El protorracionalismo es considerado un momento y no un movimiento, en la Arquitectura..

Introdución

Es un momento de la arquitectura, que abarca desde 1910 hasta el final de la primera guerra mundial. Se diferencia del Art Nouveau, respecto al cual se desarrolla en continuidad, en que rechazó la morfología y produjo una reducción a la geometría. Tiene en cuenta la problemática sociocultural, que se desarrolló en la tecnología y en la urbanística. El protorracionalismo no desembocó en el racionalismo de los años ’20 y ’30, porque no fue capaz de aceptar los nuevos códigos lingüísticos de las vanguardias.
Uno de los problemas de este estilo es que su constante intencionalidad simplificadora a veces representa una toma de actitud contra la academia, y otras veces lo contrario, como neoacademicismo. Esta contradicción del lenguaje protorracionalista es el producto de su caída.


Las invariantes del protorracionalismo

El inicio del protorracionalismo puede ser el palacio Stoclet, construido por Hoffmann en Bruselas. Es la conclusión de un largo proceso y búsqueda del gusto, y marcado por la ausencia de un genio.
Este nacimiento se debe también a la burguesía europea, a la que se debe el abandono de las formas neoclásicas, y la afirmación del protorracionalismo, con sus exposiciones universales, con el empleo de las nuevas técnicas, con el arte para todos. La producción de este periodo no ve ya la belleza del ejemplar aislado, sino que se presenta como un acto que tiene en cuenta otras cosas. Eso es lo que hacen los grandes representantes de este estilo.
Loos afirma que la arquitectura se diferencia del arte porque tiene fines prácticos. El objetivo de Perret es la calidad de la construcción. Granier trata de llevar la arquitectura a la urbanística. Behrens trata de llevar a la práctica la edificación industrial.
El protorracionalismo, que coincide con la difusión del hormigón armado, aprovecha las posibilidades de los materiales para conseguir su programa de simplificación y máxima economía.
Loos se pone en contra de los ornamentos en sus escritos y en su obra, buscando la economía estética. La simplificación de las formas, la liberación del espíritu decorativo, constituyen el gusto por la sencillez misma. Su arquitectura busca un papel moral, enfrentándose al despilfarro decorativo en beneficio del valor funcional y social.
Otra de las características del estilo esta en el plano estético arquitectónico. Las transformaciones del gusto, con el paso de la familia morfológica de motivos cóncavo-convexos del Einfuhlung a la familia morfológica geométrica cuyo punto culminante es la abstracción.
Podemos considerar el protorracionalismo un estilo fundamentalmente reductivo. Heredó la reducción de la arquitectura a la construcción propia de los ingenieros del siglo XIX; la reducción estilística del Art Nouveau, cuya continuación es la tendencia que acaba en la abstracción, la reducción económica de todos los estilos precedentes y sobre todo la reducción a la geometría.
Al geometrismo teorizado por MacKintosh y Wright, el protorracionalismo añade su adhesión a la geometría de los productos mecánicos, estandarizados, modulares, repetibles, con todas las implicaciones socioeconómicas pertinentes. Estos motivos de inspiración implican también una influencia lingüística, que interviene con papel activo en la definición del nuevo estilo. Sin embargo, es en el nivel lingüístico donde el protorracionalismo entra en contradicción. Este estilo negativo combate el ornamento del Art Nouveau y todo acento que no venga de lo artificial. Las diversas reducciones del protorracionalismo no encontraron otro código aparte del clasicista de los esquemas de bloques cerrados, simetrías bilaterales que ambas corrientes del Art Nouveau habían olvidado.
El reduccionismo del protorracionalismo adquirirán un carácter nuevo, ya en pleno racionalismo, en las obras de Wright.


Las variaciones del protorracionalismo

Si consideramos el estilo que engloba la producción de Hoffmann, de Loos, Behrens, Perret y Garnier, como un fenómeno desarrollado en continuidad o en oposición con el Art Nouveau, resulta que su contribución comprende aportes como escuelas.


Josep Hoffmann

Ya la Secesión vienesa había tenido una evolución hacia el protorracionalismo, como en las obras de Joseph Hoffmann, que realiza en 1903 el sanatorio Purkersdorf, que podemos considerar el primer edificio protorracionalista, al estar privado de consideraciones decorativas.
A partir de este momento, una obra resultará tanto más valiosa cuanto más libre de redundancias decorativas. El protorracionalismo lucha contra la costumbre de un arte revestido con exuberancia, contra el ornamento.
Desde 1905 a 1914 Hoffmann construye su obra maestra, el Palacio Stoclet de Bruselas. Esta obra, que por algunas concesiones a la decoración refleja viejas exigencias, por su inédita conformación espacial y por la coherencia de todas sus partes expresa muchos planteamientos de la nueva arquitectura. Es la obra más clara de transición entre Secesión y protorracionalismo. Sin embargo, Hoffmann dependía del aporte de las vanguardias figurativas, sin las cuales cae en un clasicismo.

El palacio Stoclet
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Adolf Loos

Loos intentó la conformación de una arquitectura autónoma y pura. Permanece en la historia de la arquitectura como ejemplo de rigor y coherencia, tanto a nivel teórico como decorativo. Su carácter emblemático tiene una repercusión notable en el Movimiento Moderno. Sus obras más famosas, la Villa Karma, de 1904-1906, la casa Steiner, representan casi todas una demostración de dos principios fundamentales:
La lucha contra toda forma de decoración, es por eso que escribe el libro "Ornamento y Delito" para llevar a la práctica una economía definida como la naturaleza estética y una aversión social al derroche.
La tendencia a demostrar la independencia de la arquitectura de las otras formas de arte figurativo, señalando las propiedades figurativas de la naturaleza de los materiales.
En cuanto al interior, Loos funda el proyecto en un principio de economía y de proporción, que parte de la consideración de que los espacios de planta grande requieren una altura mayor que los locales contiguos con dimensiones pequeñas. No es posible cubrir con un solo techo espacios de alturas diferentes. Así, Loos encaja los ambientes uno sobre otro con distintas cotas, hasta que el conjunto de los espacios internos encuentran su conclusión bajo un techo plano unitario. Lleva a cabo de esta manera una economía espacial notable, esto es conocido como el "principio de Rumpland".
La obra de Loos resulta la más paradigmática del protorracionalismo. Sin embargo, su obra no consigue sustraerse del neoclasicismo.
Mas ligadas a la tradición nacional, en este caso la francesa, están las obras de Perret y Garnier. Tras ellos está la arquitectura de los ingenieros del siglo XIX, la invención y el perfeccionamiento del hormigón armado producto de la investigación francesa.


Perret

La contribución de Perret al protorracionalismo consiste en haber conquistado para la arquitectura la técnica del hormigón armado. Sin embargo, este se utiliza por motivos económicos y de facilidad práctica, en una estructura jaula, con elementos horizontales y verticales, de la misma manera que el hierro. La disposición en planta de pilastras permite el máximo aprovechamiento y la mayor libertad de los espacios internos. Por otro lado, el problema del relleno de recuadro de hormigón se resuelve a veces de manera figurativa. Al contrario de Loos, Perret no abandona la decoración. En su obra maestra, la casa de la calle Franklin de París de 1903, el relleno se realiza con paneles cerámicos con motivos florales. Si bien su arquitectura no puede reducirse al binomio estructura- elementos de cerramiento, una de sus mayores aportaciones al lenguaje arquitectónico moderno es la de haber definido con toda claridad las relaciones entre elementos de soporte y los soportados en una dialéctica que caracterizará todas las producciones posteriores. A partir del compromiso entre una tecnología adaptada a las circunstancias y una configuración arquitectónica adaptada a las posibilidades de la técnica, Perret supo construir una síntesis dando lugar a un lenguaje todavía actual. Sin embargo, su problema fue que las vigas y columnas recuerdan la estructura de los órdenes gigantes del lenguaje clásico, y la disposición cerrada y simétrica confirma la alianza con el neoclasicismo.


Tony Garnier

Garnier nos proporciona otra versión del protorracionalismo, en la que toda obra de arquitectura se encuadra en un programa urbanístico. Elabora en 1901 un proyecto de urbanismo y edificación para una ciudad industrial de 36000 habitantes, que se puede considerar como el modelo de la urbanística racionalista, por su rigurosa funcionalidad, su zonificación y parcelación.
También encontramos en Garnier las limitaciones de la inspiración clasicista.
Le falta la búsqueda de un nuevo lenguaje, basando toda su obra en una simplificación geométrica.


Deutscher Werkbund

La contribución alemana al protorracionalismo refleja numerosos fenómenos de naturaleza diversa y compleja. Este periodo coincide con los años en que se destaca la arquitectura alemana, país que llevó el liderazgo del movimiento moderno.
Se trató de imponer el modelo inglés en el sector de la arquitectura y de las artes aplicadas luego de los derroches decorativos de la Secesión. Potenció al máximo todas las energías productivas locales y difundió el espíritu de la modernidad y de progreso técnico y civil, con un objetivo económico: la conquista de los mercados exteriores. El mayor protagonista de esta política cultural fue Muthesius, quien se encargó de las organizaciones escolares, de las asociaciones culturales y del comercio exterior. En 1907 apoya la creación del Deutscher Werkbund, una asociación cuyo programa es impulsar el trabajo artesanal, vinculándolo con el arte y la industria. También Muthesius defiende una arquitectura que busca el tipo, una estandarización, una producción en serie.


Peter Behrens

En la obra de Peter Behrens puede registrarse el desarrollo del movimiento alemán de los primeros veinte años del siglo. A tenido experiencias como diseñar para la burguesía, instalaciones industriales y viviendas sociales. Uno de sus clientes, la AEG, fue la primera empresa en llevar a la práctica las transformaciones que desde 1870 llevaron la industria alemana a un nivel internacional, y con todas las contemplaciones de la empresa en todos los ámbitos, tendería al nacimiento del neocapitalismo. En 1907 Behrens ocupa el puesto de consultor artístico de la AEG, y se encarga de la forma de todos los productos de esta empresa, desde las lámparas a los radiadores, y luego se dedica con la empresa a su mejor labor, la edificación industrial. Realiza en 1912 los talleres de gas de Francfort, las Oficinas de la Mannesmann de Dusseldorf, y otras obras correspondientes a otro periodo. En el campo de la edificación popular, proyecta en 1910 un grupo de viviendas para trabajadores de la AEG en 1915, y en 1917 el barrio de Spandau.
El estilo del protorracionalismo alemán se cargó de valores, lo que anticipa casi todos los planteamientos socioculturales y políticos del racionalismo.


Las Obras Del Protorracionalismo


La casa de la calle Franklin

Perret la construye en 1903, y es su primera obra importante. Estas viviendas de ocho pisos estaban situadas entre medianeras, en un espacio muy chico, donde el único lugar donde el edificio se podía abrir era la calle.
Perret proyecta una planta en “U”, y en la parte central encaja dos balcones a 45º, aumentando la superficie de fachada para resolver la iluminación directa de los espacios interiores. Los locales interiores pueden ser modificados en número y forma, gracias a los pilares. El arquitecto consigue así una planta libre a pesar de la poca superficie. A partir de la estructura de hormigón armado, Perret elimina todos los muros de planta baja, continúa con cinco pisos uniformes, y cambia los últimos dos para rematar con una cubierta plana. Las vigas y los pilares constituyen el esqueleto de este edificio, pero también una de sus principales características arquitectónicas. Esta es la primera obra de hormigón armado donde la presencia de los elementos estructurales sirve para establecer un ritmo lineal y para definir un modelo figurativo. El autor tiene la intención de diferenciar lo que sostiene al edificio del resto. El elemento estructural adquirió una voluntad conformadora, le ha conferido una expresión, un ritmo, un orden.

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La casa Steiner

Construida en Viena en 1910 por Loos. Inserta el edificio en el desnivel entre la calle y el jardín, disponiendo en el lado de éste cuatro pisos y relacionando su cubierta con la del único permitido en el lado de la calle mediante un gran techo curvo. Toda la articulación de los espacios interiores debía basarse en la yuxtaposición de ambientes grandes y pequeños, conservando un único plano de cubierta. Las fachadas laterales muestran los diferentes ambientes con sus diferentes cotas. La fachada del jardín, en cambio, es ordenada y compuesta con un orden clasicista, y simétrica. Esta casa representa sobre todo un manifiesto de la poética del arquitecto. Muestra los principios de la arquitectura protorracionalista: la fachada principal, fea con su techo curvo, estaba concebida por un arquitecto que excluía la arquitectura del conjunto de las artes por resolver una función.

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La fabrica de turbinas AEG de Berlín

El protorracionalismo no podía encontrar una tipología de edificación más emblemática que la de las construcciones industriales, como esta de Peter Behrens en Berlín, en 1909. Consta de una gran nave flanqueada por un cuerpo de dos órdenes con cubierta plana. La estructura metálica de pórticos, se veía en el exterior en lo que se refiere las montantes, dispuestos entre grandes aventanamientos. La cubierta sigue el perfil quebrado de la parte superior de los pórticos. En la fachada, Behrens realiza un frontón con perfil quebrado. Debajo de éste un gran ventanal, y las esquinas unos paños macizos, retrocedidos, creando un voladizo. No da el carácter de la obra sólo a sus valores constructivos y funcionales, sino que sigue la idea de que “el valor artístico de la obra lo determina la representación del ideal de la funcionalidad”. Este edificio, con sus contradicciones y su clasicismo, marca la evolución en la arquitectura contemporánea de este sector tipológico y representa el paradigma de toda edificación industrial del periodo racionalista que comienza con la Faguswerk de Walter Gropius.

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Fuente: http://www.***/monografias-de-arquitectura/el-protoracionalismo/