Hola apreciada comunidad, quiero aprovechar esta fecha (16 de octubre) día del anestesiólogo para compartir con ustedes un resumen del orígen esta hermosa especialidad médica de la cual orgullosamente formo parte.
Disculpen la extensión del texto pero no es sencillo resumir 3000 años de historia.
Espero que les agrade.

Historia de la anestesia


A través del tiempo el hombre se ha inquietado y preocupado por mitigar o al menos controlar el dolor físico. En ocasiones con buenos resultados, en otras con menos suerte.
Ya desde la antigüedad, en tiempos de Hipócrates y Galeno se dieron los primeros pasos en la lucha contra el dolor con el uso de las esponjas soporíferas. Este sistema consistía en la combinación de mandrágora, beleño y opio. La mandrágora fue usada por muchos pueblos antiguos, incluso se cree que 200 años antes de Cristo era usada como anodina por los babilonios. El beleño es un narcótico suave, de la familia de la belladona, su representante actual es la escopolamina, la cual se mezclaba con morfina para producir el “sueño crepuscular”.
El alcohol no se sabe cómo ni cuándo se descubrió, ni cuándo se comenzó a utilizar como medicamento contra el dolor, al parecer, según Howard Riley R.: “ La historia de la anestesia exhala un vaho de alcohol”. El éter y el cloroformo son productos del alcohol.
El opio se usó desde la época anterior a Cristo. Generalmente se mezclaba con vino. De hecho la tintura de opio (láudano) mezclada con whisky se usó durante mucho tiempo para preparar al paciente para cirugía.
El fraile, médico y cirujano del siglo XIII, Teodorico de Lucca, empleaba esponjas empapadas en una mezcla de opio, beleño, jugo de mora verde, jugo de hojas de mandrágora, etc. (esponja quirúrgica, bola o manzana somnífera) aplicadas a la nariz del paciente para dormirlo antes de iniciar el procedimiento quirúrgico.
Todos estos métodos comenzaron a caer en desuso a partir del siglo XV, debido a la influencia religiosa de la Inquisición. Se hizo una persecución de todas las personas que ejercieran la brujería, la magia negra o rindieran culto al diablo.
Otros métodos, menos elegantes, deben también ser mencionados acá, ya que el hombre en medio de la desesperación por combatir el dolor los usó en más de una ocasión. Uno era apretarle el cuello al paciente hasta que éste perdiera el sentido, produciendo anestesia por hipoxia cerebral; método muy usado en Italia hasta el siglo XVII. También se recurrió a la concusión cerebral, golpeando al paciente en la cabeza con un trozo de madera. Por último se menciona la compresión o sección de raíces nerviosas, muy utilizada para amputaciones, método usado por un cirujano inglés (John Hunter) en el siglo XVIII. Igualmente se ensayó la aplicación del frío como medio de conseguir anestesia.

Realmente la historia de la anestesia como verdadera ciencia en el sentido estricto de la palabra, se inició con los adelantos de la química, especialmente con el descubrimiento de algunos gases en estado puro.
En Inglaterra el reverendo Josef Priestley, descubrió el oxígeno en 1771. Un año después, 1772, descubrió el óxido nitroso. Previamente había sido identificado el hidrógeno por Josef Black en 1751. Igualmente interesante fue el descubrimiento del nitrógeno por Daniel Rutherford y el aislamiento del dióxido de carbono por Joseph Black (1782).

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Josef Priestley

A raíz de estos descubrimientos se fundó en 1789 el Instituto de Medicina Neumática de Clifton, Inglaterra, dirigido por el doctor Thomas Beddoes. En 1799 se hizo cargo de éste Humpry Davy, con el propósito de investigar con el dióxido de carbono y el óxido nitroso. Describió claramente los efectos del óxido nitroso. El, en 1795 con 17 años de edad lo inhaló, describiendo una sensación de mareo, relajación muscular, audición más aguda y se sintió tan alegre que rió largamente, por lo cual se le denominó “gas hilarante”. En 1800 publica un artículo “ Researches, Chemical and Philosophical; chiefly concerning Nitrous Oxide...”

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Humpry Davy

En este libro describe cómo calma el dolor inducido por la salida de la “muela del juicio”, igualmente sugiere el uso del óxido nitroso como agente anestésico.
El siguiente evento importante es el aislamiento de la morfina a partir del opio por F.W. Saturner en 1806. Este fue el primer alcaloide aislado y muy usado por ser seguro y fácil de manejar. En 1807 aparece la anestesia por refrigeración.
Años más tarde, en 1824, un médico inglés, Henry Hill Hickmann (1800-30), admitido a temprana edad (20 años) como miembro del Royal College of Surgeons of London, empezó a experimentar con animales en una campana que contenía gas carbónico y obtuvo anestesia en monos y perros para procedimientos quirúrgicos.
Cuando quiso reproducir sus resultados en seres humanos fue desautorizado y desanimado por sus colegas, quienes lo tacharon de loco. Muere en Inglaterra el 5 de abril de 1830.

Hacia 1842 surge el nombre de un boticario y médico norteamericano, el doctor Crawford W. Long (1815-1878),
quien era médico rural en Jefferson (Georgia). El doctor Long, haciendo inhalar éter a un amigo suyo quien sufría de dos tumores en la nuca, lo operó exitosamente el 30 de marzo de 1842. El hizo su reporte en diciembre de 1849, cuando ya había sido hecho el reporte de Morton (de quien hablaremos más adelante).
A continuación aparece otro personaje quien al igual que el doctor Long estuvo bastante cerca del descubrimiento de la anestesia; se trata del médico E.R. Smilie quien en la primavera de 1844 utilizó con éxito la mezcla de opio y éter para el drenaje de un absceso.

Por fin aparecen los nombres de dos grandes hombres que introdujeron un cambio en el rumbo de la historia de la anestesiología. Son ellos los doctores Horace Wells y William Morton.

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Horace Wells

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William Morton

Horace Wells nació en Windsor, Connecticut, e inició sus estudios de odontología en 1834, abriendo dos años más tarde su consultorio en Hartford. Por esta época conoció a su colega el doctor Morton, quien vivía y trabajaba en Farmington. Se trasladaron a Boston para trabajar conjuntamente, impulsados por la idea de buscar la manera más eficiente de eliminar el dolor a sus pacientes. Infortunadamente no se entendieron y debieron separarse.
Horace Wells regresó a su ciudad natal en donde rápidamente se ganó el aprecio y respeto de la población. En diciembre de 1844 Wells presenció un espectáculo público, en el cual un químico de apellido Colton demostraba los efectos hilarantes que producía la inhalación de óxido nitroso.
Por esos mismos días y atraído por la idea de Colton, Wells, bajo el efecto del óxido nitroso, se hace extraer una pieza dentaria de su colega el doctor Riggs.
Wells continuó experimentando con el óxido nitroso en sus pacientes, hasta que es invitado por un cirujano, el profesor Warren, para realizar una demostración en el Hospital General de Massachusetts en Boston. El 15 de enero de 1845 y ante un nutrido público, Horace Wells se dispone a hacer inhalar óxido nitroso a su paciente. Cuando se preparaba para empezar a extraer una muela al paciente, éste comienza a dar gritos desesperados. Horace Wells ha fracasado y es considerado un farsante y mentiroso. Wells se entrega por completo al alcohol, volviéndose luego adicto al éter y se suicida el 21 de enero de 1848 en una cárcel de Nueva York.
Luego de la derrota de su colega, Morton empieza a investigar con éter en perros, en sus amigos y en sí mismo. Tuvo la oportunidad de poner a prueba su método con un paciente que acudió a su consultorio por un terrible dolor de muelas. Le hizo inhalar éter y cuando estuvo suficientemente profundo le realizó la extracción sin que esto le produjera dolor.
De aquí en adelante se dedicó a diseñar su pequeño aparato de anestesia que consistía de una esfera de vidrio con fieltro en su interior y dos orificios: uno superior a través del cual se introducía el éter y uno inferior del cual salía la boquilla que iba a la boca del paciente. Cuando ya estuvo listo le solicitó autorización al Dr. John Collins Warren para realizar una demostración de su método en el anfiteatro del Hospital General de
Massachusetts;. Fijaron la fecha para el 16 de octubre de 1846. El paciente tenía un enorme tumor de la glándula submaxilar que debía ser extirpado. Una vez dormido el paciente (Gilbert Abbott), procedió el doctor Warren a realizar la incisión, fue grande la sorpresa de todos al ver que el paciente no se defendió durante la cirugía y que se pudiera terminar el acto quirúrgico sin que hubiera indicios de dolor.
Warren expresa su satisfacción con estas palabras: "Señores, esto no es charlatanería", y el Dr. Henry H. Bigelow que se hallaba presente, expresa con toda solemnidad: "Hoy he visto algo que va a dar la vuelta al mundo". Había nacido la Anestesia.

Historia de la anestesia
primera intervención quirúrgica bajo anestesia

Luego de su exitosa demostración con el éter, Morton se afanó en explotar su descubrimiento publicando en la prensa 2 anuncios semanales encabezados por el título Importante descubrimiento, donde se ofrece como anestesista y se describe a sí mismo como "un hombre que posee completa competencia para aplicar este remedio", a la vez que se ponía en guardia expresamente contra el empleo de este narcótico al que llamaba Letheon, a pesar de que todavía no le habían concedido los derechos de patente.
El que le había dado a Morton muchos y útiles consejos sobre el éter, fue el químico y geólogo Charles Thomas Jackson, quien le aconsejó construir un aparato de inhalación.
Todo esto hace que Jackson reclame para sí la paternidad de este invento, surgiendo muy pronto entre ambos una tenaz disputa de prioridad, la cual llegó a ser sometida al dictamen del Senado de los Estados Unidos y de la Academia de Medicina de Francia; quien concedió el Premio Monthyon compartido entre Jackson y Morton.
Jackson enloqueció al poco tiempo y Morton murió en la mayor miseria.

Al pasar el tiempo, se veía la necesidad de buscar otros anestésicos que fueran más seguros y con menos efectos colaterales.
El doctor James Young Simpson, ginecólogo de Edimburgo, supo del descubrimiento de otro compuesto, conocido con el nombre de cloroformo; había sido sintetizado por Justus Liebig en Giessen y por el francés Soubeiran en 1831 casi en forma simultánea. Se dedicó a partir de noviembre de 1847 a realizar anestesias con cloroformo y más tarde presentó un informe en el cual reportaba éxito obtenido con la administración de éste en 50 pacientes; pero el encanto no duró mucho tiempo y pronto se dieron cuenta de la gran cardio y hepatotoxicidad.
Sin embargo, la reina Victoria aceptó el uso del cloroformo de Simpson en abril 7 de 1853 durante el nacimiento de su 8o. hijo, el príncipe Leopoldo. Fue atendida por James Clark y fue su anestesista John Snow (1813-1857). Snow administra cloroformo a la Reina Victoria en forma intermitente durante el nacimiento del Príncipe Leopoldo, lo que desencadena una larga polémica de orden religioso sobre si era lícito o no suprimir los dolores del parto. En el año 1857, repite la misma técnica con motivo del nacimiento de la Princesa Beatriz.
Snow muere en 1858, en el momento de completar su libro Sobre el cloroformo y otros anestésicos: Su acción y administración, el cual se convierte en uno de los clásicos de la bibliografía anestesiológica; puede decirse que su publicación fue el evento más importante de la época en lo referente a la anestesia.
En Snow debe reconocerse al primer anestesiólogo en el verdadero sentido de tal, desde el momento que fue médico dedicado al estudio, aplicación y acción de los agentes anestésicos.

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Técnicas anestésicas en el siglo XIX

A consecuencia de la alta morbimortalidad observada luego de la administración del cloroformo, se instaló una comisión en 1.864 con el fin de investigar los efectos producidos por el cloroformo. Esto conllevó a que los médicos se inclinaran nuevamente por el éter, olvidando el cloroformo.
No satisfechos con los anestésicos hasta ese momento disponibles, muchos investigadores se dieron a la tarea de encontrar nuevos agentes. Fue así como se introdujo el cloruro de etilo, primero en la práctica odontológica y luego en los hospitales. Otro gas que se utilizó por poco tiempo fue el acetileno, sustancia propuesta para su utilización en medicina por los médicos alemanes Kronig y Gauss. Sin embargo, ninguno de estos gases pudo superar las ventajas del óxido nitroso y del éter.

Después del fracaso de Wells, solamente un hombre parece mantener la fe en la eficacia del óxido nitroso, ese hombre es Colton quien continua haciendo demostraciones con este. Una dama que presencia una de esas demostraciones le solicita que le administre óxido nitroso para una extracción dental, a lo que Colton acepta. Actuó como dentista en aquella extracción un tal Dunhan, quien quedó tan impresionado por los resultados que comienza a usarlo en su propia práctica.
Un año después se asocia con H. J. Smith y abren la Colton Dental Association en Nueva York, con lo cual en muy poco tiempo el óxido nitroso se convierte en el anestésico de elección para odontología en los Estados Unidos.
La noticia llega a Gran Bretaña, donde el odontólogo Rymen realiza algunas experiencias en el National Dental Hospital; pero si bien los resultados fueron estimulantes, tuvieron poca difusión y la introducción del óxido nitroso en Gran Bretaña se vio diferida.
Una de las dificultades que encontró Rymer fue la de no obtener suficiente suministro de gas. Este problema fue solucionado en Estados Unidos por A. W. Sprague, de Boston, quien diseña un aparato para producir óxido nitroso calentando nitrato de amonio y haciendo pasar el gas por frascos lavadores; lo almacena en un pequeño
gasómetro, para que pudiera ser usado directamente o almacenado dentro de vejigas para su uso fuera del consultorio. Este aparato, si bien resultaba costoso, era de fácil manejo y daba buenos resultados.
En 1867 Colton viaja a París, donde hace demostraciones de su técnica y de este aparato; logra interesar al odontólogo estadounidense T. W. Evans, quien al año siguiente se traslada a Inglaterra llevando consigo el aparato de Sprague, efectúa una serie de demostraciones en el nombrado National Dental Hospital y en otros lugares,
y consigue persuadir al notable Alfred Coleman para usar este gas, pero contando con la oposición de B. W. Richardson, quien sostiene que el óxido nitroso no es seguro, basándose en la teoría de que la anestesia que produce es el resultado de un estado de asfixia. Posteriormente, en 1868 la Sociedad Odontológica constituye un comité para examinar la cuestión, pero su informe nunca fue considerado.

El extendido uso del óxido nitroso hacia 1868 lleva a la necesidad de contar con algún método simple para su distribución. Los clindros de aire comprimido ya eran usados desde principios de 1833 por el Cuerpo de Bomberos de Viena; y en 1856 la Medical Pneumatic Apparatus de Londres ya ofrecía óxido nitroso y otros gases en
cilindros, pero sin despertar mayor atención; la principal dificultad era alcanzar dentro del cilindro la presión suficiente para conseguir la licuefacción del gas.
El uso del gasómetro de Sprague es abandonado en 1869 al ser sustituido por cilindros. El gas en forma líquida comienza a estar disponible en el mercado estadounidense a partir de 1873.
A principio de 1869 el profesor Andrews, de Chicago, describe el uso de una mezcla de óxido nitroso y oxígeno. En esta misma época Coleman introduce el uso económico del óxido nitroso por reinhalación, haciendo pasar el aire exhalado a través de cal apagada, este fue el primer uso de la absorción del anhídrido carbónico en anestesia.

Una de las causas contribuyentes a la extensión del uso del óxido nitroso fue el desarrollo de máquinas prácticas para su administración.
Clover diseña en 1857 un regulador portátil de éter, ideado exprofeso para la secuencia óxido nitroso-éter, el cual, con algunas modificaciones, es usado durante más de 50 años.
A principio del siglo XX el desarrollo de la aparatología anestesiológica tenía su centro en los Estados Unidos, principalmente durante los primeros 20 años.
En 1910 Mc. Keesson perfecciona su válvula mezcladora, y Bothby y Cotton abren las puertas para los modernos aparatos de flujo continuo, al introducir los flujómetros de agua.
Estos eran algo incómodos y fueron mejorados por J. T. Gwathmey.
En 1912 los mismos Bootby y Cotton introducen el uso de válvulas reductoras de presión dentro de la práctica anestesiológica. De esta misma época son los aparatos de Heindbrink y Foregger.
Este desarrollo despierta el interés de Boyle en Gran Bretaña, quien diseña su primer aparato en 1917, el cual, sometido a una continua serie de modificaciones, se convierte en el más popular en las Islas Británicas.
En 1928, aparece el aparato de Magill que tiene como avance la incorporación de los flowmeter secos de Gorman; estos fueron sustituidos en 1937 por los rotámetros, cuyo valor en anestesiología fue destacado por Magill primero y más tarde por Mr. Salt, del Departamento de Anestesia de Nuffield.
La situación anestesiológica a fines del siglo XIX, estaba limitada al uso de los agentes anestésicos iniciales: cloroformo, éter y óxido nitroso; solos o combinados, por parte de médicos a menudo sin experiencia y todos sin excepción, carentes de la formación adecuada.
El especialista en anestesia no existía y el estudiante de medicina recibía una instrucción mínima, prácticamente despreciable al respecto y por supuesto no existía ningún tipo de enseñanza formal de la anestesia, la cual aún
permanecía en estado embrionario en manos de un practicante, enfermero o hermana religiosa.
En un clima así pocos progresos podían esperarse y a pesar del impulso otorgado por hombres como Snow y Clover, las técnicas se estancaron y los progresos cesaron por completo.
A consecuencia de esto es que adquiere su creciente popularidad la anestesia local como contrapartida a las imperfecciones de la anestesia general.
En 1884, Koller demuestra el efecto analgésico de la cocaína sobre la córnea del conejo, y un año después Halsted en Nueva York, practica el primer bloqueo regional mediante la inyección de cocaína en un tronco nervioso.
En 1892 Carl Ludwig Scleich comunica al Congreso de Cirujanos Alemanes en
Berlín sus observaciones sobre la anestesia local infiltrativa. La comunicación de Schleich sobre anestesia por infiltración fue acogida con gran escepticismo. A pesar de este significativo rechazo la idea de la anestesia local por
infiltración se difundió rápidamente. En 1903 Braun perfecciona el método de Schleich recomendando añadir a la solución de cocaína, adrenalina, la cual, por su acción vasoconstrictora, retardaría la reabsorción de la solución anestésica.
Las experiencias de Braun demostraron efectivamente que la anestesia local es tanto más activa cuanto más lentamente se absorbe el anestésico, a la vez que los fenómenos secundarios aumentaban proporcionalmente a la cantidad absorbida de cocaína.
La sustitución de la cocaína por otras sustancias de síntesis disminuyó considerablemente los riesgos de esta técnica. La más conocida de estos sustitutos fue la novocaína, obtenida por Alfred Einhor en 1899, la que a pesar de sus numerosos rivales siguió manteniendo su supremacía y popularidad hasta años recientes, cuando es
finalmente desplazada por la lidocaína, sintetizada por Nils Lofgren y Bengt Lundquist en el año 1943 e introducida en la práctica clínica por Gordh 5 años después.
De estas investigaciones básicas sobre la lidocaína surgen otros derivados tales como la tetracaína y la bupivacaína, esta última de uso corriente en la actualidad.

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Administración de anestesia raquídea

El desarrollo ulterior de la idea de Halsted de producir anestesia bloqueando los nervios sensitivos de la región, condujo a Augusto Bier, en el año 1898, a la anestesia lumbar o raquídea, después que Heinrich Quincke introdujera la punción lumbar con fines terapéuticos.
El 16 de agosto de 1898, Bier, con el fin deliberado de obtener anestesia para practicar una resección de pie en un paciente tuberculoso con múltiples lesiones y en quién temía la narcosis clorofórmica, inyecta 3 mL de una solución de 0,50 % de cocaína por punción lumbar, pudo efectuar la operación con anestesia completa.
Después de practicar la misma técnica en 6 casos más y a fin de demostrar la inocuidad del método, decide ensayar en sí mismo. Ocho días después de su primera anestesia pide a su colaborador Hildelbrandt que le practicara la punción lumbar y le inyectara 5 mg de cocaína en solución al 1 %. Hildebrant, tal vez por la emoción de
ser el ejecutor de tan seria determinación de su maestro, no consiguió inyectar la cantidad decidida, se perdió parte de la misma por mala adaptación entre jeringa y aguja, juntamente con mucho líquido cefaloraquídeo. A pesar de esto, se obtuvo una relativa anestesia, seguida de tan intensa cefalea y mareos que Bier debió permanecer en cama durante 9 días. De hecho actualmente se describe la cefalea postpunción como una complicación no muy infrecuente de la anestesia raquídea.
Se debe también a él la anestesia regional endovenosa, al describir en 1908 un método distinto para producir la analgesia de un miembro. Dejaba exangüe el mismo mediante una venda de Smarch (torniquete) ajustada por encima de la lesión. Un segundo vendaje era colocado por debajo, marcándose previamente una vena entre ambos vendajes, la cual era disecada con infiltración local y canulada en dirección distal; se inyectaba una solución de novocaína al 0,50 %, cantidad que en algunos casos podía llegar a los 80 mL.
El resultado era una rápida anestesia entre los 2 vendajes y una más lenta en la extremidad distal del miembro, la que era atribuida al bloqueo del tronco nervioso que pasaba por el área anestesiada. Pero a pesar de comunicar su técnica mediante varias publicaciones esta no se difunde, fue reactualizada a principio de la década de
1960 por varios autores.
Casi al mismo tiempo que Bier, Theodore Tuffier había desarrollado el mismo método de anestesia lumbar en Francia y posteriormente a comienzos de 1920 Labat practica y enseña los principios de la raquianestesia en París y luego en la Clínica Mayo y Nueva York; fue el primero en utilizar la posición de Trendelemburg (la cabeza más baja que los pies) para controlar el descenso de la tensión arterial y prevenir la isquemia cerebral. Informa
en 1928 su experiencia de 14 años con la anestesia raquídea sin ninguna muerte y fundamenta su éxito con estas palabras:

La introducción de la anestesia espinal para operaciones por debajo del
diafragma, es absolutamente segura a condición de que todos los detalles de
técnica sean observados escrupulosamente.


En 1927 el interés por la raquianestesia declina a consecuencia de complicaciones y muertes, derivadas fundamentalmente de errores en las dósis y uso de los agentes empleados. Este es el momento en que Pitkin, de Nueva Jersey, establece las normas definitivas para su uso correcto, fue el primero en usar la efedrina como preventivo de la hipotensión causada por el bloqueo nervioso e hizo demostraciones de su técnica de una manera entusiasta e infatigable a través de los Estados Unidos, Gran Bretaña y el resto de Europa. Es, según Evans, quien revive el interés por la anestesia espinal tanto en los Estados Unidos como en Inglaterra.
Si bien es cierto que el neurólogo James Corning había ya inyectado en 1885 un anestésico local en el tejido paravertebral de un enfermo que padecía fuertes dolores, y propuesto el bloqueo de los ganglios espinales a fin de obtener anestesia quirúrgica localizada, abandona su método. El primer éxito de la anestesia peridural es obtenido simultáneamente por Sicard y Cathelin en 1901, mediante la inyección de un agente medicamentoso en el hiatus sacral.
El primer informe sobre el uso de anestesia extradural o peridural en obstetricia lo hace, en Alemania, Stockel en el año 1909 usando una dosis única de novocaína en 141 partos normales, con resultados dispares, obtiene algún grado de anestesia en el 80 % de los casos.

El período comprendido entre 1880 y 1920 señala el apogeo de la cirugía, desde el momento que las cavidades torácica y craneana se suman a la abdominal como esfera normal de la actividad del cirujano, con las consecuencias que este avance supone, porque la magnitud de muchas de las intervenciones exigían anestesistas más expertos
y hábiles, con conocimientos profundos de fisiología y farmacología. El "narcotizador" pasa a ser anestesista, y la anestesia, que antes se consideraba un apéndice de la cirugía, alcanza a ser un campo independiente de investigación, a la vez que el anestesista ya convertido en verdadero anestesiólogo pasa a formar parte
activa del staff de todos los hospitales.
Se instalan departamentos específicos de anestesiología, se fundan institutos para la enseñanza de la especialidad, tales como el Nuffield Department of Anaesthetics de la Universidad de Oxford y las escuelas de anestesia del Bellevue Hospital de Nueva York, de la Clínica Mayo en Rochester y del Hospital General de Boston.
Se agrupan los anestesiólogos en sociedades nacionales y regionales que en la década de los años años 50 se convierten en internacionales. Otro de los progresos alcanzados en este período fue el de comenzar a premedicar a los pacientes.

La I Guerra Mundial demostró la necesidad de los planos superficiales de anestesia para los heridos en shock, se desarrolla así la técnica consistente en la administración continua de óxido nitroso-oxígeno, con el agregado de bajas concentraciones de éter, la que dio resultados satisfactorios; por otra parte, impulsó el reciente recurso de
la administración de líquidos endovenosos, sobre todo el de soluciones salinas, las que ya habían sido utilizadas en el año 1832 por Thomas Latta con gran éxito en el tratamiento del cólera.
Otro progreso, de gran avance para la anestesiología, se da con el trabajo de Rowbotham y Magill titulado Anestesia en la cirugía plástica máxilo facial, aparecido en 1920; donde proponen la introducción de una sonda endotraqueal como técnica auxiliar sistemática de la narcosis por inhalación, este método constituye una nueva
evolución en la aplicación de la técnica inhalatoria; se puede afirmar que es el más importante avance en la técnica anestesiológica desde su inicio.
Este método resulta ser un medio altamente eficaz para mantener libre la vía de aire, a la vez que previene la posibilidad de espasmo laríngeo, el que se presentaba muy frecuentemente como fenómeno de la narcosis y a la vez, mediante la intubación, ya no era necesario mantener elevado el maxilar inferior del paciente para evitar la
caída de la lengua; de tal modo que el anestesista podía apartarse de la cabeza del enfermo y dejar su sitio al cirujano, lo que es una gran ventaja para la cirugía de cabeza y cuello, lo cual indujo a perfeccionar este método.

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intubación endotraqueal

En los países anglosajones, la intubación endotraqueal es rápidamente adoptada, se le asignó tanta importancia como a la inyección endovenosa.
Una derivación de la técnica endotraqueal y también uno de los grandes progresos de la anestesia moderna lo constituyó la introducción en 1923, por Ralph Waters, de la técnica de la reinhalación. Ya en 1915, Dennis Jackson, describe un aparato de anestesia en el cual emplea la reinhalación con absorción del anhídrido carbónico
contenido en el circuito respiratorio, intercalando entre el tubo y la bolsa de anestesia un filtro de cal sodada, a través del cual pasan los gases respiratorios de ida y vuelta, lo que determina la denominación de To and Fro. Esta técnica posibilitó el uso de agentes gaseosos tales como el ciclopropano.
La acción sobre el sistema nervioso central de este gas fue observada por Lucas y Henderson en 1923, fue usado clínicamente por vez primera en 1933 por Waters y Rovenstine en Estados Unidos, alcanza rápida difusión debido a su potente acción.

Se debe destacar que el agente que ha obtenido la máxima popularidad es sin duda el halotano, preparado y estudiado por Raventós en 1956, y que introducido en la práctica clínica por Johnstone, Bryce-Smith y O’Brien, alcanzó amplia y rápida difusión.
Farmacológicamente es como una reminiscencia del cloroformo; indudablemente, el éxito que ha acompañado su uso es uno de los signos, por lo menos en parte, de los grandes progresos realizados en la técnica anestesiológica en los últimos tiempos.
En 1960 Van Poznac y Artusio estudian el metoxiflurano, cuya característica principal es su gran solubilidad en los lípidos, lo que le otorga un alto poder anestésico.
Los más recientes anestésicos inhalatorios son el isoflurano, sintetizado en 1963 y lanzado en los Estados Unidos en 1972 y en Inglaterra en 1978, el sevoflurano sintetizado por Reagan alrededor de 1970 y el desfluorano, cabe anotar que estos últimos medicamentos son de uso diario en la actualidad en cualquier sala de cirugía.

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Máquina moderna de anestesia. (Es la que uso diariamente)

Otros de los hechos de importancia decisiva fue el uso de la vía endovenosa. La administración de drogas endovenosas se halla estrechamente ligada al de la transfusión sanguínea. En 1628 William Harvey demostró en Exercitatio Anatomica de Motu Cordis et Sanguinis in Animalibus, que la sangre venosa era conducida hacia las
arterias y de ahí a los órganos del cuerpo por el corazón.
Esto fue reconocido inmediatamente como demostrativo de que la droga administrada en las venas podía rapidamente alcanzar el cuerpo completo. De hecho, en 1657, Christopher Wren inyectó opio por vía endovenosa, usando una pluma y una vejiga, en perros y humanos, llevándolos a la inconsciencia.
Los métodos para la administración de drogas anestésicas han dependido del paulatino desarrollo tecnológico. La pluma y la vejiga usadas por primera vez por Wren no fueron significativamente mejoradas hasta que Alexander Wood, en 1853, empleó por primera vez una aguja y una jeringuilla para administrar medicación intravenosa.
La aguja hipodérmica hueca fue desarrollada por Francis Rynd y la jeringuilla funcional por Charles Pravaz.
Sin embargo, la historia de la vía endovenosa es menos coherente que la de la transfusión, la administración de drogas por vía endovenosa fue descuidada más de doscientos años antes de que se realizaran las primeras experiencias.

Historia de la anestesia
Soluciones endovenosas de uso común

No hay duda de que esto es debido a la falta de una jeringa adecuada, pero la invención de la jeringa
hipodérmica por Pravaz y el de una aguja desmontable por Alexander Wood en 1853, provee al médico de las herramientas requeridas.
No fue hasta 25 años después del descubrimiento de la anestesia, que este tema recibe mayor atención. En 1872 Cyprien Ore, profesor de Fisiología en Burdeos, describe la anestesia en animales mediante la administración endovenosa de una solución de cloral, informando 2 años después a la Academia Francesa de Ciencias el
primer uso de este anestésico en el hombre; pero el cloral no es un agente satisfactorio y el método no se generaliza.
La vía endovenosa es actualizada en 1898 por Dresser de Munich con el empleo del edonal, droga que adquiere cierta popularidad al ser usada frecuentemente en combinación con el cloroformo por Krakow hasta fines de 1908.
En 1909, Ludwig Burkhardt usa una solución de cloroformo endovenosa y 4 años después Noel y Souttar usan paraaldehído por esta misma vía.
Elisabeth Briendenfield, de Suiza, comunica en 1916, por primera vez el uso de morfina y atropina o escopolamina por vía endovenosa como medicación preanestésica.
Hasta la tercera década del pasado siglo el uso de varios tipos de drogas por vía endovenosa fue ensayado con éxitos discretos.
Es en 1924 cuando se abre un nuevo capítulo con la introducción del primer barbitúrico endovenoso, precursor de un amplio grupo de drogas de este tipo, de gran valor para la anestesia.
El primer barbitúrico, el veronal, es sintetizado en 1903 por Fisher y von Mering, y posteriormente combinado con el ácido dialilbarbitúrico (dial), formando un nuevo compuesto denominado somnifene; comienza a ser experimentado en animales por Bardet en 1920 y fue usado en el hombre desde 1924 por Fredet y por Perlis en 1927.
Ese mismo año es introducido el pernocton y en 1929 Weis experimenta el ácido fenil etil barbitúrico
(Luminal), al que le sucede el nembutal y el eunarcon.
Todas estas drogas fueron desplazadas cuando hizo su aparición el primer barbitúrico de acción ultracorta, el evipan sódico, el que es empleado por primera vez en 1932.
Es en 1934, cuando Lundy introduce el tiopental sódico (pentothal), que se produce el rápido eclipse de todos los demás barbitúricos, se convirte en el agente más comúnmente usado a pesar del desastre de Pearl Harbour; donde se dice que el mal uso del pentothal produjo comparativamente más bajas que las bombas japonesas.
Últimamente se incorpora al arsenal anestesiológico el propofol, también hipnótico endovenoso de muy rápida inducción y recuperación, tanto de la conciencia como de la función mental y que facilita la conducción anestésica de la cirugía ambulatoria o de emergencia.
Con la introducción del curare (usado por las tribus indígenas del amazonas para cazar animales produciendo su muerte por parálisis) en 1942 por los médicos canadienses Griffiths y Johnson, comienza un nuevo capítulo en la evolución de la anestesia, que según Cecil Gray, uno de los pioneros de su uso en Gran Bretaña, tuvo la misma importancia para la anestesiología que el concepto de la antisepsia para el desarrollo de la cirugía.
Este hecho tuvo lugar merced a los esfuerzos de Lewis Wright, obstetra de la firma Squibb & Sons, quien pudo convencer a los citados anestesiólogos para ensayar el uso del Intocostrin®, nombre comercial de la d-tubocurarina en anestesia, lo que hicieron con éxito desde el 23 de enero de 1942.
La introducción del curare en Europa es atribuida a Sir Walter Raleigh; pero quien contribuyó sustancialmente al conocimiento del veneno de las flechas de los indios del Amazonas, es el Abate Fontana, quien en 1781 demuestra lo que el llama "efectos irritativos" del curare sobre los músculos esqueléticos, los que no afectaban
el corazón.
En 1935 King procede a aislar el alcaloide puro, la d-tubocurarina, extraída de las raíces de un pequeño arbusto, el Chondodendron tormentosus.
Benner y colaboradores, en 1940, describen la administración de d-tubocurarina en el hombre con el fin de disminuir las contracciones durante el electro shock en psiquiatría.
En 1941, Rovenstine, antes que Grifith y Johnson, encarga a su ayudante Papper que evaluara al Intocostrin; pero este inyectó una sobredosis, lo que lo llevó a considerar su uso peligroso, pues debió permanecer ventilando manualmente al paciente por varias horas; en una época en que la ventilación artificial era considerada indeseable.
Sin embargo, aparte de su uso para la convulso terapia, había antecedentes de su uso para tratamiento del tétanos y la rabia.
Pero como todo nuevo concepto, su introducción y aceptación requirió cambiar hábitos y creencias profundamente arraigadas; tras lo cual siguió cierto descrédito frente al desconocimiento de dosis y antagonistas. Pero pronto los anestesiólogos supieron dar su justo valor a las ventajas de la relajación farmacológica.
Así se produjo este cambio trascendental en la anestesiología, el cual posibilitó el avance de la cirugía torácica, abdominal, neurológica y cardiovascular; a la vez que brindaba mayor seguridad a las intervenciones en el geronte, al permitir trabajar con bajas concentraciones anestésicas.
Al ser sustituida la d-tubocurarina por relajantes sintéticos libres de los efectos histaminérgicos de esta, como fueron la gallamina primero y la succinilcolina después, se obtiene mayor seguridad en el uso de la miorrelajación. Hoy en día son de uso común el rocuronio, atracurio, vecuronio y pancuronio.
Del estudio de estos nuevos relajantes sintéticos surge que algunos de ellos tienen, además, una acción gangliopléjica; se abre así el camino para el estudio de nuevos fármacos y con esto la posibilidad de poder controlar la presión arterial intraoperatoria; hace así su aparición la hipotensión controlada.

Como parte importante de la anestesia moderna está la monitorización. El control de las funciones fisiológicas del paciente se remonta a las épocas más antiguas de la medicina. Los anestesiólogos, desde la época de Snow, han usado un simple monitoreo contando y registrando la frecuencia del pulso y la respiración. Después que Riva Rocci introduce el esfigmomanómetro (o tensiómetro) en 1896 para medir la presión arterial y Nikolai Korotkof en 1905 aplica el método auscultatorio, es cuando Elmer Mckesson, en 1907, propone la vigilancia de la tensión arterial en forma rutinaria durante la anestesia y Cushing, el neurocirujano, inventa la ficha de anestesia insistiendo a la vez en el uso del estetoscopio precordial.
Por muchísimo tiempo, estos métodos simples y la información que ellos proporcionaban parecieron suficientes, pero el desarrollo cada vez más complejo de nuevas técnicas exigen al anestesiólogo una mayor y a la vez más precisa información de las funciones fisiológicas de su paciente.
Hoy en día es impensable someter a un paciente a cirugía sin contar con pulsioximetros, capnógrafos, analizadores de gases, cardiovisoscopios, estimuladores de nervios periféricos y monitores de actividad cerebral como el índice biespectral.

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Historia de la anestesia
estimuladores de nervios periféricos

ciencia
monitor de índice biespectral

Otro punto es la informática y la introducción de los microprocesadores. El uso de la computadora se ha tornado tan importante, que hoy día prácticamente no hay actividad del hombre en que no se utilice y por lógica, la medicina no podía quedar excluida; observamos el desarrollo de sofisticados instrumentos de diagnóstico como
el registro invasivo y constante de las constantes hemodinámicas con curvas de tendencias en el tiempo, detectores de arritmias, de cambios de ST y T en el registro electrocardiográfico, gasto cardiaco, fracción de eyección ventricular, ecocardiografia intraoperatoria, etc.
A mediados de la década de los setenta, aparecen los primeros trabajos acerca de su uso en anestesia; se está frente a una nueva circunstancia en la cual la informática correlaciona rápidamente todos los datos clínicos que nos brinda el paciente durante el acto anestésico.
Constantemente la industria médica pone a disposición de los anestesiólogos modernos, mucho más calificados que los de generaciones pasadas, equipos de anestesia más complejos, ventiladores pulmonares con mayores capacidades, y monitores cada vez mas avanzados que, unidos a las drogas y agentes anestésicos actuales, permiten reducir la morbimortalidad de causa anestésica.

Lo hasta aquí expresado concierne, si se quiere, a la parte técnica de su trabajo; pero su campo de acción es mucho más amplio. En la anestesia moderna, el anestesiólogo, como verdaderamente debe dominársele, es el director -por decirlo de alguna manera- del medio interno.
Una de sus más importantes tareas es el control y estabilidad del mismo, de tal manera que asegure su actividad celular normal, que es el resultado de procesos bioquímicos sometidos a la influencia de la actividad enzimática, la que está en estrecha relación con el mantenimiento constante del pH dentro de restringidos límites, lo cual requiere de parte del anestesiólogo, el mantener un balance ácido-base correcto tanto durante el acto operatorio como en el posoperatorio inmediato.
Todo esto demuestra la evolución que ha sufrido la anestesia, hasta llegar al anestesiólogo actual. Desde ese simple narcotizador, ayudante del cirujano, hasta este especialista, verdadero clínico, que dentro del equipo quirúrgico ha adquirido y tiene tanta jerarquía como el cirujano mismo.
Este importante status no lo hubiera alcanzado nunca sin la estrecha relación existente entre anestesia y
medicina.
Progresivamente el anestesiólogo fue extendiendo sus funciones más allá del reducido ámbito del quirófano. Comienza con el contacto personal entre él y el paciente en su visita preanestésica, indagando sobre el estado clínico del mismo, de su funcionamiento cardio respiratorio, hepático y renal, experiencias anestésicas anteriores,
etc.; a fin de planificar su conducta anestésica, y además de todo esto, continúa con la importante misión de recibir del enfermo sus temores y confidencias sobre el más importante acontecimiento de su vida: la pérdida de la conciencia, el "dormirse", el temor a «sentir» o al no despertar.

Como pueden ver hay un largo camino de dolor, estudio, sufrimiento y alegría para llegar a algo que nos parece tan corriente en nuestra vida diaria.

medicina

Fuentes:
Edward Morgan Anestesiología clínica editorial Mundo Médico
Anestesiología clínica de Dávila Editorial ciencias médicas
Fundamentos de Cirugía William Patiño Corporación para investigaciones biológicas

Dedico este artículo al amor de mi vida mi chiky, la razón de mi vida y de todos mis esfuerzos.