Unitarios y Federales


El Partido Unitario fue un partido político argentino de tendencia liberal, que sostenía la necesidad de un gobierno centralizado en las Provincias Unidas del Río de la Plata. Ellos consideraban que la Nación preexistía a las provincia mayoría por la elite porteña: miembros de la clase alta, intelectuales, militares, etc. Buscaban que Buenos Aires fuera la cabeza y capital del país y que fuera ésta la que tomara las decisiones sin consultar a las provincias.
En el aspecto económico defendían el liberalismo, el libre comercio y querían que Buenos Aires fuera puerto y aduana única.

Antes de la reforma constitucional de 1860 (entre 1835), se usaba "Confederación Argentina" para denominar a las personas del partido federal; no obstante, al reincorporarse la provincia de Buenos Aires a la Confederación, se reemplazaron esas menciones por "Nación Argentina".
Los federales tenían un pensamiento tradicionalista y defendían las costumbres propias "gauchescas" y nacionales. Afirmaban que el sistema federal se adaptaba a las características nacionales, dada la extensión del territorio y sus regionalismos económicos y políticos.
La Sociedad Popular Restauradora, generalmente identificada con la Mazorca fue creada en 1833 por los rosistas intransigentes que organizaron la Revolución de los Restauradores contra los federales que no estaban de acuerdo con la política de Rosas. La misma pasaba por las calles, chequeando que todas las personas tuviesen la cinta punzó y que digan la famosa frase federal, “-Mueran los salvajes unitarios, viva la santa Confederación.-”. No tener alguno de esos dos requisitos, acarreaba serios problemas; Se charlaba para convencer a la persona que no estuviese de acuerdo, para cambiar de opinión y de no ser así se lo mataba o torturaba terriblemente.
El origen de la denominación Mazorca es algo incierto, aunque algunas fuentes aseguran que el nombre se debía a que los integrantes de la Sociedad estaban muy unidos, como los granos de maíz. Los opositores a Rosas afirmaron que se debía a que la palabra es parecida a la expresión "Mas Horca", argumentando que apretaban al pueblo para suprimir a la oposición unitaria. Otra versión es la que afirma que, como medio de tortura, habrían utilizado una mazorca (sin granos), que se introducía a través del ano, causando un terrible dolor.

Los terratenientes eran los poseedores de grandes extensiones de tierra que habían mantenido el poder económico y político durante la primera parte del siglo. Básicamente, explotaban parte de sus tierras con mano de obra asalariada (indios y mestizos), y en algunos casos con mano de obra esclava. Los terratenientes no estaban interesados en un cambio en las leyes relacionadas con la propiedad agraria, ni en que se aboliera la esclavitud. Terratenientes era otra forma de nombrar a lo caudillos.
Los gauchos, también fueron importantes en las guerras de la independencia. Por ejemplo, José Hernández fue reclutado por el ejército argentino para la guerra fronteriza contra "el indio", pero deserta y se convierte en un fugitivo de la ley. Su lucha fue descripta y recordada épicamente por Leopoldo Lugones como La Guerra Gaucha en la que también participaron otros gauchos como Miguel de Güemes.

Los caudillos eran una especie de derivados al nombre terratenientes, que se les daba a los propietarios de grandes extensiones de tierra, que se dedicaban a la agricultura y a la ganadería. Ellos defendían la tendencia centralista y eran los cabecillas o los líderes, ya sea político, militar o ideológico, de grupos armados que cada uno organizaba y controlaba. Esos grupos (llamados montoneras) tenían las mismas ideas entre sí y con el caudillo a cargo.
Su prestigio y su poder los convirtieron en verdaderos líderes y contaban con el apoyo de numerosos sectores de la población de sus provincias.
Los distintos jefes de los ejércitos de las provincias argentinas, que combatían entre sí, enfrentaron, particularmente al grupo centralista del gobierno de Buenos Aires.
La aparición de numerosos caudillos en el siglo XIX, en distintos países sudamericanos, fue un fenómeno social denominado caudillismo.
Paz, Lavalle, La Madrid, (entre otros) eran generales y militares, pero no caudillos, por es razón, solamente se habla de caudillos del partido federal, que estaban en contra del poder unitario.
Los caudillos más destacados fueron:
• José María Paz.
• Francisco Ramírez.
• Estanislao López.
• Facundo Quiroga.
• Juan Manuel de Rosas.

Informe de Sociales Con informacion muy util y resumida
Juan Manuel de Rosas




Era un caudillo muy partidario de los federales, que también se dedicaba a ser terrateniente y estanciero. Fue dos veces gobernador de Buenos Aires:
1º Mandato: Diciembre de 1829 – Diciembre de 1832
2º Mandato: Marzo de 1835 – Febrero de 1852-(por derrota en Caseros)
Entre los años 1806 y 1807, tuvo mucha participación en la defensa frente a las invasiones inglesas, pero se mantuvo alejado de los sucesos revolucionarios de 1810.
(Diciembre de 1828) Fusilan a Dorrego a manos de Lavalle y Rosas se vuelve a colocar en el primer plano de la política.
(Diciembre de 1829) La sala de representantes proclamó a Juan Manuel de Rosas gobernador de Buenos Aires otorgándole las facultades extraordinarias y el título de Restaurador de las Leyes.
(1832) Rosas fue reelecto como gobernador de Buenos Aires. Exigió que se le renovaran las facultades extraordinarias. La sala de representantes se opuso y Rosas renunció.
(1833) Los rosistas crearon la Mazorca, en contra de los que no estaban a favor de Rosas.
(Marzo de 1833) Campaña del desierto: En la estancia “Los Cerillos”, comprada por Rosas, se concentró la campaña que él dirigía. Ese día, salieron rumbo al lugar de batalla.
Los indígenas, la columna del este (rosas), la columna del oeste y la columna del centro, se enfrentaron durante 6 horas.
Con los objetivos predichos a cumplir, que se quiso terminar con el tema del indio y de las fronteras y de rescatar a los cautivos, rosas cumplió con lo siguiente:
• Se afianzó la soberanía nacional en un extenso territorio.
• Aumentó el prestigio político de Rosas.
• Se firmaron pactos con algunas tribus.
• Se extendió la frontera.
• Se rescataron 2000 cautivos.
• Se ganaron cerca de 3000 leguas cuadradas de tierra.
A poco de haber comenzado la campaña, el saldo fue de 3200 indios muertos, 1200 prisioneros y, finalmente, 6000 bajas a los indios.
(Diciembre 1835) Rosas sancionó la Ley de Aduanas, que determinaba la prohibición de importar algunos productos y el establecimiento de aranceles para otros casos. Con ella buscaba ganarse la buena voluntad de las provincias, sin ceder lo esencial, que eran las entradas de la Aduana. Estas medidas impulsaron notablemente el mercado interno y la producción del interior del país.
(Noviembre 1845) La Batalla de la Vuelta de Obligado*
(Febrero 1852) La confederación Argentina (encabezada por Rosas) se enfrentaba contra el Ejército Grande (encabezado por Urquiza) en la batalla de Caseros.
Batalla de Caseros: (1852) Rosas salió herido con una bala y huyó a Bs. As. Ese día presento su renuncia. Horas más tarde, fue rumbo a su exilio a Gran Bretaña.

*La Batalla de la Vuelta de Obligado se produjo el 20 de noviembre de 1845, en aguas del río Paraná. Enfrentó a la Confederación Argentina, liderada por Juan Manuel de Rosas y a la escuadra anglo-francesa, cuya intervención se realizó con el pretexto de lograr la pacificación ante los problemas existentes entre Buenos Aires y Montevideo.
Rosas se ubicaba en su segundo mandato, mientras que en Uruguay, había una guerra civil entre los caudillos Manuel Oribe y Fructosa Rivera. Oribe acudió a Rosas, buscando apoyo para recuperar el gobierno que había perdido ante Rivera, a lo cual Rosas accedió con aporte de tropas y armamento. Con esta ayuda, Oribe invadió el Uruguay y sitió la ciudad de Montevideo. La intervención de fuerzas extranjeras exaltó los ánimos, y motivó que Gran Bretaña y Francia intervinieran en el conflicto, apoyando al Gobierno de la Defensa, auto-convocándose como mediadores en el conflicto.
Tras la derrota de la Confederación Argentina que tuvo gran difusión en toda América Chile y Brasil cambiaron sus sentimientos y hasta algunos unitarios (enemigos tradicionales de Rosas) se conmovieron y el coronel Martiniano Chilavert se ofreció a formar parte del ejército de la Confederación.


informe
RELACIÓN SAN MARTÍN-ROSAS



En 1838, durante el gobierno de Rosas, los franceses bloquearon el puerto de Buenos Aires. Inmediatamente José de San Martín le escribió a don Juan Manuel ofreciéndole sus servicios militares. Rosas agradeció el gesto y le contestó que podían ser tan útiles como sus servicios militares las gestiones diplomáticas que pudiera realizar ante los gobiernos de Francia e Inglaterra. Al enterarse del bravo combate de la vuelta de Obligado, el 20 de noviembre de 1845, cuando los criollos enfrentaron corajudamente a la escuadra anglo-francesa, San Martín volvió a escribir a Rosas y a expresarle sus respetos y felicitaciones.
San Martín para ese entonces estaba muy enfermo. Sufría asma, reuma y úlceras y estaba casi ciego. Su estado de salud se fue agravando hasta que falleció el 17 de agosto de 1850. En su testamento pedía que su sable fuera entregado a Rosas “por la firmeza con que sostuvo el honor de la república contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla” y que su corazón descansara en Buenos Aires. Esta última voluntad se cumplió en 1880, cuando el presidente Avellaneda recibió los restos del libertador. Es por esa razón, la cual a larga distancia, la relación entre Rosas y San Martín, aunque no hayan estado en contacto, los une.

Juan Manuel de Rosas
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