INICIO DEL USO DE LOS FERILIZANTES

De acuerdo con las proyecciones del Banco Mundial, la población mundial aumentará de seis mil millones de personas en 1999 a siete mil millones en 2020. Toda esta gente tendrá que tener vivienda, vestirse y, sobre todo, ser alimentada. Hasta el 90 por ciento de este aumento necesario de la producción de alimentos tendrá que provenir de los campos ya cultivados. La FAO estima que durante el período 1995–97 alrededor de 790 millones de personas en el mundo en desarrollo no tenía suficiente para alimentarse. El número ha decaído en los años recientes de un promedio de alrededor de ocho millones de personas por año. En el año 2015, si el ritmo no fuera aumentado, habría aún 600 millones de personas hambrientas. La introducción de nuevos sistemas agrícolas y de tecnologías
mejoradas es muy importante, dado que la mejora de la productividad resulta no sólo en más alimentos sino también en más ingreso. En consecuencia, las actividades agrícolas tienen dos objetivos principales:
1. suministrar a la población creciente de su país (o también a la de otros países) con las cantidades crecientes de alimentos y de fibras necesarias; y
2. proveer un ingreso satisfactorio para el agricultor y su familia.
Es difícil estimar exactamente la contribución de los fertilizantes minerales al aumento de la producción agrícola, debido a la interacción de muchos otros factores importantes.
No obstante, los fertilizantes continuarán a jugar un papel decisivo, y esto sin tener en cuenta cuáles tecnologías nuevas puedan aún surgir. Se estima que, a escala mundial,
aproximadamente el 40 por ciento (del 37 por ciento al 43 por ciento) del suministro proteínico de la dieta a mediados de la década de los noventa tuvo su origen en el nitrógeno sintético producido.


trabajo completisimo sobre fertilizantes

LOS FERTILIZANTES AUMENTAN EL RENDIMIENTO DE LOS CULTIVOS

Si el suministro de nutrientes en el suelo es amplio, los cultivos probablemente crecerán mejor y producirán mayores rendimientos. Sin embargo, si aún uno solo de los nutrientes
necesarios es escaso, el crecimiento de las plantas es limitado y los rendimientos de los cultivos son reducidos. En consecuencia, a fin de obtener altos rendimientos, los fertilizantes son necesarios para proveer a los cultivos con los nutrientes del suelo que están faltando. Con los fertilizantes, los rendimientos de los cultivos pueden a menudo duplicarse o más aún triplicarse Los resultados de miles de demostraciones y de ensayos llevados a cabo en las fincas de los agricultores, que cubrió un período de 25 años en 40 países, mostró que el aumento promedio ponderado del mejor tratamiento de fertilizantes para ensayos de trigo era alrededor del 60 por ciento. El aumento de los rendimientos variaba, por supuesto, de acuerdo a la región (por ejemplo debido a la falta de humedad), cultivo y país. La eficiencia de los fertilizantes y la respuesta de los rendimientos en un suelo particular puede ser fácilmente analizada agregando diferentes cantidades de fertilizantes en parcelas adyacentes, midiendo y comparando los rendimientos de los cultivos consecuentemente. Tales ensayos mostrarán también otro efecto muy importante del empleo de fertilizantes, a saber que ellos aseguran el uso más eficaz de la tierra, y especialmente del agua. Estas son consideraciones muy importantes cuando las lluvias son escasas o los cultivos tienen que ser irrigados, en cuyo caso el rendimiento por unidad de agua usada puede ser más que duplicado. La profundidad de las raíces del cultivo puede ser aumentada


aplicaciones


EL ABONO ORGANICO MEJORA LA EFICIENCIA DE LOS FERTILIZANTES
Antes de pensar en la aplicación de los fertilizantes, todas las fuentes disponibles de los nutrientes deberían ser utilizadas, por ejemplo excrementos de vaca, de cerdos, de pollos,
desperdicios vegetales, paja, estiba de maíz y otros materiales orgánicos. Sin embargo, éstos deberían ser convertidos en abono y ser descompuestos antes de su aplicación en el suelo. Con la descomposición del material orgánico fresco, por ejemplo paja de maíz, los nutrientes del suelo, particularmente el nitrógeno, serán fijados provisionalmente; de este modo no son disponibles para el cultivo posterior. Aún cuando el contenido de nutriente
del material orgánico sea bajo y variable, el abono orgánico es muy valioso porque mejora las condiciones del suelo en general. La materia orgánica mejora la estructura del suelo, reduce la erosión del mismo, tiene un efecto regulador en la temperatura del suelo y le ayuda a almacenar más humedad, mejorando significativamente de esta manera su fertilidad. Además la materia orgánica es un alimento necesario para los organismos del suelo. El abono orgánico a menudo crea la base para el uso exitoso de los fertilizantes minerales. La combinación de abono orgánico y fertilizantes minerales (Sistema Integrado de Nutrición de las Plantas, SINP) ofrece las condiciones ambientales ideales para el cultivo, cuando el abono orgánico mejora las propiedades del suelo y el suministro de los fertilizantes minerales provee los nutrientes que las plantas necesitan.
No obstante, el abono orgánico por sí solo no es suficiente (y a menudo no es disponible en grandes cantidades) para lograr el nivel de producción que el agricultor desea. Los fertilizantes minerales tienen que ser aplicados adicionalmente. Aún en países en los cuales una alta proporción de desperdicios orgánicos se utiliza como abono y suministro de material orgánico, el consumo de fertilizantes minerales se ha elevado constantemente.

LOS NUTRIENTES NECESARIOS PARA EL CRECIMIENTO DE LAS
PLANTAS
Dieciséis elementos son esenciales para el crecimiento de una gran mayoría de plantas y éstos provienen del aire y del suelo circundante. En el suelo, el medio de transporte es la solución del suelo.
Los elementos siguientes son derivados:
a. del aire: carbono (C) como CO2(dióxido de carbono);
b. del agua: hidrógeno (H) y oxígeno (O) como H2O (agua);
c. del suelo, el fertilizantes y abono animal: nitrógeno (N) – las plantas leguminosas obtienen el nitrógeno del aire con la ayuda de bacterias que viven en los nódulos de las raíces - fósforo (P), potasio (K), calcio (Ca), magnesio (Mg), azufre (S), hierro (Fe), manganeso (Mn), zinc (Zn), cobre (Cu), boro (B), molibdeno (Mo) y cloro (Cl).
Otros elementos químicos son tomados en cuenta. Estos pueden ser nutrientes beneficiosos para algunas plantas, pero no esenciales para el crecimiento de todas.
Los fertilizantes, abonos o residuos de cultivos aplicados al suelo aumentan la oferta de nutrientes de las plantas.


EL ABONO ORGANICO MEJORA LA EFICIENCIA DE LOS FERTILIZANTES
Antes de pensar en la aplicación de los fertilizantes, todas las fuentes disponibles de los nutrientes deberían ser utilizadas, por ejemplo excrementos de vaca, de cerdos, de pollos,
desperdicios vegetales, paja, estiba de maíz y otros materiales orgánicos. Sin embargo, éstos deberían ser convertidos en abono y ser descompuestos antes de su aplicación en el suelo. Con la descomposición del material orgánico fresco, por ejemplo paja de maíz, los nutrientes del suelo, particularmente el nitrógeno, serán fijados provisionalmente; de este modo no son disponibles para el cultivo posterior. Aún cuando el contenido de nutriente
del material orgánico sea bajo y variable, el abono orgánico es muy valioso porque mejora las condiciones del suelo en general. La materia orgánica mejora la estructura del suelo, reduce la erosión del mismo, tiene un efecto regulador en la temperatura del suelo y le ayuda a almacenar más humedad, mejorando significativamente de esta manera su fertilidad. Además la materia orgánica es un alimento necesario para los organismos del suelo. El abono orgánico a menudo crea la base para el uso exitoso de los fertilizantes minerales. La combinación de abono orgánico y fertilizantes minerales (Sistema Integrado de Nutrición de las Plantas, SINP) ofrece las condiciones ambientales ideales para el cultivo, cuando el abono orgánico mejora las propiedades del suelo y el suministro de los fertilizantes minerales provee los nutrientes que las plantas necesitan.
No obstante, el abono orgánico por sí solo no es suficiente (y a menudo no es disponible en grandes cantidades) para lograr el nivel de producción que el agricultor desea. Los fertilizantes minerales tienen que ser aplicados adicionalmente. Aún en países en los cuales una alta proporción de desperdicios orgánicos se utiliza como abono y suministro de material orgánico, el consumo de fertilizantes minerales se ha elevado constantemente.

LOS NUTRIENTES NECESARIOS PARA EL CRECIMIENTO DE LAS
PLANTAS
Dieciséis elementos son esenciales para el crecimiento de una gran mayoría de plantas y éstos provienen del aire y del suelo circundante. En el suelo, el medio de transporte es la solución del suelo.
Los elementos siguientes son derivados:
a. del aire: carbono (C) como CO2(dióxido de carbono);
b. del agua: hidrógeno (H) y oxígeno (O) como H2O (agua);
c. del suelo, el fertilizantes y abono animal: nitrógeno (N) – las plantas leguminosas obtienen el nitrógeno del aire con la ayuda de bacterias que viven en los nódulos de las raíces - fósforo (P), potasio (K), calcio (Ca), magnesio (Mg), azufre (S), hierro (Fe), manganeso (Mn), zinc (Zn), cobre (Cu), boro (B), molibdeno (Mo) y cloro (Cl).
Otros elementos químicos son tomados en cuenta. Estos pueden ser nutrientes beneficiosos para algunas plantas, pero no esenciales para el crecimiento de todas.
Los fertilizantes, abonos o residuos de cultivos aplicados al suelo aumentan la oferta de nutrientes de las plantas.


fertilizantes

La planta toma todos los nutrientes de la solución del suelo. Estos se dividen en dos categorías (clasificación cuantitativa):
a. macronutrientes, divididos en nutrientes primarios y secundarios; y
b. micronutrientes o microelementos.
Los macronutrientes se necesitan en grandes cantidades, y grandes cantidades tienen que ser aplicadas si el suelo es deficiente en uno o más de ellos. Los suelos pueden ser
naturalmente pobres en nutrientes, o pueden llegar a ser deficientes debido a la extracción de los nutrientes por los cultivos a lo largo de los años, o cuando se utilizan variedades
de rendimientos altos, las cuales son más demandantes en nutrientes que las variedades locales.
En contraste a los macronutrientes, los micronutrientes o microelementos son requeridos sólo en cantidades ínfimas para el crecimiento correcto de las plantas y tienen que ser agregados en cantidades muy pequeñas cuando no pueden ser provistos
or el suelo.
Dentro del grupo de los macronutrientes, necesarios para el crecimiento de las plantas en grandes cantidades, los nutrientes primarios son nitrógeno, fósforo y potasio.

NITROGENO
El nitrógeno Se encuentra en la atmósfera pero no puede ser asimilado por las plantas.
También se encuentra en forma mineral u orgánica. En forma mineral es el alimento básico de la planta.
El nitrógeno se acumula en el suelo bajo forma de humus orgánico. Este nitrógeno es mineralizado progresivamente por bacterias (1-2% al año) para convertirse finalmente en nitrógeno nítrico. .
El nitrógeno ureico (orgánico) es una forma no asimilable directamente por la planta. En condiciones de humedad, temperatura y mediante la enzima ureasa se transforma rápidamente en nitrógeno amoniacal.
El nitrógeno amoniacal es el resultado de la primera transformación del nitrógeno orgánico. Esta forma del nitrógeno es soluble en agua y queda retenido por el poder absorbente del suelo. Es una forma transitoria, que se transforma en nitrógeno nítrico. Este proceso consta de dos partes:
Nitritación: al amoniaco es oxidado a nitrito por las nitrosobacterias (nitrosomonas)
Nitratación: los nitritos son oxidados a nitratos por las nitrobacterias (nitrobacter)
El nitrógeno nítrico es la forma en la que la planta absorbe la mayor cantidad de nitrógeno. Es muy soluble en agua y no es retenido por el poder absorbente del suelo, sino que desciende a capas profundas del terreno arrastrado por el agua. Durante este transporte es cuando las raíces deben tomarlo para no perderlo. Si el nitrógeno aportado con los fertilizantes está en esta forma química, gran parte del mismo puede perderse al subsuelo sin que las raíces tengan tiempo para tomarlo.
Es muy importante que se produzca en el suelo toda la cadena de transformación del nitrógeno. Esta se consigue de forma natural en un corto espacio de tiempo y asegura un suministro “controlado” del nutriente sin pérdidas importantes del mismo por lixiviación con el consiguiente beneficio para la planta y el medio ambiente.
El nitrógeno sirve de partida a la planta para la síntesis de proteínas, enzimas y vitaminas de sus tejidos por esto hay estados vegetativos en los que la planta tiene una elevada necesidad de nitrógeno: durante el crecimiento activo para formar raíces, órganos reproductores, fecundación, etc. En cultivos como el del maíz el rendimiento y la calidad dependen del contenido en proteínas, es decir, del nitrógeno. También ejerce una acción de choque sobre la vegetación y es el factor que determina los rendimientos por lo que constituye la base del abonado.
Una planta bien provista de nitrógeno brota pronto y adquiere un gran desarrollo de hojas y tallos tomando un color verde oscuro por la gran cantidad de clorofila.
La insuficiente nutrición de la planta en nitrógeno se manifiesta, en primer lugar con:
• Vegetación raquítica
• Maduración acelerada con frutos pequeños y de poca calidad causada por la inhibición de formación de carbohidratos.
• Hojas de color verde amarillento
• Caída prematura de las hojas en el otoño
• Disminución del rendimiento.
El exceso de nutrición de la planta en nitrógeno produce una vegetación excesiva que conlleva algunos inconvenientes como pueden ser:
• Retraso en la maduración: la planta continúa desarrollándose pero tarda en madurar. Así, en el girasol, se produce un crecimiento excesivo de la planta en perjuicio de la producción de semillas.
• Mayor sensibilidad a enfermedades: los tejidos permanecen verdes y tiernos más tiempo, siendo más vulnerables
• Tendencia de los cereales a encamarse porque las cañas son menos rígidas y más altas.

Los cultivos leguminosos (por ejemplo: leguminosas, guisantes, soja, tréboles, alfalfa y arvejas) son una fuente importante de nitrógeno. Viviendo en simbiosis con la bacteria Rhizobium, ellos fijan el nitrógeno del aire (N2) en los nódulos de las raíces de las plantas.
Los cultivos leguminosos suministran la energía necesaria, el agua y los nutrientes a los microorganismos y reciben el nitrógeno que los microorganismos producen. Bajo condiciones favorables, las cantidades de nitrógeno fijadas a través de la bacteria Rhizobium varían entre 15 a 20 kg/ha N en promedio, con un máximo de hasta 200 kg/ha N. Un nivel promedio de 15 a 20 kg/ha N es muy bajo pero puede ser de interés para los pequeños agricultores que no pueden permitirse comprar las cantidades necesarias de fertilizante nitrogenado o que no tienen acceso al crédito.
Los cultivos leguminosos prefieren los suelos calcáreos y no crecerán satisfactoriamente en suelos ácidos. En el caso de suelos ácidos, la enmienda cálcica es necesaria antes de plantar un cultivo de leguminosa. El suelo debería ser suficientemente suministrado con fósforo y potasio disponible para las plantas. Los cultivos leguminosos son plantas con raíces profundas; mejoran la estructura del suelo y extraen nutrientes de los estratos del suelo más profundos.
Cuando un cultivo leguminoso es sembrado por primera vez
en un campo, o cuando por varios años no ha sido plantado en el campo, la inoculación de las semillas de los cultivos leguminosos con el tipo correcto de Rhizobium es una necesidad para una fijación satisfactoria de N. Dado que un cultivo específico necesita un tipo específico de bacteria Rhizobium, debería solicitarse a la estación experimental local información detallada. En estos casos, un abono nitrogenado moderado sostendrá su desarrollo. Después de la cosecha o del corte, y aún más cuando el cultivo es usado como abono verde, es decir cuando un cultivo verde no descompuesto es arado en el suelo, una gran parte del nitrógeno fijado permanecerá con la masa de raíces en descomposición en el suelo. Bajo tales circunstancias, se aconseja enérgicamente al agricultor a plantar un cultivo
siguiente tan pronto como sea posible, para hacer uso del N restante liberado en la solución del suelo y, de este modo, evitar la lixiviación del nitrógeno a la capa freática o su emisión al aire. Los cultivos no leguminosos pueden también, por supuesto, ser usados como abono verde.

FOSFORO
El origen fundamental del fósforo son los yacimientos de fosfatos naturales (fosfato tricalcico (Ca3(PO4)2)). El fosfato natural debe ser atacado con ácidos como el sulfúrico para lograr que sea soluble y por tanto disponible para las plantas. Si este tratamiento previo no se realiza completa y adecuadamente, el fósforo no tratado, no podrá ser tomado por las plantas y permanecerá en el suelo por tiempo indefinido.
El fósforo es un componente esencial en los vegetales que interviene activamente en la mayor parte de las reacciones bioquímicas de la planta: respiración, síntesis y descomposición de glúcidos, síntesis de proteínas, etc

PAPEL DE FOSFORO EN LA PLANTA
Transferencias de energía: Los iones fosfóricos son capaces de recibir energía luminosa captada por la clorofila y transportarla a través de la planta en forma de ADP (adenosin difosfatos) y ATP (adenosin trifosfatos).
Factor de crecimiento: El fósforo es muy importante porque influye fuertemente en el desarrollo de las raíces de la planta
Factor de precocidad: El fósforo activa el desarrollo inicial y tiende a acortar el ciclo vegetativo, favoreciendo la maduración de los frutos, mejorando su calidad
Factor de resistencia: Este elemento aumenta la resistencia a las condiciones meteorológicas adversas, al encamado (cereales) y en general, a las enfermedades, función que comparte con la potasa. Este factor es de suma importancia para la rentabilidad de los cultivos.
Factor de nodulación: El fósforo favorece la nodulación y la actividad de la bacterias nitrofijadoras, por ejemplo en la soja, especialmente cuando no existe un exceso de calcio en el terreno.

ALIMENTACION DE LA PLANTA EN ANHIDRIDO FOSFORICO
La mayor parte del P2O5 que necesitan las plantas lo toman de la solución del suelo, en forma de iones fosfato “fósforo asimilable”, siendo, por tanto, el agronómicamente útil. A este “fósforo asimilable” en los análisis químicos y en la legislación sobre fertilizantes se denomina “fósforo soluble en citrato de amonio neutro y en agua”.
La absorción es muy activa durante el período de máximo crecimiento y se reduce a partir de la floración. El P2O5 se concentra en los órganos de reproducción y en el grano (semilla).
Una alimentación insuficiente en fósforo supondrá:
Retraso del crecimiento, fecundación defectuosa- en girasol, deficiencias en formación y llenado de las semillas -, retraso de la maduración, hojas pequeñas con nervios poco pronunciados y coloración azul-verdosa oscura, desarrollo de un sistema radicular débil, lo que determina en su conjunto una reducción de la cosecha y menor calidad de la misma.


POTASIO
El K cumple funciones trascendentes en la fisiología de las plantas. Actúa a nivel del proceso de la fotosíntesis, en la traslocación de fotosintatos, síntesis de proteínas, activación de enzimas claves para varias funciones bioquímicas, mejora la nodulación de las leguminosas, etc. etc. Asimismo, una buena nutrición potásica aumenta la resistencia a condiciones adversas como sequías o presencia de enfermedades.
La deficiencias de K no solo pueden determinar pérdidas de rendimiento, sino también pueden afectar la calidad de los productos cosechados. En términos generales, para la mayoría de las especies cultivadas, los síntomas de deficiencia se presentan como clorosis (y en casos severos de carencia, necrosis) en los márgenes y puntas de las hojas. Debido a la movilidad de este nutriente dentro de la planta, es común que los síntomas se evidencien sobre todo en las hojas más viejas.

MICRONUTRIENTES
Los nutrientes secundarios son magnesio, azufre y calcio.
Las plantas también los absorben en cantidades considerables.
El Magnesio (Mg) es el constituyente central de la clorofila, el pigmento verde de las hojas que funciona como un aceptador de la energía provista por el sol; por ello, del 15 al 20 por ciento del magnesio contenido en la planta se encuentra en las partes verdes. El Mg se incluye también en las reacciones enzímicas relacionadas a la transferencia de energía de la planta.
El Azufre (S) es un constituyente esencial de proteínas y también está involucrado en la formación de la clorofila. En la mayoría de las plantas suple del 0,2 al 0,3 (0,05 a 0,5) por ciento del extracto seco. Por ello, es tan importante en el crecimiento de la planta como el fósforo y el magnesio; pero su función es a menudo subestimada.
El Calcio (Ca) es esencial para el crecimiento de las raíces y como un constituyente del tejido celular de las membranas. Aunque la mayoría de los suelos contienen suficiente
disponibilidad de Ca para las plantas, la deficiencia puede darse en los suelos tropicales muy pobres en Ca. Sin embargo, el objetivo de la aplicación de Ca es usualmente el del encalado, es decir reducir la acidez del suelo.
Los micronutrientes o microelementos son el hierro (Fe), el manganeso (Mn), el zinc (Zn), el cobre (Cu), el molibdeno (Mo), el cloro (Cl) y el boro (B). Ellos son parte de sustancias claves en el crecimiento de la planta, siendo comparables con las vitaminas en la nutrición humana. Son absorbidos en cantidades minúsculas, su rango de provisión óptima es muy pequeño. Su disponibilidad en las plantas depende principalmente de la reacción del suelo. El suministro en exceso de boro puede tener un efecto adverso en la cosecha subsiguiente.
Algunos nutrientes benéficos importantes para algunas plantas son el Sodio (Na), por ejemplo para la remolacha azucarera, y el Silicio (Si), por ejemplo para las cereales,
fortaleciendo su tallo para resistir el vuelco. El Cobalto (Co) es importante en el proceso de fijación de N de las leguminosas.
Algunos microelementos pueden ser tóxicos para las plantas a niveles sólo algo más elevados que lo normal. En la mayoría de los casos esto ocurre cuando el pH es de bajo a muy bajo. La toxicidad del aluminio y del manganeso es la más frecuente, en relación directa con suelos ácidos. Es importante notar que todos los nutrientes, ya sean necesarios en pequeñas o grandes cantidades, cumplen una función específica en el crecimiento de la planta y en la producción alimentaria, y que un nutriente no puede ser sustituido por otro.
Factores que afectan a la disponibilidad de micronutrientes:
Son varios los factores que pueden afectar a la disponibilidad, y por lo tanto, a la absorción de micronutrientes por las plantas. Los más destacados son:
PH del suelo: tiene una enorme influencia (cuadro). Un PH alto disminuye la solubilización y absorción del cobre, cinc, hierro y cobalto, y específicamente la del manganeso, aumentando, en cambio, la del molibdeno y azufre.

Enmiendas


Textura: es otro de los factores que influyen en el contenido de micronutrientes en el suelo. Así, en suelos de texturas gruesas (muy arenosos) es más frecuente la carencia de manganeso, cobre, cinc, boro y molibdeno, debido a que estos nutrientes son lavados en estos suelos con facilidad.
Contenido de materia orgánica: tiene gran influencia sobre la disponibilidad de micronutrientes. Diferentes autores han reseñado cantidades crecientes de micronutrientes en el suelo al aumentar el contenido de materia orgánica del mismo, aunque en ocasiones los resultados han sido contrarios.
Los suelos orgánicos se encuentran entre los suelos que con más frecuencia sufren las deficiencias en uno o más micronutrientes. En algunos casos, los análisis de suelo presentan contenidos elevados en micronutrientes y, sin embargo, las plantas analizadas presentan contenidos inferiores a los de otros suelos. Hay 2 posibles razones para esto:
• Baja disponibilidad o elevada fijación de los micronutrientes en los suelos orgánicos. Hay que tener en cuenta que en la fracción orgánica del suelo nos encontramos ácidos húmicos de baja movilidad y que pueden retener fuertemente los metales y ácidos fúlvicos, que formarían complejos con mayor movilidad. Si dominan los ácidos húmicos sobre los fúlvicos, disminuye la disponibilidad de micronutrientes.
• Bajo contenido total. Esto se puede comprender si tenemos en cuenta que las concentraciones de elementos se dan sobre la base del peso (mg/Kg). Sin embargo, el volumen de un suelo orgánico es, para un mismo peso, superior a la de un suelo mineral, por lo que el contenido total es menor en el orgánico para una misma concentración en mg/Kg.

REQUERIMIENTOS DE LOS CULTIVOS PRINCIPALES
fertilizacion. fertilizantes nit

todo sobre fertilizantes

APLICACIÓN DE LOS FERTILIZANTES
AL VOLEO
El esparcimiento a voleo del fertilizante (es decir aplicándolo a la superficie de un campo) es usado principalmente en cultivos densos no sembrados en filas o en filas densas (pequeños granos) y en prados. Es también usado cuando los fertilizantes deberían ser incorporados en el suelo después que la aplicación sea efectiva (fertilizantes fosfatados), o para evitar las pérdidas por evaporación de nitrógeno (urea, fosfato diamónico). La incorporación a través de la labranza o arada es también recomendada para aumentar el nivel de fertilidad de la capa arada entera. Si el fertilizante es esparcido a voleo a mano o con un equipo de distribución de fertilizante, el esparcimiento debería ser tan uniforme como sea posible, esta es la tecnica utilizada para fertilizar en labranza convencional.
La labranza convencional (LC) puede ser definida como el conjunto de operaciones primarias y secundarias realizadas para preparar una cama de siembra, para un cultivo dado, en una región geográfica determinada. Si bien existen otras definiciones, y en algunos casos se incluyen las labores de postsiembra, nos centraremos en ésta para llegar a establecer lo que en este capítulo será
considerado como LC.
Lo convencional es lo establecido en virtud de costumbres o precedentes. En la
agricultura se suele usar el término “tradicional” como sinónimo de aquellas prácticas que
son realizadas en una determinada región, por la mayoría de los agricultores.
De hecho, hoy en día se entiende a la LC como un sistema altamente agresivo en el cual
se utilizan herramientas tradicionales frecuentemente en un número excesivo de pasajes sobre el terreno (esto último como consecuencia de la mecanización de la agricultura)
LOCALIZACIÓN EN BANDAS O HILERAS
Cuando la aplicación del fertilizante es localizada (poniendo el fertilizante sólo en lugares seleccionados en el campo), el fertilizante es concentrado en partes específicas del suelo durante la siembra, que puede ser ya sea en bandas o en una franja debajo de la superficie del suelo o al lado de, y debajo de, la semilla. Este proceso puede ser realizado a mano o por medio de equipos especiales de siembra y / o equipos para la aplicación del fertilizante (sembradora de semilla y fertilizante). Es preferible usarlo para cultivos en hileras, que tienen relativamente grandes espacios entre las filas o en suelos con una tendencia a la fijación de fosfato y potasio; o donde cantidades relativamente pequeñas de fertilizantes son
usadas en suelos con un bajo nivel de fertilidad.
En los lugares en los cuales los cultivos son trabajados a mano y plantados en colinas, el número de gramos de fertilizantes recomendado es ubicado en la hilera o en el hoyo cavado (medido preferiblemente con un tarro o lata), debajo, o al lado de la semilla, y cubierto con tierra. Se debe tener mucho cuidado que ningún fertilizante sea ubicado demasiado cerca a la semilla o a la plántula para evitar la toxicidad, es decir daño por sal en el sembrado (quemando las raíces).
APLICACIÓN EN COBERTERA
El abono en cobertera (esparciendo el fertilizante a voleo sobre un cultivo en pie) es usado principalmente en cultivos de granos pequeños y grandes y en cultivos tales como forrajes. La aplicación en cobertera es una práctica normal en suelos en los cuales hay necesidad de nitrógeno adicional y en cultivos en los cuales una aplicación simple de la cantidad total de nitrógeno necesario en el momento de la siembra podría llevar a pérdidas a través de la lixiviación, o donde los cultivos muestran una necesidad especial de nitrógeno en ciertas etapas de desarrollo.
El nitrato móvil se mueve hacia abajo en el suelo y puede ser tomado por las raíces de las plantas.
El abono en cobertera de potasio, que no se mueve en el suelo al mismo grado del nitrógeno, podría ser recomendado en suelos ligeros, es decir aplicando la cantidad total dividida entre un abono de fondo y uno de cobertera.
El fosfato difícilmente se mueve en el suelo. De aquí que sea aplicado usualmente antes o en el momento de la siembra o de la plantación (aplicación de fondo), preferiblemente combinado con potasio y parte del nitrógeno. El nitrógeno restante debería ser aplicado como un abono en cobertera en una o más aplicaciones separadas.
APLICACIÓN ENTRE LÍNEAS
Aplicar el fertilizante entre líneas es la práctica de ponerlo al lado de las plantas espaciadas ampliamente en hileras. Los árboles y otros cultivos perennes son también abonados de esta manera.
APLICACIÓN FOLIAR
La aplicación foliar es el método más eficiente de suministro de micronutrientes (pero también de N o NPK en una situación crítica para el cultivo) que son necesarios solamente en pequeñas cantidades y pueden llegar a ser indisponibles si son aplicados en el suelo. Para minimizar el riesgo de quemado de las hojas, la concentración recomendada tiene que ser respetada y propagada preferiblemente en días nublados y en las primeras horas de la mañana o en las últimas del atardecer (para evitar que las gotitas se sequen inmediatamente).


FERTILIZANTES LABRANZA 0
La mayor necesidad de nutrientes, aspectos operativos, como el aumento de la superficie sembrada, y la necesidad de obtener la mayor eficiencia de los fertilizantes aplicados, fueron algunas causas de ese desarrollo.
En Argentina particularmente es donde se refleja, con más fuerza, la diversidad de alternativas para la fertilización a la siembra.
Las diferentes particularidades de la fertilización en granos finos y gruesos, requiere un tratamiento por separado.
Las sembradoras de la actualidad, salvo raras excepciones, presentan dos variantes para la fertilización: 1) fertilización simple y 2) fertilización doble. Una tercera opción es la fertilización lateral, muy poco utilizada.
Fertilización simple
La fertilización simple es utilizada por la mayoría de los fabricantes de sembradoras, y consiste simplemente en la aplicación del fertilizante dentro del abresurco de siembra, mayoritariamente doble disco o monodisco.
Dado que se fertiliza junto a la semilla, en todos los casos debe prestarse atención a las dosis y tipos de fertilizante utilizados, íntimamente relacionados con la especie a sembrar, tipo de suelo y condiciones ambientales.
En este caso en las sembradoras solo se debe agregar depósito (tolva) y órganos dosificadores de diferente tipo, y tubos de conducción de fertilizantes.
Fundamentalmente se aplican fertilizantes fosforados, con baja proporción de nitrógeno, y otros nutrientes como azufre, magnesio, etc.
Fertilización doble
La fertilización doble consiste en la aplicación simultánea de dos fertilizantes, ubicados en diferente lugar, en el suelo. Para ello se debe contar con depósitos separados para los distintos fertilizantes, y abresurcos adicionales para uno de los fertilizantes, que es fundamentalmente nitrógeno. Generalmente se utiliza urea, por su menor costo por unidad de N.
Queda claro, que al ser el nitrógeno (en forma de urea) altamente fitotóxico, requiere ser aplicado separado de la semilla, y por ello la necesidad de abresurcos separados. El segundo fertilizante, fosforado, se aplica igualmente en la línea de siembra, es decir dentro de los abresurcos o unidades sembradoras.
La ventaja de la doble fertilización es satisfacer la demanda de nutrientes desde la siembra, alternativa que ha demostrado altísima eficiencia.
Como desventaja, reduce la transitabilidad en rastrojos muy voluminosos, por lo que se recurre a la fabricación de sembradoras muy largas, con escasa capacidad para el transporte.
Para minimizar el problema, y bajar además costos de fabricación, se recurre a la utilización de un abresurco fertilizador, por cada dos abresurcos sembradores. Así, una sembradora de 24 líneas de siembra, posee 36 líneas en total.
Fertilización lateral:
Este sistema resulta óptimo desde el punto de vista agronómico. Pueden utilizarse dosis altas de fertilizantes al costado de la semilla, sin riesgos de fitotoxicidad.
Requiere abresurcos fertilizadores en igual número que los sembradores. Por este motivo es una alternativa de mayor costo, que solo se ofrece en sembradoras de alta tecnología y precio. Se justifica en la siembra de soja, ya que sus granos son muy sensibles al fertilizante (efecto salino).

TIPOS DE FERTILIZANTES
El estado físico en que se presenta un abono, que puede ser sólido, líquido y gaseoso. Juega un papel importante en las condiciones de utilización y la eficacia del abono, ya que tanto la homogeneidad de la distribución como su integración más o menos completa en el suelo, van a depender de dicha presentación.
Los abonos sólidos son los de mayor uso en España y suelen presentarse en las siguientes formas:
a. Fertilizantes en polvo, con grado de finura variable según el tipo de fertilizante. Normalmente no son aconsejables, ya que su manejo resulta molesto, entorpecen el funcionamiento de la máquinas y sufren pérdidas en la manipulación. Sin embargo, esta forma sin puede ser apropiada cuando la solubilidad en agua es escasa o nula, y resulta idónea en los casos en los que el abono se mezcla íntimamente con el suelo.
b. Fertilizantes granulados. Aquéllos en los que al menos el 90 % de las partículas presentan un tamaño de 1-4 mm. Esta presentación permite un manejo más cómodo, un mejor funcionamiento de las abonadoras, una dosificación más exacta y una distribución sobre el terreno más uniforme.
c. Fertilizantes cristalinos, que facilitan la manipulación y distribución.
d. Fertilizantes perlados (prill). Mediante el sistema de pulverización en una torre de gran altura, se obtienen esferas de tamaño muy uniforme, al solidificarse las gotas durante la caída, Tienen un tamaño medio de 1,6 mm y el 93% como mínimo se encuentra en el margen 1-2,5 mm, con una forma esférica; dentro de este grupo tenemos la urea perlada.
e. Fertilizantes macrogranulados. Constituidos por grandes gránulos, de 1-3 cm de diámetro e incluso mayores, de liberación progresiva de los elementos nutritivos.
Dentro de los fertilizantes líquidos, los tipos más característicos son los siguientes:
a) Suspensiones. Gracias a la utilización de arcillas dispersas en el agua pueden mantenerse soluciones sobresaturadas de alguna sal (generalmente cloruro potásico) para alcanzar concentraciones totales elevadas en forma líquida. Para mantener las suspensiones se requiere una agitación periódica.
b) Soluciones con presión: soluciones acuosas de nitrógeno en las que participa como componente el amoníaco anhidro con concentración superior a la que se mantiene en equilibrio con la presión atmosférica. Para su aplicación se requieren equipos especiales que soporten la presión adecuada.
c) Soluciones normales o clara sin presión: soluciones acuosas que contienen uno o varios elementos nutritivos disueltos en agua.
Los abonos líquidos ofrecen las siguientes ventajas respecto a los sólidos:
• Su manejo es totalmente mecanizable.
• Se alcanza un gran rendimiento en la aplicación.
• Se consigue una gran uniformidad en la distribución sobre el terreno.
• Producto listo para usar
• Dosificación exacta.
• Aplicación uniforme.
• Máxima superficie de aplicación diaria.
• Compatible con herbicidas.
• Aplicación de forma múltiple
• Manejo simple y seguro.
• Excelente comportamiento con alta humedad ambiente.
• No se altera con el almacenaje.
• Baja volatilización de Nitrógeno.
• Alto Poder residual
• Baja acidificación de los suelos

Entre los fertilizantes gaseosos únicamente se emplea el amoníaco anhidro, que es un gas a la temperatura y presión normal. Para que pase a estado líquido y facilitar el almacenaje y el transporte, se comprime y vuelve a transformarse en gas cuando se inyecta en el suelo.
Ventajas de la amonización
Mayor contenido en energía. Como consecuencia de la mayor digestibilidad el contenido en energía de la paja tratada aumenta considerablemente. El valor energético de una paja tratada puede alcanzar las 0.60 U.A.
Mayor contenido en Materias Nitrogenadas Totales. El tratamiento, fija en la paja una parte del nitrógeno que es aprovechado por el ganado como nitrégeno no proteico (NNP). El contenido en materia nitrogenada total (MNT) alcanza el 9 % con facilidad.
La mejor distribución del NNP. El tratamiento con amoniaco aventaja a cualquier otra fuente de NNP por la uniformidad de la distribución ya que el gas se difunde por toda la paja. El amoniaco no fijado se escapa al abrir la pila, así, al contrario de lo que ocurre con otros métodos, no queda ningún álcali residual.
Incremento del consumo. El ganado come mejor la paja tratada que la sin tratar. Por su mayor digestibilidad pasa mas rápidamente por el tracto digestivo, aumentando la capacidad de ingestión. Consecuentemente aumenta el consumo.
Disminución del coste de la alimentación. Al aumentar: la digestibilidad, el contenido nitrogenado y el consumo de un alimento barato, hay que emplear menos alimentos concentrados, para equilibrar la ración, con el consiguiente beneficio económico.
Mejora la asimilación de los nutrientes. Las raciones en las que entra la paja, tienen siempre un alto contenido en fibra, lo que favorece la fermentación en el rumen. Además el amoniaco tiende, generalmente, a solubilizar la proteína del alimento al que se añade.
Conservación de los productos tratados. La paja tratada se conserva bien para el año siguiente. El amoniaco en dosis del 1.5 al 2.00 % sobre MS, es un buen fungicida. Protege bien a los subproductos con un contenido de humedad de hasta el 30 %.
Se revaloriza un forraje pobre. Se puede aumentar el rebaño sin aumentar la superficie dedicada a forrajes o disminuir el cultivo de forrajes para dedicar estas superficies a otros cultivos. Se prepara un stock de seguridad para un otoño o invierno demasiado secos o largos, y ante una emergencia se puede reservar el mejor forraje para el ganado de más alta producción.

FERTILIZADORAS
Independientemente del tipo de fertilizante, hay fertilizadoras que depositan el abono en toda la superficie, o en líneas o franjas, donde se puede aportar el producto superficialmente, o enterrándolo (abonadoras localizadoras).
Como base para conocer los distintos tipos de abonadoras que existen el mercado, podemos decir que en todas ellas existen una serie de componentes básicos:
• Bastidor: es la estructura sobre la que se montan los diferentes elementos constituyentes y que sirve de unión a la unidad motriz.
• Tolva: es el depósito del abono que debe facilitar la llegada de éste al dosificador y para ello tiene un agitador de fondo. Hay tolvas de distintas formas y capacidades.

• Sistema dosificador: es el que regula el caudal o cantidad de abono requerido.
• Sistema distribuidor: es el que se encarga de distribuir las partículas sobre el suelo. Este sistema sirve para clasificar las abonadoras. Tenemos distintos tipos:
*centrífugas: el elemento distribuidor es oscilante o giratorio.
*neumáticas: las partículas son arrastradas por una corriente de aire.
*de gravedad: el producto cae al suelo por su propio peso (fuerza de gravedad).
Dispositivos de bordear: como en muchos casos se aprecian malas distribuciones en el abonado de los bordes de la parcela, a veces se requieren estos dispositivos especiales para las abonadoras centrífugas y pendulares
CLASIFICACION DE LAS FERTILIZADORAS DE ACUERDO A SU MECANISMO ALIMENTADOR Y ASU MECANISMO DISTRIBUIDOR
Las fertilizadoras se clasifican, según como se lleva a cabo la distribución del abono, en:
• Fertilizadoras por gravedad: el fertilizante pasa de la tolva al suelo por su propio peso, es decir, por la fuerza de la gravedad. La distribución transversal que este tipo de abonadoras consigue es bastante uniforme. La aplicación del fertilizante es proporcional al movimiento de la abonadora. Se utiliza para abonos granulados, perlados, cristalizados y especialmente para los pulverulentos, ya que éstos últimos no se distribuirían uniformemente con otro tipo de abonadoras. Su mayor inconveniente es que su anchura de trabajo está muy limitada.
Dentro de los distintos tipos de abonadoras por gravedad, la más utilizada es la de tornillo sinfín con tolva central, que tiene una anchura de trabajo de hasta 12 m.
• Fertilizadoras centrífugas: el fertilizante es propulsado por un disco con una serie de paletas que, debido al propio giro, adquiere una fuerza centrífuga que provoca el lanzamiento de las partículas fertilizantes a grandes distancias.
Puede llegar a anchuras de trabajo de más de 30 m, cuando se utilicen abonos granulados, aunque la homogeneidad de trabajo no será tan buena como en las abonadoras por gravedad, por lo que habrá que realizar un solapamiento adecuado.
Dentro de las abonadoras centrífugas existen dos tipos: las de discos y las pendulares.
Las abonadoras de discos, son las más utilizadas; el movimiento de los discos es uniforme, pero la distancia de proyección dependerá del punto en el disco donde caiga la partícula fertilizante y de la masa de éste (a más mas, tomará más fuerza y caerá más lejos). Además también dependerá del tamaño del disco y de la altura a la que se encuentren los discos. Las hay de un disco y de dos discos.
* De un disco: El disco, en su parte superior, posee 2, 4 o más paletas. La forma y tamaño del disco, y especialmente de las paletas, es muy variable. En ciertos casos pueden incorporarse deflectores para lanzar en una determinada dirección las partículas que provienen de los discos.
* De dos discos: son similares a las de un disco, en cuanto a funcionamiento, pero éstas tienen dos discos colocados en un mismo plano, que giran uno en sentido contrario al otro. Las superficies donde el abono ha sido proyectado tienen un alto grado de solapamiento y esta superficie es trapezoidal o similar. Con estas abonadoras se consiguen buenos resultados de uniformidad en los bordes de la parcela y mayores anchuras de trabajo que con las de un disco o las pendulares.
• Las fertilizadoras pendulares que son utilizadas para abonos granulados, tienen un tubo oscilante que es el que esparce el abono por medio de un movimiento pendular; la uniformidad de distribución dependerá de si la partícula tiene facilidad de adherirse y de que el deflector de salida sea más o menos resistente a la deformación por los golpes. Suelen llegar a anchuras de trabajo de 10 m. No obstante, puede variarse la longitud del tubo, lo que cambiará la distancia donde llegará la partícula y, por lo tanto, la anchura de trabajo.
• La regulación de la dosis de aplicación dependerá del caudal que se establezca para una misma velocidad de avance.
• En cualquier caso, no se utilizarán este tipo de máquinas para abonos pulverulentos, ya que estos serían desplazados a distancias muy cortas, dado su bajo peso y tamaño.
• fertilizadoras neumáticas: son las más modernas; el fertilizante se aporta al suelo por medio de una corriente de aire producida por un ventilador.
• Este tipo de equipos tiene una barra transversal desde la cual parten una serie de toberas, por donde sale el fertilizante y además de tener las piezas de los demás tipos de abonadoras, tienen un ventilador para la propulsión del fertilizante.
• Estas máquinas son muy adecuadas para aplicar bajas dosis de abono y la distribución que éstas consiguen es bastante uniforme
• fertilizadoras localizadoras: son las que incorporan el abono bajo el suelo a mayor o menor profundidad.
o Baja profundidad: se utiliza un apero cultivador que posee una tolva con orificios en su base, un sistema dosificador proporcional al avance, que es el tornillo sinfín, y unos tubos de caída, cuyo número coincide con los brazos del cultivador que transportan el abono y lo introducen en el suelo a poca profundidad.
o Alta profundidad: Tienen igualmente una tolva y un dosificador que traspasa el abono a los tubos de caída de un subsolador por donde será repartido el producto a la parte más profunda del suelo.
• Sembradoras combinadas: son equipos que permiten aplicar abono a la vez que se realiza la siembra. Se pueden distinguir dos tipos distintos: las de chorrillo y las de monograno.
• Chorrillo: la fertilizadora tiene una tolva, que se puede incorporar con la tolva de las semillas separándolas interiormente. Hay dos formas de aplicar el abono:
o En la misma línea de siembra: aplicando el abono a la misma o diferente profundidad que las semillas; ésta a veces puede provocar problemas en la germinación de las semillas por lo que no se aconseja que se lleve a cabo a la misma profundidad.
o En distinta línea a la de siembra: el abonado se aporta entre dos líneas de siembra.
• Monograno: tienen una serie de complementos para abonar en la misma línea de siembra; pueden presentar una o dos tolvas de abonado para alimentar todas las líneas de siembra; la distribución se realiza por la fuerza de la gravedad, a través de los tubos de caída y permite localizar el abono en la línea de siembra.
• Pulverizadores: se utilizan para la aplicación de abonos líquidos sobre la superficie del suelo, en cuyo caso necesitará una serie de boquillas especiales, según el tipo fertilizante líquido. Los materiales de los que están construidos los pulverizadores, que están en contacto con el abono líquido, deben ser adecuados para resistir la corrosión en función del producto.
Los equipos que sirven para la aplicación de las suspensiones deben reunir unas características especiales, como:
- Las conducciones deben tener una gran sección, para evitar obturaciones.
- Requerirán de sistemas de agitación y filtrado.
- Tienen un circuito de recirculación de producto.
- Boquillas de elevado caudal.
Los equipos que sirven para la aplicación de soluciones nitrogenadas, principalmente la S.N.-32, deben tener:
- Boquillas de gotas gruesas (tres chorrillos) para evitar quemaduras en las hojas del cereal en las aplicaciones de cobertura.
- No precisan de sistemas de agitación y filtrado.
La aplicación de suspensiones permite la incorporación de microelementos y herbicidas simultáneamente. La aportación de solución N-32 en cereal permite aplicar a la vez herbicidas, aunque hay que valorar detenidamente la compatibilidad, época y boquillas necesarias.
• Equipos para la aplicación de amoniaco anhidro: son equipos especiales para este fertilizante que precisa de especial atención por peligrosidad. Los equipos para la aplicación de amoniaco anhidro están constituidos por un depósito que soporte hasta 30 bares de presión, un sistema dosificador volumétrico, conductos para la conducción del amoniaco anhidro y rejas para su enterrado.

PRECIOS
Aquí exhibimos algunos precios de fertilizantes, estos precios son actuales y demuestran lo costoso que es fertilizar en estos días (los precios son en dólares + IVA)
Foliar granero plus x 50kg 321$
Fosfato monoamonio a granel x 100kg 1450$
SOL mix liquido x 1000kg 650$
Sulfato de calcio 120$
Súper fosfato simple x 1000kg 685$
UAN liquido x 1000kg 685$


RIESGOS
El problema ambiental más importante relativo al ciclo del N, es la acumulación de nitratos en el subsuelo que, por lixiviación, pueden incorporarse a las aguas subterráneas o bien ser arrastrados hacia los cauces y reservorios superficiales. En estos medios los nitratos también actúan de fertilizantes de la vegetación acuática, de tal manera que, si se concentran, puede originarse la eutrofización del medio. En un medio eutrofizado, se produce la proliferación de especies como algas y otras plantas verdes que cubren la superficie. Esto trae como consecuencia un elevado consumo de oxígeno y su reducción en el medio acuático, así mismo dificulta la incidencia de la radiación solar por debajo de la superficie. Estos dos fenómenos producen una disminución de la capacidad autodepuradora del medio y una merma en la capacidad fotosintética de los organismos acuáticos.
La lixiviación de nitratos hacia el subsuelo puede contaminar los acuíferos subterráneos, creando graves problemas de salud si se consume agua rica en nitratos, debido a su transformación en nitritos por participación de unas bacterias existentes en el estómago y vejiga urinaria. A su vez los nitritos se transforman en ciertos compuestos cancerigenos (Nitrosaminas), que afectan al estómago e hígado.
La cantidad de nitratos que se lixivia hacia el subsuelo depende del régimen de pluviosidad y del tipo del suelo, la textura de los suelo es un factor importante en relación con la lixiviación. Cuanto más fina sea la textura más capacidad de retención presentarán.
El problema ambiental de los fosfatos es, como el del N, la eutrofización de las aguas.
El magnesio. Los efectos secundarios de los abonos magnésicos, son de poca importancia. Se debe especialmente evitar que se apliquen grandes cantidades de MgCl2 a las plantas sensibles al cloro.
El calcio se utiliza para enmiendas, para mejorar la estructura del suelo, más que como fertilizante y para elevar el pH.
El azufre tiene varios efectos:
Efecto tóxico del SO2 sobre las plantas.
Efecto acidificante del SO2 en la lluvia ácida. Con lo que se acidifica el suelo, debido fundamentalmente a la liberación de Al+++ (soluble hasta pH < 4,5) que es un elemento altamente tóxico para las plantas.
Efectos sobre los suelos que son normalmente deficientes en S.
En algunas regiones una alternativa o fuente adicional de la acidez proviene de las minas de carbón y otros minerales que puedan dejar al descubierto cantidades significantes de pirita, que expuesta al aire se oxida y una consecuencia es la liberación de acido sulfúrico en las vías fluviales.

ENMIENDAS
Lavado de sales del suelo: técnica aplicada a suelos salinos, suelos con exceso de sales solubles tales como los cloruros, sulfatos, etc.
Los excesos de estas sales generan en la mayoría de los cultivos plasmólisis, o sea el pasaje de agua de las células a la solución salina provocando disminución en el crecimiento hasta la muerte de las especies vegetales.
El lavado de los suelos consiste en inundar parcelas, de esta forma se disuelven las sales y por infiltración se van redistribuyendo en el perfil de suelo hasta llegar en algunos casos hasta el agua subterránea.
El control de la salinidad será eficiente si el agua de lavado es de buena calidad y si la textura de suelo es tal que permita una drenaje libre mas allá del enraizamiento.
Incorporación de mejoradores químicos y lavado de sales del suelo: método aplicado a suelos sódicos (no salinos).
El principal problema de los suelos sódicos son las alteraciones físicas que produce el exceso de sodio intercambiable y el aumento del pH.
Al corregir de los suelos sódicos de sustituye el sodio de intercambio por el calcio.
Los mejoradores químicos son el cloruro de calcio, yeso, etc.
Estas sales se aplican al voleo y se incorporan al suelo mediante el arado. Luego se riega hasta inundar.