“….; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre” Apo. 6:12.
25 años mas tarde del terremoto de Lisboa apareció la siguiente señal mencionada en la profecía; el oscurecimiento del sol y de la luna. El tiempo de su cumplimiento había sido definitivamente señalado en la conversación del Salvador con sus discípulos sobre el monte de los olivos. “En aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá y la luna no dará su resplandor” Mar. 13:24

El 19 de mayo de 1780 se cumplió esta profecía. Un testigo ocular que vivía en Massachusetts describió el suceso en las siguientes palabras: “Un denso nubarrón negro se extendió por todo el firmamento, dejando tan sólo un estrecho borde en el horizonte, haciendo tan oscuro el día como suele serlo en verano a las nueve de la noche…”.“El temor, la ansiedad y el espanto gradualmente llenaron las mentes del pueblo. Las mujeres estaban en las puertas, observando el paisaje tenebroso; los hombres regresaban de su labor en los campos; el carpintero dejó sus herramientas, el herrero su fragua y el comerciante su mostrador. Las escuelas cancelaron sus clases, y los niños, temblorosos, se apresuraron a sus hogares. Los viajeros se acercaron a las granja más inmediata. ¿Qué está por venir?, se preguntaron los labios y corazones. Parecía que un huracán estuviese por barrer el país, o que fuera el día de la consumación de todas las cosas.”

“Se prendieron velas; y la lumbre del hogar brillaba como en las noches sin luna de otoño… Las aves se retiraron a sus gallineros, el ganado se juntó en sus encierros, las ranas croaron, los pájaros entonaron sus melodías del anochecer, y los murciélagos se pusieron a revolotear. Sólo el hombre sabía que no había llegado la noche”. “Se reunieron las congregaciones en muchos… lugares. En todos los casos, los textos de los sermones improvisados fueron los que parecían indicar que la oscuridad concordaba con la profecía bíblica… La oscuridad era más densa poco antes de las once de la mañana”.

“En la mayor parte del país la oscuridad fue tan grande durante el día, que la gente no podía decir qué hora era ni por el reloj de bolsillo ni por el de pared. Tampoco podía comer, ni atender los quehaceres de la casa sin una vela prendida”. “Cuando ya brotan –dijo Jesús- , viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas sabed que esta cerca el reino de Dios. Luc. 21:30, 31.

La oscuridad de la noche no fue menos extraordinaria o aterradora de la del día, pues no obstante ser casi tiempo de la luna llena, no podía divisarse ningún objeto sino con la ayuda de alguna luz artificial, la cual, cuando se la observaba desde las casas vecinas y otros lugares a cierta distancia, aparecía como a través de una oscuridad semejante a la de Egipto, casi impermeable a sus rayos.

“Si todos los cuerpos luminosos del universo hubieran sido envueltos en impenetrables sombras, o hubieran sido eliminados, las tinieblas no podrían haber sido mas completas” Después de la medianoche la oscuridad se disipó, y la luna, cuando se la vio, tenía apariencia de sangre”.

El día 19 de mayo de 1780 se destaca en la historia como el “día oscuro”. Desde los tiempos de Moisés no se había registrado ninguna oscuridad de una densidad semejante, ni de una duración igual. La descripción dada por los testigos oculares es de un eco de las palabras registradas por le profeta Joel dos mil quinientos años antes: “El sol se convirtió en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová” Joel 2:31