Crónica de viajar del conurbano a capital en transporte público.


Viviendo en Bella Vista, partido de San Miguel, y teniendo la universidad en capital, tengo que viajar casi todos los días en transporte público. Soy estudiante de Ciencia Política en la UBA y estoy cursando el CBC. Para llegar a la sede de Drago, tengo que tomar dos colectivos (303 y 107) y un tren (San Martín) y la verdad, es toda una aventura.
Primero salgo de mi casa y camino por la calle Santa Fe, cuya vereda esta totalmente destruida y tiene mucho barro, lo que la hace casi intransitable los días de lluvia. Cuando llego a la parada de colectivo, no tengo más oportunidad que retroceder hacia la estación de San Miguel, por que el colectivo que me deja en la estación de Bella Vista tiene una frecuencia de 40 minutos y es muy irregular. El problema es que el 303, que se supone tiene que pasar cada 10 o 15 minutos, últimamente pasan cinco juntos cada más de media hora.
Cuando llego a la estación de San Miguel, donde abundan las santerías y la venta de chips de celulares, me tomo el tren. Este es naftero y para entrar hay que subir unos escalones, lo cual se hace difícil para las mujeres con bebes, los anciano o personas incapacitadas. Por suerte siempre hay personas generosas que se ofrecen a ayudar a subir a estas personas, si es que la masa de gente te deja.
A dentro del tren tenemos las puertas y ventanas rotas, los asientos hundidos y despintados. Las campañas de concientización de viajar seguro (para no viajar colgado y evitar accidentes que demoren a los pasajeros) son abundantes, pero cada tanto el tren se queda por pisar una persona o por desperfectos técnicos.
Generalmente a la vuelta (5-7 de la tarde) el tren va tan lleno que muchas veces uno debe viajar colgado y uno llega a destino totalmente congelado y corriendo un alto riego.
Cuando llego a la estación de devoto, me tomo el 107, el cual esta en muy buen estado y cumple con los reglamentos para las personas discapacitadas. El único tema es que viene muy lleno generalmente, pero no hay de que quejarse.
Todo este trayecto puede durar entre 2 y 3 horas. Por suerte yo no tengo la necesidad de trabajar (aunque estoy buscando), vivo en un lindo lugar y no me falta nada. Pero hay personas que hacen todo este viaje para trabajar todos los días para poder llevar el pan a la casa. Es vergonzoso que las personas deban viajar en este deplorable estado, sabiendo que ensima, el estado otorga una subvención de $2.14 pesos por boleto. Sabiendo que viajan 1.7 millones de personas al día en tren, son unos 7.704.00 pesos divididos en siete líneas. ¿Dónde esta nuestro dinero?, nadie lo sabe.


Tren San Martín