Rojo y negro de Stendhal. Resumen.

A continuación agrego un resumen que hice de la novela Rojo y negro de Stendhal.


Rojo y negro (Le Rouge et le Noir) es una novela francesa que Henri Beyle, más conocido por su seudónimo Stendhal, publicó a mediados de noviembre de 1830. La trama se desarrolla en la Francia del siglo XIX durante la década de los treinta, y se articula en torno a las ambiciones de un joven para elevarse sobre la pobreza de su nacimiento. Es una obra fundamental del inicio de la novela realista.

Más adelante se incluye información sobre el libro que es fruto de mi trabajo es investigación. Espero que les resulte útil. Si es así, les ruego que me den puntos. Fue un gran trabajo para mí hacer esto. Gracias!

Stendhal: Rojo y Negro. Resumen del libro.



Julián Sorel es hijo de un carpintero miserable que lo detesta. Sin embargo, recibe educación en la iglesia y se hace gran lector. Julián entra a trabajar como preceptor de lo hijos de M. de Rênal (intendente de Verrières). Julián se enamora de Mme de Rênal. Tienen relaciones amorosas. Fouqué, su amigo burgués advenedizo, le ofrece hacerlo partícipe de su negocio, Julián lo rechaza. M. de Rênal recibe cartas sobre el engaño de su esposa. Julián Sorel deja la casa de los RÊnal para continuar con su carrera eclesiástica (a pesar de que extraña a esta mujer y de que ella está perdidamente enamorada de él).
Va a un seminario en Besançon. Allí se destaca, pero el resto de sus compañeros lo odian y envidian. Consigue la protección del director del seminario: el padre Pirard (un jansenista, es decir, un hombre enfrentado a los conservadores dentro de la Iglesia). Pirard le consigue un puesto como secretario de un marqués en París. Antes de partir hacia la gran ciudad, Julián vuelve a la casa de Renal y consigue entrar sin ser visto. Se reencuentra con Mme de renal y pasan juntos un hermoso día, encerrados en la habitación.
Julián entra a trabajar como secretario del marqués de La Mole. La Mole tiene dos hijos: un varón y una mujer: Matilde. Matilde es una muchacha inteligente, histérica, que adora leer. Es muy hermosa y en los salones todos tratan de cortejarla. Ella se enamora de él, pero intenta esconder este sentimiento por la distancia social que los separa. Julián empieza a frecuentar salones, logra destacarse a pesar de su humilde condición entre los nobles que se hallan en esos lugares. Se gana el respeto en la casa de La Mole y la amistad del marqués. Matilde se le insinúa y él se “enamora” de ella. Entonces, ella se desenamora porque le resulta algo muy fácil. Ella admira los amores antiguos entre reinas y guerreros, los amores imposibles. Empieza a mostrar desprecio por Julián. Sus padres arreglan un casamiento futuro entre ella y un gran noble de Paris. Julián sufre mucho. El marqués, quien –por supuesto- ignora todo esto, le encarga a Julián una misión relacionada con un complot que organizan los nobles más importantes de París para aliarse con otros nobles de Europa. Julián la cumple y en esa misión encuentra a un príncipe ruso que le da consejos para reconquistar a Matilde. Julián vuelve a París y sigue estas recomendaciones. Matilde vuelve a enamorarse de él. Julián trata de fingir, sin embargo, que no está enamorado de ella, para que la muchacha siga interesada en él. Conversan sobre filósofos, etc. Comienzan a tener relaciones sexuales. Ella queda embarazada. Se lo comunican al marqués quien se enajena de furia, debido a la diferencia de clases sociales y a la deshonra que implica para su familia. Ella está locamente enamorada de él y se dispone a hacer cualquier cosa con tal de permanecer a su lado, casarse y tener un hijo. Cuando la pareja está a punto de ver sus sueños cumplidos: le darían a Julián un apellido ilustre, fingiéndole una descendencia, una pingüe renta anual y un título de teniente; La Mole recibe una carta de Mme. de Rênal en la que le cuenta acerca de cómo fue seducida por Julián, y lo persuade para que rechace a este joven como su yerno, debido a que se trata de un pequeño burgués que sólo quiere ascender socialmente. La Mole anula los preparativos para el casamiento de su hija y Sorel. Julián, inesperadamente, se dirige a Verrières, compra un arma, y en misa dispara dos tiros a Mme. de Rênal. Lo apresan y lo llevan a la cárcel. La mujer, no obstante, no muere, sólo está herida. En la cárcel, Julián recibe las visitas diarias de Fouqué y Matilde. Unos días después aparece Mme de RÊnal. El joven siente que la ama (y sólo la ha amado a ella) y le pide disculpas. Ella se disculpa, asimismo, por haber copiado y enviado la carta que su director espiritual le escribió (la que recibe La Mole). Ambos se sienten felices de estar juntos otra vez.
Sin embargo, la situación de Julián no es sencilla: va a tener un hijo con Matilde y a ser ejecutado por intento de asesinato premeditado. Sin embargo, sólo piensa en Mme de Rênal. El juicio se acerca, Julián quiere que lo ejecuten. Matilde intenta por todos los medios manipular el juicio para que lo absuelvan. Julián hace prometer a su amada y a la madre de su hijo (quien ahora sí está apasionadamente enamorada de él) que no se suicidarán cuando lo vean muerto.
El jurado declara culpable a Julián, quien no hace nada por defenderse y, por primera vez en su vida, habla con sinceridad ante un gran público.
Julián es ejecutado. Lo entierran en una gruta que él había conocido durante un viaje a casa de su amigo Fouqué. Matilde se encarga de todos los procesos fúnebres. Tres días después de la ejecución de Julián, Mme. de Rênal muere de muerte súbita abrazando a sus hijos.



-1) Título. Subtítulo.

“Le Rouge et le Noir” como paratexto resulta útil para abrir diversas lecturas acerca del libro. En este sentido, el título se ha interpretado por la crítica de varios modos:
1) La primera lectura asocia el título con los dos caminos que se le ofrecen a Julián para triunfar en la sociedad. El rojo corresponde al color de los uniformes militares y a la sangre de la guerra, y por tanto, representa la primera vocación de Julián: la carrera militar. Esto coincide con sus primeros años de vida y con su admiración por Napoleón. El negro corresponde al uniforme eclesiástico, a la sotana del sacerdote, y representa la otra vocación –o forma de ascender en la sociedad- de Julián: el sacerdocio.
Si Julián hubiese nacido unos años antes, su uniforme hubiese sido el rojo, combatiendo en los ejércitos de Napoleón. Sin embargo, en la Francia de la Restauración borbónica el uniforme que representa la carrera más propicia para ascender socialmente es el negro, el del clero.
2) Lectura ideológica: El rojo representa las ideas liberales que explotan en la Revolución Francesa. El negro, las ideas conservadoras, monárquicas, ultra-realistas. Estas son las ideas que lucharán y marcarán a fuego el final del siglo XVIII y casi todo el siglo XIX europeos. Y son, precisamente, las que se confrontan en el libro. En él, el protagonista mantiene en secreto su liberalismo republicano, mientras se mueve e intenta ascender en un medio eclesiástico y conservador. Ver contexto histórico: revolución- Imperio (rojo) y Restauración (negro).
3) Una tercera lectura acerca del título hace foco en las luchas de poder en torno a la institución eclesiástica y al poder civil. Así, el rojo es representante de las fuerzas liberales y civiles (una encarnación de esta fuerza es el juez de paz) y el negro la fuerza religiosa conservadora vinculada a la Congregación (por ende a los jesuitas, unidos al rey). La lucha entre jesuitas y jansenistas se hará evidente cuando Julián entre al seminario. Allí encontrará a su protector en Pirard, un sacerdote jansenista, y se verá odiado por Frilair y Castanède; este último es jefe de la policía de la Congregación. Este odio adquirirá un matiz más peligroso cuando Sorel lleve adelante la empresa del complot que M. de La Mole le solicita. En ella está a punto de morir envenenado y en manos de dicho cura.
4) Martineau afirma que los colores rojo y negro connotan el juego de ruleta. De esta manera, se entiende que la vida del protagonista está sujeta al azar y que él debe jugarse por uno solo. Si bien Julián quiere ser un lógico, las fuerzas de la vida lo llevan por otros caminos. No puede calcular todas las cosas; el azaroso desenvolvimiento de los hechos lo cambia todo. En un principio se propone una férrea y reflexiva autodisciplina con el objetivo de alcanzar el éxito en la sociedad: respeto, dignidad y dinero. Sin embargo, las circunstancias lo van llevando sinuosamente hasta su fin en la guillotina.
5) Por otra parte, es dado analizar la presencia de estos colores en las descripciones existentes en la novela. En la iglesia de VerriEres, espacio simbólico importantísimo, aparecen con fuerza estos colores: la penumbra (negro); a contraluz las cortinas rojas, la sangre.
“El joven entraba a la magnífica iglesia de Verrières (…) La encontró sombría y solitaria. Con motivo de una fiesta, todas las ventanas del edificio habían sido adornadas con tela carmesí. Los rayos del sol, reflejados en ella, producían un efecto deslumbrador, asombroso. Solo en la iglesia, se acomodó en el banco (…) Al salir, Julián creyó ver sangre cerca de la pila de agua bendita. No era más que agua derramada: el reflejo de los cortinajes rojos que cubrían las ventanas hacía que pareciese sangre”. (Capítulo V: “Una negociación”. Casi hacia el final)

Subtítulo: El subtítulo de la novela es Chronique de 1830. En este sentido, tiene suma importancia lo que afirma Auerbach: “para comprender plenamente R Y N es necesario conocer la situación política, de las clases sociales y de las circunstancias económicas de este momento histórico: el de Francia poco antes de la revolución de Julio, la Francia de la Restauración, del régimen borbónico que acalló temporalmente la agitación política de 1789”. Ver Auerbach y contexto sociohistórico.

2) Contexto sociohistórico.

Henri Beyle fue testigo de los acontecimientos políticos y sociales que se sucedieron desde la Revolución de 1789 hasta casi el final de la monarquía burguesa de Luis Felipe. Como sabemos, en 1789 estalla la Revolución francesa y con ella las ideas liberales, empujando a la clase burguesa al poder, en detrimento de la aristocracia monárquica. A la radicalización de esta revolución sucede el Imperio Napoleónico. Cuando Napoleón cae se levanta la primera Restauración, el régimen de los reyes borbónicos; esto implica el retroceso de las fuerzas liberales burguesas de 1789. La Restauración logró una era de “paz”, pero con una ciudadanía polarizada en dos partidos: los ultramonárquicos, que presionaban a la monarquía restauradora para volver a la situación prerrevolucionaria; y los liberales, entre los que se encontraban burgueses y nobles, que luchaban por mantener y superar las conquistas republicanas. La presión de la primera fuerza tuvo como consecuencia una serie de medidas oficiales tales como la censura a la prensa, la clausura de periódicos burgueses, el cambio de la ley electoral y la ingerencia fuerte del clero en la política. En el sector conservador a ultranza se crea la Congregación, una asociación político-religiosa controlada por los jesuitas.
Estas mediadas oficiales provocaron el descontento popular y la reacción de los liberales, culminando en un levantamiento en París por parte de estudiantes, obreros y republicanos en julio de 1830. Los revolucionarios triunfan y derrocan al último rey borbón, Carlos X. Se llama al trono, entonces, a Luis Felipe, un rey considerado democrático. Este reinado será conocido como “la monarquía de julio”. Sin embargo, este gobierno no tardó en defraudar a los republicanos. Se forma, así, una oposición doble: por un lado los defensores del régimen borbónico expulsado, por el otro: los republicanos defraudados (sobre todo obreros). Luis Felipe no realiza ninguna medida importante, como por ejemplo la adopción del sufragio universal. Esto desemboca en una revuelta que culmina con la abdicación del rey y la deposición del régimen monárquico en 1848.
Biografía de Stendhal: Henri Beyle nace en 1830 en Grenoble. Perteneció a una familia burguesa que apoyaba a la monarquía, a la que desde muchacho detestó. Ya desde su juventud se declara liberal y anticatólico. Participa como funcionario del gobierno de Napoleón. Con la Restauración queda fuera del gobierno y se exilia en Italia, donde permanece desde 1814 hasta 1821. Regresa a parís y vive allí hasta 1830. A fines de ese año publica Rojo y Negro, poco después del estallido de la revolución de julio, que destituye a los borbones del gobierno. Con el advenimiento de la monarquía democrática de Luis Felipe consigue el cargo de cónsul en Italia. En 1841 regresa a París enfermo y muere allí en 1842. La época de mayor producción literaria de Beyle es durante la Restauración.
Arnold Hauser afirma que Rojo y Negro es la historia de la sociedad francesa durante la Restauración. A partir de Stendhal el sistema político de una época se convierte en algo susceptible de constituir el tema de una novela. Stendhal vive su presente como la hora decisiva de la primera generación post revolucionaria, como un período de esperanzas incumplidas, donde la recién llegada burguesía desempeña un papel tan lamentable como la aristocracia conspiradora. Para Stendhal, en un mundo como este donde todo el mundo miente y finge, lo importante es mentir y fingir mejor que los demás. Todas las grandes novelas de Stendhal giran en torno al problema de la hipocresía. El lema maquiavélico de Julián Sorel es: quien quiere el fin quiere los medios. Es decir que deben aceptarse las reglas del juego del mundo si se quiere contar en el mundo y participar en el juego.
Elsa Pucciarelli cita la siguiente frase de Stendhal: “la política es una piedra colgada del cuello de la literatura” (R y N). Esto quiere decir que todo escritor se inserta en un marco político. Stendhal vio la realidad a través de sus convicciones liberales. Este autor lleva a sus novelas situaciones políticas reales y sus personajes no se limitan a vivir su aventura como en las novelas tradicionales, sino que están insertos en una realidad histórica determinada y participan activamente de ella. En R y N asistimos a la vida política de la restauración bajo el rey Carlos X (Julián es un liberal que debe encubrir sus simpatías políticas para ascender en una sociedad regida por las fuerzas monárquicas y conservadoras de la Restauración).

Resumen del cuadro histórico de Francia en esta época:
ANTIGUO RÉGIMEN, MONARQUÍA ABSOLUTISTA------).REVOLUCIÓN FRANCESA (1789)----).NAPOLEÓN (DE 1800 +o- A 1814)----) RESTAURACIÓN, MONARQUÍA BORBÓNICA (1814-1830)------) REVOLUCIÓN DE JULIO MONARQUÍA DEMOCRÁTICA DE LUIS FELIPE (1830-1848)

3) Beylismo.

Stendhal no fue un hombre de éxito masivo en su época, se rehusaba a escribir para complacer al público. Según él, escribía “to the happy few”, para unos pocos felices. Estos pocos felices son los que se atreven a rechazar la norma imperante en el siglo XIX de ser como el otro, de no diferenciarse. Los happy few se destacan, se diferencian, y por ello son perseguidos. Lo que ellos buscan, y en esto reside el beylismo, es la felicidad. La búsqueda de la felicidad es el objetivo humano, que debe alcanzarse mediante la elaboración de un código personal propio. Las tácticas defensivas o estrategias para triunfar en la sociedad son las siguientes:
1) Proteger la sensibilidad. Los happy few son seres sensibles y en esta sociedad probablemente sean heridos.
2) Proteger el amor propio contra la humillación.
3) Desconfiar. (En las sociedades de Stendhal hay espías –por ej.: en el seminario de Besançon. Puede que él, como perseguido poítico, se haya sentido así)
4) Sólo creer en lo que se ha comprobado personalmente. Esto se relaciona con la influencia que los filósofos sensualistas del siglo XVIII ejercen sobre Stendhal.
5) Ser hipócrita.
Este conjunto de principios, que constituyen el beylismo, son un arte de vivir. El beylsimo es una actitud, una combinación práctica de teorías, reflexiones, máximas y observaciones basadas en amplias lecturas críticas y en el estudio, así como en la experiencia y el error. El beylismo, ante todo, exige rigor y lucidez de razonamiento, absoluta devoción hacia la verdad y pensamiento claro.

4) Espacios históricos y espacios simbólicos.

I. Los espacios simbólicos de Rojo y Negro pueden dividirse en: espacios cerrados y espacios abiertos. A su vez, estos espacios pueden subdividirse.
I. 1. Espacios cerrados:
I. 1. a. Compartidos: son aquellos espacios edificados en los que el personaje comparte su experiencia con otros; Julián está acompañado materialmente por otros individuos. Dentro de esta clase de espacios encontramos como los más significativos: la iglesia de Verrières, el seminario de Besançon y la mansión de La Mole.
La iglesia de Verrières reaparece con constancia a lo largo de la novela. Allí es donde el muchacho Julián Sorel recibe sus primeras lecciones a cargo del párroco ChElan. Es también donde se materializan los dos colores que significarán, cualquiera sea su interpretación, la dicotomía que cruza toda la novela (ver 1. Título). En esta circunstancia aparece también un papel que Julián encuentra cerca del reclinatorio. Dicho papel reza en una faz: “El primer paso”. Este hallazgo precede a la entrada del protagonista en la casa de Rênal, lo que constituye el primer paso en el desarrollo de la carrera y la vida del protagonista entre la alta sociedad. Asimismo, Julián encuentra en la otra faz del papelito un anagrama de su nombre. Por otro lado, cuando Sorel se halla asentado en el palacio de Rênal, vuelve a la iglesia de tanto en tanto para escapar de las intrigas que lo turban y lo apasionan en esa casa. Una vez en el seminario de Besançon, Julián regresa a Verrières, y antes de visitar a su amante, Mme. de Rênal, acude a esta iglesia. Hacia el final de la obra, Julián vuelve a la iglesia y dispara contra Mme. de Rênal. Este hecho lo lleva a su fin: es decapitado por intento de asesinato con premeditación.
El seminario de Besançon (que se “dicta” en un edificio descrito según la experiencia sensual del protagonista) es el lugar en el que Julián toma contacto con otros muchachos que se encuentran en una situación similar a la de él (son pobres y quieren hacer carrera merced a un título eclesiástico). Sin embargo, estos jóvenes se diferencian de Julián en cuanto a que, precisamente, no se destacan. Julián tiene talento, inteligencia, piensa por sí mismo. Los otros aceptan con credulidad todo lo que se les dice y sólo piensan en la renta que tendrán cuando estén encargados de alguna iglesia (lo que los hace, a los ojos de Julián, mejores candidatos que él para ocupar el puesto de sacerdote). Es en este lugar donde Julián se gana la protección del jansenista Pirard, quien lo llevará a la casa de La Mole como secretario del marqués. Durante la mayor parte del tiempo Julián se encierra en su celda -habitación-; sus compañeros lo desprecian e envidian.
La mansión de la Mole: Julián sale del seminario para entrar como secretario del marqués de La Mole en París. Es en este espacio (y en los espacios a los que Julián accede gracias a su condición de secretario erudito y talentoso del marqués) donde el protagonista consigue experimentar la vida de la alta sociedad parisina. Se codea con duques, marquesas, héroes de guerra, etc.., vive en medio del lujo y de las modas parisinas, si bien es tratado siempre como un inferior debido a su extracción social. Allí conoce a Matilde –hija del marqués-, con quien tendrá amoríos. Auerbach da importancia a un pasaje en la mitad del capítulo IV de la segunda parte (comienza: “Una mañana en que el abate trabajaba con Julián en la biblioteca…” sigue: (..) “¡Es un honor insigne!- respondió el abate (…) Pues para mí, señor, es la parte más penosa de mi empleo (…) ¡Dios qué feo es!” termina en: “ella lo invitó a quedarse”). Para Auerbach, en este punto de la novela es cuando se hace más evidente la necesidad de conocer la situación política, social y económica del momento retratado en la novela (1830). Se trata de una época en cuyos salones reina el aburrimiento. Para este crítico los caracteres, las relaciones y las actitudes de los personajes estén estrechamente ligados a las circunstancias históricas de la época.

I. 1. b. Espacios cerrados aislados y elevados: son aquellos espacios cerrados en los que el personaje se encuentra solo, sin más compañía que su propio espíritu y sus propias reflexiones. Estos espacios proporcionan el marco en que el personaje se libera; Julián logra la libertad de ser él mismo. Julián no es libre debido a la hipocresía. Es difícil para Julián ser él mismo o construir su identidad rodeado de estos “enemigos”.
El primero de ellos es la gruta que encuentra entre las montañas camino a la morada de su amigo Fouqué (intersección entre espacio cerrado y elevado). Allí a Julián: “se le ocurrió la idea de entregarse al placer de escribir sus pensamientos (…) se dijo: (…) soy libre (…) su hipocresía no le permitía ser libre” (mitad del cap XII ). Julián se siente feliz allí; proyecta sus sueños: ser amado por una mujer distinguida en París. “Antes de abandonar la gruta, Julián encendió el fuego y quemó cuidadosamente todo lo que había escrito”. Julián está alejado materialmente de la sociedad y se ve a sí mismo sin las presiones y normas impuestas (y auto-impuestas) para triunfar o sobrevivir en ella.
El otro lugar arquetípico dentro de los espacios cerrados lo constituye la prisión. Julián es recluido en un torreón (intersección entre lugar cerrado y elevado). Allí es, finalmente, donde Sorel se descubre y consigue ser él mismo. Descubre que ama a Mme. de Rênal y que ha sido, y es por ello, feliz.

I. 2. Espacios abiertos. Son aquellos lugares a la intemperie, al aire libre, amplios.

I.2.a Espacios abiertos en la planicie: en este espacio Julián es feliz. Esto se produce en Vergy, el palacio de vacaciones y recreo de los Rênal. Allí es donde comienza la relación amorosa entre Mme de Rênal y Julián: en los frondosos jardines del palacio, durante las últimas horas del día y a escondidas de Mme. Derville, la amiga de Mme. de Rênal.

I. 2. b. Espacios abiertos y elevados: Se trata de las montañas. En la cima de la montaña, donde se detiene Julián entre el camino de la casa de Fouqué a Verrières, siente alegría y calma. Este espacio es simbólico y es explicado por el narrador de esta manera: “se encontró de pie sobre una roca gigantesca, seguro de su soledad, lejos de cualquier hombre. Tal posición material le hizo sonreír: a eso mismo aspiraba moralmente” (cap X, al final). Julián aspira a escalar socialmente para alcanzar un lugar alto, en la cima, de esta. Por otra parte, en este espacio, en contacto con la naturaleza, tiene lugar una escena de iluminación: Julián se da cuenta de sus errores.



5) El personaje de Julián Sorel: hipocresía, ambición, temor a ser humillado y alma de fuego. Su evolución y relación con el contexto sociohistórico.


Julián Sorel, como personaje literario, tiene cuatro características fundamentales:
-Hipocresía: es su principal arma para triunfar en la sociedad. Se trata de una época en que la cortesía es un valor absolutamente estimado. Además, debemos recordar que Julián tiene pensamientos liberales y está viviendo la época de la restauración. Si quiere triunfar, debe callar sus opiniones (por ejemplo, su amor por Napoleón, puesto que tanto el marqués como el intendente lo odian). Para ilustrar esto, basta con leer el capítulo v donde se explican las razones que sustentan la hipocresía de Julián. De esta manera, uno de los maestros de Sorel es Tartufo (el sacerdote hipócrita de Molière). El negro, el hábito que elige Julián para ascender socialmente, no refleja una vocación religiosa, sino que es un disfraz para poder ascender socialmente. En la gruta, el protagonista admite que es hipócrita con todo el mundo, incluso con su gran amigo Fouqué. Sólo encuentra el momento de sincera libertad en ese lugar y una vez que es condenado a muerte. Sin embargo, Julián es demasiado singular para triunfar mediante la hipocresía, se destaca demasiado. Esto le ocurre desde un principio en el seminario. Fracasa en su intento de satisfacer a la sociedad mediante la hipocresía.
-Ambición: desde muchacho, Julián tiene bien en claro cuáles son sus metas en la vida: triunfar en la sociedad, conseguir dignidad, distinción, respeto y dinero para vivir elegantemente. De esta manera, traza planes constantemente para alcanzar sus objetivos. Reflexiona como un lógico, aspirando a la frialdad y al cálculo.
-Temor a ser humillado: esto se ve constantemente en la obra. En casa de Rênal, teme comer con los sirvientes y aborrece los desplantes del intendente. En el seminario se cuida mucho de los complots de sus compañeros. En la casa de La Mole, el temor a ser humillado es constante. El marqués lo sabe, lo que más teme Julián es el desdén. Cuanto más escala Julián, más se acrecienta su temor de verse humillado, puesto que la caída es más grande. Este temor lo lleva a los bordes de la locura. Incluso, cuando está por morir, no se preocupa por su final, sino por no parecer asustado en ese momento. Este temor a ser humillado le viene de Rousseau.
-Alma de fuego: el personaje tiene una voluntad férrea y una gran energía que lo mueve. Esta energía lindante con la pasión entra en pugna con su mente lógica. Julián tiene un corazón apasionado. Se enamora de Mme. de Rênal y de Matilde siendo un seminarista. Cuando lo ofenden en París, intenta llevar a cabo un duelo. Esta pasión incontrolable lo irá llevando hacia su fin. Tiene su punto álgido con el intento de asesinato a Mme. de Rênal. Cuando está en la cárcel e intenta reflexionar lógica y razonadamente sobre su crimen, se pone de manifiesto que este acto es producto de un alma de fuego. Del choque entre estos dos elementos (lógica y pasión) surge el auténtico Julián Sorel.
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Según Pucciarelli, hasta 1823 la joven generación de escritores era monárquica y católica. Pero debido a las medidas tomadas por la Restauración, muchos poetas levantaron su voz para criticar la situación presente y para exaltar a hombres y gestas del pasado: los prohombres de la revolución y Napoleón. A partir de 1824 se inicia una literatura de encomio –sobre todo de Napoleón. Este individuo aparece como un joven de pueblo que, dotado de una férrea voluntad y segura visión del porvenir, vence obstáculos y llega a imponerse en casi toda Europa. Esto es lo que hace que Julián Sorel tenga como modelo a Napoleón.
Para Pucciarelli, Stendhal no impone al lector una imagen unívoca de héroe; puede simpatizarse con Julián o despreciárselo. El lector no puede ver a Julián como un héroe clásico con sentimientos y pasiones arquetípicas. Siempre está presente la circunstancia de que Julián está inserto en un medio histórico-social determinado.

-6) Técnica/ estilo descriptivo:

Stendhal pertenece a la generación de 1820 o la generación “de los vencidos”. Tanto él como sus contemporáneos crecieron boletines y partes de guerra del triunfo Napoleónico y su avance por Europa. Sin embargo, Napoleón cae en 1815. Esto marca a fuego el espíritu de esta generación, a la que pertenecen: Stendhal, Balzac, Víctor Hugo, etc.. Todo aquello en lo que creían ha desaparecido. No obstante, los escritores no se plantean una salida a este hecho mediante la evasión –como lo harían los más puros románticos-, sino que encuentran una respuesta en la voluntad de conocer. Es entonces cuando la estética romántica gira para convertirse en una estética realista, de la observación de la realidad. En palabras de Auerbach: “El realismo de Stendhal, dijimos, ha sido engendrado por la resistencia contra un presente desdeñado. Los héroes de sus novelas piensan y sienten contra su época. Así, el realismo es un producto de la lucha por la propia afirmación”. Sin embargo, el realismo de Stendhal tiene una característica fundamental. Se trata de un realismo trágico moderno..
Mientras que la tragedia y la epopeya, como géneros elevados, se ocupan de los destinos excepcionales de héroes y dioses, dando modelos únicos, y excluyen a la gente común; la comedia se ocupa de la clase baja, de hechos cotidianos y de conflictos que no modifican los cauces de la historia. En este sentido, el realismo trágico moderno enfoca seriamente (como la tragedia y la epopeya) momentos de la vida cotidiana de gente del común (como la comedia). Así, R y N trata seriamente la vida de un joven de cuna pobre de un pueblito de la provincia.
Por otra parte, tal como sostiene Friedrich, la elección del material con que Stendhal hará la novela comprende la realidad social de su época. Los personajes, las situaciones, los temas tratados, están indisolublemente ligados a esta realidad histórica, el personaje es producido del mundo construido, y, por tanto, Friedrich conviene en llamar actualismo a este proceso de producción de la novela.
Para Stendhal, la única forma literaria que puede dar cuenta de la verdad es la novela. En sus propias palabras: “una novela es un espejo que se pasea por un ancho camino” (como epígrafe: cap XII parte I y como opinión del autor en cap XIX parte II).
No obstante, Stendhal se diferencia de Balzac en cuanto a que no pretende a través de sus descripciones, y de su narrativa en general, alcanzar la objetividad. Puesto que la realidad depende del lugar en que se coloque el espejo: “Tan pronto refleja el cielo azul como el fango de los lodazales del camino” (cap XIX citado). Por eso la verdad a la que se aspira no es universal, depende del punto de vista que se tome –esto lo hereda de la filosofía sensualista del siglo XVIII.
Stendhal no escribe a partir de la técnica del documento (como algunos realistas). Si bien el argumento de la novela se inspira en la lectura en “La gaceta de los tribunales” del caso Berthet (un seminarista acusado y guillotinado por el delito de disparar, en medio de una ceremonia religiosa, contra una mujer que había sido su benefactora y amante), Stendhal no recurre a documentos a fin de legitimar su construcción ficcional. Incluso, llega a cometer errores en este ámbito: en el capítulo XXXVI de la segunda parte, Julián afirma que según el artículo 1.342 él deberá ser castigado con la pena de muerte. Sin embargo, el código penal de ese momento tenía sólo 484 artículos. Esto demuestra la escasa preocupación de Stendhal por alcanzar un realismo absoluto basado en la documentación.
Por otra parte, la visión de la novela no es totalizadora (como en Balzac), sino que la experiencia sensual del mundo que tiene el lector se acota a la experiencia sensual del protagonista. Esto es lo que se llama restricción del campo visual (se extiende también a lo auditivo, etc.). No sólo la estructura de la novela eleva al protagonista al primer plano (sigue siempre el destino de Julián, aunque no está presente, está en el pensamiento de los otros personajes), además la realidad es vista desde el punto de vista del protagonista. Así, la novela se opone antagónicamente al discurso científico que busca una verdad universal. Ejemplo de esta restricción del campo sensual del lector a la experiencia del protagonista es, por ejemplo, cuando Julián entra a la iglesia en el capítulo XVIII, “Un rey en Verrières”, para cambiarse el uniforme de seminarista y ponerse el de la guardia que celebra la entrada del monarca en la ciudad. En esta ocasión, Julián no sabe dónde está, ni por dónde se mueve dentro de la Iglesia, por ello, el lector tampoco lo sabe. En segundo lugar, en el capítulo XXV, Julián llega al seminario y se encuentra con el director Pirard. El protagonista se encuentra nervioso y presionado por la situación en la que está y se desmaya: “Julián no pudo resistir aquella mirada; alargando la mano como para sostenerse, cayó al suelo cuan largo era. //El hombre hizo sonar una campanilla. Julián que sólo había perdido la visión y la facultad de moverse, oyó pasos que se acercaban”. Aquí el lector sólo puede acceder a los sonidos de la situación, puesto que el personaje no ve; está desvanecido. En conclusión, este rigor en la narración es constante: el lector sólo conoce lo que conoce el protagonista (con algunas pocas excepciones como los monólogos interiores).
Stendhal utiliza determinados y diversos procedimientos narrativos:
Las descripciones no son pintorescas, sino que están en función de cada episodio.
Los retratos de los personajes no hacen hincapié en lo físico –en esto también se aleja de los románticos. Stendhal no suele describir a los personajes desde su perspectiva, el lector los conoce por iluminación indirecta, por la impresión que producen en los otros. El lector debe formarse una idea de ellos.
Le interesa describir tipos sociales (pequeñoburgueses, burgueses comerciantes, nobles, bajo clero, obispos, funcionarios, nobles).
Utiliza paréntesis más de una vez, reflejando y problematizando el proceso de producción de la obra, como las charlas con el editor (cap XII parte II). Esto muestra el estado de crisis de la novela.
En cuanto al estilo, resulta por muchos momentos, en contraposición con algunos de sus contemporáneos, despojado. Stendhal sostenía que deseaba tener el estilo del código civil: directo. Desde el comienzo de la obra, el lector va avanzando por un camino ondulado y sinuoso que permite distinguir diversos planos y lugares, que el narrador señala escuetamente. Se trata de una técnica descriptiva similar al travelling cinematográfico. El narrador es parco. El punto máximo de esta parquedad lo constituye la descripción de la muerte de Julián: “Todo sucedió sencillamente, convenientemente, y sin ninguna afectación por su parte” (cap XLV). El narrador desaparece prácticamente al describir el acto más importante de la vida de Julián.
Acerca de la forma en que Stendhal presenta los diálogos, hay que decir que el escritor proyecta las conversaciones de los personajes adoptando, según la situación, el estilo directo, el indirecto o el indirecto libre. Abundan en la novela los monólogos interiores. Esto se explica debido a que los personajes son inquisidores, ejercen constantemente el autoanálisis (sobretodo Julián y Matilde, también Mme. de Rênal), incluso llegan a desconfiar de sí mismos.

B) El narrador y la persona del relato.
El libro está escrito en tercera persona del singular y narrado por parte de una voz omnisciente, en tanto conoce los pensamientos del protagonista y de algunos personajes, pero su carácter se ve restringido por la experiencia sensual de Julián. Si bien en general el libro está escrito en tercera persona, aparece una suerte de segundo narrador en primera persona que comenta ciertos hechos, censura actitudes u opiniones de los personajes y excusa omisiones o abreviaciones. Este narrador se identifica políticamente: es liberal.


7) Auerbach. Ver resumen.

Stendhal es uno de los primeros exponentes del realismo trágico moderno (junto a Balzac y Flaubert).
Mientras que la tragedia y la epopeya, como géneros elevados, se ocupan de los destinos excepcionales de héroes y dioses, dando modelos únicos, y excluyen a la gente común; la comedia se ocupa de la clase baja, de hechos cotidianos y de conflictos que no modifican los cauces de la historia. En este sentido, el realismo trágico moderno enfoca seriamente (como la tragedia y la epopeya) momentos de la vida cotidiana de gente del común (como la comedia). Así, R y N trata seriamente la vida de un joven de cuna pobre de un pueblito de la provincia.

8) Lectura de Starobinsky.

Jean Starobinsky, psicoanalista, analiza el acto de Beyle al firmar con seudónimo sus obras. Él cree que Stendhal se oculta. Halla una disimulación y una ausencia en la vida de Beyle como escritor. El misterio opera fascinándonos, embrujándonos, obligándonos a comprometernos. Pero luego esa ausencia, eso oculto, nos inmoviliza. Stendhal siempre elige seudónimos; es elusivo; se oculta. Esto se relaciona con el hecho de que fue un perseguido político, pero también con la figura de su padre, a quien rechaza por monárquico y quizás por provinciano conservador. El seudónimo sería una forma menos cruel de matar a su padre; una venganza mediante el desnombramiento. Esta pseudonimia funciona rompiendo con sus lazos familiares, con su identidad. Al mismo tiempo, esto se relaciona con la idea de ver sin ser visto.

3 comentarios - Rojo y negro de Stendhal. Resumen.

@richisad
keweno!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
@La_Bemol
Excelente novela, te dejo los puntos solo por saber que la leíste.