El Mio Cid - Resumen -

EL CANTAR DEL MIO CID
( Para los que no lo quieran leer todo y tengan que rendir....)

Resumen

Los versos analizados forman parte de la tirada número 83 : nos encontramos en el Cantar II,el de las Bodas, en la corte del rey Alfonso VI, que acaba de acordarle al Cid su confianza y de perdonarle la ofensa recibida, ya que el Campeador nunca ha dejado de servir fielmente a su rey, enviándole, tramite su fiel vasallo Álvar Fañez, parte de las riquezas ganadas en las batallas.

En este episodio el rey está acompañado por los nobles que pertenecen a su entorno, entre los cuales figuran los Infantes de Carrión que, en los versos antecedentes a los analizados, hablan secretamente entre ellos, pensando pedir la mano de las hijas del Cid, que ahora, de pobre que era después del destierro, se ha convertido en un rico y potente señor, gracias a los sucesos en batalla. Es, lo de los dos hermanos, un interés económico y político, son codiciosos, sólo piensan en su interés personal y no tienen nada en común con el héroe, ya que, como luego manifestarán en el episodio de los leones y en el del robledo de Corpes, son además cobardes y calculadores.

Para realizar su proyecto, los Infantes de Carrión necesitan la ayuda y el apoyo del rey y, sobre todo, gozar de la simpatía del Cid. Por esto se presentan, a principios, como “amigos” del Cid, le mandan saludos y se ofrecen de ayudarle cuando lo necesite.

Dejada la corte, Álvar Fañez va al monasterio de San Pedro de Cardeña, donde están las hijas y la mujer del Cid, para llevarlas a Valencia, tras la permisión del soberano. En el mismo tiempo unos caballeros que se han añadido al grupo de Minaya salen para Valencia, para llevar al Cid el veredicto de la embajada. Antes de dejar Castilla, Álvar Fañez y las tres mujeres pasan por Burgos, para comprar unos vestidos y unos atavíos que se conformen con el linaje de la familia del Campeador. Aquí encuentran a los dos prestamistas Rachel e Vidas, que se le tiran a los pies, rogando la devolución del dinero que, a principios del Cantar, les habían prestado al Cid; dejada al fin la ciudad de Burgos, los tres viajeros, con las damas de compañía, vuelven al monasterio, donde se despiden del abad don Sancho, y empiezan el viaje que les llevará a la nueva residencia del Campeador.



El ciego sol, la sed y la fatiga.

Por la terrible estepa castellana,

al destierro con doce de los suyos

-polvo, sudor y hierro-, el Cid cabalga.

M. Machado




Análisis de los versos 1385/ 1450

Los primeros personajes que encontramos son los Infantes de Carrión, que acompañan a Minaya hacia la salida de la corte, según los acuerdos tomados antes:



[...] so consejo preso ane ,



lo que demostraría, una vez más, cuanto calculadores son los dos hermanos. Mientras que hablan secretamente, a pesar de estar delante de todos y en presencia del rey, en la tirada 82, van concertándose en como actuar de la mejor manera para alcanzar su fin. Deciden por lo tanto acompañar al fiel vasallo del Cid y entregarle una embajada para su señor, después de haber alabado a Álvar Fañez, en una especie de breve captatio benevolentiae,



en todos sodes pro, en esto assi lo fagades ,



le ruegan, en los versos 1387-1388, que lleve al Cid sus recuerdos y se ofrenen ayudarle cuando él lo necesite:





Somos en so pro quanto lo podemos far



Es una formula de gusto, de cortesía, para decir que están a disposición del Campeador que, si los querrá, no tendrá nada que perder, ni se arrepentirá:



el Cid que bien nos quiera nada no perdera.



En realidad, como bien sabemos, a pesar de esta afirmación que nos podría trasmitir confianza, no será así: el Cid tendrá mil razones para arrepentirse de haber dejado a sus hijas en las manos de los Infantes de Carrión, que le quitarán la honra, no política, sino de padre, le ofenderán en la esfera privada de su ser, ultrajando y abandonando a sus hijas, medio muertas, en el Robledo de Corpes.

Los Infantes de Carrión se nos presentan como dos hermano muy unidos, iguales de carácter y de índole mala, ambos calculadores, ambos aprovechadores, cínicos; resulta difícil, aquí, distinguir quien habla, porque el juglar los trata como si fueran una persona sola y tampoco nos da muchos datos sobre ellos: todo lo que sabemos, son conclusiones que podemos sacar desde las palabras de los dos, nunca se nos da una descripción de los Infantes, nunca se nos dice que son codiciosos, simplemente su carácter se va delineando poco a poco, cada vez que hablan o que actúan.

Y Minaya Álvar Fañez, como el Cid desde luego, no se fía de ellos y de hecho les contesta con una frase tibia, distanciada:

[...] “Esto no me ha por que pesar ,



que correspondería a “Esto no tiene por que contrariarme”. Se trata por lo tanto de una aceptación débil, hecha casi más por compromiso que por real entusiasmo de Minaya, y que se presenta en contraste con la que le da al abad don Sancho en el verso 1447:



Fer lo he de veluntad!



Aqui, como en otros episodios, Álvar Fañez se presenta como el alter ego del Cid: es su fiel vasallo, su hombre de confianza, al que el Campeador encarga las embajadas a la corte del rey. Ya hemos visto, en la tirada 82, las características positivas de Minaya, que no sólo es valiente, sino que también tiene todas las cualidades de un perfecto caballero, en cuanto sabe hablar mesuradamente , sabe como portarse delante del rey, a diferencia de los Infantes de Carrión que aparecen, en este caso, como la antítesis de Álvar Fañez. El mismo epíteto que se le da, Minaya, corresponde a mi-anaya, es decir mi hermano: es así que el Cid lo considera, como un hermano y la lealdad y la confianza entre los dos es tan fuerte que, en los versos 1402- 1403, viendo a Doña Jimena y a las hijas del Cid, Minaya se imagina, quizás acertándola, cual sería la reacción de so señor si las viesse:



Si vos viesse el Cid sanas e sin mal

Todo serie alegre que no avrie ningun pesar





Dejada la corte, Álvar Fañez se va hacia el monasterio de San Pedro de Cardeña, donde están la mujer y las hijas del Cid: el rey acaba de perdonar al Cid y de acordarle el permiso de llevar su familia a Valencia, para reunirse con el Campeador. En San Pedro lo reciben con alegría, pero sólo



Quando acabo la oraçion a las dueñas se fue tornar









Minaya tiene que esperar que acabe la oración para ver a las dueñas; como en muchas otras ocasiones, el momento del encuentro o de la despedida acontece siempre tras una ceremonia religiosa: en la tirada 18, por ejemplo, el Cid y sus caballeros se marchan del monasterio, donde

acaban de dejar a doña Jimena y a las hijas, después de la misa ( en San Pedro a matines tandra el buen abbat,/ la missa nos dira [...] / la missa dicha penssemos de cavalgar- versos 318-319-320); en la corte del rey Alfonso, Minaya es recibido solo después de la misa ( De missa era exido essora el rey Alfonsso - verso 1316).

Delante de su dueña, Minaya se humilia, omilom,es decir que se inclina, le ofrece sus respetos, como ya había hecho delante del rey, al que le había besado, en signo de deferencia y de humillación total, las manos y los pies; lo hará, luego, el abad San Pedro también, que le encarga a Minaya besarle las manos al Cid por su parte:



Por mi al Campeador las manos le besad.



El saludo a doña Jimena se compone de la fórmula típica de humillación y de una bendición:



[...] Dios vos curie de mal!

Assi faga a vuestras fijas amas!



Es esta también una fórmula fija de saludo, una especie de deseo positivo, que aperece muy a menudo en los versos siguientes y que no tiene pertinencia semántica, sino que, simplemente, es añadida en el discurso, como si fuese una muletilla:



Dezid al Canpeador -qué Dios le curie de mal!-

[...]



De aquestos XV dias - si Dios nos curiare de mal-

[...]



De la misma manera, lo único que Doña Jimena le contesta a Álvar Fañez cuando este le da noticias del Cid es



[...] El Criador lo mande!.



Lo mismo hace el abad, introduciendo el mensaje que Minaya tiene que llevar al Cid por su parte:



Si vos vala el Criador [...].



Como hemos visto, Minaya le pide a Dios que proteja a la mujer y a las dos hijas del Cid, que no aparecen directamente aquí, sino que están simplemente nombradas. Elvira y Sol Díaz se consideran como una persona sola, ya que quieren y añoran lo mismo, sufren de igual manera en el episodio de afrenta de corpes y en ningún momento protagonizan sucesos distintos.





Álvar Fañez da enseguida a doña Jimena noticias sobre el Cid y le comunica la decisión, positiva, del rey: el Campeador le manda recuerdos, está bien y ha acumulado una gran riqueza. Ahora el Cid ya no es el pobre desterrado del principio del Cantar, cuando tuvo que engañar a los dos prestamistas judíos para poder mantener sus tropas y combater para “ganarse el pan”, sino que es un señor rico, cuyas hazanas se han hecho famosas. Por esto, y por su lealtad hacia el rey, Alfonso VI ha decidido perdonarle y permitirle reunirse con su familia en Valencia, que ahora tiene como

heredad. La palabra heredad indica aquí no sólo el fruto de las batallas, una adquisición permanente, sino también una fuente de riqueza continua, que será la base para el matrimonio de las hijas.



Empieza en este punto un discurso de Minaya, que envía tres caballeros a Valencia, para llevar al Cid las noticias sobre su mujer y sus hijas y para comunicarle la decisión del rey, ya que ellos tardarán más tiempo en llegar:



Dezid al Canpeador [...]

Que su mugier e sus fijas el rey sueltas me las ha;

Mientras que fueremos por sus tierras conducho nos mando dar.

De aquestos xv dias [...]

Seremos yo e su mugier e sus fijias que el a

Hy todas las duenas con ellas cuantas bunas ellas han



El rey no sólo deja sueltas la mujer y las hijas del Cid, sino que también las protege y les procura comida mientras que están en sus tierras. La expresión dar conducho es la misma que ha utilizado el rey en el verso 1356, es la misma que ahora utiliza Minaya y que luego, en el verso 1450, utilizará el juglar, refiriéndose a las palabras de Alfonso. Nunca se utiliza, entonces, una perífrasis, sino que vuelven a aparecer siempre los mismos términos, por una cuestión de oralidad: el juglar puede descansar, pensar en lo que viene después, sin esforzarse mucho para repetir una cosa que ya ha dicho.





Álvar Fañez calcula que tardarán catorce días en llegar a Valencia ( en el texto se habla de quince días, pero hay que considerar que en la Edad Media la expresión de aquestos xv dias incluía también el día en que se estaba): se trata de una cifra convencional, aunque es posible que sólo se tardase quince días en recorrer el camino desde Cardeña hasta Valencia en linea recta.





Mientras que los caballeros se marchan, Minaya permanece en el monasterio. A este punto el juglar habla directamente con el publico, creando como una imagen teatral con una voz fuera de la escena que esta esplicando lo que pasa:



Veriedes cavalleros venir de todas partes,

Hir se quieren a Valencia a mio Cid el de Bivar,

Que les toviesse pro rogavan a Álvar Fañez;

Diziendo est[a] Mi(a)naya: “Esto fere de veluntad”.

( versos 1415-1418)



El veriedes tiene como sujeto “vosotros”, lo que significa que el juglar podría estar hablando con el público, adelantándole lo que va a pasar y esplicando que, después de las palabras favorables del rey, muchos caballeros quieren ahora ir a Valencia a ayudar al Cid, rogando a Áñvar Fañez, en una petición aquí referida en forma de discurso indirecto libre, que les deje.

Ya que el deseo de los caballeros está expresado en forma de discurso indirecto libre ( v.1417), podría ser también que el verso 1415 reproduzca en forma indirecta las palabras de Minaya, que con el veriedes se estaría dirigiendo a doña Jimena, para explicarle lo que pasará. Considerando, pues,

que la recitación juglaresca era una semi-representación y que el juglar debía de imitar y cambiar el tono de la voz según el personaje que estaba hablando, se puede pensar que el público, escuchando al narrador, se imaginase la escena en su mente y que añadiese a la imagen que tenía la del paso de

unos caballeros que salían para Valencia. Para mí, entonces, el veriedes no introduce un discurso indirecto libre, sino que es parte de la dramatizacin juglaresca, como si el narrador estuviese esplicando las imagenes que el público tenía en su cabeza.





Los caballeros que se han añadido al los 100 que ya acompañaban a Álvar Fañez son 65, de tal manera que el grupo de vasallos que acompañaban a Minaya era bastante numeroso, para poder hacer compañía y proteger a las damas.





Ha llegado ahora, para los 4, el momento de dejar el monasterio de Cardeña: Minaya paga a don Sancho 500 marcos, de los que el Cid le había dado a su vasallo, de tal manera que el Campeador cumple con todas las promisas hechas al abad cuando le dejó a su familia: Rui Díaz tiene que irse de su tierra y, por esto, deja al abad 50 marcos para el monasterio, prometiéndole que si viviese, doblaría esa cifra; le entrega además otros 500 marcos, para proveer a sus hijas, a su mujer y a las damas que con ellas están ( versos 250- 253).





Hay otra expresión típica de la oralidad, en el verso 1423, cuando el juglar, hablando directamente con el público, esplica que ha hecho Minaya con los otros 500 marcos que el Cid le había dado:



De los otros quinientos dezir vos he que faze:

los mejores guarnimientos que en Burgos pudo falar

palafres e mulas, que non parescan mal.



Pasando por Burgos, el fiel Álvar Fañez quiere pararse a comprar vestidos, atavíos y caballos para las damas, porque, ya que ahora pertencen a una familia rica y de cierta posición social, tienen que estar vestidas y arregladas según conviene a su linaje.

En Burgos encuentran a los prestamistas judíos Rachel e Vidas, que se tiran a los pies de Minaya, para pedirle el dinero que, en el cantar primero, le habían prestado al Cid, ya que ahora se encuentran en dificultades económicas. Es esta la última aparición de los dos en el poema, luego no se volverá a hablar de ellos, dejando entender al público que el Cid nunca devolvió la suma que le habían prestado. Álvar Fañez les contesta que llevará el mensaje a su señor, acabando rapidamente el encuentro con los dos.





Dejada la ciudad de Burgos, Minaya vuelve a San Pedro de Cardeña, para despedirse del abad, que lo saluda con gran dolor, entregándole un mensaje para el Cid: como ya hemos visto, don Sancho le manda recuerdos al Campeador, en un gesto de sumisión y de reverencia:



[...] las manos le besad



e intenta una especie de captatio benevolentiae, diciendo que el monasterio siempre se recordará de él, ya que



todos los dias del sieglo en levar lo adelant

el Cid siempre valdra mas.



Se trata de un intento todo medieval del abad de granjearse el favor del señor, que con sus donaciones constituye una fuente de riqueza importante para el monasterio. Según algunos críticos,

podría tratarse también de una apelaciòn al auditorio, para que imite el ejemplo del Cid y ayude económicamente el monasterio.

Minaya le contesta con mucho entusiasmo, según ya hemos dicho,



fer lo he de veluntad,





se despide y, en compañía de las damas, empieza el viaje hacia Valencia. El portero del rey los acompaña, escoltándolos, en base a la orden del soberano, que ahora ha cambiado totalmente de actitud hacia el Campeador.

Se repiten, en último, en un resumen final, las palabras de Alfonso,



por la tierra del rey mucho conducho les dan



sacando de esta manera, con una fórmula repetida, una conclusión al episodio y empezando, en los versos sucesivos, el cuento del viaje a Valencia.




fuente: http://www.classico.biella.it/cid.htm

8 comentarios - El Mio Cid - Resumen -

@Keviinn +1
Pane por mi resumen de edipo rey
@cristian1755 +1
Gracias tengo 15 y tenia que dar el resumen de esta wevada en el colegio con la vieja de literatura


@osama_Cs +1
Muchas gracias, lo estaba buscando para poder hacer la prueba mañana
@fedepini15 +1
gracias capo, me sirve para una amiga
+10
@crazyfrog -1
cristian1755 dijo:Gracias tengo 15 y tenia que dar el resumen de esta wevada en el colegio con la vieja de literatura




osama_Cs dijo:Muchas gracias, lo estaba buscando para poder hacer la prueba mañana


fedepini15 dijo:gracias capo, me sirve para una amiga
+10

a que los dos primeros y tu amiga no lo aprobaron.
A mi me falta 10 paginas y lo termino, delen che, no sean panchos y leanlo, culturizemonos.
@capl930
me sirve mucho, +10