escribanos a info@ayl.org.ar o comuniquese al 4858 - 3587

Luis Zamora habla sobre la censura en pag. 12
SOBRE LA CENSURA EN PÁGINA 12
PROYECTOS

PROYECTO DE DECLARACION
LA CAMARA DE DIPUTADOS DE LA NACIÓN
DECLARA:

1.- Su más profundo repudio por la decisión de la dirección del matutino “Página 12” de censurar un artículo suscripto por el periodista Julio Nudler, Jefe de la Sección Economía del diario citado, donde denunciaba hechos de corrupción del Gobierno Nacional.

2.- Su rechazo a la respuesta emanada de la dirección del diario que ante la repercusión negativa y extendida del acto de censura ha intentado descalificar y desprestigiar al periodista Nudler que con dignidad y coraje denunció el grave hecho de censura.

3.- Su denuncia de la política de presiones, coerciones y restricciones que el Gobierno nacional practica, a través de distintos instrumentos, hacia medios de comunicación masivos a fin de limitar y/o impedir expresiones críticas, independientes u opositoras para su gestión de gobierno y la actitud cómplice de varios de esos medios de acceder a esas censuras y restricciones o de otros de especular con ellas para jugar roles supuestamente opositores.

4.- La importancia de la actitud de la mayoría de los periodistas y restantes trabajadores de “Página 12” que se solidarizaron públicamente con Nudler, repudiaron la respuesta del director del diario censor y desmintieron la veracidad de lo que este expuso.

5.- La necesidad de investigar los hechos irregulares denunciados por el periodista Julio Nudler respecto de la gestión de funcionarios dependientes del Gobierno Nacional.

Luis F. Zamora

AUTODETERMINACIÓN Y LIBERTAD

Presentado el 10 de noviembre de 2004.- (Expte. 7285 – D – 04)

FUNDAMENTOS

Señor Presidente:

Recién entrada la madrugada del 23 de octubre llegó a nuestro conocimiento un mensaje enviado por correo electrónico por el periodista Julio Nudler, director de la Sección Economía del diario”Pagina 12”. Volvían a salir a la superficie –aunque esta vez con más fuerza- lo que ya se venía denunciando, y nosotros veníamos denunciando: el carácter dependiente del matutino “Pagina 12”, transformado en un vocero explícito de las posiciones del gobierno del presidente Kirchner y de censura a voces opositoras o críticas sobre todas las provenientes de sectores democráticos; la presión del gobierno sobre los medios de comunicación para trabar o impedir posiciones críticas a su gestión de gobierno; la complicidad de varios medios de comunicación masivos que acceden a esas presiones o las comparten silenciando voces independientes o de otros medios que denuncian esas presiones especulando con roles supuestamente opositores o con fines más espurios todavía como los matutinos “Infobae” o “Ambito Financiero”, especialistas en censuras y discriminaciones o las revistas “Veintitrés” o “Noticias”u otras. Los grandes medios como “Clarín” y “La Nación”, por ej., no escapan a algunas de estas actitudes.

El episodio que desató la denuncia de Julio Nudler incluyó otros elementos para destacar. Uno de ellos consiste en que el artículo censurado denunció graves irregularidades en funcionarios dependientes del gobierno nacional.

Otro que la dirección del diario censor debió abandonar la actitud habitual de los medios frente a las denuncias de censuras de taparlas con el silencio cómplice y prepotente de la corporación. Con poca dignidad la respuesta pretende descalificar a Nudler y termina degradando a quien la suscribe. Pero debió responder ya que la denuncia de Nudler estaba llegando a más personas que las que tiene habitualmente como lectores el matutino en cuestión.

Por último nos nace destacar un hecho nuevo: un grupo numeroso de trabajadores del diario, incluyendo una parte importante de sus periodistas, se solidarizaron públicamente con Nudler, repudiaron la respuesta del director de diario censor y desmintieron la veracidad de lo que allí expuso. Sólo un pequeño número esta vez volvió a priorizar su trabajo y no el respeto a ideas democráticas y principios éticos.

Esta es la valiente denuncia enviada por el economista a numerosos destinatarios y que nos a nosotros nos llegara por correo electrónico:

Amigos: hoy sábado no aparece en Página/12 mi Panorama Económico porque la nota fue levantada anoche por el director. Su texto denunciaba la designación de Claudio Moroni al frente de la Sindicatura General de la Nación como un acto de grave corrupción, y abundaba en datos sobre la siniestra trayectoria de Moroni, títere del no menos corrupto jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Personalmente (no en tanto periodista) apoyo diversos aspectos de la política de este gobierno, pero veo que su corrupción va en aumento (la designación de Martín Pérez Redrado y Miguel Pesce al frente del Banco Central ha sido otro hecho muy preocupante, además de las exacciones que cometen a diario los ministerios de Roberto Lavagna y Julio De Vido, con total impunidad). Mi punto de vista es que debe rechazarse de plano el "roban pero hacen". Aunque hagan, si roban deben ser investigados, juzgados y condenados, según el criterio de jueces independientes. En este contexto, no es casual que tanto Duhalde como Kirchner se hayan ocupado de inutilizar a los organismos de control, como ocurre con la Sigen y con la Auditoría General de la Nación. Pienso que la única manera de salvar a este gobierno y prevenir otra etapa desgraciada es

impedir por todos los medios que siga hundiéndose en la corrupción, como ya es manifiesto. Los fraudes cometidos por Fernández/Moroni son alevosos, y ya puede imaginarse para qué se designa a un delincuente al frente de la Sigen, donde por otro lado permanece la mujer de De Vido, carente de toda idoneidad. La sensación de impunidad de los funcionarios no parece haber menguado. Creo que impedir la publicación de mi nota dista de ser un gesto de apoyo a las políticas valiosas de este gobierno, sino un acto de irresponsable complicidad con los factores que, tarde o temprano, determinarán su hundimiento. Personalmente no haré sin embargo campaña alguna de denuncia contra Página/12 por este episodio -el más extremo aunque no el primero en esta deplorable tendencia- ni daré ninguna

entrevista a nadie para hablar de este asunto. Así como no quiero perjudicar a este gobierno sino evitar, con mi modesto aporte, que se suicide, tampoco quiero afectar al diario, que también se está suicidando. Sé que en otros diarios gozaría de mucha menos libertad. Pero rechazo de plano la censura también en éste. No le adjudico al director ni a nadie el derecho a censurar mis notas, aunque él lo haga cada tanto y yo no pueda evitarlo, y no pienso negociar nada al respecto. Me niego a convenir regla de juego alguna. La única es el ejercicio responsable de una plena libertad de expresión. Sí creo, por el contrario, que es mi deber, y el de todo periodista honesto, denunciar sin rodeos los crecientes actos de corrupción del gobierno de Néstor

Kirchner. Aspiramos a una democracia republicana, en la que los servidores públicos rinden cuenta de sus actos.

Julio Nudler

La respuesta de “Pagina 12” a la que aludimos fue publicada en el diario (en tapa y contratapa) en su edición del miércoles 27 de octubre y suscripta por su director:

CAMPAÑA

Por Ernesto Tiffenberg


No es la primera vez, no será la última.

Este diario llegó al mundo con muchas buenas intenciones y un solo lema: “Nacido para molestar”. De las intenciones concretó algunas y se esfuerza por alcanzar o recrear otras. Pero el lema lo cumplió con creces y, claro, también pagó por ello. Desde sus primeros días Página/12 soportó distintas campañas de desprestigio destinadas a socavar su único capital: la credibilidad .

En los últimos días se vio envuelto en otra.

El viernes pasado uno de los columnistas de Página/12, Julio Nudler, entregó su nota pasados todos los horarios de cierre. En ella se hacían una serie de afirmaciones que la dirección del diario consideró que requerían mayores explicaciones antes de ser publicadas, tal como se hace normalmente con cualquier información. Este mecanismo, que se aplica con todos los periodistas y fue implementado sin conflictos en numerosas oportunidades con el mismo columnista, es necesario para mantener la calidad de las noticias que cada mañana llegan a los lectores. Página/12 pelea todos los días por seguir siendo el diario que más primicias publica, pero Página/12 también está dispuesta a perder una primicia que pueda transformarse en un fiasco. Página/12 fue muchas veces censurado. Página/12 no censura.

El propio director del diario se comunicó entonces con Nudler para ponerlo al corriente de la situación e invitarlo a conversar sobre la manera de avanzar en los temas en cuestión. Si el procedimiento del diario fue el de siempre, la respuesta de Nudler fue inusual, especialmente en una redacción en la que las diferencias siempre se zanjaron conversando y cotejando datos. Al día siguiente, sin mediar otra charla, Nudler dio a conocer una declaración en la que acusa a este medio de censurarlo. Esa carta se transformó en el mascarón de proa de una intensa campaña de mails que llegó a reflejarse en algunas radios y, especialmente, en el diario de negocios de su dueño (y algunos socios) Ambito Financiero.

Este diario, como hace siempre, se mantuvo fiel a su conducta de no hacer públicas las discusiones internas. Un camino elegido hace tiempo, sobre todo para preservar a los periodistas. Pero un dato obliga en este caso a modificar esa elección: Antes del inicio de su insólita actitud, Julio Nudler concretó un compromiso laboral con Sergio Spolsky.

Para desgracia de sus periodistas, hace dos semanas Spolsky hizo público que había adquirido el paquete mayoritario de la revista Veintitrés. Spolsky es más conocido por sus aventuras empresarias (fue protagonista de la escandalosa caída del Banco Patricios), y sus aventuras políticas dentro de la comunidad judía (el tribunal de ética de la AMIA lo condenó por las inversiones que hizo en su propio banco aprovechando su puesto de tesorero en la institución), pero además acumula un historial propio en los medios de comunicación.

Su primer intento importante por hacer pie en ese terreno fue la fallida sociedad con Gerardo Sofovich en pleno menemismo para llevar adelante un periódico que pudiese desplazar al molesto Página/12. Con ese objetivo inició una campaña difamatoria para la que hasta llegó a contratar a periodistas de este diario. El engendro (construido bajo la imposible ilusión de inventar un menemismo progresista) no llegó a ver la luz por la oposición del resto de la conducción del Banco Patricios, temerosa de los efectos de semejante apuesta sobre las ya débiles finanzas del grupo.

El segundo paso destacado llegó de la mano de Daniel Hadad, con quien desembarcó en el también casi fundido diario de negocios Infobae. La sociedad no duró demasiado, pero alcanzó para que después de abandonar el barco, Spolsky insistiera con su tercer intento: el diario universitario de distribución gratuita “La U”.

En esta oportunidad, tampoco falló en la elección de sus socios. En primer lugar Luis Cetrá, dueño de la quebrada radio Rivadavia y principal hombre de Coti Nosiglia en temas de dinero. Con una participación minoritaria también asomaban los sobreviviente del grupo de delarruistas rama De Santibañes que se había hecho fuerte con los fondos de la Side. A la fiesta de lanzamiento, asistieron para no dejar dudas, el propio Coti Nosiglia, su perenne compañero José Luis Manzano, el ex jefe de la Side Hugo Anzorreguy y los lugartenientes de De Santibañes, Darío Richarte y Lautaro García Batallán.

Por la campaña que este diario sufre estos días, la llegada de Spolsky a Veintitrés promete repetir las anteriores hazañas. Desde sus esperanzados y sucios comienzos hasta sus estrepitosos finales.

El mecanismo perverso pero no original consistió en aludir brevemente al episodio de censura con explicaciones infantiles para pasar rápidamente a desviar la atención

de lo denunciado y centrarla en el denunciante y sus vinculaciones laborales supuestas y nuevas con Spolsky, Manzano, Nosiglia, etc, etc,. El denunciante pasaba a ser denunciado; la víctima de la censura pasaba a ser parte de una conspiración de los antidemocráticos contra el diario; el mensaje aterrorizar al lector de “Página 12” con nombres que legítima y obviamente este repudia. Ya no hay censura ni complicidad con actos irregulares del gobierno; lo que existió es una defensa del diario y sus supuestos valores democráticos contra una “campaña” donde de forma deliberadamente confusa se mezclaban a los nombrados y se le sumaba a Hadad, Sofovich, Santibáñez, García Batallán, Anzorregui, etc., etc..

No hay explicaciones creíbles sino nombres para aterrorizar y tapar. Tapar y tapar.

Otras veces “Página 12” y otros medios lo habían logrado pero esta vez no funcionó tampoco este recurso.


Porque en esta oportunidad los compañeros de Nudler respondieron al grave hecho violatorio de la libertad de expresión producido por el director, Ernesto Tiffenberg, y a su vergonzosa respuesta:

Los trabajadores de Página/12, reunidos en asamblea, aprobamos por unanimidad el siguiente texto:


Buenos Aires, 27 de octubre de 2004
Como compañeros de Julio Nudler, quien desde hace más de catorce años escribe sus columnas y artículos en Página/12, reivindicamos su derecho a informar y repudiamos el contenido del editorial aparecido hoy en el diario, con la firma de su director, Ernesto Tiffenberg. Consideramos redundante detenernos en señalar la honestidad profesional e intelectual de Nudler, quien tiene una impecable trayectoria y que, como muy pocos, ha alcanzado un indiscutido prestigio entre sus colegas y lectores.

Por lo tanto resultan inaceptables las maliciosas imputaciones que se le formularon desde la dirección periodística que le confió durante largos años la jefatura del área de Economía y que luego dejó en sus manos los panoramas semanales de esa sección. Es un disparate suponer que tamaña responsabilidad hubiera sido delegada en alguien que tuviese la más mínima relación con el texto agraviante difundido en la edición de hoy.

Como compañeros de trabajo de tantos años nos sentimos orgullosos de la actitud asumida por Julio Nudler ante un acto de censura que nos lesiona como periodistas y

que hace peligrar la relación de confianza establecida con los lectores desde hace 17 años. La nota censurada denunciaba graves actos de corrupción que involucran a altos funcionarios del actual gobierno nacional. Además, lo sucedido no es un hecho aislado sino que forma parte de una sucesión de episodios similares.

Contra lo que se pretende insinuar en el editorial, decimos que la rigurosidad con que Julio Nudler trata la información es la única manera de respetar y sostener la credibilidad del medio en el que desarrollamos nuestra tarea. Ante una situación de tamaña gravedad, exigimos un inmediato pronunciamiento de las organizaciones que dicen defender el derecho a la información y a la libertad de prensa.

Maximiliano Montenegro, Claudio Scaletta, Irina Hauser, Santiago Rodríguez, Martín Piqué, Victoria Ginzberg, Daniel Jayo, Ariel Greco, Javier Lorca, Arnaldo Pampillón, Adrián Pérez, Laura Vales, Leonardo Moledo, Soledad Vallejos, Raul Delatorre, Pedro Lipcovich, Vanina Osci, Eduardo Tagliaferro, Adriana Meyer, Alfredo Ves Losada, Rubén Ruarte, María Fuentes, Fernando Dondero, Miguel Alvarez, Ximena Federman, Victor Cabrera, Gustavo Mujica, Leiva, Ana Paoletti, María Guillén, Ramón Figueredo, Carlos Rodríguez, Sonia Amaro, Adrián Figueroa Diaz, Omar Chejolán, Maricel Seeger, Facundo Martínez, Pablo Vignone, Paula Bó, Liliana Lupino, Ana Pepe, Emiliano Cañete, José Luis Meirás, Ana D'Angelo, Adolfo González, Lilia de Jesús, Juan Ceraulo, Graciela Piñeiro, Marta Dillon, Juliana Rosato, Juan Sasturain, Ulises Guede, Martín Manzini, Claudio Zlotnik, Celita Doyhambere, David Cufré, Mercedes López San Miguel, Leonardo Daniel Castillo, Susana Viau, Emanuel Respighi, Alejandra Dandan, Silvia Marchant, Mariano Blejman, Claudio Andreotti, Luis Molina, Miguel Girault, Pablo Piovano, Gonzalo Martinez, Alfredo Argento, Alfredo Ruccio, Adrián De Benedictis, Horacio Cechi, Diego Schurman, Miguel Hein, Juan Acuña, Federico Kukso, Rafael Pacce, Jorge Amoretti, Jorge Larrosa, Marquesa, García, Sandra Cartasso, Alejandro Elías, Karina Micheletto, Luciano Monteagudo, Fernando D'addario, Guillermo Pintos, Roque Casciero, Sebastián Akerman, Oscar Ranzani, Alfredo Zaiat, Cecilia Sosa, Martín De Ambrosio, Juan Boido, Mariana Enríquez, Claudio Zeiger, Lilia Ferreyra, José Luis Ayala, Alan Pauls, Mariana Carbajal, Eduardo Videla, Rodrigo Martín, Daniel Andrade, Cecilia Hopkins, Hilda Cabrera, Alicia Simeón, Leonardo Ricciardino, José Maggi, Alejo Diz, Julio Leiva, y siguen las firmas.

Por otro lado vale transcribir el artículo censurado que el propio Nudler desafiando a la censura distribuyó por los medios que pudo. En este caso el censor logró el objetivo opuesto al buscado. Los graves hechos del gobierno del presidente Kirchner,

denunciados por Nudler y que buscaron ser ocultados por Página 12, lejos de ser tapados alcanzaron más repercusión.

A continuación reproducimos el artículo de Julio Nudler censurado por Página/12:

De títeres y titiriteros

28 Oct 2004


Por Julio Nudler

Para la congoja causada por la reciente muerte del salteño Roberto Guzmán hay ahora un triste consuelo: al menos no alcanzó a enterarse del nombramiento de Claudio Moroni al frente de la Sindicatura General de la Nación, un hecho quizá más escandaloso aun que la designación de Martín Pérez Redrado al frente del Banco Central y de Miguel Pesce en la vicepresidencia. Guzmán, autor del memorable libro "Saqueo asegurado", fue entre 1994 y 1996 liquidador del Instituto Nacional de Reaseguros, enfrentándose desde ese cargo con uno de los sectores más corruptos de la Argentina: el del seguro. Pero Guzmán -nombrado por Domingo Cavallo, que gradualmente pasó a arrepentirse de haber elegido a una persona tan decente e insobornable- no debió lidiar sólo contra los aseguradores privados, que pretendían tener acreencias contra el iNdER por unos 2000 millones de pesos/dólares, sino también contra el tándem que conducía la Superintendencia de Seguros de la Nación: Alberto Fernández y su incondicional y apolítico Moroni. Ellos presionaban para que el IndER "reconociera" una deuda de casi 1200 millones con el sector, cuando Guzmán (que denominaba a ese delirio "un cut off a la criolla" demostró fehacientemente que el pasivo a lo sumo llegaba a 500 millones. Frustró así uno de los mayores robos contra el Estado. Persona bien educada al fin, cuando debió dejar su cargo en diciembre de 1995, el actual Jefe de Gabinete del presidente Kirchner se cruzó hasta el Instituto a presentar sus saludos, declarando en ese momento que, luego de haber conducido la SSN desde la asunción de Carlos Menem, pensaba dedicarse a la política.


En ese cometido lo ayudó Alberto Iribarne, patrón del Justicialismo porteño. En 1999 Fernández, gracias a su estrecha vinculación con las aseguradoras, la mitad de las cuales pertenecían a bancos, pudo ocuparse de la financiación de la campaña del hincha del Taladro. Iribarne fue, precisamente, quien cumplió, desde la llegada de Eduardo Duhalde a la Presidencia, la encomendada tarea de inutilizar la Sigen, peculiar misión en la que luego le sería de gran provecho la designación como

Síndica General Adjunta de Alessandra Minnicelli, esposa de Julio De Vido y persona que, según opinión generalizada en el organismo de contralor, ni siquiera conoce lo mínimo como para serle útil a su marido el ministro. Pocas semanas atrás,Página/12 constató que en la página de Internet de la Sindicatura el currículum de la señora seguía "en preparación", luego de meses y meses. ¿Pero es que ni siquiera había presentado su CV para ser designada?


Tras la nota de este diario, alguien se apresuró a subir al sitio los magros antecedentes de la dama. Aunque estos despropósitos, absolutamente impropios de una república, en la que se supone que los servidores públicos deben rendir cuentas, provoquen melancólicas sonrisas, en realidad involucran hechos gravísimos. El bochornoso caso de la cónyuge de De Vido no es la excepción. A ella le asignaron como responsabilidad de síndica el Pami. La consecuencia de su intervención, junto con la escasa solvencia técnica de Graciela Ocaña -porque en estas cuestiones la honestidad es condición necesaria pero no suficiente-, han conducido a que debiera anularse la licitación para la compra de medicamentos para los jubilados. Los experimentados técnicos de la Sigen, hoy completamente desmoralizados al ver que todo sigue igual o peor, les advirtieron, ya ocho meses atrás, que la licitación era un método absolutamente inapropiado para esa finalidad, pero las señoras no les hicieron caso.


Los resultados están a la vista.


La cuestión es obvia: fuera del conjunto de la industria, representada por las cámaras que la agrupan, no existe quien pueda garantizar la provisión en un día, en cualquier rincón de la Argentina, de un medicamento a determinar, que a un médico se le ocurra prescribirle de pronto a un anciano, el Enalapril para la presión, por ejemplo, y que difícilmente el afiliado acepte ver sustituido por otra marca.


Consiguientemente, en medicamentos de uso general se presentó una sola oferta: la del conjunto de las cámaras. En oncológicos ocurrió lo propio, aunque con una segunda oferta de la droguería San Javier, pero que no garantizada el abastecimiento en 24 horas. Por tanto, la licitación se cayó, perdiéndose así la oportunidad de conseguir que los afiliados paguen menos por sus medicinas, ya que ellos abonan en promedio el 50 por ciento. En una palabra: la irresponsable designación de Minnicelli, inepta para el cargo, terminan pagándola los jubilados.

¿El presidente Kirchner seguirá ignorando el clamor por su destitución y la necesidad de elegir a los funcionarios por su solvencia y no por razones espurias? Los hechos protagonizados por Moroni en la SSN en sus dos gestiones como titular (la inicial sucediendo a Fernández, antes de ser a su vez desplazado en febrero de 1998 por Daniel Di Nucci, hombre del Grupo Juncal, perteneciente a la Banca


Nazionale del Lavoro, con rol protagónico del sindicalista combativo Armando Cavalieri; la segunda, por obra y gracia de Duhalde, con obvia influencia entre bambalinas de Fernández) son de una gravedad poco usual. El diseñó, por ejemplo, un sistema que desamparó totalmente a los pasajeros de medios de transporte. Es, por citar sólo un caso, el fraude que sufrieron los deudos de los nueve estudiantes muertos el 27 de diciembre de 1996 cuando el micro en que viajaban a Bariloche chocó con un camión en el partido de Laprida. Hubo también muchos heridos, algunos graves, que tampoco vieron un peso. Ello pese a que El Rápido Argentino tenía contratado el seguro de rigor con La Uruguaya Argentina, LUA. Pero falta un detalle: mientras Moroni no tuvo cargo en la SSN, entre febrero de 1998 y marzo de 2002, fue sucesivamente asesor y directivo ¡de LUA, precisamente!


Esa compañía, que en realidad eran dos y ninguna, como corresponde a la engañosa arquitectura de un timo, fue utilizada por los hermanos Mario y Sergio Cirigliano, que a comienzos de los '90 sólo eran dueños de las líneas 61 y 62, para construir su imperio, abarcando en él Metrovías, TBA, Transporte Automotor Plaza, las líneas 36, 141 y 64, además, entre otras tenencias, del subte de Río de Janeiro. Moroni y Armando Canosa, ex secretario de Transporte, operaron desde el Estado para el progreso empresario de los Cirigliano.


¿Se mencionó antes a Daniel Di Nucci? Pues bien: su hermano Luis fue director comercial de LUA Seguros La Porteña. En verdad, a La Uruguaya Argentina la habían fundido, pero utilizaban la sigla LUA para confundir, haciendo creer que era la misma. Cuando el superintendente Juan Pablo Chevallier-Boutell decidió prohibir que LUA La Porteña siguiera emitiendo pólizas a pesar de su insolvencia, Duhalde (es decir, Fernández) lo echó para poner en su lugar a Moroni, que obviamente no halló nada malo en que se continuara estafando a los asegurados. Moroni fue quien convirtió al seguro obligatorio en un arma letal contra los transportistas chicos. A fines de 1997 implantó un régimen por el cual las pólizas que estaban forzados a contratar tendrían una franquicia de 40.000 pesos/dólares. En la práctica, esto implicaba que los colectiveros debían afrontar la gran mayoría de los siniestros, a pesar de estar asegurados. Incapaces de soportar el pago de las indemnizaciones,

recibían préstamos de un sistema de mutuales armado por Moroni. Por ese medio les generaban deudas impagables, que desembocaban en su expropiación.


Fernández se encargó en su larga gestión al frente de la SSN de amparar el ocultamiento que muchas compañías hacían en sus balances de los juicios que tenían entablados en su contra por siniestros, ello para no tener que constituir las reservas de rigor. Protagonistas extremas de estas maniobras fueron las cooperativas Belgrano y Bernardino Rivadavia, que acaparaban el 70 por ciento de los seguros del transporte público de pasajeros. El hundimiento de la primera dejó colgados del pincel 20 mil juicios y otras tantas víctimas. Como los transportistas -que se creían asegurados- debieron hacer frente a las indemnizaciones, no pocos prefirieron quebrar. Pero los recursos de Moroni eran inagotables: en marzo de 1997 hizo que Menem, con algún argumento poderoso, firmase un inconcebible DNyU suspendiendo por 36 meses todas las ejecuciones de sentencias contra transportistas y aseguradoras, independientemente de su situación patrimonial. La mayoría automática de la Corte Suprema garantizaba estas aberraciones.


Ahora Moroni es el hombre que Kirchner y Fernández presentan a la sociedad como garantía de que la lucha contra la corrupción en el Gobierno es una alta prioridad. ¿Qué suponen acerca de la inteligencia de los argentinos? ¿Creen que este pueblo sigue aceptando el "roban pero hacen"? No: aunque hagan, si roban deben ir presos, hoy, mañana, cuando se los pueda condenar. ¿El títere controlará al titiritero? La Argentina sigue siendo un cambalache.



Otros hechos confirman la clara decisión del diario de acallar las notas que de alguna manera van en desmedro del gobierno de Kirchner, del que recibe un millón de pesos por mes en publicidad.

Por ejemplo: “Marta Dillon, editora del suplemento ‘Las 12', dejó armada su sección con una nota sobre las piqueteras en Santa Cruz. Un hallazgo del que no se tenían datos. Pero cuando Dillon vio el diario impreso no lo podía creer: el artículo había sido reemplazado por un aviso”

“David Cufré, periodista de la sección Economía, tuvo en principio más suerte. Su nota sobre la relación fluida entre Kirchner y el ex ministro Domingo Cavallo, salió sin que nadie le tocara una coma. El artículo –otro hallazgo periodístico- contaba que el Presidente telefoneaba a menudo al economista, ahora en los Estados Unidos, para consultarlo. Cufré fue llamado a la dirección del diario y allí se le dijo durante un

cuarto de hora que esa nota no debió haber salido.” (Darío Gallo,“La peor de las noticias”. Revista Noticias, 30 de octubre del 2004).

En el 2003, otro periodista de “Pagina 12”, el director de su Suplemento dominical económico, “Cash”, Roberto Navarro, denunció públicamente en su programa de televisión de cable haber sido censurado por la dirección del diario –señaló a Horacio Verbitzky como el que influyó en forma determinante en la censura- cuando pretendió publicar los nombres y apellidos de las personas y empresas que fugaron capitales del país durante el año 2001 según datos que surgían de la investigación que llevaba adelante la Comisión de la Cámara de Diputados y que de alguna forma habían llegado a sus manos. El diario impidió su publicación. Navarro rechazó la censura, renunció y denunció la lista que se quiso ocultar por otros medios de prensa escrita y televisiva.

La descarada campaña de “Página 12” de apoyo al actual Jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, desconociendo y tratando de tapar a otros candidatos y llegando a hacer campañas para descalificar a otros postulantes que no sean el citado y Macri encuentran un fundamento de hierro: el acuerdo económico entre el citado Ibarra y el matutino para publicitar los actos de gobierno de la comuna. Nudler denomina al diario por esta dependencia con Kirchner y con Ibarra como “un diario prebendario” (“Noticias”, edición citada).

En cuanto a los graves antecedentes del modus operandi del gobierno para con los medios un hecho sirve de ejemplo de tantos que se suceden a diario: el producido a principios de año con el programa televisivo del periodista Jorge Lanata.

El citado Lanata denunció que tenía firmado un acuerdo con el canal América y que . este desistió de cumplirlo. ¿Por qué? En la respuesta aparece nuevamente implicado el nombre del presidente Kirchner. “Lanata tuvo que peregrinar a la Casa Rosada para ver si el Gobierno autorizaba la vuelta de su ciclo. ¿El resultado? “Día D” no estará en el aire.”

“Ante las dificultades para retornar a la pantalla de América tras el receso del verano, el productor Fernando Moya (45) se reunió con un alto directivo del canal. Por un lado, el espacio tradicional de “Día D” está ocupado por Majul. Por el otro, parecía haber poco interés en tener una voz crítica. Según Moya, en un momento de la extensa reunión con el directivo de la emisora, éste le sugirió que para destrabar el conflicto sería conveniente que ‘desde el Gobierno llamen al canal para decir que no hay problemas con Lanata”. (“El día K de Lanata”, revista Noticias, 7 de mayo de 2004).

Creyendo en la veracidad de lo que se le decía Lanata llegó a entrevistarse con el Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien obviamente desmintió que hubiera habido presiones pero lo cierto es que Lanata no volvió a tener su programa.

Entendemos que estas actitudes deben ser repudiadas. Las de los medios como las del gobierno.

Las de los periodistas y trabajadores de prensa, en cambio, deben ser respaldadas y resaltadas en este caso.

Pero algo que no hay que perder de vista, después de repudiar estos hechos: las denuncias que hace Nudler sobre las graves irregularidades en el Instituto Nacional de Reaseguros (INdeR), en el negocio del seguro, en la gestión del Jefe de Gabinete Alberto Fernández y la de los ministros Roberto Lavagna y Julio De Vido y otros funcionarios como en la designación de Claudio Moroni al frente de la Sindicatura General de la Nación (Sigen). Esto debe ser investigado además de repudiado lo que entendemos puede ser fundamento para la creación de una Comisión Investigadora Independiente que esclarezca los hechos graves denunciados. La censura es gravísima, la extorsión del gobierno con las pautas publicitarias y otros instrumentos también pero los actos de corrupción son tan graves como aquellos.

Luis F. Zamora

AUTODETERMINACIÓN Y LIBERTAD

Presentado el 10 de noviembre de 2004.- (Expte. 7285 – D – 04)

Autor: Luis Zamora

fuente:www.ayl.org.ar