Daguerrotipos: los comienzos de la fotografia en la Argentina.


En 1840, poco después de perfeccionarse en Europa el invento de la fotografía, se tomaron las primeras vistas en el Río de la Plata. Personajes importantes, indios, gauchos, edificios y lugares de Buenos Aires, quedaron preservados del olvido en los primitivos daguerrotipos, testimonio invalorable de nuestra historia.

Gauchos y peones de Baradero.

Los comienzos de la fotografía en la Argentina.


El invento del daguerrotipo, es decir, la primitiva fotografía sobre plancha de cobre, se anunció en la Academia de Ciencias de París, por el sabio Arago, el 9 de enero de 1839. El éxito de este maravilloso invento se debió a los trabajos de Joseph N. Niépce, de 1816 a 1833, y posteriormente a su socio Louis[i] Jacques Mandé Daguerre, [/i]quien en 1837 empleó el cloruro .sódico como fijador. Daguerre hizo una demostración pública en París, en el "Grand Hotel", el 17 de setiembre de 1839. El anuncio del invento suscitó en todo el mundo un entusiasmo sin límites. Samuel F. B. Morse, el inventor del telégrafo eléctrico, sacaba daguerrotipos de su esposa en la terraza de la Universidad de Nueva York en setiembre del mismo año, con exposiciones de diez a veinte minutos. En los Estados Unidos se 'fabricaron aparatos de daguerrotipo enseguida y de ese país llegaron a Buenos Aires los primeros profesionales.
Una nave francesa, la corbeta "L'Orientale", partió en octubre de 1839 para realizar un viaje de estudio alrededor del mundo con estudiantes de familias ricas a bordo. El capellán de aquélla, el abate Louis Compte, amigo de Daguerre, traía una máquina de daguerrotipo. En diciembre de 1839 tomaba fotos en Bahía, en enero de 1840 lo hizo en Río de Janeiro y en febrero en Montevideo. Desde el Cabildo, obtuvo un daguerrotipo de la Catedral el 29 de febrero de 1840. Estaban presentes en esa primera sesión de daguerrotipo en el Río de la Plata, Mariquita Sánchez de Thompson y Mendeville, Florencio Varela y el general Tomás de Iriarte, entre otros argentinos emigrados por la dictadura de Rosas. Todos ellos escribieron a Buenos Aires a sus parientes y amigos la maravillosa novedad. Varela decía: "Pasé el día examinando y viendo operar el Daguerrotipo, asombrosa invención de Mr. Daguerre, destinada a fijar las imágenes de la cámara oscura y que copia la naturaleza con una perfección inconcebible, sin más agente que la luz...". Varela viajó a París en 1843-45 y allí conoció a Daguerre personalmente y trajo a Montevideo un aparato de daguerrotipo que después regaló al francés Aubanell para que se ganara la vida.
El abate Compte se quedó en Montevideo hasta 1847, trajo aparatos de daguerrotipo de París y enseñó el arte a muchos. La nave "L'Orientale" no recaló en Buenos Aires por el bloqueo y siguió viaje por Magallanes y en Valparaíso encalló y naufragó el 13 de junio de 1840. Sus 60 tripulantes se salvaron a nado.


Paza de la Victoria, de Buenos Aires, según un daguerrotipo obtenido en el año 1864.

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Jura de la Constitución del Estado de Buenos Aires. Daguerrotipo de la época
atribuido a Fredericks.


daguerrotipos



Los primeros daguerrotipos en Buenos Aires. (1843)

El dueño de la "Litografía y Librería Argentina", Gregorio Ibarra (1814-1883), cuyo negocio estaba ubicado en Potosí 26, fue el primero en anunciar que sacaba daguerrotipos en la ciudad. Un anuncio de "La Gaceta Mercantil" del 16 de junio de 1843 expresa que tenía dos máquinas perfeccionadas y que en el corto espacio de algunos minutos fija sobre una lámina de plata la imagen de cualquier objeto. Afirma estar al "alcance de todos los adelantos para hacer retratos, vistas y planos". Parece que Ibarra tomó los primeros daguerrotipos en nuestra ciudad. Probablemente, sea obra suya el de Manuelita Rosas del Museo Histórico Nacional. Rosas no quiso posar, pues esas cosas "eran zonceras de gringos". El 16 de junio, fecha del anuncio, Ibarra comenzó sus tareas y el 30 de julio anunció que rifaba una de las máquinas y decía "aún quedan algunos billetes".
El primer profesional que trabajó en nuestro medio fue John Elliot (1815-1880), quien procedente de los Estados Unidos anunció el 22 de junio sus servicios en los altos de la Recova Nueva 56, Plaza de la Victoria. El 27 de junio avisó que "por no haber completado los preparativos necesarios no puede dar principio a los trabajos". Finalmente, el 4 de julio anunció que "ya se halla listo para atender al público habiendo vencido los obstáculos que al principio le estorbaban". Atiende de 10 a.m. a 4 p.m. Durante marzo y abril y hasta el 17 de mayo de 1844 no aparecen anuncios suyos, lo que hace suponer que estuvo ausente de la ciudad, quizás recorriendo en algún carruaje los alrededores, Chascomús, Dolores y otros pueblos. El 17 de mayo anunció que se había cambiado a los altos de la calle Victoria 106 (Cabildo) y "que por un corto tiempo más" seguirá sacando retratos del tamaño acostumbrado y también para prendedor "broch o breatspin", en un tiempo variable de 20 segundos a un minuto y medio, de 10 a.m. a 3 p.m., todos los días, "ya sea el tiempo bueno o nublado". Cobra por un retrato en caja de tafilete, 100 pesos, una suma elevada para la época, lo cual explica que los daguerrotipos fueron un lujo reservado para los pudientes. Después de 1853, con la introducción de los retratos en papel "ambrotipos"[/b], se abarató y popularizó la fotografía. Luego del 14 de agosto de 1844, en que anuncia que se quedará por un corto tiempo más, no sabemos más de Elliot. Su estudio en los altos de la Recova Nueva 56 fue ocupado por el italiano L. Bartoli, por A. Aldanondo y otros fo-tógrafos después de 1852. Probablemente, este John Elliot fue el mismo que se estableció en Londres y fue uno de los mejores fotógrafos de la era victoriana. Es curiosa, pues nadie que estudió el tema lo menciona, la actuación en Buenos Aires, al mismo tiempo que Elliot, de Robert Leys, en Piedad 62, quien anuncia "Retratos fotográficos" de octubre a noviembre de 1843. Revisando los periódicos de la época encontré su anuncio.
Después de Elliot y de Leys, aparece en Buenos Aires el norteamericano John A. Bennet (1818-1875), quien anuncia sus servicios en la calle de La Piedad 121 (altos), recién llegado de Nueva York, en junio de 1845: "Retratos de Daguerrotipo con colores, todos los días, menos domingos de 10 a.m. a 3 p.m., sea el tiempo que fuere". Expone muestras de sus trabajos en unas vitrinas colocadas en la entrada de su taller. El 15 de octubre de 1845 sacó los retratos de Miguel Otero, ex gobernador de Salta de su esposa y de sus tres niños. Bennet tenía una galería en Mobile (Alabama) que vendió en 1844; estuvo en Montevideo en 1842-43 y en Bogotá en 1852. A fines de diciembre de 1845 se alejó de Buenos Aires.
Sucesor de Bennet fue Thomas G. Helsby (1802-1872), cuyo padre, Diego G. Helsby, reside en Buenos Aires ya en 1826 como relojero, joyero y óptico; regresa en 1844 a Buenos Aires, "después de larga estadía en Inglaterra". Su hijo, el sucesor de Bennet, se dedicó al comercio en Montevideo desde 1840 y probablemente aprendió el oficio con el abate Compte ese mismo año. Fue hombre de confianza de Luis Vernet, quien lo envió a las Malvinas en 1833. Viajaba periódicamente a Buenos Aires y adquirió todas las máquinas y elementos de Bennet y se instaló en el mismo local de La Piedad 121 (altos). Sacaba grupos, niños, difuntos y coloreaba los daguerrotipos. También expuso en su taller vistas de calles y edificios de Buenos Aires, el Cabildo entre ellos, que data de 1846. Su hermano William G. Helsby se estableció en Valparaíso en 1849, donde instaló una galería de daguerrotipos y su hijo fue el famoso pintor chileno Alfredo H. Helsby (1862-1933).
Helsby viajaba continuamente y en 1850-52 está de nuevo en la ciudad, en los altos de la calle Victoria 37 y medio. En mayo de 1851 publicó extensos avisos en el "British Packet" y en "La Gaceta Mercantil", anunciando que había instalado en la terraza dos salas para sacar da-guerrotipos (una sala era de espera), para que los clientes no estén amontonados mientras se sacan los retratos, en especial las, señoras. Dice que instaló estos "rooms" por consejo de uno de los mejores daguerrotipistas de los Estados Unidos. En la planta baja, su padre tiene un negocio de óptica, con una lápida de mármol blanco con un par de anteojos como muestra. En el frente de la casa colocó escaparates con daguerrotipos en exhibición.
Cuando murió Daguerre en Francia, en 1851, Helsby, Favier y Ledoux, publicaron durante todo el mes de abril abril de 1852, en "Los Debates", que dirigía el joven coronel Mitre, un anuncio donde pedían a todos los fotógrafos de Buenos Aires que llevaran luto en el brazo izquierdo "en homenaje al fundador del arte".
En 1848, el inglés Henry North sacaba retratos en Perú 145, enseña el arte del daguerrotipo por 800 pesos, vende dos cámaras oscuras en 1.000 y 1.500 pesos cada una y "aplica propiedades galvánicas a los retratos, depositando una delgada hoja de oro sobre el retrato para preservarlo". Su hijo fue el famoso minero del cobre en Chile. Su compatriota William Weston hacía daguerrotipos en Victoria 166 y después en el 37 de la misma calle, en octubre de 1849.


Carlos E. Pellegrini con sus dos hijos en 1852. El varón, con el correr de los años sería presidente de la Nación.

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• El daguerrotipo despues de 1852.

Alrededor de 1850 llega a Buenos Aires un importante profesional norteamericano, Charles De Forest Fredricks (1823-1885), alumno de Jeremiah Gurney en Nueva York en 1840 y su socio en 1855-56. Recorrió Venezuela, Brasil y el Litoral, sacando fotos en Belén do Pará, Bahía, Río de Janeiro, Porto Alegre, Corrientes, Montevideo y, finalmente, Buenos Aires. En mayo de 1852 tomo daguerrotipos al general Urquiza y al general Garzón, entre otras personalidades de la época. Mandó litogra¬fiar estos retratos en París. Asociado con Masoni y Penabert instaló su galería en Cuyo 81, donde ofrecía daguerrotipos sobre vidrio, papel y género (un pañuelo con la foto costaba 200 pesos). En octubre de 1852 estaba instalado en Piedad 98 y anunció una serie de láminas grandes con "Vistas de la ciudad de Buenos Aires al Electrotipo". El Museo Histórico Nacional posee dos colecciones de estas magníficas vistas, una donada por Pellegrini y otra por Pozzo. Entre estos valiosos testimonios del pasado de Buenos Aires, en que la cámara del daguerrotipo ha preservado la imagen de nuestra ciudad en esos años, figura una toma de la Recova, con los altos de Escalada y, al fondo, la iglesia de San Francisco.

[b]• Primeros fotografos argentinos.


Entre los primeros argentinos que se dedicaron al arte fotográfico figura Juan L. Camaña (1795-1877), pintor, dibujante y taquígrafo del Congreso Nacional en 1861. Tenía una "elegante mercería" en Chacabuco 60, esquina Potosí, donde realizaba "retratos fotográficos sobre papel" en noviembre de 1853. También realizaba retratos en relieve (estere-oscópicos). En mayo de 1866 anunciaba que acababa de recibir "unas pequeñas cajas para sacar fotografías que hacen retratos admirables sin ensuciarse las manos...". Otro porteño, Carlos Descalzo (1813-1879), pintor y dibujante también, se dedicó al daguerrotipo en su tienda de la calle de La Merced 35 (calificada de "lujosa sastrería, al estilo europeo", en 1855. Asociado con Benza realizaba en 1861 fotografías sobre cobre, pa-pel y vidrio. En 1870 aparece como Descalzo e Hijos, en Artes 10.

Demolición de las murallas del Fuerte de la ciudad de Buenos Aires, en 1854.


primeras fotografias


El más destacado fotógrafo argentino de mediados del siglo pasado fue ]Antonio Pozzo[/i] (1829-1910), quien aprendió el oficio con el norteamericano Bennet en 1845 y con Helsby, de quien fue ayudante en 1846. Cuando Urquiza entró en Buenos Aires después de Caseros, en febrero de 1852, Pozzo, un joven de 23 años, le tomó el famoso daguerrotipo con galera y poncho que figura en el Museo Histórico Nacional. El caudillo entrerriano tuvo que soportar el "apoya cabeza", una especie de horquilla de metal que sostenía firme la cabeza del retratado para que no saliera movido el daguerrotipo. Pozzo fue el fotógrafo del Municipio y del Ferrocarril del Oeste y el 29 de agosto de 1857 estaba en la [i]Plaza del Parque,[/i] con sus aparatos para documentar la inauguración del primer ferrocarril argentino. Dice Pastor Obligado, en sus "tradiciones", que mientras se acercaban lentamente las locomotoras "La Porteña", y "La Argentina" a la primera hora de la tarde, "se asentaban sobre ellas los lentes de cuatro daguerrotipos y el clisé conservado por el hábil fotógrafo Pozzo fijó con fidelidad ese instante solemne y conmovedor". Cuando en junio de 1864 visitó Buenos Aires el aeronauta norteamericano Gibson Wells, Pozzo ascendió en un globo con él para sacar fotos aéreas de la ciudad como lo había hecho el famoso Nadar en París, unos años antes. No sabemos si logró tomar alguna vista a vuelo de pájaro de Buenos Aires. En 1869 utilizaba "una cámara solar giratoria" en su galería fotográfica de la calle Piedad 131. Era muy afecto al caudillo Adolfo Alsina y hacia 1870 su casa se llamaba "Fotografía Alsina", en la calle Victoria 590 esquina San José. El 13 de diciembre de 1878 sacó en ese local la famosa fotografía del cacique Pincén capturado por el coronel Villegas un mes antes. La larga lanza que luce el cacique fue facilitada por el perito Moreno que estaba entre los presentes. Pozzo organizó una colecta para Pincén y su familia y reunió siete pesos que entregó al indio. Acompañó las expediciones al desierto de Alsina y de Roca, en 876 y 1879, tomando centenares de fotos de esas campañas viajando en un carruaje cubierto con sus aparatos e implementos. El 15 de junio de 1879 al sur del Neuquén y el Limay, con su ayudante Alfonso Braco, Pozzo se adelantó a las tropas y fue sorprendido por los indios que le robaron su carruaje y sus máquinas de fotos...
Otros fotógrafos de esa época fueron: Federico Artigue (1826-1871), pintor dedicado al daguerrotipo a partir de 1855 en Piedad 172; en 1858 hacía "ambrotipos" (fotos sobre papel). En febrero de 1860 exhibía en las vidrieras de su local de Cangallo 157, entre Maipú y Esmeralda, el retrato que él había tomado a la famosa soprano francesa Mme. Lagrange, que cantaba en el antiguo Teatro Colón. El sanjuanino Desiderio Aguiar (1830-1896), quien fotografió escenas del terrible terremoto de Mendoza de 1861, que después expuso en Brasil y Europa. Conoció a Matthew Brady en Nueva York. Antonio Aldanondo (1826-1871), en la Recova Nueva 56 (altos), el mismo local de Elliot en 1843, practicaba "el bello arte de la fotografía" en 1856.


El Cabildo en 1846. Daguerrotipo de John A. Bennet, del 9 de Julio de ese año.


Los comienzos de la fotografía en la Argentina.

Conquista del Desierto. Fuerzas de Villegas en la falda oriental del Sainoco.


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Hacia 1879 era uno de los mejores fotógrafos porteños, con local en Florida 129. El francés Auguste Albin Favier (1800-1872), a quien los porteños llamaban "el enciclopédico" por sus conocimientos; era poeta, pintor, músico, floricultor 'y también daguerrotipista. Tuvo local en Piedad 125, Perú 98, Esmeralda 102 y Cangallo 37. Otro francés, Amadeo Gras (1805-1871), gran violoncellista, amigo de Paganini en Londres, vino a Buenos Aires en 1827 y después volvió en 1835. Viajó por el interior del país con su familia haciendo retratos al óleo, pues era un gran retratista, y llegó hasta Bolivia y Perú atravesando el desierto de Atacama. Se dedicó al daguerrotipo, primero en Montevideo y después de 1852 eh Buenos Aires. Retrató a Oribe en el Cerrito (1846) y en San Nicolás sacó daguerrotipos a todos los gobernadores del Acuerdo (1852). Mencionamos a continuación a otros franceses que eran pintores y fotógrafos en nuestro medio: •Edmund Lebeaud (1814-1875), alumno de Ingres en París. Vino a Buenos Aires en 1837 y trabajó como litógrafo con Gregorio Ibarra. Desde 1861 se dedicó a la fotografía en Suipacha 263. Emilio Lahore (1825¬1889), alumno de Horace Vernet en París; en Buenos Aires es en 1856 profesor de pintura en la Universidad y el Liceo Francés. Desde 1859 se dedica a la fotografía en Buen Orden 96. En 1862 realiza electrotipos, fotografías sobre vidrio, etcétera. Emil Mangel Du Mesnil (1815-1890), aparece en Buenos Aires hacia 1856, y logra sólida posición económica en el comercio. Era pintor, autor de un óleo que representaba "La muerte de Camila O'Gorman", en 1862. Ese mismo año publicó el álbum "Notoriedades del Plata", donde aparecían las biografías de Mitre, Ascasubi, Sastre, etcétera, acompañadas por un gran retrato fotográfico. Su "Casa Central de Fotografía", en la calle de la Victoria 245, fue una de las más importantes de ese tiempo. Otro francés, [b]Bartolomé Loudet[/b] (1823-1887), vino al país en 1855 e instaló una casa de fotografía en la calle de La Piedad (Bmé. Mitre). En 1870 había realizado 27.000 fotos. Fue el abuelo del doctor Osvaldo Loudet.


El almirante Guillermo Brown, de John Elliot, 1843.


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Paula Albarracín de Sarmiento con su hija Procesa, obra de D. Aguiar.


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El fin del daguerrotipo.


En julio de 1861 los fotógrafos Meeks y Kelsey, con local en la calle Esmeralda 44, anunciaban: "No más daguerrotipos. Estos son de estilo antiguo y ya no se toman por los mejores artistas en ninguna parte del mundo. Pida Ambrotipos, pida fotografías". Francisco Meeks estaba en Buenos Aires ya en 1853 después de trabajar en Estados Unidos y en Brasil.


Juan Bautista Alberdi, en un daguerrotipo realizado en 1846.


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El porteño Juan Camaña ya hacía retratos sobre papel en 1853 y Masoni y Weishaar los hacían en 1854. El norteamericano Pedro A. Gartland fue uno de los últimos en seguir utilizando el daguerrotipo. Entre 1860 y 1870 tenía tres locales: Parque 263, Defensa 345 y en la Boca del Riachuelo (frente al muelle). Adolfo Alexander, en la calle de las Artes 37, entre Cangallo y Piedad, frente al Mercado del Plata, anuncia en 1860 que posee máquinas transportables para sacar enfermos y difuntos en su casa, retratos para enviar por carta por un método nuevo, etcétera. Alexander, que era norteamericano como Gartland, venía de Chile, donde tomó vistas de Copiapó y sus minas en 1859 y de Mendoza en 1860, antes del terremoto. En 1865 trabaja en Buenos Aires el italiano Benito Panunzi (1835-1886), quien se dedicó a fotografías de gauchos e indios y vis¬tas de Buenos Aires. En el año citado publicó un álbum de "Vistas y Costumbres de Buenos Aires" (un ejemplar en la colección de Sameer Makarius), otro álbum en italiano, "Vedute di Buenos Ayres", con 14 fotos (Biblioteca Municipal). Su local estaba en la calle Cuyo 57. Viajó a Baradero, Capilla del Señor, Los Toldos, Azul y tomó más de cien fotografías de indios y gauchos de gran valor documental. En el libro de Paladino Giménez, "El Gaucho" (1971), se publicaron unas 50 de estas fotos. Desde 1868 reside en Buenos Aires el fotógrafo procedente del Brasil, Christiano Junior (1830?-1902?), quien publicó un "Álbum de Vistas y Costumbres de la República Argentina", premiado en la Exposición de Córdoba de 1871; un segundo álbum fue premiado en la Exposición Científica de Buenos Aires de 1876. En 1878 vendió al inglés A. S. Witcomb (1835-1905), su negocio de la calle Florida 208. En los años siguientes figuran: Samuel Boote, en Florida 134, "Gran Fotografía Platense", que anuncia retratos de noche con luz eléctrica, en 1883; publicó un Álbum con vistas de Buenos Aires; S. Rimathé, que publicó un Album en 1890 y realizó centenares de fotos de gauchos; L. Cantón, en Cuyo 258; Walter J. Bradley, en Maipú 276 y Florida 266, quien realizó unas ochenta fotos de la fundación de La Plata en 1882; Chute y Brooks, en Florida 74; etc. En 1889, el doctor Francisco Ayerza (1860-1901), fundó con un grupo de aficionados, la Sociedad Fotográfica Argentina de Aficionados. En 1896, poseía ya 600 negativos de asuntos nacionales.

Arquímedes Imazio, el fotógrafo de La Boca.]

Un italiano llamado Arquímedes Imazio (1852-1920) fue el primer fotógrafo de la Boca del Riachuelo. Había nacido en el Piamonte y en 1862, con apenas diez años, vino a la Argentina. Vivió en Rafaela (Santa Fe), donde su tío, Pedro Tappa, que era fotógrafo, le enseñó el oficio. En esos años se aplicaba el sistema de la placa húmeda utilizando colodión sobre el cristal, al que se cubría de nitrato. Utilizó ese sistema hasta 1880, en que adoptó el método de la placa seca, de los hermanos Lumiére. En 1868, a los dieciséis años, vino a Buenos Aires y trabajó en la casa de fotografía de Christiano Junior, en Florida 160, donde permaneció hasta 1874. Al año siguiente se instaló en la Boca, en la entonces calle General Brown 126 (después Avenida Almirante Brown 1373). Se casó en 1886 con Julia Teresa Fasce, italiana como él, pero de Recco (Liguria). Fue el fotógrafo de la Boca por antonomasia y llegó a conservar 120.000 negativos en su archivo. Todo ese valioso material se perdió en el incendio del local, el 14 de julio de 1912. El fotógrafo ponía en el dorso de sus fotos la leyenda: "Se conservan los negativos", y así había llegado a reunir la fabulosa cifra de ciento veinte mil. Imazio murió en la Boca, el 11 de setiembre de 1920.


La fotografía en el interior.

Sabemos que los daguerrotipistas que visitaban Buenos Aires realizaban viajes a pueblos de los alrededores, a Chascomús, Dolores, etcétera, y allí sacaban retratos. Elliot está ausente de Buenos Aires en marzo, abril y la mitad de mayo de 1844 y creemos que realizó un viaje en diligencia por pueblos del interior. Amadeo Gras trabajó en San Nicolás en 1852, en Gualeguaychú (donde murió en 1871), en Rosario, Santa Fe, Paraná, Córdoba, Mendoza y San Juan. Hay un retrato de la madre de Sarmiento con una hija, que posiblemente es obra suya (c.1860). El italiano Benito Panunzi en 1865 recorrió Azul, Baradero, Los Toldos, Capilla del Señor, fotografiando indios y gauchos.
Walter J. Bradley sacaba fotos en Chascomús en 1872. El francés P. Bernaret trabajaba en Corrientes hacia 1860. En febrero de 1858 encontramos en Córdoba a un anónimo "retratista" que hace retratos al electrotipo en la calle Corrientes 36 (casa de Luisa López) y dice "que siendo imposible cumplir las obras que tiene entre manos ha dispuesto demorar su viaje unos días más". A principios de 1859 anuncia, también en Córdoba, A. Díaz Peña, retratos heliográficos al electrotipo en papel y esmalte, calle Gral. Paz, frente al teatro, de 8 de la mañana a 6 de la tarde. Christiano Junior realiza hacia 1870 "Viajes Artísticos" al interior con un carruaje cubierto y hay fotos suyas en San Juan. El sanjuanino Desiderio Aguiár (1830-1896), documentó el terremoto de Mendoza de 1861. El italiano Angel Paganelli fotografió la casa de Tucumán en 1869. El francés Claude Joseph D. Charnay (1828-1909), realizó fotografías de ruinas mayas en México en 1857y en 1876 visito nuestras provincias y tomo fotos de ciudades y paisajes de Mendoza, Tucumán, etc.


Aguiar documenta el terremoto Mendocino.

Otro argentino que se dedicó al daguerrotipo en esos años fue el sanjuanino Desiderio Aguiar (1830-1896), quien viajó a los Estados Unidos para aprender el oficio y en Nueva York conoció a Matthew Brady, quien tomó miles de daguerrotipos en la Guerra de Secesión, de 1861-65. Aguiar regresó a la Argentina en 1860 y estaba en San Juan cuando ocurrió el terrible terremoto de Mendoza. Acudió con su máquina y tomó los primeros y creemos únicos daguerrotipos de la catástrofe. En mayo de 1861 vino a Buenos Aires y exhibió seis grandes vistas del terremoto en el "Café Republicano", calle de la Victoria 308, entre Piedras y Tacuarí. También exhibió un "Panorama" de Mendoza. Mientras mostraba las vistas, él mismo relataba cómo se habla trasladado desde San Juan con sus aparatos de daguerrotipo .y "entre los terribles sacudimientos y el tremendo hedor de los cadáveres logró tomar las vistas...". Estas vistas fueron exhibidas después en Montevideo, Río de Janeiro, Paris y Londres. Aguiar acompañó al ejército porteño a la campaña de Pavón, ese mismo año de 1861, y realizó más de mil retratos de jefes, oficiales y soldados de guardias nacionales, entre ellas, una en que se ve a un batallón esperando la paga.


Andanzas de un fotógrafo italiano por las pampas.


Alrededor de los años 1864-66 registramos la presencia de Benito Panunzi (1835-1886), un inquieto italiano que había sido ayudante del famoso fotógrafo Felice Beato, en Crimea (1855), la revuelta de los cipayos en la India (1857) y en China (1860). Cuando llegó a Buenos Aires había más de 20 fotógrafos en actividad, pero a él se le ocurrió documentar a los gauchos e indios que veía con las carretas en las plazas del Once y Constitución. En 1865 publicó un álbum con textos en italiano, "Vedute di Buenos Ayres"; son 14 fotos con el Cabildo (Municipio); Pulpería (Ostería alla frontiera degli indios); Teatro Colón (Colombo, Opera italiana); Gauchos (Costumi del Campo); Paseo de Julio verso il río; Rancho (Casa di campagna); Carretas (Carovana nei campi); II Cachique (sic) Coliqueo; etc. Publicó otro álbum de gran formato, "Album de Vistas y Costumbres de Buenos Ayres", magníficamente encuadernado en cuero de Rusia, en relieve, con dorado, en cuya portada se lee: "Trabajos de Benito Panunzi, profesor de dibujo y retratista al óleo. Calle Cuyo 57" (en la colección de Sameer Makarius).
Panunzi hizo extensos recorridos por el sur y alrededores de Buenos Aires: estuvo en Azul, en Los Toldos, en Baradero, en Capilla del Señor y otros pueblos. En Azul fotografió en 1866 al famoso cacique Cipriano Catriel. Frente a las barrancas de Baradero sacó la famosa fotografía de los gauchos con guitarra, arpa, una carreta, etcétera. Esa notable fo¬tografía, rescata tipos y vestimentas que caracterizan la Argentina de hace más de un siglo.



Fuente
Revista Autoclub. Por Vicente Gesualdo.