Comentario Biblico Devocional Filipenses 3

Gozo y cuidado

Filipenses 3:1-3 “Por lo demás, hermanos míos, alégrense en el Señor. Para mí no es ninguna molestia repetir lo que ya les he escrito, y para ustedes es útil.
Cuídense de esa gente despreciable, de los malos trabajadores, de esos que mutilan el cuerpo; porque los verdaderos circuncidados somos nosotros, los que adoramos a Dios movidos por su Espíritu, y nos gloriamos de ser de Cristo Jesús, y no ponemos nuestra confianza en las cosas externas”.

Pablo repite lo que había dicho en 2: 18 refiriéndose a que puede parecer imposible gozarse cuando se sufre. ¿Cómo es posible que nos gocemos y regocijemos cuando hacemos sacrificios por el Señor? Cristo es nuestro ejemplo: "puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz".
Lo que quiere decir es que no debemos en¬contrar nuestro gozo en las cosas materia¬les ni en el placer del mundo o de la vida, sino en Cristo lo que Él hizo, en su iglesia y en lo que viene a futuro.
El alegrarse para los filipenses es un desafío muy grande, porque estaban siendo perseguidos, sufrían de epidemias y había muchos enfermos en los hogares y el mismo apóstol Pablo estaba por ser sentenciado preso en una cárcel. Dirían ellos: ¿De qué gozo me hablan?
Pero si dicho gozo, que es diferente a la felicidad mundana, es en el Señor, nos adelanta Juan que nadie podrá quitarlo, porque es como la mujer que da a luz, primero sufre tremendos e incomparables dolores pero inmediatamente ya no se acuerda más de la angustia al tener a su niño en el pecho. (Juan 16: 21-22)
La fe en Cristo no nos hace tristes; no produce depresión ni causa melancolía, sino todo lo contrario, por eso le decimos a la gente que debe tener hoy mismo un encuentro con él y no dejar pasar el tiempo. No existe verdadero gozo fuera del Señor. Por más que uno tenga la "felicidad" que da el dinero y posesiones, muchos amigos, poder o fama, y popularidad, jamás tendrá el gozo ver¬dadero. Quien está "en el Señor" siempre está gozoso aunque sea pobre, perseguido, maltratado o se encuentre enfermo. Tal es mi testimonio, padezco una enfermedad incurable que lleva más de 30 años, ya tuvo sus consecuencias en mi cuerpo, pero no pierdo el gozo en el Señor.El gozo está en el día a día, momento a momento de saber que si Cristo vive en mi, Él sabe muy bien lo que me ocurre.
Cuenta la anécdota que John Nelson y Wesley, los famosos primeros predicadores, llevaron a cabo una misión y nos la cuentan: «Todo aquel tiempo, Mr. Wesley y yo estuvimos durmiendo en el suelo: él tenía mi gabán de almohada, y yo tenía como la mía las notas del Nuevo Testamento. Después de casi tres semanas, una madrugada a
eso de las tres, Mr. Wesley se dio una vuelta, y al encontrarme despierto me dio una palmadita diciendo: «Hermano Nelson, tengamos ánimo: ¡Todavía tengo entero todo un costado, porque no tengo despellejado nada más que el otro!» Tenían poco
también de comer. Una mañana Wesley había predicado con gran efecto: «Cuando volvimos, Mr.Wesley detuvo su caballo para coger algunas moras diciendo: < Hermano Nelson, deberíamos estar agradecidos de que haya tantas moras; ¡porque este es el mejor país para tener un estómago, pero el peor para conseguir comida!» El gozo cristiano le
capacitaba a Wesley para aceptar los grandes golpes de la vida, y también para recibir las incomodidades menores con un chiste.Si el cristiano experimenta de veras a Cristo, camina con gozo.
Les dice además que se cuiden de la gente despreciable, como los trata en la Reina Valera de “perros” y puede referirse a Isaías 56:10 “porque los guardianes de mi pueblo están ciegos, no se dan cuenta de nada. Todos ellos son perros mudos, que no pueden ladrar; se pasan la vida echados y soñando; les encanta dormir”.
Los malos trabajadores son los obreros fraudulentos, que hacen el trabajo solo por ganancia de gente solo para engrosar su grupo y los que mutilan el cuerpo son los que hacen la circuncisión solo como mutilación y sin sentido.
Dios nos hace un verdadero llamado a gozarnos y cuidarnos de la mala gente que pone la confianza en cosas externas.


¿Celos religiosos o fe?

Flp 3:4-7 Aunque también yo tengo razones para confiar en tales cosas. Nadie tendría más razones que yo para confiar en ellas: me circuncidaron a los ocho días de nacer, soy de raza israelita, pertenezco a la tribu de Benjamín, soy hebreo e hijo de hebreos. En cuanto a la interpretación de la ley judía, fui del partido fariseo;
era tan fanático, que perseguía a los de la iglesia; y en cuanto a la justicia que se basa en el cumplimiento de la ley, era irreprochable. Pero todo esto, que antes valía mucho para mí, ahora, a causa de Cristo, lo tengo por algo sin valor.


Muchos hermanos judíos no habían dejado todavía “la religión” y confiaban en algunas cosas de la carne o logros de la fe judía, lo que les hacía perder de vista el verdadero objetivo. Decían yo soy israelita, hijo de hebreos, de tal o cual tribu, estoy circuncidado a los ocho días de nacer,cumplo la ley y soy irreprochable.
Entonces Pablo les tiene que decir que esas cosas ya no son tan importantes y no deben ellos poner la confianza en eso.
La traducción li¬teral del párrafo es "aunque yo mismo teniendo con¬fianza". afirmando que él mismo cumplía todos esos requisitos al igual que ellos y peor, entonces les dice que no hay virtud en las cosas de la carne para estar confiando en ellas.
¿De qué modo las cosas de la carne nos hacen perder nuestro objetivo? Decimos, yo soy bueno, no le hago mal a nadie y cumplo con Dios, cuando verdaderamente lejos estamos de poder cumplir los más pequeños de los mandamientos.
Para un judío, el celo era la cualidad más elevada de la vida religiosa. El salmista proclama: «Me consumió el celo de Tu Casa» (Salmo 69:9). Un celo ardiente por Dios era lo más alto de la religión judía. Pablo había sido un judío tan celoso que había hecho todo lo posible por destruir a los que creía eran los enemigos del judaísmo. Eso era algo que él nunca olvidó. (Hechos 22:2-21; 26:423;1 Corintios 15:8-10; Gálatas 1:13).
Pablo trata de expresar que él ahora ama al Cristo que antes odiaba, que ahora vive por el Cristo que antes perseguía y se desvive por condenar la religión que antes practicaba. De una manera muy inteligente se defiende diciendo que él tiene motivos sobrados para practicar dicha religión que con todas sus obligaciones trastorna la mente de las personas. El era un fanático que odiaba y mataba a todo aquel que no practicara la religión judía. (Hechos 8:1)
Después de su conversión camino a Damasco cuando Dios le habla y cae quedando a disposición de todo lo que Dios puede decirle(Hechos 9: 1-9), su vida ha cambiado tanto que es otra persona. Y eso es lo que Dios quiere de nosotros, que siendo los mismos parezcamos otra persona, después de la conversión la persona es una nueva criatura (2 Cor. 5:17), las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas.
Todas las cosas que podamos haber hecho antes de la conversión quedan del otro lado de la hoja y ya no se ven más, lo más hermoso es que Dios tampoco las ve. Lo que si observa Dios es lo que ahora podamos hacer, no para engrosar la deuda sino para servirle con ánimo pronto.
Nuestras glorias pasadas ahora son hechos inútiles, nuestros logros antes de la conversión, de nada sirven, solo para un currículo inútil.
Pablo no condena al judaísmo desde afuera, sino desde adentro y él como el mejor y más fiel cumplidor de la fe, se para y dice: De nada sirve si no está puesta la fe en Cristo y en nada más que en Su obra en la cruz.
Ahora Pablo, lo que antes consideraba actos de mucho valor, los considera algo sin valor, abandona el camino de los logros humanos y acepta el camino de la gracia.



Retazos de nuestra vida a la basura

Filipenses 3:8-11 “Aún más, a nada le concedo valor si lo comparo con el bien supremo de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por causa de Cristo lo he perdido todo, y todo lo considero basura a cambio de ganarlo a él y encontrarme unido a él; no con una justicia propia, adquirida por medio de la ley, sino con la justicia que se adquiere por la fe en Cristo, la que da Dios con base en la fe. Lo que quiero es conocer a Cristo, sentir en mí el poder de su resurrección y la solidaridad en sus sufrimientos; haciéndome semejante a él en su muerte, espero llegar a la resurrección de los muertos”.



Recuerdo que cuando me puse de novio con la que ahora es mi esposa, teníamos once años de conocernos. Nuestra relación había ido creciendo desde el primer día. Primero fuimos simplemente amigos de correspondencia, y al ir interesándonos uno en el otro más y más la relación creció, luego fuimos novios y después esposos. Ahora que ya tenemos dieciocho años de casados, tratamos de conocernos más para poder acrecentar nuestro amor.
Sucede que si una persona no adquiere conocimiento de la otra persona, no adquiere amor, si no deja todo por amor no se puede crecer en sentimientos. Mi esposa en un comienzo dejó su país para ir a vivir a donde yo estaba y después de dieciséis años yo dejé mi país para venir a vivir al suyo.
Pablo se ha pasado la vida tratando de llegar a la debida relación con Dios. Trató de encontrarla mediante la estricta sumisión a la ley judía; pero encontró que la ley y todos los procedimientos eran menos que inútiles para lograr tal fin.
También dice que ahora lo tiene todo por basura. Esta palabra tiene dos significados muy originales.
Basura quiere decir en el idioma original, lo que se les echa a los perros; y en el idioma de la medicina quiere decir excremento (estiércol)
Pablo descubre que la verdadera relación con Jesucristo es algo así como estar tirando a la basura todo lo que no sirve para quedarse con Él solo. ¿Cuántas cosas queremos hacer nosotros por nuestros propios medios? ¡Cuánta pérdida de tiempo es querer guardar un poco de lo viejo para usarlo después! Cuando aquí se nos dice que debemos tenerlo por basura.
Yo soy una persona que no soporta tener basura en la casa y siempre ando buscando qué cosas voy a tirar y también vaciando los distintos recipientes desparramados por la casa para juntar la basura. Todas las noches pasa el basurero y se lleva la basura y yo no acudo al día siguiente al basural a buscar algo que haya tirado. Tenemos la tendencia como seres humanos a estar haciendo promesas y “tirando a la basura” retazos de nuestra vida que nos aplastan y hunden en la miseria, pero inmediatamente salimos a recogerlas.
¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?" (Mat. 16:26).
Rubén Pelegrina
Pablo había sufrido la pérdida de todo: Su familia, su em¬pleo, su reputación, su seguridad física, sus amigos, y por último su vida, ahora está preso en la cárcel por decir ser un cristiano,pero habla de lo que ganó en Cristo. Todo.
Pablo había descubierto que la debida relación con Dios no se basa en la Ley o en lo que uno hace, sino en la fe en Jesucristo. El propio esfuerzo no logra nada, por más empeño que se ponga y méritos personales hagan parecer que el lógico, Pablo dice: no con una justicia propia, adquirida por medio de la ley, sino con la justicia que se adquiere por la fe en Cristo.
Pablo no deseaba so¬lamente el conocimiento acerca de Cristo, sino el conocimiento íntimo que sólo se gana a través de vivir en comunión con El, y llegar a la resurrección de los muertos, o sea la final.
Quiere decir compartir con Él Su camino; compartir la Cruz que Él llevó; compartir Su muerte, y finalmente participaremos de la vida que El vive para siempre. Mt 16.24 “Luego Jesús dijo a sus discípulos: –Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame”.


Hacia la meta

Filipenses 3:12-15 “No quiero decir que ya lo haya conseguido todo, ni que ya sea perfecto; pero sigo adelante con la esperanza de alcanzarlo, puesto que Cristo Jesús me alcanzó primero.
Hermanos, no digo que yo mismo ya lo haya alcanzado; lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante, para llegar a la meta y ganar el premio celestial que Dios nos llama a recibir por medio de Cristo Jesús. Todos los que ya poseemos una fe madura, debemos pensar de esta manera. Si en alguna cosa ustedes piensan de otro modo, Dios les hará ver esto también.



En palabras más claras Pablo quiere decir que no ha logrado ya hacer todo lo que les ha dicho, ni tampoco que ya es perfecto. Pero lo que sí puede decir con seguridad es que sigue adelante, luchando por alcanzar esa meta, pues para eso le salvó Jesucristo.
Sabe muy bien que todavía no alcanzó la meta; pero está decidido a no fijarse en lo que ya ha recorrido, sino que ahora se concentra en lo que le falta por recorrer en esta vida. Así que sigue adelante, hacia la meta, para llevarse el premio que Dios le llama a recibir tanto a él como a todos por medio de Jesucristo.
Es muy interesante hacer una correcta interpretación de la palabra griega “téleios”, (perfecto), que en la versión R.V.60 escribe en los vs. 12 y 15.
Quiere decir, una persona completamente desarrollada o madura para distinguirla de otra subdesarrollada o inmadura.
Por ejemplo, si colocamos en el mirador a un carpintero experto quiere decir que es uno que está cualificado en la materia de la madera, así como de los utensilios o muebles que fabrica, a diferencia de un mero aprendiz.
Me gusta lo que dice el comentarista Barclay Cuando se refiere a los cristianos: A menudo quiere decir personas bautizadas que son miembros de la iglesia en plenitud de derechos y obligaciones, como opuesto a los que están todavía recibiendo instrucción.
En los días de la Iglesia Primitiva se usaba a menudo “téleios” para describir a los mártires. Un mártir se dice que ha sido perfeccionado por la espada, y el día de su muerte se decía que era el día de su perfeccionamiento. La idea es que la madurez cristiana de un hombre no puede ir más allá de su martirio.
Entonces si volvemos a las palabras de Pablo, lo que nos quiere decir es que no se considera un cristiano completamente perfeccionado, sino que continúa avanzando para ver si logra alcanzar aquello para lo que fue alcanzado. Dios lo alcanzó para un propósito y él ahora persigue e intenta alcanzar el propósito de Dios, aparte de alcanzar su teleios, su perfección.
Agrega que olvida lo que queda detrás para no darse por satisfecho por los trabajos del pasado o los actuales y se extiende adelante, prosigue hacia la meta; expresiones que demuestran gran interés por llegar a ser más y más como Cristo.
Cómo cambiaría el mundo si una pequeña parte de la población mundial tuviese este sentimiento arraigado en su vida, no como una mera emoción momentánea después de escuchar un sermón dominical o tener una experiencia espiritual, sino como una forma de vida. Ya no mentir porque Dios no miente, ya no traicionar porque Dios no traiciona, ya no más una doble vida porque Dios es transparente.
Todos los que alguna vez en la vida hemos corrido una carrera, sabemos que no hay que detenerse en medio del camino, ya sea por el esfuerzo realizado para la misma o el sacrificio que demandó llegar a ella, sino proseguir hasta ver la meta y pasar por ella. ¿A cuántos metros de la meta estaremos? Pues nadie lo sabe, de ahí la importancia de la perseverancia y la constancia hacia nuestro teleios.

Rubén Pelegrina



Hagan lo que yo digo y hago

Filipenses 3:16-21 “Pero, eso sí, debemos vivir de acuerdo con lo que ya hemos alcanzado. Hermanos, sigan mi ejemplo y fíjense también en los que viven según el ejemplo que nosotros les hemos dado a ustedes.
Ya les he dicho muchas veces, y ahora se lo repito con lágrimas, que hay muchos que están viviendo como enemigos de la cruz de Cristo, y su fin es la perdición. Su dios son sus propios apetitos, y sienten orgullo de lo que debería darles vergüenza. Solo piensan en las cosas de este mundo.
En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, y estamos esperando que del cielo venga el Salvador, el Señor Jesucristo, que cambiará nuestro cuerpo miserable para que sea como su propio cuerpo glorioso. Y lo hará por medio del poder que tiene para dominar todas las cosas”.

Pablo habla de una manera que a nuestro entender parecería soberbia, pero no es así. Es como cuando a nuestro hijo le decimos ¿Cuándo me viste hacer eso? Haz lo que veas en casa y no imites lo de afuera… Eso de ninguna manera es prepotencia o soberbia.
Alguien por ahí dijo: “Haz lo que yo digo y no lo que yo hago” pero Pablo lo que indica es: “Escuchen mis palabras”, pero también “Sigan mi ejemplo”.
Cuando era jovencito, me gustaba mucho imitar a un gran conferencista que solía ir a visitarnos y así escuchaba sus disertaciones cada vez que llegaba a la ciudad y mis padres a veces me decían que yo debía ser más natural y ser yo mismo sin imitarle. Creo que la idea de ellos era buena, imitar su forma pero no su discurso.
Siempre vamos a imitar y copiar a alguien en la vida, pero no debemos plagiar, el calco es malo y perjudica.
La traducción más exacta que encontré de este pasaje es: “Sed mis co-imitadores en imitar a Jesucristo”. ¿Se imagina usted encontrar a alguien que imita a Jesucristo y desear con todo el corazón ser como él? ¿Cuántas cosas habría que dejar? ¿A cuántos lugares no asistiríamos? ¿Cuántas cosas no hablaríamos? Se nos pondría difícil el panorama de imitación, pero eso es exactamente lo que Pablo quiere decir.
Había en la iglesia de Filipos hombres cuya conducta era un escándalo manifiesto, y que, en sus vidas, daban señales de ser enemigos de la Cruz de Cristo. Quiénes eran, no estoy seguro; pero tengo claro que llevaban vidas glotonas e inmorales, cuyo dios era su propio apetito pensando constantemente en las cosas pasajeras del vientre y usaban su llamado cristianismo para justificarse. Sólo se puede imaginar y suponer qué tipo de personas eran.
Eran los llamados gnósticos o herejes que pensaban así: El espíritu, es totalmente bueno, y la materia es totalmente mala. Fue porque el mundo fue creado a partir de esa materia defectuosa por lo que el pecado y el mal están en él. Así que, si la materia es esencialmente mala, el cuerpo también lo es, y seguirá siendo malo hagas lo que hagas con él. Por tanto, haz lo que te dé la gana decían; puesto que es malo de todas maneras, es lo mismo lo que se haga con él. Así es que estos gnósticos enseñaban que la glotonería, el adulterio, la homosexualidad y las borracheras no tenían ninguna importancia, porque no afectaban nada más que al cuerpo.
Pablo se para en contra de este pensamiento y contradice tales conductas poniéndose como ejemplo de buena manera de vivir.
Está el otro tipo de pensamiento que dice que una persona no puede llegar a ser
completa hasta que haya experimentado todo lo que la vida le puede ofrecer, tanto lo bueno como lo malo, por lo tanto le es permitido sumergirse en la basura del pecado como también subir a las alturas de la virtud.
Por un lado con este tipo de pensamiento apoyaban a Pablo que decía que la ley ya no tenía nada que ver con ellos, sino que como un hayo que los llevaba a Cristo, abusando de este pensamiento se entregaban por completo a la maldad y por otro lado también pretendían entregarse por completo a la bondad y a los términos divinos.
No pueden cohabitar la luz con las tinieblas, o hay luz o hay tinieblas. (2° Corintios 6:14-15)
Me decía un empleado bancario que en la calle hay muchos billetes falsos, pero a ellos los entrenan para saber distinguir los billetes genuinos. Cuando llegan a identificar bien a un billete genuino, el falso salta a la vista. De igual manera en la calle hay mucho dinero falso, ¿por esa razón vamos a dejar de usar dinero?
Algo de esto es lo que Pablo trata de transmitir a los Filipenses, que no se identifiquen con los falsos, que se distingan de ellos, hasta la venida de nuestro Salvador Jesucristo que vendrá para cambiar nuestros cuerpos en uno eterno y sin contaminación.

Rubén Pelegrina

3 comentarios - Comentario Biblico Devocional Filipenses 3

@Poly_nBlack
Soy cristiana pero almntablement NO ENTENDI NADA!!!!
@perritodel666is
no uses dinero daselo a tu cura a tu pastor a tu rabino a tu credo
ellos sabran vendecirlo con estilo
un lindo autito una casita a todo culo muchos lujosdesaste de ese sucio dinero y dacelo a tus lideres religiosos